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Una narcomansión, un presidente y un doble homicidio

Una narcomansión, un presidente y un doble homicidio: cómo es la casa donde asesinaron a ‘Kiki’ Camarena

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Una narcomansión, un presidente y un doble homicidio
La mansión fue construida sobre un terreno de 200 metros cuadrados que un ex gobernador de Jalisco. Foto: Especial
Ciudad de México.- La mansión fue construida sobre un terreno de 200 metros cuadrados que un ex gobernador de Jalisco regaló a su hijo. Con el tiempo se convirtió en centro de reuniones del Cártel de Guadalajara.

La casa ubicada en Lope de Vega 881 de la colonia Jardines del Bosque, en Guadalajara, saltó a la fama el 5 de marzo de 1985 cuando fue el escenario del doble crimen del agente de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Enrique Camarena Salazar y de su piloto Alfredo Zavala Avelar.

La propiedad fue abandonada después de que se encontraran los cuerpos de los dos hombres, previamente había sido adquirida por el narcotraficante Rafael Caro Quintero, del Cártel de Guadalajara, quien nunca llegó a pagarla en su totalidad.

Pero la historia de esta casa de lujo se remonta a muchas años atrás cuando fue construida por una influyente familia política. Incluso sirvió alguna vez como dormitorio de un presidente de México.



En agosto de 1974, el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) fue visto en la casa en más de una ocasión, e incluso llegó a pernoctar ahí con su esposa María Esther Zuno, como recopiló el diario local El Informador.

La casa pertenecía originalmente a Rubén Zuno Arce, hijo del ex gobernador de Jalisco José Guadalupe Zuno Hernández, quien fue secuestrado para semanas después aparecer sano y salvo.

En 1984, Zuno Arce decidió vender la propiedad que estaba construida sobre un lote de 200 metros cuadrados que años antes le había regalado su padre. En diciembre de ese año la vendió a un doctor llamado Rubén Sánchez Barba en 70 millones de pesos, de acuerdo con un reportaje de la revista Proceso.



El médico la vendió posteriormente a Rafael Caro Quintero, quien se presentó ante la sociedad de Guadalajara como un empresario que había llegado de Sinaloa, convirtiéndose así en un punto de reunión de las figuras del narcotráfico de la época.

La casa se ubica en un fraccionamiento diseñado por el afamado arquitecto Luis Barragán. En su fachada cuenta con arcos angulares y destaca por su cantera roja, a pesar de que en los años noventa se construyó en el lugar una barda que impide el acceso y gran parte de su visibilidad.

Quienes llegaron a conocerla describieron que tiene una forma de L invertida con una amplia cochera al frente, una cocina espaciosa , dos escaleras independientes que llevan a diferentes recámaras, cuatro habitaciones unidas por un corredor interno. Cuenta con comodidades como chapoteadero, alberca, jardín y una terraza con horno.



En la calle de Sol, con la que hace esquina, hay una entrada lateral que lleva a una casa independiente que eras usada por el personal de servicio.

"A principios de 1985, aquí llegaba mucha gente, pero sólo había uno que parecía muy importante. Siempre había guardias armados, las 24 horas del día, y no estaban uniformados Se notaban cosas raras, pero hasta ahí", dijo un vecino a Proceso.

La mansión, gracias a un amparo interpuesto por su original comprador, Rubén Sánchez Barba, está en sus manos, ya que según Álvaro Zuno Arce, hermano de Rubén Zuno, Caro Quintero nunca terminó de pagar los 70 millones de pesos —cita la cuenta número 71443 y la clave catastral 04-629-02 de la Recaudadora número 1 referenciadas por Proceso—, ya que fue detenido, encarcelado y ahora está prófugo.

El narcotraficante es actualmente buscado por los gobiernos de México y Estados Unidos por el caso de Camarena Salazar, quien se había logrado infiltrar en el Cártel de Guadalajara. El primer lo busca para que termine de cumplir una sentencia de 40 años, luego que un juez lo dejara en libertad en 2016 y, el segundo, pide su extradición.

El ex agente de la DEA fue secuestrado y llevado a la casa de Jardínes del Bosque luego de haber descubierto los sembradíos de marihuana de Caro Quintero, que posteriormente fueron incinerados por el Ejército Mexicano.

Con información de Proceso


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