×
Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
ver +

" Comentar Imprimir
15 Diciembre 2018 04:08:00
Choque inevitable
La cuarta transformación no distingue poderes. El presidente Andrés Manuel López Obrador calcula cada paso. La sociedad le cree y espera cambios radicales, pues por ellos votó el 1 de julio.

El despegue de la Administración ha sido turbulento por las condiciones de un país plagado de corrupción. Espacio 4
publica en su nueva edición un trabajo de Gerardo Moyano sobre el tema.

»¿Hasta dónde puede llegar el choque entre los poderes Judicial y Ejecutivo-Legislativo por la llamada Ley de Salarios Máximos que establece que ningún funcionario federal puede ganar más que el Presidente y la cual los jueces se niegan a acatar?

»Para algunos expertos, como la politóloga Denise Dresser, hay riesgo de “parálisis institucional”, pues los tres poderes tienen facultades para iniciar una guerra judicial que podría incluir destituciones y hasta juicios políticos.

Para otros, como el historiador Lorenzo Meyer, se trata de un choque “casi inevitable que se va a seguir dando” en un periodo de transformaciones como el que propone el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (Aristegui Noticias 11-12-18).

»Por lo pronto, las diferencias continúan su cauce judicial. Luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidiera suspender la entrada en vigor de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, el Senado impugnó la resolución concedida por el ministro Alberto Pérez Dayán e instó a la Corte a resolver la impugnación antes de que el Poder Judicial entrara de vacaciones (del 15 de diciembre al 2 de enero) o que bien, “considerando el interés nacional”, habilite días y horas hábiles extra para no interferir en el proceso de elaboración del Presupuesto de Egresos de 2019.

»Sin embargo, el choque ya ha sido llevado al terreno político por la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación (PJF), que en un inédito pronunciamiento –en el que participaron más de mil 400 servidores públicos arropados por el Sindicato de Trabajadores del PJF– acusó que lo que está en riesgo con la nueva ley es su “independencia”.

»“El conjunto de medidas legislativas que se han emprendido (…) se dirigen de manera frontal y sistemática a establecer mecanismos para facilitar la intromisión indebida en contra de la Judicatura por parte de los otros Poderes de la Unión”, dice el pronunciamiento leído por el presidente de la asociación, Luis Vega Ramírez.

»“Mantener campañas de desprestigio contra los juzgadores, haciéndolos pasar por oportunistas que sólo buscan el beneficio personal, es el debilitamiento de la confianza ciudadana en sus propias instituciones”, acusan los jueces.

Esto, porque según los magistrados, “se ha querido posicionar un falso discurso de que somos privilegiados y que vivimos del abuso del erario señalando cantidades excesivas como que percibimos más de 600 mil pesos que no corresponden ni cercanamente a la realidad, para centralizar como foco de atención un mero asunto de salarios. Nada más falso”, señalan.

»Y tienen razón, nadie cobra más de 600 mil pesos al mes, pero algunos sueldos rozan los 500 mil pesos mensuales, al considerar prestaciones y compensaciones, las cuales son muy superiores a las de cualquier otro trabajador público. (…)

»Consciente de la dimensión del choque de poderes, el presidente López Obrador ha dicho que respeta las “decisiones equivocadas” de la Corte (en este caso y en el de la negativa a anular la elección de Puebla), pero insiste en que los sueldos del Poder Judicial son “ofensivos”. La guerra apenas comienza.



14 Diciembre 2018 04:06:00
El mesié
En días pasados asistí al informe del alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez, una de las nuevas figuras en el firmamento político del estado. El acto pareció más un predestape para la sucesión de 2023 (distinto al de Humberto Moreira en 2005, en Parras, pero destape al fin), avalado por el gobernador Miguel Riquelme, saltillense adoptivo, según se declaró en el auditorio del museo de los dinosaurios. A la ceremonia asistieron dos exgobernadores (Eliseo Mendoza y Enrique Martínez), varios expresidentes municipales del PRI y uno del PAN, y la oligarquía local. A escala nacional, AMLO ha empezado a separar el poder público del político, por ser una de las fuentes de mayor corrupción. El tema lo desarrollaré en otro espacio.

Cada vez me sorprende la cantidad de medios de comunicación y periodistas de la fuente política. En mis pininos como reportero (principios de los 70 del siglo pasado), quienes cubríamos las actividades del alcalde Juan Abusaíd Ríos y del gobernador Eulalio Gutiérrez Treviño, éramos: Arturo Cadivich Michelena (La Opinión), Carlos Robles Nava (El Siglo de Torreón) y yo, del vespertino Noticias de Hoy, simiente el tercer diario lagunero (Noticias). Don Eulalio citaba a las 7:00 de la mañana en el hotel Río Nazas; y de ahí al Apolo Palacio, donde se servían los mejores desayunos.

He tenido el privilegio de formarme entre hombres de mayor edad, dentro y fuera del periodismo. Con el gobernador Flores Tapia tuve varios roces, pero después construimos una amistad imperecedera. Una de mis mayores y mejores experiencias fue la de colaborar en la Administración de Eliseo Mendoza Berrueto, cuya calidad humana enaltece la política; más en estos tiempos en los cuales la vocación de servicio ha sido suplantada por la conveniencia y el apetito desordenado de riqueza. Hoy no importa el nombre. La profecía de López Portillo se cumplió con creces: somos un país de cínicos. Y los cínicos, nos recuerda permanentemente Ryszard Kapuscinski, “no sirven para este oficio”.

Una de las características de Carlos Robles (el bueno) en sus 60 años o más de carrera, es su amor, entrega y respeto por el oficio. Ha sido uno de los periodistas más influyentes del estado. En El Siglo fue el hombre de confianza de don Antonio de Juambelz. Entrevistó a presidentes, gobernadores, secretarios de Estado. Es una institución. Después sirvió en el comité estatal del PRI y en el gobierno de José de las Fuentes ocupó la dirección de Comunicación Social. Fundó la agencia SIP y colaboró en la Universidad Autónoma de Coahuila en el área de su especialidad: el trato con los medios.

La adversidad jamás ha arredrado a este mesié –como le digo y me dice por uno de los personajes de Los Polivoces–. Juntos cubrimos giras dentro y fuera del país. Recuerdo una, en Guadalajara, con motivo de la Primera Reunión de Alcaldes Latinoamericanos y del Caribe, en plena efervescencia por la sucesión presidencial de 1976. Tiempos difíciles para el país –¿cuándo no lo han sido?–. La guerrilla estaba en su apogeo. Entre septiembre y octubre de 1973 habían asesinado a los empresarios Eugenio Garza Sada (Monterrey) y Fernando Aranguren (Guadalajara). La capital tapatía estaba virtualmente tomada por el Ejército. Como hoy muchas ciudades del país.

Es un honor ser amigo del mesié, cuya fe y gusto por la vida, “más importante que el miedo” (Ángeles Mastretta dixit) lo revisten de grandeza.
12 Diciembre 2018 04:06:00
Espada de Damocles
El presidente López Obrador puede activar en el Congreso un mecanismo anulado por el sistema de complicidades imperante: el juicio político. El Artículo 110 de la Constitución general sujeta a ese proceso a diputados federales y senadores, ministros de la Corte, secretarios de despacho, consejeros electorales y magistrados del Tribunal Electoral, entre otros. También a gobernadores, legisladores estatales, magistrados y a los consejos de la Judicatura “por violaciones graves a esta Constitución y a las leyes federales que de ella emanen, así como por el manejo indebido de fondos y recursos federales”.

El texto advierte: “en este caso la resolución será únicamente declarativa y se comunicará a las legislaturas locales para que, en ejercicio de sus atribuciones, procedan como correspondan”.

Si la Constitución se hubiera aplicado, decenas de mandatarios locales estarían hoy entre rejas. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) y sus equivalentes en los estados denuncian cada año el desvío de miles de millones de pesos.

