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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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17 Octubre 2018 04:02:00
Visita presidencial
Andrés Manuel López Obrador derrotó en las elecciones de julio no solo al PRI, sino a los gobernadores, excepto al de Guanajuato, Miguel Márquez (PAN). En la entidad donde Vicente Fox alzó el vuelo hacia Los Pinos, Ricardo Anaya recibió 940 mil votos contra 707 mil de AMLO. En 2008, el líder de Acción Nacional, Germán Martínez, se propuso “guanajuatizar” a México para pintarlo todo de azul y blanco. Paradojas de la política: 10 años después, el color que cubre prácticamente todo el territorio es el pantone 1805 del Movimiento de Regeneración Nacional, Martínez es senador de Morena y el 1 de diciembre asumirá la dirección del IMSS.

Los gobernadores son cabeza de su partido y, en esa categoría, operadores electorales. Pues bien, ni los mandatarios del PRI, del PAN, del PRD ni del Verde pudieron contener la ola de Morena. Con esa seguridad, AMLO recorre las capitales de los estados. No tanto para agradecer el voto, sino para recordarle a los ejecutivos locales que las cosas cambiarán una vez que se cruce sobre el pecho la banda presidencial. En los últimos 18 años, los gobernadores fueron los verdaderos amos del país y el presidente un figurante; sobre todo Peña, quien, atrapado en una intrincada red de complicidades, terminó por convertirse en su rehén.

El turno en la agenda de AMLO corresponde a Coahuila. El presidente más legitimado se reunirá este jueves en Saltillo con el gobernador Miguel Riquelme y más tarde encabezará un mitin en la Plaza de Armas. AMLO recibirá –como Riquelme– un Gobierno en bancarrota económica, política y moral.

La indignación social que le permitió al tabasqueño ganar abrumadoramente, estuvo a punto de hacer perder al PRI la gubernatura el año pasado. La elevada legitimidad de AMLO contrasta con el déficit del exalcalde de Torreón.

Coahuila es uno de los estados más castigados por la corrupción, la impunidad, el nepotismo, la violencia y la incuria del Gobierno federal. La Administración de Enrique Martínez (EM) comprendió el último año de la presidencia de Ernesto Zedillo y los primeros cinco de la de Fox.

En el sexenio de EM hubo orden, tres de secuestros (uno cada 2 años en promedio), y se entregaron finanzas sanas: cero adeudos bancarios y los pasivos con proveedores rondaban los 380 millones de pesos. Pero el gobernador perdió la brújula: descuidó la sucesión local por querer ser presidente; los Moreira atizaron su ego y al final le comieron el mandado. EM será recordado por ese fallo, no por la deuda cero.

En el docenio de los Moreira –uno gobernó con Calderón en guerra y otro con Peña Nieto en Babia–, la deuda se disparó a 38 mil millones de pesos; las matanzas más mediáticas fueron las de Allende y Piedras Negras, pero también las hubo en La Laguna y en el resto de las regiones; los desaparecidos se contaron por millares; los cárteles de la droga secuestraron al estado, financiaron campañas políticas y adquirieron derecho de picaporte en las principales oficinas de Gobierno; cientos o miles de millones de pesos se desviaron a empresas fantasma, algunas propiedad de altos funcionarios; los fondos de pensiones quebraron; los servicios de salud colapsaron; la justicia se envileció; el Sistema Estatal Anticorrupción responde al interés del moreitaro; y las instituciones, en general, entraron en crisis.

AMLO puede ahorrarse el agradecimiento por los votos recibidos en Coahuila (609 mil 362). La ciudadanía exige justicia y reparación, no soflamas.
16 Octubre 2018 04:02:00
Presidente escapista
Ningún líder del planeta ha de levantarse de la cama con la idea de generarle conflictos a su país o de causarle algún quebranto, a menos que le falte un tornillo como a Donald Trump. Enrique Peña Nieto ha reconocido errores y pedido perdón por algunos de ellos, en el ocaso de su Gobierno. Sin embargo, las afrentas acumuladas a lo largo del sexenio fueron tantas y tan recurrentes que los mexicanos no parecen dispuestos a ser indulgentes con su Presidente, como hicieron con Miguel de la Madrid, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, de los cuales el único con estatura moral y talla de estadista es el segundo de ellos.

A diferencia de Carlos Salinas de Gortari y de Peña Nieto, Zedillo provenía también de la cultura del esfuerzo y no del privilegio, igual que Luis Donaldo Colosio, de quien fue coordinador de campaña y sustituto después de su asesinato en Lomas Taurinas. El expresidente no es de los nostálgicos del poder como la mayoría de sus predecesores y de quienes le sucedieron en el cargo. Reside en el extranjero y renunció a la pensión de 2.5 millones de pesos mensuales mucho antes de que López Obrador propusiera suprimir tal beneficio.

Zedillo visitó México el 24 de septiembre para participar en la reunión de la Comisión Global de Política de Drogas, en la cual admitió haber equivocado la estrategia de combatir el narcotráfico con la fuerza. “La prohibición está mal, la prohibición está causando mucho daño, la prohibición debe ser eliminada y en su lugar debemos tener políticas basadas en la regulación”. El prestigio del exlíder mexicano le permite presentarse en cualquier escenario, ser escuchado y tratado con respeto.

Peña Nieto prefirió el escapismo. La Silla del Águila resultó demasiado grande para un político sin experiencia en la arena nacional ni roce internacional. Formado en la escuela de los millonarios de Atlacomulco –la del profesor Carlos Hank González–, fue diputado local, secretario de Administración con su tío Arturo Montiel –otro de “Los 10 Mexicanos más Corruptos” de 2013, según la revista Forbes– y Gobernador de Estado de México. Tal vez en otro tiempo, como en el de Miguel Alemán –con un perfil parecido al suyo y un Gobierno igualmente proclive a los negocios al amparo del poder–, podría haber tenido un sexenio menos azaroso, aunque no exento de escándalos y de repudio social. Tratar de revivir la presidencia imperial resultó suicida.

Cuando Peña se vio rebasado por la realidad, se evadió de ella. Encerrado en Los Pinos a cal y canto –como en campaña lo hizo en los baños de la Universidad Iberoamericana y lo volvió a hacer en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, la Casa Blanca y la corrupción de los gobernadores (los Duarte, los Moreira, los Herrera, los Alonso, los Borge, los Medina)– dejó de gobernar y abandonó a México a su suerte. El país jamás se le había salido de las manos a ningún presidente como a él –ni siquiera a Fox–. Nunca –ni con Calderón– tanta barbarie. Ni en los peores momentos la delincuencia había sometido al poder político. Y pocas veces el pueblo, indignado por la incuria de un Gobierno que convirtió la esperanza en horror y cerró los ojos frente a millares de desaparecidos, de fosas clandestinas y de morgues rodantes, le había dado al Presidente y a su partido un puntapié en el trasero como ocurrió el 1 de julio. ¿Está AMLO a la altura de la circunstancia? Pronto lo sabremos.
15 Octubre 2018 04:00:00
Fratricidio político
El tiempo sacó a la luz la tendencia cainita de Rubén Moreira. Dio muerte política a su hermano para salvarse él. La historia, sin embargo, dista mucho de haber terminado; y menos como lo planeó el “intelectual” del clan. Mientras Humberto no confiese –sin bravuconadas, hipérboles ni improperios– cuánto dinero del estado –con cargo al presupuesto y a la megadeuda– desvió para imponer a su hermano en la Gubernatura, la ruptura entre ellos será una farsa; puede haber distanciamiento, mas no guerra. En términos patrimoniales y políticos, Rubén debe lo que hoy es a Humberto y no al revés.

Cerebro del moreirato, Rubén gobernó el estado y por tanto es responsable de su ruina y saldo trágico: crisis financiera, masacres y latrocinios. Su hermano le dio facultades para quitar y poner secretarios, manejar el Congreso, el PRI, el Instituto Electoral, la Comisión de Derechos Humanos, la relación con la prensa, la Procuraduría de Justicia, el Tribunal de Justicia y la Secretaría de Finanzas a través de María Esther Monsiváis, una de las operadoras de las empresas fantasma a las cuales se desviaron alrededor de 500 millones de pesos, sólo en dos años de su administración.

Mientras Humberto se rendía culto, adquiría medios de comunicación, compraba lealtades, repartía dinero por dondequiera, satirizaba a los empresarios que comían de su mano y guardaba las pruebas para exhibirlas cuando fuera necesario; la delincuencia organizada tomaba el control del estado y sobornaba a políticos y autoridades, según han confesado operadores de Los Zetas en una Corte de Texas. Dominado por la megalomanía, Moreira I pensó, como Enrique Martínez, que podía ser presidente. No del PRI, de la República. Para ello se vinculó con el cártel de Atlacomulco y Peña lo instaló en el despacho del CEN priista antes ocupado por Luis Donaldo Colosio.

La hibris de los Moreira ha sido castigada con rigor. “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”, advierte un aforismo griego. Pero no basta. También deben ser investigados por la deuda, las empresas fachada, los crímenes de lesa humanidad denunciados ante la Corte Penal Internacional y otros desafueros.

Sin embargo, la atención sigue centrada en Humberto. Rubén, después de su efímero paso por la secretaría general del PRI, se refugió en el Congreso.

En la edición 2168 de la revista Proceso, Rocha dedica su cartón “Nombrar la soga” a un tema recurrente en la campaña de López Obrador (la corrupción) y a una declaración suya como presidente electo (la bancarrota del país por el saqueo indiscriminado de recursos públicos). En la caricatura aparecen frente a AMLO los exgobernadores Javier Duarte (Veracruz), Humberto Moreira (Coahuila), César Duarte (Chihuahua) y la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles. El primero con un grillete flotante y todos con bultos de dinero. El grupo replica a coro: “¡Qué irresponsable! Con esas palabras (‘México está en bancarrota’) puede llevar al país a la ruina”.

¿Por qué solo Humberto en la caricatura y no también Rubén? “Después de mí, el diluvio” –frase atribuida a Luis XIV, el Rey Sol–, parece ser el mensaje del cainita. Como parte del fratricidio político, Moreira II tejió para él una red de protección y a su hermano lo mandó al foso de los cocodrilos. Rubén guardó silencio cuando expulsaron a Humberto del PRI.

En vez de ponerse de parte de quien depositó en él su confianza y le entregó todo el poder y las llaves de la tesorería, se alió con el pusilánime presidente de ese partido, Enrique Ochoa. Ambos –hoy diputados plurinominales– son responsables de la derrota del PRI en las elecciones de julio. Rubén es candidato a ser investigado por AMLO.
13 Octubre 2018 04:00:00
El país más violento
La crisis de derechos humanos iniciada en el sexenio de Felipe Calderón y agravada en el de Peña Nieto es uno de los temas más apremiantes para el gobierno de López Obrador, como lo apunta Édgar London en el nuevo número de Espacio 4.

“Desde que el Congreso federal aprobó el año pasado la Ley de Seguridad Interior para regular la intervención de los militares en tareas de seguridad pública, múltiples voces se han alzado en contra de esa medida. El colectivo #SeguridadSinGuerra, formado por alrededor de 300 organizaciones y personas, busca revertir la presencia de las fuerzas castrenses en las calles e impulsa la profesionalización de las policías y el fortalecimiento de las instituciones de procuración de justicia.

“En este ámbito, y ante la cercanía del relevo presidencial, senadores del PAN, MC, PT y Morena se han hecho eco de las demandas ciudadanas. El 6 de septiembre suscribieron una iniciativa para abrogar la Ley de Seguridad Interior. El proyecto –propuesto por Emilio Álvarez Icaza, senador sin partido– busca enviar un mensaje claro a ese respecto, de acuerdo con la necesidad de transformar al país que exigieron más de 30 millones de mexicanos en las elecciones del 1 de julio. De igual modo, se acopla a las declaraciones del presidente electo cuando augura una nueva estrategia que no combata la violencia con más violencia.

“‘(La) ley está fuertemente cuestionada por todo tipo de organismos de derechos humanos, civiles... nacionales e internacionales’, señala Álvarez. (…) ‘Más de 36 mil personas desaparecidas, consignadas según la cifra oficial; más de 150 mil personas asesinadas, más de 280 mil personas en desplazamiento interno y más de 6 mil víctimas de tortura’, apuntó.

“México es el país más violento de América. Así lo cataloga el Programa de Datos sobre Conflictos, estudio desarrollado por el Departamento de Investigación sobre la Paz y Conflictos de la Universidad de Upsala, en Suecia. Se trata de un trabajo que se realiza periódicamente con el objetivo de recopilar información sobre conflictos en el mundo.

“La cruzada contra el narcotráfico, iniciada por Felipe Calderón, ha cobrado más vidas en el Gobierno de Enrique Peña Nieto. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre 2007 y 2016 se registraron 174 mil 652 homicidios. Las organizaciones de derechos humanos no coinciden en las cifras sobre desapariciones, pero las más conservadoras oscilan entre 30 mil y 50 mil víctimas. En muchas ocasiones, con la participación directa de las fuerzas del orden, como sucedió en el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

“Otra muestra inobjetable de los índices de violencia en el país lo representa el número de fosas clandestinas que se han descubierto desde que comenzó la guerra contra el narcotráfico. Entre 2007 –cuando Felipe Calderón iniciaba su Administración– y el mes pasado, la CNDH ha encontrado 307, de las cuales se han exhumado los restos de 3 mil 934 personas. (…) ‘La CNDH ve con preocupación el que en muchas regiones del país se incrementen los hallazgos de fosas clandestinas y, por consiguiente, el número de cadáveres y/o restos humanos de ellas exhumado.

“‘Por ello, destaca la importancia de que las actuales autoridades de los tres niveles de Gobierno y las que próximamente asumirán las responsabilidades de la conducción del país establezcan en el corto plazo una política integral que prevenga, investigue y sancione las violaciones que se generan con la práctica de realizar inhumaciones en fosas clandestinas’, indicó el organismo en un comunicado”. (Texto completo en: http:/www.espacio4.com/)


12 Octubre 2018 04:03:00
Intolerancia y soberbia
Andrés Manuel López Obrador es un político de espacios abiertos y contacto personal. El jueves próximo volverá a la Plaza de Armas de Saltillo, en plan triunfal, para agradecer el apoyo de los coahuilenses que le permitió ganar la presidencia en su tercer intento. Reyes Flores Hurtado, coordinador de transición del Gobierno federal, organiza el mitin frente a la sede del Poder Ejecutivo local donde, como líder del PAN, realizó una huelga de hambre. Otro protagonista será el senador Armando Guadiana, quien ha presentado puntos de acuerdo para auditar las universidades públicas y atender las demandas del magisterio en materia de salud y seguridad social.

En Coahuila, donde “se siente el mejor PRI de México” (Claudia Ruiz Massieu, dixit), AMLO obtuvo 609 mil votos, un cuarto de millón más que José Antonio Meade. Morena ganó además las senadurías de mayoría y las diputaciones de los distritos II (San Pedro), III (Monclova) y VI (Torreón). El Presidente electo llegará con algunas abolladuras en su imagen. La más notable por la fastuosa boda de su amigo y compañero de mil batallas, César Yáñez, llevada al paroxismo del ridículo por la revista ¡Hola!. La misma que aportó el arsenal sobre la casa blanca, la cual no solo se convertiría en uno de los mayores escándalos del sexenio del presidente Peña Nieto, sino en el nadir del Gobierno que prometió salvar a México y al final terminó por ser el hazmerreír del mundo.

Si no ejercer el poder, como ocurrió con Peña, tiene un costo elevado para el país y para la institución, el desgaste por ostentarlo antes de tiempo puede ser mayor. AMLO ha cuidado escrupulosamente su imagen de político honrado y austero, pero a su discurso no le dedica la misma atención, y eso espanta; no solo a los inversionistas y a los mercados, sino a cualquiera. Yáñez aprovechó quizá esa inconsistencia para echar la casa por la ventana, así haya sido la familia de la novia, Dulce Silva, la que sufragó los gastos. Si el futuro coordinador de política y gobierno no puso al tanto a su jefe del tipo de boda al que lo invitaba y de la cobertura en una revista para reyes, magnates y faranduleros, craso error. Y si AMLO acudió con conocimiento de causa, atenido a que todo se le perdona, gravísimo. Primero, porque ya no se le juzga como candidato, sino como Presidente, aun sin entrar todavía en funciones; y segundo, porque en las “benditas redes” los juicios son sumarios.

AMLO acusó el golpe. Sin embargo, en vez de reaccionar con humildad y reconocer su error y el de Yáñez, respondió al estilo Peña Nieto, quien pide contar solo lo bueno o, dicho de otro modo: “ya chole con tus quejas”. El miércoles pasado, en Estado de México, donde Morena recibió 4.3 millones de votos –casi tres veces más que el PRI–, López Obrador convirtió el agradecimiento en reproche a los medios de comunicación por no hablar de la cuarta transformación, la cual, según él, camina viento en popa. “¿Ya sabían ustedes eso? ¡No! ¡Porque eso no se difunde mucho! Pero si se trata de decir que estoy enfermo, ¡ah, sí: noticia nacional! ¡La fiesta de quien se casó! ¡Eso sí: difusión, para querer dar la imagen de que nosotros somos iguales, y para que puedan decir ‘ya ven: son lo mismo’, pues no, no somos iguales, ¡nosotros somos honestos y actuamos con humildad!”. (Reforma, 11.10.18) Los problemas de Peña son la intolerancia y la soberbia. AMLO adolece de los mismos. ¿Dónde está, pues, la diferencia?
10 Octubre 2018 04:02:00
El castigo de Némesis
El vacío de poder por el debilitamiento del presidente Peña lo llena con creces Andrés Manuel López Obrador. El mandatario electo suaviza sobre la marcha algunas de sus propuestas más polémicas, extiende y revoca nombramientos y centra la atención de analistas y caricaturistas políticos, mientras el inquilino de Los Pinos brilla por su ausencia. En el primer informe de su primo Alfredo del Mazo, Peña anunció su regreso al Estado de México y prometió “no causar molestias”. Sólo eso faltaba después de una Presidencia desastrosa.

La Casa Blanca a la que Peña y su esposa Angélica Rivera planeaban retirarse, devino en escándalo. Origen de la decadencia temprana de la popularidad de un matrimonio con ribetes de cuento de hadas o culebrón de Televisa, la residencia fue abandonada en diciembre de 2014, apenas un mes después de conocida su existencia y la manera como se adquirió, por una investigación de Aristegui Noticias.

Valuada en 7 millones de dólares (86 millones de pesos al tipo de cambio de entonces), la casa blanca regresó a su dueño original: Ingeniería Inmobiliaria del Centro, S. A. de C. V., del Grupo Higa, uno de los contratistas preferidos de Peña como gobernador de Estado de México y Presidente de la República. La propiedad fue la Némesis a la arrogancia de la clase política de un país empobrecido y agraviado por la corrupción. “En nuestra casa llevamos una vida lo más normal posible. (A nuestros hijos) les he hecho saber que Los Pinos nos será prestado sólo por seis años y que su verdadera casa, su hogar, es esta donde hemos hecho este reportaje”, declaró Rivera a la revista ¡Hola! (mayo de 2013.)

El envanecimiento y la ostentación de lujo y opulencia removieron el encono social contra la clase política y dieron al traste con la imagen de un Presidente escaso luces y de una actriz medianamente exitosa. Las consecuencias, sin embargo, fueron más profundas. El 6 de noviembre de 2014, el Gobierno canceló el proyecto del tren de alta velocidad México-Querétaro, cuya licitación la había ganado una asociación de empresas encabezada por la multinacional China Railway Construction Corporation (CRCC). Uno de los socios mexicanos era Constructora Teya, de Grupo Higa.

La anulación de la obra, calculada en 3 mil 750 millones de dólares, disgustó a los inversores chinos. CRCC reclamó al Gobierno mexicano una indemnización por 600 millones de dólares, de los cuales finalmente obtuvo 16 millones. (Aristegui Noticias, 03-12-14). Los efectos del descrédito han sido duraderos. Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), cita un ejemplo:

“Hace dos semanas, un amigo que encabeza una dinámica startup de tecnología viajó a China en busca de nuevos inversionistas. (...) Durante cuatro meses cortejó a sus socios potenciales y recibió señales muy positivas. Sin embargo, ya en Shanghái, apareció un tema incómodo en la agenda. ‘Nuestros jefes, dijeron los chinos, están muy preocupados por el tema de la cancelación del tren a Querétaro’ (...) Casi cuatro años después, el tema apareció en el centro de una mesa de negociaciones en Beijing. El prometedor acercamiento de la startup mexicana con los inversionistas chinos se diluyó en un memorándum de entendimiento con compromisos modestos. En el círculo de inversionistas chinos, el nombre de México aún genera desconfianza”. (“Autosabotaje”, Reforma, 16-09-18.)
09 Octubre 2018 04:03:00
México: vacío de poder
Las transiciones presidenciales en México son demasiado prolongadas y algunas, como la actual, han puesto en riesgo la estabilidad del país. El abandono de las responsabilidades y el vacío dejado por Enrique Peña Nieto incluso antes de las elecciones de julio, en las cuales su partido (PRI) quedó reducido a escombros, lo cubre mediáticamente Andrés Manuel López Obrador, pues aún no tiene facultades para tomar decisiones de Estado, y lo aprovechan los grupos de interés y la delincuencia organizada.

En ese interregno surgió el conflicto en la UNAM y la violencia se recrudeció. Cuando el relevo era entre priistas, el sucesor administraba sus presentaciones públicas para no eclipsar a quien le había heredado la presidencia. El soberano disponía hasta de cinco meses –entre la elección y la toma de posesión– para asimilar el impacto por la pérdida del poder, recibir honores –tan fingidos como inútiles y efímeros–, borrar huellas y entregar la casa en orden simulado, con la seguridad de no ser

perseguido.

Vicente Fox, el presidente de la primera alternancia, respetó la tradición. Tampoco tenía argumentos para disputarle espacios y reconocimiento a Ernesto Zedillo, quien, en su primer contacto el 3 de julio de 1994, le hizo una sola recomendación: “No moverle a la economía” –dicho por el panista–.

Además de promover las reformas que posibilitaron el cambio pacífico de partido en el gobierno, Zedillo finalizó el ciclo de las crisis financieras y devaluatorias que caracterizaban los finales de sexenio, desde Luis Echeverría (1970-1976) hasta Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

En el gobierno zedillista no hubo grandes casos de corrupción, y menos que lo involucraran a él o a su familia; la administración de Peña Nieto, en cambio, estuvo plagada de escándalos. Zedillo ha sido el primer presidente que, sin aspavientos, atacó la corrupción y los abusos del círculo más cercano de su predecesor. Raúl Salinas de Gortari pasó 10 años en prisión por delitos de enriquecimiento ilícito (Suiza le congeló cuentas por 160 millones de dólares), lavado de dinero y el asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu (padre de Claudia Ruiz Massieu, presidente del PRI) de los cuales fue absuelto.

En una declaración semejante al “perdón y olvido” del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, Fox abandonó entonces el discurso anticorrupción y alzó la bandera blanca: “No vamos a mirar mucho al pasado porque nos interesa más el futuro (tampoco) queremos ir por la vía del borrón y cuenta nueva (ni) caer en una cacería de brujas”. (El País, 04-07-2000). La claudicación temprana de Fox para atacar el flagelo constituyó una de las principales traiciones del “gobierno del cambio” que todavía hoy más se le reprochan.

Fox liberó a Raúl Salinas en el penúltimo año de su administración y el Pemexgate, el caso más sonado de corrupción investigado en su sexenio, expiró en 2011. Ninguno de los responsables purgó prisión por desviar mil 500 millones de pesos a la campaña presidencial de Francisco Labastida.

El PRI pagó una multa por mil millones de pesos, y asunto arreglado. Pemex, una de las cajas chicas del gobierno y su partido, terminó por quebrar en el gobierno de Peña Nieto. El líder petrolero Carlos Romero Deschamps, uno de acusados del peculado electoral, aparece entre “los 10 mexicanos más corruptos de 2013” de la revista Forbes. Rogelio Montemayor, a la sazón director de Pemex, fue absuelto y ahora preside el Clúster de Energía de Coahuila, cuyo principal negocio será el gas en la Cuenca de Burgos mediante la técnica de fracturación hidráulica (fracking), si AMLO lo permite.
08 Octubre 2018 04:03:00
Presidencias infames
El perdón solicitado por José López Portillo a los mexicanos por haberlos engañado, después de prometerles abundancia, pese a su teatralidad, pareció más auténtico que el de Enrique Peña Nieto por no salvar a México de su gobierno, el cual pasará a la historia como uno de los más infames. Su administración sólo es equiparable a la de Salinas de Gortari, excepto por su incompetencia, pues la del villano favorito promovió la modernización del país, para favorecer el capitalismo de compadres, pero al final sus altos niveles de aprobación se hicieron añicos por la corrupción y los crímenes políticos (Colosio y Ruiz Massieu entre los más relevantes), el magnicidio del cardenal Posadas Ocampo, la expansión del narcotráfico y su colusión con las más altas esferas del poder.

Autodenominado “el último presidente de la Revolución”, López Portillo lloró en su último informe desde la tribuna del Congreso por haberle fallado “a los desposeídos y marginados”; y a partir de su experiencia personal, anticipó lo que hoy somos: un país de cínicos. El líder frívolo y vanidoso que sin pudor exhibió sus amoríos, devaluó la institución presidencial y se enorgulleció del nepotismo, asestó un último golpe al estatizar una banca ciertamente abusiva y usurera, pero entregarla a políticos significó poner a la Iglesia en manos de Lutero. Salinas convirtió el error en oportunidad y privatizó los bancos entre cuates, como lo hizo con Telmex, Altos Hornos de México, TV Azteca y decenas de empresas, antes propiedad del Estado.

Peña Nieto pide un día al país perdón y al siguiente extiende certificado de buena conducta a la pareja imperial de Veracruz formada por Javier Duarte y Karime Macías (Coahuila también tuvo la suya), cuyas tropelías, cometidas a ciencia y paciencia de Los Pinos, causaron muerte y destrucción. El mismo trato recibieron otros incondicionales del presidente: los exgobernadores Humberto y Rubén Moreira, de Coahuila; Ángel Aguirre, de Guerrero, en funciones cuando 43 normalistas de Ayotzinapa fueron desaparecidos y acaso exterminados; el prófugo César Duarte, de Chihuahua; Jorge Herrera, de Durango, y Miguel Alonso, de Zacatecas. Todos ellos, supuestos financistas –con cargo al erario– de la campaña presidencial peñista. “Como se llega al poder, así se gobierna”, advierte el colombiano Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia, quien ha adecentado la política y algún día será presidente.

¿Qué tipo de expresidencia le aguarda a Peña Nieto? A López Portillo le ladraban por haber faltado también a su promesa de “defender al peso como un perro”; en su sexenio, la moneda se devaluó 886% (Banxico). Miguel de la Madrid, a pesar de su grisura, fue respetado, podía salir sin aparato de seguridad como el que ahora ostentan los Moreira y su cancerbero Ramos Gloria, cuya función consistía en detener cuanta denuncia llegaba a la Procuraduría de Justicia contra quienes lo humillaban públicamente y en privado. Antes de morir, De la Madrid tuvo el coraje de aceptar el error de haber entregado la Presidencia a los Salinas (Carlos y Raúl), en una entrevista con Carmen Aristegui para el libro Transición. Los calificó de inmorales. (¿Algún día hará lo mismo Enrique Martínez con respecto a los Moreira?) Carlos Salinas se exilió en Irlanda quizá temeroso de ser detenido como su hermano Raúl, por el gobierno de Ernesto Zedillo. Peña Nieto se encerrará en el Estado de México –¿dónde más?–, pero nunca hallará paz.
06 Octubre 2018 04:00:00
La mano de AMLO
El regreso de Carmen Aristegui a la radio lo anticipó el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. ¿Es bueno o malo que así haya ocurrido? La propia periodista admite el riesgo, escribe Gerardo Moyano en la sección de Medios de Espacio 4 (598).

«“Le pido que venga a este estrado para poder formalizar este anuncio (...) el licenciado Andrés Manuel López Obrador, que aquí nos acompaña y que nos dará los detalles...”, dijo Carmen Aristegui en la conferencia de prensa del 28 de septiembre, en la cual anunció su regreso a la radio pública a través de Grupo Radio Centro (GRC).

»La broma no era inocente. Semanas atrás, el presidente electo había dicho que “procuraría” el regreso de Carmen Aristegui y José Gutiérrez Vivó para “que se les reivindique, y que nunca más se vuelva a censurar a un medio de comunicación”. Aristegui fue despedida de MVS Radio en 2015 tras la investigación de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto. Gutiérrez Vivó salió del aire en 2007, tras denunciar “lo incómodo” que resultaba su noticiario para el Gobierno y para la familia Aguirre, propietaria de GRC (Espacio 4, 596).

»El anuncio de AMLO le había generado “sentimientos encontrados” a la periodista, quien aplaudió el compromiso con la libertad de expresión, pero también expresó dudas por el hecho de que el presidente “pudiera intervenir de esa manera”. Para sus detractores, lo que en realidad procura el presidente electo es tener periodistas y medios influyentes a su servicio. De ahí la broma de Aristegui y los cuestionamientos en las redes sociales sobre si la periodista mantendrá su postura crítica y de denuncia con el nuevo gobierno, o se convertirá en su “palera”.

»Aristegui no regresará a MVS, empresa con la cual continúa un litigio que amenaza con llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sino con su competidor más serio: GRC. La apuesta del consorcio radial de la familia Aguirre es retransmitir el programa que la periodista difunde a través del portal de Aristegui Noticias para que “este noticiario se convierta rápidamente en el espacio informativo más escuchado de la República Mexicana”. El programa podrá escucharse en la frecuencia modulada 97.7, a partir del 17 de octubre, de siete a 10 de la mañana.

»Juan Aguirre Abdó, consejero e hijo del presidente de GRC, Francisco Aguirre Gómez, aseguró que “el margen de libertad (de Aristegui) es absoluto, dado que el contenido (…) va a ser generado inclusive desde (...) el mismo estudio desde donde se está generando. Nosotros lo que estamos haciendo con esta alianza es tomar la señal”, dijo.

»“Adicionalmente, esta alianza implica básicamente la representación de este contenido a nivel nacional. Por ejemplo: si no tenemos cobertura en Culiacán, un radiodifusor local puede hacer la alianza con nosotros, como representantes de este contenido”, explicó. Para Aristegui, el acuerdo vence a la censura impuesta por el Gobierno. “Hemos estado fuera de la radio mexicana por más de tres años y medio por un tema de censura. Los periodistas que estuvimos involucrados en la investigación de la ‘Casa Blanca’ de Enrique Peña Nieto. Es un tema que queda ahí como una historia hecha por periodistas mexicanos. Nunca la pudimos publicar en el medio que debió ser publicada”, señaló. El regreso de Aristegui representa “un avance extraordinario” para la libertad de expresión. “Carmen es una periodista profesional, una periodista independiente, libre”, dijo AMLO el 1 de octubre».


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05 Octubre 2018 04:02:00
La hora de la verdad
El pasmo y la indignación no eran para menos. Un líder de opinión de La Laguna compartió por WhatsApp una nota de El Diario de Coahuila titulada: “Álvaro Moreira nuevo presidente del PRI”. En la fotografía –de archivo, lo cual no aclara– Miguel Riquelme abraza efusivamente a Moreira IV. “¿Alguien tiene duda de quién manda?”, pregunta mi paisano. Visto así, la respuesta saltaría a los ojos, pero mandar al benjamín del clan a cuidar las catacumbas por unas horas, tiene otro mensaje: terminar de sacudirse a los Moreira.

La operación limpieza (no ha llegado a purga, pues esta implica castigo) empezó en los primeros meses del sexenio: el muñidor del moreirato, David Aguillón, fue desalojado de las onerosas oficinas de la Fundación Colosio. Sería bueno saber si también ya dejó de ser proveedor del Gobierno. La escoba ha recorrido la mayoría de las dependencias, pero aún hay muchos enquistados. Homero Ramos Gloria, otro de los correveidiles del tándem Humberto-Rubén, fue vetado para ocupar la Fiscalía General del Estado y la Secretaría del Ayuntamiento de Saltillo. También han pasado los mejores días de Moreira III (Carlos) en el SNTE.

