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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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05 Julio 2020 04:09:00
El Congreso de Marcelo y los pitufos
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Esta semana, con motivo de la instalación de la Diputación Permanente del Congreso del Estado, una vez más Marcelo de Jesús Torres Cofiño, asumió la presidencia de la Mesa Directiva. Eso significa que de hoy en adelante, durante lo que resta de la Legislatura 61, el panista que representa el Distrito 8 de Torreón tendrá coartada para protagonizar –como es costumbre– exabruptos y denostaciones al Presidente de la República usando recursos públicos a su alcance. Y poca cosa más qué ofrecer al debate público de las ideas.

Aunque la forma es interesante, importa más el fondo del asunto.

En 2019, durante su gestión anual como presidente de la Junta de Gobierno (la primera en la historia contemporánea de Coahuila para un diputado que no sea del PRI) alrededor de 171 millones de pesos fueron dispersados vía 3 mil 471 transferencias y cheques, con copias en poder de quien esto escribe. La más baja por 15 pesos y la más alta por 8 millones 405 mil 568 pesos.

Ese año el Grupo Parlamentario del PAN en general, y Marcelo Torres en particular, tuvo control de la Tesorería (a través de Fernando Oyervides Thomas) y la Oficialía Mayor (a cargo de Rafael Delgado Hernández), órganos administrativos que manejaron un presupuesto de 225 millones 845 mil pesos.

¿Qué sucedió en aquel tiempo? ¿Algo cambió? ¿Fue diferente al pasado?

Lo mismo, pero más caro. Me explico. Ese ciclo se gastó un total de 21 millones 364 mil pesos de más a diferencia de 2018, justificados en “servicios personales”. Salarios, pues. También 8 millones 675 mil pesos extras en “servicios generales”, comparado con el ejercicio precedente.

Entre ambos rubros suman 30 millones de pesos adicionales, si se contrasta la cifra con el primer año de la Legislatura, presidido por el PRI. Qué pasó entonces con Marcelo y los panistas. ¿Se apalancan más del erario? ¿Se trata de su comisión por obediencia? ¿O simplemente son incompetentes para maquillar el gasto haciendo alquimia financiera?

Ahora bien, si el proceso legislativo es el mismo exactamente, ¿cómo se justifica que de un año a otro reciban 30 millones extra?

Dentro del derroche, destacan cantidades adicionales al sueldo base, estímulos, cupones de bonificación, ayuda para transporte, ayuda escolar, prima vacacional y dominical, gastos de gestión y operaciones oficiales, gastos parlamentarios y parlamentarios extraordinarios, viáticos nacionales, retribuciones por servicios de carácter social, estimulo por puntualidad, compensaciones por servicios especiales, servicios regionales y servicios oficiales, remuneraciones por horas extraordinarias, gratificación de fin de año, erogaciones contingentes, sobresueldos, y “otras prestaciones”.

De 2018 a 2019 destaca, por ejemplo, un aumento de 17 a 25 millones de pesos en “servicios de comunicación social y publicidad”, lo cual explica la presencia continua de Marcelo Torres en medios. “Para que no se diga”, dejaron sin ejercer un millón 666 mil pesos del presupuesto 2019.

Cito un ejemplo. Como se publicó en este mismo espacio el 8 de diciembre, el Congreso adquirió el 22 de agosto de 2019 un “sistema electrónico de registro de asistencia y votación”, en 12 millones 737 mil pesos; es decir, con un sobreprecio de 350% ya que un equipo similar había costado 9 millones menos en 2017 con ese proveedor; en la actualidad ronda el mismo valor, como se pudo comprobar mediante una cotización realizada por quien esto escribe.

Dicho de otra forma: alguien ganó alrededor de 9 millones de pesos en la operación (y la responsabilidad de la compra, naturalmente, recae en la Junta de Gobierno).

Otro caso. Antes de que feneciera el ejercicio fiscal, en diciembre, se realizó un pago de 240 mil pesos a cada uno de los 25 diputados. Por eso, sesión tras sesión desfilan tan contentos, como los pitufos. Y al cuarto para las 12 de concluir 2019 y la carroza nuevamente se convirtiera en calabaza, hubo una dispersión de 3 millones de pesos desde las cuentas del Congreso, dividida en tres transferencias bancarias: 2 millones 55 mil 983 pesos, 761 mil 708 pesos y 217 mil 152 pesos.


Cortita y al pie

Como se recordará, el primero de los tres años que corresponden a los actuales diputados locales lo presidió el PRI, y actualmente, al final del periodo legislativo, gobierna la UDC. Cada fracción –por no decir facción– puso a sus funcionarios de confianza, removiendo por consecuencia los designados por otros. Hasta 2017, para dimensionar, un mismo staff permanecía el trienio completo en el cargo.

Sin embargo en 2019, por primera vez un partido distinto al PRI ocupó la posición de real poder en el Legislativo. Salió caro, a juzgar por los números. Y eso que no hablamos de rendimiento legislativo ni revisión de las cuentas públicas a otros entes, lo verdaderamente importante de su función.

¿O recuerda usted una iniciativa trascendente, históricamente relegada, presentada y aprobada en 2019 aprovechando que por primera vez el PAN ocupó la Junta de Gobierno?

Ninguna. Solo temas coyunturales y de agenda. El interés no estuvo ahí, sino en las finanzas. El dinero los mueve. En sentido contrario al concierto nacional, para Marcelo y el PAN no existió austeridad.


La última y nos vamos

Por lo demás, la experiencia de la Legislatura 61 –única con pluralidad, al menos en el papel– nos deja una lección: llegando a Palacio Legislativo todos –por voluntad propia o por inercia, convencidos o forzados, por comodidad o por evitarse problemas– se unifican en torno al mismo partido: el de las prebendas, la continuidad y el status quo. Ya en la posición de privilegio da igual si pertenecen a una u otra fracción parlamentaria, o si entran representando un emblema político y en la curul deciden unilateralmente cambiarse a otro, o volverse presuntamente independientes como sucedió con UDC y Morena.

Aspecto a tomar en cuenta, ahora que hipotéticamente se reactivará el proceso electoral para renovar el Congreso del Estado en las próximas semanas.

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