Sin embargo, el PRI, el PAN y el PRD encubren a los suyos. Por graves que sean las irregularidades y sus riquezas obscenas, los jefes políticos son intocables. La protección del Congreso federal, hasta la anterior legislatura, tiene una explicación: los diputados y senadores fueron nombrados por los gobernadores; por tanto, respondían a sus consignas y no al interés ciudadano.

Los únicos exmandatarios en prisión son los priistas Mario Villanueva Madrid y Roberto Borge (Quintana Roo), Andrés Granier (Tabasco), Javier Duarte (Veracruz), Eugenio Hernández (Tamaulipas) y el panista Guillermo Padrés (Sonora); Hernández es reclamado por Estados Unidos. César Duarte (Chihuahua) continúa prófugo y Tomás Yarrington (PRI), de Tamaulipas, fue extraditado a Estados Unidos, en abril de este año, donde será juzgado por lavado de dinero.

Humberto Moreira podría correr la misma suerte que Hernández y Yarrington. Javier Villarreal Hernández, su exsecretario de Finanzas, lo acusó ante una Corte de Texas de apropiarse de 600 millones de pesos durante su ejercicio como gobernador. España reabrió la investigación contra el exlíder del PRI, quien fue detenido en enero de 2016 en el aeropuerto de Madrid a pedido de la Fiscalía Anticorrupción de España. La situación podría complicarse aún más, pues también se le vincula con Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, operador financiero de los Zetas.

Muñoz se halla internado en el penal de Soto Real (Madrid) por lavado de dinero y delincuencia organizada. El empresario, originario de Matamoros, Coahuila, podría haber financiado campañas de políticos coahuilenses.

El Consejo de Ministros español autorizó en enero de 2017 la extradición del “Mono” a Estados Unidos, donde se le acusa de tráfico de drogas, lavado de dinero y portación de armas.

En uno de sus giros copernicanos, López Obrador ha declarado que no encarcelará a ningún político corrupto. En campaña prometió erradicar el flagelo. Sin embargo, en el caso de Moreira, la presión de España y Estados Unidos podría conducir a la captura y extradición del
exgobernador.

La deuda pública por más de 36 mil millones de pesos es otro tema pendiente. Partidos de oposición y organismos civiles demandan investigar el destino de esos recursos y castigar con cárcel la contratación ilegal de créditos. Humberto Moreira se perfila para ser el primer gobernador en afrontar la justicia nacional y extranjera en el Gobierno de López Obrador.


11 Diciembre 2018 04:06:00
Los superdelegados (II)
En las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, el PRI conservó su condición de fuerza dominante. No controlaba las cámaras de diputados y de senadores, pero sí más estados, municipios y legislaturas locales que el resto de los partidos. Esa circunstancia le permitió imponer condiciones al Presidente de turno a través de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). Las cosas dieron un giro el 1 de julio por efecto AMLO-Morena. Hoy el partido fundado por Calles sólo gobierna 12 entidades.

El estado más fuerte en manos del PRI es el de México. Sin embargo, Alfredo del Mazo, impuesto por el expresidente Peña y por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tiene como delegada presidencial a Delfina Gómez, su contrincante en los comicios del año pasado. Del Mazo ganó la Gubernatura por una nariz; la ventaja sobre la candidata de Morena fue de apenas 83 mil votos. Sin su primo en Los Pinos, el mexiquense será un florero, una figura decorativa. El poder real lo ejercerá Delfina.

Acción Nacional gobierna también una docena de estados, pero podría bajar a 11 si pierde Baja California, como apuntan las encuestas. Morena tendrá cinco gobernadores y podría subir a siete, pues es el favorito en esos dos estados. El PRD sólo cuenta con uno (Michoacán) y Movimiento Ciudadano gobierna una de las entidades más importantes del país, Jalisco, donde Enrique Alfaro podría ser el Fox de 2024.

Los superdelegados provocaron la primera rebelión desarticulada y tibia de los mandatarios locales contra la presidencia todopoderosa de AMLO. Con mayoría en el Congreso federal y en casi dos tercios de las legislaturas locales, los gobernadores se lo pensarán más de dos veces antes de confrontarse con el Gobierno federal.

El 22 de noviembre, en una carta dirigida a López Obrador, los gobernadores del PAN fijaron su postura: “Nos sorprende la intención de supeditar el mecanismo de coordinación a la figura de los llamados ‘coordinadores estatales’, el Gobierno federal y colocar a los gobernadores y fiscales de los estados como meros invitados. Ese desdén es inaceptable para nosotros porque no sólo pone en riesgo estos objetivos, sino resulta inconcebible una solución de fondo al problema de la inseguridad y la delincuencia en el país, sin la concurrencia efectiva de los gobiernos estatales”.

Ese mismo día, desde Guadalajara, el gobernador electo Enrique Alfaro¡ plantó cara al Presidente: “Le decimos que aquí en Jalisco no vamos a permitir que se vulnere nuestra soberanía ni mucho menos que se traicione el pacto federal; hacerlo sería tanto como resignarnos a una realidad que pareciera ir tomando forma desde el centro del país sobre el destino político, financiero, administrativo y de la seguridad de nuestro estado”, dijo frente a empresarios y líderes sociales y políticos.

Alfaro, quien rindió protesta el jueves pasado, lideró el movimiento para impedir que los superdelegados asumieran el control de los gabinetes de seguridad en los estados. El representante de AMLO en Jalisco es Carlos Lomelí, quien enfrentó al emecista en los comicios de este año. Sin embargo, contrario a lo ocurrido en Estado de México, Alfaro ganó por una diferencia de casi medio millón de votos. En Coahuila, el gobernador Miguel Riquelme lidia con Reyes Flores Hurtado, el tándem del senador Armando Guadiana para la sucesión de 2023.
10 Diciembre 2018 04:07:00
Los superdelegados (I)
Los gobernadores fueron los amos del país durante los 18 últimos años. A escala local, su poder excedió al de tres presidentes. Las legislaturas, los tribunales de justicia, la mayoría de los órganos supuestamente autónomos y amplios sectores de la prensa estaban a su servicio. Vicente Fox los forró de dinero, les dio carta blanca y después se desentendió de ellos. Deslegitimado por la sospecha de fraude electoral, Felipe Calderón no pudo someterlos y fue sistemáticamente boicoteado desde los estados, donde la delincuencia organizada infiltró a las policías y sobornó a las autoridades. Peña Nieto premió con impunidad los desmanes de quienes le aportaron votos y presupuesto para instalarlo en la silla del águila. Los tres son corresponsables de la crisis de seguridad y de la corrupción en México.

El nuevo escenario obliga a los antiguos virreyes a adaptar planes, políticas y conductas al modelo impulsado por el presidente Andrés Manuel López Obrador en tres temas prioritarios: seguridad, combate a la corrupción y austeridad. Cada gobernador es vigilado ya por un coordinador general, con línea directa a Palacio Nacional (en Coahuila es Reyes Flores Hurtado) y facultades extraordinarias. Además de ejercer el gasto social, los superdelegados tendrán un asiento en los gabinetes estatales de seguridad, no como cabezas, pero sí con la representación presidencial.

En su primera reunión con la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), el 4 de diciembre en Palacio Nacional, AMLO cortó uno de los nudos gordianos de su relación con los estados. Los gobernadores presidirán las reuniones de seguridad, con la concurrencia de las fuerzas armadas, pero los secretarios técnicos los nombrará Alfonso Durazo, titular de Seguridad y Protección Ciudadana, de acuerdo con los mandatarios locales. La posición no la ocuparán políticos, sino peritos en la materia. Suplantar a los gobernadores era un exceso centralista riesgoso e
inaceptable.

El presidente ha capitalizado el descrédito de los poderes locales y el enfado ciudadano por la corrupción, el endeudamiento, la inseguridad y el enriquecimiento ilícito de clanes políticos para meter en cintura a los gobernadores. El repudio a ellos y a sus partidos (PRI, PAN y PRD) se reflejó en las elecciones de julio. Morena ganó en todo el país, excepto en Guanajuato, y se hizo con una mayoría abrumadora en el Congreso federal. Por si todo ese poder no bastara para maniatar políticamente a los mandatarios y ponerlos a raya, el partido del presidente tiene mayoría en 20 legislaturas estatales, entre ellas las de Estado de México, Ciudad de México y Veracruz donde se concentra casi el 30% de la lista nominal de electores.