Álvaro ocupa la presidencia del CDE del PRI por nepotismo y por escalafón, no por méritos, pues estos dejaron de ser condición para encabezar un partido cuya jefatura fue ocupada en otro tiempo por políticos con formación, trayectoria y cultura (Federico Berrueto Ramón, Óscar Flores Tapia, José de las Fuentes y Florencio Barrera Fuen-tes), no por figurantes. En el sexenio pasado, Moreira IV tuvo a su servicio al director del Deporte, Jorge Pablo Chapoy –quería ser arquero; otros del clan, ahora con dinero, prefieren el golf–. Mientras, el gobierno le regateaba apoyo a Ernesto Boardman (Nuevo León lo presume, pero es de Ramos Arizpe), único representante de México en los Juegos Olímpicos de Río en esa disciplina (su especialidad es el recurvo individual). Y como en Coahuila una irregularidad se cubre con otra, a Chapoy le detectaron desvíos por más de dos millones de pesos.

A Álvaro las enseñanzas de Chapoy le sirvieron de muy poco (“lo que natura non da, Salamanca non presta”). En las urnas, la mayoría de los tiros le han salido por la culata. El año pasado, el PRI retuvo por los pelos la gubernatura en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuyo fallo estuvo a todas luces manipulado. Sin embargo, no pudo conservar la mayoría en el Congreso local ni las principales alcaldías; en compensación, recuperó la de Saltillo. Las cosas empeoraron en julio, pues además de perder nuevamente Torreón, Monclova y Acuña, Morena arrasó en Piedras Negras, Matamoros, Francisco I. Madero y Parras. De las elecciones federales, ni qué decir tiene. Rodrigo Fuentes, cuya marca en derrotas es casi perfecta, cantó carro completo, y por poco acierta. Pero fue el partido de AMLO –no el de Peña Nieto ni el de los Moreira– el que estuvo a punto de ganarlo todo. Sólo le faltaron cuatro distritos.

El primer informe de Riquelme se aproxima y es tiempo de asumir por completo y sin asomo de dudas el control político del estado y de una administración todavía con tufo moreirista. El Gobernador puede deberle mucho a Rubén, pero su responsabilidad constitucional lo rebasa y no admite dilaciones, salvedades ni medias tintas. Moreira II profundizó la crisis de la megadeuda y apoyó a Riquelme para salvarse. La cuenta entre ellos está saldada, pero no el daño y los agravios a Coahuila.
03 Octubre 2018 04:00:00
Coahuila: la otra mafia
Los arreglos del Gobierno con la delincuencia organizada durante el moreirato dieron origen a las masacres en Allende y Piedras Negras y a las desapariciones forzadas en Torreón, Monclova y otros municipios, dice Armando Guadiana.

En la entrevista con Espacio 4, el senador de Morena habla sobre la tarea de Reyes Flores Hurtado como representante de AMLO en el estado, de su compromiso para castigar la corrupción y de por qué Torreón aún no cuenta con drenaje pluvial: “el dinero se utilizó para otros menesteres o se lo robaron”. Por otra parte, destaca el liderazgo del alcalde lagunero Jorge Zermeño. ¿Su rival en las elecciones para la Gubernatua de 2023?

Reconoce el compromiso de investigar la megadeuda. “Veré de qué manera, para no hablar por hablar, como muchos senadores. Quiero analizar con los abogados lo que sea más prudente y tenga mayor efectividad y trascendencia. Si queda en el tintero no serviría para nada. Lo voy a hacer pronto, pero en forma analítica y estudiada, desde el punto de vista jurídico. Vamos a pedirle a los diputados su apoyo, sobre todo a los de Morena: José Ángel Pérez, Javier Borrego y Melva Farías”.

También aborda el problema de las inundaciones en Torreón, provocadas por las lluvias. “Reyes Flores ya tuvo una reunión con Zermeño, quien ha sido un buen alcalde.

Tan es así, que lo demostraron las urnas, donde ganó dos a uno contra el más cercano perseguidor. Y eso que tenía muchas cosas en contra, digo, de la fuerza pública, pero de la ciudadanía de Torreón tiene la confianza y seguramente no la defraudará”.

Para el drenaje pluvial –señala– “Primero, deben tener un proyecto definido desde el punto de vista técnico. Cuando andaba yo en la construcción –hablo de allá de los años 70 y 80– me tocó hacer unos colectores grandes en Torreón. Ya no se continuaron porque, según gente que estaba en la dirección del sistema de agua potable, que no era municipal, sino estatal, lo utilizaban de caja chica para otros menesteres.

Mandaban dinero de Torreón que les sobraba, según esto, del sistema de agua. Pero no es que les sobrara, es que no hacían lo indispensable, porque con las mismas cuotas Torreón debería tener ya un drenaje pluvial de primera. ¿Por qué no lo tiene? Porque es dinero que han destinado a otros menesteres públicos y otro que se han robado, lo han malgastado, etc”.

Otro tema son las masacres y las desapariciones forzadas. “Las matanzas de Allende y Piedras Negras no pueden quedar en el olvido. Desde el Senado y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos vamos a enviar nuevos oficios a La Haya, porque también siento que es un organismo burocrático más de Naciones Unidas, que no hacen las cosas como deberían hacerlas”. (El Estatuto de Roma, bajo el cual se rige la Corte Penal Internacional, advierte: “los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional (como los de lesa humanidad) no deben quedar sin castigo”).

El presidente de la comisión de Energía del Senado obtuvo medio millón de votos en las elecciones de julio. “Eso te compromete más a hacer las cosas bien y a favor de Coahuila, a seguir con los mismos temas, que no queden en el olvido. Me refiero a la deuda y sobre todo en la materia de derechos humanos, lo que sucedió en Allende, Piedras Negras, San Pedro, Torreón, aquí mismo en Saltillo, alrededor de Monclova. Es el resultado de los arreglos que han hecho medios oficiales con la gente de malas conductas, vamos a decir, el crimen organizado”.
02 Octubre 2018 04:07:00
Azares del destino
Armando Guadiana, quien acuñó la frase “honrao, honrao, sí; pero honrao tres veces, quién sabe”, debe a los Moreira su renuncia al PRI y su retorno triunfal a la política. “Querían detenerme, pero no lo consiguieron”. Hoy es senador y junto con Reyes Flores Hurtado –otro perseguido del clan– son los ojos y oídos de Andrés Manuel López Obrador en el estado. El empresario sugiere que la alternancia en Coahuila se pospuso por la negativa de Javier Guerrero a unirse a él o a Guillermo Anaya. Esta es su experiencia.

¿Estaba en su escenario regresar a la política? ¿En qué contexto ocurre después de décadas de ausencia?

“No pensaba regresar a la política. Se dio como todo en la vida: azares del destino. Empecé primero como ciudadano, hablando de las deudas de Coahuila y de otros estados. Luego realizamos una gira sobre el tema en las entidades donde los gobernadores, huérfanos de jefe en Los Pinos, hacían de las suyas: Nuevo León, Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua, Nayarit, Estado de México, Ciudad de México. En Coahuila hicimos una reunión con la presencia de los dirigentes de casi todos los partidos: Gustavo Madero, del PAN –el presidente era Felipe Calderón– y Jesús Zambrano, del PRD. El miembro del clan que ha imperado y dominado Quintana Roo, con base en Cozumel, Pedro Joaquín Coldwell, nos llamó para disculparse y mandó un representante. Con la información obtenida le enviamos un resumen, que, por cierto, preparó muy bien nuestro futuro delegado federal, Reyes Flores Hurtado, gente capaz, que seguramente le va a aportar mucho al estado y va a dirigir y a vigilar bien la inversión en Coahuila.

“De esa síntesis jurídica y económica de los estados, nos dimos cuenta de unas cosas bárbaras. Coahuila no se diga, pero en Veracruz, Quintana Roo y Nayarit... la situación era tremebunda. El documento se lo enviamos a los presidentes de todos los partidos y a los candidatos a la Presidencia, incluyendo al famoso Gabriel Quadri, de Nueva Alianza. En ese entonces, 2012, me invitan del PRD y del PAN para ser candidato a senador o a diputado, pero les dije que no era mi intención, que yo andaba con este tema como luchador ciudadano, como empresario molesto por lo que estaba viendo en mi estado y en otros estados. Seguimos trabajando y en 2017 decidí participar como candidato independiente a gobernador. En 2012, ya había apoyado a Andrés Manuel López Obrador. En enero de ese año hice un manifiesto público que está en los medios, donde renunciaba al PRI, en el cual ya ni participaba, pero envié una renuncia formal al Comité Ejecutivo Nacional.

“En 2017, a través de Alfonso Romo, Andrés Manuel me invita a un desayuno en Monterrey para que nos unamos a Morena. Y así nos fuimos involucrando. Después vino la campaña de gobernador, la cual fue una gran satisfacción para mí, la verdad. Tratamos de convencer a Javier Guerrero para que se uniera a nosotros, pero no; lo mismo pasó con Lenin Pérez. Le dije a Javier: ‘Mira, si no es con nosotros vete con Memo Anaya. Ya necesitamos un cambio’, pero no, tampoco. Memo Anaya se quedó en la orilla, pues funcionó toda la operatividad del PRI. Una forma que ya se les acabó, pues en las elecciones intermedias no va a suceder eso, no va a haber compra de votos, no va a haber inducción al voto, porque el dinero público de desarrollo social irá para todo el mundo, independientemente del partido al que pertenezcan”.
01 Octubre 2018 04:08:00
Una vara demasiado alta
Si Juárez, Madero y Cárdenas son los modelos de Andrés Manuel López Obrador para ejercer la Presidencia, Armando Guadiana eligió a Belisario Domínguez (1863-1913). El senador chiapaneco pagó con su vida haber denunciado al dictador Victoriano Huerta desde la tribuna.

El legislador coahuilense ha empezado por criticar la componenda entre su partido (Morena) y el Verde para violar la Constitución y permitirle a Manuel Velasco ocupar dos cargos de elección al mismo tiempo: senador y gobernador de Chiapas. El PVEM pagó el favor a Morena con cinco diputados para completar la mayoría absoluta en el Congreso.

“No seré un senador borrego, ni palero del presidente”, dice Guadiana mientras se retuerce el bigote. “Apoyaré las iniciativas de AMLO cuando beneficien al país e impugnaré las que no lo sean”.

Retórica o no, es lo que el ciudadano de a pie desea tener en el Congreso: representantes populares auténticos, no “levantadedos” al servicio de sus partidos ni peones del presidente. El tiempo dirá si Guadiana cumple y hace respetar la soberanía parlamentaria o se pliega a las consignas de Morena y a los deseos de AMLO.

Mientras tanto, el expresidente de los Saraperos de Saltillo disfruta la experiencia en el Senado. “Es un borlote, sobre todo en la Cámara de Diputados, donde son 500”. En su caso aplica el refrán según el cual “a buen banderillero hay toro en todas partes”.

Guadiana echó mano de sus conocimientos taurófilos para hacerles la faena a Guillermo Anaya y a Jericó Abramo –de menor edad, pero más ejercitados en la arena política– en las elecciones de julio pasado. Con suertes –metafóricas– como el Par de Calafia, invención de Rodolfo Rodríguez, “El Pana”, entusiasmó a una parte del respetable; otro sector respondió con silbidos, pero jamás se aminaló.

Belisario Domínguez, el arquetipo de Guadiana, defendió hasta la muerte la libertad de expresión, contrapeso del poder. Frente a un futuro presidente cuya fuerza y mayoría en el Congreso general no han tenido los últimos mandatarios, los principios liberales del médico de Comitán cobran vigencia, máxime por la intolerancia de AMLO a la crítica. En su discurso del 23 de septiembre de 1923, Domínguez proyectó al México de Felipe Calderón y Peña Nieto.

“‘La paz se hará cueste lo que cueste’, ha dicho don Victoriano Huerta. ¿Habéis profundizado, señores senadores, lo que significan esas palabras en el criterio egoísta y feroz de don Victoriano Huerta? (...) significan que está dispuesto a derramar toda la sangre mexicana, a cubrir de cadáveres todo el territorio nacional, a convertir en una extensa ruina toda la extensión de nuestra patria, con tal de que él no abandone la Presidencia, ni derrame una sola gota de su propia sangre”. (Wikipedia)

Trece días más tarde, Domínguez era asesinado con sevicia. La reacción social y política provocó la ira de Huerta. El dictador disolvió el Congreso y encarceló a 90 diputados, pero no conservó el poder: el 15 de julio de 1914 renunció a la silla del águila.

En 1953, el presidente Ruiz Cortines instituyó la medalla Belisario Domínguez. El Senado la concede a quienes “hayan hecho un servicio excepcional al país en el campo de la política, el activismo social, las ciencias, las humanidades o las letras”. El valor y la talla del personaje obliga a Guadiana a estar a la altura de las circunstancias de Coahuila y del país. Adoptarlo como guía no basta, lo difícil será seguir su ejemplo.
29 Septiembre 2018 04:09:00
El manto presidencial
La liberación de Alejandro Gutiérrez de una prisión de Chihuahua, donde pasó nueve meses, no habría sido posible sin la voluntad del presidente Peña y la obsecuencia de la PGR. Mientras priistas que endeudaron y saquearon a sus estados andaban por la vida como si tal cosa, envueltos en el manto de la impunidad, el exsenador coahuilense pasaba las de Caín. Gerardo Moyano revisa el caso en Espacio 4 (597).

«En su guerra de retirada (Lorenzo Meyer dixit), el gobierno federal está tratando de eliminar los cabos sueltos en casos de corrupción que salpican al presidente Enrique Peña Nieto. En esa línea, utiliza a la Procuraduría General de la República (PGR) y a jueces federales para, según el caso, exonerar, amparar, rebajar condenadas y entorpecer procesos de extradición de figuras políticas como Elba Esther Gordillo, los exgobernadores César y Javier Duarte, y Emilio Lozoya, exdirector de Pemex. (...)

»Pero existe un soldado más que el gobierno y su partido quieren rescatar antes de finalizar el sexenio: Alejandro Gutiérrez, exsecretario general adjunto del PRI (2015-2016), detenido en diciembre pasado por dos supuestos casos de peculado.

El primero es por 246 millones de pesos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) había destinado a Chihuahua, pero que según el gobierno de Javier Corral (PAN) fueron triangulados al PRI en 2016 (durante la dirigencia nacional de Manlio Fabio Beltrones), a través de empresas fantasma (creadas por un policía del Estado de México). El segundo es por un contrato de 1.7 millones de pesos que una empresa de Gutiérrez incumplió (nunca prestó los servicios) con el gobierno de César Duarte.

»En el primero, la PGR solicitó el sobreseimiento del caso debido a que no encontró evidencias contra Gutiérrez. Cinco agentes ministeriales fungieron como defensores del acusado y no hubo representantes de la SHCP, que en mayo pasado fue declarada como la única víctima, razón por la cual el caso recayó en la justicia federal. En respuesta, la Fiscalía de Chihuahua logró un amparo para que un juez federal considere como víctima a la Secretaría de Hacienda local (lo cual consiguió), pues los recursos ya habían sido etiquetados para la entidad. (...)

»El amparo es el único instrumento que mantiene a Gutiérrez entre rejas. El segundo caso lo podría litigar en libertad, luego de que un juez fije una fianza de un millón de pesos y el uso de un brazalete electrónico para evitar que salga de Chihuahua. Para el gobernador Javier Corral, con la “burda exoneración” del priista, Enrique Peña Nieto y el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray (titular de Hacienda durante el presunto desvío) “se protegen a sí mismos”.

»“El papel que juega Alejandro Gutiérrez en la operación que se conoce como Zafiro ha puesto en jaque al régimen corrupto y corruptor de Peña Nieto. Y porque protegiendo a Gutiérrez en realidad se protegen a sí mismos, porque el asunto toca los más altos niveles de responsabilidad política en México (…) No es posible admitir que una operación de esa dimensión se haya realizado sin el consentimiento del presidente de la República”, dijo el mandatario. Por su parte, Alejandro Gutiérrez se declara “preso político” y asegura que saldrá de la cárcel, no porque el desvío no se haya hecho, si no porque “no van a encontrar ningún elemento probatorio de mi participación en los hechos de que me acusan”. (El Diario 12-09-18). Al tiempo». (Nota completa en: http:/www.espacio4.com/)
28 Septiembre 2018 04:01:00
‘La ley de Herodes’
La competencia representa el acicate más poderoso para mejorar la calidad y el precio de los bienes y servicios, en beneficio del consumidor. La idea es conservar la preferencia del público y, de ser posible, restárselo a otros. La atención es clave. Los supermercados, las tiendas de conveniencia y las heroicas misceláneas supervivientes a la mercadotencia y a las cadenas se adaptan a las circunstancias. Lo mismo pasa en los restaurantes y en la hotelería. Las opciones son tantas y tan variadas que el menor descuido puede significar la ruina incluso de la empresa más acreditada. Sin consumidores no hay negocio; por eso los cuidan.

En el sector público pasa lo contrario, pues tiene la sartén por el mango. En días pasados acudimos mi esposa Chilo, nuestra hija Ana Cristina y yo a renovar nuestras licencias de conducir, trámite que, con toda seguridad, no realiza la alta burocracia. Algún funcionario debería ponerse en los zapatos de los contribuyentes que pasan horas bajo el sol abrasador, el frío o la lluvia. Con el cambio climático, todo puede ocurrir el mismo día. Sin embargo, es tanto como pedirle peras al olmo.

Durante la espera comprobé una cosa: el mexicano es un pueblo estoico y aguantador... hasta que se rebela, como ocurrió en las elecciones de julio. Bajo la escasa sombra de una máquina donde se pagan los boletos del estacionamiento, una mujer joven aguardaba con su pequeño hijo en brazos el turno de su esposo. Cuando le dieron el paso a la oficina, donde volvería a hacer fila, esta vez sentado y a un ritmo menos lento, el hombre pidió al vigilante dejar entrar a su familia para evitarle una insolación. El guardia accedió.

Ya dentro, un muchacho se dirigió directamente a uno de los módulos. Una mujer se percató y protestó a voz en grito: “¡Ese se brinco la fila... a la cola!”. Una vez frente a la joven encargada de corroborar los últimos datos, le pregunté sobre la supuesta trampa. “La impresora se descompuso el lunes y no pudimos arreglar. La persona no se brincó la hilera –aclara–, vino a recoger la licencia que ayer no le pudimos entregar”. El servicio, en general, no es malo, pero los empleados no disponen de apoyo suficiente para cumplir mejor su comisión, a ratos ingrata.

El Gobierno no se preocupa por los contribuyentes, pues los tiene cautivos y sometidos a la mexicanísima “ley de Herodes” de “pagas y te aguantas”, en su versión menos insolente. Sin embargo, las autoridades deben corresponder a la disposición de los causantes cumplidos, máxime en un estado cuya deuda por más de 40 mil millones de pesos nadie sabe a ciencia cierta a dónde fue a parar. Lo único seguro es que enriqueció obscenamente a una panda de rufianes. La incuria oficial y la falta de respeto hacia los ciudadanos se refleja en todas partes.

Las autoridades esperan que ocurra un accidente grave en alguna zona escolar para rasgarse las vestiduras y buscar culpables. En entronques peligrosos como el de Candela y Universidad, la situación es crítica y exasperante. En el Isidro López, donde igual se violan impunemente los límites de velocidad y se expone la vida de niños y adultos, los padres han suplido al municipio y colocado avisos ante la inutilidad de las patrullas emplazadas, cuya única función consiste en “dar buena imagen”. También ellos son víctimas de la “ley de Herodes”. No existe voluntad para resolver problemas en apariencia menores, pero sí futurismo desbocado por la silla de Riquelme.
26 Septiembre 2018 04:08:00
El amigo de AMLO
Armando Guadiana regresó a la política al margen de los partidos. De su peculio pagó desplegados a página entera en diarios de Ciudad de México para exigir la renuncia de Humberto Moreira a la presidencia del PRI –a lo cual ningún organismo empresarial u oposición se atrevió– por la corrupción en su Gobierno. El PAN y el PRD lo invitaron sin éxito a sus filas e incluso ofrecieron postularlo para el Congreso federal. Sin embargo, prefirió seguir al frente de Claridad y Participación Ciudadana, asociación civil fundada por él para exigir el esclarecimiento de la megadeuda y enjuiciar a los responsables de su contratación ilegal.

Declarado enemigo por el moreirato, fue perseguido y acusado de tener vínculos con la delincuencia organizada. El clan movió influencias en la PGR para congelarle cuentas y tratar de detenerlo, filtró conversaciones privadas con su esposa y prohibió las corridas de toros para afectar uno de sus negocios. Guadiana resistió. Hoy, desde el Senado, donde su partido (Morena) es mayoría, retomará las iniciativas para investigar la deuda por más de 36 mil millones de pesos y los crímenes de lesa humanidad cometidos en los gobiernos de Humberto y Rubén Moreira, denunciados separadamente por él, por el obispo Raúl Vera y por la Federación Internacional de Derechos Humanos ante la Corte Penal de la Haya.

Ingeniero civil con maestría en Ciencias, Guadiana hizo célebre la frase “honrao, honrao, sí; pero honrao tres veces, quién sabe”, cuando el periodista Francisco Juaristi Septién lo entrevistó sobre un presunto peculado por más de 400 millones de pesos en el Gobierno de Eulalio Gutiérrez Treviño. En ese tiempo (1975) era presidente de la comisión de Hacienda del Congreso local, y en tal carácter dice haber constatado que los recursos –pertenecientes a la Federación– se ejercieron en gasto corriente e inversión. “No se los robaron”.

En su campaña para gobernador, el año pasado, el hombre del sombrero Stetson y del bigote Chevron se adelantó a Andrés Manuel López Obrador en eso de inventarle apodos a sus rivales. Antes de que AMLO incordiara a Ricardo Anaya con el “Ricky Rickín canallín”, Guadiana había llamado “Riquelme relojes” al candidato del PRI, por su afición a esos instrumentos, y “Memo Moches” a Guillermo Anaya, por las comisiones que legisladores del PAN cobraban a los alcaldes por la entrega de apoyos federales.

El flamante senador por Morena no se toma demasiado en serio, y a la política tampoco. Forma parte de una bancada de 59, la del PAN es de 24 y la del PRI, de 14. Solo un escaño lo separa de Nestora Salgado en el salón de plenos. El PRI exhibió a la morenista como secuestradora; para el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de Naciones Unidas, fue una presa política. Otras figuras polémicas de la fracción parlamentaria de Morena son el líder minero Napoleón Gómez Urrutia y el exalcalde de Acapulco, Félix Salgado Macedonio.

El político renacido no niega a sus amigos. El mes pasado visitó a Alejandro Gutiérrez en la prisión de Chihuahua, donde el exsecretario general adjunto del PRI ha pasado los últimos meses, acusado de peculado. Los acompañó el senador suplente Reyes Flores Hurtado, a quien AMLO nombró coordinador general en Coahuila. Comieron pollo y después regresaron a Saltillo. Guadiana ya se reunió con el gobernador Miguel Riquelme. Quizá nunca imaginó ser senador ni el amigo coahuilense del presidente más poderoso de los últimos tiempos. Contra los Moreira apostó y ganó. Se la jugó por AMLO y le fue mejor. Hasta Dios abomina de los tibios.
25 Septiembre 2018 04:07:00
Guadiana y los Moreira
La audacia y la incorrección política le permitieron a Armando Guadiana convertirse en senador, en la figura más influyente de Coahuila después de Miguel Riquelme y en el principal aspirante a sucederle. “Si las elecciones fueran hoy, yo ganaría”, dice sin atisbo de duda. Sin embargo, en 2023, cuando los coahuilenses concurran nuevamente a las urnas para nombrar gobernador, tendrá 78 años, por eso acota: “Si tengo el mismo vigor de hoy, volveré a ser candidato”. En el proceso anterior lo fue por Morena y captó 151 mil votos; en julio pasado, con 493 mil, dejó fuera del Senado al cincuentón Guillermo Anaya (PAN) y al cuadragenario Jericó Abramo Masso (PRI).

Guadiana –como López Obrador– no ganaría un concurso de oratoria, de imagen ni de simpatía, pero el olfato y el instinto los tiene bien desarrollados. No se va por las ramas como los políticos que, aun traicionados, prefieren agachar la cerviz y mostrar “disciplina” e “institucionalidad”, en busca de aceptación y nuevas oportunidades, sin reparar en el costo que su falta de valor y respeto por sí mismos comporta frente a un electorado crítico y pendiente de sus actos. “A los Moreira (Humberto y Rubén), ni perdón ni olvido”, dice acerca de la megadeuda y las masacres en Allende, en el penal de Piedras Negras y en la Comarca Lagunera. El clamor social de justicia sólo puede ser satisfecho mediante el castigo a los responsables y la reparación del daño, advierte.

El senador debe su alta votación a López Obrador, pero también a su desparpajo y constancia. Mientras Anaya brillaba por su ausencia –quizá atenido a las encuestas y a la inercia de la elección para gobernador, en la que obtuvo 452 mil votos, 300 mil más que su rival de Morena– y Abramo hacía una mala lectura del momento, lidiaba con una pésima compañera de fórmula, Verónica Martínez, y con traiciones de liderazgos del PRI interesados en eliminarlo de la temprana carrera por la gubernatura, Guadiana, como en la fábula de la liebre y la tortuga, no aflojaba paso. Se concentró en Saltillo y Torreón sin descuidar el resto del estado. Los últimos en las encuestas fueron los primeros en las votaciones.

Después de las entrevistas con los vencidos –Anaya y Abramo–, faltaba la charla con el ganador; igual, sin previo aviso, antes del primer sorbo de café. Ninguno rehusó. Los perdedores por lo regular hacen mutis, acaso por vergüenza; y a los vencedores, la mayoría de las veces les gana la soberbia. Pero unos y otros tienen cosas que decir; y los ciudadanos, derecho a saber cómo reaccionan y qué piensan, cuáles fueron sus errores y por qué ganaron o perdieron. La intención de esta serie ha sido justamente esa: escuchar a los triunfadores sin ignorar a los derrotados.

Guadiana es un caso atípico. Retirado de la política hace más de cuatro décadas para dedicarse a los negocios, luego de ser diputado en la 46 legislatura local (segunda en el gobierno de Eulalio Gutiérrez Treviño), volvió a la escena para denunciar la corrupción de los Moreira cuando todo el mundo les rendía culto. Renunció al PRI y apoyó la segunda y tercera candidaturas de Andrés Manuel López Obrador. Hoy, como senador de la República y aspirante al Gobierno del Estado, su compromiso con los coahuilenses es combatir la corrupción. En los casos del moreirazo, las violaciones a los derechos humanos y las empresas fantasma, “ni perdón ni olvido”, sentencia. ¿Cumplirá?
24 Septiembre 2018 04:08:00
Justicia, no olvido
¿Qué tipo de presidente será López Obrador? Las opiniones varían según el gusto o disgusto de cada persona. Sin embargo, la mayoría coincide en la necesidad de un cambio en la conducción política del país, incluidos quienes no votaron por él y aún lo consideran un riesgo para la estabilidad nacional, alterada en los últimos sexenios, no por el líder de izquierdas, sino por la incuria e impericia de los gobiernos derechistas de Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto. La principal exigencia social a AMLO consiste en atacar y castigar la corrupción, no en perdonar a los venales y dejar intocadas sus inmensas y escandalosas fortunas. El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, es apenas un botón de muestra.

En el mundo existen ejemplos de gobiernos de centroizquierda e izquierda exitosos como los de Felipe González en España, Tony Blair en Reino Unido, Barack Obama en Estados Unidos, Luiz Inácio Lula en Brasil y José Mujica en Uruguay. Comprometidos con las causas de la libertad, la justicia y la democracia, gozan de reconocimiento internacional y el de sus respectivos países. El encarcelamiento de Lula, por delitos de corrupción cuyo monto sería en México el equivalente a una propina, no demerita sus logros, en una época propicia para el crecimiento por los precios del petróleo, oportunidades que en nuestro país se han tirado por la boda en cuanta ocasión se han presentado.

Peña Nieto, cuyo último grito en Palacio Nacional fue tan afectado y triste como su administración, paga el error de haber protegido a gobernadores inescrupulosos como Humberto y Rubén Moreira, a quien premió con fuero en la Cámara de Diputados. Al presidente se atribuye la liberación de Moreira I de la prisión española de Soto del Real, donde fue ingresado bajo los cargos de lavado de dinero, malversación, cohecho y organización criminal. La misma investigación de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policía de España condujo al arresto de Juan Manuel Muñoz, “El Mono”, presunto operador financiero de los Zetas, en vías de extradición a Estados Unidos, cuyos vínculos con el poder político son una bomba próxima a estallar.

Si Javier Duarte y Roberto Borge, perteneciente al mismo club de multimillonarios, están presos, y César Duarte se encuentra prófugo, no es por voluntad presidencial, sino por mandato ciudadano. En Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua la alternancia hizo posible lo que jamás habría ocurrido si el PRI gobernara hoy esos estados. En particular llama la atención el desempeño del mandatario chihuahuense Javier Corral, cuya batida contra la corrupción, arbitraria para unos, tiene amplio respaldo popular y es ejemplo nacional.

López Obrador debe poseer información de cada gobernador, de quienes ya dejaron de serlo, pero aún influyen, y de sus excesos. La mayoría tiene cuentas pendientes y no soportaría la investigación más somera. En la misma situación se hallan Rosario Robles y algunas exprimeras damas, cuya abundancia de bienes no les cayó del cielo, sino del presupuesto ejercido por sus maridos. AMLO no fue elegido para perdonar ni olvidar –¿es posible borrar la megadeuda, las masacres, las desa-pariciones forzadas, las empresas fantasma y el enriquecimiento de funcionarios durante el moreirato?– sino para cerrar el círculo perverso de corrupción-impunidad. Sin castigo no puede haber justicia. El presidente podrá equivocarse, como todos, pero premiar a los corruptos jamás se le perdonaría.
22 Septiembre 2018 04:00:00
Aguas de incompetencia
Renata Chapa, periodista y promotora cultural, publica en la nueva edición del bisemanario Espacio 4 una crónica sobre las recientes lluvias que volvieron a inundar Torreón. Es una crítica a la incuria de las autoridades para afrontar un problema secular en la llamada Perla de La Laguna. El siguiente es un fragmento.

“Del descanso otra vez al horror. A la indignación. A lo muy preocupante. Mi seguridad ahora era una verdad incómoda. ¿Por qué aquí sí había funcionado el drenaje pluvial y en otros sectores de Torreón, no? ¿A qué se debían las drásticas diferencias?

“Subida en mi barco virtual, Facebook, comencé a ver las fotografías y videos de las colonias torreonenses inundadas. Las transmisiones en vivo eran un recordatorio de mis propios ahogamientos. Cientos y cientos de personas rodeadas de agua turbia, inundados por la callada ferocidad de nuestra cultura y sus irresponsabilidades.

“Mi experiencia, entonces, provocó una respuesta espejo con las familias que se declaraban sitiadas de frente a las cámaras de televisión. Unas estaban en espera de ser evacuadas y otras rechazaban irse de sus metros cuadrados. Temían por sus pertenencias y preferían correr el riesgo hasta el último momento. Sus niveles de desconfianza han estado ancestralmente desbordados. Son escepticismos compartidos. Es parte del dolido hermanamiento en tiempos de lucha. Esa mañana dominical, otra vez Torreón naufragaba en cada uno de sus silencios.

“Comencé a ofrecer ayuda por esos mismos canales de comunicación virtual. Avisé que en mi casa podía albergar a dos familias completas. Sabía y sentía qué era eso de verte dominado por las aguas de las incompetencias, de la injusta justicia nuestra y de ese arraigado afán de faltarnos al respeto. Etiqueté a un puño de funcionarios públicos en activo y a otros más que, ya sin cargo, intuyo que tienen una injerencia social en los momentos de emergencia.

“Las imágenes en vivo eran de un gris indignante. Miembros de familias eran trasladados en camionetas de los Gobiernos federal, estatal y municipal. Llevaban consigo lo que, a su juicio, era necesario cargar. Desde nada hasta una olla de menudo. Desde una cajetilla de cigarros hasta la mochila de la escuela. Desde una foto enmarcada hasta carpetas con papeles de equis valor. Algunos habían usado las bases de sus camas a manera de ‘naves del olvido’ para trasladarse a otros puntos igualmente inundados en sus colonias. Otros, en sarcástico gozo, chapoteaban a carcajadas, como queriéndole mentar la madre a la vida misma, inquebrantables. Listos para olas aún más altas y bravas. Perros y gatos tiritando, olvidados, eran gotas derramadas al meritito ‘ahí se va’. Y los funcionarios del Municipio. Y los funcionarios del Gobierno de Coahuila. Y los funcionarios de la Federación. Funcionarios en funcias, enchalecados, en competencias, en narrativas de tonos y timbres según el color de la nube de sus cielos políticos. Quién sabe cuántas discusiones ácidas estaban detrás de cada intervención de rescate. Para qué internarse en ese otro averno, para qué imaginar sus propias casas. Mi elección fue diferente: regresé a mi mar de libros para bucear respuestas. (...)

