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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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16 Junio 2019 04:00:00
Democracia y lo demás
En agosto de 2000, en el día en que recibió su constancia de “mayoría” como ganador de las elecciones presidenciales aunque no alcanzara la mitad más uno de los sufragios, Vicente Fox Quesada, tendido sobre el sillón de su escritorio, con los pies sobre éste a la manera de los mandatarios estadounidenses que se retratan así en la Oficina Oval para simular relajamiento y poder en amalgama compleja, me dijo, pausadamente:

--Primero deja que instalemos a la democracia... y todo lo demás vendrá por añadidura.

Instantes antes, casi como una confidencia –no lo era porque no me lo pidió ni yo lo hubiese admitido-, habría de revelarme que la dirigencia panista le pidió, a lo largo de su campaña, que no hiciera promesas:

--¡Y claro que las hice! De no hacerlas, ¿cómo hubiera ganado la Presidencia?

Tal fue, en privado pero para ser escuchado, una de sus primeras revelaciones sobre los criterios a tomar para la construir del cambio modélico por él propuesto; al paso de los años sabríamos, a ciencia cierta, las dimensiones de su traición al pueblo de México que tanto se entusiasmó con la caída del “muro” priísta –así lo calificaron en el exterior-, vuelto a reconstruir durante doce años de desviaciones, torpezas e ingenuidades rotundas, no exentas de alta corrupción por supuesto, marcados por las administraciones de la derecha que ahora, de acuerdo a sus líderes, está lista para un nuevo abordaje a Los Pinos apostándole fuerte a la amnesia colectiva.

No puede negarse que caemos siempre en la misma trampa; muchos creen, a pie juntillas, en las proclamas y ofertas de los candidatos que se quedan en la ruta hacia el poder. Por desgracia, cuando asumen los cargos se tuercen los planes, bajo el alegato sobre “condiciones adversas”, hasta el aterrizaje forzoso en el centro de la demagogia. Esta es la razón, claro, por la cual los mandatarios imponen a sus gobernados una serie de medidas, reformas incluidas, sin el menor consenso público olvidándose de sus promesas primigenias. Y caemos en el mismo, doloroso “bache” mental.

Quienes no perdemos la memoria –aunque haya algunos esbirros, de sendos géneros y al servicio del poder, que me llaman demente por mi edad como si ésta no significara experiencia-, sabemos muy bien cómo han repetido las mismas estrategias los “ganadores” de todos los colores partidistas a la hora de presentarse ante la ciudadanía engañada. Basta repasar las discursivas –si no mueren en el intento, de aburrimiento-, para situar a cada uno de los mandatarios, quienes debieran obedecernos, en la línea del continuismo atroz... y de la demagogia, la antítesis natural de la democracia según la definición clásica.

Por ejemplo, el presidente peña jamás propuso, durante su campaña por la Primera Magistratura, el numen de cuanto habría de ser su gobierno alrededor de las reformas jamás consensuadas. Por ello, claro, las tremendas dificultades por imponerlas a rajatabla sin tomar siquiera el parecer de cuantos serían actores principales de los mismos. Por ejemplo, cuando se trató de legitimar el desmantelamiento de PEMEX se hizo a hurtadillas y con presiones tremendas a los legisladores, ahogando los gritos de una izquierda que ya estaba dispersa. Nunca se detuvo el peñismo en el imperativo de consultarnos, como mandantes que somos en conjunto, sobre el destino y perspectivas de su proyecto entreguista. Por eso deseamos que el presidente López Obrador no nos olvide a la hora de proveer obras indeseadas o mal proyectadas.

Y no se diga respecto a la reforma educativa de la cual derivan las protestas incesantes de un sector del magisterio –si bien el otro también está en contra pero arguye que no debe dejarse a los educandos al garete-, indispuesto, con razón, respecto a la manera cómo se impusieron las nuevas reglas sin el menor esfuerzo para dialogar antes de introducirlas a un Congreso cuyos miembros, en su mayoría, estaban prestos para actuar conforme a la línea presidencial con ni pocos chantajes de por medio; los otros protestaron, llamaron traidores a sus colegas, votaron en contra y se diluyeron en la impotencia.

Y es que asuntos de enorme trascendencia para el país, sobre todo aquellos que tendrán un impacto tremendo entre quienes conformamos la colectividad nacional, no debieran formalizarse sin una amplia convocatoria entre la ciudadanía; si se procede así se fractura la endeble democracia y se cancela el estado de derecho porque la cerrazón gubernamental impulsa a la protesta, a la rebeldía e incluso a la subversión. Sólo quienes apuestan a que en México jamás pasará “nada”, aun cuando los agravios sean monumentales, creen lo contrario.

El desequilibrio social, tan acusado en nuestro entorno, se ahonda cuando las medidas tienden a favorecer a la clase alta, como ocurre en la Ciudad de México donde los privilegiados con poder adquisitivo para adquirir automóviles del año, y cambiarlos cada tres años como máximo, contarán con el derecho a circular sin distingo de contingencias y las medidas ambientales; al mismo tiempo, los poseedores de vehículos más viejos no sólo estarán sometidos a las verificaciones permanentes –y al desembolso permanente que no harán los ricos-, sino igualmente a las restricciones que surjan de la imaginación de los miembros del gobierno capitalino.

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14 Junio 2019 04:00:00
Abandono y Dignidad
Sin apoyo a las estancias infantiles –no todas construidas en almacenes flamígeros, de alto riesgo-, con obras suspendidas por todo el país, con la Secretaría de Salud evaluando “abandonar” ciento ochenta hospitales inconclusos por la enorme irresponsabilidad de la administración peña –al parecer no logró finalizar nada aparte de la convicción general de que debiera estar en la cárcel-, negándose presupuesto para terminar el tren entre la Ciudad de México y Toluca que deforestó buena parte del histórico Cerro de las Cruces, con el proyecto del aeropuerto de Santa Lucía detenido por los tribunales y los planes para desarrollar los trenes Maya y Transístmico, la administración federal en curso parece cernirse a las cada día menos nutridas “mañaneras” y al imperativo –que no es poco- de enfrentar al rabioso “anaranjado” Trump.

No dejo en el tintero las calificaciones inducidas, desde la Casa Blanca claro, de Fitch que de un solo golpe pretendió degradar a “bono basura” la deuda de Pemex en medio de una batahola de dimes y diretes, y al tiempo de comenzar la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, pese a la opinión negativa de los conocedores del terreno lacustre donde se pretende asentarla; seguramente, también será interrumpida. Un círculo que es como un cero.

Pese a ello, por primera vez en no sé cuántas décadas, incluyendo los tiempos del canalla Henry Lane Wilson uno de los autores intelectuales de los crímenes contra Madero y Pino Suárez en febrero de 1913, un presidente levanta la voz contra el vecino del norte y llama a defender la dignidad si bien antes se refirió a la “bonita amistad” con los estadounidenses, los de fuera de la Casa Blanca –fue negra con Obama y es dorada cursi con el “pato” Donald-, situación que no existe en realidad salvo muy contadas excepciones.

Desde siempre, los mexicanos que trabajan en los Estados Unidos, en su mayor parten son recluidos como sirvientes o parrilleros o destinados a las peores labores; y, pese a ello, les resultan redituables dados los pésimos ingresos que tendrían en México y la imposibilidad de mantener a sus familias debajo de la precariedad.

El detonante no son las provocaciones del “anaranjado”, tan temeroso que ahora impone a quienes van a su país el requisito de analizar sus redes sociales para descubrir si existe alguna referencia ofensiva contra él; la mecha está encendida, sobre todo, por la desigualdad social y es esto lo que ha entendido el presidente López Obrador desde su curso como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal cuando los empresarios fatuos e hipócritas le acotaron diciéndole que estaba estigmatizando a la pobreza al señalar que de esta surge el crimen. El cinismo de los multimillonarios no pudo preservarse contra la verdad, simple y llana, que está a la vista de todos.

En fin, que poco más de su primer semestre como mandatario, Andrés Manuel está dando su mayor pelea. A todos nos conviene que le vaya bien.

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13 Junio 2019 04:00:00
El pasado de Trump
En el verano de 1989, cinco jovencitos de menos de dieciséis años, cuatro afroamericanos y uno de origen mexicano, fueron brutalmente sometidos, interrogados durante más de veinte horas negándose a varios de sus padres a acompañarlos durante esta instancia como ordenan las leyes y, lo peor, induciéndolos a aceptar los delitos de violación, agresión y lesiones contra una mujer blanca, de treinta y dos años, quien corría para ejercitarse en los amplios espacios de Central Park en la ciudad de Nueva York. (La secuela puede verse en la cinta “Así nos Ven”, recientemente estrenada).

La señora afrentada, como consecuencia, perdió movilidad en una de sus piernas, el sentido del olfato y la memoria de cuanto sucedió como efecto de una amnesia temporal, algo así como un bloqueo que le impedía recordar los momentos peores del drama. No murió, por fortuna pero su testimonio, por la ausencia de memoria, no sirvió para poder identificar a quien pudo ser su victimario o sus victimarios como estableció la fiscal del caso quien, a todas luces, tomó partido con tintes evidentemente racistas, por desgracia aún predominantes en aquella época.

Los “Chicos de Central Park” fueron condenados y recibieron sentencias desde cuatro hasta catorce años de prisión; uno de ellos, quien acababa de cumplir dieciséis años –y, por tanto, era mayor de edad para el derecho estadunidense-, fue remitido a la prisión de mayores, a 500 kilómetros de su residencia en Harlem lo que impedía a su madre visitarlo con frecuencia. El muchacho, además, fue banco de diversas agresiones físicas para tratar de ponerlo a disposición de los custodios para sus “festivales” sexuales nocturnos.

Finalmente, doce años después de aquel bárbaro incidente, agigantado por tratarse de elementos de la comunidad negra y latina –luego de este caso ocurrieron cuatro violaciones más... confesadas por el verdadero actor de todas ellas incluyendo una quinta, la que fue desviada para linchar judicialmente a los jovencitos inocentes. No se entiende porqué en este asunto no surgieron sino protestas aisladas cuando las pruebas nunca fueron concluyentes sino basadas en manipulaciones tramposas.

Pero aquí viene el verdadero interés, por el contexto actual, de la terrible trama: El magnate de Nueva York, Donald Trump, se involucró en el caso y publicó una página entera en varios periódicos de su país exigiendo la pena de muerte para los niños supuestamente culpables como un escarmiento a una comunidad que evidenciaba, decía, su odio hacia la raza blanca. Para ello desembolsó 75 mil dólares y no paró: fue a las televisoras y mantuvo su condena, a priori, como un linchamiento mediático contra aquellos “Chicos de Central Park” con una ferocidad insólita, si bien con el tiempo se convirtió en cotidiana.

Es esta parte de la oscura historia de quien ahora ocupa la oficina oval de la Casa Blanca en donde ni siquiera vive porque disfruta más del oro con el que está decorada su torre en Nueva York, sobre la famosa Quinta Avenida. Dentro de unos días el “anaranjado”, quien anunció aranceles del cinco por ciento a los productos mexicanos porque el gobierno no hacía nada, según él, para detener el flujo de migrantes, anunciará su propósito de reelegirse para un segundo periodo que terminaría en 2024. Y lo más triste es que lo apoyan los xenófobos, los nuevos hitlerianos, que acaso son la mitad de los futuros electores norteamericanos. No sé en cual mundo vivimos.

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12 Junio 2019 04:00:00
Las consignas
“Por encima de la ley, nadie”, repite el presidente de la República; pese a ello hay varias señales que preocupan en un entorno dividido entre los que aplauden todas las decisiones de este aunque no puedan razonarlas y quienes las aborrecen sin tampoco razonar correctamente los porqués”.

Quizá por ello la autonomía institucional de la Fiscalía General, en manos del experimentado Alejandro Gertz Manero, toma los tintes de una justificación para el titular del Ejecutivo federal: Si no se procede con celeridad contra los corruptos –comenzando con los expresidentes a quienes se sometería a una consulta popular como base para procesarlos-, tal se considera fuera de la esfera presidencial y dentro del círculo judicial al que se debe dejar con independencia de acciones. Una fácil manera de evadir uno de los más grandes flagelos contra los mexicanos, precisamente la corrupción, aunque se esgrima que es prioridad del gobierno combatirla.

Cuando el Estado de derecho obedece a la consigna se acerca al “estado fallido”. Tal es el riesgo, inevitable por lo demás, en el que estamos cayendo. Porque, es un hecho, la única “intocable” no era, antes del 26 de febrero de 2013, la “novia de Chucky”, Elba Esther Gordillo, aunque así lo asumiera el presidente Peña Nieto riéndose a carcajadas con Carlos Romero Deschamps, el petrolero cuyas hazañas han rebasado, y por mucho, los peores momentos e historias de Joaquín Hernández Galicia “La Quina”. Y esto se lo sostengo a cualquiera porque conozco, a fondo, la crónica de ambos sujetos. (Con “La Quina”, por ejemplo, hubo una ocasión en la que recorrí Ciudad Madero con él y, me consta, no todo era cobre; Romero Deschamps, en cambio, debiera comenzar hablando de su paso por Salamanca –donde hiere el recuerdo a decir de José Alfredo-, en donde fue formado por Ramón López Díaz quien llegó a declarar, ufano:

--“Soy cacique, pero de los buenos”.

Y algo parecido me dijo “La Quina” en Tampico, en casa de mi inolvidable amigo Rodolfo Gil Zayas:

--Estos niños de hoy –refiriéndose a Salinas y su pandilla, entre la que se contaba a Manuel Camacho Solís-, saben mucho de Harvard... Pero no entienden ni conocen a este país. Esta es la cuestión.

Y tenía sobrada razón sin que, de modo alguno, justifiquemos sus bárbaros excesos; él mismo siempre lo supo y la opinión pública también.

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11 Junio 2019 04:00:00
Nuevos ‘valores’
Claudia Sheinbaum, en compañía de Esteban Moctezuma Barragán quien mantiene su linaje como heredero del emperador azteca que no pudo contener a las hordas de Cortés en compañía de los pueblos indígenas esclavizados por los aztecas, ha decidido que los niños pueden llevar faldas al colegio y las niñas, claro, pantalones. No entiendo qué necesidad existe para crear una polvareda de dimes y diretes en torno a un derecho de los padres de familia: El privilegio de educar a sus hijos sin modificar su género ni estimular tendencias ajenas a su naturaleza misma.

N soy homofóbico ni estoy en contra, al contrario, del movimiento LGBTTTI que ha cobrado nuevo impulso tras la llegada de algunos personajes afines al poder y deseosos de crear su propio universo en el cual los heterosexuales deben pagar por las afrentas infringidas del pasado a quienes mantenían preferencias sexuales diversas; si la discriminación es inadmisible en esta nueva centuria, la incitación a modificar la genética de los seres humanos, desde pequeños cuando aún el raciocinio está surgiendo, es un verdadero atentado contra los derechos humanos.

¿Qué sigue? ¿Posibilitar que los padres o los médicos dispongan el sexo de los bebés recién nacidos, capándolos cuando se supone sienten menos dolor, o injertándoles a las pequeñitas el órgano viril para modificar esencia, origen... y a la naturaleza a la que tanto rinden pleitesía evitando la tala de árboles -¡muy bien!-, pero no las castraciones químicas como proponen algunos legisladores para el caso de los violadores y pederastas.

En este sentido no pocos legisladores dejarían sus curules y escaños acusados por ello.

La barbarie impera. Quizá Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, acaso el gobernador que más se ha ganado la simpatía del presidente de la República incluso sobre los correligionarios de éste, fue el que abrió la puerta para cercenar a los seres humanos –caparlos como si fueran bueyes o con injertos que difícilmente pueden adaptarse al cuerpo femenino aunque la reina de belleza española lo haya hecho así ganándose proposiciones de toda índole-, en aquel debate encendido en el cual los representantes del PRI y el PAN perdieron su buen juicio y la oportunidad de ser propositivos al centrarse en cuanto decía y hacía el morenista quien, al final de la contienda, se alzó con una victoria aplastante en la primera ocasión en que su partido participó en una lid presidencial –no así su abanderado, otrora perredista-.

Cambiar en este sentido no es, ni puede considerarse, un avance. Una osa es el respeto a las diferencias, postura a la que me apunto aun cuando desearía un poco de reciprocidad por parte de algunos exhibicionistas, y otra la inducción directa hacia la sexualidad compartida, esto es bisexualidad como norma de conducta o modificación de la naturaleza en el extremo, que no puede ser aceptable aun cuando es fruto de perversiones personales –a las que nadie es ajeno-, y no como modus vivendis.

En fin, la jefa de gobierno y el secretario de Educación, el segundo impuesto por Andrés Manuel sin el mínimo consenso dado su pasado furiosamente zedillista -fue titular de Gobernación en aquel sexenio por breves meses dada su incapacidad manifiesta-, quieren cambiar el universo para presentarnos ante el mundo como una nación vanguardista aun cuando la mayoría de la población vive en la miseria.

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09 Junio 2019 04:00:00
La noche que no teminó
El 10 de junio de 1971, cayó en jueves, el de Corpus, hace ya cuarenta y ocho años, debí esconderme detrás del portón de una puerta perseguido por “Los Halcones”. Curioso es decir que mi padre era entonces gobernador de Yucatán y ya no sabía cómo convencerme de que apretara mis ímpetus juveniles hasta que me entendió. (Un reconocimiento para su Memoria porque, en estos días, soy incapaz, como padre, de entender a mi hijo adolescente y su compulsión por jugar juegos cibernéticos con cañonazos de alto estruendo de paso; la verdad, varias veces le he retirado el aparato infernal sin el éxito buscado: me ha resultado peor el remedio que la enfermedad).

En aquel entonces, pese al navajazo genocida de Tlaltelolco, todavía salíamos a la calle con los puños en alto como nos enseñaron los atletas estadounidenses pertenecientes al “Poder Negro”, durante nuestros Juegos Olímpicos –de la sangre a los laureles en un viaje de diez días-. Pese a cuanto pueda decirse de la masacre de aquel siniestro 2 de octubre, los preparatorianos y universitarios de aquello días teníamos cuerda para mucho más y, sin embargo, optamos por no alterar la gesta deportiva, no por frivolidad sino conscientes, de verdad, que los ojos del mundo estaban puestos sobre México cuya imagen requería ser exaltada y jamás denigrada. Eso pensábamos entonces muchos aunque no nos olvidáramos, en los corazones heridos, de los cientos de compañeros caídos, muchos más a los que exalta y recuerda la plaza conmemorativa en la Plaza de las Tres Culturas.

La represión se volvió parte de los usos del titular del Ejecutivo quien optó por separar de la Regencia defeña al neoleonés Alfonso Martínez Domínguez, seis años después rehabilitado por josé lópez portillo quien lo lanzó al gobierno de Nuevo León, con apenas oposición, luego de que el primero, con la cabeza baja y un tono franco de humildad le dijo al mandatario:
--Estoy en el ostracismo; si me saca de aquí, no habrá gobernador, ni político alguno, más fiel a usted que yo.

Y hasta le construyó a su “amigo pepe” una grotesca estatua ecuestre como si tal hubiese sido su característica, la de montar como los antiguos caudillos de la posrevolución; a menos, claro, que fuera alegoría para otra clase de monturas imposibles de representar escultóricamente para exaltarlo. Sobre la potranca Rosa Luz, por ejemplo.

El ejército fue pidiendo, al tiempo que el gobierno civil se corrompía hasta la médula –hoy se alcanza ya un nivel que se antoja superior a la capacidad de asombro de los mexicanos-, canonjías y privilegios a cambio de no poner en predicamento a los subsecuentes gobiernos. De hecho, la asunción del mencionado López Portillo, se dio en diciembre de 1982 luego de que noviembre hubo un conato golpista encabezado ¡por el propio luis echeverría, su predecesor y falso “cuate” de la infancia! Tal era la estrategia para intentar disminuir la fuerza del nuevo mandatario y obligarlo a someterse a la autoridad de su antiguo jefe para reinstalar el deplorable “Maximato callista”. No hubo tal, desde luego, pero el ejército comenzó a medir sus verdaderos alcances.

Todos sabían, entre los mandos castrenses, que el general Marcelino García Barragán, jalisciense leal, había optado por defender la institución presidencial, tras los sucesos de Tlaltelolco, cuando hubiese podido inclinarse por un golpe de Estado con la soldadesca en las calles y la población civil bajo una represión infame –no al grado de lo ocurrido en Chile con el abyecto Augusto Pinochet, ya extinto y seguro huésped de las tinieblas-, en la cual, como tanto se ha escrito, el solo hecho de ser estudiante era una invitación flagrante a ser agredido por un genízaro sin criterio alguno salvo el de la macana y los golpes.

Debíamos caminar por las calles con extremo cuidado tratando de no toparnos con un algún agente enfebrecido, ansioso de sangre como los vampiros de Brazov.

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07 Junio 2019 04:00:00
Nula Celebración
Dicen algunos que lo tratamos mal, que todo le cuestionamos y, sobre todo, que no lo dejamos trabajar. En las redes sociales, sin embargo, ha surgido un panal rebosante de la miel de la adulación; no sé cuántos, pero cualquier improvisado con conocimientos básicos sobre la cibernética, puede conseguirse dos cámaras y reflectores –a veces éstos no son necesarios-, para constituirse en youtubers destinados a enaltecer la figura del presidente de la República quien insiste en llamar “benditas” a las redes sociales a cambio de defenestrar a los medios “convencionales” cuando lo señalen o cuestionan por “cualquier cosa” como insistir en que México nació hace diez mil años cuando solo festejaremos, en 2021, doscientos años de la consumación de la Independencia, cuando verdaderamente comenzamos a llamar a nuestra patria México.

En el día de la libertad de expresión es de esperarse un pronunciamiento exacto sobre donde queda el periodismo independiente, cuando es profesional y objetivo –un término que se confunde ahora con la reverencia acostumbrada en las monarquías-, y cómo deben actuar los poderes públicos, en todos sus niveles y líneas, ante publicaciones negativas, incluso las maledicentes, para honrar el derecho a la información y a la libertad absoluta a pronunciarse como uno piense y quiera con las únicas limitantes a no caer en la subversión ni en la abierta traición a la patria sobre todo en esta hora de incertidumbre respecto al impresentable vecino del norte.

No nos confundamos: el presidente, ni ningún otro funcionario integrante de alguno de los poderes de la Unión, puede ponerse en la misma línea de los periodistas y aducir su derecho a la réplica, una función que no les está concedida específicamente en ninguna de las leyes que nos rigen; el informador libre –no quienes siguen los mandatos editoriales de los dueños de sus empresas a veces con maridajes enfermos-, no tiene a su mando fuerzas públicas ni jueces corroídos que actúen parcialmente para favorecerlos.

Al contrario, las distancias son enormes y la ausencia de equidad –la fuerza del Estado contra la pluma de un periodista-, nulifica cualquier sentido de legitimidad en el descrédito que nace desde el centro neurálgico de lo poder gubernamental.

No es tan difícil entenderlo. ¿O sí? Claro, en la hora en la cual más se ha estigmatizado la profesión del periodismo –algunos insisten en que cualquier youtuber tiene más credibilidad que los analistas imparciales-, es momento de poner las cosas en orden: el ejercicio de la información es contrapeso a los excesos del poder.

¿Cuántos de esos improvisados cibernéticos, del club de aduladores, se han atrevido a realizar un solo cuestionamiento al mandatario en curso, a cambio de lapidar a quienes lo han enfrentado, directamente o a través de críticas y notas non gratas para los de arriba?

La mera interrogante plantea si la libertad es solo para aplaudir y no para inferir las desviaciones notorias del gobierno, cualquiera que éste sea. Por mi parte defenderé, hasta el fin, mi derecho a expresarme cómo me dé la gana... con o sin Andrés Manuel enfrente.

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06 Junio 2019 04:00:00
Grandes pillajes
Los grandes robos contra la nación se ocultan bajo las piedras milenarias –ya cumplimos diez mil años, según el Presidente, y tal debe tomarse como verdad absoluta a riesgo de parecer un ignorante fifí y de alto riesgo para la 4T-, y la negligencia de los gobiernos que al no perseguir apuestan por evitar ser perseguidos al término del periodo de su mandato, hasta el momento improrrogable.

El caso Odebrechet es uno de ellos; si bien el fundador de la empresa, Alberto, ya salió de la prisión en la que lo mantuvieron en Estados Unidos una corta temporada, lo cierto es que a través del continente Americano la senda de los sobornos fue tan grande que no pudo evitarse los reventones, como en Perú en donde cinco exmandatarios fueron sometidos a proceso si bien uno de ellos, Alan García, optó por el suicidio antes de enfrentar la vergüenza de los tribunales. Así y todo, en México parece de poca monta lo ocurrido con los acuerdos soterrados.

Formalizadas las órdenes de aprehensión contra Alonso Ancira Elizondo, director de Altos Hornos aprehendido en Palma de Mallorca, y de Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex amparado pero sin que interrumpiera su búsqueda –la huida es siempre síntoma de culpabilidad-, comenzó a divulgarse, sobre todo en voz de los improvisados youtubers de la adulación, que con ello se demostraba que la administración federal en curso no se tentaba el corazón para derribar las más altas cabezas; ¡y tal no corresponde a la realidad!

Desde el inicio presidencial de López Obrador comenzó a bajarse la guardia en torno a los grandes villanos de la película: Los expresidentes; pareciera que se apuesta a la amnesia de los mexicanos para saltarse la encuesta prometida sobre si éstos debían o no ser sometidos a proceso a sabiendas, de antemano, que ningún mexicano bien nacido podría perdonarles el daño causado a nuestra vulnerable patria. Pese a ello, al iniciarse la persecución contra Lozoya, visto por algunos como el único corrupto del pasado digno de ser perseguido, la fiscalía general optó por olvidarse del jefe de la banda, del sobornado Enrique Peña Nieto. Y todos felices.

Como si todo terminara en este punto y ya no hubiera que integrar los expedientes de salinas por sus “inversiones” non santas en Pemex, ni a Zedillo por su entrega a las paraestatales en pleno neoliberaliso, ni a Fox por engañarnos a todos por el cabio cuando el único que se dio fue en su inensa heredad de San Cristóbal, ni al alcohólico Calderón capaz de ocultar las fuentes de su verdadera fortuna para seguir extendiendo la mano en busca de una mayor seguridad; de haber fracturado, de verdad, los intereses de los grandes cárteles ya estaría muerto y Margarita, su mujer, jamás habría podido postularse a la Presidencia, por el PAN y luego en calidad de independiente al ser rechazada por su partido.

Lo de peña, además, no tiene los límites de Odebrechet ni los de Higa ni los de Pemex. Su corrupción fue global y ganó millonadas con la concesiones de los ferrocarriles que no se hicieron ni terminaron –los de la Ciudad de México a Toluca y Querétaro o el de la península yucateca-. Simplemente la corrupción alcanzó con él los mayores niveles de la historia... mucho más alto que los del infeliz Lozoya y sus cómplices. Por ello, claro, no se persigue a Peña.

¡Qué vergüenza que el fiscal, Alejandro Gertz Manero, haya dicho que a Lozoya no se le instaló causa por el tema de Odebrecht! Entonces, lo menor tiene más peso que lo mayor en la línea de una justicia tuerta, absurdamente perdida. Así estamos en México.

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05 Junio 2019 04:00:00
Creyentes o ingenuos
No hay elecciones satisfactorias, en México y otras naciones incluso del “primer mundo”. Una muestra: en Estados Unidos, falsarios defensores del “mundo libre” según dicen, no puede hablarse de limpieza luego de que Al Gore optó por evitar un colapso institucional en 2000 luego de los manoseados escrutinios de Florida que dieron la “victoria” a Bush junior unos meses antes de los atentados terroristas en Nueva York. No existe credibilidad ante las evidencias múltiples del manejo de las mafias con enorme poder territorial y la certeza de que los gobiernos se construyen con acuerdos soterrados entre las mismas.

La incredulidad, por supuesto, no surgió por casualidad ni por generación espontánea sino es fruto de una larga secuela de manipulaciones, desviaciones y fraudes burdos, descarados, contra la voluntad ciudadana. Hoy amanecimos, por ejemplo, con noticias sobre victorias que no lo fueron y mantienen indignados a la mayor parte de los mexicanos; y así ha sido lo mismo el año pasado, 2015, que a través de cada una de las jornadas comiciales del nuevo siglo, sea bajo el mandato de la derecha o la utópica resurrección priísta insólita y basada no en la capacidad de quien fue su candidato en 2012, todavía no sometido a proceso, sino más bien en su solvencia física y el apoyo de una masa popular variante, por poco informada, y vulnerable todavía al acecho de las corporaciones políticas y/o criminales. Es nauseabundo.

En esta condición, la partidocracia impuso sus leyes, aplastó las posibilidades de los independientes –algunos de ellos claudicaron sea por ausencia de recursos o por no poder elevar coberturas-, y cerró las gubernaturas de tal modo que todo parece el desenlace de un libreto preestablecido. No perciben que el malestar general sube de tono precisamente en la medida en la que la intolerancia eleva sus momios y cierra las salidas a la ciudadanía madura que no se deja llevar de la mano por una clase política sucia, putrefacta, absolutamente nefasta. Y no hablo únicamente de la del PRI.

Las negociaciones, sin duda, fueron el sello de las jornadas electorales en seis entidades con la MORENA de López Obrador que quiere caminar porque primero aprendió a correr; y, como tal, no son inusuales sus tropezones y la ausencia de definiciones, por ejemplo, respecto a los rectores de las elecciones en cada entidad, forjados al calor de los cacicazgos regionales y gubernamentales –Tamaulipas, Quintana Roo y Durango, sobre todo- pese a aceptar participar en el juego.