Invadir funciones de las autoridades locales contraviene el pacto federal y vulnera la soberanía de los estados. Pero sin apoyo ciudadano y algunos incluso con déficit de legitimidad, los gobernadores no están en condiciones de afrontar a un presidente cuya fuerza sobrepasa la de cualquiera de sus predecesores; incluido Salinas de Gortari, quien defenestró a 16, en algunos casos por quítame allá estas pajas. Aun sin encabezar los gabinetes de seguridad, los superdelegados son un nuevo poder y la mayor cuña para el jefe político de cada estado. AMLO no cometerá el error de Fox, Calderón y Peña, quienes, por tener manga ancha, perdieron el control del país y al final pagaron las
consecuencias.

08 Diciembre 2018 03:08:00
La cloaca abierta
Los sectores de la construcción e inmobiliario figuran entre los preferidos para lavar dinero, según Georgina Ornelas Esquinca, consultora independiente en temas económicos y de seguridad (El Financiero, 25.11.14). Algunos políticos también sienten apetito por los medios de comunicación. En la nueva edición de Espacio 4, Gerardo Moyano aborda, al respecto, un tema poliédrico y de interés para Coahuila.

«Ni puentes, ni hospitales, ni programas sociales. Miles de millones de pesos de la deuda contraída por la administración de Humberto Moreira (2005-2011) no se invirtieron en obra pública, como asegura el exgobernador; habrían ido a parar a cuentas bancarias personales, de amigos, a campañas electorales y para comprar votos. Así lo reveló el exsecretario de Finanzas, Javier Villarreal, ante autoridades de Estados Unidos y España, en diciembre de 2017, razón por la cual el juez de la Audiencia Nacional española, Santiago Pedraz, reabrió la causa en contra de Humberto Moreira por lavado de dinero, malversación de recursos públicos, cohecho y organización criminal.

»A inicios de 2016, Moreira estuvo preso en Madrid por esos delitos, pero recuperó su libertad tras justificar el origen de cerca de 200 mil euros que transfirió a España, con documentos de empresas a su nombre. Según Villarreal, algunas de esas firmas habrían recibido al menos 600 millones de pesos en contratos de gobierno durante la administración de Moreira. Unipolares y Publicidad del Norte “inflaban” facturas y subcontrataban a otras empresas para proveer servicios al gobierno.

»No eran las únicas. Villarreal asegura que Humberto Moreira utilizaba empresas de amigos, como Construcciones Chavana y Diamante, para triangular recursos obtenidos por contratos de gobierno, por lo cual se llevaban un 8% de “comisión”.

Otros tantos millones se habrían lavado a través de medios comunicación, en particular el llamado “Moreira Channel”, la televisora RCG, propiedad de Roberto Casimiro González. “Se pagaban unos 25, 30 millones al mes, durante seis años, a Casimiro González. (…) El hermano de Roberto Casimiro, Rolando González Treviño, se declaró culpable en Texas de conspirar para transportar dinero robado, a Estados Unidos en 2015.

»Villarreal también menciona al conductor RCG, Marcos Martínez Soriano, así como a políticos priistas como David Aguillón, quienes habrían ayudado a Moreira a triangular dinero a través de sus empresas. El también exdirector del Servicio de Administración Tributaria del Estado (Satec) asegura que en el sexenio de Humberto Moreira se facturaron cerca de 14 mil millones de pesos, de los cuales al menos 3 mil millones se los apropió su exjefe. El dinero habría ido a parar a cuentas de terceros en el exterior y a campañas electorales en otros estados, para comprar lealtades y abrirse camino a la presidencia del PRI.

»No es todo. Interrogado sobre los vínculos de Moreira con el crimen organizado, Villarreal asegura que los Zetas “no tenían problemas, porque podían moverse por todos los lados” y que incluso los vehículos oficiales del gobierno llevaban una calca roja para que fueran identificados por los miembros de esa organización. Villarreal asegura tener constancia de que Moreira se había reunido al menos una vez con Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, detenido en España por lavado de dinero y organización criminal. (…) De ahí que la Fiscalía Anticorrupción española considere que las declaraciones de Villarreal ponen en entredicho la legalidad del dinero transferido por el también expresidente del PRI, “resultando, por tanto, que el patrimonio detectado a Moreira es el afloramiento de los beneficios obtenidos por los actos de corrupción y de vinculación con el crimen organizado”».



07 Diciembre 2018 04:06:00
Antes y después de AMLO
En México habrá un antes y un después de Andrés Manuel López Obrador. Esa es la aspiración del Presidente, y puede cumplirse si la cuarta transformación deviene en éxito o su gobierno resulta peor que el de Peña Nieto; ambos escenarios son posibles. El tabasqueño se asume como un mesías cuya misión consiste en pacificar al país y liberarlo de la corrupción y la pobreza. Perdona a los políticos venales por compasión y espíritu cristiano, más que por falta de cupo en las prisiones.

La amnistía es música para los oídos de gobernadores, alcaldes, secretarios de Estado, legisladores y funcionarios de los tres órdenes de Gobierno convertidos en multimillonarios a costa de los mexicanos.

AMLO ofreció combatir la corrupción, no perdonarla. Además, ¿en nombre de quién y con qué derecho? Legiones lo votaron sólo por ver en la cárcel a las autoridades locales y federales que abusaron del poder, vaciaron las arcas públicas, envilecieron la justicia e incendiaron al país junto con el crimen organizado. No es cuestión de venganza, sino de elemental justicia. Absolver a los Moreira, a los Duarte, a Ruiz Esparza, a Rosario Robles, a Videgaray y al propio Peña Nieto, traiciona la confianza de millones de mexicanos.

No se puede gobernar con marchas y contramarchas. AMLO empieza su gobierno con un desgaste inusual, no por falta de legitimidad, como Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Peña, sino por sus dislates y contradicciones. Ha tomado decisiones que socavan su credibilidad e independencia. Una de las más controvertidas fue aceptar la asesoría de figuras a las que antes fustigó e identificó con la mafia del poder [Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca), Bernardo Gómez (Televisa), Olegario Vázquez Aldir (Grupo Imagen Multimedia), Carlos Hank González (Banorte), Miguel Rincón Arredondo (Bio Pappel), compadre de Humberto Moreira; Sergio Gutiérrez Muguerza (De Acero) y Miguel Alemán Magnani (Grupo Alemán), nieto del expresidente e hijo del exgobernador de Veracruz homónimos].

En su toma de posesión ofreció consultar a los mexicanos si están de acuerdo con perdonar a los corruptos. Debe hacerlo, sobre todo con respecto a los gobernadores que endeudaron a sus estados, desviaron miles de millones de pesos a empresas fantasma y permitieron a los cárteles de la droga cometer las peores atrocidades contra la población civil como sucedió en Coahuila durante el moreirato. Sin castigo no puede haber reconciliación ni mucho menos regeneración.

El daño se le causó al país y a los estados, no al patrimonio de López Obrador. Preservar el sistema de impunidad debilita el Estado de derecho, precario o inexistente en México. La figura del presidente Ernesto Zedillo se agiganta frente a la del “Mesías tropical” prefigurado por Enrique Krauze en Letras Libres (2003).

Con la oligarquía humillada y rendida al poder para proteger sus intereses –siempre ha sido así–, un Congreso igualmente sometido al capricho del caudillo y gobernadores maniatados y neutralizados por los coordinadores de AMLO, queda en manos de la sociedad civil y de la prensa independiente ser el contrapeso de un presidente todopoderoso.