“En medio del silencio del naufragio, es el Salvavidas Mayor quien tiene la Palabra”. (Versión completa, a partir del martes, en: http:/www.espacio4.com/)
21 Septiembre 2018 04:08:00
Lo oculto de la política
Manlio Fabio Gómez Uranga (80), fallecido en plena noche del Grito de Independencia, perteneció a la generación de políticos que respetaban el oficio tanto como a sí mismos. Si algún lagunero con arraigo y reconocimiento pudo ser gobernador, después de Braulio Fernández Aguirre, fue él. Había sido primer regidor, diputado local, alcalde de Torreón, diputado federal y senador suplente; y recorrido el escalafón partidista: líder de la CNOP y de los comités municipal y estatal del PRI. Además tenía el apoyo de José de las Fuentes, mandatario de turno, pero la decisión de Los Pinos (Miguel de la Madrid), donde entonces se decidían las sucesiones en los estados, recayó en Eliseo Mendoza Berrueto, también lagunero, pero radicado en Ciudad de México. Gómez fungió como procurador de Justicia en el último año de la administración mendocista.

Gómez Uranga pudo haber sido senador en 1982, pero De la Madrid, a la sazón candidato presidencial, se decantó por una figura histórica sin mácula: Raúl Castellano Jiménez, quien, como secretario particular del presidente Lázaro Cárdenas, participó en la elaboración del proyecto de ley de expropiación y nacionalización petrolera junto con Francisco Mújica, Efraín Buenrostro (Economía) e Ignacio García Téllez (Gobernación). Nacido en Múzquiz, desarrolló su carrera en Michoacán y otras entidades. Fue asesor jurídico de los presidentes Ruiz Cortines y López Mateos. Salinas de Gortari lo nombró embajador en Cuba.

Al Senado y al Congreso llegan hoy farsantes y aprendices políticos, sin trayectoria ni reputación, cuyo demérito es el servilismo, reforzado en algunos casos por un prontuario criminal. Política y moralmente, la candidatura de Castellanos, postulado a los 80 año, era invulnerable pese a su desarraigo. Gómez Uranga tomó la decisión de su partido con filosofía –aceptó humildemente la suplencia– e incluso con humor. “Algunos amigos me decían: ‘no te preocupes, don Raúl es una persona mayor, no aguantará’. Pero qué va, duró los seis años y cuatro más (murió a los 90)”, bromeaba.

Manlio fue el tándem de Braulio Manuel Fernández Aguirre, a quien sucedió en la presidencia de Torreón cuando al cargo –como en Saltillo y la mayoría de los municipios– no accedía cualquiera. Era preciso tener formación, vocación, resistencia, paciencia franciscana, fama, relaciones –no necesariamente fortuna– y contensiones morales. Gómez Uranga mantuvo el mismo estilo de vida y vivió hasta morir en la misma casa –clase media– de la colonia Nueva Los Ángeles.

Jamás renegó ni perdió contacto con su partido, pero lamentó su descomposición y decadencia por la entronización de intereses grupales y la suplantación de principios por la doctrina Atlacomulco del enriquecimiento acelerado e inmoral sin importar el costo para el país. La proclama según la cual “un político pobre es un pobre político”, abrazada por presidentes, gobernadores, alcaldes, diputados, senadores y primeras damas como la veracruzana Karime Macías, es una exhortación al robo. Otras, menos pretenciosas, se conforman con mangonear a sus maridos y asignar contratos a sus parientes.

Gómez Uranga no fue un hombre perfecto. ¿Quién está libre de pecado para tirar la primera piedra? Sin embargo, acreditó la política como instrumento de servicio y justicia social. “Escribe bien o mal de mí, pero dí algo”, me dijo en nuestro último saludo, siempre jovial, siempre amigo. Lo hago ahora. Tarde, es cierto. Desde aquí lo abrazo a él, a su esposa Yolanda y a sus hijos.
19 Septiembre 2018 04:08:00
Los motivos de Jericó
Si aparecer en la boleta con Verónica Martínez, quien, lejos de sumarle votos al PRI, se los aleja, significaba caminar por la cuerda floja con los ojos vendados, ocupar el segundo lugar en la fórmula para el Senado era algo que ni el propio Nik Wallenda, poseedor del récord Guinness por cruzar el Gran Cañón a 457.2 metros de altura, habría aceptado. Jericó Abramo Masso tomó el riesgo... y perdió. “Nadie me obligó” –dice–, pero es evidente que le tendieron una trampa.

Sobre los casos emblemáticos de corrupción a escala nacional y local, como el moreirazo, advierte: “Los actos hablan por las personas. ¿Qué tiene que hacer el partido? Recibir a los mejores, evitar a los que no encajan en los tiempos por venir y fortalecer las instituciones para que sancionen a quien haya hecho uso indebido de cualquier recurso, a cualquier mexicano, no solamente en Coahuila. (...) Si hubiéramos tenido una ley de deuda pública, votada en 2016, y el SNA, que aprobamos el año pasado, no hubiera pasado ese nivel de endeudamiento”.

Abramo atribuye el fracaso del PRI no solo a la corrupción. “Son muchos factores, no solamente ese. Hay que analizar cada estado, cada municipio, cada región. Ha habido excelentes gobernantes en diferentes partes del país como ha habido pésimos. No está en mí calificarlos, sino en el ciudadano. Mi partido ha tenido muchas fortalezas y le ha aportado cosas buenas al país, y otras no tan buenas; la gente puso eso en una balanza y no lo favoreció.

“El PRI debe reinventarse, cambiar de nombre, de colores y algunas formas de elegir a sus candidatos, darle oportunidad a quienes han construido una carrera eficiente, y a los cuales, luego, se les cierran las puertas porque no le convienen. Más trabajo y menos grilla. (...) Los ciudadanos querían un cambio y está en Morena, el PRI, el PAN y todos los partidos que sobrevivieron a la elección ponerse las pilas, reinventarse, fortalecerse y actualizarse a la nueva política nacional. Hoy empezamos a tener ciudadanos más involucrados en la toma de decisiones, algo que hace 10 o 15 años era imposible. Estamos dando pasos, pero necesitamos pasos más grandes”.

El exalcalde se siente profeta en su tierra. “La gente en Saltillo sí supo distinguir y nos dio su voto. Claro que me hubiera gustado mostrarles desde el Senado más cosas buenas. (...) Las instituciones son las que deben determinar quién es culpable o no. La autoridad, en su tiempo, hizo lo que tenía que hacer con las pruebas que tenía. Siendo alcalde, sin tener las nuevas áreas de disciplina financiera, hicimos las cosas mejor de lo que marcaba la ley. La gente nos pone a todos en nuestra justa dimensión, tarde o temprano”.

Por último, duda que habérsele asignado el segundo lugar en la fórmula haya sido una trampa. “Tengo un defecto: creo mucho en las personas. Siempre creo en la buena voluntad de los otros, todos los seres humanos tienen algo bueno. Claro que hay personas malas, muy malas, pero somos más los buenos. Tomé la decisión de aceptar la posición número dos, pensando que podíamos dar batalla. Logramos la votación más alta de la historia para un candidato a senador del PRI. Nunca nadie había sacado casi 448 mil votos, pero no fueron suficientes, porque efectivamente la gente estaba harta de lo mismo, más de las personas que del PRI. Fuimos uno de los cinco estados donde quedamos en segundo lugar. Como ser humano tengo que ser responsable de mis decisiones: acepté la segunda posición, nadie me obligó. No soy una persona ni traumada, ni frustrada”.
18 Septiembre 2018 04:08:00
Rebelión en las urnas
En lugar de ahogarse en la derrota, el PRI debe reconstruirse con sus mejores hombres y mujeres, declara Jericó Abramo Masso, uno de los cientos de candidatos arrastrados en todo el país por la ola de Morena. La fórmula para que su partido recupere la confianza ciudadana tiene la complejidad de lo sencillo: escuchar a la sociedad civil y obedecerla sin concesiones, excesos ni mentiras; hablar con la verdad y no engañar.

¿Cuáles son sus planes después de no haber sido senador?

Esperar, estoy en una etapa de reinvención personal, con mi familia, atento al crecimiento de mis hijos, a los negocios familiares. Nunca hemos vivido de la política, somos una familia que viene del esfuerzo (...) en eso estamos al 100%. En lo personal, aprendiendo de nuestras propias fortalezas y debilidades y entendiendo que tenemos que descubrir qué es la nueva política. Sin prisa, pero sin pausas, evaluando bien las cosas. Hay que apoyar a Coahuila, fortalecer sus instituciones, hacer que los ciudadanos vivan en un estado seguro, transparente. De eso se trata: de hacer las cosas bien desde el sector público o privado.

¿A qué atribuye la debacle electoral de julio?

La gente dejó muy claro que no quería más de lo mismo, quería un cambio en la forma de hacer gobierno. La gente no estaba contenta, y en ese nivel de ánimo, salió y votó. Hubo muchas cosas buenas (en este Gobierno) que había que presumir, pero no se lograron comunicar con eficiencia ni eficacia. Casi 4 millones de nuevos empleos, disminución de la deuda pública los últimos seis trimestres, estabilidad económica y del tipo de cambio. El PRI tiene que hacer un alto en el camino, reinventarse a sí mismo y entender que tiene que cambiar. No solamente en su discurso, sino en acciones. Eso lo hará entender lo que tenemos qué hacer, desde la base, para tener una mejor institución política.

El tamaño de la derrota demanda acciones proporcionales al repudio social en las urnas. ¿Qué cambios importantes, no cosméticos, debe emprender su partido?

Primero, tener claro que venimos a servir a la gente, que la gente demanda servidores públicos transparentes, que den resultados y se entreguen en cuerpo y alma. Y si no están dispuestos a hacer eso, mejor no le entren; cualquier servidor público debe sentirse orgulloso de rendir cuentas. (...) Para que el PRI recupere esa confianza, tendrá que demostrar (...) que puede gobernar de forma transparente, atender, escuchar y obedecer al ciudadano, (...) sin concesiones, sin excesos, sin mentiras; decir las cosas que se pueden hacer, pero también cómo las vamos a
hacer y aclarar cuando son difíciles de lograr, hablando con la verdad, no engañando a cambio de algo.

El trabajo gubernamental se tiene que convertir en una verdadera labor de responsabilidad social, entender que cada decisión ayudará a miles de personas y que si esa decisión es equivocada puede perjudicar a muchos miles. En eso debemos enfocar nuestro trabajo: disminución de la pobreza, buen manejo de las finanzas públicas, mantener el estado de derecho, combatir la impunidad y fortalecer siempre la democracia. En eso tiene que estar enfocado el PRI, y entender que, en vez de ahogarse en su propio reproche de de-rrota, debe reconstruirse con las mejores mujeres y los mejores hombres. Hay unos que tienen mucha experiencia que aportar. y otros mucha energía que brindar. Debe conjugar experiencia y juventud para que las cosas se transformen.
17 Septiembre 2018 04:08:00
El arte de tragar sapos
Jericó Abramo Masso no planea retirarse de la política, como lo hará el panista Guillermo Anaya, después de haber perdido la oportunidad de ser senador de mayoría o de primera minoría. Se encuentra, dice, “en una etapa de reinvención personal”, pero se resiste a pensar que su posición en el segundo lugar de la fórmula del PRI haya sido una trampa para eliminarlo de la arena electoral y de futuras competencias.

“Nadie me obligó a correr un riesgo del cual era consciente”. Con 20 años de carrera y 43 de edad, el exalcalde de Saltillo cita al español Manuel Fraga Iribarne, uno de los padres de la Constitución posfranquista de 1978 y fundador de la Reforma Democrática, precedente del Partido Popular, para definir su situación: “En política todas las victorias son efímeras, y todas las derrotas son provisionales”.

Después del julio negro, Abramo y su familia hicieron la maleta y tomaron carretera por varias semanas para desintoxicarse y descansar después de tres meses de campaña. Sus asesores le aconsejaban impugnar el resultado –la diferencia con respecto al primer lugar era de 50 mil 745 votos–. En lugar de hacerlo, telefoneó al candidato de Morena, Armando Guadiana, para felicitarlo y desearle éxito. No había nada qué hacer. “La gente –reflexiona– dejó muy claro que no quería más de lo mismo, quería un cambio en la forma de hacer gobierno.

La gente no estaba contenta, y en ese nivel de ánimo salió y votó. (...) El PRI tiene que hacer un alto en el camino, reinventarse a sí mismo y entender que tiene que cambiar; no solo en el discurso, sino en (las) acciones. Eso lo hará entender lo que tenemos que hacer, desde la base, para tener una mejor institución política”.

La primera actividad partidista de Abramo data de 1998, como subsecretario de Financiamiento del comité estatal del PRI en el gobierno de Rogelio Montemayor.

En la sucesión de 2017 fue uno de los principales aspirantes a la gubernatura, avalado por su posición en las encuestas y su desempeño en la alcaldía de Saltillo y en la Cámara de Diputados, donde gestionó mayores presupuestos federales para Coahuila. Sin embargo, el gobernador Rubén Moreira, cuyo favorito era el acalde de Torreón, Miguel Riquelme, no sólo canceló la posibilidad de elegir al candidato en un proceso abierto a la militancia, sino que vetó y amenazó a quienes se oponían a su proyecto.

En una gira por Torreón, a principios de octubre de 2016, Enrique Ochoa, uno de los peores presidentes del PRI, abrió las puertas de ese partido a los disconformes con el método de selección del candidato (dedazo).

Era la oportunidad de Jericó para postularse por otro partido o participar como independiente. Javier Guerrero le tomó la palabra a Ochoa, coautor del fracaso electoral de julio: renunció a 40 años de militancia, denunció el cacicazgo de los Moreira y el secuestro del PRI por parte del clan y le plantó cara en las elecciones para gobernador.

Posteriormente se afilió a Morena. Abramo prefirió alinearse. Permaneció en el PRI y apoyó a Riquelme. ¿Hubo castigo en las urnas por ello? Quizá, pero la hipótesis más probable es la de la traición.

A sus 43 años, Abramo acumula más cargos que políticos de la vieja guardia, como su abuelo Jorge Masso, quien renunció al PRI por negarle la oportunidad de ser presidente de Saltillo. Arturo Berrueto y Roberto Orozco ocuparon la alcaldía, pero ninguno logró ser diputado federal. Jericó otea el horizonte, acaso en busca de nuevas trincheras. Sus silencios dicen más que sus palabras. Resiste la presión de una entrevista sorpresiva. “No soy una persona traumada ni frustrada. (...) las derrotas forman más que las victorias”.
15 Septiembre 2018 04:09:00
Dos presidentes
Pocos cambios de gobierno se han hecho tan largos como el de Peña Nieto y AMLO. El primero abandonó la escena antes de las elecciones y el segundo funge sin rendir protesta todavía. Édgar London analiza el tema en el bisemanario Espacio 4 (596).

Andrés Manuel López Obrador asumirá la Presidencia en menos de 80 días. En el ínterin, los desafíos se multiplican y los descalabros cometidos por Enrique Peña Nieto parecen no tener fin. AMLO tomará las riendas de un país donde la corrupción campea por sus fueros en los estratos sociales y políticos. La impunidad cobija a autoridades y funcionarios de todos los partidos que desfalcan las arcas públicas. Los gobernadores imponen sus intereses con la aquiescencia de la Federación. El Ejército se encarga de la seguridad y la policía, muchas veces, está del lado de los delincuentes. Salud, educación, derechos humanos, medio ambiente, sólo se recuerdan en efemérides y discursos de ocasión.

Para poner orden al caos llega el tabasqueño, precedido por su discurso anticorrupción y conciliatorio, de tendencia izquierdista, pero, sobre todo, intentando marcar diferencia desde un perfil propio y tan singular que a más de uno le ha hecho pensar en el surgimiento de un nuevo Hugo Chávez. Algo que el exjefe de Gobierno del Distrito Federal se apresura en desmentir.

No obstante, su estrategia, hasta el momento, ha sido efectiva. Está consciente de que el cambio más importante se debe evidenciar en su estilo de gobierno. Tendrá que ubicarlo en las antípodas del actual si realmente quiere que los más de 30 millones de mexicanos que apostaron por él no caigan en el desencanto y la desesperanza. Lo último que necesita México es otro fiasco como el que se vivió con Vicente Fox, símbolo de la primera alternancia, y Felipe Calderón que nada hizo para enderezar el camino de su antecesor y salvar los colores del PAN. Al contrario, uno y otro se asemejaron al PRI y terminaron por ofrecerle al pueblo más de lo mismo. Hoy, no de balde, a los dos partidos más longevos del país los tratan cual uno: el PRIAN.

AMLO recibirá la banda presidencial el 1 de diciembre con la leyenda “antisistema” como carta de presentación. Grandes expectativas pesan sobre sus espaldas. Para satisfacerlas tendrá que jugar un ajedrez político donde cada pieza –auge económico, combate a la corrupción, relaciones internacionales, erradicación de la violencia, defensa de las minorías, libertad de expresión, respeto al sector privado y hasta su entorno familiar– ocupe correctamente su lugar en el tablero y realice los movimientos precisos.

El rescate de México está en juego. Para lograrlo es preciso dignificar el ejercicio político –cuya estimación y confianza, están por los suelos–, recuperar la credibilidad en las instituciones y fortalecer la democracia. La tarea no es fácil. Seis años atrás, Peña Nieto fue presentado a bombo y platillo como el salvador de México. A la postre, se hundieron juntos.

Una de las propuestas más polémicas de AMLO consiste en combatir la violencia sin usar más violencia. Su declaración de amnistiar a los criminales causa revuelo; no todos están de acuerdo con esa estrategia, a pesar de que el líder de Morena asegura que no se trata de perdonar a asesinos, secuestradores y violadores, como se afirma. En el caso de los cárteles de la droga, la amnistía divide opiniones. Una encuesta de Parametría reveló que el 30% de los entrevistados considera efectiva la estrategia y, por lo tanto, la violencia en el país disminuiría. Otro 30%, al contrario, dijo que con el perdón la violencia aumentaría, mientras que un 28% considera que la medida no tendría ningún impacto». (Versión completa en: http:/www.espacio4.com/)
14 Septiembre 2018 04:08:00
Antítesis de la moral
Manuel Aguirre Berlanga (Arteaga, Coahuila, 1887-1953) no solo fue secretario de Gobernación de Venustiano Carranza: dormía en la misma cabaña la noche del magnicidio, el 21 de mayo de 1920 en Puebla. La escena la describe otro coahuilense, Francisco L. Urquizo, secretario de Guerra del Primer jefe, en su libro México-Tlaxcalantongo: “El Presidente desde un principio recibió un tiro en una pierna y trató de incoporarse inútilmente para requerir su carabina. Al sentirse herido, dijo al licenciado Aguirre Berlanga, que estaba a su lado: ‘Licenciado, ya me rompieron una pierna’. Fueron sus últimas palabras. Otra nueva herida recibió quizá y su respiración se hizo fatigosa, entrando en agonía. Después penetraron al jacal los asaltantes y le remataron a balazos”.

Aguirre Berlanga fundó el Partido Potosino Antireeleccionista junto con el poeta Ramón López Velarde y participó en la Convención del Tívoli del Eliseo (15-17 de abril de 1910) que postuló a Francisco I. Madero para enfrentar a Porfirio Díaz en las elecciones presidenciales de ese año. Tras el asesinato de Madero, se unió a Carranza en el Plan de Guadalupe, clave para derrocar al dictador Victoriano Huerta. Aguirre fue diputado por el Primer Distrito de Saltillo a la Constituyente de 1916-1917. En la semblanza de Aguirre Berlanga, Guillermo F. Margadant, escribe:

“(…) El ‘Viejo Rey’, sentado en la puerta de la choza más habitable, estuvo hablando todavía con Aguirre Berlanga, al que también, pocas horas después, ya victimado por la traición de Herrero y mortalmente herido, dijo sus últimas palabras. Llevado luego al monte, Aguirre Berlanga fue obligado por el coronel Márquez a redactar un escrito en el cual se declara que Carranza se había suicidado; pero cuando firmó, bajo presión, tuvo el cuidado de no usar su firma acostumbrada. (...)

“Luego, detenido como uno de los sospechosos de haber asesinado a Carranza, junto con los generales Murguía, Urquizo, Mariel, Montes y Barragán, el licenciado Manuel Aguirre Berlanga fue sometido a proceso militar, aunque era civil. (...) A causa de la mencionada falla, de que la justicia militar, aun en delitos mixtos, no tiene jurisdicción sobre civiles (Artículo 13 de la Constitución), Aguirre Berlanga fue absuelto (...), aunque luego tuvo que defenderse de otra acusación, la de extravío de valores y objetos pertenecientes a la Nación. (...) finalmente quedó absuelto. (...)

“En la cárcel, donde estuvo hasta finales de 1920, le acompañaron su esposa y sus dos hijas (su hijo nacería ocho años después); después de recuperar su libertad hizo un viaje académico-polítológico de dos años por Europa, y, de regreso en México trabajó el resto de su vida, sin cargo oficial, como abogado y escritor sobre temas de historia y de derecho, quedándose siempre fiel –combativamente fiel– a la memoria de Venustiano Carranza, y defendiendo, por ejemplo, la reputación de éste (…)”.

Entre Aguirre Berlanga y la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles Berlanga, existen vínculos de sangre, pero ninguno de ética. El comportamiento de Robles es deleznable. Sus devaneos con Carlos Ahumada, quien confesó haber participado en la trama de Diego Fernández y Carlos Salinas contra AMLO, dos años antes de las elecciones presidenciales de 2006, conciernen a la esfera privada. Pero desviar miles de millones de pesos de la Sedatu y la Sedesol (700 de ellos en efectivo, según una investigación de Reforma) agravia al país y ofende la memoria del combativamente fiel e integérrimo Aguirre Berlanga. ¿Qué reputación puede defender Rosario Robles? ¿La suya? ¿La de Peña Nieto?
12 Septiembre 2018 04:03:00
Sucias maniobras
Cuando Rubén Moreira se exaltaba o era rebatido, perdía los estribos. Entonces recurría al insulto y a la amenaza. ¿Testigos? Sus colaboradores, a algunos de los cuales mandó al hospital con taquicardia y úlceras de estrés, y quienes se oponían abierta o veladamente a sus delirios, excesos y afanes transexenales. Jericó Abramo Masso es uno de ellos. Como alcalde, el exgobernador le hizo el vacío, desairó sus informes y le restó importancia a Saltillo: la Feria del Libro la trasladó a Arteaga y las principales actividades las desarrolló en Torreón. Después, cuando Abramo quiso ser candidato a la Gubernatura, vociferó y lo amenazó, según diversas fuentes.

–La elección era de alto riesgo, mas no estaba perdida de antemano– dice Abramo, entrevistado por Espacio 4.

La fórmula senatorial del PRI perdió por una diferencia de poco más de 50 mil votos frente al tándem de Armando Guadiana y Eva Galaz, de Morena. El PAN cayó al tercer lugar con Guillermo Anaya y Esther Quintana, quien habría representado a Coahuila con dignidad en el Senado. Mientras pasa la resaca de su primer tropiezo en las urnas y decide su próxima trinchera, el dos veces diputado federal dedica el tiempo a su mujer, a sus hijos y al negocio familiar. “Nunca he vivido de la política”, subraya.

La vocación política y empresarial la heredó de su abuelo Jorge Masso, quien, tras una larga militancia, renunció al PRI en 1984 porque el gobernador José de las Fuentes le impidió ser candidato a alcalde. Entonces se postuló por el PARM. La elección resultó competida, y en protesta por un supuesto fraude para imponer a Carlos de la Peña, instaló un campamento frente a la presidencia. La experiencia marcó a Abramo: “Las campañas que tuvo mi abuelo cuando fue candidato a alcalde fueron cosas que no puedo olvidar, como cuando hicimos huelga de hambre en el 84 frente a las instalaciones de Presidencia, ahí pasé la Navidad y una semana entera en una carpa frente a los jardines de la Presidencia”. (Zócalo Saltillo, abril de 2010.)

Masso fue diputado plurinominal de la LI legislatura federal por el PARM. Después se retiró de la política y al cabo se convirtió en una especie de gurú. En su casa concurrían políticos, periodistas –principiantes y de la vieja guardia– y aspirantes al Gobierno; entre ellos, Rogelio Montemayor y Humberto Moreira. En una de esas tertulias pudo haberse iniciado la amistad entre Jericó Abramo y Moreira I, en cuyas gestiones ocupó diversos cargos y un asiento en la LX legislatura del Congreso.

La relación entre Abramo y Humberto Moreira todavía es hoy motivo de suspicacia, sobre todo en La Laguna donde la marca del clan es repudiada. El gobernador solía decir que Jericó le había salvado de vida. Sin embargo, esa proximidad devino en inquina y lejanía en la administración de Rubén Moreira. Por celos o por representar una amenaza para su proyecto sucesorio, planeado en Torreón y orientado desde un principio hacia Miguel Riquelme, Moreira II bloqueó sistemáticamente al alcalde de Saltillo.

El último golpe contra Jericó lo dio Rubén desde la Secretaría de Organización del PRI: lo sustituyó por Verónica Martínez –una de sus incondicionales– como cabeza de fórmula para el Senado. La pinza la cerró Álvaro Moreira. En Saltillo, Manolo Jiménez, una figura relativamente nueva, captó más votos para reelegirse como alcalde. La sucesión de 2023 ya empezó. Abramo está en el banco... por ahora.
11 Septiembre 2018 04:08:00
Traición política
¿Qué tan mal no le habrá ido al PRI en Coahuila –uno de los estados donde mejores resultados electorales obtuvo en julio– que de siete diputaciones federales que tenía sólo le quedaron dos y su fórmula para el Senado volvió a perder, esta vez no frente al PAN, sino a Morena? La representación estatal del PRI en el Congreso federal, en funciones desde el 1 de septiembre, es una de las más flacas y mediocres en su historia, sin que las previas hayan sido sobresalientes. El escaño senatorial de primera minoría lo ostenta una moreirista de pura cepa: Verónica Martínez. Dos episodios deleznables e indelebles marcaron su paso por el Congreso local en las legislaturas LVIII y LX: la legalización de la megadeuda contratada irregularmente en el gobierno de Humberto Moreira, y su servilismo en el sexenio de Rubén Moreira.

Los diputados federales del PRI son Marta Garay (distrito 4), quien, como parte del anterior Congreso local, apoyó los desafueros de Rubén Moreira, y Fernando de las Fuentes (distrito 7), exalcalde de Saltillo y aspirante eterno al gobierno del estado. Como presidente de la LVIII legislatura, “El Diablito”, cuyo apodo, en diminutivo, le viene de su padre, el exgobernador José de las Fuentes, encubrió la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos. En 2011, durante el interinato de Jorge Torres López, utilizó la aplastante mayoría del PRI y sus satélites para legalizar los pasivos. La tercera curul, de representación popular, la ocupa el jefe de Martínez, Garay y De las Fuentes: Rubén Moreira.

En una legislatura histórica por su composición, la cual rompe el anquilosado bipartidismo PRI-PAN, le otorga al presidente electo Andrés Manuel López Obrador amplios poderes y exige de las fracciones minoritarias inteligencia, compromiso y autoridad para afrontar a la mayoría abrumadora de Morena, cuyas bancadas en la Cámara de Diputados y en el Senado lideran Porfirio Muñoz Ledo y Ricardo Monreal, Coahuila presenta a cuatro de los priistas con peor historial. ¿Qué pueden aportar Moreira, Martínez, Garay y De las Fuentes al estado y al Congreso federal? Su presencia será un recordatorio permanente de lo más vil de la política y del daño causado a Coahuila en los 12 últimos años.

El sacrificio en los comicios de julio recayó en Jericó Abramo Masso. Con mayor trayectoria, méritos e independencia respecto a Rubén Moreira, cuya insania soportó desde la alcaldía capitalina y después como aspirante al gobierno del estado, Abramo jugó a la ruleta rusa al aceptar el segundo sitio de la fórmula encabezada por Verónica Martínez. El primer lugar le correspondía a él, pero Moreira II utilizó su influencia con Enrique Ochoa, a la sazón líder nacional del PRI, para cerrarle el paso. Jericó representaba un riesgo para los aspirantes al gobierno de Coahuila en 2023, cuya sucesión adelantó el triunfo de Morena.

Verónica Martínez lastró a los candidatos de la coalición Todos por México. No pudo ganar siquiera en Torreón, donde, en teoría, radica su fuerza. El PRI desapareció virtualmente de La Laguna: perdió la presidencia, las senadurías de mayoría, los distritos 2 (San Pedro), 5 y 6 (Torreón) y las alcaldías de Torreón, San Pedro, Matamoros y Francisco I. Madero; en los dos últimos jamás había habido alternancia. Abramo ganó en la Región Sureste, donde el PRI retuvo las diputaciones de las demarcaciones 4 y 7, así como la alcaldía. Jericó aceptó ser cola de ratón y en el pecado lleva la penitencia. Quien debería ser senador es él y no Martínez, pero resultaba inconveniente para efectos sucesorios. Algo huele a podrido en Dinamarca.
10 Septiembre 2018 04:02:00
Despedida indecorosa
El presidente Peña Nieto perdió la última oportunidad de retirarse con decoro. Frente al juicio ciudadano del 1 de julio, lo mejor era presentar su último informe con discreción y mesura. La realidad del país no puede cambiarse con spots ni es posible sujetar la percepción social a los deseos del Gobierno. La sobreexposición de un mandatario cuya aprobación ronda el 20% sólo sirve para atizar el encono. Peña perdió, casi desde el inicio de su administración, la credibilidad y el respeto ciudadano sin los cuales ningún líder puede gobernar, generar consensos ni pasar decentemente a la historia.

El fenómeno no es privativo de México. Se observa en Francia y Argentina, en Alemania y Reino Unido, y ni qué decir en Estados Unidos donde, según un sondeo de la cadena ABC y de The Washington Post, el 60% de la población reprueba a esa mofeta de presidente llamado Donald Trump, quien ha avergonzado al gigante frente al mundo más que ninguno de sus predecesores. En los funerales del senador John McCain (“héroe de guerra y referente de la vieja guardia republicana”, El País, 27.08.18), a los que Trump no fue invitado, la inquina contra el energúmeno unió a los opuestos. El daño causado a la democracia, la libertad, la paz y los derechos humanos puede ser mayor y acaso irreversible si el socio de Vladimir Putin ocupa por más tiempo el Despacho Oval.

En la misma línea discursiva de Trump, quien lo avasalló y le tomó la medida desde su visita a Los Pinos, Peña asegura que México es hoy mejor que hace seis años. Los indicadores económicos, de seguridad, justicia, bienestar y confianza lo refutan. El equilibrio del país es demasiado frágil. La deuda y la violencia son los principales factores de riesgo. La elección de Andrés Manuel López Obrador y la composición del nuevo Congreso redujeron la presión política y social, mas no eliminaron sus causas. Seis años más del PRI o del PAN en el poder habrían acelerado la crisis.

Peña convirtió la Presidencia en un laberinto del cual jamás pudo salir. Su gestión correspondió más a la de un cacique local, como él mismo lo fue de Estado de México, no a la de un jefe de Estado y de Gobierno. Reinó, pero no gobernó; en su lugar lo hicieron otros. La corrupción, la impunidad y la soberbia eclipsaron el sexenio y abrieron las puertas a una alternancia inédita. Los 30 millones de votos por López Obrador materializaron el enojo social contra un régimen basado en los privilegios, la exclusión, el abuso y la mentira. El discurso de la senadora Claudia Ruiz Massieu, líder del PRI, en la apertura del primer periodo ordinario de sesiones del Congreso general, hizo aún más patente el fracaso de su partido en la conducción del país. El silencio, a veces, es mejor defensa.

La mercadotecnia política, fábrica de fantasías y máquina devoradora de recursos públicos y privados, le permitió a Peña Nieto ganar las elecciones, pero no lo hizo presidente. La mayoría de los votantes prefirió a López Obrador justamente por representar la antítesis de ese modelo manipulable y manipulador. El sexenio termina de la peor manera y todavía sin un futuro claro para el país. La Presidencia de Peña ha sido lastimosa, y seguramente para él, traumatizante. Para quien ha ostentado la máxima responsabilidad política, ningún castigo es peor que el repudio popular. López Portillo y Salinas de Gortari ya tienen compañía en la galería de villanos.
08 Septiembre 2018 04:11:00
AMLO y la prensa
La cuarta transformación prometida por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador incluye a los medios de comunicación, como lo plantea Gerardo Moyano en la nueva edición del bisemanario Espacio 4.

