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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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30 Noviembre 2020 04:04:00
Vientos y tempestades
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Andrés Manuel López Obrador es sembrador de vientos y ducho en capear tempestades. Cualquier desliz o fallo presidencial se aprovecha, e incluso se exagera en algunos sectores de la prensa y en las redes sociales, para presentarlo como “autoritario”, “inepto” e “intolerante”.

En ese contexto surgió la Alianza Federalista –“feuderalista” para los defensores de AMLO– cuya demanda de participaciones, fondos y convenios federales es plausible, pero sin eco entre la población, más allá de alguna adhesión convenenciera e inflamada de patrioterismo.

El Presidente y su partido atribuyen al frente opositor motivaciones puramente electoralistas. Los gobernadores de Morena en la Ciudad de México, Veracruz, Puebla, Baja California, Morelos, Chiapas y Tabasco advierten que la urgencia de los aliancistas por las elecciones de 2021 los empuja a “una acción desesperada por llamar la atención. (…) La distribución de los recursos económicos a los estados requiere el reconocimiento de las desigualdades regionales y de una estrategia económica solidaria (…). Para decirlo con mayor claridad (…), el crecimiento económico del norte no puede significar la pauperización del sureste”, dicen en un posicionamiento difundido el 27 de octubre.

Alejandro Murat (PRI), Gobernador de Oaxaca –uno de los estados más pobres del país junto con Guerrero y Chiapas (Coneval)– ha declarado que el escenario actual no es adecuado para discutir el pacto federal. La sociedad no espera pleito de los gobernadores –arguye– sino “resultados ante el momento de esta emergencia nacional que enfrentamos con la pandemia por el Covid-19 para salvar vidas; también el pueblo pide que sus gobiernos se unan para encarar la grave crisis económica (…) a nivel global y nacional”.

La Alianza Federalista, formada por cinco gobernadores del PAN, dos del PRI –entre ellos el de Coahuila, Miguel Riquelme–, uno del PRD, uno de Movimiento Ciudadano y un independiente, ha mantenido el pulso.

En un documento, emitido también el 27 de octubre, el bloque fijó su postura: buscar un diálogo con el Gobierno federal “para construir acuerdos (…), pero también para mandar el mensaje contundente de que no estamos dispuestos a tolerar más abusos de su parte. Como estados libres y soberanos defenderemos nuestra dignidad ante el demérito, ataque y confiscación de lo que nos pertenece”.

Para Manuel Guadarrama, coordinador de Finanzas Públicas del Instituto Mexicano de Competitividad (Imco), abandonar el pacto fiscal sería una medida extrema e inconveniente por las consecuencias legales y económicas.

Además, solo Nuevo León, Tamaulipas y Colima pueden tener autonomía financiera. “Por lo tanto, el 70% de los estados de la Alianza Federalista está en incapacidad financiera de hacerse cargo del gasto estatal y federal con los ingresos que generan en su entidad”. Por otra parte, los estados no pueden constituirse en “repúblicas independientes”, pues la Constitución lo prohíbe (Excélsior, 30.10.20).

El presidente López Obrador replicó a los aliancistas: “Están en su derecho, nada más que no hay ninguna posibilidad de que se rompa el pacto federal; primero, porque si tienen vocación democrática tendrían que preguntarle a los ciudadanos que gobiernan (…); segundo, porque sería una reforma a la Constitución que tendría que aprobarse en el Congreso, con todo un proceso que llevaría a controversias que le correspondería a su vez resolver al Poder Judicial”.

En su contrarréplica, los gobernadores anunciaron que prepararían una consulta. Sin embargo, la atención del país ha vuelto a centrarse en la nueva oleada de coronavirus. Entre los estados con mayor número de contagios figuran cuatro de la Alianza Federalista: Chihuahua, Coahuila, Durango y Nuevo León. El otro es Ciudad de México, gobernado por Morena.
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