Si la democracia representativa fue secuestrada por los partidos y los gobiernos, la participativa, tal como la entienden Morena y su líder, puede provocar males mayores, algunos incluso irremediables. Pues el objetivo no es ciudadanizar las decisiones, sino simular y entregar el país a un solo hombre. Llegó la hora de abrocharse el cinturón.
05 Diciembre 2018 04:07:00
Ruedas de molino
Guatemala, Perú y Brasil defenestraron a sus presidentes por delitos de corrupción, maquillar cuentas públicas y otorgar contratos sin autorización del Senado. Ninguno se desestabilizó, como arguye el presidente López Obrador que sucedería en nuestro país si se enjuicia a los políticos corruptos. Hasta hoy, ningún presidente mexicano ha sido procesado, por más rapaces y violatorias de los derechos humanos que hayan sido sus gestiones. El manto de la impunidad alcanza para todos.

En el Perú, el escándalo Odebrecht forzó la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski (23.03.18). Un año antes, los expresidentes Alejandro Toledo, Ollanta Humala y sus respectivas esposas, Elaine Kapr y Nadine Heredia, habían sido sentenciados a 18 meses de prisión preventiva por sus vínculos con la constructora brasileña. Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori, recibió una condena de 3 años por lavar dinero de la misma empresa.

En México, los involucrados en la red de sobornos de Odebrecht han sido protegidos por la PGR, y tal parece que sucederá lo mismo en el nuevo gobierno. Ejecutivos de la firma declararon ante autoridades judiciales haber entregado 10 millones de dólares al director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, entre 2012 y 2016 a cambio de contratos. La petroquímica Braskem, filial de Odebrecht, canalizó fondos a la campaña presidencial de Peña Nieto. Lozoya era coordinador de Vinculación Internacional.

Peña se reunió con Marcelo Odebrecht, presidente de la multinacional, en 2010, cuando era gobernador de Estado de México; y en noviembre de 2011, antes de asumir la Presidencia. Odebrecht fue acusado de actos de corrupción contra Petrobras, dentro de la investigación Lava Jato. El 8 de marzo de 2016, recibió una sentencia de 19 años por pagar más de 30 millones de dólares en sobornos a funcionarios de la petrolera brasileña (el equivalente a Pemex). El empresario se acogió al acuerdo de “delación premiada” y salió de prisión en diciembre pasado.

En Brasil, Dilma Rousseff fue destituida a la mitad de su segundo mandato por supuestas trampas en las cuentas fiscales y por emitir decretos económicos sin autorización del Congreso. La presidenta “confiaba en parar el proceso en algunas de sus múltiples etapas, pero no contaba con que todo iba a actuar en su contra: los medios, los mercados, la calle, la prensa” (El País, 01-09-16). Luiz Inácio Lula da Silva, mentor y predecesor de Rousseff, purga una condena de nueve años y medio por corrupción pasiva y lavado de dinero (caso Lava Jato).

El 1 de septiembre de 2018, el Congreso de Guatemala desaforó al presidente Otto Pérez por su participación en el caso La Línea, una red de contrabando aduanero. Pérez, la expresidenta Roxana Baldetti y decenas de exfuncionarios se hallan presos por los delitos de cohecho pasivo, asociación ilícita y defraudación. La presión social había forzado al Gobierno a firmar un acuerdo con Naciones Unidas para integrar la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, cuyo principal resultado ha sido la destitución y encarcelamiento de Pérez.

En Argentina, el ex vicepresidente Amado Boudou recibió una condena de 5 años 10 meses, en agosto pasado, por delitos de corrupción en el rescate de una imprenta en quiebra. En abril de 2017, la expresidenta Cristina Kirchner y sus hijos Máximo y Florencia fueron imputados por “asociación ilícita, lavado de dinero y negociaciones incompatibles”. Ninguno de estos países entró en crisis por combatir la corrupción en los más altos niveles, pero México podría desestabilizarse si lo hace, según AMLO. El país dejó de comulgar con ruedas de molino.
04 Diciembre 2018 04:00:00
Perdón inadmisible
Suplantar a los órganos de justicia y perdonar a los políticos corruptos, en vez de sujetarlos al imperio de la ley, confiscarles propiedades y fondos ilícitos e impedir en el futuro el robo de caudales públicos, como prometió en campaña, es el mayor error de Andrés Manuel López Obrador en su incipiente gobierno. Defraudar la confianza de millones de mexicanos lo iguala a cualquier presidente del PRI o del PAN. Argumentar riesgos de desestabilización y falta de espacio en las prisiones, para evadir su responsabilidad, son sofismas.

López Obrador recibe a México en el lugar 135 del Índice de Percepción de Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional (TI), pero podría empeorar pues falta calificar el último año de Peña Nieto. Entre 2012 y 2017, la caída en IPC fue de 30 puestos; hoy se encuentra en la zona de países «altamente corruptos», con 29 puntos. Venezuela, en el sitio 169, es el peor evaluado de América Latina. En el grupo de los «muy limpios», destacan Uruguay (23) y Chile (26) de una lista de 180 países.

«A pesar de los esfuerzos por combatir la corrupción en el mundo, la mayoría de los países están avanzando con demasiada lentitud. Aunque detener la corrupción lleva tiempo, en los últimos seis años numerosos países han conseguido progresos mínimos o nulos. Un análisis más detenido de los resultados del índice arroja un dato aún más alarmante: los países donde son más frágiles las garantías para la prensa y las organizaciones no gubernamentales (ONG) en general representan también los peores índices de corrupción», dice TI.

Delia Ferreira, presidenta de TI, resume así lo delicado de la situación: «lo que está en juego es la esencia misma de la democracia y la libertad». En otro texto, advierte: «La lucha contra la corrupción no se limita a la reacción oportuna y efectiva cuando se producen los escándalos. Es necesario trabajar en un sistema sólido de ética pública para garantizar que la acción de los funcionarios esté en línea con los principios elementales de integridad y para prevenir la corrupción detectando y eliminando los conflictos de interés».

El triunfo de López Obrador lo predijo Dan Coats, director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos en una audiencia ante el Comité Selecto de Inteligencia del Senado: «Un asunto clave en el ambiente político para este 2018 en América Latina será la frustración popular por el bajo crecimiento económico, los escándalos de corrupción y el espectro de la endémica actividad criminal en algunos países. (…)

»Elecciones presidenciales, incluidas las de Colombia y México, se llevarán a cabo en momentos en que los partidos políticos e instituciones gubernamentales registran récords bajos de apoyo, lo cual podría fortalecer el atractivo de candidatos de oposición. (…) Los mexicanos están concentrados en las elecciones presidenciales y legislativas (…), en las que la corrupción, los altos niveles de violencia y el declive económico serán elementos clave». (13.02.18, Agencia Apro)

Una encuesta de Grupo Reforma, publicada el 25 de julio, confirma qué incitó a los mexicanos a votar por López Obrador: “la corrupción del gobierno disminuirá”, respondió el 55%. El presidente no puede ignorar el clamor social. Si falta a su promesa de castigar el flagelo y poner entre rejas a los políticos venales, perderá la legitimidad obtenida en las urnas.
03 Diciembre 2018 04:08:00
La ley y el Presidente
Andrés Manuel López Obrador sorteó todos los obstáculos y venció cuanta resistencia tuvo enfrente para ganar la presidencia. No es un político brillante y quizá tampoco alcance la talla de estadista. En 2006 se le presentó como “un peligro para México”, pero quienes resultaron serlo fueron Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. En ambos gobiernos, el país vivió sus peores años de inseguridad, violencia y desprecio por los derechos humanos. La corrupción, la impunidad y el escapismo de la administración recién concluida, ahondaron la crisis y exacerbaron el encono social. AMLO aguardó pacientemente, convirtió sus recorridos por la República en un baño de pueblo perpetuo y esperó a que el sistema terminara de pudrirse. El resto lo hicieron los votantes.