“‘La mayoría de los medios mexicanos ha dependido de la publicidad pública durante tanto tiempo que no sobreviviría sin los aportes del gobierno’, señalaba The New York Times en una nota de portada, el 25 de diciembre de 2017. Un año después, el vaticinio del periódico estadunidense podría convertirse en realidad. Frente la incertidumbre por el recorte del 50% en la publicidad oficial que aplicará el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), algunos grandes medios ya han comenzado a recortar personal y vender activos.

“Entre ellos, destacan los casos del periódico Milenio, que ha despedido a cerca de 200 empleados (casi la mitad de su nómina en todo el país), y de Televisa, que además de dar las gracias a conductores, ha decidido vender su negocio de radio para paliar su profunda crisis financiera. La televisora de Emilio Azcárraga recibió millonarios contratos en los gobiernos del panista Felipe Calderón (para avalar su fallida estrategia de seguridad, entre otras cosas) y del priista Enrique Peña (quien le debe su triunfo... y su matrimonio).

“Por su parte, Reforma ha decidido prescindir de dos de sus colaboradores más reconocidos: el historiador Lorenzo Meyer y el académico José Woldenberg. El mismo camino seguiría El Universal, que, de acuerdo con fuentes del sector, prepara un recorte que incluiría a los directores editoriales.

“Según elvocero y coordinador de comunicación de AMLO, el periodista Jesús Ramírez Cuevas, ‘ya no habrá medios consentidos’ en el reparto de publicidad, pues el nuevo Gobierno establecerá ‘criterios muy precisos que consideren el ámbito del alcance nacional, del rating (o) digamos los lectores, pero también otro tipo de criterios: de carácter cultural, de influencia regional y de importancia en la vida local, (…) además hay que incorporar a los medios digitales’, señala.

“Ramírez adelantó que se buscará reformar la Ley General de Comunicación Social, conocida como ‘ley chayote’, debido a que le otorga total discreción al Ejecutivo en el reparto de presupuesto a medios. La ley, impulsada por el PRI, fue aprobada en mayo de este año y está previsto que entre en vigor el 1 de enero de 2019.

“No solo eso. El nuevo Gobierno desaparecerá las oficinas de prensa de las secretarías dependientes del Poder Ejecutivo y centralizará todo el gasto de difusión en la Presidencia. ‘No va a haber una oficina de prensa en Gobernación, ni en Relaciones Exteriores, ni en Agricultura, ni en Pemex. Todo va a tener que ver con la coordinación de la Presidencia, porque vamos a ahorrar. Esa es la austeridad’, sentenció AMLO.

“ElPresidente electo también ha dicho que ‘procurará’ el regreso de Carmen Aristegui a MVS Radio y de José Gutiérrez Vivó a Grupo Radio Centro (GRC).

Aristegui fue despedida en 2015 tras la investigación de la casa blanca de Enrique Peña Nieto, mientras que Gutiérrez Vivó salió del aire en 2007, tras denunciar ‘lo incómodo’ que resultaba su noticiario para el Gobierno y para la familia Aguirre, propietaria de GRC.

“Voy a proponer un acuerdo de reconciliación para que estos dos grandes comunicadores puedan tener espacio y puedan mantener sus programas y que se les reivindique, y que nunca más se vuelva a censurar a un medio de comunicación”, dijo Obrador en entrevista radial con Jesús Sibilla (15-08-18)”. (Encuentre la versión completa, a partir del martes, en: http:/www.espacio4.com/)
07 Septiembre 2018 04:04:00
Defensa hipócrita
La tauromaquia es una de las fiestas más bellas e inspiradoras. Sus raíces se hunden en la prehistoria y en sus ramas milenarias anidan el arte y el valor. Desde niño he sido aficionado. Para asistir a la Plaza de Toros de Torreón, construida a principios de la década de los 30 del siglo pasado por Cesáreo Lumbreras, ahorraba mis domingos. Con el paso del tiempo disfruté desde sus gradas y tendidos faenas memorables de figuras de la época (Manolo Martínez, Eloy Cavazos, los Armillita —hijos del Maestro de Saltillo—, David Silveti, Mariano Ramos, Manolo Arruza hijo, Curro Rivera, Antonio Lomelí, y de leyendas en ciernes (Julián López Escobar, el Juli, Valente Arellano...), algunas de ellas malogradas como Aurelio Mora, “El Yeyo”.

“En las corridas se reúne todo: color, alegría, tragedia, valentía, ingenio, brutalidad, energía y fuerza, gracia, emoción... Es el espectáculo más completo. Yo no podré pasar sin corridas de toros”, Charles Chaplin.

Quienes acudimos a las plazas –niños, jóvenes, adultos; hombres y mujeres– lo hacemos en ejercicio de nuestra libertad, con gusto y respeto, lo cual a nadie ofende. Las corridas no son, como mañosamente se trata de hacer creer, una carnicería; esa función la cumplen los mataderos –los hay incluso clandestinos–, cuya crueldad no es objeto de atención, y mucho menos de denuncia, pues no gana reflectores. Las corridas son una fiesta familiar, un rito de hombres y reses cuya vocación es esa: vencer o morir. Si el caso es equiparar la vida animal con la humana, en México es infinitamente mayor el número de personas víctimas de la violencia que el de toros en las plazas. ¿Quién repara en el ganado que se sirve en las mesas de millones de mexicanos? El consumo per cápita de carne de bovino en nuestro país es de 15.4 kilos (el sexto a escala mundial), equivalente a 1.87 millones de toneladas (Congreso Nacional de carne 2017 y Consejo Mexicano de la Carne). Por su hábitat y cuidado, las reses bravas aportan nutrientes más saludables; otros llegan a las mesas contaminados por químicos o proceden de animales enfermos. Un tipo de corrupción –pública y privada– de la cual nadie se ocupa.

“El que no quiera ir a los toros, que no vaya. (...) Pero que no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los ame más que los ganaderos y los toreros. Si yo fuera animal, me gustaría ser toro de lidia: a ninguno se lo respeta más. Ninguno está mejor tratado. (...) Soy cantante por cobardía, yo quería ser torero”, Joaquín Sabina.

Centrar el debate en los toros e ignorar la vida de los diestros es un juego hipócrita. Consiste en una supuesta defensa de los astados –innecesaria, ellos se defienden solos–, los cuales no pueden esgrimir sus argumentos, pues de hacerlo serían los primeros en oponerse a los san Antonios que en su nombre desean condenarlos a la extinción. De los toreros no se habla porque ellos sí pueden rebatir a los antitaurinos. La fiesta es arteramente atacada por quienes no la entienden y por políticos cobardes que en las plazas aplauden y se pavonean, pero en sus despachos y en los congresos urden tramas para prohibirla y desaparecerla. Gobernadores enfermos de poder ha habido, incluso, que la satanizan por venganza, pero antes viajaban a España para gozar.

“Solo cuando el hombre haya superado a la muerte y lo imprevisible no exista, morirá la fiesta de los toros y se perderá en el reino de la utopía; y el dios mitológico encarnado en el toro de lidia derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses”, Jacques Cousteau.
05 Septiembre 2018 04:02:00
¿Amnistía a los Moreira?
El excandidato a gobernador de la coalición Alianza Ciudadana por Coahuila, Guillermo Anaya, recurre a Manuel Gómez Morín, uno de Los Siete Sabios de México, para proyectar el futuro del país bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador: “Terminará por decepcionar”. La amnistía a los Moreira y el incumplimiento de sus promesas de cambio desgastarán al Gobierno y a los candidatos de Morena, asegura.

Anaya retoma a Gómez Morín, fundador de Acción Nacional: «Decía: “no hay que ser ilusos para que no haya desilusionados”. Yo no me hago ilusiones de que habrá cambios espectaculares con la llegada de Morena, pues se hará lo que López Obrador mandate el día que se levante. En Cuba los miembros del Congreso eran llamados “los niños cantores de Fidel” porque hacían lo que Fidel mandaba. Aquí serán “los niños cantores de López Obrador”.

No va a pasar absolutamente nada; hubo una alianza con Peña Nieto y el PRI para la amnistía. Significa que en Coahuila no pasará nada. Incluso en el Congreso local, una diputada de Morena vota todo con Riquelme y con el PRI. Debemos aprovechar la mayoría del PAN, la UDC y uno de los diputados de Morena en el Congreso para llamarlos a cuentas. AMLO no lo hará».

El exalcalde de Torreón duda que Morena desplace al PAN como opción para el Gobierno en Coahuila. «No lo creo, porque junto con la UDC tenemos mayoría de diputados y 15 alcaldías. Vamos a ver cómo gobierna Morena en Piedras Negras con Claudio Bres, un hombre experimentado quien ya ha sido alcalde y diputado federal por el PRI. Las demás no serán buenas alcaldías, habrá una gran diferencia con respecto a las del PAN.

A escala nacional vendrá el desencanto ciudadano al ver que las grandes expectativas de cambio no se van a dar, porque o suben los impuestos o piden deuda, lo cual significa inflación y desastre financiero. El desencanto vendrá cuando se descubra que una sola persona (AMLO) no puede cambiar a México sin fortalecer las instituciones. Eso, a la postre, jugará en detrimento de Morena y sus candidatos».

¿Cómo percibe al gobierno de Riquelme?

Sobre el gobernador Miguel Riquelme, sintetiza: «Se sabe ilegítimo, y esta es una losa enorme que no podrá quitarse a lo largo de los seis años. Y como ellos (Rubén y Riquelme) son aliados, cómplice el uno del otro, pues se tienen que soportar. Lo poco que hay irá al esquema de corrupción. (...) No se ha decidido, no se decidirá. Son malas noticias para Coahuila. Yo no quiero que al estado le vaya mal, pero lo que hoy se ve es el Gobierno más anodino de los últimos años».

«El PAN –advierte– no desaparecerá, pues desde el 39 somos opositores. En 1976, en la elección de López Portillo, hubo una crisis interna donde incluso no presentamos candidato; el PRI se llevó todo. En Acción Nacional hemos pasado muchas épocas difíciles. No es cosa menor haber nacido como oposición en el gobierno de Lázaro Cárdenas. Para nosotros sólo es ver hacia delante, reconstruir relaciones y liderazgos, ponernos de acuerdo en objetivos comunes y retomar nuestros principios. Acción Nacional saldrá adelante de esta crisis, no menor, es cierto.

El PRI nace de un Gobierno, del poder; sin dinero y sin recursos tiende a desaparecer. Por eso hasta quieren cambiar de nombre. No saben si se van al centro, a la izquierda o a la centroderecha porque han sido de derecha, de izquierda y de centro. Son camaleónicos.

Ellos sólo gobiernan cuando hay recursos, poder; nosotros no».
04 Septiembre 2018 04:01:00
Sucesión adelantada
El PAN retrocedió varios sexenios y el PRI lo perdió todo: la Presidencia, la mayoría simple en el Congreso general y las nueve gubernaturas en juego el 1 de julio. En la entrevista con Espacio 4 (595), Guillermo Anaya centra el proceso en Coahuila. Aquí, advierte, hubo dos tipos de elección: a) en la federal, el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador le permitió a Morena arrasar a los partidos tradicionales; y b) en la local, Miguel Riquelme perdió aún más poder y se le confinó a Saltillo. El PAN y Morena serán mayoría en las otras regiones del estado, como ya lo son en el Congreso, apunta.

En esa circunstancia, Riquelme ya tiene candidato para la sucesión de 2023: el alcalde capitalino Manolo Jiménez, anticipa el panista. “Como gobernador de Saltillo que será a partir de enero, no tiene otra opción. Riquelme y el PRI fueron derrotados en redondo. En La Laguna perdieron Torreón, San Pedro, Matamoros y Francisco I. Madero, y en el resto de las regiones casi desaparecen. Ganamos Monclova, Cuatro Ciénegas, Sabinas, San Juan de Sabinas y Acuña con la UDC. Morena los venció en Piedras Negras, donde nunca había habido alternancia”.

Con dos derrotas consecutivas a cuestas, Anaya dice que la elección de julio fue extensión de la del año pasado, cuando el PAN quedó a menos de tres puntos de la gubernatura. “El repudio hacia la marca Moreira crece como la deuda y arrastra a Riquelme. La peor herencia es el moreirazo”. Coahuila ha pagado más de 23 mil millones de pesos y los pasivos se mantienen en 37 mil millones. La reestructuración, si se logra, no resolverá nada, asegura el exsecretario general del PAN.

Otro problema serán los coordinadores de AMLO en los estados. La nueva estructura federal está diseñada para vigilar a los gobernadores, atarles las manos y neutralizar territorialmente al PRI, al PAN y al PRD. Reyes Flores Hurtado, exlíder del comité estatal de Acción Nacional, será los ojos y oídos de López Obrador en Coahuila. Político combativo, el representante presidencial forma parte de las legiones de agraviados y perseguidos del moreirato. Y por si no bastara, el senador Armando Guadiana Tijerina, acusado por los Moreira de tener nexos con la delincuencia organizada, ejercerá presión desde el Senado.

“Riquelme ganó por Saltillo, y ahora tendrá que soportarlo. La capital es el último reducto del PRI. No tiene más. Manolo Jiménez es el alfil para la gubernatura. Antes lo fueron, con la misma anticipación, los Moreira y Riquelme, sin embargo, las circunstancias ahora son distintas”, dice Anaya. La apreciación del excandidato al Gobierno concuerda con la expresada en este espacio, según la cual el resultado de las elecciones de julio y la concentración de poder en los coordinadores federales debilita al gobernador y acelera la sucesión, sin un candidato todavía definido por parte de Morena, tercera fuerza política a escala municipal en el estado; el PAN es la primera.

López Obrador ganó la presidencia con 30.1 millones de votos, de los cuales Coahuila contribuyó con 609 mil (alrededor del 2%). José Antonio Meade obtuvo 358 mil y Ricardo Anaya 307 mil. Con esos números, Morena es desde ahora el favorito para las elecciones de gobernador de 2023. Guillermo Anaya no piensa así, pero no importa. Hoy el PAN y el PRI están en la lona.
03 Septiembre 2018 04:02:00
PAN: oposición inútil
Guillermo Anaya les reprocha a los diputados del PAN no estar a la altura de la circunstancia ni aprovechar su posición mayoritaria –junto con la UDC– para colocar en la agenda temas prioritarios como la megadeuda y las empresas fantasma. El excandidato a gobernador hará mutis, mas no abandonará su partido ni la política.

¿Cuál es su escenario inmediato?

Por un buen tiempo no quiero participar activamente como protagonista, eso me permitirá dedicarme más a mi familia; tenía años robándole atención a mis hijos, a mi esposa, a mis padres. Profesionalmente, en mi despacho jurídico hemos empezado nuevos proyectos, con bríos renovados, en ello estoy concentrado al 100%. Nunca he dejado de practicar mi profesión, desde hace más de 20 años litigo como abogado. Los cargos en el Congreso me han permitido estar en contacto con las reformas más importantes, como la del Código Procesal Penal, la Ley de Amparo y otras. Trataré de ayudar a mi partido y hacer valer al primer Congreso de mayoría opositora en la historia de Coahuila, la cual, hasta ahora, no se ha sentido. Falta liderazgo, acción, hemos desaprovechado totalmente el peso del PAN en la Legislatura local.

¿Por falta de compromiso o por complicidad con el Gobierno?

Falta liderazgo, (los diputados) han sido omisos en temas importantísimos. Hoy mismo se vuelve a discutir el refinanciamiento de la deuda donde otra vez habrá corrupción, y eso no está en el centro del debate; tampoco el tema de las empresas fantasma. Son cosas que se han desaprovechado brutalmente. Necesitamos hacer valer nuestra mayoría opositora junto con la UDC. Riquelme será gobernador de Saltillo. Va a impulsar a la capital y a su alcalde, que es su alfil; ya están echadas las cartas de aquí a cinco años. En ese escenario, debemos coordinar a los alcaldes para que sean excepcionalmente pulcros y diferenciar a los gobiernos del PAN de los del PRI. Quiero ser partícipe de estas decisiones en mi partido para que el futuro dirigente pueda organizar al grupo parlamentario y a los alcaldes, tener buena comunicación con el coordinador federal (Reyes Flores Hurtado, exlíder estatal del PAN) e interlocución con los grupos parlamentarios ajenos al PRI. Estoy satisfecho porque el trabajo no ha sido de balde, lo vemos reflejado en alcaldías y diputaciones. Necesitamos ponernos a trabajar.

¿Su retiro implica sacar las manos del PAN? Se le ha acusado de haberlo secuestrado.

Quiero al PAN que hemos logrado con mucho sacrificio, enfrentando a uno de los peores gobiernos durante 12 años, lleno de calumnias e infamias de todo tipo. Los Moreira y el régimen me han dicho de todo, pero eso me tiene sin cuidado. No pasa nada. Yo no quiero estar al frente de la dirigencia, sino ayudar a elegir a quien puede coordinar estos esfuerzos en Coahuila y a nivel nacional para que el PAN retome sus principios y podamos ser un partido fuerte y volver al poder. La renovación de las dirigencias estatal y nacional impone esa tarea; si seguimos enfrentados en diferentes grupos o liderazgos, eso será lo que transmitamos a la opinión pública. Hay gobiernos locales, como el de Jorge Zermeño, por ejemplo, que son honestos, eficaces y dan lo mejor de sí. Estoy tranquilo con la experiencia que me tocó vivir, sabedor de que la historia pone a cada quien en su lugar. Todavía puedo estudiar y aportar a la política, a mi ciudad, a mi estado y a mi país; no quedarme en una actuación aislada, sino hacer que Acción Nacional vuelva a sus raíces con mayor fortaleza.
01 Septiembre 2018 04:02:00
Pederastia en Coahuila
El asesinato del niño lagunero Carlos Armando Muñoz Valdés (1999) develó un problema que los gobiernos sucesivos han evadido: la conexión de Coahuila con una red nacional de pederastia y pornografía infantil. El tema de la pedofilia se ha centrado en la Iglesia católica, pero en los circuitos empresarial y político el caso es aún más grave. Édgar London reabre el expediente en la nueva edición del bisemanario Espacio 4.

“El 20 de septiembre, en Saltillo, la justicia de Coahuila se pondrá a prueba cuando la juez Carlota Yadira Velázquez de Luna decida si Enrique Busquets Casanova es liberado anticipadamente o cumple la condena de 20 años impuesta por el homicidio del niño Carlos Armando Muñoz Valdés, de 11 años, ocurrido el 2 de enero de 1999 en Torreón. La defensa dice que su cliente, quien ha pasado 13 años en distintas prisiones del estado, ya puede reincorporarse a la sociedad, pues ha mostrado buen comportamiento. Para que el asesinato de su hijo no quede impune, Carlos Muñoz Franco ha plantado cara a un sistema de justicia viciado, al influyentismo, a la desidia e incluso a la complicidad de las autoridades de la época. Juan García Chapa, fiscal especial del caso, fallecido el 24 de noviembre de 2015, sostuvo que tras la protección a Busquets podría ocultarse una red estatal de pederastia y pornografía infantil.

“Busquets Casanova fue sentenciado por la juez María Luisa Valencia el 21 de diciembre de 2006. Antes se ocultó por 4 años en Girona, España, donde la Interpol lo encontró y, finalmente, lo extraditó a México en 2005. Sin embargo, el pasado 8 de agosto, durante una Audiencia de Ejecución de Sanciones en el Centro de Justicia Penal en Saltillo, la defensa de Busquets solicitó una reducción de la sentencia que, de aprobarse, lo dejaría en libertad. Para ello, se basa en una evaluación realizada en mayo de este año, la cual resultó positiva para que el asesino se reincorpore a la sociedad. Lo contradictorio es que un año antes se le practicaron los mismos exámenes psicológicos y criminológicos, pero el comité evaluador negó la liberación de Busquets, a quien consideró un delincuente de mediana peligrosidad.

“Enrique Busquets también fue acusado de dedicarse a la distribución de pornografía infantil y de tener tendencias de pedofilia. Además, a partir del testimonio de su exesposa, Angélica González, se pudo establecer un entramado de relaciones con otros pederastas de la Comarca Lagunera, una red de funcionarios y poderosos empresarios textiles donde se incluye a Jean Succar Kuri, mexicano de origen libanés, sentenciado a 112 años de cárcel por pornografía infantil y corrupción de menores. A raíz de las anomalías detectadas en el comparativo de las pruebas aplicadas a Busquets Casanova, la juez Carlota Yadira Velázquez de Luna solicitó que se repitan los exámenes de educación, trabajo social, criminología y seguridad, sicología y custodia para determinar si el sentenciado cumple, efectivamente, con el perfil necesario para dejar su confinamiento.

“Carlos Muñoz Franco, padre de la víctima, considera que analizar siquiera la posibilidad de reducir la sentencia del homicida es penoso y muy arriesgado porque puede derivar en la libertad del recluso. (...) ‘A él le otorgan beneficios y si la juez resuelve su libertad va a sacar a las calles a una persona pervertida, un hombre que daña a los niños es pedófilo y aparte asesino, es un peligro para la sociedad, los exámenes ya demostraron que no es apto para andar suelto, pero no sabemos por qué los del Cereso fallaron a su favor’”. (Versión completa en http:/www.espacio4.com/)
31 Agosto 2018 04:08:00
Presidencia devaluada
“Presidente que devalúa, se devalúa”, pontificaba Carlos Salinas de Gortari. Bajo esa fórmula, contuvo la crisis financiera incubada en su gobierno para que le estallara a Ernesto Zedillo, a quien culpó del “error de diciembre” de 1994. Algo así como “Después de mí, el diluvio”, frase atribuida al monarca francés Luis XV. No contaba con que su sucesor no solo sortearía exitosamente la tempestad, sino que sería uno de los mejores presidentes en la historia de México; y él, Salinas, el villano de todos los tiempos. El único capaz de competirle es Peña Nieto.

El presidencialismo más exacerbado se vivió con Salinas y con él caducó. El día de días, el día del presidente, el 1 de septiembre de cada año, quedó reducido a cenizas. Los informes pasaron del paroxismo al vituperio. Hasta Salinas, la fiesta presidencial, previa a las celebraciones patrias, duraba varios días. Después de los preparativos seguía la comparecencia en el Congreso, el besamanos en Palacio Nacional, desayunos y comidas con las Fuerzas Armadas, los gobernadores, el servicio exterior...

El ritual, de por sí grotesco, devino en tragicomedia: el Presidente convertido en fabulador y anunciador de sus propias obras, sin hacer caso a la sentencia según la cual “alabanza en boca propia es vituperio”. El sexenio está por terminar y jamás se supo quién asesoró al Presidente. La voz e imagen de Peña Nieto utilizadas para promover su último informe es un recordatorio, una provocación a millones de mexicanos agraviados por un gobierno que faltó a sus deberes básicos de brindar seguridad, paz y justicia.

En el Gobierno de Peña Nieto, la depreciación del peso rondará el 45% (con Fox fue del 16.8 y con Calderón, del 17.5%), lo cual no es poca cosa. Sin embargo, la devaluación de la figura presidencial es muy superior. “El Cachorro de Atlacomulco” tiene una aprobación del 21%, después de haber empezado con el 53. En el último año de su gestión, Zedillo registró el 62%, Fox, el 63 y Calderón, el 52 (Consulta Mitofsky). La campaña “Ya chole con tus quejas” y la exhortación presidencial a los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos a superar la tragedia atizaron el encono social contra un Gobierno displicente e insensible.

Según Peña Nieto, ningún presidente amanece con la idea de causar daño a su país, y está en lo cierto, pero hay decisiones, yerros y omisiones cuyo efecto negativo dura varias generaciones. Peña puede no ser un hombre malintencionado, pero tampoco estuvo a la altura de la circunstancias. Le faltó visión, liderazgo, talla de estadista; su Gabinete ha sido uno de los más incompetentes y soberbios. Su techo era el Estado de México. La silla del águila lo empequeñeció. Será uno de los expresidentes más solitarios y repudiados, debido a errores propios, de su equipo y de la pandilla de gobernadores priistas. Pocos sexenios fueron tan tediosos y se hicieron tan largos como el actual y quizá de ninguno se esperó su final con tanta anticipación.

El presidente que “salvaría” a México (Time, 2014) no pudo salvarse a sí mismo. Tampoco comprendió que su principal problema era “no entender que no entendía” (The Economist, 2015): el efecto de la corrupción e impunidad de su Gobierno en el ánimo de la población. La alarmas se encendieron a tiempo, pero fueron ignoradas. El precio se pagó en las urnas con más de 42 millones de votos: los 30 de AMLO y los 12 de Anaya.
29 Agosto 2018 04:08:00
Anaya y los Moreira
Guillermo Anaya tomó la decisión de retirarse de la política al estilo Mariano Rajoy “me aparto, pero no me voy”, para dedicarse por completo a su familia y a su despacho jurídico, después de perder la senaduría el 1 de julio. El fenómeno AMLO –admite– modificó el escenario en todo el país. Morena ganó los escaños de mayoría con Armando Guadiana y Eva Galaz.

El fracaso del PAN en Coahuila ha sido mayúsculo. Por primera vez en los 18 últimos años no tendrá representación en la Cámara alta. Para el exalcalde de Torreón la derrota es todavía más dolorosa, pues perder 61 mil votos con respecto a la elección para gobernador lo dejó fuera del Senado.

El asiento de primera minoría lo ostentará Verónica Martínez, hechura de los Moreira, sobre todo de Rubén, una de las diputadas cómplices de la megadeuda. Entre las elecciones para gobernador de 2017 y las federales de este año, el PRI tuvo un retroceso marginal.

En el mismo periodo, Morena, por el fenómeno AMLO, registró un crecimiento exponencial: pasó de 151 mil votos a casi medio millón, un aumento mayor al 300 por ciento.

Anaya llegó agotado a los comicios de julio, y acaso también desmoralizado. La campaña para gobernador y el conflicto poselectoral resultaron desgastantes –dice–. Por otra parte, niega haberse confiado. “Al PAN le va mal cuando la elección es de tercios”, advierte.

La fórmula de Morena ganó con el 36.2% de los votos; el PRI recibió el 32.4% y el PAN el 28.7%. Sin embargo, los argumentos del político lagunero y la aritmética no explican el fracaso de Acción Nacional, a pesar de sus triunfos en los distritos 1 (Piedras Negras) y 5 (Torreón). La ciudadanía castigó la corrupción del PRIAN, la impunidad y la soberbia de sus líderes y gobernantes.

Sobre Anaya se han contado mil historias: desde su enriquecimiento a la sombra del poder hasta su presunta relación con el narcotraficante Sergio Villarreal, “El Grande”, por haber sido cuñado de una hermana suya.

El panista ganó una demanda por difamación a la revista Proceso en relación con ese caso. Villarreal, expolicía estatal y federal, perteneció al cártel de los Beltrán Leyva; en 2012 fue extraditado a Estados Unidos. Anaya es acusado por sus detractores de negociar en secreto con Humberto y Rubén Moreira.

“Al contrario”, replica, “durante 12 años, los Moreira fabricaron y pagaron campañas en los medios y en las redes para desprestigiarme. A nadie atacaron tanto como a mí.

Fui el primero en denunciar la megadeuda y exigir justicia. Era un peligro para ellos, pues los hubiera metido a la cárcel, por eso decidieron robarse la elección”. Coahuila demanda investigar la deuda, reparar el daño y castigar a los culpables.

El PAN debe ser sensible a ese clamor y, desde el Congreso, responder a la ciudadanía, apunta.

Durante la entrevista con el bisemanario Espacio 4, en un café de Torreón, las personas que identifican al excandidato a gobernador –“ahí está Memo”– se detienen y lo saludan. Anaya quizá ya no regrese a la arena electoral ni a las lides partidistas. “La política es demasiado demandante y exige sacrificios.

Es cierto, nadie entra a ella por la fuerza, pero quien más sufre por las ausencias y las presiones es la familia. Ahora podré dedicar más tiempo a mi esposa, a mis hijos y a mis padres. En mi despacho tenemos nuevos proyectos, y el país, con la alternancia, abre nuevos horizontes. Seguiré en el PAN y ayudaré cuando se me solicite”.
28 Agosto 2018 04:07:00
El retiro de Anaya
El PAN necesita volver a su origen, pues en su ADN tiene ser oposición. Para recuperar la confianza ciudadana necesita abanderar desde el Congreso el clamor para investigar el moreirazo y castigar a los responsables de la ruina de Coahuila. Andrés Manuel López Obrador no lo hará, pues la amnistía inmunizará a Humberto y Rubén Moreira, advierte Guillermo Anaya Llamas. En charla con Espacio 4 anuncia su retiro de la política electoral después de haber estado a un paso, el año pasado, de convertirse en el gobernador de la alternancia.

En Anaya se cumple la sentencia según la cual “nadie se retira de la política, la política lo retira a uno”. El lagunero, de 50 años, forma parte del boom panista de 1996 que puso en jaque al gobierno de Rogelio Montemayor, cuyo partido perdió las principales alcaldías (Saltillo, Torreón, Monclova y Ramos Arizpe) y, por primera vez, la mayoría en el Congreso. Desde su curul en la LIV Legislatura, Anaya plantó cara a Montemayor en sus informes. De esa bancada formó parte Ignacio Corona, quien captó más de 65 mil votos como candidato de Morena a la alcaldía de Torreón en las pasadas elecciones.

Anaya ha sido un político exitoso. Ganó cuatro elecciones al hilo [para diputado local, diputado federal (dos veces, la segunda por la vía plurinominal), alcalde de Torreón y senador]. Ocupó la secretaría general del PAN bajo la presidencia de Germán Martínez, quien renunció a ese partido –por haber dejado de “ser socialmente útil”– para ser candidato de Morena a senador; posteriormente, AMLO lo propuso para dirigir el IMSS. Uno de los reproches más frecuentes contra Anaya es por no haber aprovechado su relación con el presidente Felipe Calderón, de quien es compadre, para atraer inversiones y programas federales a la Comarca Lagunera.

Anaya compitió con Rubén Moreira por la gubernatura en 2011. El clan, entonces en la cresta de la ola, lo controlaba todo. Su política era la porfirista de “pan o palo”. Antes de separarse del cargo para ocupar la presidencia del PRI, Humberto Moreira era calificado como el gobernador “más honesto y confiable” del país y el único a quien más de la mitad de los mexicanos le confiaría las llaves de su casa, según una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica.

La megadeuda por más de 36 mil millones de pesos, adquirida de manera irregular y a espaldas del Congreso –de mayoría priista–, era apenas un vislumbre y no hizo mella en los comicios. Moreira II ganó por una diferencia de casi 300 mil votos. Anaya obtuvo el 35% de los sufragios (422 mil 296). Una vez descubierto el tamaño del pasivo y los vicios en su contratación, Humberto renunció a la presidencia del PRI. Dos años después, el gobernador “más honrado” figuró entre Los 10 Mexicanos Más Corruptos de 2013 de la revista Forbes junto con Raúl Salinas de Gortari y su madrina Elba Esther Gordillo.

Anaya estuvo a 31 mil votos de ser gobernador el año pasado. Entre 2011 y 2017, el PRI perdió casi un cuarto de millón de sufragios. La ciudadanía castigó en las urnas la megadeuda impune y a los Moreira. Sin embargo, tres factores impidieron la alternancia: a) las disputas en el PAN; b) las candidaturas de Armando Guadiana (Morena) y Javier Guerrero (independiente), por dividir el voto opositor (juntos captaron 256 mil papeletas) y 3, los vicios del proceso avalados por el Instituto Electoral de Coahuila y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
27 Agosto 2018 04:08:00
Fantasmas de carne y hueso
El gobierno de Rubén Moreira desvió 475 millones de pesos a 14 empresas fantasma, de acuerdo con las denuncias presentadas por la Auditoría Superior del Estado (ASE) ante la Fiscalía General. La malversación se detectó en los ejercicios 2014, 2015 y 2016, lo cual supone una práctica sistemática de extracción de caudales públicos para favorecer a funcionarios y particulares, en detrimento de la calidad de vida de los coahuilenses y de servicios prioritarios como el de salud, colapsado desde hace varios años.

El desabasto de medicamentos y la falta de atención hospitalaria –a escala local y nacional– provoca la muerte de millares de personas en todo el país.