No comprendo cómo, en el nivel federal, se mantiene en la presidencia del Consejo del INE a un racista, Lorenzo Córdova Vianello, de quien derivan como ramas de un árbol enfermo, aunque legalmente no está establecido así, los responsables de los institutos y consejos estatales con la venia de los respectivos gobernadores. De tal suerte la justa comienza si se es capaz de reducir al mandatario de cada estado metido, hasta el cuello, en su sucesión para amarrar a su favor los hilados de la impunidad y salir avante de las múltiples acusaciones en su contra.

Ni uno solo de los exgobernadores cuyas gestiones terminaron hace uno o más años ha sido llamado a juicio; ni siquiera el defenestrado guerrerense Ángel Aguirre Rivero, el priísta-peñista lanzado por una alianza turbia, quien llevó a su entidad a la desatada violencia que prohijó no solo la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa –la mayor verruga en el enfermo rostro de Peña Nieto-, sino a una tremenda protección a quienes, a través de compañías canadienses al amparo del Grupo México de Germán Larrea Mota-Velasco, el mayor asesino de mineros de la historia, esclavizan a cientos de inmigrantes y a mexicanos “desaparecidos” a quienes muy pronto se dan por muertos y acaban bajo la fresca tierra que cubre centenares de fosas clandestinas, desde la norteña Tamaulipas hasta la tierra caliente del sur.

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04 Junio 2019 04:00:00
La espada financiera
En el análisis político es frecuente que se soslayen los aspectos económicos que, en este momento, están señalando los cursos de los gobiernos de Europa e incluso de los Estados Unidos. Las tendencias políticas no varían de manera gratuita y sería ingenuo, a estas alturas, aceptar la teoría de que nuestros votos son determinantes para el ejercicio democrático. La economía, más bien, pone las cosas en su lugar. Veamos.

A).- Hace algunos años, la periodista Ixone Díaz Landaluce entrevistó al respetado académico y economista, Angus Deaton, reconocido como una de las voces más influyentes en el renglón, para analizar los riesgos de la crisis recesiva que comienza a hacer estragos en Europa... y los Estados Unidos. Y señaló, sin tapujos:

--“Las crisis están creadas para beneficiar a los ricos. Así tienen más fácil reescribir las normas”.

La contundencia de sus palabras alerta sobre un mayor distanciamiento entre los sectores pudientes y pobres en una globalización que aprieta a los últimos y los obliga a la búsqueda de opciones viables para poder sobrevivir. De eso se trata, precisamente, el gran desafío universal. México, desde luego, está muy alejado de una resolución a corto plazo porque ha puesto su destino, con la mano derecha, en manos de los nuevos colonizadores europeos y estadounidenses que disponen como quieren de nuestro mercado, tal y como ocurrió en 2008 –un año catastrófico también en materia de política y seguridad nacional-, cuando los bancos españoles de origen dispusieron de los dólares que circulaban en México para blindarse en Europa; gracias a ello, pudieron solventar sus propios apremios reconociendo que las utilidades provenientes de nuestro país habían sido hasta del sesenta por ciento del total de sus beneficios. Con ello, simplemente, se confirma la dimensión de los arreglos cupulares a favor de los ingerentistas. Por supuesto, las facturas están por cubrirse.

B).- El gobierno de México, insistimos, no está preparado para un nuevo sacudimiento económico, mucho menos si los primeros síntomas del sismo se dan antes de la realización de las elecciones. De ser así, es obvio que los presuntos votos del miedo se convertirían en votos del rencor, con tremendas consecuencias contra el gobierno constituido, como ya sucedió en España y Francia. Esta condición eleva considerablemente tensión entre los miembros del gabinete financiero del señor López Obrador quien, de hecho, tiene toda su preocupación puesta en otros temblores de su gabinete; si embargo, se mira hasta qué punto los tsunamis económicos llegarán a nuestro territorio y con cuánta capacidad de devastación en una hora política crucial.

C).- México es un filón para los inversionistas del exterior. Fíjense: pese a la mala publicidad sobre la violencia incontrolable, no dejan de fluir los capitales pensando en que ahora es el momento de comprar barato... lo que volverá a su precio en cuanto pasen las hostilidades o se reduzca el ámbito de inseguridad con una posible alternancia de por medio. En el fondo éste es el juego y es muy difícil que cambie de curso. No se trata sólo de los votos sino de los intereses suscritos. De allí que los sondeos cotidianos de opinión marchen a la medida de los momios que han establecido los grandes consorcios. Quizá cuando reaccionó López Obrador al respecto en 2012 ya era, para él, demasiado tarde.

¿Qué pasará con los operadores de importación, financiados por la casa presidencial para “sacar adelante” la situación? ¿Cómo podrán justificarse a futuro? ¿O acaso, debajo de la manga, juegan a doble banda para asegurarse un refugio digno... en Barcelona o en otro lugar de la futura Cataluña independentista?

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01 Junio 2019 04:00:00
El mundo nos rebasa
Por Holanda ya se tiene programado terminar con el consumo de combustible en el año 2025, dentro de nueve para ser preciso, a cambio de utilizar bicicletas con bandas y motores eléctricos, no contaminantes, para caminar con rapidez sin necesidad de gasolinas. Tal, por supuesto, les libraría de la dependencia del petróleo y provocaría, de extenderse como se espera esta medida a otras naciones de Europa, una tremenda, irreversible, caída en los precios del crudo, cuando así convenga a la nación con mayores reservas en el mundo: Los Estados Unidos a menos que, lo dudamos, se imponga la Unión Europea a los multimillonarios norteamericanos que se alegraron por la llegada del “pato” Donald Trump a la Casa Blanca.

Mientras, en Alemania se esmeran en edificar grandes zonas para captar la energía solar como sucedánea de la eléctrica y así cubrir sus necesidades, de la manera más natural, sin requerir de enormes inversiones y sus secuelas, desde la peligrosa construcción de plantas nucleares –la solución ideal para los estadounidenses-, termoeléctricas o hidroeléctricas, como la mayor parte de las nuestras que aprovechan la fuerza del agua mientras esta no se acabe por los predadores urbanos y el colapso en cuanto a la creciente demanda del líquido en la macrópolis llamada Ciudad de México que absorbe cuanto necesita el campo para sobrevivir sin haberse logrado la cultura necesaria para evitar el diario desperdicio.

¿Cuántos de ustedes, amables lectores, suelen detener su andar, siempre apresurado, cuando observan cómo las mangueras de algunos jardineros están inútilmente abiertas hasta anegar las banquetas? ¿Les recaman por ello o simplemente toleran lo abusos, descendiendo al arroyo, con los consiguientes riesgos, sin chistar? Por aquí debería comenzar, por ejemplo, nuestra #cerocobardía. Por desgracia, nos hacemos los tuertos y seguimos sin denunciar estas anomalías que trastornan, en mucho, la vida de la ciudad y nuestra propia existencia. Ya es hora de ser congruentes con nuestros deberes colectivos.
Lo mismo va para quienes, abusivos, sacan a tres o cuatro perros a pasear, además de cuantos son contratados exprofesso para ello, y ganan los espacios dedicados a los niños cuyas cuidadores temen dejarlos corretear ante la mirada y los “jugueteos” de los animales. No son pocos los casos de criaturas, y de personas mayores, brutalmente lastimadas por la prepotencia y negligencia de los amos de las mascotas de razas agresivas a los que sueltan sin siquiera un bozal –dicho de otra manera: El cautiverio al que las someten tiene enormes inconvenientes como el descrito cuyo parangón sería el del hollywoodense Hanibal-, o el menor cuidado para los demás, tantas veces acosados.

Me enfada, y mucho, que habiendo espacios propios para pasear a los perros no se respeten las sendas y los parques en los cuales se prohíbe la presencia de animales –salvo las curiosas ardillas que liberan de predadores las zonas de recreo-, y he debido sostener serias discusiones con los prepotentes que se creen dueños de la ciudad; algunos de quienes se ejercitan por la mañana han dado cuenta frecuente de estos abusadores con escasa fortuna y no son pocos aquellos que logran mantener su conducta ilegal a costa de distribuir mordidas. ¡Y denunciar a los ofendidos! No he llegado a este extremo pero sí, casi, a los empellones y los insultos de los “amos” impetuosos cuya egolatría es tanta que requieren rodearse de perritos al estilo de Hitler.

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31 Mayo 2019 04:00:00
Malos augurios
Esta columna no es apta para quienes temen al futuro y prefieren no enterarse del día y hora del nacimiento, mucho menos del sexo, de sus hijos; o, peor aún, no se animan a tenerlos porque consideran, no sin razón, que traerán a su bebito (a) a sufrir sin remedio en este mundo de lágrimas. Hay quienes, por ejemplo, se plantean los días por venir al observar las tragedias matrimoniales de sus padres –no hay pleitos de mayor calibre que entre cónyuges por nimiedades tan absurdas que luego ni siquiera se recuerdan-, o las guerras, cada vez más cruentas y prolongadas, ya no sólo entre naciones sino entre las grandes multinacionales del delito con ramificaciones tan elevadas como controvertidas.

Bueno, pues les diré a los valientes quienes se han animado a pasar a este segundo párrafo, que los pronósticos son bastante devastadores. De vez en cuando, La CIA –por sus fueros se considera con derecho a espiar a todas las naciones de la tierra para preservar su seguridad, dicen, del odio generalizado hacia los estadounidenses-, publica una especie de cuadernillo en donde traza no sólo los nuevos círculos del mal –terroristas, narcotraficantes, secuestradores, perturbados seriales-, sino los posibles destinos, efectos de las políticas de otros países con mayor presencia e influencia entre algunos sectores de la población estadounidense; digamos, los mexicanos estamos bajo el microscopio no sólo por la geografía, tan cercana como diría Don Porfirio, sino, sobre todo, por la creciente oleada de emigrantes, con o sin muro de la ignominia de por medio, dispuestos a vadear todos los obstáculos con tal de aventurarse en busca de alguna oportunidad de empleo. Fíjense, aunque las remesas a México han disminuido no dejan de estar por arriba de los veintidós mil millones de dólares y se elevan como la primera fuente de ingresos más importante para el país. Eso significa, nada menos, que el trabajo clandestino y la desesperación pueden bastante más que las trampas para bestias instaladas a través de la frontera más transitada en el mundo.

Pues bien, de acuerdo a un reciente estudio de George Friedman, convertido en uno de los mayores bestseller del New York Times, “Los Próximos Cien Años” –Océano, 2013; odio hacerle publicidad a esta casa editora, represora de críticos mexicanos, pero la cita es inevitable-, no habrá manera de evitar, en 2050, “una guerra de dimensiones globales” aun cuando Estados Unidos mantendrá su hegemonía. Lo lamentable es que, en algún momento, cualquiera, volveremos a los terrenos de la guerra fría entre los vecinos norteños y Rusia, ya recuperada “su antigua área de influencia” aun cuando no se vuelva a integrar la Unión Soviética. En esta circunstancia, y ante las amenazas del gigante asiático, China, Japón abandonará su tradicional pacifismo actual –bastante reciente cabría exponer-, “para asumir una política más agresiva” acaso en busca de la preponderancia dentro de su continente y hacia fuera.

Lo más interesante de la cuestión tiene que ver con nuestro país. De acuerdo a Friedman “a finales del siglo XXI –por fortuna los mayores de sesenta estamos muy lejos de esa fecha-, México emergerá como una gran potencia económica hasta convertirse en una seria amenaza para los estadounidenses. Ambos países estarán al borde de una confrontación militar”.

Si bien, México ha sido invadido tres veces por los Estados Unidos, considerando la lacerante “expedición punitiva”, a cambio de una sola incursión mexicana a suelo norteamericano, esto es cuan el gran guerrillero Francisco Villa llegó a Columbus y le dio una revolcada a quienes pretendían cobrarle de más por las armas entregadas, los saldos son bastante infortunados para nuestra causa. Una especie de 3-1 para decirlo en términos futboleros y con la anulación de otro gol, el del Álamo, por fuera de lugar: esto es, cuando ocurrió aquella batalla con la que tanto nos denigran en Texas, esta región pertenecía todavía a México y el denostado general Santa Anna pretendía defenderla de los nacionalistas texanos. Ello significa que no hubo invasión alguna, como presentan los distorsionadores que no historiadores de allá, sino una intención d preservar parte de nuestro territorio de los abusos del norte que acabaron por anexarse, con el tiempo, la mitad de nuestro territorio. Y ésta es una verdad incontrovertible.

El hecho es que si Friedman, y con él The New Tork Times, ya se percataron del potencial productivo de nuestro México tal es motivo de alarma y de preocupación y no tanto de bienaventuranza. Acuérdense los amables lectores de la amarga sentencia de la millonaria Teresa de Kerry, esposa del actual secretario de Estado de la Unión Americana: “Ya basta de hacer guerras por el petróleo”, dijo en resumidas cuentas dirigiendo la mirada a las invasiones al Medio Oriente que conllevaban y conllevan la ambición de aumentar las reservas de la gran potencia sin disponer de las propias, las mayores del mundo, listas a ser utilizadas cuando las de los demás se extingan.

¿Hacia dónde nos quieren llevar? Es obvio: A la dependencia total, no como consecuencia de un exceso de precauciones sino, más bien, siguiendo un guión perfectamente orquestado para eliminar a los adversarios de los Estados Unidos con la simpleza de los recursos naturales por ellos abatidos y, además impidiendo desarrollar técnicas, como la eléctrica, que hace tiempo hubieran podido sustituir al uso indiscriminado de energéticos.

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30 Mayo 2019 04:00:00
Ebrard bajo Trump
El plan para el rescate de Centroamérica, con una inversión de México de 30 mil millones de dólares –la mayor del primer semestre de la nueva administración federal, se turna en los despachos de Washington como una evidencia más de la sumisión a la que obliga la Casa Blanca y sus testaferros. El canciller Marcelo Ebrard Casaubón, el operador de la prudencia, tiene que negociar y ajustar los presupuestos y acciones en el despacho del impresentable Mike Pompeo, secretario de Estado de USA, caracterizado por sus actos de dominio e imposición, incluso por la fuerza, en varios países de Centro y Sudamérica.

Al parecer ya estamos en la misma línea o en idéntica perspectiva de las naciones supeditadas por completo al gran poder del norte encabezado por un elemento, el anaranjado señor Trump, quien ha dado muestras fehacientes de sus desequilibrios personales y, en nuestro caso, de su furioso antimexicanismo. Bueno, en realidad, no le faltan adversarios incluso dentro de su territorio: Los del Partido Demócrata, por ejemplo, desearían cocinarlo como a un pollo rostizado; y, sin embargo, es probable que el “pato” Donald esté encaminado a la reelección con el uso mediático y sin medida de su xenofobia extendida al sur de sus fronteras y a cualquier raza del mundo que no sea la anglosajona dominante. Igual que Hitler cuando todavía, como canciller de Alemania, alentaba a las turbas en pro del nacionalsocialismo que no fue sino una extensión pavorosa del fascismo italiano con millones de muertos –no sólo judíos sino también polacos, checos, franceses, ingleses y americanos junto al célebre Escuadrón 201 del que se salvó un buen número-.

El barbaján del norte ya no sabe lo que quiere con exactitud. Las advertencias de Vladimir Putin le han calado tan hondo que dejó de hablar de Venezuela y volvió al cauce de los infelices emigrantes proponiendo que México no hace nada para frenarlo. Más allá de si consideramos convenientes las medidas del nuevo gobierno al respecto nuestro país es soberano –se supone- y por ende ninguna otra nación puede inferir en sus decisiones. Debía estudiar un poquito sobre los excesos cometidos contra una nación aliada, por necesidad, sin propósitos belicosos.

Insisto: debe nuestro gobierno parar la parafernalia esquizofrénica del perentorio ocupante de la residencia de la avenida Pensilvania. El mandatario mexicano, al parecer, está dispuesto a no salir del territorio nacional para asistir a las juntas multinacionales en donde podría expresar su malestar, de manera directa, contra la gran potencia de América dispuesta a expandirse a cualquier costo, como sucede al utilizar el drama de la dictadura de Venezuela para acicatear sus propósitos invasores. Y, después de ello, ¿quién podría detenerlo?

México no está preparado para ello, lo sabemos. Por eso el escudo de la Doctrina Estrada, aplicada en el caso de Venezuela, es fundamental para salir adelante en la controversia bilateral. Por la fuerza, naturalmente, no hay senda posible, dicho esto para replicar a los que no saben leer y alegan que estamos alentando una guerra.

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29 Mayo 2019 04:00:00
Prudencia o sumisión
Según alegó el presidente López Obrador respecto a la relación bilateral con USA le fue recomendada “prudencia” para soportar la andanada majadera, impropia, fuera de toda línea diplomática, del insolente “anaranjado” Trump contra México. Sin duda es, hasta ahora y con precedentes muy graves, el mandatario de Estados Unidos más antimexicano y desinformado sobre cuanto pasa al sur del Bravo de la historia.

La ignorancia del “pato” Donald va al parejo con un extraño rencor, por asuntos menores que tienen que ver con un concurso de belleza y la imposibilidad de comprar terrenos a pie de playa cuando tal era una ley que se pensaba inalterable, hacia algunos connacionales quienes no se dejaron pisotear por el magnate acaparador de riquezas a costa de la especulación y el bandidaje. No puede explicarse que ocupe la oficina oval este sujeto xenófobo, torpe, inculto y convencido, como Hitler estuvo en los tiempos de los nazis, de que su raza es superior a las de los demás pueblos de mundo. Balandronadas inadmisibles en una mente sana del siglo XXI.

Y aquí cabe preguntar: ¿hasta dónde debe llegar la prudencia sin que esta se convierta en sumisión absoluta a los mandatos de un pretendido emperador del mundo, aborrecido por todas las naciones y, cuando menos, la mitad de los estadounidenses? También me asfixia la interrogante sobre si sujeto tal podrá reelegirse antes o después de aplicar un supuesto “castigo” a nuestra patria porque no para en territorio mexicano el flujo de emigrantes?

¿Y por qué no piensa que la guerra contra las drogas ha causado, en México, más de 300 mil asesinatos y una incesante violencia acrecentada por la insana y ruin venta de armas a los sicarios y a otras bandas criminales, desde secuestradores hasta infames asesinos que matan por dos pesos y siembran el terror por toda la República? Qué va, al “anaranjado” le interesa el dominio y el vasallaje no un debate sobre el daño permanente que nos ha hecho USA a través de la historia, incluyendo dos invasiones urdidas desde la Casa Blanca y sin otra razón que humillarnos.

Por estas y mil razones más, de la prudencia debe pasarse ya a la dignidad, a defenderla en los foros internacionales, sobre todo en la Asamblea General de la ONU, para advertir al mundo los peligros que acechan a una nación otrora pacífica convertida en pasto de las llamas de la ignominia a causa de las tremendas desigualdades y la brutalidad de la fuerza con la que se nos amenaza a cada rato... sin que hayamos roto lanzas sabedores de las diferencias militares y la escasez de nuestros recursos para defendernos. Llamemos al mundo ya.

Si nos quedamos en silencio, “por prudencia”, no solo serán más las groserías en la víspera de la llegada de un nuevo embajador estadounidense, Cristopher Landau –con otro discurso, claro, rebosante de hipocresías-, no seremos digno de esta patria generosa y tantas veces saqueada. Nunca la fuerza ha podido contra la razón.

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25 Mayo 2019 04:00:00
Quince preguntas
A siete días de la jornada electoral en cinco entidades federales que renovarán a sus autoridades locales incluyendo gobernadores no se confía en un órgano electoral, el federal, cuyo consejero presidente ha exhibido un racismo inaceptable para una nación común. Este, desde luego, no regirá los comicios estatales pero sí puede conocer de los excesos de los partidos. En fin, en cualquier región civilizada y democrático hubiese bastado con cuanto dijo hace un año sobre los indígenas, grabado ilegal o legalmente –dado que no para los hombres públicos no existen refugios privados; salvo los íntimos-, para ser removido ipso facto. No se hizo y las cargas generadas podrán apreciarse, una vez más, llegado el momento.

Con este precedente, sin soslayar que el debate medular sigue siendo en si debe o no anularse el voto, abstenerse o votar, aunque no se quiera, con tal de actuar responsablemente en el camino de la democracia, esto es como si ésta empezara y terminara ante las mesas electorales, me permito sugerirles un juego que pueden desarrollar de hoy, domingo alegre, hasta el sábado que dista mucho de ser gratificante ante el acecho de los perversos, criminales y bandas políticas cuyas estrategias no se detienen en las matazones de seres humanos. El sexenio avanza.

Voy a formularles quince preguntas concretas y a cada una de ellas le daremos un punto para luego sopesar si su conciencia les impulsa o no a acudir a votar con paso decidido y sin pausa. Comencemos. Tienen un minuto para contestar cada pregunta y no se vale interrumpir el cuestionario para ir a atender a los niños, barrer la casa, cocinar o lavar la ropa, actividades más propias del marido en el mundo contemporáneo. Quizá por ello opté por una nueva soltería. No me lo tomen a mal pero luego de dos matrimonios tomo mis precauciones. Veamos:

1.- ¿Conoce al candidato que usted va a elegir? No se trata de observarlo en los cartelones o en algunos mensajes de televisión ni en las cercanías de un mitin. Conocerlo de verdad, esto es saber cómo es en su vida particular, cómo se comparta con sus amigos, cuál es su concepto de fidelidad, cuáles son sus atributos y defectos. No es fácil responder pero deben tomarse todos estos elementos en cuenta.

2.- ¿Cree usted en el partido que lo postula? En esta pregunta no caben las interpretaciones históricas sino el usufructo del presente en cuanto a lo hecho y guiado por las dirigencias; el fondo de la cuestión es saber si son capaces de identificarse con cuanto pretendemos.

3.- ¿Encontramos líneas ideológicas cercanas a las nuestras en los postulantes? Ello significa y revela si existe verdadera empatía con los postulantes.

4.- ¿Estamos decididos a votar por “el menos malo” con tal de tranquilizar nuestra conciencia? Si es así no iríamos hacia un escenario favorable sino, más bien, recaeríamos en viejos errores.

5.- ¿Creemos en la limpieza de las elecciones? Ello considerando, sobre todo, las justas de los últimos tres lustros porque si nos vamos para atrás los promedios resultarían fatalmente negativos. Luego del 2000, con la primera alternancia, se nos prometió que todo cambiaría al respecto. ¿Ha sido cierto?

6.- ¿Confiamos en el órgano electoral federal aun cuando el presidente consejero ha dado muestras evidentes de racismo al burlarse de la etnia chichimeca y su modo de expresarse? Este asunto es vital por cuanto entraña, sin duda, el imperativo de descartar preferencias soterradas y considerando que el sufragio del presidente vale igual que el del más humilde de los indígenas mexicanos, mucho más mexicanos que cuantos habitan la residencia oficial de Los Pinos.

7.- ¿Existe congruencia en el candidato por el cual pretendemos sufragar? Esto es, ¿ha optado siempre por su conciencia y no por las líneas de su partido y se ha mantenido fiel a sus doctrinas a través de los años?

8.- ¿Estamos prestos a elegir a una figura mediática, surgida de la farándula o de la pantalla chica en aprovechamiento tramposo de su popularidad? Varios de los aspirantes tienen este sello y, en ocasiones, impera sobre el análisis justo.

9.- En la misma línea, ¿nos vamos a inclinar por el más guapo o la más bonita, sin conocer sus verdaderos sentimientos e intereses? Lo hemos visto a lo largo de la campaña, desde aspirantes que usan a las esposas resentidas de su adversario para, cursimente, limpiarles los rostros de sus lágrimas hasta sujetos que se plantean como “bombones” en fotografías de cama –cuando son todo lo contrario, por Dios-, para llamar la atención y parecer simpáticos. Cuidado, estos son los más peligrosos.

10.- ¿Votaremos por temor a las represalias de un gobierno al que consideramos represor? Sepan todos ustedes que, hasta la fecha, en ninguna ocasión, antes o después del 2000, a través de la historia, se ha sancionado a quien no vota de forma alguna, aun cuando, en estricto derecho, el artículo 38 de la Carta Magna aduce que la sanción sería suspender los derechos ciudadanos... como el de votar. Esto es: a quien no vota se le castiga... prohibiéndole votar. El absurdo es monumental.

11.- ¿Creemos en los partidos que requieren de alianzas para aventajar unos puntos y ganarle así a sus adversarios aunque no sean confiables para la mayor parte de los electores? Muchas veces, estos acuerdos soterrados ocultan la incapacidad notoria para aglutinar a la sociedad sin necesidad de negar principios, moral y perspectiva.

12.- ¿Ignoramos que el narcotráfico, en gran parte del territorio nacional, ha influido de manera decisiva en la selección de candidatos y en la manipulación colectiva a favor de tal o cual, incluyendo varios de los llamados “independientes” en las regiones más convulsas? No se necesita agregar más.

13.- ¿Confiamos en la partidocracia, que unida al presidencialismo autoritario, conforma la moderna aristocracia mexicana con revolturas partidistas frecuentes y una inclinación por defender, no los principios sino los acuerdos de los dirigentes? En este punto debemos asumir que todos son seres humanos susceptibles en caer en los enredos de corrupción.

14.- ¿Votaremos por quien asegura no tener defectos y se presenta como inmaculado (a) ante los ojos de sus presuntos electores, sin admitir la crítica y con el propósito de concentrar en él, siempre, todas las miradas y apoyos? Cuando alguien se considera redentor y oculta sus errores y defectos no podrá construir nunca el edificio de la credibilidad. Tengámoslo en cuenta.

15.- ¿Están seguros de que ese candidato, cualquiera de cualquier partido, no cambiará su forma de ser en cuanto sea electo por ti ni su firma en los tantos compromisos de campaña seguirá valiendo lo mismo dentro de ocho días? Bien sabemos que la demagogia ramplona se ha sacado este as de la manga desde la magra propaganda de enrique peña nieto cuando aspiraba al gobierno mexiquense en 2005 y comenzó a presentársele, aun cuando nadie le conocía, como “carta fuerte”. Los antecedentes cuentan mucho.

Resultados: si sus respuestas se ubican entre diez y quince respuestas positivas, no lo piense y acuda a formarse en la cola, por la mañana de preferencia para posibilitar la fotografía que enmarquen quienes presumirán de la gran afluencia de los mexicanos “responsables”.

Si sus números van de los cinco a los diez puntos negativos, su debate está entre quedarse en casa o asistir a las urnas a hacer valer su derecho a anular su sufragio.

Y, finalmente, si sus respuestas son sólo positivas del uno al cinco... sencillamente no pierda el tiempo y absténgase que también es una forma de manifestación política válida.

Como ven es un sencillo jueguito preelectoral que puede eliminar las dudas de los indecisos y de cuantos deshojan la margarita por no querer simular. Espero les sea útil.

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24 Mayo 2019 04:00:00
Nuevas inversiones
Parecía una fotografía de la era porfiriana. “Poncho” Romo al lado de los “embajadores” de Iberdrola, multinacional de la energía española, además de constructora para ampliar sus coberturas. Una muestra más de que para quienes “sesean” no hay límites ni condiciones en aquellos países que siguen manteniendo la ominosa mentalidad colonial en lugar de exigir un poco de pudor –y las disculpas solicitadas por el genocidio de los pueblos de Mesoamérica-, basada en la grandeza de cuanto vine después del oprobio... Salvo los pantanos de la corrupción, claro.

México ha sido lastimado enormemente por las hipocresías de los capitales de fuera quienes saludan con la mano y apuñalan con la otra. Fíjense lo que sucedió con las empresas mineras de Canadá quienes, muy de puntitas, acabaron explotando nuestros recursos naturales, esclavizando a los obreros y saqueando sin pudor las entrañas de país. Nunca se justificaron, jamás se actuó contra ellas... Aunque todavía es tiempo para pedirles cuentas; de eso se trata a Cuarta Transformación como la entiendo si bien no todos, como el mencionado Romo –hijo putativo de los fox-, lo entienden igual.

El cierre del primer semestre de la administración de López Obrador no está resultando lo feliz que se pretendía si bien es seguro que la sombra del presidente se extenderá sobre dos entidades más, Baja California y Puebla, de acuerdo a las encuestas para el ya muy próximo 2 de junio. No todo será para MORENA, eso sí. Por Aguascalientes escuché a un vendedor callejero de libros –tenía varios títulos míos, de los viejitos-, sentenciar:

--Aquí en Aguas va a comenzar el declive de Morena.

Lo expresó así ante la ausencia de liderazgos morenistas en la entidad y la fuerte personalidad de Tere Jiménez, panista, quien va muy por arriba en las encuestas y solo tiene como adversario a la abstención acaso por la apatía de quienes saben que todo está resuelto por el apoyo mayoritario a la alcaldesa. Sí, es posible, que a esta dinámica mujer le deba el PAN su supervivencia... Por ahora y a pesar de sus graves e imperdonables pecados de corrupción.

Pese a ello negar que la figura presidencial atesora a un gran número de mexicanos, no la mayoría si consideramos que los famosos 30 millones de votos apenas representan a la tercera parte del Padrón –es bueno recordarlo para no perder el piso-, y es la única voz que reconocen sus partidarios, sería tanto como pretender tapar el sol con un dedo. Pese a ello, ya va siendo hora de resolver el misterio de estructurar un gobierno en pro de los pobres a costa de hacer más ricos a los grandes multimillonarios del país; y todavía quieren más alentados por el famoso “Poncho” quien ya debería estar cesado por el repudio que se le tiene. ¿O no manda el pueblo?

Por desgracia, en el México de hoy gobernó la manipulación por parte de cada uno de los bandos. Me revienta, ya lo dije, que los jóvenes, rebeldes por naturaleza, sean los primeros en integrar plataformas de aduladores en las cuales, sin argumentaciones serias, defiendan a “su” presidente de los “perniciosos” críticos a quienes se les niega ser “influencers” por la sencilla razón de no ser incondicionales del poder. Me resulta imposible entenderlo.