Lo paradójico sería que el Presidente más legitimado en las urnas sea el que más rápido decepcione y pierda, en el ejercicio arbitrario del poder, el apoyo ciudadano, el cual no es inmutable, sino “gloria en calderilla”, como decía Víctor Hugo acerca de la popularidad. AMLO tiene el diagnóstico de los problemas nacionales, pero sus recetas sociales y económicas pueden agravar los males. La corrupción no desaparecerá por voluntad presidencial ni con una constitución moral. Nueva Zelanda, el país “más limpio” en el Índice de Percepción de la Corrupción 2017 de Transparencia Internacional, tiene 89 puntos en una escala de 100.

Sin embargo, sí es posible abatir el fenómeno y elevar la posición de México (calificado ahora con 29 puntos) a los niveles de Uruguay (70), Chile (67) y Costa Rica (59). Canadá tiene 82 y Estados Unidos 75. La condición sine qua non para lograr ese objetivo consiste en presentar ante los tribunales a quienes han delinquido al amparo del poder y recuperar para el país y los estados las fortunas extraídas de las arcas públicas. El clamor social es de justicia, no para saturar las prisiones con cabezas de turco, sino a los políticos predadores y a sus socios, los delincuentes de cuello blanco.

Para ello bastaría dar curso a las denuncias presentadas por la Auditoría Superior de la Federación

–y a las de sus equivalentes en los estados– por la desaparición y desvío de miles de millones de pesos a empresas fantasma, como los detectados en la Estafa Maestra; procesar a los imputados en los casos Odebrecht y OHL; y en el caso de Coahuila, abrir el expediente de la deuda por más de 36 mil millones de pesos acumulada en el gobierno de Humberto Moreira, cuya investigación ha sido sistemáticamente obstaculizada. No sólo eso, su hermano y sucesor Rubén Moreira diseñó un Sistema Estatal Anticorrupción encubridor.

Una forma de “mandar al diablo a las instituciones”, como AMLO sugirió en su campaña de 2006, es justamente cancelar las vías del derecho para castigar el daño causado a México sexenio tras sexenio. Poner “punto final” a la corrupción del pasado significa premiar a quienes utilizaron sus puestos para apropiarse impunemente de caudales públicos, amasar fortunas y lavarse la cara como “empresarios”, lo cual es moral y jurídicamente inaceptable. También representa un agravio para el país y un engaño para las legiones de afectos a López Obrador. “La ley”, advertía Burke, “es la seguridad del pueblo, la seguridad de cada uno de los gobernados y la seguridad de cada uno de los gobernantes”. El presidente López Obrador no está ni debe estar jamás, en ninguna circunstancia, por encima de la Constitución; es, al contrario, el primer obligado a acatarla y hacerla cumplir.
01 Diciembre 2018 04:07:00
Gobierno sin contrapesos
Es cierto: si Peña Nieto o cualquiera de sus predecesores inmediatos hubiera cancelado una obra de la magnitud del Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México, reformado la Constitución para acumular más poder, impuesto delegados estatales por encima de los gobernadores y perdonado a los políticos corruptos, Andrés Manuel López Obrador se habría rasgado las vestiduras y convocado a sus huestes a la resistencia civil. Hoy, sin embargo, no existe un líder de oposición con la suficiente fuerza y autoridad moral para plantar cara al nuevo presidente.

El Pacto por México, que perfilaba a Peña Nieto como el estadista que el país necesitaba para salir del atraso secular y vencer inercias, devino en maldición para el gobierno y los partidos firmantes: PRI, PAN y PRD. La corrupción y la impericia sepultaron las reformas. La simbiosis anuló a los tres principales partidos y dejó al presidente sin red de protección. López Obrador entendió el mensaje, renunció al PRD y fundó el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la plataforma desde la cual ganó la Presidencia en su tercer intento.
Las elecciones intermedias de 2015 anunciaron la tercera alternancia. En su debut como partido, Morena ganó la mayoría de las delegaciones y la asamblea legislativa de Ciudad de México, así como el mayor número de asientos en la Cámara de Diputados correspondientes a la capital de la República. Dos años después, estuvo a menos de tres puntos de ganar los gobiernos de Estado de México y Veracruz. El PRI y el PAN empezaban a hacer agua, y el PRD, sin AMLO en sus filas, estaba desahuciado.

Mientras Morena utilizaba los espacios oficiales en radio y televisión para fijar entre los ciudadanos la imagen y el mensaje antisistema de AMLO, la popularidad del presidente Peña caía en picada por los escándalos de corrupción, la violencia y la soberbia. Desde la dirigencia del PAN, Ricardo Anaya se abría camino a codazos y spots para hacerse con la candidatura presidencial. La obtuvo, pero el costo resultó demasiado alto. La alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano sepultó a los tres.

En el PRI las cosas fueron de mal en peor

Peña Nieto cometió los mismos errores de Calderón: dividió a su partido y no preparó un plan B por si su favorito era eliminado, por fallas graves en su encomienda o por cualquier otra circunstancia.

El delfín de Calderón era el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, quien falleció en un sospechoso accidente aéreo el 4 de noviembre de 2008.
Peña se decantó desde un principio por Luis Videgaray (Hacienda), pero invitar a México al candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, lo eliminó de la carrera.

Hundido en las encuestas y con Peña Nieto en la hoguera, el PRI buscó candidato fuera de sus filas para hacerle frente a López Obrador, cuyo principal blasón es el de la honestidad. Perseguidos por la sombra de la corrupción y otros por el descrédito gubernamental, los cercanos al Presidente quedaron descartados. El elegido fue el secretario de Hacienda José Antonio Meade –ligado a Videgaray y excolaborador de Vicente Fox y Felipe Calderón–. La experiencia y las credenciales académicas de Meade no bastaron para contener la ola de Morena y de su líder. El PRI sufrió la peor derrota en 89 años de historia.

La falta de partidos de oposición robustos y creíbles aumentará el poder de AMLO, lo cual constituye un riesgo para el país y para la democracia. Mientras el PAN y el PRI siguen a la deriva, Morena ya piensa en las elecciones intermedias. Si vuelve a ganar el Congreso, no habrá alternancia presidencial por mucho tiempo.
30 Noviembre 2018 04:07:00
¿Qué le espera al país?
Hoy termina el peor gobierno de la transición. Enrique Peña Nieto jamás estuvo a la altura del cargo ni de la circunstancia. No podía estarlo alguien formado en la cultura de la impunidad y del privilegio. Su desempeño en el Estado de México preludió su fracaso como Presidente. El principal mérito para ocupar la gubernatura fue su parentesco con Arturo Montiel, a quien sucedió, y su pertenencia al exclusivista grupo Atlacomulco. Antes había sido recolector de fondos para la campaña de Montiel, secretario particular de un miembro del Gabinete local, encargado de Administración y diputado local.

Peña fue el candidato de las élites económicas representadas por el PRI y el PAN para impedir, junto con Felipe Calderón, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de 2012. Peña ganó por una diferencia de 3.3 millones de votos, a pesar de la mercadotecnia, el derroche de recursos y el apoyo de las televisoras. La oligarquía –financiera y de partidos– cometió el error de regodearse en la victoria, dar por muerto a AMLO y gobernar de espaldas de la mayoría. Si solo hubiera sido eso, quizá habrían conservado el poder. Pero no, la corrupción y la soberbia le abrieron de par en par las puertas de Palacio Nacional a su enemigo común.

El Pacto por México fue un golpe de efecto, no el cimiento para la transformación de un país cada vez más empobrecido. Las reformas eran necesarias, pero el triunfalismo las volvió odiosas. Anunciadas a bombo y platillo como la panacea universal, la fiscal redujo el poder adquisitivo y la capacidad de las empresas para generar riqueza; la energética disparó el precio de los combustibles y las tarifas eléctricas; y la educativa se utilizó para someter al magisterio, no para elevar la calidad de la enseñanza.

