×
Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
ver +
Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

" Comentar Imprimir
21 Julio 2019 04:06:00
Crónica de una imposición en Derechos Humanos
Desde que presentó su renuncia como delegado de la Fiscalía General de Justicia en La Laguna, el 24 de febrero de 2019, las columnas de trascendidos y
filtraciones oficiales en los medios de comunicación lo dieron por hecho: el torreonense Hugo Morales Valdés sería el próximo presidente de la Comisión de

Derechos Humanos en el Estado de Coahuila (CDHEC). Avisados por el grupo en el poder que paga esos espacios estábamos. Ya nomás faltaba legitimarlo.

Por supuesto: la Fiscalía es “autónoma” en el papel y la CDHEC también. No hace falta recordarlo. Sus decisiones gozan de independencia. Ajá. Por tanto si un empleado de la primera renuncia para estar en condiciones legales (elegibilidad) de aspirar a la segunda, sería un caso personal y de mérito. Pero el asunto no es tan diáfano ni tan virtuoso en la realidad.

Como se dijo al principio, entre la renuncia del delegado en La Laguna y el proceso de designación de ombudsman restaban cuatro meses. Se debía simular entonces un proceso a través del Poder Legislativo, autoridad en la materia. Simular; ese verbo que describe la vida política y social en la entidad como ningún otro.


Y sabe qué pasó en ese tiempo: nadie opuso resistencia.

En una Legislatura de mayoría distinta al partido gobernante (15 supuestos opositores contra 10 priistas) y por consecuencia, al grupo en el poder, el resultado de la votación fue 18 papeletas a favor de Hugo Morales Valdés y tres en contra, por cuatro ausentes.

Y como la elección del pasado 26 de junio fue por cédula, es decir, en secreto (o a escondidas, según se vea), no puede saberse quiénes fueron los diputados que fungieron de comparsa. De los cuatro diputados faltistas a la sesión, el representante de Morena, Benito Ramírez, convalecía de las lesiones que le provocó un accidente automovilístico días atrás. ¿Y los otros tres? Se trata de María Eugenia Cázares (PAN), de Torreón; Esperanza Chapa (PRI), de Piedras
Negras; y Graciela Fernández (PRI), de Matamoros.

Por lo demás, cómo se explica que siendo mayoría en el Congreso, los 15 presuntos opositores cedieran a las pretensiones de un bloque minoritario. Porque hay acuerdos, responderán. Porque el trabajo parlamentario es básicamente negociación, argumentarán en su defensa. De ser así, qué ganaron a cambio quienes respaldaron la propuesta que no era suya ni de su Grupo Parlamentario. ¿Lo podrían explicar en público?

Ahora bien, como a una semana del cierre de la convocatoria para inscribirse como aspirante a dirigir la CEDHC no había quórum suficiente, aparecieron entonces dos “Juanitas” emergentes para dar legitimación al proceso, pertenecientes al “Sindicato Luis Efrén Ríos de Trabajadores al Servicio del Estado”. Con ellas, y un par de despistados, se logró una presunta representatividad y pluralidad de voces, inexistente en la práctica.

Es verdad: aunque son públicas, las convocatorias para renovar posiciones de poder que por ley corresponde ocupar con ciudadanos, no se difunden. Son solo para iniciados y un círculo rojo. Y si bien se requerían para el cargo unas características y habilidades en específico que no todo mundo posee, ¿no le resulta por lo menos curioso que de 3 millones de habitantes en Coahuila solo se hayan apuntado ocho personas? ¿No le parece inquietante el nulo interés de los ciudadanos por participar en la vida pública, así sea solo por el salario de 90 mil pesos mensuales más
prestaciones?

¿No le parece terrorífico que no haya humanos derechos para Derechos Humanos?


Cortita y al pie

La realidad es que la Comisión Estatal es un órgano apocado. Su existencia en 2019 es irrelevante, por políticamente incorrecto que parezca ponerlo por escrito. ¿O acaso era irrelevante porque su titular anterior, que permaneció seis años en el cargo, no pertenecía al círculo de preferencia del poder en turno y relegaban su actuación?

Inclusive la CEDHC recibe menos presupuesto anual que la Academia Interamericana de Derechos Humanos, pese a que esta última no atiende personas ni emite recomendaciones a entes públicos. Se dedica, simplemente, a teorizar y organizar eventos intrascendentes. No emprende acciones ejecutivas.


La última y nos vamos

Con cuatro meses de anticipación se nos advirtió: será él, y no otro. La mano que ordena las publicaciones, sin pudor alguno, a ojos vistos, se preciaba de imponerlo (“suena”, “se perfila”, “lo ven con buenos ojos”, “tiene ventaja”). Sería él con nosotros, sin nosotros y a pesar de nosotros. Y a nadie le importó. No hubo interés en el tema, ni participación y mucho menos oposición real.

Finalmente, con una naturalidad asombrosa, se terminó conquistando una silla para los próximos seis años.
¿Por qué eres así, Coahuila? ¿Quién te hizo tanto daño?
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5