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23 Mayo 2019 04:00:00
Educación para todos
La reforma educativa, con el toque de la nueva administración federal, es decir del presidente de la República quien prometió revertir la anterior de peña nieto, nos coloca en el mismo punto de partida del añejo conflicto entre la disidencia, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y los alineados quienes voltean otra vez hacia la “maestra” Elba Esther Gordillo, a quien todos observan como un engendro de corrupción, con marchas, revueltas, asonadas y todo cuanto pueda ser llamado conflicto.

Es inexplicable que en vez de avanzar nos quedemos igual. Y eso no es por falta de tiempo sino por una máxima negligencia al omitir el punto central de la pretendida reforma: mejorar la educación de calidad para convertir a los niños y jóvenes mexicanos en más competitivos en el espectro mundial y capaces de defender sus sitios en nuestro país ante a arribazón de “talento” extranjero que los desplaza y sobaja. Esto, la verdad, es indignante.

Los jóvenes preparados al “ahí se va” no son ninis ni millenials ni nada por el estilo aunque hayan nacido ya en el siglo XXI que, desde luego, ya no es el mío. Mis experiencias y mis vivencias vienen del siglo XX, al igual que las del tabasqueño en el poder, y acaso por ello nos resulta más difícil comprender el presente y actuar en consecuencia. Es curioso: la administración con un promedio mayor de edad a las predecesoras, esto es con ausencia de juventud y de activistas sociales –más son los empresarios-, es la que reúne a los jóvenes aduladores que, a trueque de su rebeldía innata, optan por reacomodarse en el nuevo estado de cosas... que resulta muy añejo cuando menos en lo que a edad se refiere.

Quizá por ello a nadie se le ocurrió pensar que una reforma educativa, de verdad, debería incluir los programas necesarios para elevar la calidad y capacidad de los educandos para asegurar con ello el porvenir de México y sacudirnos, poco a poco, la hegemonía estadounidense que va apretando tuercas, es decir aranceles, como si de una prueba de resistencia se tratara. Sin mejores egresados, ¿de qué sirven las concesiones al magisterio? ¿De panaceas para convertirlo en parte de la acomodada burocracia? Nos negamos a creerlo.

López Obrador aseguró que deberíamos ver hacia el futuro; pero la reforma educativa es simplemente un parche para remendar un presente sin congruencia entre los propósitos y los hechos. Está bien exhibir los daños cuantiosos del pasado inmediato pero no sólo maquillando sus herencias y lastres. Y en esta condición observamos a la reforma que fue bandera, en su momento, del grupo de MORENA cuando el fenómeno López Obrador se fue a las nubes.

Hoy también Morena comienza a sufrir los estragos; sus expectativas se han reducido de un cincuenta por ciento de aprobación a tan solo el 35 por ciento. No hablamos del presidente sino del partido, pero el primero sufrirá el paulatino desgaste, sin duda.

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22 Mayo 2019 04:00:00
Delitos sin culpables
Una vez más el nuevo gobierno –próximo a cumplir su primer semestre sin que la transformación anunciada sea algo más que palabras-, asume la comisión de delitos, incluso con ribetes legales por la complacencia y las concesiones de las administraciones antecesoras, pero no presenta a los culpables sino señala, genéricamente como si se tratara de una farmacia del doctor Simi, a distintos grupos de empresarios, como antes lo hizo con los periodistas, huachicoleros y funcionarios de PEMEX.

Recuerdo cuando Andrés Manuel López Obrador, en condición de opositor fogoso, reclamaba la manera como se ocultaban las alianzas soterradas entre los poderosos inversionistas y los poderes públicos, sobajados y marginados hasta la ignominia, aduciendo que tal era el numen de la “mafia en el poder” que impedía, al proteger solo sus intereses, el desarrollo equitativo del país sembrando pobreza ajo el esquema del fatal neoliberalismo que nació con De La Madrid y se extendió con Salinas y Zedillo –sobre todo este-, en niveles de franca sumisión ante la Casa Blanca... Esto es cuando aún Los Pinos, a imitación de aquella, era la residencia oficial. Un cambio significativo, alegan los admiradores del presidente.

Lo mismo sucedió con la lista de periodistas mercenarios que, según dijo el mandatario, substraían recursos de las instituciones públicas sin el menor pudor; lo hizo como una especie de advertencia y le salió el tiro por la culata al aparecer el nombre de Elenita Poniatowska, adoradora de Andrés Manuel además de sus excepcionales virtudes como escritora, como beneficiaria directa de cinco millones de pesos obsequiados a ella por la administración predecesora y ahora acaso desviados por otra ruta para evitar la confrontación.

Para quienes, de ninguna forma, estamos inscritos en las listas del oprobio hubiera sido un remanso que se señalara, con pruebas, a los recipiendarios de los embutes grotescos sin importar niveles no otra clase de compromisos; se habrían terminado, de una vez por todas, las infames generalizaciones de los “perros de caza”, perdón, de los radicales quienes defienden al mandatario en curso para exaltarlo más allá del juicio de los vulgares mortales, es decir todos nosotros, informadores o no.

Y si nos vamos unas semanas atrás igualmente se dio cuenta de los huachicoleros que habían causado daños millonarios a PEMEX... Sin dar un solo nombre para iniciar los debidos procesos bajo el alegato de que el robo a la nación, como en este caso, no se consideraba un delito grave trastocando el espíritu de la ley. Y se salvaron grotescamente hasta hoy pero no sin servir el hecho para extender calumnias e infundios insostenibles sin la menor disculpa posterior, como en mi caso, tratando con ello de amedrentar a los pocos críticos que quedamos.

Y así ha sido en todos los terrenos. Diría que poco interesan las desviaciones si desconocemos y no se castiga a los culpables. La justicia no solo consiste en señalar los delitos sino de aplicar las debidas coerciones. Igual que cuando hablamos de corrupción.

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21 Mayo 2019 04:00:00
Signos vitales
Hace un año, en una dinámica parecida si bien considerando al pueblo de México como el damnificado por la cornada del burel de la corrupción, el presidente Enrique Peña Nieto, alejado de la realidad, le dijo a la cuadrapléjica comunidad nacional:

--“El empleo –como la economía- tiene buenos signos vitales”.

No está sana aún, más bien diríamos que se encuentra casi inmóvil si bien, en lenguaje clínico, puede todavía abrir y cerrar los ojos para tratar de comunicarse con una clase política que ignora los guiños y se encierra en un altruismo de caricatura. Esto es: Los “signos vitales” sólo prolongan, sin remedio, la agonía del colectivo en ausencia de medidas que determinen la posibilidad de alcanzar la salud y las directrices, a futuro, que permitan recuperar las perspectivas de futuro sin necesidad de acudir a la parálisis total y a la dependencia de las potencias del norte o de allende el mar para recibir el oxígeno que posibilite mantener a los mexicanos “con signos vitales”, pero lastimosamente postrados.

En este punto, claro, los connacionales no podríamos ceder hasta este grado por cuanto significan la historia y la razón: Sin México tampoco habría mexicanos, aunque quisiéramos levantarnos, de manera desesperada, del último rincón de la patria generosa que ha sido brutalmente agredida y violentada. Peor, sí, que una violación tumultuaria pueden considerarse los aranceles injustos contra los productos mexicanos. China nos puso el ejemplo al fijar una política comercial recíproca con el gobierno del “anaranjado” Trump; nuestro gobierno tembló.

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19 Mayo 2019 04:00:00
El Mundo nos rebasa
Por Holanda ya se tiene programado terminar con el consumo de combustible en el año 2025, dentro de nueve para ser preciso, a cambio de utilizar bicicletas con bandas y motores eléctricos, no contaminantes, para caminar con rapidez sin necesidad de gasolinas. Tal, por supuesto, les libraría de la dependencia del petróleo y provocaría, de extenderse como se espera esta medida a otras naciones de Europa, una tremenda, irreversible, caída en los precios del crudo, cuando así convenga a la nación con mayores reservas en el mundo: los Estados Unidos a menos que, lo dudamos, se imponga la Unión Europea a los multimillonarios norteamericanos que se alegraron por la llegada del “pato” Donald Trump a la Casa Blanca. Y ahora desea comprar el premio Nobel de la Paz que se empequeñecería.

Mientras, en Alemania se esmeran en edificar grandes zonas para captar la energía solar como sucedánea de la eléctrica y así cubrir sus necesidades, de la manera más natural, sin requerir de enormes inversiones y sus secuelas, desde la peligrosa construcción de plantas nucleares –la solución ideal para los estadounidenses-, termoeléctricas o hidroeléctricas, como la mayor parte de las nuestras que aprovechan la fuerza del agua mientras ésta no se acabe por los predadores urbanos y el colapso en cuanto a la creciente demanda del líquido en la macrópolis llamada ciudad de México que absorbe cuanto necesita el campo para sobrevivir sin haberse logrado la cultura necesaria para evitar el diario desperdicio.

¿Cuántos de ustedes, amables lectores, suelen detener su andar, siempre apresurado, cuando observan cómo las mangueras de algunos jardineros están inútilmente abiertas hasta anegar las banquetas? ¿Les recaman por ello o simplemente toleran lo abusos, descendiendo al arroyo, con los consiguientes riesgos, sin chistar? Por aquí debería comenzar, por ejemplo, nuestra cero cobardía. Por desgracia, nos hacemos los tuertos y seguimos sin denunciar estas anomalías que trastornan, en mucho, la vida de la ciudad y nuestra propia existencia. Ya es hora de ser congruentes con nuestros deberes colectivos.

Lo mismo va para quienes, abusivos, sacan a tres o cuatro perros a pasear, además de cuantos son contratados exprofeso para ello, y ganan los espacios dedicados a los niños cuyas cuidadores temen dejarlos corretear ante la mirada y los “jugueteos” de los animales. No son pocos los casos de criaturas, y de personas mayores, brutalmente lastimadas por la prepotencia y negligencia de los amos de las mascotas de razas agresivas a los que sueltan sin siquiera un bozal –dicho de otra manera: el cautiverio al que las someten tiene enormes inconvenientes como el descrito cuyo parangón sería el del hollywoodense Hanibal-, o el menor cuidado para los demás, tantas veces acosados.

Me enfada, y mucho, que habiendo espacios propios para pasear a los perros no se respeten las sendas y los parques en los cuales se prohíbe la presencia de animales –salvo las curiosas ardillas que liberan de predadores las zonas de recreo-, y he debido sostener serias discusiones con los prepotentes que se creen dueños de la ciudad; algunos de quienes se ejercitan por la mañana han dado cuenta frecuente de estos abusadores con escasa fortuna y no son pocos aquellos que logran mantener su conducta ilegal a costa de distribuir mordidas... ¡y denunciar a los ofendidos! No he llegado a este extremo pero sí, casi, a los empellones y los insultos de los “amos” impetuosos cuya egolatría es tanta que requieren rodearse de perritos al estilo de Hitler.

Y vamos a escuchar el segundo “debate” con todo y las comparsas.

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17 Mayo 2019 04:00:00
Cumbre demagoga
A través de las décadas los llamados planes nacionales de desarrollo han sido sólo una panacea rebosante de demagogia. Fíjense: Con José López Portillo se consolidó la idea de reforzar al agro para elevar la productividad y reducir los índices tan altos de miseria que se padecían en la década de los setenta del siglo pasado; ahora, desde luego, se han quedado cortas aquellas perspectivas y la angustia es mayor salvo por la esperanza despertada por la victoria de López Obrador en julio de 2018.

Pese a ello, en algunos núcleos de población ha comenzado la desesperación o la decepción, como quieran llamarla, como reacción explicable a algunas decisiones superiores poco afortunadas como la decisión, no consensuada, para crear una termoeléctrica en Morelos y una refinería en Dos Bocas, Tabasco, con considerables daños ecológicos jamás medidos por la avaricia de los inversionistas adheridos al gobierno como consejeros y asesores de cuello blanco.

De allí que el Plan Nacional de Desarrollo presentado por la administración de López Obrador no sea muy diferente a los que se vienen arrastrando, sobre todo, desde los tiempos de López Portillo, priísta frívolo que se dio más tiempo para poner al país en jaque con sus estatizaciones de fin de sexenio antes de pensar, en serio, en la necesaria elevación de la productividad agraria que se suponía eje y sostén de toda la nueva pirámide.

La realidad es que, al final de cada sexenio ominoso –digamos desde el de Echeverría hasta el desastroso de Peña Nieto-, las cosas permanecieron igual, con las mismas tazas de miseria si bien el miserable señor Fox ideó una manera de pasar a la historia: reducir a la mitad la pobreza a costa de manejar las estadísticas y no considerar pobres a quienes ganaban salarios superiores a un dólar diario. ¡Y tal fue su bandera bajo el peso de la peor demagogia, ruin además, de todos los tiempos!

No dudo en las intenciones del presidente López Obrador pero debe aceptar que su “plan” es similar al de sus predecesores y que fue armado por sus consejeros empresarios adheridos al poder política por una invitación, muy poco clara, del propio mandatario actual. Sobre todo porque no observamos en el gabinete a ningún líder social y solo en la Legislatura alguno asoma la cara con el desdén manifiesto de las oposiciones como en el caso de Nestora Salgado, quien creció muy cerquita de la ya célebre Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, verdadera cuna de los nuevos revolucionarios a quienes se ha ignorado, hasta hoy, bajo los plomos de la burguesía que los detesta en el fondo pero que sabe cómo manejarlos para parecer “políticamente correctos” cuando son todo lo contrario.

Lamentablemente, el plan en boba no aporta ninguna novedad respecto a sus predecesores; el combate a la pobreza como eje y el desarrollo impulsado por la iniciativa privada como pivote. Más de lo mismo, adelantarían algunas voces; ¡cuidado, presidente!, asumiríamos otras a la vista del cuadro de personajes que le rodea y a quienes, hasta hace muy poco, se les situaba en el espectro de la “mafia del poder”.

Esto es algo que debiera explicarnos el presidente en vez de repetir lo mismo, siempre lo mismo, en sus mañaneras.
16 Mayo 2019 04:00:00
El anaranjado
El anaranjado ha vuelto a atacar. Ahora se va contra el jitomate dejando en estado precario a un millón 400 mil jornaleros y una pérdida global de 350 millones de dólares al año. Para nuestro gobierno tal no es suficiente, siguiendo los consejos de Alfonso Romo, para dejar la prudencia y exigir, cuando menos, respeto; por cierto, si de equidad se trata que se haga lo mismo con las importaciones estadounidenses de cualquier género para equilibrar las cosas y no esperar a que se termine, es un decir, el aeropuerto de Santa Lucía.

No se trata de emprender guerritas que, muy posiblemente, perdamos sino de apelar a la cordura internacional para exigir reciprocidad entre dos naciones tan dispares y con fuerzas militares extremas; las nuestras están sujetas por las batallas contra el narcotráfico mientras las de USA solo piensan en aguantar en el muro de la ignominia y extender sus dominios sobre las naciones petroleras como Venezuela.

Ya es bien sabido que la Unión Americana posee las mayores reservas de crudo en el mundo y que no las toca con fines de dominio universal: Esto es, prefieren consumir las ajenas –entre ellas las de un México hundido por su dependencia- y preservar las propias para imponerse, al fin, al resto del planeta como la gran hegemonía del orbe.

Necesariamente la contraparte, que somos nosotros junto a las naciones de Medio Oriente y las productoras de petróleo como la ambicionada Venezuela, debe tener en cuenta tal filosofía si desea conservar los espacios para las distintas soberanías. Es un deber primigenio de los gobernantes de cada parcela mundial acaso atemorizados por la incontinencia verborréica del anaranjado señor Trump, desatado en sus afrentas contra México a sabiendas de que nuestro gobierno prefiere esconder la cabeza, como los avestruces, en vez de apelar a la razón como lo ha hecho en el caso del golpeteo contra Nicolás Maduro aplicando la Doctrina Estrada, nuestra por cierto, en pro de la autodeterminación de los pueblos.

En la misma línea es urgente actuar para preservar los intereses de nuestro país. Hoy, además de la incesante campaña contra los migrantes –no todos son centroamericanos-, juegan los aranceles sobre productos que los Estados Unidos compra masivamente. ¿No es momento de ofrecer el jitomate, el aguacate, etcétera, a la Unión Europea?

Dejemos sin guacamole a los estadounidenses y démoslo a los socios comerciales de México en el viejo continente y, cuando menos, que así se la pasen antojadizos y hambrientos en los estadios de futbol americano. Será una delicia, desde aquí, contemplar semejante tortura.

¿Le entra al toro, señor presidente?

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07 Abril 2019 04:00:00
Lo peor de nosotros
Las campañas electorales, al contrario de lo que debería suponerse, sacan lo peor de cada uno de nosotros incluyendo el profundo rencor acumulado y la desconfianza no sólo hacia los candidatos y partidos sino igualmente contra los comunicadores y los demás grupos llamados “de presión” con los empresarios y militares a la cabeza. A veces he escuchado que los narcotraficantes, cuando menos, actúan como son y no con hipocresías en una apología tan trastornada como la de quienes por proteger a los animales procuran su extinción con tal de llevar agua a sus verdes e inmaduras heredades.

Es sorprendente lo bien que se hilvanan las frases manipuladoras, la rapidez con la que se responde con lugares comunes a las preocupaciones de una población aturdida por la reiteración de las mentiras y la forma en que se pronuncian para impresionar a un conglomerado que asiente, tolera y hasta acepta la oratoria repelente para luego a ir a envolverse dentro de la realidad que nadie se atrevió a analizar. Por un momento, a lo largo de un mitin, cada aspirante pretende que aceptemos vivir en el paraíso o insistir en que podemos recuperarlo si optamos por la dividida y divagante oposición. Pero también es cierto quienes preguntan si es o no responsable anular el voto; bueno, cuando menos es un derecho que cada quien debe resolver en absoluta libertad si no siente confianza alguna en ninguno de los aspirantes que aparecen en las boletas. ¿O alguien nos obliga a sufragar por un emblema específico o un independiente desconocido bajo la amenaza de que si no lo hace destruye al país? Por favor, seamos sensatos.

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05 Abril 2019 04:00:00
Éxodo mexicano
El peregrinaje de, cuando menos doscientos ochenta y un mil mexicanos por año, quienes abandonan casas y querencias azotados por la represión, sea de los radicales del narcotráfico o de los mandos castrenses evidentemente infiltrados, sólo es comparable al que se observa en las fronteras de las naciones en guerra o bajo el peso de las invasiones falsamente “salvadoras”, de acuerdo a los criterios de los operadores de la Casa Blanca –la de Washington, se entiende-, que se convierten en una marea de humillaciones y hasta “errores” de los sitiados quienes los pagan con sus vidas. Es como si México fuera un disfraz del flagelo bélico... con enormes capas de simulación. No hablo de los emigrantes que buscan un trabajo, sino de cuantos huyen para salvar sus existencias.

Los peregrinos, arrastrando a sus familias –sin atención de ninguna especie porque los operativos especiales sólo se montan para recibir a los “paisanos” del otro lado durante las temporadas de vacaciones-, son blancos demasiado vulnerables para ladrones –los oficiales y los otros-, y presas de una espiral incontrolable de barbarie porque, en cualquier momento, pueden ser víctimas de una emboscada como la de Tlatlaya o, simplemente, de no pocas desapariciones jamás contadas ni contabilizadas. Ya saben ustedes que el manto negro y azul de la derecha, el del PRI y el PAN para decirlo con claridad, ha posibilitado la rehabilitación de la esclavitud bajo el misterio de las fosas clandestinas y la administración hasta de un ex mandatario federal, el señor Fox y su consorte, en el terrible caso de los rarámuris obligados a marchar de Chihuahua a Baja California Sur, concretamente a San Quintín, donde han sido y siguen siendo sometidos para la realización de trabajos tan duros como la piel insensible de los gobernantes.

Por cierto, luego de conocerse el involucramiento de la familia fox en el caso de los tarahumaras esclavizados no se procedió a abrir las consiguientes indagatorias. Han apostado a que el periodo de vacaciones, otra vez, aplicara la siempre bien acogida amnesia colectiva para borrar las huellas de los personajes descubiertos y moralmente desahuciados; lo son, sí, por mantener un doble discurso, el del cambio –traicionado al minuto mismo en el que comenzaron las funciones presidenciales de Vicente, el de las botas-, y la urgencia de contar con peones sin derechos al estilo de los trabajadores mineros de Cananea, Sonora, o textileros de Río Blanco, Veracruz, quienes comenzaron a fraguar el estallido revolucionario de 1910. Con memoria, el pasado atemoriza; sin ella, los abusos se mantienen impunes, como si se tratara de reducir la conciencia nacional a un palenque jocoso con gallos y cantares. Esto es, fuera de la realidad.

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04 Abril 2019 04:00:00
Los migrantes
Olga Sánchez Cordero, ex ministra de la Suprema Corte de Justicia y jurisconsulta notable, no está hecha para la política y, mucho menos, para la complejidad de los entretelones partidistas que se extienden por el país y acechan al presidente López Obrador; lo de ella es la maestría, hija de la sabiduría en su ramo, y no los constantes forcejeos con actores disímbolos que pretenden, como la CNTE, soluciones automáticas a los conflictos heredados si bien es cierto que algunos de éstos ya deberían haber sido superados.

La secretaria de Gobernación está ante un berenjenal; cada vez que ofrece una opinión se sale de tono y debe guardar silencio respetuoso después. Por ejemplo, hace unos días, con el tema de los migrantes habló de que nuestras fronteras, la del sur y la del norte, están desbordados o “casi en colapso” como consecuencia de las presiones, cada vez mayores, por parte de quienes emigran hacia el norte aunque, en el fondo, buscan sacudir a nuestro país con solicitudes de trabajo para arraigarse aquí a costa de los mexicanos quienes no tienen siquiera esta oportunidad, digamos aquellos que son llamados “indocumentados” en USA y perseguidos como animales feroces cuando tanto necesitan de ellos.

Y he aquí una de las limitantes mayores del primer mandatario –quien obedece y no el que manda-, en el sentido de no poder hablar a fondo de determinados temas que podrían acarrearnos dificultades diplomáticas si bien, en el caso de España, puso en el horno las afrentas históricas pero no sostuvo su querella al punto de poner en riesgo los intereses hispanos dentro de lo que he llamado “la reconquista”, un término que revuelve el estómago; lo sé.

En la misma línea debiera el presidente entender que a sus gobernados los debe tratar igual, sin calificativos ofensivos ni descalificaciones torpes, porque no se vale que guarde las distancias con el anaranjado Trump y se desquite fustigando a los informadores, críticos y parte de la sociedad mexicana que no lo adula y, aunque coincide con él muchas veces, no pueden sacudirse el sambenito que los incordia bajo el supuesto de cobrarse así, dicen sus radicales, cuanto dijeron de AMLO en el pasado; si aplicamos lo mismo con él sería difícil que se reuniera con el setenta por ciento de cuantos lo visitan y semblantean ahora.

La nación recama acciones, no hipótesis. ¿Cómo se enteró Sánchez Cordero que se armaba en Honduras la megamarcha de migrantes, obviamente organizados y financiados por los potentados, sin poder tomar medidas para evitar la arribazón de “invasores” como les llama una parte de nuestra comunidad nacional? Por esos mismos conductos debió prever las anteriores y tratar de sopesar las consecuencias desde que iniciaron bajo el régimen de peña, entonces en finiquito, cuando éste se cruzó los brazos lastimosamente en una más de sus traiciones.

La controversia la tenemos encima y sería un buen motivo para abonar a otra de las consultas ciudadanas; no me gustaría, de modo alguno, observar a mis compatriotas convertidos en xenófobos feroces como los hijos de Trump –es como un insulto-, y su secuela de apoyadores que ya piensan en su reelección.

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31 Marzo 2019 04:00:00
Clanes que Agobian
Si en Guerrero no es posible olvidar a los figueroa, padre e hijo, cubiertos por la ignominia de un cacicazgo que se extendió desde “el Valle de Josafat” léase “Galería del Poder, Océano, 1996, hasta la matanza de Aguas Blancas contra campesinos indefensos un hecho acaso tan siniestro como la represión en Iguala bajo la tutela de una pareja execrable, los abarca, en Oaxaca no han dejado de repetirse las canonjías para los Carrasco y en Chiapas lo mismo respecto a los González Blanco dos Patrocinio que desembocaron en Televisa, con Leopoldo Gómez González Blanco y su hermanita Arely, quien fuera, nada menos, procuradora general de la República cuando la historia del célebre túnel de “El Chapo”.

Me pregunto si los mandatarios calderón y peña tenían conocimiento sobre la isla Clipperton que mantuvo soberanía mexicana durante largo tiempo, cuando negociaron con los presidentes franceses Sarkozy y Hollande la liberación de la abyecta secuestradora Florence Cassez quien, sin decencia alguna, se da el lujo de pretender aumentar su rentabilidad acusando por daño moral a cuantos se le pongan enfrente; y no se trata, de ninguna manera, de avalar el montaje perpetrado por Genaro García Luna, tan campante en Florida, y rematado por el reportero Pablo Reinah por su propia iniciativa).

Quizá por esta ausencia notable de cultura y de capacidad para ejercer el poder, nuestro país, como bien dijeron los padres de los normalistas desaparecidos, y no muertos mientras no existan pruebas concluyentes, de Ayotzinapa aunque les pese a algunos funcionarios venales y sus correspondientes mercenarios de la pluma y los micrófonos desesperados por cavar las sepulturas bajo las losas del silencio, se ha convertido en un “gran cementerio”, los de quienes han caído y todos aquellos que no alzan las voces, atemorizados, cobardes, esperando que del cielo baje el auxilio de la Providencia. Que se sepa, Dios, el Supremo, jamás auxilia a los timoratos ni a los avestruces racionales que esconden sus cabezas bajo la tierra mucho antes del finiquito final. Las capillas que honran al Creador las construyen los valientes.

Dentro de los medios de comunicación, algunas familias se han apoderado del derecho a la información de todos los mexicanos que sólo puede ejercerse mediante la libertad y no bajo signos de pesos y centavos arguyéndose que la “libre empresa” y sus condiciones son superiores a la esencia misma de la democracia: El hilo conductor de la noticia que nos obliga a recapacitar y contar con elementos suficientes para avizorar futuro y destino.

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29 Marzo 2019 04:00:00
Saber rectificar
La humildad no es cauce para palabras floridas ni motivo de acercamientos momentáneos con los débiles esperanzados por superar sus miserias; cuando se tiene es porque igualmente se cuenta con la capacidad de rectificar y no sólo pedir disculpas extemporáneas. Porque entre la soberbia y la prepotencia, tan fáciles de captar mirando a los ojos de los hipócritas, no pocas veces surge el peor escenario: el del altruismo por conveniencia, digamos para evitar el pago de impuestos y hasta para lavar dinero, que tanto utilizan los multimillonarios mexicanos, desde Slim, Larrea, Baillères hasta los Servitje con todo y sus falsas aureolas.

Igualmente, el presidente dice ser humilde, por su origen y formación si bien perteneció a una familia de afortunados comerciantes de Tepetitán, Macuspana, allá en Tabasco, donde la tragedia oscureció su agitada adolescencia lo corroboré, en su momento, en 2004, y prendió en él la chispa del poder que, tantas veces, absorbe la creatividad por la supuesta infalibilidad en el desarrollo político. Bien se saben los costos de negarle a un superior lo que estima incontrovertible: a carrera misma y una montaña de dinero de por medio.

La humildad, desde la cúpula, es la que muestra condescendencia al adversario, aún el más feroz, y busca extraer de éste lo mejor de cada propuesta para incorporarla a la propia siempre y cuando, claro, la oposición no se vuelva carrusel de vendettas en medio de la feria de las parodias. Para corregir los males es necesario aceptar los propios y tener la sencilla conducta para rectificar a tiempo, en el momento oportuno, antes de que el mal de la falsa superioridad se convierta en un quiste maligno que corroe y mata.

Ser humilde es tolerar hasta los exabruptos y repelerlos con grandeza de espíritu; muchas veces lo ha hecho así el presidente, otras no... sobre todo cuando se cansa de repetir los lugares comunes por ejemplo para defender su cena privada con Jard Kushner en casa de Bernardo Gómez, una bofetada a cuanto el mandatario representa y airea, y detiene el impulso noticioso con un furioso ¡basta ya!; seguido, por supuesto, de un gesto bondadoso en el rostro con la mirada rebasando al círculo reporteril de las “mañaneras”.

Fue Andrés Manuel quien nos recordó, en el círculo político, la primacía de la soberanía popular que no concluye en las urnas sino empieza en ellas. Y es este ingrediente el que falta atesorar en una comunidad ansiosa de justicia y no de palabrerías alejadas del contexto real. Cierto: Algunas leyes han cambiado, poco a poco, muy lentamente, sobre todo aquellas cuya conveniencia va a la par con los impulsos presidenciales; no así aquellas que demanda el colectivo para procesar a os expresidentes, por ejemplo, o acabar con los sabotajes de los huachicoleros protegidos.

Con o sin humildad, el hecho es que, para desgracia nuestra, la violencia continúa y la Guardia Nacional parece todavía lejana en cuanto a cuanto se espera de ella: Represión contra los criminales sin guerra de por medio. ¿Utopía?

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28 Marzo 2019 04:00:00
Descalificadores
Si se reúnen el presidente y Jared Kushner, yerno de Trump, con la anfitrionía de Bernardo Gómez, el principal accionista de la poderosa Televisa, basta publicar la especie para recibir descalificaciones propias de imberbes o iletrados:

--“Seguir que está usted ardido porque no lo invitaron”.

Por fortuna, diría yo, salvo si se sirvió una cochinita pibil con frijoles refritos... pero ni así; sería demasiado pesada para digerirla en las horas posteriores, esto es lo dicho y lo comido. Y así, por el estilo, siempre con la ofensa pueril sobre mi hijo mayor y contra mi padre asesinado en 1986. No tienen otra salida que lanzar injurias para tapar lo indefendible.

Con el mismo motivo, el Presidente López Obrador insistió en que se trató de una “conversación circular” entre amigos lo que nos hizo recordar que su silencio fue determinante a la hora de imponérsele la Orden del Águila Azteca al yerno más célebre del momento por decisión del execrable Enrique Peña Nieto, numen de la mafia en el poder. ¿Ya cambiaron los protagonistas de ángulo o nosotros nos perdimos en los laberintos secretos de la Cuarta Transformación?