Peña entrega un país peor del que recibió: más violento, desigual y corrupto. El hasta hoy Presidente prefirió esconderse. El peso de la tarea lo abrumó y dejó a otros ejercer el poder de acuerdo con sus intereses. Osorio Chong, Luis Videgaray y Aurelio Nuño actuaron siempre como aspirantes presidenciales, no como secretarios de Estado. Ellos son corresponsables del naufragio. Peña no tuvo carácter para imponer su autoridad. Proteger a los gobernadores lo convirtió en cómplice de quienes robaron a sus estados, pisotearon los derechos humanos y pactaron con la delincuencia organizada. El caos nacional también se debe a ellos.

La encuesta de ayer del Grupo Reforma sobre el sexenio de Peña Nieto es demoledora. El 68% desaprueba su gestión. De los últimos cuatro presidentes, Ernesto Zedillo (PRI) es el mejor evaluado (69%), seguido de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón (61% cada uno). La corrupción aumentó a 69% junto con la inseguridad y la corrupción (68%), según la muestra nacional en vivienda a mil adultos levantada del 23 al 25 de noviembre. En educación, salud, empleo, libertad de prensa y derechos humanos no hubo avance, opina la mayoría.

López Obrador recibirá un país en crisis. Su triunfo arrollador y la esperanza depositada en él por millones de mexicanos, sin embargo, lo han ensoberbecido. La angustia y el enfado por los errores cometidos antes de asumir la presidencia, además de fundados, son crecientes. Si el zafio escritor Paco Ignacio Taibo II refleja el pensamiento político del líder de Morena, pronto se podría extrañar a Peña. De lo contrario, AMLO debe revocar su nombramiento como director del Fondo de Cultura Económica y expulsarlo de su equipo.


28 Noviembre 2018 04:03:00
Conciliar y mesurar
El principal logro del gobierno de Miguel Riquelme no se relaciona con la obra pública, constreñida por la megadeuda –herencia del infame moreirato–; tampoco con la seguridad, que, sin ser modelo, tiene a Coahuila fuera de las zonas críticas y conflictivas del país (Estado de México es líder en feminicidios), ni con el empleo, pues la entidad es un imán para la inversión extranjera –en particular el corredor Saltillo-Ramos Arizpe, “como pronto lo será Torreón”, según mi amigo Federico Sáenz Negrete–. El mayor avance es de índole político, base la gobernanza: armonizar al estado después de unos comicios controvertidos y altamente competidos, como se aprecia en la distribución del poder en los municipios y en el Congreso local.

Este fue un año difícil para el país, para Coahuila y para sus respectivos gobiernos, los cuales no lo pueden todo ni lo pueden solos. Riquelme recibió un estado no sólo en crisis financiera, institucional y de credibilidad, sino también agraviado por el despotismo de un gobernador –Rubén Moreira– enfermo de poder y adicto al culto a su propia personalidad.

La crispación se expresó en las urnas con rotundidad. Riquelme fue el delfín de Moreira, pero no le debe el cargo; al contrario, por Rubén, que enconó al estado, persiguió y espió a opositores, clérigos, periodistas, empresarios y cuadros de su propio partido, estuvo de perder. Entre las elecciones para gobernador de 2011 y 2017, la votación del PRI se desplomó más de un cuarto de millón de votos. Armando Guadiana regresó a la política por el acoso de los Moreira, después de haber denunciado sus excesos; y por Rubén renunció al PRI Javier Guerrero.

Riquelme ha mantenido un perfil discreto, lo cual le reconocen tirios y troyanos. Empezó por reconstruir los puentes dinamitados por un predecesor atrabiliario y protagónico. Se ha reunido con Guadiana y Guerrero, sus competidores en las elecciones para gobernador, con el obispo Raúl Vera y otros agentes políticos y sociales. La relación con los reporteros de la fuente y los medios de comunicación pasó del insulto, la amenaza y la represión a la apertura y el respeto a la crítica.

Los problemas del estado y la complejidad del entorno político y social exigen liderazgo, claridad y altura de miras. Ningún partido puede gobernar de espaldas a la realidad como lo hicieron Peña Nieto y Rubén Moreira. El mensaje de las urnas contra la arrogancia y corrupción de la clase política tradicional, en las elecciones de julio, es irrefutable. Morena catalizó el descontento y, como nueva fuerza política nacional, ha puesto contra la pared a los mandatarios locales. Riquelme encabeza el primer gobierno dividido en la historia del estado; la mayoría de los coahuilenses tendrá alcaldes de oposición a partir de 2019. Por si no bastara, los súper delegados darán omnipresencia al presidente López Obrador.

Los cambios en el Gabinete estatal deberán considerar todas esas circunstancias y no ser un ejercicio de gatopardismo. Riquelme necesita colaboradores y alcaldes comprometidos con el estado y con su plan de gobierno; no que utilicen el puesto para desarrollar agendas personalistas. El futurismo político, en momentos como los actuales, resulta, además de irresponsable, desleal. El gobernador no debe tolerarlo. Quien confunda la mesura y el espíritu conciliador con flaqueza o falta de carácter, comete un grave error.
27 Noviembre 2018 04:06:00
¿Nuevo apocalipsis?
Es muy temprano para juzgar al gobierno de López Obrador y prematuro anticipar la ruina del país o su “venezolización”. Igualmente resulta inútil lamentar su victoria. Nadie la pudo evitar, pues desactivó los mecanismos que en los procesos previos permitieron imponer a Felipe Calderón y a Peña Nieto. A estas alturas es imposible cambiar el curso de la historia: guste o no, AMLO asumirá el poder el sábado próximo. El éxito de Morena consistió en ser una oposición activa, incómoda, punzante. El PAN no lo fue, y el PRI, nacido del poder para ejercerlo a perpetuidad, jamás lo será.

AMLO anticipó que, de entrada, no encarcelará a ningún pez gordo de la corrupción –Salinas de Gortari puso entre rejas al líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, y Peña Nieto a la presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, no para depurar el sistema, sino por venganza política–. Pero tarde o temprano deberá hacerlo, pues de lo contrario faltará a su promesa de castigar a los gobernadores, funcionarios y políticos responsables de la ruina de sus estados –Coahuila entre ellos, por la deuda y los desmanes de Humberto y Rubén Moreira–, el saqueo al erario (la Estafa Maestra) y el tráfico de influencias (caso Odebrecht).

López Obrador prefirió empezar con otro tipo de intocables: los barones del dinero, a quienes el neoliberalismo les otorgó poder para imponerle condiciones al Estado. La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México fue su primera decisión –polémica y efectista– para acotar a una oligarquía que sometió a los últimos gobiernos e incluso los suplantó. AMLO ha calificado a ese grupo y a sus socios políticos como “la mafia del poder” y hacia ellos ha dirigido sus baterías ante un Peña Nieto ausente y sin autoridad moral.

Mientras el PRI, el PAN y los poderes fácticos apostaban al desgaste del líder de izquierda, AMLO ganaba votos y avanzaba hacia la Presidencia. Mientras los candidatos del continuismo, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, se devanaban los sesos para los debates presidenciales, López Obrador, en camiseta, pegaba estampas en un álbum con su hijo Jesús Ernesto. ¿Atenido a qué? Al trabajo que ninguno de sus rivales de ayer y hoy jamás pudo acumular: centenares de miles de kilómetros recorridos y millones de manos estrechadas. El único en hablar el idioma de los de a pie y de transmitir seguridad era él.

Después de tres campañas y de guerras sucias, AMLO llegó blindado a la elección de julio. Aprovechó todos los resquicios e hizo alianzas impensables con el Partido Encuentro Social y con exlíderes sindicales inescrupulosos (Napoleón Gómez Urrutia y Elba Esther Gordillo). La inquina social contra el gobierno de Peña Nieto, el prianato y la prensa aliada del Gobierno, que al mismo tiempo actuaba como contratista, le permitieron ganar la Presidencia, con el 53% de los votos, y la mayoría en el Congreso.