En el marco del primer foro de consulta para la pacificación, en Ciudad Juárez, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Chihuahua Javier Corral (PAN) visitaron un hospital de especialidades inaugurado por el anterior mandatario estatal César Duarte (PRI), prófugo desde el año pasado por delitos de corrupción. Se trata de una obra de fachada, hueca, sin camas ni equipamiento, pero seguramente facturada al cien por ciento. Como esa existen infinidad en la república. Es el caso del Centro Oncológico de Coahuila.

Las inversiones fantasma aparecen en los informes de Gobierno, pero en realidad son un fraude. Protegido desde Los Pinos, Duarte acumuló una riqueza inconmensurable y disparó la deuda del estado a más 55 mil millones de pesos. Sus padrinos son Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones, barones del tráfico de influencias.

En Coahuila, la ASE le puso en bandeja de plata a la Fiscalía General del Estado elementos para encauzar a los responsables de desviar casi 500 millones de pesos a empresas fantasma. La todóloga Riviera Álamo, vinculada a la exsecretaria de Infraestructura, María Esther Monsiváis, recibió alrededor del 10% de esa cantidad.

La exfuncionaria debe conocer la ruta del dinero en los años más turbios del moreirato, pues desde la subsecretaría de Egresos de Finanzas hizo mancuerna con Javier Villarreal Hernández, artífice de la megadeuda. En 2011, Monsiváis fue transferida a Secretaría de la Función Pública para borrar huellas, pero el tema de la deuda salió de control y se convirtió en escándalo nacional.

Rubén Moreira diseñó el Sistema Estatal Anticorrupción como escudo personal. Sin embargo, para protegerse de futuras investigaciones y denuncias de la ASE, también necesitaba controlar la Fiscalía General más allá de su sexenio. En ese empeño, presionó al entonces gobernador electo, Miguel Riquelme, para que, una vez cubiertos los requisitos de la convocatoria, propusiera al Congreso a otro peón del clan, en ese momento en funciones de procurador de Justicia: Homero Ramos Gloria, cuyo ostentoso aparato de seguridad todavía hoy corre por cuenta de los endeudados coahuilenses.

Riquelme resistió la presión y el Congreso –de mayoría priista– eligió a Gerardo Márquez para ocupar la fiscalía. Ese pudo ser uno de los primeros desencuentros entre Moreira y su delfín. Después vendrían otros. Si la corrupción fue el tema de las elecciones del 1 de julio y combatirla es la principal bandera del presidente electo López Obrador, los gobernadores deben actuar en consecuencia. La denuncia de la ASE sobre las empresas fantasma abre la puerta para castigar uno de los muchos excesos del moreirato y legitimar al Gobierno.
25 Agosto 2018 04:09:00
AMLO: el vendaval
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador será un vendaval en cuya ruta está Coahuila. No solo por los escándalos de corrupción, de los cuales posee información, sino también por el fracking, tema que Gerardo Moyano aborda en el nuevo número del bisemanario Espacio 4.

“La reforma energética fue uno de los mayores regalos que le hizo la oposición al Gobierno de Enrique Peña Nieto, quien no solo cosechó elogios de la iniciativa privada, sino de la prensa internacional, la cual llegó a calificarlo como el ‘salvador de México’ (Time 24-02-14). Si bien fue aprobada en diciembre de 2013, su apoyo multipartidario había sido acordado un año antes con la firma del Pacto por México entre los líderes del PRI, PAN y PRD (02-12-12). Eran tiempos en los que la credibilidad del Presidente aún no iniciaba su caída en picada por escándalos de corrupción (Casa Blanca, los 43, Odebrecht, Pegasus...) que lo convertirían en el Mandatario peor calificado en la historia del país.

“El éxito no era casual, pues el Gobierno federal no escatimaba gastos en publicidad para convencer a los mexicanos de los beneficios que traerían sus reformas. En los anuncios –algunos de los cuales protagonizaba él mismo–, Peña prometía que la apertura del sector de los hidrocarburos a la inversión extranjera no solo permitiría reducir los costos de la electricidad, las gasolinas y el gas –lo cual no se cumplió–, sino alcanzar la tan deseada ‘independencia energética’.

“Fue entonces que el nombre de Coahuila empezó a sonar fuerte, pues aquí se concentra la mayor reserva de gas no convencional (shale, de lutita o de esquito) del país, que es una de las más grandes el mundo. El potencial de inversión en la Cuenca de Burgos (que comparten Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León) era enorme, pero había un problema: la técnica para extraer el gas shale, llamada de fractura hidráulica (fracking) ya había causado desastres ambientales en Estados Unidos.

“En particular, en Texas, donde el boom de pozos de fracking, en los que se inyectan millones de litros de agua mezclados con químicos para liberar el gas de las rocas, causó contaminación y desabasto de agua, población desplazada, especulación en la venta de terrenos, deterioro de las carreteras (por el aumento del transporte pesado) y aumento de movimientos sísmicos, entre otros.

“Todo esto, sumado al riesgo de efectos nocivos para la salud humana –estudiados por la Sociedad Médica de Massachusetts–, hizo que Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, España, Suiza, Irlanda, Escocia, República Checa, Bulgaria, Nueva Zelanda y la República Sudafricana prohibieran la práctica. Los estados de Maryland, Vermont y Nueva York siguieron el mismo camino para resguardar sus fuentes de agua potable, mientras que Denton, Texas, se encuentra en una batalla legal contra el Gobierno estatal y las compañías petroleras, las cuales se niegan a acatar un reglamento local que prohíbe la práctica dentro de los límites del municipio.

“La caída del precio del petróleo y la violencia en varios estados del país hizo que la perforación de pozos ‘experimentales’ en Coahuila, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz entrara en un período de pausa. En el caso coahuilense, ese periodo de espera se acabó en marzo pasado, con la firma de un contrato con la empresa Energy Lewis –el mayor productor de gas natural de Texas– para la exploración y explotación con fracking en el campo Olmos, en el municipio de Hidalgo. Un contrato que hoy está siendo revisado –junto a otros 104 del sector– por el equipo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, quien el 31 de julio aseguró que en su gobierno ya no se usará la práctica del fracking para extraer petróleo y gas. (Versión completa en http:/www.espacio4.com/)
24 Agosto 2018 04:09:00
Saltillo: el pandemonio
La acumulación de pequeñas omisiones de la autoridad provoca graves crisis. El caso de la corrupción es uno de ellos y el de la inseguridad y la violencia son otros. Los temas acaparan la agenda nacional por su exposición en los medios de comunicación, pero se la restan a problemas en apariencia menores, cuyo impacto social es enorme.

Ocupados en actividades políticamente lucrativas, los gobiernos municipales prefieren buscar reflectores y regodearse en las redes sociales. Saltillo figura entre las ciudades de mayor crecimiento de Coahuila y del país en las últimas décadas, al contrario de Torreón. La metrópoli lagunera no ha podido superar el estancamiento derivado del cambio del modelo ejidal, el abandono federal y la falta de inversión del estado.

Sin embargo, la expansión industrial y la falta de planeación han agravado problemas que pueden convertir el atractivo de Saltillo y la Región Sureste en desventaja. El desabasto de agua, la saturación vehicular, el déficit de infraestructura vial y un sistema de transporte público anárquico y obsoleto restan competitividad y cada vez afectan más directamente a la población. La atracción de empresas a la región no ha sido acompañada de inversiones que permita a las ciudades soportar la creciente demanda de servicios.

El gobernador Óscar Flores Tapia planteó hace más de 40 año un sistema de transporte colectivo entre Saltillo y Ramos Arizpe (hoy sería hasta Derramadero), pero el tiempo no le alcanzó para realizarlo.

Sin obras de ese calado, el uso de automóviles jamás será desincentivado, el calentamiento no cederá y la contaminación tampoco. De haberse optado por una red de transporte público eficiente, en lugar de construir puentes y distribuidores viales, hoy la situación sería distinta.

Pero no, se prefirió el relumbrón. En otros países la tendencia es la contraria. En México la política consiste en posponer la solución de problemas, algunas veces para evadir costos políticos. Mientras prevalezca esa visión, las ciudades serán cada vez menos habitables.

Cada inicio de clases pone de relieve la incuria de las autoridades municipales. Si en el país la corrupción y la violencia crecieron a niveles inauditos, se debió en gran parte a que los gobiernos abandonaron sus responsabilidades y en lugar de ponerse del lado de los ciudadanos, prefirieron mirar hacia otro lado o pactar con las delincuencia. Somos un país que tapa socavones después de sepultar a víctimas de la corrupción en la contratación de obras. La historia se repite cada día.

El Gobierno de Saltillo ha emplazado patrullas en distintos lugares de la ciudad, más por cuestión de imagen que de efectividad. En el bulevar Venustiano Carranza existe un retorno para ingresar al área de urgencias del hospital La Concepción que, en teoría, es exclusivo para ambulancias; sin embargo, lo utiliza toda clase de vehículos. Cerca de ese lugar, una patrulla con la torreta encendida parece avisar: “Aquí estoy, ¿eh?, pero no veo ni oigo”. La situación no es nueva, aclaro, pero ninguna administración ha hecho nada para corregirla.

Una vialidad altamente conflictiva para legiones de madres de familia que madrugan para transportar a sus hijos a clases es la avenida Universidad, en el tramo de Isidro López a Venustiano Carranza, donde la vigilancia es nula. La falta de cortesía y de respeto al reglamento causará en cualquier momento un accidente grave que el Gobierno lamentará en lugar de haberlo prevenido. Universidad es un pandemonio y tratar de cruzarla equivale a jugar a la ruleta rusa.

En días pasados, una mujer descendió de su coche y dirigió el tránsito. ¿Y las autoridades? En campaña.
22 Agosto 2018 04:09:00
El abuso de los símbolos
¿Habrá cruzado alguna vez por la mente de Enrique Peña Nieto cambiar el nombre del PRI por el de Mover a México, su eslogan de campaña? Quizá, pero, carecía del alcance, la fuerza y el carácter de Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas y Carlos Salinas de Gortari para tomar una decisión de ese calado. Tampoco tenía la aceptación ni la autoridad moral del general. Peña accedió a Los Pinos por el fracaso de la alternancia. Vicente Fox y Felipe Calderón fueron los mejores aliados del PRI. De lo demás se encargó el cártel de gobernadores (Humberto Moreira y Rubén Moreira, Javier Duarte y César Duarte, Ulises Ruiz, Roberto Borge, Miguel Alonso Reyes...) de cuyas entidades fluyeron subrepticiamente recursos para financiar la campaña presidencial de su excolega de Estado de México. Los feudales modernos recibieron como premio impunidad y vista gorda frente a sus desmanes.

Un Moreira (marca asociada a deuda ilegal, escándalos de corrupción y masacres) fue hasta hace poco la imagen y el cancerbero del PRI en el peor momento de su historia. Para subsistir después de su desastrosa participación en las elecciones del 1 de julio, ese partido necesita aplicar acciones tan radicales como el repudio social hacia sus siglas y su clase dirigente. Olvidar un nombre vacío de contenido ideológico el cual ya no dice nada a nadie, mucho menos a los jóvenes, y dejar de utilizar los colores del símbolo patrio por antonomasia: la bandera. En 90 años de abuso, el emblema se asoció a sus prácticas: antidemocracia, corrupción, enriquecimiento ilícito, abuso de poder e impunidad.

No es casual entonces que el desdén ciudadano hacia el escudo partidista se haya transferido a la bandera nacional e incluso al “Tri” (la selección de futbol), por asociación fonética con el PRI, y al día de la Independencia. El zócalo capitalino y sus equivalentes en los estados dejaron de ser lugares de fiesta, el corazón de la patria, la noche del 15 de septiembre, para convertirse en tribunales populares contra los malos gobiernos, la corrupción, la violencia y la injusticia. En lugar de escuchar el veredicto, las autoridades acordonaron las plazas y las llenaron de acarreados.

El primer atentado terrorista durante las fiestas de Independencia ocurrió durante la celebración del 198 aniversario del Grito, en la plaza Melchor Ocampo de Morelia, Michoacán. La agresión, atribuida al narcotráfico, cobró la vida de ocho personas y dejó heridas a más de 130, según el Gobierno. El rechazo a la partitocracia y al statu quo en el mundo abre cauce a nuevas fuerzas políticas y condena a la desaparición a las que no se adaptan a las circunstancias. Son los casos de Podemos y Ciudadanos en España; Syriza en Grecia y En Marcha en Francia, ambos cabezas de gobierno; y Morena en México, cuyo líder asumirá la presidencia el 1 de diciembre.

Empero, cambiar de nombre o conservar la misma denominación no le servirá al PRI de nada si no emprende una transformación profunda, purga sus cuadros, redefine su ideología y ofrece compromisos inquebrantables contra la corrupción, el nepotismo, la impunidad, la inseguridad, la injusticia, la simulación democrática y los pactos con el crimen organizado. Pero aun si lo hace, tardará mucho tiempo en recuperar la confianza ciudadana y en volver a ganar elecciones. El portazo de julio encierra un mensaje indubitable: no más PRI, Peñas, Moreiras ni nada que se les parezca.
21 Agosto 2018 04:07:00
Generales y cachorros
Desde su fundación hasta hoy día, el PRI ha tenido tres nombres: nació como Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1928, cambió a Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en 1938 y finalmente a Partido Revolucionario Institucional en 1946, bajo la férula de Plutarco Elías Calles y las presidencias de Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán, el Cachorro de la Revolución, respectivamente. Cada cual adaptó el acrónimo a la circunstancias, a su visión de país e incluso a sus aspiraciones personales.

Calles fundó el PNR para centralizar el poder y controlar a los generales dispersos después del movimiento revolucionario iniciado en 1910, bajo el paraguas del “maximato”; Cárdenas lo reformó, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, para neutralizar al jefe máximo y crear un partido de masas con la CTM y la CNC, de acuerdo con el corte socialista de su gobierno; y Alemán, para marcar el reemplazo de presidentes militares (hasta Ávila Camacho) por civiles (él fue el primero) y preparar su reelección, a la cual Cárdenas se opuso.

La fundación y el rebautizo del PRI los llevaron a cabo hombres fuertes. Carlos Salinas de Gortari, presidente con esas características, dio algunos pasos para cambiar las siglas –repudiadas por la tecnocracia– y tanteó el terreno para un segundo periodo, incitado por el éxito inicial de su gobierno y el control sobre la segunda fuerza política (el PAN) y los poderes fácticos (oligarquía, iglesias, medios de comunicación y crimen organizado). Sin embargo, tras el fraude electoral de 1988 –tema reabierto por la designación del exsecretario de Gobernación, Manuel
Bartlett Díaz, supuesto operador del salinazo, como futuro director de la CFE–, la reelección de Salinas resultaba inaceptable a todas luces. Además, el final de su sexenio devino desastre como el de Peña Nieto. Ambos eran también cachorros: uno de la tecnocracia y otro de Atlacomulco.

Quizá por recibir sólo 9.2 millones de votos, de los 20 millones prometidos por Jorge de la Vega, a la sazón presidente del PRI, y por su falta de legitimidad, Salinas castigó a su partido. Empezó por destituir a los gobernadores de los estados donde había perdido, desplazó a los líderes tradicionales –en la CNC impuso a Hugo Andrés Araujo–, utilizó el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol) como plataforma clientelar para recuperar el dominio del Congreso, donde en la primera parte de su sexenio tuvo una mayoría precaria, y se echó en brazos del PAN con quien negoció reformas constitucionales, una de las cuales le abriría años más tarde a Vicente Fox –hijo de madre extranjera– las puertas de la presidencia.

Pronasol resultó ser un instrumento electoralista eficiente. En las elecciones intermedias de 1991, Salinas se hizo con la mayoría calificada en las cámaras de Diputados y de Senadores, en la cual se renovaron 32 asientos. Entregar estados y defenestrar gobernadores priistas formó parte de las negociaciones con el PAN.

La idea de convertir al PRI en Solidaridad, como la reelección de Salinas, tampoco funcionó, entre otras razones por desnaturalizar un concepto que apela a la adhesión circunstancial a causas justas, y porque en Polonia el sindicato Solidaridad, fundado por Lech Walesa en 1980, se creó para derrocar a un gobierno comunista; no para perpetuarlo, como en México se pretendía hacer con la dictadura perfecta (Mario Vargas Llosa dixit). Premio Nobel de la Paz 1983, Walesa se convirtió en uno de los campeones de la democracia y de las libertades; y Salinas, en el villano favorito de los mexicanos.
20 Agosto 2018 04:08:00
Crímenes políticos
Los dos últimos líderes del PRI con ideas reformistas, Alberto A. Madrazo y Luis Donaldo Colosio, murieron en condiciones trágicas e igualmente sospechosas. El primero en un avionazo, el 4 de junio de 1969, cuatro años después de haber renunciado al cargo por discrepancias con el presidente Gustavo Díaz Ordaz, y el segundo de un disparo en la cabeza, el 23 de marzo de 1994, al término de un mitin de su campaña presidencial, boicoteada desde Los Pinos por Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl.

Madrazo, quien perteneció en su juventud a los Camisas Rojas, organización socialista anticatólica liderada por Tomás Garrido Canabal, fue gobernador de Tabasco en el periodo 1959-1964. Su presidencia en el PRI duró menos de un año, suficiente para impulsar una corriente democratizadora cuyo propósito consistía en eliminar el dedazo y permitir a la militancia elegir a sus candidatos, no el presidente ni los gobernadores. El ensayo resultó exitoso, pero suponía en peligro la Presidencia imperial.

El accidente donde murió Madrazo, su esposa Graciela Pintado y decenas de personas, entre ellas el tenista Rafael “El Pelón” Osuna, ocurrió cinco meses antes del destape de Luis Echeverría como candidato presidencial.

El Boeing 727X-SEC de Mexicana de Aviación preparaba su aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Monterrey cuando se estrelló en el cerro Tres Picos de la sierra del Fraile. Antes de impactar, la nave explotó en el aire, según testigos. Por su liderazgo, oratoria y simpatía, Madrazo se había convertido en un riesgo para el sistema.

Luis Donaldo Colosio presidió el PRI la mayor parte del sexenio salinista. En 1989, su partido perdió la primera gubernatura, en Baja California, con el panista Ernesto Ruffo Appel. En 1992, asumió la Secretaría de Desarrollo Social y al año siguiente fue postulado para la Presidencia. Su discurso del 6 de marzo de 1994, frente al Monumento de la Revolución, marcó su ruptura con el clan Salinas y su grupo (José María Córdoba Montoya, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, entre otros), quienes lo presionaban para renunciar a la candidatura.

Frente a miles de priistas e invitados y un país indignado por la corrupción, los excesos del salinato y la ostensible infiltración del narcotráfico en la política, Colosio sentenció: “Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla; de mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.

Dos semanas después fue abatido en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana por Mario Aburto Martínez, “el asesino solitario”, según la verdad histórica del Gobierno de Salinas.

Roberto Madrazo Pintado, hijo de Alberto A. Madrazo, también ocupó la gubernatura de Tabasco y la jefatura del PRI, pero tomó el derrotero de la antidemocracia y la corrupción. En 2006 impuso su candidatura presidencial y fue apabullado en las urnas.

Un año más tarde lo descalificaron del maratón de Berlín por hacer trampa. Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato asesinado, y crítico del PRI, se mantuvo alejado de la política. Movimiento Ciudadano lo presentó como candidato a diputado por uno de los distritos de Monterrey para las elecciones del 1 de julio, y ganó. En un futuro no lejano podría ser gobernador de Nuevo León, y luego...
18 Agosto 2018 04:09:00
Los grilletes de la deuda
El endeudamiento del estado ha vuelto a la agenda política –nacional y local– por la renegociación en cierne, como lo advierte el periodista Édgar London en Espacio 4 (594). “Cuando se trata de la megadeuda, el gobierno de Coahuila ya no siente lo duro, sino lo tupido. El 30 de julio emitió una convocatoria pública dirigida a instituciones financieras que deseen participar en el proceso de reestructuración de pasivos cuyo monto alcanzaba los 36 mil 633 millones 613 pesos al término del primer semestre, según la Secretaría de Finanzas (Sefin).

“De llevarse a cabo, sería la tercera renegociación en ocho años. Las dos anteriores tuvieron lugar en 2011, cuando Jorge Torres López fungía como gobernador interino, y en 2015, con Rubén Moreira al frente del estado. Ninguna de las dos sirvió para reducir sustancialmente el capital requerido. La primera apenas consiguió reconocer el fenómeno. La segunda, buscó reducir las tasas de interés.

“Vender la idea de que esta socorrida reestructuración es para disponer de mayores recursos económicos con el fin de desarrollar nuevas obras, programas sociales, atraer inversiones o reforzar la seguridad en el estado, es querer tapar el sol con un dedo. La realidad es que los gobiernos que heredaron este déficit financiero no han logrado lidiar adecuadamente con esta complicación y la deuda, que en 2011 era de 35 mil 700 millones de pesos, hoy supera los 36 mil 633 millones.

“Las estimaciones de Sefin consideran que los coahuilenses han pagado, hasta la fecha, 23 mil millones de pesos. Pero de esa cantidad, 16 mil 800 se utilizaron apenas para mitigar los intereses. A ese paso, el estado liquidaría el total en el año 2048, o sea dentro de tres décadas, afectando incluso a generaciones que están por nacer. El dato rememora la historia de aquellos niños de la antigüedad, hijos de esclavos, que apenas vieron la luz del mundo y ya tenían los grilletes esperando.

“En entrevista concedida a un programa de la emisora radial 99.1, de Piedras Negras, a finales de 2016, Humberto Moreira negó que se trate de una megadeuda el déficit financiero contraído durante su administración. Él prefiere usar el eufemismo de ‘megainversión’ y asegura que no le ha costado un centavo al bolsillo de los coahuilenses. ‘¿Dónde trae el ticket?’ –cuestiona el exgobernador a su interlocutor–. ‘¿Cuánto ha pagado de deuda?’ –y más adelante, insiste–: ‘¿Cuánto pagaste de deuda? ¿Cuánto pagó usted, don Gelacio? No ha pagado un centavo’. Sin embargo, las estimaciones de la unidad de transparencia de la Sefin lo desmienten. Hoy, cada coahuilense le debe 12 mil 100 pesos a Multiva, Interacciones –estas dos entidades concentran el 58.9% del monto total–, HSBC, Bancomer, Banorte y Banobras.

“Y no sólo eso. De acuerdo con el informe de Obligaciones Financieras de las Entidades Federativas, presentado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, el 73% de los ingresos totales de la administración estatal se esfuman en pagos a la deuda. Lo peor es que, de estas aportaciones, apenas el 13% se destina al abono de capital, el resto se pierde en intereses, honorarios, comisiones, asesorías y coberturas de la propia deuda. Esto, de acuerdo con datos del apartado de Buen Gobierno, del Observatorio de La Laguna.

“Si, además, se toma en cuenta que durante la administración de Rubén Moreira y en el interinato de Jorge Torres López –hoy, acusado por lavado de dinero en Estados Unidos y uno de los más buscados por la Administración para el Control de Drogas (DEA)– se solicitaron más créditos, el total del capital no ha descendido”. (La versión completa está disponible en http:/www.espacio4.com/)
17 Agosto 2018 04:08:00
Festín en las redes
Con júbilo indisimulado (en las redes fue un festín) se recibió el despido de Rubén Moreira Valdez de la Secretaría general del PRI. Un mes duró en el cargo y 9 su hermano en la presidencia del CEN. Humberto cayó por la megadeuda; Rubén, por el fracaso estrepitoso del 1 de julio y por la estela de escándalos de los 12 años que gobernó Coahuila despóticamente. La despedida en Twitter de Claudia Ruiz Massieu a su segundo no pudo ser más cáustica y premonitoria: “Reconozco su trabajo” (¿de gobernador y operador electoral de Peña Nieto que, cual Nerón, tocaba la lira y cantaba mientras Coahuila y el PRI ardían en llamas?), “agradezco su aportación a la vida partidista” (¿ser el sepulturero del partido fundado por Calles en 1929 y haber obtenido con un candidato de lujo (Ruiz Massieu dixit), José Antonio Meade, menos votos de los captados por un mapache de la ralea de Roberto Madrazo? “y le reitero mi respaldo en los proyectos que emprenda” (¿en sociedad con sus hermanos o con otros nuevos rostros tricolores como Javier Duarte y Roberto Borge, a cuyas bacanales de cumpleaños acompañaba en Quintana Roo?).

Al clan no le ha ido nada mal, pero el manto peñista ya no alcanza ni para cubrir al presidente. Moreira II quiso ser senador. No lo fue y le cerró a otros el paso. Más allá de la equidad de género, ¿utilizó su influencia para vengarse de Jericó Abramo Masso —único en sacar el pecho por Meade—, colocarlo en segundo lugar de la fórmula encabezada por Verónica Martínez, una de las piezas incondicionales del moreirato, y eliminar a un futuro aspirante al Gobierno del Estado? ¿Cómo pudo Martínez —una de las diputadas que legalizó la megadeuda— obtener casi 85 mil votos más que Meade? Algo huele a podrido en Dinamarca.

En premio por su gestión en Coahuila, en cuyo sexenio aumentó la deuda y el desvío de recursos a empresas fantasma, la inversión del Tribunal Superior de Justicia en Ficrea y el quebranto en los sistemas de pensiones y de salud equivale a varios miles de millones de pesos, Moreira II recibió una diputación plurinominal. La ola de Morena estuvo a punto de frustrar su segundo ingreso a la Cámara baja. Cuando presidió la Comisión de Derechos Humanos en la LXI legislatura, defendió y protegió al diputado Julio César Godoy Toscano (PRD), quien entró al Congreso oculto en el maletero de un coche para rendir protesta el 23 de septiembre de 2010. Semanas después (el 14 de diciembre), Godoy fue desaforado y todavía hoy se encuentra prófugo por los delitos de narcotráfico y lavado de dinero.

El exgobernador no tendrá la misma influencia en el futuro Congreso e incluso es posible que ni siquiera ocupe la curul; y si lo hace, será por unos meses. Su presencia en la flaca bancada del PRI será un recordatorio permante de lo que es y representa. ¿Con qué autoridad subirá a la tribuna sin ser acusado por la deuda, las empresas fantasma y las masacres en Allende y en el penal de Piedras Negras por los diputados Luis Fernando Salazar, Evaristo Lenin Pérez (PAN) y José Ángel Pérez (Morena) a quienes acosó y orquestó campañas de desprestigio junto con David Aguillón (lo mismo hizo contra exgobernadores, periodistas y propietarios de medios de comunicación)? La suerte de Moreira II terminó. Ya no tendrá a un Luis Videgaray o a un Alfonso Navarrete para que le cubran las espaldas y le abran las puertas de Los Pinos, donde, como Ortiz Rubio, vive Peña, pero quien gobierna despacha en Relaciones Exteriores (y antes en Hacieda). Otro dato: el gobierno de Trump y el de AMLO —ambos antipriistas— ya empezaron a intercambiar información sobre temas sensibles (delincuencia organizada, lavado de dinero, peculado...) que involucran a políticos mexicanos.
15 Agosto 2018 04:09:00
Alternancia sin disparos
El PRI no dimensiona aún su Waterloo. Actúa como si el 1 de julio hubiera sufrido un descalabro menor y no perdido la guerra; como si hubiese cedido una alcaldía o un puñado de distritos y no la Presidencia y el Congreso general; como si después de ser arrollado por Morena requiriera una cirugía ambulatoria y no una autopsia. AMLO, mientras tanto, cubre con creces el vacío dejado por Enrique Peña Nieto desde el principio de su Administración, colapsada tempranamente por el escándalo de la “casa blanca”.

En lugar de ponerse a la altura de las circunstancias y afrontar el repudio social y los efectos del tsunami electoral cuyas alertas ignoraron, la Presidencia y su partido utilizan la táctica preferida del sexenio: la de avestruz. La debacle exigía despedir a los secretarios del Gabinete y al Comité Ejecutivo Nacional del PRI, responsables del fracaso. Sin embargo, Peña Nieto se encerró en Los Pinos, abandonó la nave tricolor y dejó el timón en manos de dos de las corrientes más identificadas con la corrupción, el nepotismo y la violencia: Claudia Ruiz Massieu Salinas, como cabeza de gato, y Rubén Moreira, como cola de ratón.

Tampoco han despertado de la resaca electoral el PAN y el PRD, aliados en la coalición Por México al Frente. Ricardo Anaya pasó de ser “El Chico Maravilla”, la versión mexicana de Emmanuel Macron, a culpable de la crisis panista y del desplome de su votación (en realidad, casi obtuvo la misma que Vázquez Mota). Líderes de distintas corrientes lo quisieran ver en el patíbulo. El proceso para renovar el Comité Ejecutivo acaba de iniciar. Anaya podría reelegirse, pero su futuro –dicen– está en la academia. Como segunda fuerza política, el PAN será el contrapeso de Morena.

Tras el maremoto de julio, el PRI se convirtió en partido marginal, pues lo perdió casi todo: la Presidencia, el Congreso, las nueve elecciones de gobernador –aunque solo Jalisco, Yucatán y Chiapas estaban en su poder–, centenares de alcaldías y 19 legislaturas locales. Frente a un resultado abrumadoramente adverso, el PRI también perdió los estribos. El ascenso de Ruiz Massieu a la Presidencia y de Rubén Moreira a la secretaría general, así sea provisional, representa un insulto para la militancia y un agravio para el electorado en general. Previamente, Enrique Ochoa, tecnócrata arrogante y sin oficio político, impuesto en la jefatura del PRI para operar la sucesión, había dividido a ese partido, excluido a los liderazgos históricos y desoído el clamor ciudadano contra la corrupción, tolerada y protegida desde la residencia presidencial.

Ruiz Massieu (sobrina y extensión del expresidente Carlos Salinas de Gortari) y Rubén Moreira (impuesto por su hermano Humberto en el Gobierno de Coahuila para cubrirle las espaldas por la deuda y otros desmanes) recibieron al PRI en fase terminal; un partido cuyo concepto de cambio es el gatopardismo: mera simulación, con un agravante, el “nuevo” PRI resultó ser el peor y más corrupto de su historia. La democracia, el respeto a las reglas y la ética de gobierno no forman parte de su naturaleza. Desde su nacimiento en 1928, el objetivo del PRI fue monopolizar el poder y defenderlo con las armas como, según Fidel Velázquez, lo había conseguido. Sin embargo, la tercera alternancia, igual que la primera en el año 2000, ocurrió sin hacer un solo disparo. Treinta millones de votos sepultaron al dinosaurio tricolor, esta vez definitivamente.
14 Agosto 2018 04:07:00
Los gobernadores del PRI
Esta vez no hubo necesidad de pasear el ataúd del PRI por las principales ciudades del país, como hace 18 años, cuando fue echado de Los Pinos por primera ocasión. La alternancia hirió al otrora partido hegemónico, mas no acabó con él. La ineptitud del PAN para gobernar, la frivolidad de Vicente Fox, la iracundia de Felipe Calderón y haber faltado los dos a su palabra de atacar la corrupción, soltaron al dinosaurio y le devolvieron la banda presidencial. El 1 de julio nadie cargó a hombros el féretro del PRI, pues había muerto antes de las elecciones, de las cuales surgió su reemplazo: Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Peña Nieto logró lo que Fox y Calderón no pudieron juntos en 12 años: encerrar al dinosaurio en un museo, de donde difícilmente saldrá de nuevo. Y sin el empeño involuntario de los tres, Andrés Manuel López Obrador no habría convertido el enfado nacional contra la corrupción, la impunidad, la violencia, la soberbia gubernamental y el bipartidismo PRI-PAN en corriente impetuosa y motor de cambio. Para no dejar resquicios como en 2006, cuando Calderón ganó la Presidencia por una nariz, ni correr riesgos como en 2012, cuando la oligarquía impuso a Peña Nieto, 30 millones de votos sepultaron esta vez al dinosaurio.

Al PRI le daban sentido, cohesión y soporte su ideología y los liderazgos comprometidos con México y fieles a sus principios. Sin embargo, a partir de Carlos Salinas de Gortari, los cuadros tradicionales empezaron a ser suplantados por pandillas de farsantes, venales y cínicos. La reforma política de 1977, promovida por Jesús Reyes Heroles desde la Secretaría de Gobernación, constituyó el primer paso hacia la democracia, pero no fue continuado. La siguiente modificación de gran calado ocurrió casi dos décadas después, durante el Gobierno de Ernesto Zedillo, el último presidente mexicano con talla de estadista. Nivelar la arena electoral y ciudadanizar al Instituto Federal Electoral (IFE, hoy INE) volvió al PRI vulnerable: en 1997 perdió la capital y la mayoría en la Cámara de Diputados. El camino estaba preparado para la alternancia, pero el PAN la desaprovechó y le sirvió el poder al PRI en bandeja de plata.

