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hace 4 semanas
[Arte]

Gritan voces de mujeres a la revolución

Celia del Palacio recupera a diversas mujeres de la vida nacional

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Gritan voces de mujeres a la revolución
Foto: Especial
Saltillo, Coah.- Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín y Lazo de la Vega, María Luisa Camba “La Fernandita”, Antonia Nava “La Generala”, Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega... son nombres que pueden sonar desconocidos y no tener un rostro en la memoria de quien los escucha, pero fueron figuras relevantes para conformar lo que es México actualmente. Una serie de mujeres que han sido relegadas a la sombra en la historia nacional y que son rescatadas en Adictas a la Insurgencia (Planeta, 2019), libro de la historiadora y novelista Celia del Palacio para redimensionar su importancia histórica.

Para la autora, este libro es relevante en la actualidad porque “hay que recuperar la historia de las personas que han sido olvidadas y que no han tenido voz, cuyos actos no se han mostrado, y de los que forman parte las mujeres porque siempre pensamos que las mujeres nunca hicieron nada digno de preservarse en un libro de historia, y muchas mujeres a lo largo de generaciones hemos crecido con esa idea. Es relevante recuperar esa otra mitad de la historia que no se cuenta en los libros”.

Vidas imaginarias

Adictas a la Insurgencia es un libro de historia gracias al rigor con el que está escrito: documentado e investigado hasta la médula, pero es también una muestra literaria gracias a su estructura narrativa inspirada en Las Vidas Imaginarias de Marcel Schwob. En él se escriben pequeños capítulos que retratan la vida de esas mujeres con sus claros y oscuros personales que les dan una profundidad humana y las alejan de “esas estatuas de bronce que dominan la historia”.

“A estas mujeres no se les conoce mucho porque, hasta hace relativamente poco, los historiadores solo eran varones y eran ellos quienes escribían la historia basándose en las preguntas que consideraban relevantes, y una de ellas era ‘¿quiénes son los personajes dignos de ser mencionados?’, y la respuesta eran aquellos que hacían ‘cosas importantes’, como declarar guerras o firmar tratados, y quienes, en general, eran hombres porque ellos podían estar en la esfera pública, en cambio las mujeres tenían vedado ese ejercicio.


“Por otra parte, hace poco tiempo las mujeres historiadoras comenzaron a preguntarse ¿por qué no hay mujeres en la historia?, ¿por qué son menos importantes los hechos de las mujeres? y, si bien sabemos que son historias distintas, es relevante preguntarse y reflexionar sobre eso en este momento”, explicó a Zócalo.




El libro se dividide en cinco partes: Las Mujeres de Élite; Esposas, Concubinas y Madres; Mujeres de Armas Tomar; Las Seductoras y Conspiradoras, y Las Otras Mujeres de la Independencia. Esto es porque busca dar un panorama que envuelva a todos los estratos sociales y ver cómo ellas hicieron lo que pudieron desde su trinchera, con sus ventajas y obstáculos.

“A mí siempre me ha interesado analizar los contextos en los que se desenvolvían estas mujeres. En Adictas a la Insurgencia quise no presentar esas biografías hechas solo de datos, sino que quería relatar a mi lector la vida de ellas, sentirlas reales y más vivas. Quiero que el lector sienta en carne propia lo que los personajes están pasando. En esas categorías fui un tanto puntual, pero todas y cada una de estas mujeres podrían pasar a otras categorías, como es el caso de Gertrudis Bocanegra quien fue una mujer de la élite pero que luchó con las armas en la mano también”, señaló la autora.



Cambios actuales

Muchas de estas mujeres estaban sometidas a las reglas de su tiempo: las de alta sociedad tenían una cercanía mayor a los libros, a las terturlias artísticas que motivaban su pensamiento político, otras en cambio, venían de lo más bajo pero se sobreponían a cualquier obstáculo. Ya fuera durante la Independencia, la Revolución o el 2 de octubre de 1968, porque Adictas a la Insurgencia es eso: un repaso por los nombres anónimos que comienzan a levantar sus voces y se hacen oír ante la ola de injusticias que se ejercen contra las mujeres.

“Es muy importante describir esos casos porque, aunque al día de hoy nuestro contexto sea distinto al de ellas, en el hecho de que actualmente tenemos muchas libertades y una mayor oportunidad de incidir en el espacio político y social, seguimos teniendo injusticias laborales y sociales que deben parar”, concluyó la historiadora.



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