Tanto poder –como ninguno de sus predecesores ha tenido– genera pánico, no sólo en los sectores financiero y económico, también en la clase media. El miedo es fundado por el talante autocrático del presidente electo. Sin embargo, su base electoral es amplia. En seis años puede demostrar la viabilidad de su proyecto o darle la razón a quienes desde hoy anticipan un nuevo apocalipsis, pero que en su oportunidad nada dijeron de Peña Nieto, pues fueron sus titiriteros. A López Obrador no se le perdona haber ganado la elección, pero así lo decidió una aplastante mayoría. El sociólogo francés Gustave Le Bon, estudioso del comportamiento de las masas, recuerda: “El verdadero progreso democrático no consiste en rebajar la élite a la plebe, sino en elevar la plebe a la élite”.
26 Noviembre 2018 04:03:00
La tiranía neoliberal
El triunfo de Andrés Manuel López Obrador no sorprendió ni a los más escépticos. Un año antes de los comicios, el Barómetro de Confianza de Edelman reveló que el 67% de los mexicanos se sentía defraudado por el sistema, pues “les ha fallado, es injusto y ofrece pocas esperanzas para el futuro”. Una encuesta del Centro de Investigaciones Pew encontró que el 93% del país se hallaba insatisfecho con el funcionamiento de la democracia y más del 90% desconfiaba de su Gobierno (Espacio 4, 585).

En el Índice de Percepción de Corrupción 2017 de Transparencia Internacional, México cayó al lugar 135 donde se localizan Honduras, Laos, Papúa de Guinea, Paraguay, Rusia y otros países. En 2012, último año de la gestión de Felipe Calderón, ocupaba la posición 105. AMLO prometió en campaña erradicar la corrupción. Vicente Fox y Felipe Calderón hicieron el mismo ofrecimiento, pero no cumplieron. El fenómeno se agravó con Peña Nieto. Uno de los casos más agraviantes para la sociedad fue el de la “casa blanca”.

El desencanto por la democracia representativa es un fenómeno mundial relacionado con la economía y el mercado. AMLO se ha declarado antineoliberal y propugna por la soberanía del Estado. El filósofo y activista estadunidense Noam Chomsky advierte: “El neoliberalismo existe, pero sólo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo”. Para el autor de Réquiem por el sueño americano (Editorial Sexto Piso, 2017), “Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege” (El País, 9-03-18). Es la tesis de AMLO.

Entre los beneficiarios del neoliberalismo, Chomsky cita a la industria energética, la economía de alta tecnología y las corporaciones financieras. “Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor”.

Entrevistado por Jan Martínez Ahrens para su suplemento cultural Babelia, el profesor emérito de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts advierte que tras 40 años de neoliberalismo, “La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones”.

Con tres campañas presidenciales a cuestas, AMLO captó esa realidad y la plasmó en un discurso simple, sin rebuscamientos, dirigido a millones de mexicanos abandonados a su suerte frente a las fuerzas del mercado. La corrupción fortaleció el “capitalismo de amigos” (James J. Heckman dixit), vulneró al Estado y propició una crisis política y de confianza en las instituciones cuyo colofón fue la aplastante derrota del PRI y el PAN, partidos que siguieron el modelo neoliberal a pie juntillas.
24 Noviembre 2018 04:07:00
Ardid contra la prensa
Las demandas por daño moral de políticos contra periodistas y medios de comunicación son un ardid contra la libertad de expresión. Los politicos acusados de corrupción quieren impunidad total. Al tanto de esa situación, el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas empieza a presionar para eliminar en México esa otra forma de abuso de poder, según advierte Gerardo Moyano en el bisemanario Espacio 4, 601).

“‘Ya bájenle a su pedo. Tiran guamazos, tiro demanda’, advertía el exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, en una entrevista radiofónica para La Mejor 99.1 de Piedras Negras, en diciembre de 2016. La amenaza iba dirigida a los periodistas y medios que se atrevieran a criticarlo. Entre ellos Pedro Ferriz, Sergio Aguayo, el periódico Vanguardia y Roxana Romero, a quienes demandó por daño moral por diversos artículos que consideró ‘agraviantes’. Las reparaciones que exige Moreira se elevan hasta los 10 millones de pesos.

“Los casos continúan en el laberinto kafkiano de los tribunales, que casi siempre favorecen al demandante. En noviembre del año pasado, un juez de la Ciudad de México revocó dos sentencias a favor de Ferriz y lo condenó a pagar una indemnización a Moreira de cerca de 100 mil pesos. Pero Moreira no es el único exmandatario que tira guamazos jurídicos. En junio pasado, el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, preso por lavado de dinero y asociación delictuosa, también demandó por daño moral a Ferriz. Y el pasado 26 de octubre, un juez del Estado de México condenó al periodista Humberto Padgett a pagarle una indemnización por daño moral al exgobernador mexiquense Eruviel Ávila (PRI).

“‘Ya no soy periodista, sino criminal según un juez del @Edomex y del ex gobernador @eruviel_avila. La sentencia se emite en @Ecatepec, donde se asesinan mujeres y niñas, pero nada pasa, excepto que el delincuente soy yo’, escribió Padgett en Twitter. La demanda fue interpuesta contra el comunicador y una de las fuentes que utilizó para escribir el artículo Eruviel Ávila Villegas (Río de Luz), publicado en el libro Los Suspirantes 2018 (Ed. Planeta), que ubica al exmandatario –coordinador de la campaña presidencial del priista José Meade– y al obispo emérito de Ecatepec, Onésimo Cepeda, en fiestas donde hubo prácticas sexuales con menores de edad. Al igual que su colega Humberto Moreira, el hoy senador Eruviel Ávila exige una indemnización de 10 millones de pesos.

“‘Si bien la sentencia aún no fija el monto a pagar, los gastos del proceso tienen en la cuerda floja al demandado. ‘Para mí es importante decir que estoy haciendo un esfuerzo económico que está a punto de rebasarme, y que no podrían realizar la mayoría de los periodistas mexicanos (…), porque defenderse por una demanda de daño moral les será imposible por razones económicas’, dijo Padgett. Pero esto podría cambiar pronto. En su columna El Daño Moral (Reforma, 07.10.18), el académico Sergio Aguayo revela que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas está empezando a tomar cartas en el asunto.

“‘El 1 de noviembre la coordinadora ejecutiva, Patricia Colchero, envió un oficio al presidente del Tribunal Superior de Justicia de la CDMX (con copia al juez que lleva mi caso) informándole del interés de la Junta de Gobierno del Mecanismo sobre mi situación y solicitándole que tomen en cuenta los estándares internacionales en este tipo de litigios’, escribe Aguayo. ‘Ignoro el efecto que tendrá en mi juicio. Lo importante es que el Mecanismo ya reconoció que es competente en asuntos de este tipo (…)”.
23 Noviembre 2018 04:03:00
El pecado de AMLO
Los 30 millones de mexicanos que sufragaron por Andrés Manuel López Obrador lo hicieron por un cambio radical, de lo contrario, habrían optado por los candidatos del PAN o del PRI cuya votación conjunta fue 8.2 millones inferior a la de la coalición Juntos Haremos Historia. El triunfo del líder de Morena lo propiciaron el Gobierno de Enrique Peña Nieto, plagado de corrupción y dominado por la hybris, un tripartidismo venal y complaciente, unas élites económicas adueñadas del poder y unos medios de comunicación sin compromiso democrático y social, interesados más en los negocios con el Gobierno que en su función de informar, investigar y denunciar los abusos de autoridad.

López Obrador asumirá la Presidencia el 1 de diciembre con mayor legitimidad que ninguno de sus predecesores y sin ataduras ni compromisos visibles con los gobernadores ni con los poderes tácticos, a los cuales Peña Nieto debe la Presidencia y a cambio les entregó el país; de ahí la insistencia de AMLO en reasumir el mando del país. Gobernadores, como los Moreira en Coahuila, que endeudaron a sus estados y fomentaron la corrupción, la violencia y la impunidad en grados escandalosos, recibieron protección de EPN, pero los ciudadanos se cobraron en las urnas. La votación del PRI se desplomó 11.5 millones de votos con respecto a 2012.