Empero, el PRI revivido era sólo siglas espectrales. Mangoneado y alimentado por los gobernadores con recursos públicos, el dinosaurio tomó la Presidencia por asalto, y los estados, como botín de guerra. La corrupción, antes solapada, se institucionalizó. Forbes publicó una muestra de los nuevos rostros del partido fundado por Plutarco Elías Calles bajo el título “los mexicanos más corruptos” de 2013 (Humberto Moreira, Fidel Herrera, Tomás Yarrington, Arturo Montiel, tío de Peña Nieto, y Andrés Granier). Otros de la generación de Peña merecen la misma distinción: los Duarte (Javier y César), Borge, Moreira II, Miguel Alonso, Ismael Hernández, Jorge Herrera...

El PRI recuperó la Presidencia por los gobernadores, y ellos son también los responsables de su derrota y virtual extinción. Sin embargo, el castigo de las urnas no basta. Uno de los principales mandatos recibidos por AMLO consiste en castigar la corrupción y el abuso de poder. Por tanto, Humberto y Rubén Moreira deben ser investigados por la deuda –en proceso de tercera renegociación–, las empresas fantasma, las masacres en Allende y en el penal de Piedras Negras, y los supuestos vínculos con el crimen organizado denunciados en Estados Unidos.
13 Agosto 2018 04:00:00
Amor, paz y traición
Uno de los principales fallos de Vicente Fox consistió en no haber atacado la corrupción como lo prometió cuando era candidato presidencial. El desvío de mil millones de pesos de Pemex (Pemexgate) a la campaña de Francisco Labastida se sancionó con una multa al PRI equivalente al monto del peculado, pero no hubo justicia. Ninguno de los peces gordos en la trama fue puesto entre rejas. El PAN comprendió que la bandera contra el flagelo era demasiado pesada y exigía, además de fuerza y voluntad para mantenerla enhiesta, congruencia para cumplir el compromiso de castigar a los venales. Sumarse a ellos resultaba más lucrativo y menos fatigoso, y puso manos a la obra.

El tema desapareció del discurso de Acción Nacional de la noche a la mañana y empezaron a surgir los moches, el tráfico de influencias, los negocios al amparo del poder, el nepotismo, las estelas de luz. Si los gobiernos de Fox y Calderón resultaron menos corruptos, quizá fue por falta de tiempo, de imaginación o porque todavía tenían algunas contenciones morales. Tolerar y participar de la corrupción favoreció su crecimiento y expansión a escala federal, donde existen más mecanismos para detectarla. Sin embargo, de poco y de nada sirve que la Auditoría Superior de la Federación denuncie desvíos multimillonarios en cada ejercicio si carece de facultades para castigarlos.

El problema es aún más grave en los estados, pues la mayoría de los congresos, tribunales de justicia, comisiones de derechos humanos, organismos electorales, institutos de acceso a la información y sistemas anticorrupción son satélites de los gobernadores. Un caso paradigmático es el de Coahuila, donde Humberto y Rubén Moreira cometieron todo tipo de excesos, desde contraer deuda sin autorización, hasta plasmar en la Constitución sus filias y fobias y tender redes de protección para no ser investigados, con la complicidad de cuatro legislaturas.

Contrario a lo ocurrido en las elecciones federales del 1 de julio pasado, en las cuales el partido de Andrés Manuel López Obrador también obtuvo el control de la Cámara de Diputados y del Senado, la mayoría de los estados tendrá gobiernos divididos –como ahora es el de Coahuila– al ganar Morena 19 congresos locales. Frente a ese escenario inédito, gobernadores del PRI y del PAN entraron en pánico y movieron sus peones en las legislaturas para reestructurar deudas, imponer fiscales anticorrupción afines, magistrados dóciles e incluso para cambiar la Constitución y restar facultades a las nuevas mayorías, como sucedió en Sonora, donde quien ejerce el poder es Manlio Fabio Beltrones. Claudia Pavlovich, a quien el exlíder del PRI preparaba para la Presidencia, sólo sirve de fachada.

Si López Obrador incumple su palabra de atacar de raíz la corrupción, de aplicar la ley a los venales, de hacer justicia a los pobres –primeras víctimas del sistemático e indiscriminado saqueo de recursos públicos a escala federal y local–, de limpiar el servicio público y de acabar con la guerra perdida contra las drogas, será él quien falle y convierta en frustración la esperanza de los 30 millones de mexicanos que votaron por él con fe ciega. Entonces estaría, junto con Fox, Calderón y Peña Nieto, en las antípodas de Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas. Perdonar a los corruptos no es amor y paz, sino simple traición.
11 Agosto 2018 04:09:00
Políticos en capilla
Ningún gobernador o funcionario de alto rango puede estar tranquilo por delitos presentes o del pasado. Menos quienes, como los hermanos Humberto y Rubén Moreira, han sido denunciados ante gobiernos e instancias internacionales de peculado, nexos con la delincuencia organizada y crímenes de lesa humanidad. El bisemanario Espacio 4 publica en su nueva edición un texto del periodista Gerardo Moyano sobre un caso que ya se creía olvidado.

“La resolución del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDH-NU), en la que determina que en estos últimos 13 años el Estado mexicano vulneró los derechos de Lydia Cacho, no sólo reivindica a la periodista, sino que sienta un precedente en la defensa de la libertad de expresión en el país. Cacho fue detenida en Quintana Roo y trasladada a Puebla, en diciembre de 2005, como represalia a la publicación del libro Los Demonios del Edén, en el que involucra en una red de pederastia a empresarios y altos funcionarios. Entre ellos, al textilero Kamel Nacif, quien demandó a Cacho por los delitos de difamación y calumnia.

“Nacif, apodado ‘el rey de la mezclilla’, hizo célebre al entonces gobernador de Puebla, Mario Marín (PRI), por llamarlo ‘mi góber precioso’, en una conversación telefónica en la que le agradece la detención de Cacho, la cual fue ventilada en los medios, en febrero de 2006. En la misma, Marín se ufana de haberle ‘dado sus coscorrones a esa vieja cabrona’. Cacho demandó a ambos, pero la justicia poblana y luego la federal, nunca le dieron la razón. El empresario Jean Succar Kuri (en prisión desde 2011 por pederastia), el actual gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, y el senador priista, Emilio Gamboa Patrón, también son involucrados en la red.

“El 31 de julio, Naciones Unidas devolvió el coscorrón a Marín, al determinar que el Gobierno mexicano vulneró los derechos de Cacho ‘a un recurso efectivo, a la igualdad, a la prohibición de la tortura o tratos crueles y a la prohibición de la detención’. La sentencia deriva de una denuncia contra el Estado presentada por la periodista a través de la organización Artículo 19, en 2014.

“En síntesis, la resolución señala que: 1) su traslado a Puebla fue ilegal, 2) fue torturada física y psicológicamente, 3) la difamación nunca debería conllevar una pena de privación de libertad y 4) las omisiones y los retrasos en el proceso penal en contra de autoridades y particulares por la detención de la periodista ‘no tuvieron justificación alguna’.

“Por lo anterior, le exige al Gobierno mexicano ‘procesar, juzgar y castigar a los responsables con penas adecuadas’, ofrecer una compensación a la víctima y adoptar medidas para evitar violaciones semejantes contra defensores y periodistas. Por ende, el coscorrón a Marín se hace extensivo al Gobierno federal y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que en 2006 falló a favor de los demandados por Cacho, al determinar que no se vulneraron los derechos de la periodista. Olga Sánchez Cordero, hoy virtual secretaria de Gobernación, formó parte de aquellos ministros de la SCJN que absolvieron a Marín.

“En ese sentido, si bien la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dijo estar ‘en plena disposición’ de atender el dictamen de Naciones Unidas, que es el primero en su tipo y debe tener respuesta en 180 días, le tocará a la administración de Andrés Manuel López Obrador, que arrancará el 1 diciembre, poner tras las rejas a los responsables. Al tiempo”. (La versión completa estará disponible a partir del martes en http:/www.espacio4.com/)
10 Agosto 2018 04:08:00
El caso Busquets
Los niños representan lo más noble, puro y tierno de la sociedad. También son los más vulnerables e indefensos frente a la fuerza y la maldad, siempre al acecho. Una de las mayores deudas del país es con su infancia. La justicia, por desgracia, es tan corrupta como la política. Pagar sueldos de hasta 800 mil pesos mensuales a los ministros de la Corte no ha servido para que el sistema judicial se adecente. Menos se puede esperar de los 32 tribunales estatales. El nuevo Sistema de Justicia Penal, con sus juicios orales y sus audiencias públicas, ha sido tan oneroso como inútil; un remedio peor que la enfermedad, producto de la improvisación.

Las reformas propuestas por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador deben eliminar cotos de poder, nepotismo y cacicazgos en el aparato judicial –federal y local–, como el existente en La Laguna, donde el pavoneo y las ridículas galas exteriores no suplen la falta de prendas personales de quien lo ha ejercido por décadas. Justo en Torreón, el 2 de enero de 1999, el niño Carlos Armando Muñoz (12) fue asesinado por un pervertido en su negocio denominado Centro de Inteligencia Artificial, dedicado a la venta de videojuegos y computadoras. La víctima pertenecía a una familia buena, a cuyo patriarca, don Pedro Valdés, conocí en mi infancia.

El asesino, Enrique Busquets Casanova, ocultó el cadáver por unas horas y por la noche lo tiró frente a la escuela María Esther Zuno. El caso atrajo la atención de medios nacionales y locales. La Procuraduría de Justicia del estado, donde Busquets tenía influencias, estaba contaminada por las miasmas de la corrupción. Incluso se llegó al extremo de fabricar un culpable, apodado “El Greñas”, pero ni la familia ni la opinión pública comulgaron con esas ruedas de molino. Para una serie de reportajes publicados por el bisemanario Espacio 4, recorrí el trayecto de la casa de Carlos Armando al negocio de Busquets, y de este al sitio donde abandonó el cadáver; charlé con gente que lo vio pasar y en el puesto donde, al parecer, compró una hamburguesa para tener una coartada; también entrevisté a jefes policiacos. No había duda: Busquets era el asesino. Su entonces esposa, temerosa de que recupere su libertad antes de tiempo, lo delató en un video.

Busquets huyó a España (refugio de algunos pillos sobradamente conocidos en Coahuila), cuya nacionalidad posee. Tras años de búsqueda, las autoridades lo ubicaron a través de internet en un cibercafé de Gerona. Juan García Chapa, supervisor de la Policía Ministerial, se hizo pasar por niño y Busquets cayó en la trampa: en septiembre de 2004 fue arrestado y un año después extraditado a México. La jueza María Luisa Valencia lo sentenció a 20 años en diciembre de 2006. Busquets, como otros pedófilos, ha gozado de influencia; lo mismo en el gobierno de Rogelio Montemayor que en el de Enrique Martínez. Tanta, que después de haberse ampliado la condena a 40 años, un Tribunal Colegiado se la redujo a la pena original. El proceso se vició desde un principio. Una nueva irregularidad le abrió a Busquets la puerta para obtener libertad anticipada, luego de haber sido descalificado previamente para merecer ese beneficio. La jueza Carlota Velázquez de Luna evitó el miércoles pasado que al dolor causado por el asesinato de Carlos Armando se sumara otra barbaridad: regresar a las calles a alguien a quien las pruebas científicas representan como un amenaza para la sociedad. La sentencia se pospuso para el 20 de septiembre. Un triunfo para Carlos Muñoz, padre de la víctima, y su familia, quien ha puesto de relieve la corrupción de la justicia en Coahuila y México.
08 Agosto 2018 04:09:00
Futurismo político
El nombramiento de coordinadores federales aceleró el futurismo en los 23 estados donde habrá elecciones para gobernador en los próximos cinco años, entre ellos Coahuila. En Estado de México, Delfina Gómez eclipsará a Alfredo del Mazo, su rival en los comicios de 2017. La excandidata de Morena estuvo a tres puntos de ganar la contienda, plagada de irregularidades. El TEPJF tenía elementos para anular el proceso, pero prefirió favorecer al primo del presidente Peña Nieto.

En las elecciones senatoriales del 1 de julio, Delfina Gómez e Higinio Martínez, su compañero de fórmula, recibieron el 47.8% de los votos; el PAN obtuvo el segundo lugar y el PRI cayó el tercero, por lo cual no tendrá ningún asiento en la próxima legislatura. Gómez pedirá licencia para representar a AMLO y suceder a Del Mazo en 2023.

En Coahuila, Armando Guadiana (excandidato de Morena al Gobierno del Estado) y Eva Galaz también ganaron las senadurías de mayoría. Sin embargo, la representación del Gobierno federal no recaerá en el hombre del bigote y del sombrero Stetson, sino en su suplente y compañero de mil batallas Reyes Flores Hurtado. Para Guadiana, ser coordinador implicaba mayor trabajo y desgaste. El escaño en la Cámara alta le exigirá menos esfuerzo y le permitirá estar cerca de AMLO, quien asumirá la Presidencia en menos de cuatro meses.

En la designación de Reyes como coordinador está la mano de Guadiana. El empresario taurino desarrolló instinto político en el PRI y lo afiló en la oposición. En 2012 se cortó la coleta tricolor, en protesta por los desmanes del moreirato, y se sumó a la segunda campaña presidencial de AMLO, entonces postulado por el PRD; hace cuatro años se afilió a Morena. Guadiana y Reyes formarán una pinza cuyos objetivos serán, entre otros: a) vigilar al gobernador Miguel Riquelme, b) poner a raya a los Moreira, c) abrir investigaciones por la deuda, las empresas fantasma y otros casos de corrupción, d) desarticular al PRI... y preparar la próxima sucesión estatal.

Puede parecer prematuro, mas no lo es. La estrategia de AMLO para ser Presidente en su tercer intento consistió precisamente en tomar la iniciativa, fijar la agenda, denunciar la corrupción gubernamental y hacer proselitismo cinco años antes de las elecciones. La misma fórmula le permitió a Morena, en apenas cuatro años, ganar media decena de gubernaturas (Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz; Puebla sigue en el limbo por el supuesto fraude cometido por los Moreno Valle).

En ese escenario, sólo faltaría dilucidar quién será el candidato de Morena en Coahuila. En las elecciones para gobernador del año pasado, Guadiana obtuvo 151 mil 657 sufragios (11.9% de la votación total válida emitida), pero el tiempo empieza a jugar en su contra, pues en el proceso de 2023 rondará ya los 80 años. La otra alternativa, por ahora, es Reyes Hurtado. Sin embargo, AMLO tiene el desafío de transformar en partido el movimiento con el cual ganó la Presidencia abrumadoramente. El virtual mandatario electo obtuvo más de medio millón de votos en Coahuila, pero para conservarlos y plantar el estandarte de Morena en la tierra de Madero, debe cumplir las expectativas. El primer paso se dio el 1 de julio; el segundo serán las coordinaciones generales; y el tercero, presentar opciones creíbles y competitivas para la gubernatura en un estado donde jamás ha habido alternancia.
07 Agosto 2018 04:07:00
Presidencia fuerte
El neoliberalismo (“disfraz del capitalismo salvaje”, Víctor Flores Olea, dixit) provocó el debilitamiento de los poderes públicos, el abandono del estado de bienestar y una injerencia de las élites económicas cada vez mayor en los asuntos públicos, en detrimento de la autoridad de presidentes de la República, gobernadores, alcaldes y congresos, sin responsabilidad por sus actos. Andrés Manuel López Obrador pretende retomar las potestades y espacios cedidos por el Estado y acotar los poderes fácticos.

Vigilar a los gobernadores y elevar la presencia federal en los estados también son condiciones para restablecer el orden en el país. Por incuria, debilidad y complicidad, según el caso, Fox, Calderón y Peña se desentendieron de ellos y México paga hoy las consecuencias: corrupción desenfrenada, inseguridad, violencia, endeudamiento, nepotismo y crisis institucional. Si hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari los mandatarios locales habían sido impuestos por el presidente de turno, ninguno de los actuales le debe lealtad a López Obrador. Sin embargo, con un respaldo de 30 millones de votos y mayoría en las Cámaras de Diputados y de Senadores y en 19 legislaturas locales, AMLO será uno de los jefes de Estado y de Gobierno más poderosos de la historia contemporánea.

Sólo un presidente fuerte y legitimado puede poner a raya los feudos estatales, con los cuales AMLO tampoco está comprometido. Su partido (Morena) ganó en todo el territorio, con excepción de Guanajuato, y sus primeras cinco gubernaturas (Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz; la de Puebla se decidirá en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación). Además, a diferencia de las tres últimas elecciones, cuando la mayoría de los gobernadores era del PRI, ahora tendrá sólo 12 (el estado con más peso en su poder es el de México), los mismos que el PAN.

Con la experiencia de tres campañas presidenciales y dos para gobernador (en Tabasco), su conocimiento del sistema (fue líder estatal del PRI, dirigente nacional del PRD y jefe de Gobierno de Ciudad de México), el acoso de Salinas de Gortari, Fox, Calderón y Peña, y un caudal de información, AMLO posee suficientes recursos para afrontar a los gobernadores, algunos de los cuales podrían ser investigados en los próximos meses. Para ello decidió sustituir a los delegados federales por un coordinador general. Ellos serán sus ojos y oídos en los estados, custodios de los gobernadores, a los cuales cayó la noticia como balde de agua fría.

Los delegados eran técnicos, servidores públicos de carrera, representaban los intereses de la Federación y no se inmiscuían –al menos abiertamente– en política partidista. Empero, a partir de Fox (PAN), las representaciones sirvieron para pagar favores políticos. Calderón siguió la misma línea, pero Peña empeoró las cosas: entregó el control a los gobernadores, quienes convirtieron a los delegados en sus empleados y en activistas del PRI. En una de gira por Saltillo, el entonces secretario de Gobernación, Miguel Osorio, cesó a su representante en Coahuila por su entreguismo a Rubén Moreira y a su proyecto sucesorio.

Las delegaciones devinieron fuente de corrupción, nepotismo, tráfico de influencias y vertedero de políticos reciclados, también para pagar lealtades. A partir del 1 de diciembre, el control de las dependencias federales volverá al poder central. Algunos gobernadores ya han sacado la bandera blanca en señal de rendición.
06 Agosto 2018 04:08:00
Fin del ‘feuderalismo’
Por origen social y formación política, Andrés Manuel López Obrador es distinto a sus predecesores inmediatos; por lo tanto, cometerá sus propios aciertos y errores. El tiempo dirá si fueron mayores o menores. Vicente Fox echó al PRI de Los Pinos, sólo para preparar su regreso, concretado en el Gobierno de Felipe Calderón. La ruptura de Peña Nieto con Ricardo Anaya y el repudio ciudadano contra el PRIAN pusieron fin a las alternancias pactadas.

El virtual mandatario electo ha dicho que no tomará represalias contra los gobernadores, a los cuales Fox concedió dinero ilimitado y poder sin contrapesos; Calderón los toleró después de ganar la Presidencia en unas elecciones fraudulentas, según AMLO; y Peña les pagó con protección e impunidad por haberlo sentado en la silla del águila con dinero de sus respectivos estados para comprar votos.

Deslegitimados en las urnas, Carlos Salinas de Gortari, Calderón y Peña dieron golpes de efecto para distraer a la galería e infundir temor entre sus opositores, del PRI y de otras fuerzas políticas. El primero encarceló al dirigente petrolero Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, por respaldar la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas y defenestró a media docena de gobernadores por perder la elección presidencial en sus estados, y a otros, para congraciarse con el PAN.

El segundo emprendió una guerra a ultranza contra la delincuencia organizada, con un saldo de más de 120 mil muertos; y el tercero puso entre rejas a Elba Esther Gordillo, líder del SNTE, por oponerse a la reforma educativa instrumentada por un profano: Aurelio Nuño, coordinador de la campaña de José Antonio Meade, y uno de los principales responsables de su
derrota.

AMLO ganó la Presidencia contra la voluntad de los gobernadores –quizá excepto el de Chiapas, Manuel Velasco–, a diferencia de Peña, y por lo tanto no está en deuda con ninguno de ellos. En Coahuila, cuadros de Morena como Armando Guadiana (hoy senador electo), Reyes Flores (próximo coordinador del Gobierno federal) y más recientemente Javier Guerrero (excandidato independiente a la gubernatura) fueron objeto de persecución, espionaje y amenazas.

AMLO conoce los desmanes de los hermanos Humberto y Rubén Moreira: una deuda por más de 40 mil millones de pesos, con la complicidad del Congreso, parte de la cual se contrató con decretos falsos; desvíos por cerca de 500 millones de pesos a empresas fantasma; masacres en Allende y en el penal de Piedras Negras; desapariciones forzadas y vínculos con la delincuencia organizada, según testimonios de exlíderes de los Zetas y exsocios del clan en cortes de Texas. También sabe los entresijos de la última sucesión en el estado.

Legitimado cual ninguno de sus predecesores –antes y después de las alternancias–, AMLO no tiene necesidad de tomar venganza contra los caciques locales, pero tampoco cometerá el error de soltarles las riendas como lo hicieron Fox, Calderón y Peña. Tampoco les permitirá gobernar sin sujeción a las leyes, pactar con el narcotráfico, volverse ricos a costa del erario ni manipular las elecciones.

Ese fue uno de los principales mandatos recibidos por López Obrador el 1 de julio. La corrupción, la violencia, la influencia del crimen organizado en decisiones políticas, su dominio sobre amplias zonas del país y la descomposición política e institucional no se explican sin la participación de los gobernadores de todos los partidos, por convertir a sus estados cotos de poder personal inexpugnable.
04 Agosto 2018 04:09:00
Contrabando automotriz
La circulación de millones de vehículos irregulares en nuestro país procedentes de Estados Unidos afecta a la industria automotriz, destruye empleos y representa un riesgo para la seguridad. Regularizar ese tipo de unidades es un negocio para partidos, gobiernos y organizaciones que, de alguna manera, suplantan al Estado. El problema podría dispararse en la administración del virtual presidente, AMLO, como lo advierte Édgar London en la nueva edición del bisemanario Espacio 4.

“El sector automotriz en México –con Coahuila a la vanguardia– hoy, más que nunca, es fiel reflejo del realismo mágico con que los máximos representantes del boom latinoamericano nos ubicaron, desde mediados del siglo pasado, bajo los reflectores del mundo. No se trata únicamente de un fenómeno literario o cultural, sino también económico, político y social, donde el absurdo persiste en formar parte de cada decisión que toman las autoridades para detrimento del desarrollo cívico.

“De otra forma no puede explicarse la contradicción que ha llevado al país a convertirse en el sexto productor de vehículos ligeros a nivel mundial, el cuarto exportador global y, al mismo tiempo, en uno de los principales receptores de vehículos no comercializados provenientes de EU. En pocas palabras, mientras México se consolida, cada día más, como un generador de automóviles de primera calidad para otras naciones, signa su condición de basurero automotriz del vecino del norte.

“Para más inri, en este contexto, el dirigente nacional de la Organización Nacional de Protección al Patrimonio Familiar, (Onappafa), José Guadalupe Barrios Núñez, aseguró que con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia, se proyecta regularizar 5 millones de unidades de este tipo.

“Anteriormente ya se han llevado a cabo otros seis procesos de regulación, a pesar de que en el sexenio pasado –con Felipe Calderón– y el actual, bajo la batuta de Enrique Peña Nieto, no se ejecutó ninguno. A opinión de Barrios, por los intereses comunes que existen entre ambos mandatarios y las armadoras internacionales.

“A partir del 1 de diciembre, no obstante, el dirigente de Onappafa confía en que las cosas puedan cambiar con la llegada al poder de AMLO. ‘Era necesario un cambio en el país y con el ahora virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se viene un cuarto cambio de transformación, en el que además se espera regularizar unos 5 millones de vehículos de procedencia extranjera’, declaró.

“En Coahuila, los defensores de los autos ‘chocolate’ también pujan por una legislación que les favorezca. Aunque las cifras oficiales advierten sobre la existencia de 70 mil unidades de esta condición circulando en la entidad, organizaciones que apoyan su tenencia aseguran que el número real supera los 300 mil.

“El Congreso del Estado ya tiene en su poder una iniciativa –de índole popular– que pretende crear la Ley Estatal de Registro, Movilidad y Desplazamiento Vehicular en aras de permitir la estancia y circulación de coches chocolate exclusivamente en territorio coahuilense. Para justificar su propuesta, los creadores de esta alegan que en Durango y Chihuahua se entregaron documentos a los propietarios de estos vehículos para que los mismos no puedan ser decomisados por la policía. En Coahuila, en cambio, durante el sexenio pasado, cerca de mil 200 vehículos corrieron esta suerte”. (La versión completa está disponible en http:/www.espacio4.com/)
03 Agosto 2018 04:08:00
Avanzadas electorales
Carlos Salinas de Gortari aún no era presidente en 1988 cuando, en un acto de campaña celebrado en Monclova –donde privatizaría Altos Hornos de México bajo la lógica del capitalismo de compadres–, destapó a Rogelio Montemayor (RM) para el Gobierno de Coahuila. En 1990, lo nombró coordinador del Programa Nacional de Solidaridad en el estado. Tres años más tarde, RM renunció a su escaño en el Senado para ser candidato y después gobernador. ¿Le dice algo la historia? Es la misma, con nuevo reparto y cobertura en toda la república, que veremos con Andrés Manuel López Obrador, quien ha decidido concentrar las funciones de los delegados federales en un coordinador general.

AMLO adaptará el guion, repetido por los presidentes emanados del PRI y del PAN para avanzar a sus favoritos en los estados, a las nuevas circunstancias políticas del país. La intención salta a los ojos: fortalecer a su partido, restar poder a los caciques locales, quienes presumen la inversión federal como propia, aumentar el número de estados gobernados por Morena y conservar la presidencia por varios sexenios... o generaciones.

La fórmula se aplicó a mediados de los 70 del siglo pasado en Coahuila. Cuando los candidatos del PRI a las alcaldías de Torreón, Monclova y otros municipios no fueron sus favoritos, el gobernador Óscar Flores Tapia creó las direcciones de Desarrollo Regional (llamadas polos). En Torreón nombró a Homero del Bosque. En 1980, el PAN se hizo con la presidencia de Monclova, pero el mandatario ya tenía sembrado un coordinador de Desarrollo para atender los asuntos del municipio.

En 2005, el PRI perdió en Torreón las elecciones para gobernador, alcalde y cuatro distritos de cinco. Para tener presencia en la metrópoli lagunera, presidida por el panista José Ángel Pérez, Humberto Moreira se sacó de la manga la Secretaría de Desarrollo Regional (SDR), sin figurar en el Plan Estatal de Desarrollo, y se la encomendó a Eduardo Olmos, el candidato derrotado. Desde esa plataforma, Olmos, cuyo subsecretario era Miguel Riquelme, manejó la estructura electoral del PRI e hizo campaña para ganar la alcaldía en 2009. Cumplido el objetivo, la SDR desapareció. Riquelme sucedió a Olmos en la alcaldía.

En los comicios del año pasado, el PRI volvió a perder Torreón con Jorge Zermeño (PAN). En respuesta, el gobernador Miguel Riquelme creó la coordinación de Seguridad Pública en La Laguna, a solicitud de nadie y sin oferta previa, y designó como titular a Adelaido Flores, su exdirector municipal de Policía. El 1 de julio, el PAN ganó de nuevo la alcaldía de Torreón y por primera vez la de San Pedro. Morena venció al PRI en Matamoros y Francisco I. Madero. De esta manera, lo que Reyes Flores Hurtado será para AMLO (ojos o oídos) en el estado, Adelaido lo será para Riquelme, sólo en la Comarca Lagunera.

El nombramiento de un coordinador de seguridad en La Laguna se ha prestado a suspicacias, pues cuando el PRI perdió Torreón en 2005, la ciudad y la región en general empezaron a ser invadidas por cárteles de la droga –en particular los Zetas–. ¿Venganza del moreirato por haber sido repudiados por los laguneros? Doce años después, aún prevalece esa idea. Sin embargo, la coordinación encargada a Reyes Flores será estatal y tendrá comunicación con el presidente López Obrador.
01 Agosto 2018 04:08:00
El tándem solitario
El antimoreirista Reyes Flores Hurtado se convirtió, de la noche a la mañana, en el político más solicitado de Coahuila. Y no es para menos, pues a partir del 1 de diciembre tendrá línea directa con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Su tarea primordial, además de coordinar las delegaciones federales, consistirá en combatir la corrupción en un estado donde el Gobierno de los hermanos Humberto y Rubén Moreira disparó la deuda bancaria de cero a más 40 mil millones de pesos –cuyo destino aún se ignora–, esfumó fondos de Pensiones y del Tribunal Superior de Justicia del Estado y desvió 410 millones de pesos a empresas fantasma, una de ellas (Riviera Álamo, S. A. de C. V.) relacionada con María Esther Monsiváis, exsecretaria de Infraestructura y pieza clave del entramado político y financiero del clan.

Flores afrontó a los Moreira en su apogeo, como líder estatal del PAN, abogado del empresario Armando Guadiana y militante de Morena. Flores renunció al PAN y Guadiana previamente al PRI por las mismas causas: falta de democracia y secuestro de las siglas. En el primer caso por el grupo de Guillermo Anaya, y en el segundo, por los hermanos Moreira.

Los liderazgos del PAN fueron comparsa del moreirato, y los priistas, lacayos y cómplices. En público decían defender el interés ciudadano, pero en privado negociaban privilegios. Guadiana y Reyes resistieron el acoso de los Moreira y se mantuvieron firmes con AMLO. No en balde su fórmula ganó la elección para el Senado. El escaño de primera minoría corresponderá a Verónica Martínez (PRI), una de las diputadas de los Moreira que legalizaron la deuda.

Reyes tiene doctorado en huelgas de hambre. La primera la realizó cuando era presidente del PAN (2009), frente al Palacio de Gobierno, donde entonces despachaba Moreira I, por la anulación de las elecciones en Lamadrid (fraguada por Moreira II), para despojar de la alcaldía a Rosalinda Andrade. El siguiente ayuno lo realizó en el Zócalo de Ciudad de México (2012), como integrante de Claridad y Participación Ciudadana (asociación creada por Guadiana para exigir la investigación y el enjuiciamiento de los responsables de la megadeuda) “contra el fraude electoral del PRI y de Peña Nieto”. Reyes demandaba eliminar el secreto bancario para detectar el origen de los gastos de campaña y una reforma para establecer la segunda vuelta en elecciones presidenciales. [Con AMLO no hubiera sido necesaria, pues obtuvo casi el 53% de los votos (Peña ganó con el 38.2%)].

El 24 de julio –13 días después de haber iniciado la abstinencia de alimentos frente al Palacio Nacional–, se le dio por muerto. El diario Milenio Laguna publicó en Twitter: “[ÚLTIMA HORA] Fallece Reyes Flores, quien mantenía una huelga de hambre en el DF para esclarecer el tema de la deuda. #Saltillo”. El PAN dio un mentís a través de la misma red social: “Desmentimos la muerte de nuestro exdirigente estatal, Reyes Flores Hurtado se encuentra bien de salud y en pie de lucha. #Coahuila”.

El tercer ayuno, ya como activista de Morena, lo realizó en noviembre pasado frente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), por “los fraudes” en las elecciones para gobernador en Coahuila y Estado de México. “(Son heridas a la democracia mexicana que aún sangran (...) si no las limpiamos hasta sanar, estarán poniendo en peligro el futuro democrático de la nación”. Días más tarde, el TEPJF validó el triunfo de Miguel Riquelme; antes había confirmado el de Alfredo del Mazo.
31 Julio 2018 04:08:00
Coahuila: deuda eterna
Imposible pasar página al tema de la deuda impuesta por los Moreira a varias generaciones de coahuilenses. No, mientras no se aclare –centavo por centavo y partida por partida– el destino de más de 36 mil millones de pesos que una banca cómplice y usurera entregó al Gobierno sin respetar las normas; no, mientras los responsables del desfalco sigan libres y ostenten vida de ricachos; no mientras sus secuaces sean hoy prósperos inversionistas en bienes inmuebles; no, mientras el colapso del sistema sanitario cauce más muertes. Y no, mientras los ciudadanos tengan memoria.

La Administración estatal inició un nuevo proceso para reestructurar los pasivos, en “busca (de) mayor liquidez para fortalecer obras, programas y seguridad pública”, dice en un comunicado. Sería la tercera renegociación. La primera correspondió, en medio de la crisis, al gobernador interino Jorge Torres, y la segunda a Rubén Moreira, sólo para ahondarla aún más. La reestructura, hasta por 37 mil millones de pesos la aprobó la pasada legislatura bajo el decreto 958, el 22 de septiembre de 2017.