Francamente obligan a los mexicanos a ir a tientas, bajo una neblina cerrada propia de las ciudades del norte, como Saltillo, en donde no se puede dar un paso... entre el mal clima y el pésimo gobierno aunque lo primero pasa y lo segundo no cesa. Mano con mano para no trastabillar, cada uno de nosotros conoce sus debilidades y, a veces, es tal la frustración que se vuelca en contra de los periodistas que damos la cara mientras quienes atacan se acomodan o esconden cobardemente... o le venden sus servicios al mejor postor desde los censores del Gobierno federal hasta los mercenarios de los grandes multimillonarios con pudor para sentirse extraños si se les acusa por sus alianzas non santas.

Pocos recordaron la gesta de Juárez el pasado 21. Él fue quien salvó a la República sobreponiéndose al látigo infame de los conservadores que fueron, de rodillas, a pedirle un príncipe extranjero al reyecito de Francia para que nos gobernara iniciando con ello la más terrible vergüenza de nuestra historia. Me sonrojo todavía al recordar esta infamante efeméride sobre todo cuando algunos se creen con derecho a fustigar al Benemérito –sobre todo por sus raíces indígenas- y realzar al tirano, Porfirio Díaz, en cierto modo producto de la fusión de las traiciones.

Lo mismo sucedió el pasado 23 al recordarse el asesinato de Colosio un cuarto de siglo después. Los criminales aún ríen y quienes fueron sus colaboradores balbucean, temerosos, como en el caso de Alfonso Durazo Montaño, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, quien acepta que nunca creyó en la versión del tirador solitario... pero no se atrevió a decirlo cuando declaró en su condición de secretario privado del occiso.

Si la cobardía se enseñoreó de nuestra seguridad estamos perdidos todos.

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27 Marzo 2019 04:00:00
Los reacomodos
¡Cuántas cosas han pasado durante este mes de marzo! Para comenzar se pospuso, supuestamente para el primero de julio –una fecha complicada porque hay elecciones en algunas entidades del país en la misma semana-, la importante consulta sobre si debe o no procederse en contra de cinco de los seis expresidentes con vida, desde Salinas hasta Peña Nieto, pasando por la ultraderecha de dieciocho años con el inicio de la administración del simulador Zedillo.

Como si nada la posposición no cayó bien en quienes creen, con razón, que solo la acción coercitiva hará posible construir con seguridad la estructura de la cuarta transformación si esta va en serio. Demasiada suerte hemos tenido ya con el hecho de que alberguemos la esperanza de un cambio profundo sin derramamiento de sangre como en las tres transformaciones anteriores de acuerdo al criterio de López Obrador: La Independencia, la Reforma y la Revolución. Si es así, no debe temerse a que tiemblen algunos de alta alcurnia social por la demanda social de millones de mexicanos explotados hasta el cansancio, en las minas y los campos petroleros sobre todo, mientras se llevan nuestras divisas al exterior para fortificar al dólar y al euro. Esto es: como herencia perversa seguimos financiando a los ricos y a las grandes potencias con los pantalones a media asta –como solía decir mi amiga inolvidable Margarita Michelena.

En segundo lugar se habló de la recuperación de Pemex para que vuelva a ser generadora de ingresos para el país y no solo para unas cuantas manos. ¿Este mensaje podría interpretarse como el aviso de una segunda expropiación en materia energética? Cuando menos cabría que los ladrones del pasado, expresidentes y personajes de la talla de Gamboa y Beltrones, regresaran su parte del botín materializado en plataformas ofertadas por la paraestatal a los hijos... del establishment, así, en inglés que es el idioma que entienden y ante el cual se arrodillan. Miserables vende-patrias.

Un tercer punto tuvo lugar con la promesa de abrir, a veinticinco años de distancia –no se espera a los 30 previstos-, los expedientes del caso Colosio que podrían comprometer seriamente a las figuras más sobresalientes del salinato incluyendo la cúpula integrada por los hermanitos Salinas de Gortari y el encantador de miserias Joseph-Marie Córdova Montoya, amén, claro de otras figuras relevantes como el extinto Manuel Camacho, padre político de Marcelo Erarda Casaubón, Alfonso Durazo Montaño, secretario hoy de seguridad y Protección Ciudadana. La iglesia en manos de Lutero.

Durazo tardó diez años, hasta 2004, en dar su primera versión del magnicidio -¡qué valiente!, mientras se reacomodaba, en los gobiernos de Zedillo, Fox y ahora López Obrador. Eso sí: ni hizo señalamiento alguno en concreto y optó por disparar versiones superficiales y de escasos contenidos. Ahora habla de que “está seguro” de que no fue sólo Mario Aburto quien disparó en Lomas Taurinas el trágico 23 de marzo de 1994.

SOlo se han agregado galimatías a cada uno de los anunciados cambios estructurales.


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26 Marzo 2019 04:00:00
Reformas sesgadas
La reforma de 2014 al artículo 84 introdujo una moción para que el secretario de Gobernación ocupe el despacho presidencial, en tanto el Congreso delibera y en un plazo que no se extenderá más de sesenta días. Ello ha dado a multitud de especulaciones acerca de si la actual titular del ramo, Olga Sánchez Cordero pudiera ser removido para evitar su asunción indeseable considerando un posible retiro, por una ausencia definitiva los problemas cardiacos o un indeseable atentado- del presidente de la República.

No son pocos a quienes preocupa que el remedio salga peor a la enfermedad. No en este caso porque, sea por consenso o refugiado en los males que padece, la hipotética salida de López Obrador sería una tragedia popular de tales dimensiones que sería absurdo confrontar a las masas imponiendo a un personaje bajo sospecha. El incendio civil sería tan grave que hasta el más tonto de los legisladores lo prevería y admitiría la opción de un personaje apartidista –o cuando menos lo más que se pueda-, como en los casos de sendos presidentes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y del Instituto Nacional de Electores, aun cuando los designados hasta hoy no hayan demostrado plena autonomía respecto a las consignas de los operadores de Los Pinos.

El fin primario de la democracia es asegurar el gobierno del y para el pueblo, de acuerdo a la definición clásica; y en México ocurre precisamente lo contrario: Se refuerzan los intereses corporativos y se aduce que los trabajadores carecen de respaldo alguno para imponer sanciones amorales a cuantos ejercen su libertad y son perseguidos por ello.

¿Qué hacen las empresas de comunicación masiva, por ejemplo? Únicamente medrar con la noticia; y de este hecho aberrante surge el imperativo de asegurar a los periodistas que avancen por el sendero de la crítica constituyéndola en un legítimo contrapeso a los abusos de poder. Otro periodismo no tiene, por lo menos para este columnista, ni sentido ni destino. De allí que sea inocua la defensa de medios como MVS y Milenio –con su Multimedios-, empeñados en negar derecho alguno a los informadores por tratar de salvaguardar las desviaciones conceptuales de la “libre empresa” como si tal modelo posibilitara el destierro, la sumisión o la represión abierta a sus trabajadores que se sienten con libertad, porque ésta es un derecho natural de los seres humanos, a expresar cuanto les consta y descubren. No entenderlo es encerrarse en una mentalidad fascista y terriblemente sesgada; igual a la de los terratenientes que fueron arrollados por la sed de justicia de los revolucionarios. Tengamos memoria para hacer frente a las falacias y derrotarlas.

En México ya nos cansamos de los cuentos de las “mil y una noches” –son más de dos mil en un sexenio en realidad-, y de la demagogia dentro de la cual se refugian, cobardemente, los integrantes de la moderna, intocable por ahora, aristocracia mexicana.


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24 Marzo 2019 04:00:00
Sepulturero del futuro
En la célebre obra, “México Bárbaro” de John Kennet Turner, se cuenta con apego a los hechos y una técnica de investigación impecable el drama de los indios yaquis de Sonora, entre otros, demostrándose que el numen del estallido de 1910 fue, sin duda, la desigualdad social. No es extraño el aserto en nuestra historia: Ya habíamos contado que, de acuerdo a peritos hispanos –quizá preparados para librarse del estigma de sus asesinos predecesores-, la destrucción de Teotihuacan había sido consecuencia directa del dilema permanente entre los explotados, quienes se cansan de vivir a las sombras, y el pequeño círculo de gobernantes, sacerdotes y guerreros de alcurnia. El mismo vendaval que destruyó a los imperios egipcio, griego y romano luego de centurias dominantes por el paso de los “caballeros” dispuestos a defender sus patológicas razones con la fuerza de las armas.

Esto es: en México, las distancias entre quienes mandan y cuantos obedecen es mayúscula y sin que jamás se haya respetado el principio republicano fundamental: El de la soberanía popular imperante sobre los grupos fácticos de poder. De esta “útil” ignorancia se derivan todos los grandes males de nuestro país, desde el ostracismo silencioso, al que he llamado “sepulturero del futuro” y “el mejor compañero de la corrupción” entre otras definiciones, hasta la exaltación de la riqueza como única ruta el pro del estatus dentro de una comunidad inmersa en su propia hipocresía. (Ni siquiera los obispos, salvo excepciones que confirman la regla, se atreven a compartir la mesa con sus servidores por razones de “buen gusto”).

Hace tiempo, en mis días en San Miguel de Allende –la maravillosa ciudad colonial que quisiera recordar con más cariño si no fuera por la cercana presencia de la maldad en mi hogar; me dicen que no debo hacer referencia a mis emociones personales pero, a estas alturas, me he ganado el derecho de hablar cuanto me da la gana-, un heredero ricachón, quien jamás ha trabajado para ganar un peso, se extrañó que uno de mis colaboradores se sentara al lado mío, y en la misma mesa que compartía con el millonario, y antes de preguntarle sobre lo que comería, le soltó:

--A este no le muestres la carta; ¿no ves que no está acostumbrado? Mándenle un tazón con frijoles y con eso le basta.

Iba a responder la majadería cuando el noble humilde se carcajeó y replicó:

--¿Sabe usted? También puedo comer carne y no me hace daño; en cambio a usted, se le atoran los frijoles.

El heredero tuvo el buen tino de no responder esperando que yo actuara; y se sintió muy molesto cuando, a cambio, le di unas palmadas en la espalda. Y luego, en la plática, el sujeto engreído e incómodo por la presencia de alguien no perteneciente a su nivel social no cesó de hablar de la necesidad de votar por otro partido, ya no el PRI sino el PAN, estábamos en las vísperas de los comicios de 2006, para así evitar el hambre de tantos campesinos maltratados. El fariseísmo llegaba muy alto en su rancho en donde servía a la decena de empleados, como se había acostumbrado en la casa de sus padres, solo lo proveniente de una inmensa olla... con frijoles y retazos de hueso. Su familia, claro, devoraba platillos exóticos europeos y norteamericanos.

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21 Marzo 2019 04:00:00
Más Democracia
Más democracia antes de que la maten a mansalva como ha ocurrido con otros dogmas morales que ya ni siquiera son ponderados, como la justicia social arrellanada en un polvoriento sillón olvidado. Sabemos que mucha sangre se derramó –y es bueno recordarlo ahora ante el alud porfirista atribuido a la derecha pero con fines muy cercanos a la administración actual-, durante la gesta revolucionaria bajo el espíritu de la “no reelección y el sufragio efectivo”. Solo lo primero se preservó mientras los fraudes electorales se hicieron frecuentes y hasta groseros hasta llegar a la crisis poblana originada por la ambición de los Moreno Valle y extendida hasta hoy ya sin los nefastos protagonistas asesinados. (El término final lo escribí a conciencia y bajo mi responsabilidad)

Bueno, resulta que son pocos quienes siguen confiando en el Poder Judicial en su conjunto con todo y la cúspide de la pirámide de la corrupción: La Suprema Corte de Justicia a la que fue incorporada recientemente Yazmín Esquivel de Riobóo, esposa de José María, el constructor favorito de Andrés Manuel cuando este fungió como jefe de gobierno del DF y el gran perdedor en el concurso para construir el NAICM; de allí pasó a la ofensiva con su proyecto para Santa Lucía con los resultados ya conocidos: El primero cancelado –aunque se sigue trabajando allí-, y el segundo sin una sola paletada.

Más fuego a la hoguera con una extraña mutación en el Senado; en tan solo una hora se convencieron más de treinta senadores, del PRI sobre todo, de las virtudes de la consorte del empresario “amlista” –no es miembro de Morena pero como si lo fuera-, cuando las habían negado sesenta minutos antes. El otro efecto es que Ricardo Monreal, el negociador –podría ser título de una buena película con actrices y actores mexicanos-, avanzó en su propia lucha de ambiciones bajo el peso de los chantajes desde la cúpula para sacar la candidatura de la señora intocable. No es una buena noticia para la Cuarta Transformación en la que, necio como soy, quiero seguir creyendo.

Ante la disyuntiva planteada se antoja URGENTE elaborar una iniciativa de reforma constitucional para constituir a los principales actores del poder Judicial, sobre todo magistrados y ministros, de acuerdo al sufragio universal y no a los intereses de la partidocracia; y en el mismo trance coloco a los fiscales, el general de la República y los estatales, para una mayor salud democrática... que, según entiendo, es pilar para el presidente en paralelo con el combate contra la corrupción. La democratización sería contundente, cómo disparar a un pájaro con dos tiros.

Para ello solo se requiere de voluntad política; y en este país, presidencialista hasta la médula –más ahora cuando el ochenta por ciento de los mexicanos apoyan al mandatario y se molestan cuando se le señala alguna metedura de pata –como la frustrada consulta programada para hoy que quedó volando al igual que los expresidentes-, aunque en conciencia la reconozcan.

Solo falta que aseveren haber atestiguado un acto paranormal: Don Benito bajó al Palacio Nacional para pedir que no se ensuciara su efeméride con el rito antipresidencialista. ¡Esos fantasmas!


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19 Marzo 2019 04:00:00
Además del crudo
Nunca he entendido por qué únicamente celebramos la expropiación petrolera, de la cual no ha quedado ni rastro por mucho que la Cuarta Transformación arguya, y no la bancaria de 1982 ni la de la electricidad bajo el sexenio de Adolfo López Mateos quien logró la hazaña de salir popular de a Presidencia, no solo en el comienzo de su ejercicio, aunque la enfermedad le redujo físicamente hasta su extinción poco después. Desde entonces la felonía, la represión y la autocracia en grado superlativo tomaron el Palacio Nacional.

Al paso del tiempo otros recursos naturales quedaron en manos de los extranjeros, incluyendo nuestras playas en donde no les estaba permitido poseer casonas ni construir complejos de habla inglesa al pie de las mismas; hoy, los mexicanos pudientes deben pagar en dólares y aprender el idioma anglosajón, pendón de los invasores a través de los últimos doscientos años al caer los escudos de la amoral corona española. Siempre hemos sido rehenes y, hasta hoy, ningún mandatario, ni siquiera los de culto, nos ha redimido de ello salvo la proeza enigmática del gran Juárez, éste sí capaz de vencer al mayor ejército del mundo con su perseverancia y su espíritu nacionalista, sin ceder jamás ante el peor de los enemigos de los pueblos: La insaciable sed de conquista.

Andrés Manuel López Obrador puede y debe seguir la secuencia de los mejores y, por ejemplo, expropiar a las empresas canadienses usureras que mantienen dominio sobre la minería con la complacencia de un sindicato corroído cuya dirigencia, con “Napito” Gómez Urrutia a la cabeza, tolera la infamia y se beneficia de ella ahora desde el Senado de la República. No es ésta la línea que debió extenderse con el acontecer político desde el primero de julio de 2018.

Sería un enorme parteagUas, además de iniciar ya los procesos judiciales respectivos contra los expresidentes y sus grandes testaferros con inclusión de sus poderosos cómplices del sector privado escandalosamente beneficiados por la pobreza general, para la nueva aventura histórica en un plano de libertad y justicia, los pilares donde reposa la paz... y no precisamente la de los sepulcros, como apuntaba el dictador Porfirio Díaz para presumir del adormilado conformismo de los mexicanos.

Y, desde luego, no sé qué se espera para cancelar las adquisiciones fraudulentas de las plataformas petroleras que beneficiaron a las familias rastreras del neoliberalismo: Los expresidentes Salinas, Fox y Zedillo y algunos otros “priminentes” hijos... del sistema como el gran rufián peninsular, Emilio Gamboa, y el rey del Pacífico Manlio Fabio Beltrones. ¿No es demasiado extraño que resistan bajo el cielo de la impunidad y acogidos a un “perdón” presidencial jamás consensuado?

En materia de corrupción, de arriba hacia abajo como ha repetido el presidente, debe darse la consulta nacional para iniciar, de una vez por todas, la destrucción de los cimientos podridos para iniciar la consolidación de los nuevos pilares nacionales.

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14 Marzo 2019 04:00:00
Cara partidocracia
La herencia de putrefacción en el gobierno de México –cuyo pueblo es resistente hasta el masoquismo-, llegó a su mayor pico cuando el modelo presidencialista, concebido en la Constitución como una ruta hacia la extinción de cacicazgos y caudillajes, cedió terreno para abrirse a la pluralidad bajo las presiones, de siempre, por parte de la Casa Blanca.

Surgió, de esta manera, la partidocracia, aliada del establishment y por ende del mandatario en turno en el fondo –recuérdese el grotesco Pacto por México que sirvió para maldita la cosa-, cuyos intereses son iguales, mayores y paralelos que los de la clase política en el poder. Todos a uno, como mosqueteros de la rancia nueva aristocracia, con tal de proteger curules y escaños concedidos, los más, a través de complejas operaciones matemáticas que no entienden ni los propios beneficiarios.

De tal manera, las posiciones plurinominales y de representación proporcional, en su momento, separan a los legisladores y ediles de la representación popular y los ligan inexorablemente a las dirigencias partidistas que son quienes señalan la ruta crítica de las listas cuya numeración es definitiva: los primeros de cada una, por regiones, son quienes tienen las mayores posibilidades, o todas, de acceder al Congreso y hasta convertirse en líderes de bancada dependiendo de las confianzas, o complicidades, con la mesa directiva de sus respectivos partidos.

Esto es, no le deben nada al electorado –salvo el requisito mínimo de los votos obtenidos a favor de cada uno de sus emblemas-, y todo a quienes disponen el orden y las alianzas de sus superiores en el seno de sus organismos, dependientes del registro ante el Instituto Nacional Electoral, un organismo que caducó en poco tiempo por su evidente parcialidad, la negligencia ante los excesos del partido gobernante, sea el PAN o el PRI, cuando el Instituto aún tenía el apellido de Federal y no Nacional, y cuyo consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello, es tan impopular –por racista y sinvergüenza-, que cualquiera de los gobernadores en ejercicio; no hablo del presidente de la República por sus altas cuotas en este renglón de rechazo.

Desde luego, las interrelaciones entre el INE y las dirigencias partidistas tienen objetivos superiores muy alejados de la trama con los temas electorales y el favor de la ciudadanía. Por ahora, lo verdaderamente importante, para mantener los equilibrios, se centra en las multas –esto es en su prescripción, anulación o mengua-, y, sobre todo, en las participaciones otorgadas a cada instituto por cuenta de sus militancias y de los sufragios alcanzados en cada jornada comicial.

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13 Marzo 2019 04:00:00
Ambición y poder
El eslogan favorito de MORENA, a favor de combatir la pobreza, parece estar rebasado con los usos del poder y el fervoroso acercamiento personal con las comunidades más retrasadas y con mayor avidez de justicia e igualdad, en ese orden de ideas. Pareciera que, una vez más, el concepto redentor se desvirtuó en la praxis, ahora de la mano de Alfonso Romo Garza, familiar cercano del célebre Eugenio Garza Sada sacrificado en un crucero de Monterrey, a balazos, en 1975. Luego sería repudiado por el hecho el entonces presidente echeverría durante las exequias.

Aquel mandatario había señalado a “los riquillos de Monterrey”, días antes del crimen, como los responsables de los colapsos económicos de su régimen porque no habían accedido a elevar los salarios de sus trabajadores al considerar que un alza abrupta, mayor al 23 por ciento, sería catastrófico para la prioridad de crear nuevos empleos y otras argucias destinadas más hacia el chantaje, en ambos sentidos, que a la justicia social y aquel personaje nebuloso, LEA, y poco definido optó por la amenaza y cerró todas las puertas a un presunto diálogo; en estas condiciones la célebre Liga 23 de Septiembre actuó con absoluta impunidad bajo la guía de José Luis Sierra “El Perico”, casado con Dulce María Sauri Riancho quien sería, con el tiempo, gobernadora interina de Yucatán y presidenta nacional del PRI. ¿Sólo cuestión de enroques?

Nadie ha querido responder respecto a este nexo nebuloso que ahora se extiende a los grandes capitales del país. El primero de la lista de multimillonarios sigue siendo Carlos Slim quien, en alguna ocasión, refunfuñó cuando le señalé su sociedad con salinas y me pidió que lo probara allí mismo, donde estábamos, en el salón de juntas de Inbursa; le reviré, desde luego, diciéndole que no cargaba a todos los sitios con mis archivos pero podía probar lo dicho con el hecho mismo de que la entonces esposa del exmandatario había sido promovida a ejecutiva de Sanborn’s, uno de los buques insignias del magnate. Y así cesó la discusión.

Luego viene, en la lista de Forbes, el criminal Germán Larrea Mota-Velasco principal accionista del Grupo México, rey de la minería de la mano con las empresas canadienses y responsable de la tragedia de Pasta de Conchos, Coahuila, el 19 de febrero de 2006 con saldo de 65 mineros incinerados vivos. Era Fox el presidente y ni siquiera dio la cara en el lugar de los hechos, miserable como es, pretendiendo prolongar la agonía de los deudos por mera demagogia, el sello de su mandato.

Para sorpresa de muchos, el tercer sitio lo ocupa ya Ricardo Salinas Pliego, desplazando a Alberto Baillères, por sus exitosas inversiones al acaparar plata y remesas, dos de los principales recursos de México utilizando su sociedad con los canadienses para presionar al gobierno en curso que acaso desconocía los vínculos sucios del personaje. Parecía que había una suerte de “luna de miel” entre éste y el presidente de la República pero en Baja California López Obrador evitó que prosiguieran las obras para perforar minas propiedad del empresario y las cosas, en todo sentido, se detuvieron.

¿Están o no los grandes millonarios con López Obrador? ¿El presidente es rehén de Alfonso Romo para mantener a los multimillonarios en la senda del éxito a costa de la miseria de millones de mexicanos? Esperamos respuestas, no ofensivas llenas de la peor argumentación: la de los insultos.


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12 Marzo 2019 04:00:00
Fobias malditas
Dicen quienes siguen con pasión las actuaciones presidenciales –mediáticas en buena medida a través de las “benditas” redes sociales a las que tiene bien controladas-, que cien días de gobierno no bastan para poner el sello y comenzar el andar de la Cuarta Transformación sugerida por López Obrador desde el inicio de su campaña por la Primera Magistratura del país. Sabemos de sobra que al asumirse el poder, cambian las perspectivas inmediatas; pero no digan que todavía es temprano tras el paso de tres meses y doce días y no sé cuántas conferencias “mañaneras” que han dejado botados ya a los de mayor edad en un gabinete amorfo.

Ya dije que la gestión presidencial merece ser aprobada –le pongo, por el momento, un ocho pese a la constancia de sus radicales que ofenden y rastrean mi trabajo sin cesar-, por su decidido acento para exhibir los crímenes del pasado inmediato si bien no vemos a los mayores responsables de ellos detrás de las rejas: ni a los huachicoleros, ni a los saqueadores de Pemex, ni a los cómplices del gobierno anterior en materia de construcciones que no serán terminadas pero sí indemnizadas, ni a quienes mantienen, desde la política, nexos con el crimen organizado aun cuando el presidente anunció que la guerra contra el narcotráfico “ya no existe”. Todavía no salimos de la sorpresa.

Fíjense: salinas apresó a “La Quina” en el primer mes y medio de su gestión; Zedillo hizo lo mismo, en menos de tres meses, al aprehender a Raúl Salinas, el hermano incómodo de su predecesor; Fox actuó en sentido contrario abriéndole la puerta del penal de Puente Grande a Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” quien se paseó por México, sin problemas, durante doce años; calderón se pasó los primeros cien días de su gobierno y varios meses más tratando de legitimar un mandato usurpado en las urnas, sin lograrlo nunca; y el miserable Peña se dio el lujo de encarcelar a la poderosa Elba Esther Gordillo a menos de tres meses de su ascensión presidencial. Tiempo tuvieron para ello.

Por supuesto se insiste en que tales procederes se debieron a venganzas políticas pero el fondo de cada controversia es que se los encarcelados eran delincuentes de cuello blanquísimo y los fugados formaron parte de la protección de una derecha siempre temerosa incluyendo el terror a las reacciones de un ejército profundamente contaminado por las mafias. Y de ello, debería dar cuenta cada uno de los expresidentes que nos avergüenzan.

No recriminamos al presidente su desbocada carrera para atenderlo todo de un plumazo sino el que deje tantos hilos sueltos. Por ejemplo, ¿qué pasó con las investigaciones sobre la brutal explosión de Tlahuelilpan, el 18 de enero, que provocó 135 muertos, calcinados, y cuyo seguimiento sólo ha estado a cargo del gobierno estatal? ¿Tan pronto se aplicó la “medicina del tiempo” apostándole a la amnesia de los mexicanos y dando disculpas, como en Veracruz, por sucesos como la matanza de Tierra Banca hace dos años? ¿Y qué pasó con los responsables, tanto materiales como intelectuales bajo el flagelo del entonces mandatario estatal, el perverso Miguel Ángel Yunes Linares?

No se trata de hacer un recuento de daños sino de enaltecer la justicia con acciones coercitivas y definitivas. No puede esperarse más.

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11 Marzo 2019 04:00:00
Retorno al pasado
Los ataques con armas químicas en Siria –en donde los bandos se culpan el uno y el otro, con la injerencia notoria del gobierno atroz de los Estados Unidos-, se suman al estado de emergencia que vive Venezuela tras el pronunciamiento de la OEA sobre la inexistencia de la democracia en este país lo que, aun siendo cierto, significa un tremendo atentado contra la soberanía de la nación hermana y ponen sobre el tapete la posibilidad de un estallido de mayores proporciones, acaso materializado con el atentado –evidentemente terrorista aunque tarden en definirlo así-, en el Metro de San Petesburgo, Rusia.

México, por desgracia, no es ajeno a la tragedia universal porque participa, mediante una compleja red de cómplices que encabeza Jaime Camil Garza –tal y como he visto denunciando desde 1999-, el lagunero campeón en el contrabando de armas de alto poder que llegan a nuestro país para ser distribuidas, desde aquí, a distintas naciones, de Asia y África sobre todo pero también de Europa y el sur de nuestro continente.

Esta situación colocó al gobierno de nuestro país, durante el peor régimen de la historia, el de Peña, en condición de cómplice de la mayor industria de los Estados Unidos, la armamentista, que no podría subsistir en un entorno de paz en el mundo; sencillamente, la economía estadounidense colapsaría porque el referente de su estabilidad ruin son las guerras y revueltas por todo el mundo.

Es preocupante que el desquiciado hombre-naranja, desde la Casa Blanca que comienza a teñirse entre dorado y rojo, tenga planes similares para México aprovechando el clima enrarecido por la excesiva desaceleración económica y su digna postura para no intervenir en el caso de Venezuela siguiendo el mandato de la Doctrina Estrada.

Si nuestra nación cae en el abismo del estado de emergencia, como tanto lo desea la ultraderecha, Trump, el hombre-naranja, tendría todas las posibilidades del mundo para expandir sus políticas xenófobas y asegurarse la rectoría política de México sin necesidad de disparar un solo tiro ante un ejército debilitado por el narcotráfico y decenas de sicarios que, sin duda, obedecen a sus “padrinos” de la Unión Americana tal y como ha declarado el célebre Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien también puso en la picota al ex fiscal de Nayarit, Edgar Veytia Cambero, clave para los encuentros narco-gubernamentales... y los sobornos a los ex presidentes.

Las consecuencias han sido severas y las armas pasan por México, entre nosotros. No se olvide que el tráfico de estupefacientes significa uno de los pilares de la economía norteamericana al grado de que, si desapareciera esta actividad perversa, esta caería entre veinte y veinticinco por cierto de acuerdo a los datos recientes de los organismos “de inteligencia” mexicanos; si es que podemos llamarlos así.

Basta ver las estadísticas para explicarnos porqué el mundo odia a los Estados Unidos.

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10 Marzo 2019 04:00:00
Bendiciones oportunas
Al Papa Pío XII le señalaron, discretamente porque en su época cuestionar al Papa era caer en el estigma, sus relaciones con Hitler cuando fue Nuncio en Alemania y después también; es fama que bendijo a los ejércitos fascistas, los de Mussolini, antes de iniciar las batallas iniciales de la Segunda Guerra Mundial y la comunidad judaica le acusó de no haber intervenido con mayor firmeza cuando conoció los horrores nazis en los campos de concentración. Muchos años después, Juan Pablo II visitó Auschwitz, la mayor de las prisiones en donde se consumó el Holocausto, como si se tratase de un acto de contrición por los pecados eclesiásticos de la época: sólo unos cuantos sacerdotes, con riesgo de sus propias vidas, se atrevieron a guarecer a los inocentes perseguidos.

Con el Papa Francisco –el argentino y jesuita Jorge Mario Bergoglio-, parece que existe una tendencia temprana a descalificarlo por ciertas sospechas sobre su cercanía con la dictadura, en concreto con el jefe de la Junta Militar, entre 1976 y 1981, Jorge Rafael Videla Redondo. La peor de las acusaciones insiste en que el jesuita no reaccionó ante la desaparición –y muerte, obviamente- de dos de sus hermanos de Orden, Orlando Yorio y Francisco Jalics. El segundo, por su nombre de pila, pudo haber sido inspirador para Bergoglio a la hora de imponerse su propia denominación como Pontífice. Por supuesto, el Obispo de Roma, quien “cayó bien” en México aunque con grande controversia, niega los señalamientos y aduce que, de acuerdo a ese tiempo, actuó con prudencia y energía... hasta donde le fue posible.

