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Gerardo Hernández
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14 Octubre 2019 04:06:00
¿Y los peces gordos?
Jorge Torres López será el tercer exgobernador enjuiciado en Estados Unidos. En 2013, una Corte de Nueva York sentenció a Mario Villanueva (Quintana Roo) a 10 años de prisión por lavado de dinero (antes se había declarado culpable de tráfico de drogas); en 2017, fue extraditado a México para terminar de purgar una condena de 22 años por narcotráfico. En abril de este año, Italia entregó a la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Texas a Tomás Yarrington (Tamaulipas), quien enfrenta cargos por tráfico de drogas, lavado de dinero, fraude bancario y extorsión.

Lanzado al estrellato político y siempre manipulado por Rubén Moreira, el poder detrás del trono en el gobierno de su hermano Humberto, la situación de Torres López es menos grave, pues no se le acusa de narcotráfico, pero sí de blanqueo de dinero, fraude bancario y transferencias electrónicas engañosas por 8.8 millones de dólares —extraídos de las arcas del estado—, de los cuales 2.8 millones ya fueron confiscados.

Torres es el primer exgobernador detenido en la gestión de Andrés Manuel López Obrador. Su captura la realizaron agentes de la Fiscalía General de la República el 6 de febrero en Puerto Vallarta, Jalisco. El primer secretario de Finanzas del moreirato era buscado en 194 países por una notificación roja de la Interpol («solicitud a fuerzas del orden de todo el mundo para localizar y detener provisionalmente a una persona en espera de extradición, entrega o acción similar»). El 23 de junio de 2014, la DEA lo incluyó en su lista de los más buscados bajo la clave W-739029173.

La Corte del Distrito Sur de Texas inició desde finales de 2017 trámites para la extradición de Torres López, al saberse que el exgobernador interino había sufrido un infarto el 6 de diciembre en Saltillo. Torres y el exsecretario de Finanzas Javier Villarreal fueron acusados de transferir 35 millones de dólares del erario de Coahuila a Estados Unidos. Parte de los fondos se ocultaron en los bancos JP Morgan Chase e Inter National, de Texas, y el Old Mutual de Bermudas.

Tras casi nueve meses de prisión y la negativa de un juez a concederle un amparo para enfrentar en libertad provisional el juicio de extradición, Torres solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores su entrega a Estados Unidos, «de manera inmediata por la vía y conducto legales». Se trata, a toda luz, de un movimiento táctico de la defensa de Torres para negociar con la justicia norteamericana la liberación de su cliente a cambio del dinero congelado y de información.

Javier Villarreal y Rolando González Treviño, socio de Humberto Moreira en la compra de medios de comunicación, siguieron la misma ruta. Ambos se declararon culpables de lavado de dinero y conspiración para transportar en Estados Unidos fondos robados de la hacienda coahuilense; el primero entregó 6.5 millones de dólares y 1.8 millones el segundo, además de pagar una multa por 250 mil dólares; luego fueron excarcelados. González recibió una condena de cinco años de libertad condicional y Villarreal aún espera sentencia.

Los peces gordos de la trama investigada en Estados Unidos son los Moreira -como en su caso lo fueron Mario Villanueva y Tomás Yarrington-, quienes también han sido acusados en cortes texanas por exmiembros de los Zetas de haber recibido sobornos del cártel a cambio de protección. Además de Torres López, el exgobernador de Tamaulipas Eugenio Hernández se encuentra en proceso de extradición por lavado de dinero, peculado y falsificación de documentos.
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