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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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21 Septiembre 2020 04:00:00
¿Ofrecer disculpas?
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En los años 80, cuando yo trabajaba en la Encyclopaedia Britannica, un redactor nacido en Cuba, Perfecto Gómez Estradé, me comentó: “Lo que perdimos cuando llegó Fidel al Gobierno fue no solamente la prosperidad y las libertades individuales, se acabó también la tolerancia. En Cuba la gente siempre había sido tolerante, aceptaba las diferencias de forma natural. Con el régimen de Fidel se acabó. La gente empezó a ser intolerante, a denunciar a los demás por sus ideas políticas, a espiar”.

En México, vamos por ese camino. Parecería que no, ya que el 8 de enero de este 2020 el propio presidente López Obrador declaró en Anenecuilco, Morelos: “Hay diferencias, como siempre. Hasta en nuestras familias tenemos diferencias. Tenemos que ser tolerantes. No todos podemos pensar de la misma manera”. Pero la tolerancia que pregona no se manifiesta en sus acciones. A quienes lo critican, los descalifica en automático como conservadores y corruptos.

El viernes pasado el Mandatario arremetió no solo contra los 650 intelectuales y académicos que firmaron un desplegado que afirmaba que “la libertad de expresión está bajo asedio en México”, sino contra periódicos como el Reforma, al que se ha referido como un “pasquín inmundo”, El Universal e incluso El País de España, un diario identificado con las causas de la izquierda y la democracia. “Todos ellos -dijo- siempre apoyaron la política neoliberal y ahora se sienten ofendidos cuando deberían de ofrecer disculpas, porque se quedaron callados cuando se saqueó al país”.

¿Callados? Esto sorprenderá a muchos, no solo a quienes firmaron el desplegado y fueron siempre críticos de los gobiernos del PRI y del PAN, sino a quienes conocen sus trabajos y trayectorias. Es el caso de Alma Maldonado, investigadora del Cinvestav y profesora de la Facultad de Filosofía de la UNAM, quien se pregunta: “¿Cómo de qué tendríamos que pedir perdón.? Luché en cada movimiento convocado por Andrés”. Denise Dresser, fuerte crítica de los gobiernos del PRI y del PAN, firmó el desplegado a pesar de haber “votado por López Obrador en las últimas tres elecciones presidenciales”. En una entrevista con El Universal declaró: “Jamás pensé vivir en un país donde el término oposición fuera cuestionable, inválido o ilegítimo”. José Woldenberg no solo ha sido uno de los más distinguidos pensadores de la izquierda, sino un personaje clave en la transición a la democracia de nuestro país.

El Presidente afirma constantemente que quienes cuestionan a su régimen no levantaron la voz cuando “censuraron a Gutiérrez Vivó”, cuando “censuraron a Carmen Aristegui”. No estoy seguro de que hayan sido realmente casos de censura, pero Enrique Krauze señaló en Twitter el 15 de marzo de 2015: “Carmen Aristegui es una voz imprescindible en nuestra vida pública. Su salida de MVS vulnera seriamente la libertad de expresión en México”.

La lista de críticas a los regímenes del PRI y del PAN de autores como Javier Sicilia y José Antonio Crespo, es larga y fácilmente revisable. Al Presidente, sin embargo, no le interesa la realidad. En el mundo alterno al que ha elegido mudarse, solo su palabra, solo su ideología y solo su visión prevalecen. Son símbolos de la intolerancia que está definiendo su régimen. Es lamentable que un Presidente que ha dicho que “tenemos que ser tolerantes” esté en camino de convertirse en el gobernante más intolerante de México en las últimas décadas.

Restricciones

“México planteó a Estados Unidos la extensión, por un mes más, de las restricciones al tránsito terrestre no esencial en su frontera común”, señaló la SRE. Si lo pidió México, es un absurdo. La restricción hace daño a los dos países, pero solo se aplica a los mexicanos. Los estadunidenses siguen cruzando sin problemas.
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