Juan Pablo II, el Magno, con quien tuve el enorme privilegio de conversar en dos ocasiones inolvidables para mí, tampoco se libró de la maledicencia. Este columnista ha insistido, pese a la admiración que profeso al ahora Santo, en sus tres graves fallas con relación a México: su extremada tibieza en torno del crimen contra el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo cuyos sucesores –en especial el ya retirado Juan Sandoval Iñiguez, quien sí votó en el Cónclave último-, no admiten las versiones oficiales armadas con los pies, esto es para darle salida rápida a un magnicidio que acaso prendió, desde entonces, la chispa de la violencia en abril de 1993 y luego vendría el año de la barbarie; la segunda fue la extremada tolerancia y protección al pederasta Marcial Maciel –muy hábil para los manejos financieros en una época en que la Santa Sede se había desangrado por las interrelaciones entre el obispo Paul Marcinkus, gerente del Banco del Vaticano, y la mafia italiana a través del Banco Ambrosiano-; y, por último, el talante de las negociaciones con Carlos Salinas para posibilitar las reformas al artículo 130 de la Constitución, reanudándose las relaciones diplomáticas entre México y el estado Vaticano acaso con la factura del crimen contra el Cardenal Posadas de por medio.

Cada vez que se ha producido una crisis en el seno de la Iglesia, sobre todo cuando los sucesores de San Pedro son severamente cuestionados, los altos prelados defensores aducen que se trata de una nueva campaña del Mossad –la agencia de inteligencia de Israel- para cobrarse así pasadas afrentas y el hecho de haber señalado a esta comunidad como la verdadera responsable de los sucesos del Monte Calvario, sin medir que, en aquel tiempo, también Jesús provenía de Galilea en donde se profesaba el judaísmo. De allí, por supuesto, el encono entre quienes no reconocen a Cristo como el verdadero redentor y siguen esperando la llegada del Salvador, si bien aceptan que el hijo de Dios debe ser considerado uno de los grandes maestros místicos de la historia; no niegan su existencia, entonces, sino su condición.


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08 Marzo 2019 04:00:00
El tiempo de AMLO
El señor fox no deja de hablar; ya hace años superó en locuacidad a Echeverría cuyos eternos discursos y apuntes en reuniones eran temidas por sus convocados. Pero Vicente exuda una fraseología por los cuatro costados sintiéndose con derecho a responder con cualquier barrabasada los adjetivos, como el de chachalaca, que le impuso el presidente actual en sus largos años de opositor. Y hoy honra esta condición para dejarse ver, a sus setenta y seis años, diciéndose pobre como pretexto para iniciar su invernadero de mariguana.

Detrás de la incontinencia verbal siempre se encierra un propósito non santo; de allí nuestra insistencia en que los encuentros “mañoneros” del Mandatario en funciones con los reporteros de la fuente no sean tan largos ni tan frecuentes: Estoy seguro de que ganaría en audiencia y en interés en vez de perderla por lo repetitivo de sus frases y rutinas. Pareciera que fuéramos al cine todos los días a ver la misma y prolongada cinta. Ni “Roma” se construyó en mil días de fraseologías.

Quienes miden estas cosas calculan que entre el 7 y el 8 por ciento del tiempo presidencial se agota en estas “mañaneras” en las que se avanza poco, salvo en lo referente a la confrontación con los medios cada vez más áspera –no se entiende entonces el fin primigenio de las mismas-, mientras las grandes decisiones aguardan... en las salas de los aeropuertos. En lo personal creo que es un desperdicio tremendo pagar mil dólares diarios por mantener almacenado el “José María Morelos” en California y desdeñar el hangar –mil millones de pesos-, construido para este y ahora utilizado para aeronaves militares que ya tenían su propio resguardo.

También es absurdo lo que invierte el presidente en los vuelos comerciales y, por ende, en las salas aeroportuarias, lapso aprovechado para la incontinencia cibernética de las “selfies” de turistas nacionales y hasta extranjeros curiosos, hasta el grado de perder algún vuelo y ser obligado a viajar, por la noche y por carretera, invirtiendo varias horas, de alto riesgo, como consecuencia.

La sensatez no deriva siempre de la estudiada humildad. Y es necesario que el Presidente de la República, el más querido por el pueblo pero también el más odiado por un amplio sector de la clase media alta y de los empresarios ladinos, deje de actuar el papel de Mandatario casi menesteroso, atrapado en su propia red de palabrerías. Lo dicho: Lo queremos para un sexenio, aunque reducido en dos meses, y no para un semestre.

Sobre todo porque los baños de pueblo, tan constantes, no equilibran las horas dedicadas a los empresarios, como Carlos Salazar, nuevo presidente del CCE, quienes le proponen ir de la mano para superar la pobreza y la corrupción que, en buena medida, algunos de los más privilegiados detonaron en plena era el neoliberalismo; porque, desde luego, la fuerza patronal no comenzó hace una semana.

La nación exige, de una vez por todas, acciones firmes que sean los cimientos para la Cuarta Transformación; entre ellas, las debidas pesquisas para llevar a juicio, desde arriba hacia abajo, a los grandes predadores de la patria. ¿O seguirán mofándose de ser intocables como el parlanchín Fox, el prepotente Calderón, el fallido seductor Peña y los ladrones sindicales como Carlos Romero Deschamps?

Menos palabras y más acciones.

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07 Marzo 2019 04:00:00
¡Que me expliquen!
Como aquel personaje de Eugenio Derbez, quien ya parece haber perdido la chispa, un supuesto germánico que no entendía los flagelos del castellano, así estamos gran parte de los mexicanos ante la oleada de frases surgidas de las “mañaneras”, los vuelos en avión del mandatario convertidas las cabinas en salas de audiencias, y alguna que otra reunión en donde afloran las sonrisas y el presidente se deja querer convencido de su enorme popularidad, sin precedentes aun cuando el torpe señor Fox se adjudica haber tenido niveles similares de aprobación –miente como siempre- en los primeros meses de su gestión, es decir allá por 2001, el año en que nació mi hijo Julián. No se me puede olvidar.

Pese a lo anterior, y con conocimiento de causa sobre los mordiscos de los perros de caza habituales, me atrevo a enlistar algunas de las serias contradicciones que lleva el régimen actual a casi cien días de su arranque:

1.- “El pueblo decide”. Pese a ello la consulta sobre a termoeléctrica de Morelos culminó con la sentencia presidencial –amén del asesinato de Samir Flores-: “no podíamos permitir que se convirtiera en chatarra lo invertido en esta obra”. ¿Por qué no se aplicó el mismo criterio respecto al avance en la edificación del nuevo aeropuerto de la CDMX, en Texcoco? Peor aún: desde hace dos meses se nos dijo que los trabajos allí estaban “oficialmente cancelados”... y, pese a ello, continúan a un ritmo menor, si se quiere, pero allí están los camiones cargados de vigas de acero entrando al sitio y las grúas monumentales dando cuenta de los accesos al mismo. ¡Que alguien me explique!

2.- “La corrupción se combatirá de arriba hacia abajo”. En menos de tres meses, en dos regímenes distintos –no por ello menos deplorables subrayo-, se encarcelaron a los líderes más poderos del país por su elevada inmoralidad: “La Quina” en 1989 y Elba Esther en 2013. Ya vamos en el cuarto mes de la cuarta transformación y Carlos Romero Deschamps se sigue burlando de todos y, para colmo, la SEP anuncia que respetará los espacios que cubra la señora Gordillo, reiterándolo así el presidente. ¡Que alguien me explique!

3.- “Primero los pobres”. La intervención del neoliberal Alfonso Romo Garza -¿alguien cree que se le apareció el Mesías para rectificar su camino?-, ha posibilitado la cordialidad de los empresarios para combatir la pobreza y la corrupción cuando ellos, en buena medida, han sido responsables de los frutos podridos; lo mismo digo de la extraña cercanía de Ricardo Salinas Pliego –entre las mafias televisoras la de éste es la peor-, con el “primer magistrado” a quien ya se le entregaron pruebas fehacientes de su actuar prepotente para despojar a una empresaria de Cancún y arrebatarle su hotel así como lo hizo, en tiempos de los Fox, con el canal 40 invadiendo sus instalaciones del Cerro del Chiquihuite? ¡Que alguien me explique!

4.- “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley nadie”. Pese a las múltiples denuncias contra los ex mandatarios nacionales y algunos ex gobernadores, sobre todo el veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares, mucho peor a Javier Duarte, no se inician los debidos procesos contra ellos que ya debían ser atendidos por el fiscal general, Alejandro Gertz Manero, quien dice ser autónomo pero no actúa contra las “vacas sagradas” del sistema. ¡Que alguien me explique!

Si cuestionar estos hechos conlleva el riesgo de ser señalado como “fifí”, tendré que calificar a la contraparte como “merolicos”.

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05 Marzo 2019 04:00:00
Manitas quemadas
Manlio Fabio Beltrones fue gobernador de Sonora en la etapa crucial del salinato trágico cuando se produjeron los magnicidios del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –al que poca atención dio el querido San Juan Pablo II-, Luis Donaldo Colosio Murrieta y Juan Francisco Ruiz Massieu cuya hija, Claudita, modificó su perspectiva transformando el rencor por la apetencia de elevados cargos públicos.

Como gobernador viajó a Tijuana luego del asesinato de Luis Donaldo, a regañadientes porque el entonces presidente salinas –según me confió Beltrones mismo- insistía en que no se moviera, y colectó información privilegiada de la que NO ha dado cuenta en casi veintidós años pese haber viajado con el asesino material, Mario Aburto Martínez, hacia la Ciudad de México en un avión de la Procuraduría General. Ni siquiera fue capaz de informar sobre los pasajeros –uno en especial- que le acompañaron. ¿Es confiable un personaje con tal proceder tenebroso?

Los sonorenses, no uno sino un tropel, le acusan de haber desfalcado a la entidad por más de mil millones de pesos, una cifra bastante mayor a la deuda contraída por los Moreira –treinta y tres millones de acuerdo a los datos oficiales- y por el troglodita Javier Duarte de Veracruz –él “solo” contrajo empréstitos por 39 mil 798 millones sumados a los acumulados por sus antecesores, sobre todo Fidel Herrera, que elevó el renglón en 18 mil millones de pesos-. Pero, claro, a Manlio nadie lo investiga porque fue capaz de “recuperar” al PRI en su entidad con la exitosa dietista Claudia Pavlovich Arellano, hija de una ilustre dama, ésta sí, Alicia Arellano Tapia la primera senadora que tuvo el país al lado de la campechana María Lavalle Urbina en la LXIV Legislatura.

El caso es que, en materia de arreglos soterrados, Manlio le ganó a Peña cuando ya estaba listo todo para proceder contra el gobernador de Veracruz, en principio, y Beltrones reculó y aseguró que sólo era un rumor malsano ¡para debilitar al PRI! En realidad, en el fondo, pretendió cubrirse las espaldas por la fraudulenta victoria de otro personaje siniestro, Miguel Ángel Yunes Linares, el otrora elbista postulado por el PAN al gobierno de su entidad y con la marca de la complicidad que extendió cuando, en su condición de subsecretario de Seguridad Nacional, alteró el lugar donde se desplomó el helicóptero de su jefe, Ramón Martín Huerta el 21 de septiembre de 2005, apurado por afirmar que se trataba de un mero accidente para cerrar el expediente y venderle así el favor a los fox, los amigos del guanajuatense victimizado, cuando el clima de terror crecía sin remedio. Y nadie, absolutamente, ha procedido a realizar las indagatorias correspondientes. Círculo negro cerrado.

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01 Marzo 2019 04:00:00
Primeros meses
Dentro de una semana “larga”, como suelen decir los castizos, el presidente López Obrador llegará a sus primeros cien días de gobierno. Para muchos ha realizado más que varios exmandatarios juntos en un arranque esperanzador; otros, quizá los menos pero no hay manera de medirlo, alegan que ha fundado las bases para el incremento de la violencia atorado en la Guardia Nacional y colocan en riesgo la perspectiva económica por el desempleo creciente y la dudosa relación con USA.

Los primeros, a mi entender, se pasan de eufóricos radicales; los segundos, exaltan sus rencores y no reconocen virtud alguna en el mandatario. No existe término medio y este es precisamente el que estamos obligados a intentar quienes pretendemos observar la realidad con una visión no plegada al oficialismo chayotero ni al pertinaz ataque chantajista. No es difícil la labor pero, desde luego, ni de lejos podemos situar al régimen que corre al lado de los encabezados por las lacras Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña; del casi centenario Echeverría no me ocupo porque ya tendrá que rendir cuentas al Creador muy pronto.

Durante el mes de marzo, si la cuarta transformación va en serio, habrá de realizarse la consulta, programada en principio para el 21 coincidente con el aniversario del natalicio del Benemérito, para solicitar a la soberanía popular si decide o no enviar a proceso a los exmandatarios citados; la lógica nos conduce, sin remedio, hacia los juicios de cada uno de ellos a sabiendas de sus desviaciones y, sobre todo, de sus insolentes posturas, sobre todo las de los derechistas Fox y Calderón, quienes han mostrado un perfil provocador como escudo para decirse perseguidos por el nuevo régimen. Es necesario desenmascararlos.

Ninguno de los cinco personajes tiene perdón ni salida aunque, claro, se defenderán como gatos con las patas arriba alegando desconocer o ser ajenos a las imputaciones criminales; pero basta con un mínimo sentido común para saber que Salinas tuteló los magnicidios de Colosio y Ruiz Massieu, su cuñado y padre de la actual presidenta del PRI; Zedillo inició la venta formal de todos los recursos del país; Fox siguió la ruta arrinconándose porque no podía dialogar con el Legislativo y luego minimizó los daños generados con la explosión de la mina de Pasta de Conchos; Calderón se metió en saco de once varas militarizando al país y cubriéndolo de sangre y Peña no fue sino exaltador de lo mismo llegando a niveles genocidas y a una corrupción sin medida.

Esta es una pequeña síntesis. Y, por supuesto, en comparación con ésta, el Presidente actual sale más que bien librado aunque, también, la exageración mediática lo coloque en el blanco cada día; tal su resistencia a ser debidamente protegido y su negativa actitud ante la crítica que eleva el falso “valor” de sus radicales exhibiendo a quien pretenden endiosar como si fuere un dictador. La adulación desmedida no es signo de salud democrática ni lo será jamás ni en ninguna circunstancia.

A noventa días de su asunción presidencial todavía el jefe del Ejecutivo no abre los candados para proceder contra los de arriba y se muestra extremadamente complaciente con la clase empresarial. El triunfador del trimestre es, sin duda, Alfonso Romo Garza.


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28 Febrero 2019 04:00:00
Primeros meses
Dentro de una semana “larga”, como suelen decir los castizos, el Presidente López Obrador llegará a sus primeros cien días de gobierno. Para muchos ha realizado más que varios exmandatarios juntos en un arranque esperanzador; otros, quizá los menos pero no hay manera de medirlo, alegan que ha fundado las bases para el incremento de la violencia atorado en la Guardia Nacional y colocan en riesgo la perspectiva económica por el desempleo creciente y las dudosa relación con USA.

Los primeros, a mi entender, se pasan de eufóricos radicales; los segundos, exaltan sus rencores y no reconocen virtud alguna en el Mandatario. No existe término medio y este es precisamente el que estamos obligados a in tentar quienes pretendemos observar la realidad con una visión no plegada al oficialismo chayotero ni al pertinaz ataque chantajista. No es difícil la labor pero, desde luego, ni de lejos podemos situar al régimen que corre al lado de los encabezados por las lacras Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña; del casi centenario Echeverría no me ocupo porque ya tendrá que rendir cuentas al Creador muy pronto.

Durante el mes de marzo, si la cuarta transformación va en serio, habrá de realizarse la consulta, programada en principio para el 21 coincidente con el aniversario del natalicio del Benemérito, para solicitar a la soberanía popular si decide o no enviar a proceso a los exmandatarios citados; la lógica nos conduce, sin remedio, hacia los juicios de cada uno de ellos a sabiendas de sus desviaciones y, sobre todo, de sus insolentes posturas, sobre todo las de los derechistas Fox y Calderón, quienes han mostrado un perfil provocador como escudo para decirse perseguidos por el nuevo régimen. Es necesario desenmascararlos.

Ninguno de los cinco personajes tiene perdón ni salida aunque, claro, se defenderán como gatos con las patas arriba alegando desconocer o ser ajenos a las imputaciones criminales; pero basta con un mínimo sentido común para saber que Salinas tuteló los magnicidios de Colosio y Ruiz Massieu, su cuñado y padre de la actual presidenta del PRI; Zedillo inició la venta formal de todos los recursos del país; Fox siguió la ruta arrinconándose porque no podía dialogar con el Legislativo y luego minimizó los daños generados con la explosión de la mina de Pasta de Conchos; Calderón se metió en saco de once varas militarizando al país y cubriéndolo de sangre y Peña no fue sino exaltador de lo mismo llegando a niveles genocidas y a una corrupción sin medida.

Esta es una pequeña síntesis. Y, por supuesto, en comparación con esta, el Presidente actual sale más que bien librado aunque, también, la exageración mediática lo coloque en el blanco cada día; tal su resistencia a ser debidamente protegido y su negativa actitud ante la crítica que eleva el falso “valor” de sus radicales exhibiendo a quien pretenden endiosar como si fuere un dictador. La adulación desmedida no es signo de salud democrática ni lo será jamás ni en ninguna circunstancia.

A noventa días de su asunción presidencial todavía el jefe del Ejecutivo no abre los candados para proceder contra los de arriba y se muestra extremadamente complaciente con la clase empresarial. El triunfador del trimestre es, sin duda, Alfonso Romo Garza.

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26 Febrero 2019 04:00:00
Nos salvamos
Pese a que nuestro país forma parte de los bloques noticiosos sobre las regiones más violentas del mundo y cada noche se da el refrendo de acciones bárbaras, asesinatos de periodistas –ya son media docena en lo que va de la nueva administración federal-, crímenes múltiples contra familias enteras y frecuentes encuentros entre mafias, las del gobierno y cuantas forman la delincuencia organizada, aun con todo este peso México NO ha dejado de ser un destino turístico apreciado y encantador con una importante crecida de visitantes.

Si solo en cuanto a la violencia contra colegas nuestros el entorno nacional es comparable únicamente con algunas de las naciones en donde priva la guerra y nunca se sabe si podrá llegarse a la noche sin un tiro en el cuerpo, digamos Siria, Afganistán, Pakistán o Irak, entre otros más, el disparo favorable del turismo va en alza como en las naciones que han encarecido todo para tratar de equilibrar la pérdida de turistas y la tendencia de estos a evitar gastar de más salvo las excepciones de quienes no saben de pesadumbres y ostentan fortunas difíciles de asimilar por las mentes de los comunes.

Suele suceder que un elevado porcentaje de vacacionistas no salgan ya de sus hoteles advertidos de que cruzando la puerta de la recepción quedan a expensas de la violencia cotidiana; por supuesto, muchos de ellos prefieren disfrutar de las playas, las zonas arqueológicas bien vigiladas, algunos sitios relevantes siempre de la mano de un guía o de varios, en autobuses plenamente confiables. Pero gran número de turistas prefiere gozar de la hostelería y sus limitados conceptos gourmet.

Recuerdo a una pareja española a la que convencí de viajar a la Rivera Maya, una de las zonas más bellas del mundo y acaso con las mejores playas del globo terráqueo, y el diálogo que sostuvimos a su regreso.

--Bien, todo muy bien –me contaron como saludo-.

--¿Disfrutaron de la gastronomía peninsular? –pregunté deseoso, claro, de que elogiara la comida yucateca que enciende mi paladar-.

--Pues, la verdad, en este punto no nos fue como decías.

--¿Por qué? ¿No les
gustó?

--Mira la primera noche nos sirvieron un spaghetti infame y a día siguiente pretendimos comer langosta y nos cobraban algo así como 40 euros por una cola... y siendo cuatro nosotros no pudimos darnos ese lujo.

Entendí, desde luego. Los llevan como borreguitos a donde puedan comerse pastas y pizzas, como si no hubieran salido de España o los Estados Unidos, o les cobran un dineral por una langosta pescada en Maine y no en la rivera de la península, en Río Largatos, Yucatán, por ejemplo, que puede encontrarse a un precio muy inferior. El turismo parece armado para los ricos o los tontos que ignorar todo y no aprecian lo mejor del país.

Por supuesto, no los inhibe la violencia cotidiana y ni siquiera se enteran de los ajusticiados en las carreteras colindantes. Y cuando regresan preguntan a quienes les señalamos los riesgos:

--Oye, ustedes los mexicanos son los peores detractores de su país. No pasa nada allí.

Y nos gana el silencio avergonzado.

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22 Febrero 2019 04:00:00
Arraigada corrupción
Es tan profunda la corrupción en México que se construyeron valladares para mantenerla más allá de los sexenios amorales del PRI y el PAN; digamos desde la administración de Miguel de la Madrid, ya extinto y menos resistente que el casi centenario Echeverría, cuando se rompió la lógica política con la incorporación de México a América del Norte –de niños nos enseñaron que pertenecíamos a Centroamérica-, a cambio de añejarnos del cono sur y del propósito de crear un Mercomún Latinoamericano. Fue ésta, sin duda, una gran traición a México.

El primer punto del gran tejido de la corrupción comienza con el entreguismo notable de los regímenes del pasado y la pasividad del actual ante el acecho frecuente del “pato” Donald Trump y su histeria a favor del muro de la ignominia. Ha sido cuidadoso el presidente por cuanto sabe de la inestabilidad mental del huésped de la Casa Banca –esperemos que sólo por dos años más-, y su capacidad felona por construir escándalos globales basándose en sus ambiciones personales; ahora es el petróleo venezolano la guía inmediata para as familias estadounidenses desde los Bush hasta los Trump. Por eso repudio a las dinastías enraizadas al poder.

De lo anterior deviene uno de los mayores absurdos que he atestiguado: La postura del fiscal general, Alejandro Gertz Manero, respecto al caso Odebrecht –la secuela de sobornos de mayor calado en las últimas décadas o en casi un siglo-, con el fútil alegato de que existe un compromiso soterrado para no hacer averiguaciones al respecto, firmado por los procuradores de México y Brasil hace algunos años, a cambio de un insondable intercambio de informaciones. El espionaje por encima de la ley y la justicia.

Si hablamos de una “cuarta transformación”, con tantos adherentes en el país, resulta absurdo apegarse a un acuerdo que contradice nuestro orden legal y hace mella de nuestra soberanía. Sencillamente no cabe, bajo ningún argumento, privilegiar a los ladrones que fueron untados con dólares –no sólo los ex directores de Pemex sino también sus jefes, los ex presidentes-, y ofender y acotar al Estado de Derecho que NUNCA podrá asimilar enjuagues subterráneos de este tipo y menos si se trata de construir una democracia que, por lo visto, es bastante endeble.

Si así vamos, no hay razón para que se solicite la extradición de “El Chapo” por la misericordiosa idea de que ningún mexicano debe ser tratado como animal rabioso y encerrado de por vida en una jaula, ni siquiera una de esas perreras en donde los “amos” determinan la existencia de sus posesiones de cuatro patas. Y, después, erigirle un monumento, en Badiraguato por ejemplo, en homenaje a sus capacidades para combatir, enajenándolos, a las nuevas generaciones de norteamericanos.

Si la ley importa no existe razón para haber enviado al capo citado, y a muchos otros, hacia USA; algunos de ellos sin ser juzgados en nuestro territorio y en el caso de Guzmán Loera por no poder contener sus fugas de película. También en esta instancia perdimos, como nación, el respeto hacia nuestras fuentes de derecho. Ya solo esperamos ver a Baltazar Garzón, español fanático, presidiendo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (mexicana).

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21 Febrero 2019 04:00:00
Duelos y sainetes
Alguna vez me comentaron que los intelectuales no pueden acercarse al futbol porque es bastante pueril observar a veintidós millonarios ir detrás de un balón y enfebrecerse hasta el delirio cuando este penetra el llamado arco contrario que se convierte en el de la victoria como si el honor de los fanáticos dependiera de cuanto hacen las botas de sus ídolos intocables en una reminiscencia no muy lejana de los dictadores que aplastan la voluntad general pisoteándola literalmente.

La descripción es bastante dura y no concuerdo con ella porque gracias al deporte y a los grandes espectáculos que además encumbran nuestra cultura y las tradiciones centenarias, como la fiesta de los toros, las grandes masas no piensan solo en política y cuentan con escenarios propios para el desfogue interior. Una buena dosis de libertad cada semana no daña al cerebro y sí, en cambio, redime a las almas atormentadas por los malos gobiernos, desde dictaduras hasta titiriteros de malas artes, o las demagogias crispantes. No todos piensan igual y reconocerlo así es comenzar a andar hacia la democracia; pero ¡qué difícil es ganar el respeto de los adversarios!

Tal deben pensar algunos de quienes acompañaron y exaltaron a López Obrador durante sus primeros años de lucha al contemplar a varios de los miembros de su gabinete presidencial, Olga Sánchez Cordero, Esteban Moctezuma Barragán, Alfonso Romo Garza, sobre todo, Alfonso Durazo Montaño, Javier Jiménez Espriú, Carlos Urzúa Macías, Manuel Bartlett y otro más quienes, naturalmente, no necesitan de sus estipendios reducidos porque cuentan con capitales abundantes, inmuebles que pueden o no declarar, y una larga cauda de negocios jugosas a espaldas del poder público.

De allí que surjan diferencias graves entre algunos, como Romo y Julio Scherer Ibarra –con enorme lejanía del espíritu paterno, un ícono del periodismo-, empeñados en asesorar al Presidente según sus distintas doctrinas e incluso sus propósitos personales para estar más cerca y con mayor influencia de la Presidencia sin retrato –nos ahorramos un millón de pesos con ello que bien habría podido donar, para exaltar su amistad, Ricardo Salinas Pliego o Emilio Azcárraga Jan-.

Si el mandatario en curso habla de intentar la unidad de la República como basamento de la Cuarta Transformación, debería comenzar con esos colaboradores adinerados que no se parecen al perfil del servidor público dibujado por el Presidente cuyo buque insignia lleva a algunos pasajeros que no precisamente vivieron mal al calor de la burguesía y/o de la Presidencia de la República. Solo Juárez y Morelos se salvaron de las tentaciones de la ambición; o algunos más, como Hidalgo y Madero, cedieron sus bienes para engendrar los valores libertarios; finalmente, el general Cárdenas vivió como un potentado en una extraña simbiosis de su grandeza socialista y de la burguesía de su época.

De estas sutilezas, muchas de ellas parodias sin contemplaciones, está llena la historia incluso la de este nuevo lanzamiento hacia la utopía tapizada por la esperanza y el rencor, incompatibles.

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19 Febrero 2019 04:00:00
Fastos fúnebres
En México, por desgracia, cuando se habla del Ejército en su conjunto son escasas las opiniones que le consideran una institución destinada a preservar la soberanía y las vidas de los mexicanos sino, más bien, se le señala como un órgano de represión, infiltrado desde hace años por los grandes cárteles e incluso por elementos armados de los Estados Unidos –una información sellada como “top secret”, pero revelada por algunos elementos avergonzados-; huele a muerte, para ser más preciso, y a drogas por las múltiples confiscaciones de las mismas, muy bien planeadas, que terminan en el Campo Marte incineradas.

Alguna vez fui invitado a una de estos fastos de quema de cocaína bajo el mandato de Miguel de la Madrid y a pocos meses del asesinato de mi padre –cuya autoría intelectual recayó en el general Juan Arévalo Gardoqui y ensucia las manos del ahora director de la CFE, cuyo nombre nauseabundo me niego a escribir pese a la falsa vindicación del presidente-. En un momento del rito escabroso, en presencia del mandatario y el general mencionados, se me acercó el jefe del Estado Mayor del segundo, José Ángel García Elizalde, luego ascendido a general, quien me susurró:

--Si no cree que es cocaína puede bajar al campo para que lo corrobore. Basta con que tome con un dedo una pequeña porción y la coloque en su lengua; será mejor por el nivel de entumecimiento que sienta.

--Le agradezco –le respondí al farsante- sus lecciones; pero no soy parte de este circo.

Y lo dije en alto para que escuchara el perverso y cínico presidente que tiempo después, ya sin la banda tricolor que entregó fraudulentamente a Carlos Salinas, me diría en su casona de Coyoacán –agigantada hacia el interior gracias a que compró todos los predios colindantes sin mostrar las obras-:

--Mire, Rafael: todas las buenas intenciones que tenía para llegar al fondo sobre el asesinato de su padre –así lo dijo-, me las empañaron en Gobernación.

Tal escucharon quienes me acompañaban, Rogelio Carvajal Dávila, el gran editor ahora en retiro, y mi hijo Carlos todavía un adolescente por esos días. Por supuesto la aseveración señalaba al titular de la misma, el tal Bartlett, como epicentro del “operativo” criminal. Y así y todo he pedido al presidente López Obrador, a treinta y tres años del crimen, una nueva investigación: El asesinato no prescribe, el poder sí.

Los soldados, en no pocos territorios, se han ganado el calificativo de rufianes. ¿Alguno de los generales secretarios se salva? Por desgracia no. Veamos cómo le va al actual, Luis Cresencio Sandoval González Fuente, designado por el primer mandatario como titular de la defensa desde la medianoche del 30 de noviembre pasado. Pero, por ahora, la desconfianza no se ha esfumado y, mucho menos, con los tiempos presidenciales en los que primero se alistó a cincuenta mil jóvenes y luego se espera la ley que apruebe a la Guardia Nacional sin que nadie explique cuáles son las diferencias con la gendarmería pretoriana de Peña.

