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Dan T
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28 Enero 2020 04:08:00
¿Todavía no acaba enero?
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Querido diario: escribo esto en el día 28 de enero de 2020, el enero más largo del que tenga memoria la humanidad. No sé tú, pero yo no recuerdo un maldito enero tan largo en toda mi perra vida. Ni siquiera cuando me operaron del corazón (sí, aunque no parezca sí tengo corazón), ni siquiera entonces me pareció que pasara tan lento el tiempo. Siento como si la cena de Año Nuevo hubiera sido hace tres meses o hace 2 años. ¿Qué es lo peor de un mes que no se acaba? De entrada, por supuesto, que la quincena no llega. No sé cómo he sobrevivido hasta ahora, pero si no se apura el día 31, es muy probable que yo tenga que empezar a sembrar papas en los camellones.

Veo que pasan y pasan y pasan los días y no se acaba este mes. Sospecho que la explicación es política. Es decir, que vivimos en un México tan destartalado políticamente hablando, que cada día hay un nuevo escándalo, una nueva situación en la que dices “¡no es posible!”; y al día siguiente, como por arte de magia, surge algo que sobrepasa lo anterior.

Hace apenas una semana estábamos en la botana del amado líder cabecita de tampón por haber dicho que rifaría el avión presidencial. Todavía no terminábamos de reírnos de los memes cuando llegó la crisis por el Insabi. Pasamos de carcajearnos con las ocurrencias del viejito a preocuparnos y enojarnos al ver que, con la desaparición del Seguro Popular, la cosa se puso todavía más complicada para quienes no tienen algún tipo de seguridad social. Desabasto de medicinas, falta de camas, desatención de pacientes, gente esperando tratamiento o cirugías, ¡un caos! Y estábamos muy entretenidos con eso, cuando ¡tómala! sale el Presidente y le echa la culpa de la falta de medicinas para niños enfermos de cáncer... ¡a sus padres! Bueno, en realidad a los padres los acusó de ser “opositores”, como si el hecho de tener un hijo enfermo de cáncer fuera una decisión política de los señores. Y ahí no acabó la cosa: también culpó al director del hospital del desabasto, porque seguramente el Presidente cree que todos son como él, que prefiere que se jodan todos antes que hacer algo que no le beneficie.

Y entonces llegó la marcha de Javier Sicilia y los hermanos LeBarón en contra de las decisiones del Gobierno en materia de seguridad, así como para exigir paz, seguridad y justicia, porque no habrá paz si no hay seguridad y para que haya seguridad la justicia es, obviamente, indispensable. ¿Y qué hizo el Gobierno? En lugar de entender que se trata de v-í-c-t-i-m-a-s, lo que hizo fue atacarlos, difamarlos y mandarles a sus seguidores para que los insultaran, los jalonearan y los acusaran de ser enemigos de AMLO. ¡Hazme el favor! Como que el Gobierno y sus seguidores no entienden que las víctimas son quienes marcharon... ¡no Andrés Manuel! El Presidente es el típico que cualquier tragedia quiere que se trate de él, como esos que escribieron en redes sociales: “Oh, murió Kobe Bryant. Yo alguna vez pasé cerca de una tienda donde vendían playeras del equipo en el que jugó Kobe. Te extrañaremos, campeón”. Igualito que mi tía Prudencia: “Ay, mijo, ¿y te quejas de que tienes gripe? A mí me dio coronavirus, influenza y hasta lepra y aquí sigo”. Así es AMLO: “Malditos: a sus familiares los mataron solo para fastidiarme”. Ya cállate, chachalaca.

¡Nos vemos el jueves!
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