×
hace 2 meses
[Coahuila]

Las mujeres de Francisco Villa

Su vida amorosa fue del dominio público, no fue dado a la simulación...

Imprimir
Las mujeres de Francisco Villa
Escuchar Nota


Allende, Coah.- Francisco Villa murió acribillado por las balas, pero su vida estuvo dominada por el amor.

Ese hombre que no lo sedujo la ambición por el poder, fue un cautivo de la pasión por las mujeres. Su mayor debilidad.

El Centauro del Norte (nacido en Canutillo, Durango), el indomable revolucionario, fue un rehén y un prisionero del mal llamado sexo débil.

Doroteo Arango, nombre con el cual fue registrado y el cual sustituyó por Francisco Villa, nunca renunció a los idilios. Era un seductor que gozaba y disfrutaba los romances y las conquistas del corazón.

En la etapa donde la metralla y el valor quedaron para la historia, poca importancia se ha dado a las muchas batallas que estuvieron llenas de caricias y de las que fue un cautivo permanente.

Villa, el revolucionario, el sanguinario, el hombre que invadió Columbus, el que nunca tuvo en su mente la Silla Presidencial fue un atormentado de los coqueteos y de las pasiones amorosas.

Coahuila fue uno de los principales centros operativos de sus cruzadas amatorias.

El investigador de la vida y obra de Pancho Villa, don Rafael Urista de Hoyos, documentó para el periódico Zócalo un dato poco conocido para los amantes de la Revolución Mexicana, la identidad de las mujeres coahuilenses del general Villa.

“En los tiempos de la revolución, la mayoría de los grandes capitanes y generales, se daban mucho a la vida molicie del sexo y las mujeres, en los que Pancho Villa no escapa a eso, no tuvo educación y muy seguido era presa de sus emociones”, relata.

Contrario a lo que uno podría imaginar que las tomaba por la fuerza, la violencia o de manera arbitraria como ocurría con muchos generales, Villa les coqueteaba con su labia y era muy sensual, les hablaba suavemente a las mujeres.

“Ahí cambiaba su personalidad de hombre revolucionario, porque cuando una mujer le gustaba la quería por la buena; fue un individuo que odiaba la violencia en el amor, las mujeres que llegó a tener las quería para él y para formar un matrimonio, tener hijos y presentarla como su esposa, como así lo hizo en muchas de las veces”.

Las mujeres elegidas caían rendidas al encanto del general revolucionario, de ese hombre machote, grandote, bien dado y parecido, además de ser conquistadas por el coqueteo y el hablar suave al oído del general.

“Podemos decir que Pancho Villa siempre conquistó a las mujeres que tuvo de manera consensuada”, subrayó don Rafael.

Su gusto por las mujeres no lo detuvo su estado civil de casado y con hijos, porque cuando se fijaba en una de las mujeres que le acompañaban en el movimiento ya sea a caballo o en el vagón de ferrocarril, se les acercaba, las conquistaba y se casaba con ellas.

Eso le valió que muchas de sus mujeres lo abandonaron por infiel y se llevaran a sus hijos producto de la relación.

El primer matrimonio legítimo siempre lo fue con doña Luz Corral por lo civil y por la religión en 1911. Nunca se divorció de ella y por consiguiente los siguientes matrimonios no tuvieron el reconocimiento legal por el efecto anulatorio.

“La mayoría de las veces los jueces y los curas eran presionados por Villa para que los casara, aun cuando eran nulos, ya que era la única condición que le pusieron sus parejas para vivir con él”.

“Incluso llegó a disfrazar a sus oficiales como juez civil y como cura para hacerles creer que estaban casados legalmente y así las convencía, pero en aquel tiempo se decía que en la guerra como en el amor todo se vale”.

La vida que pública de Pancho Villa se puede clasificar en cuatro etapas: La vida del proscrito, de 1894 a 1910; la vida del revolucionario, de 1910 a 1915; la vida del guerrillero, de 1915 a 1920 y la vida del ciudadano pacífico, de 1920 a 1923.

“En todas y cada una de esas etapas figura una regular cantidad de mujeres tomadas por Pancho Villa, muchas voluntariamente atraídas por la personalidad, el carisma y la acaramelada labia del seductor, sin descartar que algunas hayan sido presionadas para satisfacer los deseos insanos por su liderazgo como bandolero perseguido y poder militar después.

De Coahuila, de acuerdo a las investigaciones emanadas de documentos escritos de diferentes fuentes y versiones de la vida del general y testimonios de revolucionarios, se desprende que fueron seis mujeres de Coahuila las que formaron vida en pareja con Pancho Villa.

En 1913, con Juana Torres con quien procreó a una hija de nombre Juana María y ese mismo año hizo unión con Paula Alamillo, de la cual nació su hija Evangelina.

Al año siguiente, se relacionó con Guadalupe Coss de cuya relación nació Octavio.

En 1915, tuvo un hijo de nombre Miguel con su pareja María Arreola Hernández.

Las tres parejas mencionadas formaron parte de la etapa revolucionaria y luego como consumado guerrillero conoció en 1916 a Francisca Carrillo con un hijo cuya identidad se desconoce.

En 1919 conquistó a María Issac Reyes de quien también se ignora la existencia de hijos.

En total fueron 36 mujeres y 28 hijos que tuvo como resultado el lado humano del General Villa, la mayoría de ellas de Chihuahua, le sigue Coahuila, Durango, Zacatecas y Jalisco.

El historiador Urista De Hoyos dijo que la vida afectiva y sentimental del general fue siempre del dominio público, puesto que no le interesaba guardar en la secrecía ninguna de sus acciones personales, ya que la simulación no figuraba en su fuero interno.

“De todas las mujeres de mi general Villa, cabe aclarar que su única y legítima esposa fue la señora Luz Corral con quien casó en las dos ceremonias matrimoniales con ministros auténticos, en lo civil el 28 de mayo de 1911, en San Andrés, Chihuahua, y en lo religioso por la Iglesia Católica el 24 de octubre de ese mismo año.

A la mujer de Villa, doña Luz Corral hizo valer su personalidad jurídica de esposa única y legítima ante la Ley, y a pesar de no existir ningún testamento, las autoridades competentes le otorgaron la posesión de todas las pertenencias del general Villa, después de largos litigios y pleitos legales de supuestas esposas, principalmente de Austreberta Rentería.

“Al final y aún enamorada de su extinto marido, doña Luz convirtió su casa en un museo dedicado a honrar la vida del legendario Pancho Villa”.


Mucha historia

» Aún casado y con hijos mujer que le gustaba, le proponía matrimonio.

Tenía su método: Las seducía con su acaramelada labia al oído.

Muchas de las 36 mujeres cayeron rendidas a su encanto, personalidad y carisma; otras por la figura imponente de líder y hombre macho.

Doña Luz Corral, de Chihuahua, fue la única esposa legítima por lo civil y lo religioso, reconocida por la Ley.

Después de Chihuahua, Villa frecuentaba a las mujeres hermosas de Coahuila.

El próximo 20 de noviembre se conmemorará el 109 aniversario del movimiento de la Revolución Mexicana.


Imprimir
te puede interesar
similares