Como en los tiempos de guerra más feroces cuando se les daba armas hasta a los niños para defender poblaciones enteras. No es esto lo que queremos para México.

La anécdota

El poblano Bartlett, con 83 años a punto de cumplirse dentro de unos días, fue señalado por una larga serie de televisión, “la Guerra de las Drogas” su título en español, al finalizar el sexenio amoral de Miguel de la Madrid, fue citado por José Antonio Zorrilla como el autor intelectual del crimen contra Manuel Buendía en 1984. Zorrilla fue a la cárcel y el sujeto referido siguió su andar convirtiéndose en gobernador de Puebla por “dedazo” de Salinas y la venia del súper asesor Joseph-Marie Córdova Montoya, el mismo que lleva en el alma negra la conjura contra Luis Donaldo Colosio.

Ahora Bartlett, traidor por antonomasia y cobarde hasta el mayor nivel, lanza un dardo venenoso acusando a Córdova por haber comenzado el desmantelamiento de la CFE privilegiando a su propia empresa, Proveedora de Servicios de Energía SA de CV. Un golpe que roza el rostro de Salinas, el único expresidente al que no había señalado López Obrador.

Hay que ordenar los pensamientos y las pesquisas. No queremos más atole con el dedo. ¡A la cárcel los culpables!

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18 Febrero 2019 04:00:00
Militares infames
Hace algunos años encontré en un restaurante yucateco sito en la avenida de los Insurgentes, al sur de la Ciudad de México, al general y ex secretario de la Defensa, Juan Arévalo Gardoqui, el cobarde que no tuvo los arrestos para mirarme a los ojos y reconocer la intervención militar en el asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz en febrero de 1986.

Aquel día, en 1991, tenía la sangre muy caliente y sentía que la de mi padre era, aunque suene terrible, mi mejor blindaje; creía, a ciencia cierta, que no se atreverían a tocarme por cuanto la opinión pública acusaba al ejército y al represor ex titular de Gobernación, el cínico y mal nacido Manuel Bartlett ahora falderillo de Andrés. Vi al general y le espeté a bocajarro:

--¡Aquí huele a asesino, a podrido! ¡Por favor, desígneme otra mesa, alejada de este charlatán de cuatro estrellas!

El que se fue, vestido de civil por cierto, fue Arévalo a quien jamás se investigó por solapar crímenes e instrumentarlos, a la sombra del poder civil cuya cabeza máxima era Miguel de la Madrid. La línea de la impunidad subía y sigue en alza en este, sangriento ya, 2018 –por ejemplo, son cuatro los periodistas asesinados en los primeros cuarenta y cinco días del año-.

Como Arévalo, el de los ojos vidriosos, sus sucesores han sido pare de la canalla oficial y destaca, entre ellos, Enrique Cervantes Aguirre, quien fungió como ministro bajo las órdenes del gran simulador Zedillo, cuyos nexos con el narcotráfico fueron escandalosos y no pudieron ser ocultados con lo que la impunidad creció sólo por los arrestos presidenciales en una nación carente de contrapesos en la esfera del poder absoluto. Ni un solo senador, no digamos los diputadillos sacados de las chisteras de los alquimistas, se atrevía entonces a dar la cara a los mandatarios y conminarlos a someterse a la soberanía popular, el bien mayor de la ciudadanía derrochado por la clase política que ahora se burla abiertamente de ella.

Con el general Gerardo Clemente Ricardo Vega García, el foxismo negoció su permanencia con un soterrado acuerdo de no agresión con el crimen organizado, revisado por las “muchas faldas” de Martita. Ello le permitió a aquel mandatario, quien sufre por las amenazas de Andrés sobre su millonaria pensión, arrinconarse y dejar pasar el tiempo traicionando a cambio por él propuesto.

Luego vendría Guillermo Galván Galván, supeditado a las órdenes de Genero García Luna, el intocable personero de Calderón, quien dio inicio a la inútil “guerra” contra los capos que ha humillado a las Fuerzas Armadas; y, por último, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien se quedó sin doctorado honoris causa con el que pretendía “tapar” las tantas tumbas clandestinas acaso abiertas por sus ordenanzas, como en San Pedro Limón, Tlatlaya, en el Estado de México.

No me da la gana, con estos antecedentes, sumarme a las “felicitaciones” fatuas a la soldadesca con motivo de su “día” cuando todo se ha vuelto noche en las refriegas incesantes en no pocas ciudades de la herida República.

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15 Febrero 2019 04:00:00
Soberanía, Valladar
México no se caracteriza por su fuerza militar, tan pobre que el propio secretario de Seguridad Pública, poco docto en la materia pero muy abusado en cuanto a las mudanzas partidistas –PRI, PAN, PRD y MORENA-, insiste en que será hasta dentro de cuatro años cuando “podamos enfrentar de tú a tú” a la delincuencia organizada.

El señor Alfonso Durazo Montaño, quien sí es primo de Arturo “El Negro” de infausta memoria al contrario de lo que en un principio se creía, reveló así, como pretendiendo ser coloquial uno de los dramas mayores del Gobierno de México: Contar con fuerzas inferiores, en cuanto al poder de fuego, a las de los capos más célebres y hasta de otros criminales, secuestradores y contrabandistas de armas por ejemplo algunos de ellos muy relacionados con los expresidentes de México desde los tiempos de Echeverría. Un círculo casi diabólico.

No se pondría entender el auge de los cárteles más sanguinarios –en primer sitio los célebres “Zetas” a quienes en Estados Unidos se señala como cooperantes de los terroristas de Medio Oriente-, sin la infiltración severa del Ejército, la Marina, las agencias federales y la gendarmería que ahora está en cauce de ser la Guardia Nacional reclutando jóvenes como en los peores episodios bélicos de la historia universal.

No estamos como Costa Rica en donde no existe el Ejército porque se considera que sostenerlo sería inútil hasta el embate de fuerzas muy superiores del continente; de allí que opten por los valladares de la razón en defensa de una soberanía impecable, seria y con basamentos firmes capaz de derrotar, por la vía de la argumentación y el debate, cualquier intento malsano de las grandes potencias del mundo; y han vencido hasta ahora.

El otro extremo es el de Cuba que optó, un año después de la victoria de os “barbudos”, por formar una fuerza militar con la ayuda entonces del Soviet Supremo y de Nikita Kruschev, para rascarle desde muy cerca las barbas al Tío Sam y prevalecer sesenta años ya apenas moviendo algunas piezas del ajedrez con tan solo tres jefes de Estado reales: Fidel, su hermano Raúl y Miguel Díaz-Canel con mayor estabilidad interior a cada paso.

De allí que las relaciones entre México y Cuba significaron la resistencia contra la injerencia, sobre todo, de los Estados Unidos y el verdadero muro de la razón para aplacar decisiones tan burdas, y por fortuna fallidas, como la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y los bloqueos estadounidenses de 1962 cuya secuencia se cerró con el asesinato de Kennedy en 1963. La mancuerna de dos naciones con distintas perspectivas pero de enormes nacionalismos cerró las puertas a la expansión de USA.

De allí la importancia de no soltarle la mano a Venezuela, lo que no implica favorecer al gobierno empobrecedor de Nicolás Maduro Moro, en la hora de uno de sus mayores desafíos y con no pocos deseosos de cambiar la dictadura del chavismo extendido con los grilletes de la Casa Blanca que se extienden, como pulpos, por todo el continente.

En el fondo, la lucha es por la libertad desde cualquier ángulo que se mire; pero, además, por la razón que estriba la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, el sustento de la paz verdadera.

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11 Febrero 2019 04:00:00
Baches de ley suprema
Más de seiscientos “parches” tiene ya la Constitución General de la República sobre la que no se admite poder alguno, ley suprema como es de acuerdo a su propio texto, y frecuentemente alterada por las interpretaciones políticas que, incluso, han trastocado valores supremos como la reelección –admitiéndola, después de un periodo, o prorrogando el mandato de algún cacique como ya sucedió en Tabasco, con Tomás Garrido Canabal, y en Yucatán, bajo la batuta del extinto víctor cervera cuya sobrina Ivonne, ladrona, se encuentra situada en el punto medio entre modelo de baja monta y ladina reformadora de un PRI sepultado.

Al leer de la Constitución para la Ciudad de México, apenas rematada con las consiguientes prisas y descuidos a los que da lugar el sosiego y la ridícula parsimonia de los actores, nos percatamos que introduce normativas que la Carta Magna federal ni siquiera toma en cuenta como, por ejemplo, los casos de revocación de mandato –no prevista para el caso del presidente de la República quien sólo tiene facultad para solicitar “licencia”, incluso definitiva pero solo por “causas graves” que debe calificar el Congreso-, o el maltrato animal, una figura que depende, en gran medida, del criterio de quienes quizá no observan más allá del árbol sin mirar al bosque.

Cuando en México se camina en una dirección, el mundo retorna sobre sus pasos; así, por ejemplo, en el renglón que nos ocupa, sucede en Cataluña con relación a la tauromaquia cuya “crueldad” es discutible y polémica entre quienes están en pro de las corridas de toros y cuantos se oponen a ellas a pesar de ignorar argumentos éticos y financieros indiscutibles. Por algo, insisto, las grandes inteligencias en los países en donde la cultura taurina ha arraigado se manifiestan, siempre, a favor de la misma por cuanto a sus orígenes y como parapeto a las deleznables influencias anglosajonas, más provocativas ahora con el del pelo naranja en la Casa Blanca. La defensa no es solo por preservar una especie, la del burel de lidia, sino igualmente para defender a los pueblos de la corta visión histórica de las potencias contemporáneas y sus líderes ahítos.

Es obvio que a los poderosos de la actualidad les estorba la crónica sobre la corta estancia de la humanidad sobre el globo terráqueo, en comparación con otras especies –ya desaparecidas algunas- que evolucionaron o se extinguieron. Algunos genes perversos, lo contemplamos hoy en el gobierno de Washington, perseveraron como si sólo hubiesen sido resguardados en una esfera de cristal; los de Hitler, por ejemplo, vindicados por la cristalina vidriera de la residencia oficial de los presidentes estadounidenses.

En la Constitución citadina, que eleva el estatus del otrora llamado Distrito Federal por cuanto a ser sede de los poderes federales –debiera pensarse en reunirlos en otra urbe o, al estilo de Brasilia, construir un complejo ad hoc a los mismos-, hay artículos que pueden contraponerse o chocan con los designios de la superioridad federal. Recuérdese el viejo debate sobre si las entidades deben o no ser consideradas soberanas o simplemente autónomas al reconocer la preeminencia de un poder superior, el de la Federación, aun en los casos de suprema hipocresía centralista.

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10 Febrero 2019 04:00:00
Guardería presente
El 5 de junio de 2009, la guardería ABC de Hermosillo –más bien un almacén adaptado para cuidar niños como si fueran residuos humanos-, ardió de manera incontrolable. El origen del fuego se dio en un predio contiguo en el cual volaban los papeles quemados y las cenizas provenientes de documentos “confidenciales” del nefasto gobernador y empresario Eduardo Bours Castelo, principal accionista de Bachoco, la empresa líder en producción y distribución de huevos aunque a algunos miembros de la compañía les falten muchos de éstos en casa. Además, fue evidente las pésimas condiciones del lugar, con aval del Seguro Social y la aprobación respectiva del panista ya extinto Juan Molinar Horcasitas a gestión directa de la “primera dama” Margarita Zavala Gómez del Campo –pretensa precandidata presidencial falsamente independiente quien apuesta por la amnesia de los mexicanos-, privilegiando a un cerrado grupo de parientes de felipe calderón encabezados por la prima de Margarita, Marcia Altagracia Gómez del Campo.

La impunidad abrazó igualmente sobre otros sujetos relacionados con el repelente Calderón: Alfonso Escalante Hoeffer, Antonio Salido, Sandra Téllez de Escalante y Gildardo Urquidez Serrano. Los socios de la guardería no han sido siquiera motivo de una indagatoria seria por su negligencia criminal, como tampoco los funcionarios que originaron uno de los mayores dramas de la historia reciente de México con el saldo brutal de 49 niños muertos, cremados si lo decimos brutalmente, y 76 más heridos. Todos los señalados están en la calle –es decir fuera de las cárceles porque en cuanto a recursos pecuniarios les sobran para no tener que dormir en algún callejón tan oscuro como sus conciencias-, y siguen “blindados” por jueces obtusos quienes han seguido las consignas superiores mientras se construyen sus propias mansiones... que debieran estar pintadas con el rojo sangre siquiera para recordar.

Un priÍsta y un panista como puentes entre los gobiernos federal y estatal de Sonora en las vísperas de los comicios de 2009 que, como repercusión de la propaganda mediática de Guillermo Padrés Elías, también malhadado panista como el entonces director del IMSS bajo el régimen de la violencia, el de calderón –el actual ya es el de la barbarie-, quien no tuvo rubor alguno cuando incriminó al gobernador sin mencionar las ramificaciones de los accionistas con quien fungía como presidente de la República sin la menor legitimidad y abusando de una ciudadanía resistente y manipulable por su ausencia de vitalidad para poner límites a los usurpadores del poder. Sí, es difícil, pero no imposible; no quiero pensar que lo sea porque entonces bajaríamos la guardia y con ella toda posibilidad de esperanza. Por allí están y nadie aplica siquiera sobre ellos la menor sanción moral.

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08 Febrero 2019 04:00:00
Capital perdido
Sin meternos en camisa de once varas y de acuerdo a las opiniones de 447 catedráticos recogidas en el diario La Jornada, la economía del narcotráfico deja una derrama de 600 mil millones de pesos al año, esto es aproximadamente 34 mil millones de dólares, el doble de lo que genera la compraventa de medicinas en un país permanentemente enfermo por las condiciones naturales extremas: no tenemos calefacción ni aire acondicionado, entre la mayoría claro, para aislarnos de las temperaturas a la intemperie, esto es al aire libre.

Por otra parte las redes de huachicol, cada día se descubren más tomas clandestinas en un combate que parece interminable, producen ganancias de mucho más de los 62 mil millones de pesos calculados por la oficialidad –digamos un diez por ciento de los movimientos subterráneos del tráfico de drogas-, en una fuga de capitales imparable que, por supuesto, representan el numen de la depauperación nacional a cambio de las riquezas inmensas de los funcionarios de cuello blanco y sus cómplices de los palacios de los palacios para quienes los cambios políticos son solamente cosquillas destinadas a despejar y desarrollar sus mayores ambiciones. ¿Cuánto dinero esperan reunir, este año y lo siguientes, por debajo del agua?

El caso es que, de manera sorpresiva, el presidente López Obrador, casi al finalizar enero, declaró que la guerra contra el narcotráfico había terminado ya y que, además, no era su papel “andar persiguiendo a los narcos” considerados delincuentes de altos vuelos y sometidos a las mayores coerciones del código penal, incluso la extradición controversial porque los envían a los Estados Unidos sin haber purgado sus penas en su país o ni siquiera haber concluido cada debido proceso.

Eso sí: de la derrama económica producida por el narcotráfico no queda un centavo para el erario público y solo reciben utilidades los miembros de la clase política, todos los partidos incluidos, que son “claves” para limitar las acciones bélicas contra ellos; y, desde ahora, más se beneficiarán con el armisticio unilateral del presidente que niega una guerra que, el mismo día, se recrudeció en Matamoros, en sus calles, contra el Cártel del Golfo y privilegiar así a los llamados “Zetas” sus grandes rivales en disputa por las plazas de Tamaulipas con el visto bueno del panista delincuente Francisco García Cabeza de Vaca, el gobernador.

Algo debiera quedar para el gobierno infiltrado; cuando menos que la clandestinidad saliera a la luz y generara dividendos LEGALES a la administración pública y no haberes sucios para aumentar las riquezas de los políticos y empresarios felones. No habría más sangre y las hipocresías descenderían varios niveles. Y, entonces sí, podría hablar el mandatario en curso del principio del fin de la encarnecida guerra contra el narcotráfico, no contra las drogas que envilecen las almas.

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05 Febrero 2019 04:00:00
Defensa soberana
La defensa de la autodeterminación de los pueblos, a través de la Doctrina Estrada, es fundamento de la diplomacia mexicana si bien con la derecha en el poder se agrietó este valladar indiscutible para frenar los múltiples acechos de los poderosos algunos de los cuales se convirtieron en intervenciones, incluso tecnológicas y hasta ideológicas, durante los siglos anteriores y el actual. A vuelo de pájaro podríamos concluir que la tragedia real de México es la de no haber sido libre, verdaderamente libre, en ninguna época; pero, ¿quién lo ha sido?

No pocos aducen que la postura del presidente López Obrador respecto a la crisis venezolana significó un apoyo a la dictadura de Nicolás Maduro Moro quien dista mucho de ser como su predecesor en cuanto a convocatoria, control interno y defensa de la soberanía de su país; muchas veces escribí que hubiera deseado que algún mandatario mexicano hubiese sido tan firme como él en la protección de los grandes intereses de nuestro país en la era de mayor entreguismo, desde el régimen de miguel de la madrid hasta el de peña, quien debiera estar en condición de prófugo, pasando por los doce años de las ominosas administraciones de la derecha en donde se llegó al extremo de romper con los principios torales de nuestra diplomacia para aceptar el cúmulo de condiciones de USA contra nuestra pobre economía y nuestra devastadora desigualdad social acrecentada, al máximo, por el neoliberalismo empobrecedor y miserable.

Por ello Chávez llamó “cachorro del imperio” a fox aunque tal epíteto nos cayera en el hígado a todos los mexicanos. De igual manera dejamos de ser aliados, de facto, de la Cuba de los Castro –dictadura para muchos, incluyendo a Chávez quien así lo dijo en su arranque presidencial-, pero que representaba un enorme muro de la razón contra la pretendida hegemonía norteamericana. Perdimos mucho, en esencia, al hacer un lado la dignidad y el decoro para asegurar, de rodillas, la continuidad política en una nación que demandaba un cambio de verdad y no una brutal simulación en la cúspide.

De allí la trascendencia de la irreversible convocatoria del gobierno mexicano por mediar en la compleja conflictiva de Venezuela SIN tomar partido aunque con ello se termine la ambigua y hasta cursi relación con la Casa Blanca del anaranjado Trump, un fenómeno de la naturaleza empeñado en gobernar al mundo bajo la fútil sentencia de que es el “líder del mundo libre” que se adjudica a los mandatarios norteamericanos siempre y cuando estén alineados los demás a los caprichos y estridencias de Washington.

México es mayor a los desafíos, incluyendo sus frecuentes traspiés políticos, y está de pie. No caigan los extremistas en la trampa de la injerencia porque con ello abrirían un surco inmenso para colocarnos la soga al cuello siendo, además, vecino de la mayor potencia militar del mundo aunque ya compite en cuanto a la solidez económica con Rusia y los gigantes de Asia que conformaron un muro para evitar asonadas en Sudamérica, como ha ocurrido en otras ocasiones, comprometiendo el destino del mundo.

Menos mal que todavía existen equilibrios.

La Anécdota

Es un mensaje para Andrés Manuel López Obrador apelando a su sensibilidad:

Bien sabe el presidente los prolegómenos sobre el crimen contra Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, en febrero de 1976. Han pasado más de tres décadas en las que he clamado por justicia sin creer en los órganos encargados para ella.

Por ello le pido, con el corazón, reabrir al caso y averiguar sus desviaciones aún a sabiendas de que el principal sospechoso de la autoría intelectual del bárbaro suceso recae en un miembro de su gabinete ampliado: Manuel Bartlett, por ahora director de la CFE. Como creo en su postulado esencial, “al margen de la ley nada y por encima de la ley nadie”, confío en que tomará el asunto en sus manos para devolverme, a mí ya todo el gremio periodístico afrentado, la seguridad de que la impunidad no reinará más en México.

Respetuoso de su investidura, espero una respuesta como lo he hecho por treinta y tres años.

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02 Febrero 2019 04:00:00
Dolor permanente
A la memoria de Carlos Loret de Mola Mediz, a treinta y tres años de su cobarde asesinato por órdenes de la satrapía feroz.

La justicia no sOlo es la baza que sirve para asegurar la convivencia pacífica dentro de las marañas comunitarias de nuestros días, sino igualmente el analgésico para reducir el tremendo dolor por cuanto se pierde por la cobardía de cuantos delinquen y llegan al crimen para cumplimentar, como sicarios, las órdenes de los jefes de las mafias, incluyendo la del gobierno. La vulnerabilidad de los seres vivos es tan grande que de ello se aprovechan cuantos disponen de la violencia para cercenar caminos, doblegar espíritus o sencillamente matar por capricho o prepotencia para sentirse superiores cuando, al fin y al cabo, los destruirá la historia. Lo mismo entre tiranos que sicarios, cortados con la misma tijera.

La injusticia, que inicia con la ausencia de gobierno y la negligencia oficial, cala en cambio a los espíritus libres y los asfixia. Si se prolonga, mayor es no únicamente la frustración sino el rencor, solo contenido en apariencia, que nos impulsa a reclamar, exigir, perspectivas mejores para quienes nos siguen. Nada más terrible que los caminos se cierran igual a nuestros hijos y nietos, a nuestra herencia genética por la resistencia inaudita de los perversos que atesoran poder no para servir sino para servirse por los demás en un ciclo, el actual, carente de liderazgos con credibilidad, esto es sostenidos con la congruencia y no las explicaciones ramplonas. Sin la sensación de la justicia se pierde hasta la sensibilidad por la libertad. Y esto ocurre, en especial para el gremio periodístico, desde la funesta década de los ochenta de la centuria pasada, cuando menos, y diez años atrás en cuanto a la descomposición social por obra y gracia de la represión.

Entre el 5 y 7 de febrero de 1986, el escritor, periodista y político, Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, fue cobardemente asesinado. Un crimen de Estado, sí, aunque algunos mercenarios de la letra impresa, con la sordidez que los caracterice, minimicen las afrentas que no han padecido ellos en carne propia para presentar los hechos consumados como “patrañas” o febriles pensamientos de novelistas extraviados como, en más de una ocasión, he señalado como responsables del suceso y no se han atrevido a contestarme ni, mucho menos, a presentar en tribunales pruebas suficientes para contrarrestar mis denuncias periodísticas, perdida la fe en los órganos señalados, precisamente, para mantener el justo equilibrio entre la justicia, superior, la ley y los intereses corporativos, también a los traidores que siguen disfrutando del erario a pesar de múltiples señalamientos en su contra. No entendemos como alguien acusado por pederasta, por las voces de once pequeños abusados en Cancún, siga siendo jefe de la bancada priísta en el Senado o un represor de cepa, tránsfuga, pretenda convencernos de que, ahora sí, es de izquierda y sirve a la causa de la renovación supuestamente abanderada por Andrés Manuel; me refiero claro al también senador, “electo” por el PT y ahora morenista, Manuel Bartlett Díaz el “Hoover mexicano”, indefinido y cobarde, refugiado bajo los pantalones del ícono de los liberales a quienes tanto persiguió... y criminalizó.

Alguna vez, un sujeto extranjero –como a tantos de fuera a quienes les abrimos las puertas ejerciendo la xenofobia al revés; solo en México suele darse este fenómeno-, me espetó diciendo que escribía por rencor. Y le respondí:

--Cuando no existe justicia, el rencor se justifica y se desarrolla. No es posible olvidar con la misma facilidad con que lo hacen los ofertantes en las campañas proselitistas con la memoria trastornada desde el momento mismo en el cual cesan los escrutinios.

Y es cierto que, sin llegar al extremo de la venganza ciega, el hondo dolor por la impotencia acelera las pulsaciones y nos obliga a recorrer sendas más peligrosas siquiera para exhibir a la satrapía gobernante y tratar con ello de frenar sus tendencias represivas, su honda descomposición mental por la que se permiten hasta tomarse las vidas ajenas o manipular con ellas. Desde Tlatelolco hasta Iguala, pasando por Aguas Blancas, Chenalhó y Tlatlaya. ¿Acaso nunca metieron las manos los infelices con uniformes a quienes el mundo se les cierra a las órdenes de sus superiores ahítos? Cuanta vergüenza histórica cargan sobre sus hombros; cuánta sangre derramada impunemente.

Hoy, a treinta y tres años de distancia, sigo llorando la muerte de quien me lo dio todo, incluyendo la magnífica estafeta de su profesión, limpia y sólida. Y lo hago no porque no haya sido capaz de superar el duro trance, como lo han hecho muchos otros valerosos mexicanos quienes no cesan en su clamor, sino por atestiguar la pobreza institucional cuando se trata de un reclamo ciudadano sobre un hecho incontrovertible e igualmente inextinguible.

¿Requerimos sentir en carne propia las agresiones para rebelarnos? Les digo a quienes no han pasado por estos tragos amarguísimos que si no suman sus voces pronto se postrarán ante cuanto ya no tenga remedio, la muerte de algunos de los suyos, sojuzgados por el peor de los atentados contra los seres humanos: Precisamente, la injusticia con la que se nos va de las manos la señora libertad.

Es esta injusticia la que en esta fecha, cada año, cala mi espíritu profundamente. Desde 1986 dialogué con presidentes de la República, secretarios de Gobernación –de distintas filiaciones y caracteres-, procuradores generales, funcionarios de distintas escalas como los directores de la CISEN, algunos jefes de los cuerpos de seguridad –incluyendo, claro, miembros del ejército de la más alta jerarquía, esto es secretarios de la Defensa Nacional-, y hasta personajes del alto clero que llegaron a saber, a través del secreto de confesión lo que me obligaba a interpretar el sentido verdadero de sus palabras-, cuanto pasó en aquella ruta de la perversidad entre Ciudad Altamirano y Zihuatanejo con una última, definitiva escala, en Vallecitos de Zaragoza donde don Carlos fue enterrado como desconocido en una fosa semiclandestina, muy parecida a las que hoy rodean Ayotzinapa por sus serranías. ¿No se explica con ello el llanto por la impotencia tras tantas décadas de lucha por la verdad?

Me lamento por mí y no puedo perdonarme.

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01 Febrero 2019 04:00:00
Los días negros
La tragedia de Tlahuelilpan, en Hidalgo, marcó el punto de no inflexión respecto al combate al huachicoleo y la venta de gasolina adulterada. (Insisto en una petición personal al presidente: que se auditen las gasolineras de Yucatán y Quintana Roo que se me adjudican siendo propietarios los Mola del grupo Lodemo sin ninguna cercanía con mi familia pero que ha servido de baza para juzgarme sin más razón que el odio hacia mis críticas acaso porque los destinatarios de ellas no pueden responder con argumentos; sólo con calumnias de esta ralea).Más allá del drama otros hechos menos escandalosos tienden a poner en predicamento la esencia de la Cuarta Transformación, la lucha contra la corrupción para ser precisos:

1.- Las facilidades y subsidios a favor de la firma trasnacional Nestlé a la que se le vendieron, a precio de regalo, nada menos que ochenta mil hectáreas del territorio veracruzano para producir café de poca monta y golpear a los cafetaleros regionales cuyo producto es muy superior, en la calidad del grano y su aroma, al que pretenden cultivar en la rica tierra cercana al Golfo.

2.- El destape de la cloaca Bours en Sonora al confirmarse los privilegios de esta familia de ladrones cuyo principal rostro es el de Eduardo, el exgobernador sin escrúpulos y responsable indirecto del incendio de la guardería ABC de Hermosillo al amparo de las concesiones inmorales gestionadas por Margarita Zavala a favor de sus familiares en almacenes más propios para guardar chatarras.
Hace algún tiempo pedí, a la vista de estos denigrantes hechos, que la sociedad de consumo dejase de adquirir productos Bachoco, la empresa emblemática de estos sujetos, siquiera para evitar el desarrollo de las inmundicias de la corrupción. La respuesta fue pobre porque un periodista no puede por sí solo combatir las ruindades del poder aunque las señale.

3.- La CNTE, que primero fustigó a la señora Elba Esther y después la defendió tras su captura en 2013, volvió a las andadas bloqueando vías de ferrocarril al protestar por una serie de demandas que no se han cumplido y cuando el presidente menciona, precisamente, que la reforma educativa fue una farsa porque no se tomó en cuenta a los maestros para redactarla y, en su caso, ejecutarla. Basta con ello para llevar a proceso a enrique peña nieto... si se quisiera.

4.- A la vista de la brutal crisis de Venezuela la postura de nuestro gobierno fue correcta: Insistir en las vías del diálogo para encontrar salidas destinadas a evitar una guerra civil o algo peor, una asonada militar desde Washington. Lo que no se pudo evitar es el recrudecimiento de la “guerra fría” entre los gobiernos de Rusia y USA retrocediendo varias décadas en la historia universal. Lo malo es que nuestro Canciller no asumió liderazgo alguno bajo la bandera de la Doctrina Estrada y nos quedamos en la banca de los no alineados en un sentido u otro.

La calificación del nuevo régimen, hasta el momento y contando diciembre con el derrumbe del “halcón negro”, es apenas aprobatoria, un seis diríamos aunque el presidente López Obrador mantiene un 83 por cierto de favoritismo con ocho por ciento de malquerientes y nueve por cierto más de los eternos indecisos que, cada vez, son menos.

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31 Enero 2019 04:00:00
México y Venezuela
México ha vivido permanentemente entre dos fuegos; el del norte con visos de injerencia perversa y el del sur como cadena de hermandad latina que nunca ha sido posible solidificar por las intrigas malsanas del primero. Incluso puede decirse que si se hubiera mirado al otro lado de la frontera sur y hasta la Patagonia en vez de caer en los cantos de sirena de los poderosos capitalistas de Estados Unidos y Canadá, quienes han robado nuestros recursos hasta el hartazgo, seguramente habríamos conformado un bloque más recio que el derivado del TLCAN con su cola marrullera del Mexuscan.