La idea original era reestructurar los pasivos a finales del sexenio pasado, para evitarle ese trago amargo a Miguel Riquelme, pero algo modificó el proyecto. Quizá el conflicto poselectoral o el temor de que el nuevo Congreso local, donde el PRI no tiene mayoría, reabriera el expediente de la deuda o bloqueara la iniciativa. En cualquier caso, la renegociación es necesaria para tener márgenes de maniobra ante un futuro económico incierto. La derrota del PRI en las elecciones del 1 de julio plantea también dificultades. Con Enrique Peña, Luis Videgaray y José Antonio Meade, Rubén Moreira tenía abiertas las puertas de Los Pinos y de Hacienda. Podía dormir tranquilo. Con AMLO en la Presidencia y sus coordinadores en los estados, las cosas serán diferentes para Riquelme.

El monto actualizado de la deuda bancaria asciende a 36 mil 121 millones de pesos, de acuerdo con la Secretaría de Finanzas. Es prácticamente la misma de hace 8 años, cuando Humberto Moreira ya había dejado el Gobierno y despachaba como presidente del PRI. Su hermano y sucesor, Rubén, contrató nuevos créditos. En ese lapso se han pagado alrededor de 20 mil millones de pesos de intereses. ¿Dónde está el beneficio para el estado? No lo hay, pero, en cambio, existen nuevos ricos.

El proceso de reestructuración culminará en noviembre y el resultado podría ser el plato fuerte del primer informe del gobernador Miguel Riquelme, pero no es aún seguro. Su aprobación dependerá de una “mejora sustancial” en el servicio de la deuda, la cual se garantizará con el 94.23% del Fondo General de Participaciones, sin comprometer el 25% del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) del diésel y la gasolina.

Los plazos para amortizar los créditos se amplían en cada renegociación. El propósito consiste en obtener recursos para sostener al Gobierno y atender los sectores prioritarios (educación, salud, seguridad). Si la tercera reestructura se formaliza y no hubiera otra, Coahuila terminaría de pagar los 36 mil millones de pesos y su servicio hasta el año 2048, o sea dentro de tres décadas. Una eternidad y una injusticia enorme e inaceptable. A casi un año de haber entrado en funciones, el Sistema Estatal Anticorrupción, cuya raíz es moreirista (la Iglesia en manos de Lutero), sigue sin decir, en el tema de la deuda, esta boca es mía.
30 Julio 2018 04:00:00
Monarquías feudales
Una de las peores consecuencias de la alternancia en Los Pinos fue la dispersión del poder, pues reprodujo el modelo presidencialista en los estados, restó autoridad al ejecutivo federal y precipitó al país a la mayor crisis de corrupción y violencia de su historia. Los gobernadores le perdieron el respeto al presidente, lo desafiaron y, en el caso de Enrique Peña Nieto, lo convirtieron en rehén. El líder del oligárquico Grupo Atla-comulco, en decadencia después del 1 de julio, se dejó mangonear por quienes lo impusieron en la silla del águila.

La falta de voluntad y carácter de Peña para meter en cintura a los gobernadores solo la puede explicar un pacto de silencio e impunidad. De otra manera no se entiende la corrupción desenfrenada, el robo indiscriminado e insolente de las arcas públicas, el nepotismo y el cogobierno –estatal y federal– con la delincuencia organizada, tolerados por Vicente Fox y Felipe Calderón, pero elevadas casi a políticas de Estado por la agonizante administración del PRI, quizá la última en mucho tiempo.

Seis de los 15 presidentes electos entre 1929 y 2012 ocuparon previamente las gubernaturas de sus estados –Lázaro Cárdenas y Adolfo Ruiz Cortines, entre los más notables y respetados–, la mayoría de los cuales ejerció el poder dentro de los límites marcados por la presidencia imperial. Peña no tuvo ese inconveniente en Estado de México, como tampoco existió para sus colegas después de la alternancia; de lo contrario, jamás habría sido presidente. Fox y Calderón son los responsables por abandonar sus compromisos con la República.

La solución no consistía en mantener el presidencialismo omnímodo, implantado por el PRI desde su fundación, en el cual la soberanía de los estados era inexistente y la permanencia de los gobernadores en sus cargos dependía del estado de ánimo del jefe máximo. La respuesta radicaba en suprimir, por la vía constitucional, las monarquías feudales donde el poder se transmitía de hermano a hermano (los Moreira en Coahuila), de padre a hijo (los Yunes en Veracruz, intentona frustrada por la ciudadanía), de esposo a esposa (los Moreno en Puebla, aún pendiente), de corrupto (Fidel Herrera) a cómplice venal (Javier Duarte) y donde la influencia, codicia y ambición política de las “primeras” o “segundas” damas excedían los límites de la decencia y la autoridad de sus consortes.

Las gubernaturas se convirtieron en las mayores fábricas para improvisar fortunas, mientras en los estados aumentaba la violencia, la pobreza y los sistemas de salud, justicia y de pensiones colapsaban. En ese contexto de podredumbre e impunidad, los mexicanos acudieron a las urnas el 1 de julio pasado y votaron masivamente contra los déspotas del PRI, el PAN y el PRD. A excepción de Guanajuato, Morena arrasó en todos las entidades, ganó cinco gobiernos y la mayoría en 19 legislaturas local. De ese tamaño es el repudio al statu quo y el deseo de cambio.

Hoy, panistas, priistas y perredistas se desgarran las vestiduras por las coordinaciones generales de AMLO en los estados. Los gobernadores y sus partidos no defienden soberanías, sino ventajas y privilegios, control político, presupuesto y negocios. No desean someterse a las leyes ni dejar de ser intocables como lo fueron con Fox, Calderón y Peña. La borrachera de poder debe terminar. El mandato de las urnas es claro e inobjetable. López Obrador ganó la presidencia con el voto de más de 30 millones de mexicanos, no con el de una panda de rufianes.
28 Julio 2018 04:09:00
El retorno de Ferriz
Pedro Ferriz, uno de los periodistas espiados y anulados temporalmente por el Gobierno federal por haberle sacado los trapos al sol, retomó el oficio luego de su frustrado intento de ser candidato a la Presidencia por la vía independiente. Como tal, era mucho mejor perfil que Margarita Zavala y Armando Ríos Peter; de Jaime Rodríguez ni qué decir tiene. Gerardo Moyano da la bienvenida a uno de los principales críticos del moreirato en la nueva edición del bisemanario Espacio4.

“A Pedro Ferriz de Con le va mejor como periodista que como político. Como comunicador, logró reunir más de 4 millones de firmas para exigir la eliminación de los legisladores plurinominales, pero como aspirante presidencial no alcanzó el mínimo requerido (866 mil 593) para ser candidato independiente en las pasadas elecciones del 1 de julio. El exlocutor del noticiero matutino de Grupo Imagen, al que renunció en 2014 para ‘dedicarse a la política’, llevó la defensa de su candidatura hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), al considerar que la aplicación digital para recabar las firmas de apoyo no operó correctamente.

“Sin embargo, el 11 de abril, el TEPJF confirmó la sentencia del Instituto Nacional Electoral (INE) que lo dejaba fuera de la contienda. Entonces, Ferriz pidió que a los demás aspirantes independientes, en particular a Margarita Zavala y Jaime “El Bronco” Rodríguez, también se les negara el registro por las irregularidades en la recolección de firmas, lo cual no prosperó.

“Tras la renuncia de Zavala, Ferriz enfiló sus baterías hacia el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Ante los riesgos del ‘avance del populismo’, pidió a sus seguidores votar por Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente (PAN-PRD-MC). ‘Ni Andrés Manuel López Obrador, ni José Antonio Meade; Ricardo Anaya es la opción. No quiero a AMLO y me adhiero a todos los empresarios que se han pronunciado en contra del populismo (…) Si hay alguien que está dudando por dónde irse, no nos equivoquemos, (Anaya) es la mejor opción, o la menos mala. Ya no hay tiempo de jugar, no AMLO, no Meade, sí Ricardo, eso es lo que concluyo’, dijo en un video publicado en redes sociales, el 4 de junio.

“Su posición a favor de un candidato de un partido, luego de declararse independiente y ciudadano, le acarreó críticas en las redes sociales, incluso entre sus mismos seguidores. Pasado el vendaval de las campañas y tras el arrollador triunfo de AMLO, Ferriz anunció en Twitter su regreso a las lides periodísticas a través de su propio sitio web: ferriz.com.mx (15-07-2018).

“En un artículo titulado ‘Operación entrega/recepción’, Ferriz le recuerda a Peña sus promesas incumplidas y le pregunta: ‘¿Qué piensas ahora de leales colaboradores como Videgaray, Osorio Chong, Gerardo Ruiz Esparza, Luis Miranda y Alfonso Navarrete? ¿Seguirás de íntimo de ese cártel? O vas a cambiar de amigos. ¿Crees que corres el riesgo de acabar en la cárcel, o te sientes tranquilo de que AMLO no te tocará?” (sic).

“En un video publicado en su sitio web el 18 de julio, Ferriz enlista (y cuestiona) ‘los cambios que me entusiasman’ propuestos por López Obrador. Sobre la reducción de un 70% de la estructura de trabajadores de confianza del Gobierno federal, el periodista advierte que ‘esto va a causar un problema de carácter social, porque ¿dónde vamos a poner a más de 200 mil personas a trabajar en otros lados de manera súbita?’. Sobre la iniciativa de bajar los sueldos de funcionarios públicos a la mitad, cuestiona: ‘vamos a ver qué tipo de funcionario nos llega’”. (La versión completa estará disponible en
http://www.espacio4.com/)
27 Julio 2018 04:08:00
El fenómeno Morena
Andrés Manuel López Obrador tiene la oportunidad no sólo de ser un buen presidente, sino también, por paradójico que parezca, de reformar el sistema de partidos, única vía para acceder al poder, mientras no se eliminen de la ley los obstáculos y las trampas impuestas a los candidatos independientes. La condición sine qua non es que AMLO sea un líder democrático, no autoritario ni egocéntrico como Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Peña Nieto, y que los vicios del PRI y del PAN no se reproduzcan en Morena.

El PAN tardó 50 años en ganar la primera gubernatura (Baja California) y 61 en obtener la Presidencia. Movimiento Regeneración Nacional lo consiguió en menos de un lustro. Después de ser atropellados por AMLO el 1 de julio, el desafío del PRI y del PAN consiste en no desaparecer. Con menos gubernaturas, diputados y senadores que Acción Nacional, repudiado incluso en los estados bajo su control –en todos perdió José Antonio Meade–, sin liderazgo y con la moral por el suelo, la subsistencia del PRI luce imposible. Ninguno de sus gobernadores, como ocurrió con Peña cuando lo era del Estado de México, tiene la influencia ni el presupuesto para encabezar un movimiento de reconstrucción.

Desde su frágil posición como segunda fuerza política nacional, el PAN deberá superar primero la división provocada por el excandidato presidencial Ricardo Anaya; ser un partido con mayor capacidad de resistencia le da cierta ventaja. Sin embargo, la corriente de Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala podría derivar en una nueva formación política, como en su tiempo ocurrió con el PRD de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz  respecto del PRI. La última figura del PAN con autoridad moral para reunificarlo era Luis H. Álvarez, pero ya murió, y a Diego Fernández de Cevallos lo inhabilita su cercanía con el expresidente Salinas.

Frente a un AMLO legitimado con 30 millones de votos y un Morena avasallador, el PAN y el PRI deberán actuar con inteligencia dentro y fuera del Congreso. Ni aprobarlo todo ni rechazar cualquier iniciativa del próximo presidente. Meade y Anaya jamás crecieron debido a su escasa o nula credibilidad. Actuar como único candidato de oposición le permitió a AMLO marcar la agenda y el ritmo de las campañas. La alianza PRI-PAN, tejida por Salinas de Gortari y Fernández de Cevallos tras el fraude electoral de 1988 contra Cárdenas, y renovada con Fox y Calderón contra AMLO, anularon cualquier posibilidad de victoria de Anaya y Meade.

Los riesgos de tener en la presidencia a un líder controlador como AMLO y un Congreso dominado por Morena es la tentación autoritaria y la repetición de errores cometidos en los 18 últimos años. Sin embargo, el futuro del PRI y del PAN no dependerá, en principio, de los desatinos del futuro gobierno, sino de su aptitud para renovarse y adaptarse a las nuevas circunstancias, de su capacidad para reconciliarse con la ciudadanía y de su voluntad para sanear sus estructuras y atacar la corrupción desde sus gobiernos, como Javier Corral lo hace en Chihuahua.

El proceso puede derivar en partidos menos cupulares, cercanos y comprometidos con la población, una democracia de mayor calidad y, lo más importante, fortalecer el sistema de pesos y contrapesos frente a un presidencialismo poderoso. Si el PAN negocia con Morena una agenda legislativa abierta a la sociedad y suma sus votos para aprobar reformas constitucionales, sería el fin del PRI. Pero si este se asimila a AMLO, el nuevo bipartidismo lo formarían Morena y el PAN.
25 Julio 2018 04:08:00
El triunfo del populismo
El régimen dispuso de 18 años para detener a Andrés Manuel López Obrador, “la amenaza populista”, pero en vez de hacerlo, le puso las llaves de Los Pinos en bandeja de plata. La elección presidencial la decidió esta vez el enojo social y la confianza en un solo hombre, a quien también entregó la mayoría en las cámaras de Diputados y de Senadores y el control de 19 congresos locales. La concentración del poder entraña un riesgo enorme, pero, ejercido democráticamente, ofrece al mismo tiempo grandes oportunidades. Indignada por la corrupción, la impunidad y la injusticia, la ciudadanía castigó severamente a los partidos tradicionales (PRI, PAN, PRD).

Morena también es un partido –el más joven del país–, pero prescindió del término para diferenciarse de la “mafia del poder”, y lo sustituyó por un eslogan o una idea. La estrategia, aplicada en otros países, responde al repudio contra el statu quo, la partitocracia y la clase gobernante, de todas las tendencias, por representar los intereses de minorías privilegiadas y no los del grueso de la sociedad, en proceso constante de exclusión y empobrecimiento. En Francia, el centrista ¡En Marcha! (Asociación para la Renovación de la Política) ganó la presidencia con su líder, Emmanuel Macron –como Morena en México con AMLO–, en su primer año.

En España, mientras el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) naufragan por la corrupción, la propuesta del izquierdista Podemos –fundado en 2014, el mismo año que Morena– de “convertir la indignación en cambio político” atrajo a amplios sectores y pronto podría despachar en el Palacio de la Moncloa. En Grecia, Syriza (Coalición de Izquierda Radical), otro partido de reciente data (2012), ganó las últimas elecciones parlamentarias y su líder, Alexis Tsipras, es primer ministro.

Acostumbrados a crear realidades virtuales con cargo al presupuesto (el gasto sexenal en imagen rondará los 60 mil millones de pesos), el presidente Peña, el PRI y José Antonio Meade, los damnificados del 1 de julio, ignoraron las alarmas de tsunami. Peña jamás tuvo talla de estadista y su visión del mundo se ha circunscrito al Estado de México, a diferencia de Isidro Fabela, fundador del Grupo Atlacomulco, de reconocida cultura y experiencia en el servicio exterior.

El panista Ricardo Anaya, excandidato de Por México al Frente, comprendió mejor la actualidad política y propuso un gobierno de coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano. Los puristas calificaron la alianza de contranatural, como si la de Morena con el Partido Encuentro Social fuera ejemplo de congruencia. Anaya empezó a tener más impacto cuando asumió su papel de opositor, mientras AMLO marchaba en sentido contrario, pero ya era tarde.

¿Puede a México irle peor con AMLO que con Peña? Sí, pero también existe la posibilidad de mejorar. Legiones de mexicanos depositaron su confianza en las urnas por un cambio basado en la libertad, la democracia y la justicia, no para entronizar a una secta. Atender el clamor nacional para combatir la corrupción y la impunidad puede ser un buen principio, pero no basta. El redentorismo de AMLO lo refleja el nombre de su movimiento: regenerar es “dar nuevo ser a algo que se degeneró, restablecerlo o mejorarlo (y) hacer que alguien abandone una conducta o unos hábitos reprobables para llevar una vida moral y físicamente ordenada”. México necesita un estadista, no un predicador.
24 Julio 2018 04:07:00
Estados en capilla
Una de las cualidades atribuidas al presidente Peña Nieto era la de ser un operador político excepcional, pero resultó un petardo. Como jefe del PRI, perdió más gubernaturas que ninguno de sus predecesores y sepultó a su partido tras ser vencido abrumadoramente por Morena en las elecciones presidenciales y del Congreso general. Otro ídolo con pies de barro es el exgobernador Rubén Moreira, quien, dijeron sus acólitos, salvaría a José Antonio Meade y al PRI del maremoto. Peña y Moreira fracasaron incluso en sus estados, donde Morena y el PAN se hicieron con la mayoría de los municipios.

En Coahuila y Estado de México, el 1 de julio se convirtió en extensión de las elecciones de 2017, cuando el PRI retuvo las gubernaturas por los pelos. Alfredo del Mazo –hijo y nieto de gobernador y primo de Peña Nieto– y Miguel Riquelme –delfín de Moreira– ganaron por menos de tres puntos, pese a la derrama de dinero en sus campañas y al adosamiento de los institutos y tribunales electorales locales, entre acusaciones de fraude y movilizaciones ciudadanas contra el resultado. El Instituto Nacional Electoral aportó elementos suficientes para anular los procesos, pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se plegó a la consigna de Los Pinos y validó los triunfos de Del Mazo y de Riquelme.

Un año después, la derrota del PRI en el Estado de México resultó estrepitosa, y en Coahuila no menos estridente. El partido gobernante y sus aliados Verde y Panal perdieron, en el primero, 63 ayuntamientos (de 86 cayeron a 23), entre ellos los de Toluca y Atlacomulco, municipio natal de Peña Nieto. Morena, que en la elección previa había obtenido una sola alcaldía, esta vez triunfó en 54 junto con el PT. El PAN pasó de 17 a 32 en coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano. El PRI gobernará sólo el 18.4% de los municipios. Deslegitimado en las urnas, sin padrino en Los Pinos y con la mayoría de las alcaldías y el Congreso en manos de Morena, las aspiraciones presidenciales de Del Mazo acabaron de golpe. La pregunta es si soportará la presión y concluirá su incipiente sexenio.

En Coahuila, el partido del gobernador Miguel Riquelme llegó al 1 de julio con 27 presidencias municipales (71% del total) y salió con 18 (47%). El PAN y UDC subieron de nueve a 15 alcaldías, Morena consiguió sus primeras cuatro y el PRD una. Las oposiciones superan al PRI por primera vez en alcaldías (20 contra 18). Morena conquistó las dos senadurías de mayoría con Armando Guadiana y Eva Galaz, y al PRI correspondió el escaño de primera minoría. La fórmula del PAN, encabezada por el excandidato a gobernador Guillermo Anaya, cayó al tercer lugar.

En el Estado de México –a diferencia de Coahuila–, el tándem de Morena para el Senado, encabezado por Delfina Gómez, excandidata a la gubernatura, arrasó en las urnas. Juan Manuel Zepeda (PRD), quien ocupó el tercer lugar en las elecciones para gobernador, obtuvo el escaño de primera minoría. Estado de México y Coahuila figuran entre las cinco entidades en manos del PRI desde hace 89 años; las otras son Campeche, Colima e Hidalgo, donde AMLO también arrolló). Si las elecciones fueran hoy, las alternancias en ambos casos serían hacia Morena. El PAN perdió la oportunidad de gobernar Estado de México y Coahuila, las entidades “más priistas del país” según su anodino exlíder Enrique Ochoa, responsable, junto con Peña y Moreira, del hundimiento del 1 de julio.
23 Julio 2018 04:08:00
1-J activa la sucesión
El eje formado por el PAN y Morena en las regiones Laguna, Centro, Carbonífera y Fronteriza, tras las elecciones del 1 de julio, arrinconó al PRI en Saltillo, desde donde buscará retener la gubernatura en 2023. La sucesión inició prematuramente, como hace seis años, pero esta vez en un escenario adverso para el partido en el poder, sin un favorito claro y sin que la nueva administración se asiente por completo todavía, debido a la intromisión de Rubén Moreira. La ambición incuba ya las primeras traiciones. A partir del 1 de enero próximo, el partido de Miguel Riquelme gobernará el menor número de alcaldías en su historia (18), con el 41.89% de la población del estado; el PAN-UDC al 45.35%, Morena al 12.71 y el PRD al 0.05.

Con una legislatura también de mayoría opositora, una crisis de liderazgo agravada por la contundente derrota en las urnas y un rechazo creciente hacia su emblema, el PRI perdería hoy las elecciones para gobernador. El triunfo de Morena en las dos senadurías de mayoría, en los distritos de San Pedro, Monclova y Torreón, así como en las alcaldías de Piedras Negras, Matamoros, Francisco I. Madero y Parras, convierten desde ahora al partido de Andrés Manuel López Obrador en el favorito para la sucesión de 2023.

El PRI conservó Saltillo, con Manolo Jiménez, pero volvió a perder dos posiciones estratégicas: Torreón y Monclova, donde postuló a empresarios sin trayectoria política y de militancia cuestionable: José Antonio Gutiérrez, identificado con el exgobernador Rubén Moreira, y Lourdes Kamar. Samuel Rodríguez, presidente de la junta de Gobierno del Congreso local y operador electoral de Humberto Moreira, y Jorge Morán, exalcalde interino y exsecretario de Seguridad Pública de Rubén Moreira, recibieron la consigna de imponer a Gutiérrez a cualquier precio. La estrategia incluyó amenazas a líderes y activistas de oposición, así como una campaña en medios de comunicación y redes sociales contra Jorge Zermeño (PAN), quien obtuvo la reelección por amplio margen.

La tercera derrota más relevante para el PRI, para efectos sucesorios, ocurrió en Piedras Negras. El expriista Claudio Bres, postulado por Morena, venció a la alcaldesa en funciones, Sonia Villarreal, impulsada también por Rubén Moreira, en cuyo gobierno fue diputada local y secretaria de la Mujer. Piedras Negras, donde por primera vez habrá alternancia, no solo es el segundo municipio más poblado en poder del PRI.

También representa, por su vecindad con Estados Unidos y Tamaulipas, una ruta clave para el tráfico de drogas, armas y personas. Piedras Negras ha estado en el ojo del huracán en los últimos años por el asesinato y desaparición de personas en el Centro de Readaptación Social, documentados por Sergio Aguayo y Jacobo Dayan, investigadores de El Colegio de México, en el estudio El Yugo Zeta. Norte de Coahuila 2010-2011. También por la fuga de 131 internos, en 2012 (cuando Morán era secretario de Seguridad Pública), y más recientemente por el atentado contra Fernando Purón, candidato del PRI a diputado federal por el distrito I, donde ganó la coalición PAN-UDC.

El PRI y el gobierno movilizaron su maquinaria para recuperar Acuña, donde propusieron al empresario Jorge Ramón –sobrino del exsenador priista Jesús María Ramón–, y evitar ser derrotados en Piedras Negras, Sabinas y otros municipios. Nada funcionó. Ni las malas artes de Rubén Moreira y David Aguillón, ni la guerra sucia. En San Pedro, donde nunca había ganado el PAN, esta vez lo hizo con Patricia Grado, también perseguida por el moreirato.
21 Julio 2018 04:08:00
El precio de la soberbia (II)
Los actos de corrupción y la violencia eran el pan nuestro de cada día” en el gobierno de los hermanos Humberto y Rubén Moreira, dice el reportaje Líderes Alertaron con Tiempo sobre Hundimiento del PRI; los Ignoran, de Édgar London (http://www.espacio4.com).

Advierte que “En ese periodo, el penal de Piedras Negras funcionaba como un centro al servicio del crimen organizado, donde se comercializaban drogas y se resguardaban personas que habían sido secuestradas fuera del centro penitenciario para negociar sus rescates. Se calcula que, desde finales de 2009 hasta septiembre de 2012, los Zetas asesinaron e incineraron al menos a 150 personas en los talleres de este Centro de Readaptación Social.

“Otra afrenta a los coahuilenses fue la contratación de la llamada megadeuda –por más de 36 mil millones de pesos–, utilizando documentos apócrifos, firmas falsas y con la venia del Congreso, entonces rendido a los pies de Humberto y de su seguidor, Jorge Torres López, gobernador interino en 2011 y actualmente uno de los más buscados por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

“Guardar complicidad ante estos actos de corrupción no fue opción para algunos priistas, entre ellos Armando Guadiana, que renunció a su militancia en 2012, para apoyar a Andrés Manuel López Obrador, en ese entonces dentro de las filas del PRD y contrincante de Enrique Peña Nieto.

“‘En el PRI me han amagado con expulsarme por criticar los excesos de Humberto Moreira y de otros funcionarios públicos; la verdad, no hay razón más digna por la que me puedan acusar, me quieren expulsar por señalar por corruptos a los corruptos y de ineficientes a los ineficientes. Pero mi formación no me permite callar y ser su cómplice’, expresó Guadiana durante su renuncia.

“‘No seré cómplice otorgando el silencio, sé que lo que digo es la voz de muchos y sé que lo que hago lo harán otros, porque aún tenemos oportunidad de cambiar el rumbo de nuestro país y la buscaremos siempre como antes, por el bien de México, por la concordia y por la reivindicación de los valores de la vida pública’, agregó.

“El empresario –excandidato al gobierno y hoy senador electo por Morena– ya alertaba, desde esa fecha, sobre la concentración del poder alrededor de una familia y el destierro político de cualquiera que se opusiera a sus intereses. ‘Hoy renuncio al PRI, pues ha dado muestra desde Coahuila de su lógica en el ejercicio de poder, donde no existe el interés común, sino el de unos cuantos reducidos a una familia y, en el mejor de los casos, a una cofradía de poder. No quiero seguir formando parte del partido político de hombres como Humberto y Rubén Moreira, no quiero formar parte de un partido político cuyo candidato presidencial es sólo un producto de mercadotecnia’, dijo ante AMLO.

“Si la presencia de Humberto Moreira en el máximo puesto político del estado conllevó a atropellos y escándalos por el mal manejo de las finanzas públicas, con el relevo entre hermanos, la situación no mejoró. Rubén tuvo la oportunidad histórica de separarse de las malas costumbres de Humberto e instaurar su propia agenda política, pero no lo hizo. No sólo ignoró los ilícitos que desencadenaron la megadeuda, sino que exoneró a su hermano en un proceso exprés, a espaldas de la ciudadanía que exigía justicia. Por si no bastara, la Auditoría Superior del Estado (ASE) informó sobre el desvío de 410 millones de pesos provenientes de su Gobierno a empresas fantasma en 2016”.
20 Julio 2018 04:08:00
El sepulturero del PRI
La designación de Rubén Moreira como secretario general del PRI tiene la relevancia del vuelo de una mosca después de asistir a una degustación en el estercolero de moda, es decir, ninguna. Los nuevos líderes de ese partido representan a dos de las corrientes más protervas y nefastas: los Salinas (Claudia Ruiz Massieu es sobrina del expresidente Salinas) y los Moreira. El mensaje es congruente con la soberbia patológica y la desconexión de la realidad, características del gobierno de Enrique Peña Nieto. Los nombramientos son reflejo de la in-sania del poder.

Políticos de pueblo con delirios de grandeza, los Moreira se echaron en brazos de Carlos Salinas de Gortari y de Enrique Peña Nieto. Ambos asistieron a la segunda boda de Humberto, en Piedras Negras, frontera tan dolorosa para el clan, pero más para los coahuilenses por las masacres en Allende y en el Centro de Rehabilitación Social, y otros miembros distinguidos de la “mafia del poder” como Manlio Fabio Beltrones, don Corleone (AMLO, dixit), cuyas ínfulas de “genio electoral” estallaron cual pompas de jabón –igual le pasó a Rubén Moreira– el 1 de julio. En Sonora y Coahuila el PRI fue pulverizado por Morena.

Para ganarse la voluntad del villano favorito de los mexicanos y ser admitidos en su organización, los Moreira le ofrecieron, primero, una comida en La Laguna con empresarios afines y una visita al ejido Batopilas, donde los hermanos Carlos y Raúl Salinas, junto con Hugo Andrés Araujo, ensayaron proyectos políticos y sociales que a la postre traicionaron para abrazar el neoliberalismo. (En política, ciertas especies se juntan nada más para rascarse, decía el exgobernador Óscar Flores Tapia).

Quizá la vía de los Moreira para acceder a Peña Nieto fue Salinas. Ya con un pie en Atlacomulco, el clan doblegó con facilidad a Beltrones y a otros miembros distinguidos de la mafia, como Emilio Gamboa Patrón, muñidor de Salinas desde hace 40 años, a base de cañonazos. Mientras el destino de la megadueda siga rodeado de tinieblas, la sociedad tiene derecho a pensar que sirvió para fabricar nuevos ricos y financiar campañas, incluida la de Peña Nieto. La presidencia del PRI para Moreira I y la secretaría general para Moreira II formarían parte de la recompensa.

Entre el salinato y el moreirato existen paralelismos: nepotismo, violencia y persecución política (a escala federal, los asesinatos del cardenal Posadas Ocampo, Luis Donaldo Colosio, José Francisco Ruiz Massieu, padre de la nueva presidenta del PRI; y en el ámbito local, el asesinato de Jorge Torres McGregor, sobrino del goberndor interno del mismo nombre, acoso contra el obispo Raúl Vera, periodistas, activistas, liderazgos del PRI y la muerte de figuras clave de los Moreira), altos grados de corrupción, negocios a la sombra del poder y crisis derivadas del manejo discrecional de la economía nacional y de la deuda estatal por 40 mil millones de pesos.

Hay otras similitudes: un Salinas (Raúl) pasó 10 años en un reclusorio de máxima seguridad por el asesinato de Ruiz Massieu y lavado de dinero; un Moreira (Humberto) estuvo entre rejas, en Madrid, también por blanqueo de capitales y malversación de fondos. Ambos figuran en la lista de “Los 10 mexicanos más corruptos” de 2013 de la revista Forbes. Un Salinas (Enrique) murió asesinado; y también un Moreira (José Eduardo, hijo de Humberto). La secretaría general no premia a Rubén, lo castiga: recibe los despojos de un partido moribundo. Ironías: un coahuilense fue el partero del PRI (Manuel Pérez Treviño) y otro será su sepulturero (Rubén Moreira).
18 Julio 2018 04:08:00
Pesadilla incipiente
Dos semanas antes de las elecciones presidenciales, Grupo Reforma publicó una investigación sobre la residencia del líder petrolero Carlos Romero Deschamps en la antigua casa Teifaros, en el fraccionamiento Las Brisas, en la bahía de Acapulco. Guerrero es uno de los estados más atrasados y violentos del país. De acuerdo con el último reporte de Medición de Pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 2.3 millones de guerrerenses viven en pobreza y 868 mil en situación extrema, equivalentes al 65.2% de la población.

La propiedad del dirigente obrero está valuada en 6.4 millones de dólares (121 millones de pesos al tipo de cambio actual). En la víspera del reportaje, el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, encabezó un mitin con Romero, en Comalcalco, Tabasco, a quien agradeció haber logrado “que en la peor crisis que hemos atravesado, ni un solo empleo se perdiera en Pemex”.

Romero Deschamps, quien negó en una carta a Reforma la propiedad del lujoso inmueble, ascendió a la jefatura del sindicato de Pemex en 1996, y este año podría reelegirse para un quinto periodo. Es el líder más longevo del gremio, después de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, a quien el presidente Carlos Salinas defenestró y puso entre rejas en 1989 por “posesión ilegal de armas de fuego”. En realidad, se trató de una represalia por haber apoyado la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas. Ese mismo año, Salinas impuso a Elba Esther Gordillo en la secretaría general del SNTE, en sustitución de Carlos Jongitud Barrios. Gordillo fue encarcelada a principios del gobierno de Peña por los supuestos delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada. Sin embargo, la idea general es que, como en el caso de “La Quina”, se trató de una venganza política.

El sistema premia o castiga según la conveniencia y la circunstancia. La lealtad y los servicios de Romero, amigo de Salinas de Gortari y de Carlos Slim, uno de los hombres más acaudalados del planeta, los ha pagado con creces. El líder sindical, promotor de la reforma energética, ha sido diputado federal tres veces y senador en dos ocasiones, en todos los casos por la vía plurinominal. Romero estuvo involucrado en el escándalo Pemexgate, trama para desviar fondos sindicales por mil 500 millones de pesos a la campaña presidencial de Francisco Labastida. El proceso por el delito de peculado electoral terminó sin castigo por falta de pruebas.

