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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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28 Enero 2020 04:05:00
Maquillar los hechos
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Sobre los sucesos en el colegio Cervantes, de Torreón, el párroco de la iglesia de Santa María Reina de los Apóstoles, Mario Alberto Cruz Méndez, advierte que más que culpables, se deben buscar causales. La tragedia pudo haber ocurrido en cualquier lugar, dice en entrevista con Javier Mariscal, para Espacio 4. En tal virtud -apunta-, los estados deben analizar estrategias para evitar repeticiones. Aquí, parte de la conversación.

»Cruz Méndez destaca que los niños de la edad de José Ángel viven una etapa complicada de maduración por la cantidad de canales de comunicación que los bombardean con ideas diversas, y muchas totalmente inadecuadas.

»A quienes ahora somos adultos, por ejemplo, nos tocó vivir nuestro proceso de independencia en un contexto más reducido: nuestros padres, familia, amigos, colegio, barrio o colonia; y en ese espacio se resolvían nuestras dudas. Hoy ya no, ahora las inquietudes de los adolescentes, en esta era digital, se desfogan de otra manera y a veces involucran a personas que ni siquiera conocen, como pueden ser sus contactos vía internet, a través de los cuales incluso se exponen ‘contactos’ de cualquier parte del mundo cuyas ideas no son parte de nuestra cultura, con sus propios conflictos y formas diferentes de darles solución.

»“Normalmente, un niño como él, de 11 años, aún carece del suficiente sentido común y capacidad de criterio, y por ello es triste ver que en las redes sociales haya gente que lo condene. El sesgo del escrutinio social no debería decantarse hacia agredir su memoria”, apuntó.

»El presbítero señala que por lo que se sabe del contexto familiar de José Ángel, no es de extrañar que en el mundo digital, sin la correcta orientación de un adulto, el niño pudiera hallar patrones de conducta que le parecieran tan buenos como cualquiera para desahogar sus frustraciones. Esa es una cuestión que a la Iglesia también le interesa conocer, porque la realidad digital paralela tiene sus riesgos, pues individualiza y encapsula a las personas, las desliga de sus cercanos y poco a poco las hace ignorar el beneficio de relacionarse con ellos.

»“Hoy en día los chicos pueden comunicarse con un grupo en internet detrás de una computadora o un celular, pero se les dificulta hablar con una persona cara a cara. Los griegos decían que ‘el ser es un ser en relación’, de modo que en la medida en la que interactuamos directamente con otras personas, nos sanamos. Si alguien no nos guía, adentrarnos a lo virtual atrofia nuestros sentidos y limita nuestra capacidad de socialización, aunque parezca lo contrario cuando tenemos cientos o miles de supuestos seguidores o ‘amigos’ en nuestras redes sociales”», explicó.

»En el caso de la balacera, dice, no hay que buscar culpables, sino causas para solucionarlas. Hay un principio que dice: “Si no quieres resolver un problema busca un culpable, pero buscar culpables solo maquilla los hechos, entonces aquí lo que hay que buscar son las causas que han generado que una sociedad esté viviendo esto”.

»La muerte de la maestra y de este niño nos obliga a parar a preguntarnos dónde estamos. ¿Esta es la sociedad que queremos ser?, desde luego que no. No obstante, debemos reconocer que dentro de todo error siempre hay algo a rescatar; por ejemplo, no sabemos qué pasó por el corazón y la mente de la maestra en ese momento, pero debemos reconocer que fue una persona que dio su vida en el intento por proteger tanto al propio niño armado como a los demás; ese es un elemento altamente enternecedor en tan terrible historia. Ella es merecedora de todas nuestras bendiciones».

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