Quizá por ello, y lo decimos con pena, jamás se nos inculcó en nuestras escuelas, cerradas a la filosofía oficial en gran medida –revísense los textos gratuitos de la SEP-, la fuerza de los conquistadores porque, por desgracia, pertenecemos a otra visión de la existencia, la cautiva, por la imposición de una colonia de invasores por más de tres siglos. Pero, caramba, al fin nos levantamos y construimos nuestra República gracias a la fuerza del espíritu juarista y al valor de los verdaderos revolucionarios. Con todo y ello sufrimos más invasiones y afrentas por las que jamás hemos recibido, siquiera, una disculpa histórica y diplomática por parte de los gobiernos rapaces y saqueadores. ¡Nos robaron hasta la mitad de nuestro territorio por la fuerza y pese a la invalidez de los tratados secesionistas!

En 2006 sufrimos uno de los fraudes electorales más escandalosos de nuestro recorrido, a la par dijéramos con el de 1988 cuando la oposición se dejó ver con dos banderas, la de Cárdenas y la de Maquío Clotuhier, y el oficialismo dejó caer la guillotina dictatorial sin que ningún gobierno, ninguna voz legitimada en el mundo se dejara escuchar para sostener el corazón herido de nuestra nación. Pese a ello, no hubo hechos de sangre, ni tumultos, ni enfrentamientos salvo las incomodidades viales en la capital por el bloque compuesto por centenares de carpas desde el Paseo de la Reforma hasta e zócalo capitalino. ¡Y hubo voces que se enfurecían por las largas esperas en vez de notar la ausencia de violencia, y de sangre, en una protesta legítima!

Ahora, en la Venezuela chavista que dista mucho de parecerse a México, Nicolás Maduro confronta la fuerza de la potencia norteamericana que avaló, en un instante, la autoproclamación de Juan Guaidó como mandatario sin más fuerza militar que las barricadas populares ante otras decididamente defensoras –con o sin dictadura de por medio- de la soberanía de su nación. Si yo fuera originario de aquellos suelos, pese a mi repudio a Maduro, habría resuelto empuñar la bandera de Venezuela contra cualquier tipo de coloniaje, invasión o bloqueo; haría lo mismo en nuestro México si estuviéramos en esta condición.

Una cosa tengo cierta: Estados Unidos jamás tendrá la autoridad moral para entrometerse en los asuntos políticos de ninguna nación, dentro o fuera de nuestro continente. La historia la repudia.


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29 Enero 2019 04:00:00
Ante los dramas
Decíamos hace apenas unos días que la tragedia ha sido la compañera más fiel de los mexicanos en el transcurso de las últimas décadas; siempre tenemos motivos para el luto y acaso este permanente pesar es el que impulsa a la cultura lúdica sobre la muerte convertida ahora en una de las evocaciones sobre nuestra gran nación, aunque as calaveritas sean a veces de dulce o se conviertan en las máscaras detrás de las cuales escondemos nuestros rostros en el mundo del consumo y la violencia.

Suelen decir, en el extranjero, que los mexicanos no le tememos a la muerte y algo de razón lleva esta sentencia si bien, en el fondo, nos sentimos muy distante de ella cuando lanzamos bravuconadas o nos creemos tan fuertes como para poder superar el aullido de los lobos que nos mordisquean a cada rato. En el fondo recreamos la imagen de la parca no con la risueña aplicación de Posadas el eterno grabador, sino más bien con los pelos de punta, fresco el grito de las adolescentes, conteniendo el impulso a visitar cementerios y osarios porque no sea que tal nos invite a quedarnos. Nunca se sabe, entre una reunión de amigos, para quién es la última vez.

Por eso hablaba, tras el drama de Tlahuelilpan apenas hace unos días, sobre la fragilidad de la vida y la línea imperceptible entre la realidad y la asfixiante incertidumbre sobre lo que hay después de la muerte, cuando ya no se tiene defensa terrenal y solo podemos acogernos a la fe, cualesquiera que sean nuestras creencias o incluso el agnosticismo de algunos. Pero morimos y pensamos que únicamente lo haremos del todo cuando no haya nadie quien nos recuerde; ¡si meditáramos sobre lo fácil del olvido, el temor a dejar la tierra sería mucho mayor aunque nos llovieran cataratas de apaciguamiento para el alma atormentada! Y no tomamos en cuenta que si ésta sufre es porque existe y si tal es, el concepto de eternidad es profundo y cierto. (“El Alma También Enferma”, Fundación Loret de Mola 2014).

Todo esto deriva sobre la sencilla manera de olvidar de los gobiernos, no hablo solo del mexicano, cuando se trata de tirar paletadas sobre la sepultura de los grandes dramas, como el de Tlahuelilpan, Hidalgo. Fueron sumándose cadáveres calcinados hasta llegar casi al centenar ya pocos recuerdan a los 500 o más fallecidos en las explosiones de San Juan Ihuaxtepec –Sanjuanico-, en 1985, o la atrocidad de los estallidos en calles céntricas de Guadalajara en 1992 con saldo de 325 víctimas. A veces hablamos de los niños quemados -49- en la guardería ABC de Hermosillo para que no olvidemos que Margarita, la del nuevo partido, tendrá siempre las manos manchadas de sangre infantil; igual que los esbirros de Fox y su cómplice, Germán Larrea Mota-Velasco, responsables directos del horror de la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, en febrero de 2006... cuando Vicente ni siquiera se paró en el lugar, desdeñando a los muertos.

No se dan cuenta que los espíritus errantes son los de quienes son y fueron responsables, los siniestros terroristas de todos los tiempos que han saboteado al país y ahora se esconden tras los veneros del huachicoleo.


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28 Enero 2019 04:00:00
Muertos y muertos
El primer gran dama del gobierno en curso se dio apenas hace diez días, cerca de Tula precisamente en Tlahuelilpan uno de tantos municipios que nos resulta difícil pronunciar porque la mayor parte de los mexicanos ni siquiera había escuchado nombrarlos, lo mismo que Tanhuato o Ayotiznapa, célebres ahora por los dramas, la barbarie, la represión y la negligencia obtusa de los gobiernos de ayer y hoy. Cuando nos damos cuenta observamos un reguero de cadáveres o tumbas cerradas como donde se encuentran los sesenta y cinco mineros de Pasta de Conchos, Coahuila, desde 2005.

Las condiciones y circunstancias han sido distintas; no se pueden comparar con las matanzas de Tlalteloco, el Jueves de Corpus de 1971 o la de Tlatlaya, en el Estado de México, ligadas al Ejército o a la Marina o ambas instituciones destinadas a la defensa de la soberanía nacional y no a la persecución de civiles y bandas delincuenciales; que sepamos no se han ampliado aún las funciones de estas instituciones por lo que deberían dar cuenta de sus excesos y los de sus comandantes supremos que les dieron el visto bueno; me refiero, claro, a los expresidentes de México tan descerebrados que se atreven a cuestionar a la administración actual con las colas encogidas para que no se las pisoteen. Miserables.

Lo sucedido en Hidalgo, que continúo en Querétaro y Tabasco con diferencia de horas –aunque no hubiera víctimas mortales en estas por fortuna, es una clara evidencia sobre el plan de ataque y destrucción contra el régimen de López Obrador empeñado en perseguir “hasta las última consecuencias”, dice, la red inmunda del huachicoleo que, insistimos, aún no es delito grave; pero sí lo son, y de enorme peso, el sabotaje contra la nación y el terrorismo, en donde este columnista engloba las explosiones y las muertes por ellas ocasionadas sin miramientos. Y así es como debe extenderse el juicio contra las grandes fortunas que están detrás.

Aseguran que el cártel Jalisco Nueva Generación es el que más se beneficia del robo de gasolina y la venta de la misma adulterada; puede ser. Pero, sin duda, hay cabezas muy ricas y con cabellos entrecanos o calvos ya que han sido los verdaderos creadores de las redes amorales, perfectamente localizadas ahora a cambio de la ceguera de los anteriores gobiernos sobre todo el del ladrón Peña, quienes son los que debieran responder no sólo del robo –delito menor- sino de las muertes, el sabotaje y el terrorismo –delitos mayores-.

De allí surgió mi llamado para perseguir los crímenes de altos vuelos y observar al huachicoleo como parte de una estrategia para minar a México y no centrarnos en el mismo cuando hay, sobre el tema, cuestiones y condiciones mucho más graves, entre ellas la participación de mandatarios felones, el peor de ellos el señor Fox, cuyo cinismo les impulsa a crear barricadas de mentiras para escudarse de la presión oficial. Y es en este punto donde le solicitamos al presidente en funciones, como al fiscal general y los titulares de la Defensa y la Marina, que actúen con celeridad y firmeza. Esto es, con #cerocobardía.


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26 Enero 2019 04:00:00
Y se fue Fidel…
Lo mismo en los deportes que en la geopolítica mundial los derrotados no solo hacen mayoría siempre sino, además, tardan en digerir y aceptar sus tremendos fracasos; y hasta los olvidan pronto. Kennedy, por ejemplo, fue la excepción que confirma la regla: Luego de la odiosa y fragmentada invasión a Bahía de Cochinos –abril de 1961- en donde Fidel dirigió un tanque de guerra durante el desembargo de los “anticomunistas”, con el financiamiento oculto del gobierno estadounidense, nunca dejó de culparse por ello y su vulnerabilidad se acentuó hasta el magnicidio de Dallas.

A poco más de dos años del triunfo de la Revolución Cubana, el demócrata convertido en icono de la democracia en su país, no quiso comprometerse a mostrar el rostro ni exhibir los apoyos a los exiliados del Caribe por temor a una desproporcionada reacción de la entonces Unión Soviética con la que Fidel se cobijó al negarle el gobierno de Estados Unidos reconocimiento y estatus. Castro no guerreó contra el gobierno norteamericano sino expulsó a las mafias que, en nombre del mismo, avasallaban su país blindando la insostenible dictadura derechista de Fulgencio Batista Zaldívar, quien suprimió el derecho de huelga para asociarse con los ricos terratenientes que producían la caña de azúcar, pilar de los productos isleños, para luego, con descaro, dar paso a las multinacionales de la Unión Americana comenzando con los mafiosos fundadores de Las Vegas, la capital todavía del juego y el lenocinio.

Pese al intento de asesinar a Castro, ¡en seiscientas treinta y ocho ocasiones!, amén de los serios “incidentes” de Bahía de Cochinos y la crisis de los misiles de octubre de 1962, la CIA, el FBI y las agencias de inteligencia de los Estados Unidos sencillamente fueron devoradas por el ingenio, las estrategias y el olfato de Fidel quien pudo vadear los intentos de aniquilarlo aunque, en diez ocasiones, se salvó por un pelo. No digo de milagro porque el término podría chocar con los criterios de la ultra derecha. Observo, desde aquí, el malestar de quienes apuntalan este extremo del pensamiento atrapado en la caducidad histórica.

Pese a lo anterior, no existe duda alguna, a tres años de la muerte del comandante, de la derrota extrema de diez presidentes estadounidenses incapaces de asesinar a su odiado Fidel mientras este iba convirtiéndose en la peor versión de sí misma en el tránsito entre el generoso revolucionario al dictador implacable capaz de asesinar, fusilándolos, a quienes habían sido sus más cercanos; quizá, de quedarse en La Habana, el célebre “Che” Guevara hubiera corrido la misma suerte, aun en su condición de argentino bautizado cubano por propia mano, para evitar confrontaciones cupulares y la eterna disputa del mando absoluto. Guevara, con seguridad, olfateó estas condiciones y marchó a Bolivia a continuar su propia revolución interior hasta la muerte.

El hecho incontrovertible es que Fidel, el revolucionario primero y el dictador después, resistió los embates desde su entrada apoteósica a La Habana, el 8 de enero de 1959, y su muerte, el 25 de noviembre de 2016 conmovió al mundo entero. Sí, porque seguimos compartiendo al aire con sujetos de la talla de Donald Trump que “exige” a Cuba condiciones para demostrar su capacidad de “dar algo” a cambio de la bendición estadounidense. Un asco para cualquier conocedor de la historia: mancillar la figura de quien no puede defenderse ya, convertido en cenizas para mucho gloriosas y para otros odiosas, cuando no fueron capaces de ganarle en vida. ¿Quién ganó y quiénes perdieron la historia?

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24 Enero 2019 04:00:00
Debate sobre violencia
No cesa la violencia desde hace años.

El 14 de octubre de 2014, cuando convocamos a un paro nacional boicoteado no sólo por el gobierno peñista, sino por algunos dirigentes a quienes no cayó bien no ser ellos los que tomaron la iniciativa, sumidos en sus apretados cubículos de soberbia, sólo unos grupos y estudiantes secundaron la llamada y unos cientos de capitalinos –o citadinos de acuerdo a la nueva denominación-, se apostaron, con este columnista, en la puerta principal de Los Pinos. No faltaron los imbéciles que se burlaron por nuestra petición de usar enseres de cocina para hacer ruido al estilo de lo que se ha visto en naciones luchadoras como Chile y Argentina. Los cacerolazos son, en todo caso, mejores que los tiroteos sin dirección alguna. ¡Pero cómo disfrutaron de su boicot!

Esos descalificadores ahora deben justificar su ominosa desidia. Sí, también ante la imagen del drama en Monterrey aun cuando, desde luego, los defensores oficiosos de Peña insistieran en lo sucedido en la capital neoleonesa pocas semanas después, tan sacudida por los horrores del narcotráfico; fue allí donde aparecían “colgados” en los cruceros amén de los primeros “narco-bloqueos” en las rúas-, no podía ser obra del presidente aquel, apellidado Peña, por mucho que éste fuera repelido por la mayor parte de los mexicanos –el 85 por ciento de acuerdo a los sondeos de algunos periódicos y más del 90 por ciento con recogen las organizaciones no gubernamentales-.

Pese a la ligereza de tal juicio es evidente el daño que causa el entorno de violencia, más cuando es provocada por el gobierno como un distractor a la rebeldía cívica, para tratar de apaciguar las voces que reclaman no sólo la rectificación en los precios de los combustibles sino, sobre todo, el abastecimiento normal del mismo y cierta mesura del presidente López Obrador que arrastra las secuelas de sus cardiopatías y debe aprender a reposar. Queremos un mandatario que pueda arribar a 2024 y no uno que sucumba dentro de seis meses en el Hospital Militar.

¿Cuántas generaciones se llevó por delante el genocidio de Tlatelolco? No puede precisarse pero, desde luego, la matanza del jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971, sepultó igualmente las ansias de redención de los jóvenes de entonces, todos ellos dispuestos a vencer al sistema con la fuerza de la justicia y la razón, malogrados por la cobardía inaudita de las fuentes oficiales que resistieron y se atrincheraron para asegurar la continuidad política malsana. Así arribó el frívolo López Portillo y luego vendrían los gobiernos neoliberales entreguistas, descaradamente antimexicanos.

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22 Enero 2019 04:00:00
Juego de leyes
Por encima de la ley solo la justicia; así corrijo el slogan lópezobradorista que impone el nada sobre los ordenamientos. Cuanto una norma es injusta o sirve para agredir, reprimir o solapar a los cómplices del establishment no puede argüirse que su respeto es esencial para el Estado ni, mucho menos, que debe respetarse aunque con ello nos precipitemos a un suicidio colectivo. En todo y tiempo y lugar se dan las equivocaciones humanas, de los constituyentes también, pero la justicia debe prevalecer sobre ellas.

En el caso del huichacoleo, que debe terminar para que el presidente se ocupe de otros asuntos como es su deseo, la ley sostenía el absurdo de considerarlo un delito menor, no grave, por el que ni siquiera los responsables pisarían la prisión tan rebosante de ladrones por hambre y de asesinos que defendían a los suyos lo mismo que de reos políticos a quienes el actual régimen todavía no excarcela como aseguró lo haría. Tendría que hacerse un trueque para poner a cada quien en su lugar comenzando con el trío de multimillonarios de la inhumana minería: Slim, Larrea Mota-Velasco y Baillères.

El combate a los ladrones en serie –debemos calificarlos de alguna manera-, capaces de robar un bien tan preciado de la nación en las narices de varios ex presidentes, sobre todo el miserable Enrique Peña Nieto, acaparando combustible ara un “negocio” que producía, nada menos, 65 mil millones de pesos, debe inscribirse como una de las acciones más serias contra la corrupción jamás iniciadas; y aplaudo por ello.

Pero, por desgracia, la estrategia se dio al revés; esto es, los asesores presidenciales –entre quienes se encuentra Alfonso Romo Garza, un especulador multimillonario de altos vuelos-, animaron a López Obrador a lanzarse a la cruzada contra los huachicoleros sin armas legales para reducirlos y enviarlos a prisión; la ley vigente aún exonera, de hecho, a los mal nacidos saqueadores de combustible sin que se explique por qué salvo si consideramos las tremendas sociedades soterradas de los expresidentes, desde Salinas hasta Peña pasando por Zedillo, Fox y Calderón, con los perversos saboteadores.

Y es, entonces, cuando se ilumina un poco el camino del derecho. Si el huachicoleo no es delito grave sí lo es el daño contra la nación por la vía del terrorismo, sí, al atacarse directamente los bienes nacionales y tomando como cautivos a los mexicanos. Un golpe más severo, incluso en vidas humanas no registradas, que los golpes contra las torres gemelas de Nueva York o los bombazos en Madrid, París y Londres.

Terrorismo es y ha sido por sus condiciones de clandestinidad y el daño superlativo causado para beneficio de una apretada mafia de farsantes sin raza, descastados y profundamente antimexicanos. ¡Y estos son quienes nos han gobernado desde los lejanos años de los sesenta del siglo pasado! ¡Más de cincuenta años de ignominia! Casi toda mi vida.

Por ello me aferro a la cuarta transformación y no quiero que se desvíe como, por desgracia, está sucediendo. Esta es la razón de mi postura sin ánimo de reventar a una administración que apenas comienza y no ha traicionado, hasta hoy, a la nación... como los otros sumidos en el basurero de la historia.

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21 Enero 2019 04:00:00
¡Culpables, Andrés!
Si la persecución al delito no está acompañada de coerciones penales contra los responsables de los mismos, se cae en dos hipótesis dolorosas: que repitan por otros cauces sus ilícitos o que se alíen con otros criminales para seguir medrando a sus anchas sobre todo cuando se trata del patrimonio nacional como es el caso del infame huachicoleo que le ha restado 66 mil millones de pesos al año al Estado mexicano y todavía hay quienes preguntan por qué hay tantos pobres en un país tan rico en recursos. Simple: por el flagelo de la corrupción que tan bien conoce el presidente de la República.

Por ello, el mandatario López Obrador enfiló contra este cauce infecto que tanto daña a México; mientras persevere este mal dañino no seremos capaces, siquiera, de limpiar la casa y dirigir las acciones públicas hacia el desarrollo que tanto requerimos para aumentar nuestro poder adquisitivo y no sólo el salario que, por desgracia, parece abatido ya con todo y el alza prevista para este mes como resultado, en parte, del desabasto de gasolinas que concurre a los centros de alimentación encareciendo explicablemente las mercancías perecederas.

En estos días el tomate ya cuesta cuarenta pesos kilo y el huevo sesenta; y en la misma proporción aumentaron otros productos agrícolas con el argumento de que no pueden abastecer de los mismos a los grandes centros de consumo en donde se observan muchos anaqueles semivacíos. Así que no extraña el otro negocio paralelo de los mal nacidos: vender el huachicol hasta a ¡cincuenta pesos el litro!; lo hacen en bidones de veinte litros y a mil pesos. Descubrimos, por ejemplo, que tales operaciones, a todas luces ilícitas, se realizan hasta la acera contraria al Palacio de Gobierno de Michoacán con absoluto descaro e impunidad. ¿No existe castigo para ellos?

Debe procederse, y de una vez por todas, contra los dueños de las gasolineras que vendían huachicol, sobre todo en Guanajuato, Michoacán y Jalisco pero, en general, en todo el país. Pero, para creer en la seriedad del combate a la corrupción es deseable formalizar los procesos judiciales contra los ex presidentes dueños de plataformas petroleras –todos ellos-, y lo mismo para poner a México a salvo de siniestros sujetos como Carlos Romero Deschamps, “líder” de los petroleros por ordenanza del establishment, y directores de PEMEX como en el caso del chihuahuense Emilio Lozoya Austin, director de esta empresa durante el pernicioso peñismo, acusado también por estar involucrado en la trama Odebrecht, la red de sobornos más extendida en el mundo y que obró en México para enriquecer a los cómplices de enrique peña y su gaviota, recién reaparecida con las alas sucias por los pantanos en donde abrevó.

Están aquí los nombres, señor presidente. Y faltan muchos. Nada justifica ir por pececitos flacos cuando a la vista se tienen a los tiburones de dientes más afilados, los asesinos de peores facturas.

Si se nos pida paciencia –y estamos dispuestos para ella-, que cuando menos caigan los peores predadores del país. Dando y dando señor presidente.


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19 Enero 2019 04:00:00
Si la historia…
Alguna vez escribí que si la historia no estuviera plagada de episodios en los que los padres matan a sus hijos por el poder y éstos a aquellos, ni de líos de Mata-Haris espías que condensan en la promiscuidad las apetencias de los señores de horca y cuchillo, sería difícil de creer en la cantidad de intrigas, acuerdos soterrados, goles sucios, dobles intereses y lecturas, intenciones inconfesables y ruindades políticas que en el presente modifican perfiles y nos hacen la remontada mucho más difícil. ¿Pasaría algo similar a un tsunami si desapareciera la economía como rectora de la riqueza y retornáramos al honrado trueque para colocar a todos en la justa medianía, sin especulaciones escandalosas?

Quizá uno de los grandes estrategas estadounidenses, sentado en su cómoda y blindada oficina del Pentágono por ejemplo, llegó a la conclusión de que el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, era bastante más que un cáncer peligroso con posibilidades de extenderse al resto de las naciones del cono sur. Y le atacaron, duramente, durante largo tiempo si bien él mismo se ponía en el blanco con desplantes, poco serios los más, y actitudes belicosas sólo justificables si el petróleo de su país fuese el único material para proveer de verdadera riqueza. Como existen otros –incluyendo la redituable especulación-, Chávez se fue quedando solo aunque después recuperó posiciones, no por su terquedad por perpetuarse –uno de los errores más graves por él cometidos-, sino porque la defensa de la soberanía de su país, enfrentado a la nación más poderosa de todos los tiempos, resultó poco menos que ejemplar.

Después Chávez alegó que los estadistas de América Latina –no los mandatarios turbios y acomodaticios-, están siendo víctimas de una suerte de “código negro”, ya no naranja, para inocular cáncer a algunas de las figuras prominentes de Sudamérica, como él, la señora Cristina Fernández, de Argentina, Fernando Lugo, de Paraguay, los brasileños Lula da Silva y Dilma Russef, entre otros. Además de Fidel, el de Cuba, cuya muerte tardía no permitió ver el alcance de la maldición. El hecho es que quien no cree en las casualidades, defecto de este columnista sin remedio, aplica la lógica y suma estadísticas para concluir que en ninguna otra época tantos mandatarios latinoamericanos habían padecido del mismo mal en distintas circunstancias, minados de moro irreversible.

Chávez, naturalmente, culpó a la CIA hasta que el cáncer lo mató el 5 de marzo de 2013. Y volvemos al inicio de esta columna. Si la inteligencia estadounidense no hubiese protagonizado tantas y crueles intrigas, magnicidios y matanzas impunes, no podríamos creer en algo que podría parecer incluso burdo. Pero, por desgracia –y sería muy positivo indagar y aclarar lo correspondiente-, la secuela de hechos infames ha sido tal que cualquier rumor, o una denuncia presidencial aunque viniera de un general ex golpista, llama nuestra atención y obliga a reflexionar hasta que punto lo expuesto por el venezolano ahora extinto pudiera tener visos de credibilidad. En lo personal, la duda acelera mis sospechas. ¿Y las de ustedes, amables lectores?


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18 Enero 2019 04:00:00
Educación cíber
Cualquier anónimo, escondido el valor detrás de las redes sociales, cree que es merecedor de llegar hasta el insulto soez para descalificar cuanto le es desagradable sea por mordaz, envidioso o movido por un rencor mayor que su propio entendimiento. El fenómeno no es exclusivo en México y tiende a crear conflictos sociales tan graves como las caravanas de migrantes, amenazadoras para la estabilidad de México, y dolorosamente invasores de parte del territorio de Baja California y Coahuila por ahora.

Los periodistas siempre hemos dependido del escrutinio diario; los mentirosos son rápidamente descubiertos y los voceros de la oficialidad, poco a poco, pierden credibilidad y no vuelven a recuperar jamás su estatus de libertad como en el caso de algunos colegas que, de pronto, cambian de bando descaradamente y hasta se convierten en aspirantes para algún cargo de elección personal exaltando con ello sus vanidades. Por desgracia, las descalificaciones cuando se generalizan nos alcanzan a todos y si unimos tal al libertinaje cibernético llegamos a un desenlace caótico.

Algunos, de plano, optan por evitar difundir notas que serán motivo de escarnio por el solo hecho de afectar los intereses de determinados grupos o partidos como si tal fuese relevante para el conocimiento cabal de los hechos; algunos más, quizá la mayor parte, prefiere alinearse con quienes ejercen el poder para evitarse molestias y vivir bajo el estigma de la ignominia; finalmente, al final de la cola, nos situamos los independientes a quienes nos exigen identificarnos con el presidente en funciones o con sus antagonistas a riesgo de recibir, de no hacerlo, una catarata de exabruptos coloridos y ofensivos.

Cuando se ha navegado sobre las aguas turbulentas de la corrupción, sin mancharnos durante más de cinco décadas, enfurece ser descalificado a priori por ignorantes que nos arrojan el estiércol de los pasados regímenes insinuando que nunca los cuestionamos... cuando fue todo lo contrario y, en mi caso, tal me colocó en situaciones extremas y hasta ruinosas. Y si llegamos hasta aquí fue guiados por una resistencia que se llama vocación. Pero a algunos, bajo el ardid de la educación cíber que hace parejura entre los ignorantes y los académicos que deben sentirse muy mal ante las nauseabundas ofensas, sólo les interesa saciar su sed procaz en el oasis de los informadores serios quienes, dicen, tienen la obligación de callar, concediendo. No es ni será mi caso.

Para colmo, desde el gobierno se estereotipa a cuantos no coinciden con los criterios oficiales y se pretende contar con un derecho de réplica exacerbado que divide y no iguala a los gobernados en la búsqueda de un gobierno democrático, en serio, que anime al debate y no cuelgue sambenitos odiosos a los disidentes dentro de una comunidad profundamente plural; de callarse éstos estaríamos bajo una dictadura. Cuidado.

Poco a poco, los infames de la cibernética grosera se quedarán solos; y si no habremos fracasado todos en la lucha incesante por la comunicación y la crítica como contrapesos reales a los abusos del poder.

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17 Enero 2019 04:00:00
Ladrones fantasmas
El escándalo del huachicoleo es, sin duda, el mayor ejemplo de alta corrupción en la historia reciente de México. No hay precedentes de algo similar lo que representa, además, una vergüenza para todos los medios informativos que no supieron dar cuenta de la gravedad de los hechos, como tampoco lo hicieron los expresidentes, comprometidos hasta el cuello, ni ninguno de los funcionarios, desde los distintos procuradores de la República hasta los directores de la privatizada Pemex más interesados en dotar de plataformas a Fox, Calderón, Salinas y Peña desde luego además de Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones entre otros pillastres de la vida nacional. Es el operativo terrorista de mayor calado que atenta aún contra la economía del país.

Todos están embarrados, no solo unos cuantos; y es menester subrayar que la persecución contra este fenómeno vergonzoso ha sido el arranque del combate a la corrupción prometida para iniciar la senda de la cuarta transformación. Por ello, claro, hemos atestiguado el absurdo de que algunos distinguidos miembros de la derecha, con sus consabidos testaferros y mercenarios incrustados en no pocas empresas de comunicación, griten al cielo pidiendo que se resuelva primero el desabasto de gasolinas antes de fulminar el robo de combustible que encareció el producto, en una nación petrolera bajo el sello de la más lacerante impunidad que recordemos.

¡NO! Es menester llegar a las últimas consecuencias y no permear el asunto combatiendo el delito y dejando a su aire a los delincuentes y criminales que posibilitaron el saqueo desmedido y brutal. ¿Cuántas manos están sucias? Ya mencionó López Obrador a sus predecesores como “omisos”, esto es que hicieron la vista gorda, como cúspides del robo multimillonario calculado en 66 mil millones de pesos al año. Las fugas no han sido sólo de gasolina y diesel sino también de capitales a su máxima capacidad; y esto NO puede quedar así.

Reza la ley que cualquier funcionario que tenga conocimiento de un delito, y más cuando se trata de uno de dimensiones espeluznantes, debe hacer las denuncias correspondientes para proceder judicialmente. No hacerlo implica una tremenda responsabilidad que debe ser castigada con la destitución del cargo y la consiguiente inhabilitación para ejercer funciones públicos. Esto es muy serio y no puede soslayarse porque está en juego, nada menos, la estabilidad de la administración en curso y la de México en su conjunto.

En este caso, hay muchos que tienen metida la mano en los bolsillos de otros, solapadores o negligentes, quienes fraguaron y construyeron una red infame de ladrones dispuestos a beneficiarse del hurto descarado al recurso, nuestro petróleo y nuestras gasolinas, más preciados para un conglomerado en desarrollo y necesitado de elementos para poder mirar al futuro sin dependencias respecto a las grandes potencias del orbe. ¿O es este el destino que nos impusieron los perversos del norte para mantenernos arrodillados?

El presidente López Obrador debe llegar al fondo; es el primer gran desafío a su gobierno y es deseable que pueda resolverlo sin medias tintas, llegando gasta lo más alto de la pirámide. Bien podría iniciar la escalada llamando a cuentas, a través de la PGR, al bandido Carlos Romero Deschamps, “líder” de los petroleros, hasta llegar al último peldaño en donde se arremolinan quienes forman ya la Conferencia de expresidentes sin pensiones.