Romero cobra 171 mil pesos mensuales en el Senado, pero su salario como “trabajador” de Pemex es un secreto guardado bajo siete llaves. El comité ejecutivo del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, compuesto por 73 personas, recibe 7.8 millones de pesos al mes por concepto de apoyos, según el reportaje de Reforma (17-06-18). Si esa suma se dividiera en partes iguales, cada directivo recibiría alrededor de 107 mil pesos, con lo cual el ingreso de Romero se elevaría a 281 mil pesos, a toda luz insuficiente para comprar una mansión de 6.4 millones de dólares en Las Brisas, paraíso al que Ringo Starr, exbaterista de los Beatles, dedicó una canción en 1975.

La derrota del PRI el 1 de julio la explican gobiernos arrogantes e insensibles y casos como el de los Moreira, los Duarte y los Romero Deschamps. El enfado nacional hizo erupción, convirtió al PRI en cenizas e hizo pagar a Meade por culpas políticas ajenas. Peña y sus acólitos no pueden estar tranquilos. La pesadilla está por empezar.
17 Julio 2018 04:08:00
Suicidio electoral
La corrupción y la impunidad influyeron en el ánimo ciudadano para echar al PRI de Los Pinos por segunda ocasión, quizá esta vez definitivamente. Los escándalos hicieron añicos muy temprano la credibilidad del presidente Peña Nieto y de su esposa Angélica Rivera. Todo empezó con la Casa Blanca, adquirida a Grupo Higa, una de las constructoras preferidas del Gobierno peñista. Luego vinieron Odebrecht, La Estafa Maestra, el socavón... y para mayor inri, la residencia de 6.4 millones de dólares de Carlos Romero Deschamps, secretario general del Sindicato de Pemex, en Acapulco, descubierta poco antes de las elecciones. La clase política ignoró la realidad y la ciudadanía se cobró en las urnas.

México retrocedió 29 lugares (del 106 al 135) y cinco puntos (de 34 a 29) en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, entre el primero y el quinto año de la actual administración. El candidato del PRI, José Antonio Meade, prefirió mirar para otro lado. Su declaración, en el segundo debate presidencial, de que por primera vez el PRI había escogido “a un ciudadano honesto, preparado y con experiencia”, no convenció a nadie. ¿Cómo, si entre sus operadores estelares figuraba el exgobernador Rubén Moreira (nuevo secretario general del PRI) quien encubrió la deuda por más de 36 mil millones de pesos adquirida irregularmente en el gobierno de su hermano Humberto y en los últimos años de su mandato se desviaron más de 410 millones de pesos a empresas fantasma, según documentó la Auditoría Superior del Estado?

Las credenciales de Meade no evitaron el desfondamiento del PRI. Su candidatura, impuesta por Peña como escudo frente a eventuales investigaciones, dividió al priismo y fortaleció a Andrés Manuel López Obrador y a su Movimiento Regeneración Nacional (Morena). La derrota era ineluctable. El presidente Peña manejó la sucesión cual principiante: su arrogancia, impopularidad y descrédito internacional arrastraron a Meade, al PRI y al Grupo Atlacomulco, con quien ha gobernado estos seis años.

El fracaso de Luis Videgaray en Hacienda –agravado por la invitación a Donald Trump a nuestro país, en agosto de 2016, cuando aún era candidato– y su pésimo desempeño en Relaciones Exteriores, sobre todo frente a la crisis de los niños emigrantes; y la incapacidad de Miguel Osorio para afrontar a la delincuencia organizada y contener la violencia, como secretario de Gobernación, dejaron al Presidente sin candidatos. El suicidio electoral se produjo por tres vías: a) la corrupción gubernamental rampante; b) el nombramiento de un burócrata (Enrique Ochoa) como líder del PRI, y c) la postulación de un tecnócrata ajeno a ese partido (Meade). La designación del también tecnócrata Aurelio Nuño –frustrado aspirante presidencial–, como coordinador de la campaña de Meade, contribuyó a la derrota. El abanderado de la coalición Todos por México (PRI, PVEM, Panal) negó ser corrupto, y acaso no lo es, pero no tuvo empacho en exhibirse con algunos de los personajes más aviesos del sistema, entre ellos Manlio Fabio Beltrones y Carlos Romero Deschamps. Meade estuvo alejado de la sociedad civil; prefirió echarse en brazos del PRI y de sus caciques. En Coahuila elogió a los Moreira, responsables de la ruina del estado y de su derrota. Si la corrupción y los fraudes electorales, en vez de castigarse, se premiaron, el único camino para cobrar agravios era el de las urnas.
16 Julio 2018 04:08:00
Administrar el éxito
El voto se revaloró el 1 de julio y los mexicanos comprobaron –y se demostraron a sí mismos– que no existe dinero suficiente para comprar conciencias y sufragios, campañas negras o temores –reales o infundados– capaces de alterar su voluntad de cambio a través de las urnas. El triunfo de Andrés Manuel López Obrador lo decidieron legiones de hombres y mujeres de todas las edades y estratos sociales que depositaron su confianza en él. Al mismo tiempo, le ahorraron presiones y conflictos al Instituto Nacional Electoral y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pues si la diferencia entre el candidato de Morena y los del PRI y el PAN hubiera sido estrecha, hoy la historia sería otra.

Si “la tierra es de quien la trabaja con sus manos”, según la proclama zapatista del Plan de Ayala, el voto, para ser efectivo, dar sentido al sistema democrático y legitimar uno de los principales derechos ciudadanos, debe ejercerse libremente. Así lo entendió la mayoría de los más de 56.6 millones de mexicanos en la intimidad de las casillas. El voto masivo por AMLO (superior a los 30 millones) lo explica no solo el fracaso del Gobierno de Peña Nieto, sino también el repudio ciudadano al bipartidismo PRI-PAN. Fuerzas antagónicas hasta los años 80 del siglo pasado, sus cúpulas se fundieron en los mismos intereses a partir del salinato. El PRD también se envileció y juntos franquearon el paso para la primera alternancia hacia la izquierda.

El voto en cascada por Morena solo puede explicarlo un profundo resentimiento contra el régimen y unas élites políticas y económicas predadoras e insensibles, así como una fe ciega, y potencialmente riesgosa, en un líder iluminado. AMLO, como el hijo pródigo, recibió todo de los electores. Además de la presidencia, el Congreso general, cinco gobiernos locales (Ciudad de México, Tabasco y Morelos, en manos del PRD; Veracruz y Chiapas, donde sus huestes derrotaron al PAN y al Verde; Puebla se decidirá en los tribunales), mayoría en 19 legislaturas estatales y triunfos en todas las entidades, excepto en Guanajuato.

¿Qué hará AMLO con todo ese poder? Si administra el éxito y domina el síndrome de hibris, enfermedad de los poderosos y germen de dictaduras, puede ser un buen presidente –México lo necesita después de una sucesión de malos gobernantes– e iniciar la cuarta transformación nacional. Mas si cae en desmesuras y se siente imprescindible, como en su tiempo pasó con Benito Juárez, uno de sus ídolos, dilapidará su enorme capital político, tirará por la borda la oportunidad de hacer historia, dañará al país y no solo desilusionará a millones de mexicanos fieles a él, sino que los arrojará de nuevo en manos de quienes pretende rescatarlos, o en intereses aun peores.

Si en México las elecciones se consideran democráticas a partir de 2000, con la alternancia, AMLO será el presidente más legitimado. Obtuvo el 53.1% de la votación válida emitida contra el 42.5 de Fox, el 35.9 Calderón y el 38.2 de Peña. En proporción aún mayor deberá ser exigido, pues no sólo gobernará para quienes lo apoyaron en las urnas (un tercio de la lista nominal), sino para casi 130 millones de mexicanos. El reto, como el riesgo, es monumental, pero igual lo son las oportunidades. Nuestro país merece un mejor destino. Lograrlo no puede depender de un solo hombre, sino de la participación y esfuerzo colectivos.
14 Julio 2018 04:09:00
El precio de la soberbia
El colapso del PRI en Coahuila se debe en mucho a la arrogancia de los últimos gobernadores, sobre todo de Humberto y Rubén Moreira. El secuestro de ese partido fue denunciado, entre otros, por Armando Guadiana y Javier Guerrero, quienes renunciaron para sumarse, en distinto momento, a Morena. El tema lo aborda Édgar London en la edición 592 del bisemanario Espacio 4. Este es un adelanto.

“Si después del 1 de julio, el PRI nacional se lame las heridas, en Coahuila apenas le resta hacer uso del derecho al pataleo de los ahorcados. La situación del tricolor en el estado representa un reflejo hiperbólico del golpe que recibió en el resto del país. Coahuila, aclamado históricamente como “bastión priista” por su fidelidad al partido fundado por Plutarco Elías Calles, y hasta hace poco tiempo escenario político donde, de forma recurrente, se presumía el llamado “carro completo”, ha sido testigo de cómo sus municipios cambian de color, hasta dejar al PRI con la menor cantidad jamás obtenida tras unas elecciones.

Los 18 ayuntamientos que permanecieron fieles al tricolor ni siquiera alcanzan para conformar esa mayoría acostumbrada que le permitía a los gobernadores de turno contar con la complicidad de los alcaldes y, por si no bastara, sucedía lo mismo en el Congreso, donde el dominio del PRI permitía que los legisladores dieran luz verde a cuanto capricho del Ejecutivo estatal se presentara y, de camino, sirviera de tapadera para actos de corrupción.

Sin embargo, esta debacle no se puede catalogar de sorpresiva. Un repaso a los movimientos internos del PRI estatal –minado por renuncias de integrantes icónicos en las filas del partido–, junto a las alternancias en municipios claves como sucedió en Saltillo, la pasada administración –bajo el comando de Isidro López– y en Torreón –con Jorge Zermeño en 2017 y ahora reelecto hasta 2021–, ambos arropados por el PAN, dejaron entrever señales claras que sólo la soberbia de los líderes priistas a escala estatal y federal, así como la inoperancia de su expresidente nacional, Enrique Ochoa, no podían ver o se negaban a aceptar.

Múltiples han sido las renuncias de miembros del PRI en la historia reciente de Coahuila, pero las causas de este éxodo se pueden contar con los dedos de una mano. Hartazgo por una cúpula que hace y deshace a su antojo, sin tener en cuenta que los principios de la democracia tienen que ser evidentes y empezar a practicarse en el seno de cada partido. Intolerancia ante las críticas de sus propios partidarios. Desestimar o bloquear candidaturas internas para darles entrada a quienes resultan de la conveniencia del gobernador saliente.

En 1999, Atanasio González renunció al PRI para contender por la Gubernatura contra Enrique Martínez. González fue postulado por Unidad Democrática de Coahuila y el Partido del Trabajo. La mancuerna no resultó suficiente para desbancar la maquinaria priista que, en esa fecha, aún se encontraba bien aceitada. En 2005, el diputado Jesús María Ramón amagó con renunciar al PRI por la imposición de Humberto Moreira como candidato al Gobierno.

Quizás, el PRI estatal aún podría presumir de buena salud si a la salida de Enrique Martínez no hubiera dado inicio uno de los períodos más nefastos en la historia política de Coahuila: el moreirato. Humberto Moreira se hizo con el gobierno el 1 de diciembre de 2005 y a partir de esa fecha las cosas en el estado fueron de mal en peor. En su gobierno se desarrolló como nunca el culto a la figura del Mandatario y su Administración adquirió tintes megalómanos que rayaban en la demencia”. (La versión completa estará disponible en
http://www.espacio4.com)
13 Julio 2018 04:08:00
Levantarse de la lona
Pocos políticos se han levantado de la lona para ganar la Presidencia en un segundo o tercer intento. Richard Nixon lo consiguió en Estados Unidos; en México, hasta antes de AMLO, ninguno. Ocho años después de perder con John F. Kennedy unas elecciones cuyo final de fotografía estuvo al parecer trucado, Nixon se impuso a Hubert Humphrey (vicepresidente de Johnson) por un margen de 0.7 por ciento. Pero cuando en 1972 se presentó para un segundo periodo, obtuvo un triunfo aplastante: 47 millones de sufragios contra 29 millones del senador George McGovern. En votos electorales, la relación fue de 520 a 17. Nixon renunció en 1974 por el escándalo de Watergate.

En México, el fracaso en unas elecciones presidenciales equivalía a muerte política. No para Andrés Manuel López Obrador, quien tras perder con Felipe Calderón y Peña Nieto en procesos inicuos, por la presunción de fraude, en el primer caso; y por el gasto excesivo del candidato del PRI, el apoyo de las televisoras y una alianza de facto con el PAN, en el segundo, regresó para ganar abrumadoramente a los partidos que se alternaron el poder en los 18 últimos años. El resultado lo predijo la mayoría de las encuestas.

Calderón venció a AMLO por un margen de 0.6%, el más estrecho en la historia de las elecciones presidenciales en nuestro país. Fue lo más cerca que un candidato de oposición estuvo de hacerse con el poder. Pero en vez de desmoralizarse y renunciar, AMLO perseveró y, como Nixon, en su tercera contienda, arrolló en las urnas. El abanderado de Morena, PT y Encuentro Social aventajó a José Antonio Meade (PRI, el Verde y Nueva Alianza) por 36.7 puntos y a Ricardo Anaya (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano) por 30.

El destino de Meade y Anaya es incierto. Diego Fernández y Francisco Labastida reaparecieron en el Senado 4 años después de haber perdido frente a Zedillo y Fox. Cuauhtémoc Cárdenas, tres veces candidato presidencial como AMLO, ganó la jefatura de Gobierno de Ciudad de México en 1997. Porfirio Muñoz Ledo y Patricia Mercado, postulados por Morena y Movimiento Ciudadano para diputado federal y senadora plurinominales, respectivamente, figuran entre los aspirantes a la silla del águila aún activos. Para Roberto Madrazo, la derrota en 2006 representó el fin de su carrera.

Desgastados por el ejercicio del poder, sin credibilidad ni identidad propia, el PRI y el PAN llegaron vencidos a las urnas el 1 de julio. La fusión de las candidaturas de Anaya y Meade, instigada por las cúpulas del sector privado, tampoco hubiera bastado para contener la ola AMLO-Morena. Anaya no pudo atraer a la corriente de Felipe Calderón y Margarita Zavala, ni reunificar al PAN; incluso el senador Ernesto Cordero se decantó por Meade, quien jamás logró que el PRI lo hiciera suyo.

Frente a los embates de Anaya y de Meade, la guerra sucia, las provocaciones de plumas mercenarias y los exhortos de Peña Nieto para votar con la razón y con el estómago, AMLO permaneció imperturbable. El líder de Morena tomó los debates presidenciales como un mero trámite, pues su triunfo ya estaba cantado. Los analistas José Antonio Crespo y Eduardo Huchim declararon, antes del 1 de julio, que el PRI y el PAN no ganarían ni con fraude. AMLO se levantó dos veces de la lona para encabezar la primera alternancia hacia la izquierda.
11 Julio 2018 04:09:00
‘Catón’: 80 y contando
Conocí a Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, en 1984, cuando el periodista y escritor aspiraba a la rectoría de la Universidad Autónoma de Coahuila, de la cual ya había sido secretario general, además de haber desempeñado exitosamente otras responsabilidades. Corrían años difíciles para Coahuila y la casa de estudios, atrapada por el porrismo y las ambiciones políticas; en lo primero cambió en el rectorado del maestro Remigio Valdés Gámez, en lo segundo empeoró –como todo– durante el moreirato. Nuestra primera charla ocurrió en la dirección de Noticias de El Sol de La Laguna. Armando representaba, por mucho, la mejor opción para la universidad, igual que Mario Vargas Llosa, uno de nuestros escritores preferidos, y además taurófilo, lo era para el Perú en las elecciones de 1990.

Hombre culto, cálido y de extraordinaria calidad humana, “Catón” ya era entonces un personaje. Ambos ignorábamos que la vida (Dios) tenía entre sus planes hacer de nosotros buenos amigos y extender los afectos a nuestras respectivas esposas e hijos. Armando y yo nos reencontramos en Saltillo, 5 años más tarde, gracias a la oportunidad que don Eliseo Mendoza Berrueto me brindó –sin antecedente de amistad ni compromiso político– de ser parte de su equipo de gobierno. Nuestros desayunos devinieron en mesa liberal, divertida y generosa formada por el profesor Jesús Alfonso Arreola (ya fallecido), Pepe Fuentes, Toño Harp, Ramiro Flores, Gabriel Pereyra, Eliseo Mendoza y Enrique Salinas, quienes por distintas causas se han ausentado. Ojalá se reincorporen pronto.

Armando y Lulú, su esposa, inspiración y velamen, cumplen con fidelidad e inculcan a sus hijos y nietos la sentencia de Jesús, en el contexto de las Bienaventuranzas, con respecto al prójimo: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda (...) “y tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará (Mt. 6 1-4)”. La obra social y cultural de los Fuentes de la Peña es vasta y alcanza a muchos. Lo mismo en la sierra que en la ciudad; en el corazón, que en el alma.

“Catón” acaba de cumplir sus primeros 80 años, con admirable vigor, amor por el oficio, lucidez y humor contagioso. De Política y Cosas Peores alegra las mañanas de legiones de lectores, por más plagado que el cielo esté de nubarrones. Su amistad me honra y su ejemplo sirve de faro. Armando es profeta en su tierra. Lleva a Saltillo en el alma y su alma la abre en sus columnas y en cada ciudad de México y el extranjero donde perora –como él dice–, excepto de Estados Unidos mientras dure la presidencia de Donald Trump, la cual terminará en enero de 2021. Al paleto lo echarán a votos, como al PRI el 1 de julio. Por favor, anótelo.

El “Catón” más leído está en los periódicos, donde escribe cuatro columnas y un epigrama, por su frecuencia diaria. Por su oposición estilística y temática, De Política… y Mirador suelen atribuirse a diferentes autores (un diablo en el primer caso, y un ángel en el segundo), aunque sus libros también han sido primeros lugares en ventas. Armando tiene el valor de publicar lo que siente y lo que piensa –con igual convicción defiende sus posturas–, sin reparar en consecuencias. La razón es que no escribe para la galería, sino para un público variopinto, crítico y cada vez informado, pero sobre todo libre, en un mundo donde las redes sociales se han convertido en la nueva torre de Babel. Desde aquí, abrazo a “Catón” y deseo que Dios le conceda más años y lo bendiga siempre.
10 Julio 2018 04:07:00
Reconstruir la relación
Uno de los peores desatinos de la Administración del presidente Peña Nieto fue invitar a Donald Trump a México (2016), cuando Hillary Clinton se perfilaba para ganar la Presidencia de Estados Unidos. ¿Intuición? ¿Olfato político? No, miedo a que un magnate zafio y sin escrúpulos se convirtiera en huésped de la Casa Blanca. Quizá Peña y su alter ego Luis Videgaray, profanos también en política internacional, supusieron que apostar contra la favorita les brindaría protección y mayores rendimientos, pues resultaría fácil contentar a la candidata demócrata, en caso de ganar las elecciones.

Embustero empedernido, racista rabioso y misógino impenitente, a Trump nada lo detiene para proferir amenazas y diatribas. En varias ocasiones acusó de corrupta a la esposa del expresidente Bill Clinton, quien lanzó a México un salvavidas en la crisis económica de 1994. El magnate instalado en el Despacho Oval no le ha encajado a su colega mexicano el mismo epíteto todavía, pero podría hacerlo en cualquier momento. Trump ha respetado a Peña Nieto hasta cierto punto, pero no a México. Y el Gobierno no ha tenido los arrestos para afrontar al energúmeno.

La separación de niños migrantes de sus padres es un acto cruel e inhumano, viola tratados internacionales y recuerda etapas aciagas de la historia que, en teoría, jamás deberían repetirse. El Estados Unidos de los Bush amigo de México, así haya sido de dientes afuera, la potencia dirigida con sensibilidad y cordura por Obama, mas no por ello transigente en la defensa de sus fronteras e intereses, cayó de pronto en las manos de un líder vociferante, basilisco capaz de matar con la mirada, sembrador de odios y enemigo de las libertades, la democracia y la buena vecindad.

La invitación a Trump constituyó una de las mayores afrentas infligidas a los mexicanos por Gobierno alguno, justo en vísperas de las fiestas patrias. Lo que desde hace mucho tiempo se celebra en realidad, con patriotismo hipócrita, es nuestra dependencia de los Estados Unidos. La rendición pasará a los anales como una ignominia. ¿Extraña la raquítica popularidad del Presidente, la debilidad para negociar el Tratado de Libre Comercio y la tibieza para plantar cara en otros temas con el tráfico de armas a nuestro país y de drogas al norte del Bravo?

La cortesía se ha pagado desde entonces con desprecio, agresiones y cualquier tipo de insolencias. Las reacciones de la Administración peñista, cuando han existido, han sido tímidas, extemporáneas e indolentes. Los altos funcionarios federales que viajan a Washington para rendir cuentas y endulzarle el oído a la fiera son tratados con desdén, como a muñidores de tercera. Si el Gobierno no se respeta, menos lo harán los rudos de la Casa Blanca y del Capitolio, quienes les han tomado la medida. Mientras tanto, en la frontera sur de nuestro país, los migrantes centroamericanos son objeto de abusos mayores.

Una de las prioridades del próximo Gobierno deberá ser la reconstrucción de la relación con Estados Unidos, en un marco de colaboración y respeto muto. México tiene aliados en aquel país, que sienten afecto por el nuestro y han afrontado a su presidente y a sus funcionarios con dignidad y energía, como ninguna de las autoridades nacionales lo ha hecho. Empresarios defienden el TLC, corporaciones desafían con nuevas inversiones al mitómano, dueños de restaurantes les niegan servicio y artistas como Robert de Niro le dicen en público lo que millones piensan de él.
09 Julio 2018 04:08:00
Maximato frustrado
La conseja dice que el pleito entre los hermanos Humberto y Rubén Moreira (RM) es real. En sus 12 años de gobierno (2005-2017), Coahuila vivió la peor etapa de su historia: acumuló una deuda por 40 mil millones de pesos, registró los mayores índices de inseguridad y violencia, y los escándalos de corrupción, las masacres en Allende y en la cárcel de Piedras Negras y las desaparciones forzadas atrajeron a la prensa internacional. El punto de ruptura pudo haber sido el asesinato de José Eduardo Moreira (hijo de Humberto), el 3 de octubre de 2012.

El homicidio se atribuyó a una supuesta venganza del cartel de los Zetas, por el asesinato del sobrino de uno de sus líderes, pero la viuda, Lucero Davis, responsabilizó al entonces gobernador. “Esto es tu culpa maldito!!! Renuncia”, dijo a través de su cuenta de Twitter @lucerodavis y que incluye una mención directa a la cuenta del mandatario estatal: @rubenmoreiravdz (Chicago Tribune, 05.10.12). Humberto, quien renunció a la presidencia nacional del PRI por el escándalo de la megadeuda, se ha referido despectivamente a su hermano por distintos medios. Sin embargo, él lo impuso como sucesor en 2011.

RM, cuya influencia política en el estado ha sido determinante en los tres últimos lustros, no ha renuciado al maximato. Según Humberto Moreira (HM), Rubén eligió casi a la totalidad de los secretarios de su Administración. Mucho debe haber de cierto, pues el gabinete de RM lo formaron mayormente excolaboradores de su hermano. La hibris provocó la caída de HM. Cederle el poder a Rubén provocó su ruina política. El PRI lo expulsó a él, y a su hermano lo convirtió en estrella, cuya luz se apagó con la derrota de José Antonio Meade. RM será diputado plurinominal, sin embargo, para efectos prácticos, su carrera también está liquidada. Incluso podría ser investigado.

HM intentó, sin éxito, salir de la lista de Los 10 Mexicanos Más Corruptos” de 2013 de la revista Forbes. El bufete de abogados Levine Sullivan Koch & Schulz, representante de Dolia Estévez, la periodista mexicana autora de la nota, replicó a las exigencias de Christian F. Zinser Cieslik, abogado del exgobernador de Coahuila: “es evidente que (los individuos) son personas que tienen la reputación de estar entre los personajes públicos mexicanos más corruptos en el 2013”.

En otra parte del documento, Steve Zansberg, abogado de Estévez, advierte que existen “pruebas abundantes” en el sentido de que Moreira fue el centro de múltiples informes de prensa, “lo que indica que tiene la amplia reputación de ser, al menos parcialmente, responsable del mal manejo de las finanzas y corrupción dentro del Gobierno durante su gestión como gobernador del estado de Coahuila”». Con respecto a la supuesta no culpabilidad del exmandatario, Zansberg observa: no fue posible “verificar independiemente” su afirmación de que dos investigaciones del Gobierno de México habían exonerado a Moreira de “toda responsabilidad o implicación en la contratación de deuda de Coahuila”.

(Pero) aún suponiendo que fuera cierto que dos agencias oficiales en efecto han llegado a esa conclusión, dichas “conclusiones” han hecho poco, en el mejor de los casos, para despejar la nube de sospecha que se cierne sobre Moreira, dentro y más allá de México, como lo demuestran las notas de Reforma que se publicaron subsecuentemente a esas presuntas conclusiones gubernamentales.

La detención de HM en Madrid, el 15 de abril de 2016, lo hundió más en el fango, mientras su hermano Rubén se lavaba las manos y daba rienda suelta a todas sus fantasías. Los Moreira vivieron con Peña sus mejores años, pero el fracaso del PRI y de Mead, los ha puesto en la picota. Adiós maximato.
07 Julio 2018 04:09:00
Castigo a los venales
La celebración por el triunfo de Andrés Manuel Lopez Obrador no ha terminado y a ella se han sumado, a su manera, quienes hasta hace poco lo combatían: las grandes corporaciones. Gerardo Moyano presenta un balance de la jornada del 1 de julio en la nueva edición del bisemanario Espacio 4.

“La indignación pudo más que el miedo. Pese a que nueve de cada 10 mexicanos desconfían de los partidos y un 50% no cree en la democracia, alrededor de 55 millones de ciudadanos (63% del padrón electoral) acudieron a las urnas el pasado 1 de julio. De ese total, más de la mitad (un 53% según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral) apostó por un nuevo cambio y votó por el candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien superó por dos a uno a sus rivales más cercanos. Ricardo Anaya, candidato de Por México al Frente (PAN-PRD-MC) obtuvo el 22%, seguido de José Antonio Meade, de Todos por México (PRI-PVEM-Panal), con cerca del 16% de los votos. El independiente Jaime ‘El Bronco’ Rodríguez habría conseguido apenas un 5%.

“Fue así como los electores le cobraron al PAN y al PRI el fracaso de tres sexenios marcados por la violencia, la corrupción y la impunidad, las cuales se exacerbaron durante el mandato del priista Enrique Peña Nieto, el presidente más impopular en la historia del país. Esto lo sabe López Obrador, quien en su primer mensaje como presidente virtual dijo que ‘erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno’. Si bien llamó a la reconciliación, en este tema AMLO advirtió: ‘Sobre aviso, no hay engaño. Sea quien sea será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, a funcionarios, a los amigos y a los familiares. Un buen juez por la casa empieza’.

“El tabasqueño también intentó aplacar miedos: ‘No apostamos a construir una dictadura, abierta ni encubierta. Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido. Habrá libertad empresarial, libertad de expresión (…) No actuaremos de manera arbitraria, ni habrá confiscación o expropiación de bienes’.

“Se trató de un proceso histórico por el alto número de cargos renovados (más de 18, mil), nueve gubernaturas, la reelección de alcaldes y legisladores, la participación de candidatos independientes y la violencia en las campañas (132 personas vinculadas a partidos, incluyendo 48 candidatos, fueron asesinadas según la firma Etellekt Consultores). Pero también por la reconfiguración del mapa político el país, en el que Morena, partido fundado en 2014, se convierte en la principal fuerza política a escala nacional, mientras el PRI cae a un lejano tercer lugar.

“La coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES) se alzaría además con una amplia mayoría en el Congreso de la Unión y en cinco o seis de las nueve gubernaturas en juego.

“Después de dos polémicas elecciones presidenciales, una marcada por el fantasma del fraude (2006) y otra por el cúmulo de irregularidades (2012), López Obrador se alzó con un triunfo contundente: 30 puntos por encima de su rival más cercano, el panista Ricardo Anaya.

“Pese a ser el candidato de más edad (64 años), el voto de los jóvenes fue crucial para la victoria del tabasqueño, pues alrededor de la mitad del electorado (44.5 millones) tiene menos de 39 años y uno de cada cinco (12 millones) tuvo la oportunidad de votar por primera vez. De ahí que en su discurso de victoria, AMLO agradeciera a las ‘benditas redes sociales’, las cuales fueron la principal fuente de información de los llamados millennials (jóvenes de entre 18 y 29 años) y sirvieron para contrarrestar la guerra sucia que trataba de identificar al candidato de Morena como ‘un peligro para México’”. (Versión completa en
http://www.espacio4.com)
06 Julio 2018 04:08:00
Las listas de Forbes
La corrupción se halla tan extendida, sus raíces son de tal profundidad y los intereses que comprende tan diversificados, que atacarla resulta una tarea titánica. La coraza de la impunidad es impenetrable y cubre a alcaldes, gobernadores, presidentes de la República, legisladores federales y locales y funcionarios de todo rango y signo partidista. Sólo la alternancia en algunos estados y la presión internacional han podido perforar la armadura.

Dos exmandatarios locales, a los que Enrique Peña Nieto presumió como el rostro del “nuevo PRI”, están en prisión por peculado, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero; uno más se encuentra prófugo. Se trata de Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo) y César Duarte (Chihuahua).

Los casos Odebrecht y “La Estafa Maestra”, que involucran a funcionarios del primer círculo de Peña Nieto en sobornos y en el desvío de 7 mil 760 millones de pesos a empresas fantasma, podrían ser los primeros en ser investigados por la próxima Administración tras la derrota del PRI el 1 de julio. Después de un sexenio de impunidad, México no espera menos. La corrupción fue el principal motor del voto de castigo.

La voluntad del Presidente para combatir el flagelo la puso a prueba la revista Forbes, recién iniciado el segundo año de su mandato, con la publicación de Los Diez Mexicanos más Corruptos de 2013. En la lista figuran dos caciques sindicales (Elba Esther Gordillo, del SNTE, y Carlos Romero Deschamps, del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana), el hermano de un expresidente (Raúl Salinas de Gortari), cinco exgobernadores priistas (Andrés Granier, de Tabasco; Tomás Yarrington, de Tamaulipas; Humberto Moreira, de Coahuila; Fidel Herrera, de Veracruz; y Arturo Montiel, tío de Peña Nieto, del Estado de México); y dos colaboradores del expresidente panista Felipe Calderón (Genaro García Luna y Alejandra Sota, quien documentó, ante la Secretaría de la Función Pública, no haberse enriquecido ilícitamente).

De la nómima de Forbes, sólo Gordillo y Granier se encuentran presos desde 2013 (la primera bajo arresto domiciliario después pasar 5 años en el Reclusorio Femenil de Tepepan). La exlíder del SNTE apoyó a López Obrador en la elección de este año, como antes lo hizo con Felipe Calderón. La captura de Yarrington se produjo en Florencia, el 9 de abril de 2017. México lo reclamó, pero el Gobierno de Italia, acaso por precaución, prefirió extraditarlo a Estados Unidos. El exaspirante presidencial ingresó a una cárcel de Texas el 20 de abril pasado. Podría ser condenado a cadena perpetua.

Forbes, especializada en negocios y finanzas, no ha actualizado el catálogo de los más venales, como lo hace cada año con los más ricos del mundo, donde el magnate mexicano Carlos Slim tiene un lugar asegurado. El narcotraficante Joaquín Guzmán, “El Chapo”, apareció tres años consecutivos en el club de los billonarios; la última vez en 2011, cuando la revista calculó su fortuna en mil millones de dólares. Muy lejos de Slim. Pero si la frecuencia de la lista de los más corruptos es sexenal, la próxima podría publicarse a finales de 2018 e incluir al ya para entonces expresidente Peña Nieto, a funcionarios federales y a otros gobernadores, no sólo del PRI.

En tiempos no tan remotos, Forbes incluyó a Carlos Hank González entre los multimillonarios del mundo. Predecesor de Peña Nieto en la jefatura del Grupo Atlacomulco, el exgobernador del Estado de México hizo honor a su propio credo: “un político pobre es un pobre político”.

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