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15 Enero 2019 04:00:00
Estúpida disputa
Los políticos se sienten dioses o, cuando menos, aspiran a ello so pretexto de creerse por encima de los demás e imponer sus criterios sin el menor razonamiento o con argumentos que no se basan en la realidad. Hace años, en una transmisión del extinto Monitor de Radio Red, Miguel Aguirre Castellanos, excelente cronista deportivo ya fallecido, nos invitó a un diálogo abierto sobre la fiesta de los toros; en el momento más álgido Marielena Hoyo, ex administradora de la cárcel zootécnica de Chapultepec, estalló y dijo:

--Prefiero que se extinga la especie del toro de lidia si solo viven para su sufrimiento.

--¡Ah! Entonces te sientes diosa para disponer cuáles animales deben morir y cuáles no. Si no te gusta el espectáculo taurino tu animalismo desaparece y condenas a los toros y vacas de lidia a la desaparición; como si fueras un aerolito explosivo y devastador.

Hace unas semanas una seudo diputada, del envilecido Partido Encuentro Social traidor a sus principios para preservar su registro de la mano del fenómeno López Obrador, Nayeli Salvatori Bojali, llegó a la misma conclusión y la aireó salerosa pretendiéndose propietaria de la verdad absoluta con tal de insistir en la muerte de la tauromaquia que es, en sí, la única representación viva verdaderamente ecológica porque permite, en directo y ante miles de testigos, el emocionante encuentro entre la naturaleza encendida, representada por el instinto bravo de los bureles, con la inteligencia del hombre y su carácter para enfrentar las vicisitudes de la propia existencia.

Esta es la profundidad del toreo que las mentes mediana no entienden y que gran parte de las inteligencias en todos los sectores no solo aplauden sino se identifican con este por los valores esenciales que posee: no únicamente la luz, el colorido y la autenticidad –lecciones existenciales-, sino igualmente el rito que enfrenta la formación humana para superar los retos, los tremendos desafíos de la vida que no son sino los pitones de los toros que pueden llevársela al menor titubeo o arrastrándola por el miedo.

Otra precaria legisladora, Leticia Varela, salida de las sombras, adujo que a las reses que saltaban al ruedo se les infamaba colocándoles vaselina en los ojos, papeles en los oídos y dándosele toques a los testículos. Una letanía de mentiras insostenible hasta por el sentido común: de ser así, sin ver ni oír y castrados, de hecho, los toros arrollarían y no habría nadie que pudiera ponérseles enfrente. Sólo los tontos (as) serían capaces de sostener tal cosa.

Para entender la tauromaquia es necesario contar con un poco de cultura, haber leído –aunque sea por internet- sobre sus esencias y orígenes para explicar su nacimiento bélico y su trascendencia como valiente entrega de dos seres en busca de la belleza de los lances y la geometría mágica del toreo. Quienes quieren destruirla apuestan por un mundo plano, sin perfiles hondos ni glorias por adquirir, infestado de mediocres y no de genios capaces de ver más allá de los reflectores y las sombras.

Sin la fiesta de los toros y sus enseñanzas, lo digo de una vez y para siempre, jamás habría sacado el coraje para enfrentarme, como lo hago a diario, a los marrajos de la clase política, a los corruptos de siempre y a los criminales de todas las especies... incluyendo a quienes pretenden desaparecer del mundo a los toros de lidia. Ellos son los asesinos.


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12 Enero 2019 04:00:00
Matanza de Tlatlaya
En los límites con Guerrero y Michoacán, en el occidente del Estado de México, desde hace una década cuando menos se ha establecido un cuadrángulo de la muerte en una región, además, en la que las cavernas son el sello distintivo. Arranca en Tejupilco de Hidalgo –es mala costumbre ponerle apellidos de héroes a los pueblos como Almoloya de Juárez, infamándolos después por distintas causas-, extendiéndose hacia Luvianos para bajar hacia Bejucos y seguir a San Pedro Limón y Tlatlaya para rematar en Amatepec. En todos estos sitios, el partido con más peso municipal y ganador de las elecciones es el de la Revolución Democrática.

En 2012, con motivo de la campaña presidencial, me cuenta un testigo directo que las multitudes recibieron a Andrés Manuel López Obrador como héroe, le colocaron guirnaldas al cuello y le hicieron recorrer varias calles entre el estruendo de las balas que se disparaban hacia el aire desde distintas camionetas llamadas “Lobo”. Concretamente, en Luvianos, el abanderado entonces de la izquierda unida fue acompañado por los alcaldes y por los personajes de cada sitio en donde, como curiosidad, las enormes residencias, entre el bosque, contrastan tremendamente con las reducidas casas de los agricultores porque, de acuerdo a los censos oficiales, esta porción mexiquense está dedicada a la siembra de granos básicos aunque, con el correr del tiempo, las actividades fueron variando; incluso entre los lugareños se acepta que entre las cuevas dominantes existen evidencias sobre laboratorios de refinación de cocaína.

Bien se sabe que en San Pedro Limón, cerca de Tlatlaya, el 30 de junio de 2014, un comando militar ajustició a veintidós civiles alegando que se trataba de desmantelar a una “banda de secuestradores”. Luego se guardó silencio ominoso durante noventa días hasta que un semanario y la agencia de noticias AP difundieron fotografías de la masacre en las que se observan cadáveres de niños y el de una jovencita ante el muro de una bodega cerrada. Así procedían los imperialistas británicos en la India de Ghandi y actúan hoy los marines concentrados en la base de Guantánamo, Cuba, contra los talibanes en estos tiempos de lujurioso fundamentalismo.

Los mandos castrenses, entonces, pretextaron que un soldado había sido herido por lo cual debieron repeler la agresión. No fue así: es muy posible que el baleado hubiese sido víctima de las ráfagas intermitentes de sus propios compañeros quienes no cesaron hasta agotar las muertes. Veintidós civiles a quienes no ha podido confirmarse como delincuentes post-mortem cuando se cuenta, y tanto se presumen, con tecnología “punta”, bancos de huellas y voces, de ADN, para poder resolver cualquier enigma criminal.


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11 Enero 2019 04:00:00
Las advertencias
En París estalló en 2015 la más grande advertencia, esa que no quisieron ignorar algunos cotidianos del norte del país que ahora se niegan a publicar informaciones relacionadas con las mafias del narcotráfico, ensoberbecidas e intocables. En París, nada menos, allí donde dio inicio en 1968 al movimiento estudiantil emancipador confundido por muchos como una rebeldía insana y promovida con intenciones de dominio por parte de cuantos pretender movilizar al mundo, durante seis horas no cesaron los disparos contra las instalaciones de una revista satírica que había publicado caricaturas del profeta Mahoma como si con ello se lanzara un misil para iniciar una nueva “guerra santa”, el señalamiento más feroz de los fundamentalistas llenos de rencor contra el obsesivo intervencionismo estadounidense.

De inmediato, claro, los calculadores españoles se montaron en la misma nave aduciendo que había un paquete “sospechoso” en los edificios del Grupo PRISA –en auge en México a partir de las concesiones de Felipe Calderón-, y de su periódico “El País”, el cotidiano más vendido ya en algunos puestos de las colonias de mayor poder adquisitivo en donde se han instalado las felices colonias españolas, alemanas y estadounidenses listas a hincar los dientes sobre los recursos de nuestro subsuelo avasallando a las empresas mexicanas demasiado temerosas y especuladoras. Esto es, como si en esta institución no se recibieran, a diario, como lo he constatado personalmente, diversos “bultos” conteniendo cualquier cantidad de elementos de dudosa procedencia, desde libros de autores desconocidos hasta obsequios de toda índole procedentes de diversas partes del mundo, sobre todo de México y de quienes ejercen las funciones de socios entre la clase política.

El caso es que, fantasías o no, lo sucedido en Francia, con saldo inicial de doce muertos acribillados dentro y fuera del semanario Charlie Hebdo, fue un hecho perfectamente planeado y el primer atentado terrorista en la capital de Francia contra un medio de comunicación, precisamente en donde tanto se exalta la libertad de prensa y existe un espíritu patriótico encendido –acaso como efectos de cuanto sufrieron los franceses durante los largos treinta años de conflictos universales con una invasión germana de por medio-, para romper los esquemas y proyectar la brutal inercia de la violencia. Como si hubiéramos exportado el horror de Ayotzinapa como alguna vez lo hicimos con el esquema del monopartidismo a las regiones del sur en donde, paulatinamente, fue fracasando. Sólo en nuestro país, en julio de 2012, apostamos por la victoria de la anti-historia y por el costoso ya retorno del PRI a Los Pinos en una marcha hacia atrás hacia la dictadura simulada y no en busca de la vindicación renovadora.

Por desgracia, los periodistas estaremos mucho más expuestos considerando la actitud soberbia y altanera de quienes nos gobiernan. De creer en sus mensajes publicitarios –los de todos los partidos- tendríamos que creer en las maravillas de cada uno en su perspectiva de “salvar” a México de la violencia y la corrupción... o incluso, como lo hacen los ridículos verdes, de los “ominosos” circos con animales cuya prohibición truncó gran parte de la convivencia familiar en estos tiempos en los que los padres han sido desplazados por los juegos cibernéticos y la lucha interna, en cada hogar, se identifica al ritmo de los inefables programas de excedida violencia. Los bombazos que salen desde las pantallas nos hacen creer que estamos bajo el fuego en los territorios de Siria y en cuantos países de Medio Oriente actúen los talibanes a quienes se mata cuál si fuese una cacería o se tortura impunemente sin ninguna restricción... salvo la retórica impresentable.


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10 Enero 2019 04:00:00
Presidente sensible
Un presidente fuerte –no autoritario- debe exhibir tanto firmeza como sensibilidad; además de no tener la piel demasiado sensible ni reaccionar con visceralidad a las críticas por los errores cometidos o por las diferencias de criterios con los medios de comunicación sobre hechos puntuales y específicos. Más allá de si está o no comenzando su gestión debe admitirse que el arranque despertó esperanzas en muchos y en otros tantos levantó sospechas y este desnivel tan pronunciado tiende hacia los radicalismos indeseables.

Soy partidario de la cuarta transformación, sin serlo de MORENA como algunos desearían para afiliarme a los incondicionales y mercenarios que se hacen pasar así para reverenciar al presidente y estirar la mano por ello, pero conservo sobre todo mi indiscutible derecho a ejercer la crítica como contrapeso viable a las desviaciones y abusos del poder del Estado y de los gobiernos emanados del voto popular, indiscutible, como pocas veces se había visto antes. Precisamente en esto consiste la diferencia.

Fue costumbre reiterada en el pasado muy cercano aplicar la vieja sentencia de López Portillo: “no pago para queme pegue una prensa que pega para que le paguen”. A los críticos tal generalización dañó nuestra credibilidad y menguó severamente nuestra presencia y tal nos fue llevando al abismo que significa contar con escasos recursos para proseguir el camino liberado de empresas cómplices de cada régimen sexenal. A veces mantener la honestidad como bandera, que en el periodismo significa imparcialidad, es ir en sentido contrario a las exigencias de quienes forman gobierno y no toleran ningún cuestionamiento.

No se equivoquen: si alguno pensaba que la crítica estaba dirigida al presidente de México no es así; me refiero al “Pato” Donald Trump quien no deja de descalificar a los periódicos más influyentes de la Unión Americana cada que se atreven a señalarle sus estridencias verbales; no soporta la crítica ni de las actrices de Hollywood ni lo que él considera “perversidad” de los diaristas empeñados en socavar a su gobierno, por ahora en cierre, en plena campaña a favor de la construcción del muro de la ignominia. Cualquier parecido con el mandatario mexicano es pura y total coincidencia como los cartabones de las primeras telenovelas que se atrevieron a tocar las miserias de la clase política bajo la dirección de Epigmenio Ibarra.

Como sabemos que el señor López Obrador es demócrata esencialmente estamos ciertos de su papel conciliador y no entendemos las razones por las cuales se enfurece cuando algún medio maneja estadísticas alejadas de las propias y, sin dar a conocer éstas, lanza denuestos al por mayor por su derecho a la libertad de expresión; sólo que, de acuerdo a la ley, el titular del Ejecutivo federal sólo puede hacer aquello específicamente ordenado por la Constitución “y las leyes que de ella emanan” y no existe apartado alguno que posibilite al alto funcionario a reaccionar con dureza ante los señalamientos periodísticos; de tas actitud a la represión parece existir un solo peldaño. Cuidado.

Como no creo que López Obrador sea un peligro, como mal califican los farsantes de los pasamontañas a veinticinco años de una parodia que entusiasmó en su momento y cuyos financiadores tienen los rostros todavía más ocultos, espero una digna rectificación de su conducta intolerante. Ya NO está en campaña y tiene mucho poder en sus manos: ejérzalo con grandeza y no bajándose al palenque de los jaloneos.

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09 Enero 2019 04:00:00
Disyuntiva peligrosa
El inicio de año dio cuenta, hace apenas unos días, de uno de los mayores desafíos que amenazan con desviar el rumbo y destino del presidente López Obrador: las complejas relaciones con los Estados Unidos cuyo mandatario, el “pato” Donald Trump, parece empeñado en tomarle la presión a su colega mexicano para valorar hasta cuánto puede aguantar; todo ello al influjo de una sostenida repulsión social hacia los migrantes centroamericanos olvidando que en la misma situación, o peor, se encuentran nuestros compatriotas que logran cruzar el Bravo gracias a los “polleros” bien relacionados.

El hecho es que desde el amanecer del Año Nuevo las perspectivas oscuras crecieron al conocerse la represión de ciento cincuenta hondureños dispersados con gases lacrimógenos arrojados desde el territorio de USA hacia México por agentes de la Border Patrol. Si bien puede alegarse que tales contaminantes fueron “disparados” desde territorio estadounidense el hecho es que cayeron sobre nuestro suelo y tal ameritaría un severo llamado de atención de nuestra Cancillería antes de que las afrentas, porque no ha sido solo una vez, se multipliquen.

Es preocupante que no se haya dado pronunciamiento alguno de nuestro gobierno sobre este hecho ni acerca de cómo debiera darse la política sobre la migración para evitar situaciones tan graves como la de Tijuana, en particular, desde donde se envían mensajes provocadores hacia Honduras y otros países –El Salvador y Nicaragua, sobre todo-, para “invitarlos” a formar la comunidad “Honduritas”, al filo de nuestra frontera norte, alegando que la tierra bajacaliforniana, o la porción ocupada por los marchistas, ha sido ya conquistada e incluso pagada por el gobierno de Estados Unidos al de México y ya no le pertenece a nuestro país.

La aberración descrita, falsa rotundamente, es también un conato de rebeldía de los migrantes invasores que ya reclaman derechos a las autoridades mexicanas y no sólo ayuda humanitaria. Todo ello en un marco beligerante armado desde la Casa Blanca que llegó al extremo de “cerrar” el gobierno como modo de aguijonear al Capitolio en demanda de recursos para la construcción del muro de la infamia en tanto México accede a pagarlo seguramente multiplicando por tres como suele ser la conducta de los agiotistas internacionales.

Para colmo también desde el interior del país las advertencias crecen: los cárteles dominantes dictan que alcaldes y gobernadores se sometan; y si no hacen, como parece fue el caso del alcalde de Tlaxiaco, Oaxaca, son asesinados sin el menor recato. Para el gobernadorcito Alejandro Murat tal no fue un problema, pero le costó la vida a Alejandro Aparicio Santiago, el munícipe acribillado el día de su asunción municipal, y con ello seguramente sometieron a los demás resistentes.

Esta liga debiera ser el punto de partida para iniciar, en serio, el combate contra la honda corrupción generalizada en los narco-estados. No valen nimiedades cuando el agujero es tan profundo. Sirva lo anterior como un llamado urgente al presidente de la República.

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08 Enero 2019 04:00:00
Reverencia oficial
Como es costumbre, la cuesta de enero es creación de las políticas gubernamentales; esto es, el presidente López Obrador ahora puede confundirse con Mahoma –sin que me lo tomen como una falta de respeto a este guía espiritual-, por aquello de que la montaña va hacia él y viceversa, aunque en el caso del mandatario mexicano no es para renovar la fe sino para intentar aplanar la hipocresía de sus predecesores, perdonándolos –una filosofía que me rebasa-, mientras los gobernados se debaten por la caída del poder adquisitivo.

Nos saludan con aumentos francamente insultantes. El alza en los alimentos básicos de los mexicanos nos conduce a explorar la razón por la cual se debe importar maíz luego de que en 1990 el Gobierno declaró la autosuficiencia en este grano con intervención de Carlos Hank González, complicando el equilibrio social, lo cual es de alto riesgo en un año de alto riesgo y con la ciudadanía explicablemente rencorosa.

Claro, también nos prometen que no habrá más “gasolinazos” luego de que se dio el primero del sexenio recortado que corre. Me parece que no se ha hecho el suficiente ruido ni con las cifras que exhiben cómo pagamos mucho más que en la frontera norte y más allá de esta en una especie de extraño subsidio a quienes nos asfixian con las desigualdades del mercado con todo y el nuevo tratado Mexuscan, un refrito del TLC con más barreras proteccionistas para los estadounidenses trumpistas, sobre todo.

Ya hemos dicho que la lista de colegas periodistas asesinados llegó a catorce, de marzo a diciembre de 2017, y se incrementó con veintiún casos más a lo largo de 2018; la amenaza sigue cerniéndose sobre doce entidades de la República en donde los crímenes contra periodistas se dieron, y otras más, como Quintana Roo, Sonora y Tamaulipas en las cuales la represión es mayor pero ya los funcionarios aprendieron el difícil oficio de ocultar muertos; para algo sirven los científicos que escarban, con fruición satánica, las fosas clandestinas sin que los cadáveres sean identificados. ¿Y la ONU no conocerá de estos crímenes de lesa humanidad? Seguramente la prioridad, por la influencia anglosajona, es cuidar a las mascotas por el ruido de la pirotecnia. A veces creo que estas quejas salen sobrando por el peso de la intolerancia feroz en determinados temas, desde el sionismo hasta el animalismo.

Lo dicho: ser optimista bajo tales rubros es caer en la demagogia profunda, tanto como el México oscuro donde crece la maleza de los cacicazgos por obra y gracia de la partidocracia fundida con el presidencialismo. ¿Dictadura perfecta o algo peor, esto es la aristocracia encendida de ambiciones dispuesta a todo genocidio concebible?

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06 Enero 2019 04:00:00
Alteza serenísima
Hace cuatro años, en Guadalajara, con motivo de la Cumbre de Negocios, una joven universitaria, Bianca Patricia Treviño, designada para leer un discurso preelaborado, formal, oficial y siguiendo los protocolos optó por salirse de ellos, se aferró al podio con cierto nerviosismo y comenzó a improvisar una alocución cargada de reproches al gobierno de México, encabezado por el miserable Peña, por la evidente negligencia del mismo en torno a la generación de riqueza, de empleos y destinos a cambio de buscar fotografías fáciles con los damnificados de los desastres naturales, los niños triquis que asombraron a la opinión pública ganando un torneo mundial de baloncesto jugando con los pies descalzos, o animando a aquella fatal “primera dama”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del ex presidente miguel de la madrid hurtado, en minúsculas, por cierto-, para donar sus órganos en un gesto en lo que lo más representativo fue el gesto de la señora, sonriente pero con una profunda tristeza y la mirada perdida como si algún agobio personal le hubiese carcomido por dentro. Llevamos, insisto, cuatro años... la historia no comenzó en Ayotzinapa.

Este es un episodio más para condenar a Peña y su mujer sin miramientos, enérgicamente y con la energía que demanda la justicia y es por ello que deben iniciarse ya, y no después del 21 de marzo cuando se pretenda aplicar la medicina del tiempo para olvidar, los procesos judiciales contra la pareja infame y sus predecesores, siempre ella y él.

Y es natural que así sea. ¿Cuántas veces hemos insistido en que la vida privada de los hombres públicos y las mujeres que ejercen la política debe ser ventilada cuanto tienen consecuencias en el ámbito público y modifican parte o todas las líneas generales? Un mandatario que salió de la residencia oficial a disgusto por confrontar disputas familiares, robándose cuanto pudo y bajo los reclamos o reproches, incluso incapacidad para serenarse en la intimidad por la angustia de no haber sabido encaminar la nave de la República –la terrible soledad del poder, un lugar común que tantas veces ha sido justificante-, no tiene capacidad para justificarse ni ahora ni nunca.

Son pocas, poquísimas, las oportunidades que tiene el mandatario en ejercicio, desde el inicio de diciembre, para medir el pulso de su real popularidad más allá de los cantos de sirena que escucha en cada momento. El genocida Díaz Ordaz, quien podría haber sido un magnífico presidente si la soberbia no le hubiera cegado en aquel segundo semestre de 1968, solía expresar que los mejores días, para él, era aquellos cuando no salían los periódicos, por los días festivos, y podía evitar así la lectura de información crítica o medianamente contraria a las líneas por él señaladas. ¡Y lo decía cuando el control de los medios, específicamente los llamados “nacionales” porque se editan en la capital del país como si sólo importara lo que en ésta se piensa, era casi total, con muy escasas excepciones e insana actitud represiva contra los directores de medios disidentes o en abierto desafío! Los testimonios sobre ello son numerosos.

Por todo ello, las palabras de Bianca Patricia calaron hondo en un auditorio que pretendió suavizar las tensiones con una breve ovación destinada a que se callara mientras el maestro de ceremonias intentaba retirarle los micrófonos, lacayuno y desesperado.

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04 Enero 2019 04:00:00
Oleadas de horror
Hace cinco años comenté que, ante la oleada terrorista iniciada en Francia contra la redacción de un semanario satírico “Charlie Hebdo”, con un sangriento saldo de trece muertos incluyendo a un trabajador recién contratado a quien se excluye de la lista funesta, nuestras autoridades no habían tomado la debidas medidas de emergencia para prevenir una incursión de los grupos radicales que, es obvio, tienen como blanco algunas ciudades de los Estados Unidos, no sólo Nueva York sino también la capital de la poderosa nación. Podría parecer exagerado y hasta se presumiría que tal extendería la psicosis colectiva pero tratándose de un fenómeno de alto riesgo tales criterios son absolutamente banales.

De hecho, en México se ha instalado ya el terrorismo desde hace algunos años. Si tal denominación se da a quienes siembran el terror contra la ciudadanía indefensa bien cabe el mismo para calificar a cuantos, por ejemplo, aterraron a Morelia la noche trágica del 15 de septiembre de 2008, cuando comenzó de hecho la escalada de violencia bajo el calderonismo con ocho víctimas mortales a las que ya ni siquiera se cuenta dentro de los más casi cien mil asesinados, por causa de la guerra entre mafias, durante el mencionado régimen. Y lo mismo puede expresarse de los grupos con capacidad para extender sus territorios obligando a los pobladores en estado de indefensión a refugiarse en sus casas o morir en las calles... a la vista de destacamentos militares que voltean hacia otros lados. En Iguala y Cocula, por ejemplo, porque en San Pedro Limón, Tlatlaya, fueron protagonistas directos.

Y sigue la exaltación de la negligencia pública. Se observan en los mensajes televisivos cargados con el elemento más demagógico que puede exponerse: manipular la crispación o tratar de llevarla por el camino del continuismo como manera de frenar los horrores sembrados por intereses lejanos a través de personajes radicales capaces de encender hogueras; en este último caso colocamos, claro, a Andrés López Obrador, el único con posibilidad de convocar a multitudes aun cuando él no sea objetivo al evitar la autocensura y asumir sus propias responsabilidades en los sucesos dramáticos. Ahora, tras las muerte de los Moreno Valle, no deben perderse los hilos conductores que asfixian a la clase política y modifican el perfil histórico del país. Casi todos tienen las manos sucias.

Es así como los protagonistas de la clase política, oficial y opositora, extienden, a su manera, el terror y caen en la clasificación expresada aun cuando escondan los radicalismos tras las bambalinas de la partidocracia. No sólo eso: al encubrir crímenes y explosiones sociales, con la réplica incesante de las mismas, posibilitan el ámbito perfecto para el camuflaje de los fundamentalistas cuyo ingreso a nuestro país no ha sido, de modo alguno, controlado.

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03 Enero 2019 04:00:00
Patología política
Durante la campaña presidencial en 2006, no pocos de los colaboradores de Andrés Manuel le dijeron que dejara su lenguaje áspero para “comenzar hablar como presidente”; que tal era cuanto querían escuchar sus simpatizantes más allá de los chascarrillos –tan criticados a Fox-, el lenguaje populachero –la célebre chachalaca, y la ridiculización permanente a sus adversarios. Luego de asentir, en una de esas jornadas en las dormitaba entre trecho y trecho, el candidato bajó de la camioneta y se puso a lanzar epítetos contra el entonces mandatario en funciones quien no competía en las boletas.

Me lo contó, tal cual, Carlos Navarrete Ruiz quien por cierto está ahora excluido del equipo del presidente de la República a quien tanto acompañó durante su etapa de posicionamiento nacional. Y como él la mayor parte de los cuadros originales a trueque de incorporar a funestos sujetos del supuesto pasado priísta, como el dinosaurio Bartlett y sus estelares Olga Sánchez Cordero, Alfonso Durazo Montaño, Esteban Moctezuma Barragán y, por supuesto, Marcelo Ebrard Casaubón, su “delfín” para 2024 salvo si los helicópteros determinan otra cosa.

No comento lo anterior con el afán de ensuciar al mandatario en curso; lo hago para prevenir, a partir de sus errores, nuevas desviaciones que pongan en jaque a su administración –o a su régimen aunque no entiendan el término sus radicales defensores-. Sobre todo después del supuesto “accidente” en el que no cree la mayor parte de quienes se han manifestado al respecto incluso morenistas de cepa que culpan al “PRIAN” de un acto de sabotaje para debilitar al Gobierno de la cuarta transformación en la que sigo creyendo más allá de la voluntad de un solo hombre.

Insisto: el presidente no puede injuriar a sus adversarios, calificándolos con una suerte de rencor para justificar sus ausencias en algunos foros no controlados por su red incondicional, ni colocar a un extendido grupo de mexicanos aglutinados en un partido político legal que cuenta con once gobernadores –uno menos luego de la muerte de Martha Érika que no aceptan millones-, en la mezquindad porque azuzan a sus militantes a ponderar los vacíos y los hoyos negros del supuesto “accidente” del helicóptero “prestado” a los Moreno Valle. Poco se ha avanzado desde entonces.

Este 2019 debe dar cauce a un mandatario respetuoso y ajustado a la ley. Listo a esclarecer las sospechas y no a acelerarlas, a la defensiva, ante la ausencia de argumentos para dar credibilidad a su postura, sobre todo cuando las dudas son más que los aciertos en la investigación del suceso deplorable, eso sí, porque ha colocado a Puebla en un impasse político.

Menos mal que el grupo de Morena en el Congreso de la entidad aseguró no usar su mayoría para imponer interinatos a modo ni dar pie a mayores especulaciones que surgieron, precisamente, cuando ninguno de sus miembros acudió al funeral de las urnas mancilladas por la prisa y por no estar debidamente certificadas. No sería extraño que las cenizas presentadas fueran parte de los maizales del Cerro de la Chimenea del Chacuaco. .

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02 Enero 2019 04:00:00
Cuesta arriba
Aunque a los muchachitos les falta todavía encontrarse con los Reyes Magos –con el negrito Baltasar al fondo, como designio infalible-, los adultos comienzan a recoger las cenizas, los restos de la piñatas, los alimentos sobrantes que, la verdad, pocas veces se consumen –en vez de donarlos a alguna casa de asistencia-, hasta recuperar a las compañías ineludibles de los últimos años: La impotencia, acaso el rencor y la apatía política que nos debilita, a cada rato, como factura del insuperable, hasta hoy, temor social.

Concedo que no es amable iniciar 2019 con una escala de pesimismo pero, por desgracia, cualquiera otra cosa, estando como está la realidad, sería tanto como caer en el hondo abismo de la demagogia sin redención posible. Y, francamente, prefiero lo primero aunque se me acuse de ser una especie de cuervo maldito contador de las oscuras reseñas sobre las infestadas e infectadas cuevas de la incivilidad y el despropósito políticos. No es que me guste el papel, pero la vocación, a través de cincuenta años de profesión –en febrero cumplo 51-, me impulsa a arrebatar del rostro de nuestros lectores las vendas de la impudicia y la simulación, las armas preferidas del establishment.

En fin, como viene sucediendo en cada sexenio incluidas sendas alternancias en el poder Ejecutivo federal, nos vemos obligados a iniciar el primer ciclo anual del lópezobradorismo, el de la esperanza que aseguró se sobrepondría a los villanos que rompieron con cuanto de bueno aportaron los héroes de la “bola”.

¿Cuántos en este 2019 están listos a convertir a la política en el modus vivendi más exitoso de cuantos existan en el complejo andamiaje de una comunidad, cada día, más devaluada e inconsistente? Por ello perviven los grandes ladrones, asesinos y capos con pieles de oveja, dentro del territorio oficial sin que podamos actuar contra ellos. Y con ellos las sospechas sobre las muertes de Érika y Rafael Moreno Valle, los caciques de Puebla que llora la ultraderecha.

Es curioso, cada día, más lectores reclaman señalando supuestas omisiones acaso pretendiendo que, en unas cuantas cuartillas, recojamos todas las inmundicias del pasado inmediato... para luego quejarse de la maloliente sensación de la “intolerancia”. Por ejemplo, si señalamos a la aún poderosa “novia de Chucky”, de regreso en su hogar de Polanco en la Ciudad de México, no faltan quienes exigen caballerosidad en una época en la que el clamor por la igualdad es columna vertebral de la convivencia; y otros, enseguida, estiman que no citar a Carlos Romero Deschamps, el hampón petrolero, en tal o cual artículo significa ¡que nos hemos vendido al mejor postor!

La mala fe no alcanza a salpicarnos, desde luego, pero exhibe el tremendo nivel de incongruencia que surge de la ignorancia y el dolor colectivos.

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