La alternancia rompió el esquema de impunidad en Veracruz y Quintana Roo, pero aun en prisión los exgobernadores Javier Duarte y Roberto Borge son protegidos desde Los Pinos, la PGR y los tribunales para recibir sentencias leves pese a la gravedad de sus delitos. La misma complicidad le ha permitido a César Duarte evadir la justicia. El exmandatario de Chihuahua forma parte de la trama para desviar recursos del erario a campañas del PRI en 2016, durante la presidencia de Manlio Fabio Beltrones. AMLO ha ofrecido acelerar los trámites para su
extradición.

Los votos por López Obrador no procedieron sólo del sector de menores ingresos y escolaridad, sino de una sociedad hastiada de la corrupción, castigada por la incompetencia gubernamental, agraviada por la soberbia de la clase política y empobrecida por un capitalismo voraz. AMLO es uno de los abanderados contra el neoliberalismo, movimiento que ganó terreno con el fin de la Guerra Fría y ha disminuido la participación del Estado en la política y en la economía a niveles peligrosos para la democracia, lo que explica el resurgimiento de los populismos de derecha (Estados Unidos, Brasil, Francia) e izquierda (Reino Unido, México).

Para el lingüista y politólogo Noam Chomsky –“el más importante de los pensadores contemporáneos”, según The New York Times–, “el neoliberalismo de los últimos 40 años ha sido un desastre para la mayoría de la gente”. En el sexenio de Salinas de Gortari, la privatización de bancos y paraestatales benefició a oligarcas y políticos, no a la población; lo mismo sucede con las reformas de Peña Nieto, pactadas por el PRI, el PAN y el PRD. El Gobierno prometió reducciones en los precios de la electricidad y las gasolinas, pero hoy son más caras para la industria y los consumidores domésticos. También creció la pobreza y el sistema de salud colapsó. La indignación y la impaciencia ciudadana se expresaron el 1 de julio. El mensaje es inequívoco: el país debe cambiar y el único confiable para lograrlo –desde la Presidencia y el Congreso donde tiene mayoría– es López Obrador. El tiempo dirá si fue para bien o para mal.
21 Noviembre 2018 04:02:00
López contra Obrador
Los errores cometidos en las urnas se corrigen en las urnas. A unos días de rendir protesta como jefe de Estado y de Gobierno, aún no se le perdona a Andrés Manuel López Obrador haber vencido al prianato. Como si la culpa fuese suya y no de una clase política rapaz, de un presidente incompetente y cínico, reprobado por la inmensa mayoría de los mexicanos, y de unas élites económicas, únicas beneficiarias de la alternancia en Los Pinos, cuya apuesta era por Ricardo Anaya o José Antonio Meade, derrotadas también por el líder de izquierda.

AMLO captó 11 millones de votos más que Peña y el doble de los 15 millones obtenidos por Fox y Calderón en sus respectivas elecciones. El líder de Morena es el presidente más votado. Empezó a ejercer el poder antes de asumirlo por el vacío dejado por Peña, quien podría ser el último mandatario del PRI en mucho tiempo. La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México y la iniciativa para reducir las elevadas comisiones de la banca, han tocado a dos de los sectores más privilegiados del país.

Santander, BBVA Bancomer (España), HSBC (Reino Unido), Citibanamex (Estados Unidos) y Scotiabank (Canadá) cobran a los mexicanos comisiones del 100 al 25% más caras que en sus países, de acuerdo con información de Morena (Reforma, 9-10-18). Para tranquilizar a los mercados, López Obrador declaró que en los tres primeros años de su gestión no modificará el marco legal en los sectores económico, fiscal y financiero. El presidente López Portillo nacionalizó la banca en 1982, último año de su gobierno, y Carlos Salinas de Gortari la reprivatizó.

Si a López Obrador se le quiere debilitar, será con votos, como le sucedió a Donald Trump. El presidente de Estados Unidos perdió el control de la Cámara de Representantes y la mayoría de los gobiernos estatales en juego el 6 de noviembre. Ese resultado podría costarle el segundo mandato dentro de dos años. En México, el fracaso del PRI en las elecciones intermedias de 1997 fue la antesala de la primera alternancia en el Poder Ejecutivo. El PAN ganó por primera vez la presidencia en 2000 con Vicente Fox.

Si AMLO llega a los comicios de 2021 con un saldo negativo y sin cumplir la promesa de atacar de raíz la corrupción y no reduce la inseguridad, la violencia y la pobreza, los electores podrían castigarlo como lo hicieron con el PRI y el PAN. Pero aun si perdiera el Congreso, tendría mayoría el Senado, como Trump. López Obrador ha recibido una andanada en las redes sociales por la cancelación del aeropuerto de Texcoco y el plan de seguridad, pero un líder curtido como él sabe lidiar con la comunicación digital. Además, no existen señales de que haya perdido respaldo social.

El PRI y PAN tardarán años en reconstruirse después de la aplastante derrota de julio. Acción Nacional puede ser la oposición más incómoda de López Obrador. Marko Cortés, su nuevo dirigente, tiene como principal tarea mantener vivas las siglas partidistas más antiguas de México. Su elección no dejó a todos conformes; el expresidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala fundarán un nuevo partido.

El PRI no ha dado señales de vida. Sus signos son los de un enfermo terminal. El exgobernador Rubén Moreira, uno de los responsables del desastre en Coahuila y de la derrota de José Antonio Meade, es el delegado en Monterrey para la elección extraordinaria de alcalde del 23 de diciembre. El PRI, como Peña, no entiende que no entiende.
20 Noviembre 2018 04:06:00
¡Hola!... y adiós
Jamás un fin de sexenio había resultado tan infame, triste y bochornoso. Peña Nieto saldrá por la puerta trasera de Los Pinos para ocupar, si acaso, un lugar secundario en la historia. En las antípodas de Gustavo Díaz Ordaz, quien entregó el país en orden y crecimiento y asumió con valor y decoro la responsabilidad por los sucesos del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Muy lejos también de Ernesto Zedillo, quien sentó las bases de una democracia real, la cual terminó con el monopolio ejercido por el PRI durante 70 años.

Pero en corrupción, tráfico de influencias y negocios a la sombra del poder, la diferencia con el Gobierno de Miguel Alemán y el Grupo Atlacomulco es nula.

La presidencia peñista lleva la impronta de la corrupción, la impunidad y la incuria. Su fotografía en la portada de Time, del 24 de febrero de 2014, titulada “Salvando a México”, devino caricatura. Justo ese año, el segundo de la administración que marcaba el retorno del PRI al poder, empezó el hundimiento del presidente, el Gobierno y el PRI. El 30 de junio, cuatro meses después de la publicación, 22 “delincuentes” murieron en un supuesto enfrentamiento con elementos del 109 Batallón de Infantería en San Pedro Limón, municipio de Tlatlaya. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) determinó que 15 de las víctimas fueron ejecutadas en una bodega cuando ya se habían rendido.

Tlatlaya “es una de las violaciones graves a los derechos humanos de nuestro México contemporáneo (…) una masacre encubierta por autoridades federales y estatales (…) se rinde el mayor número de civiles y ya estando a disposición del Ejército, proceden a ejecutarlos”, declaró Mario Patrón, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Aristegui Noticias, 31-30-16). La reacción tardía, equivocada y contradictoria fue una de las constantes a lo largo del sexenio. Tlatlaya confirmó la regla.

Entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, el Gobierno de Peña Nieto recibió otro golpe demoledor: el asesinato de nueve personas y la desaparición de 43 alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, por parte de la Policía local. Para cerrar el caso y salir del atolladero, la Procuraduría General de la República inventó una “verdad histórica”, según la cual los estudiantes habían sido incinerados en el basurero de Cocula.

“La versión es insostenible. Sus deficiencias e inconsistencias han sido expuestas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Equipo Argentino de Antropología Forense y Forensic Architecture”, advierte la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en un comunicado emitido el 25 de septiembre. En un informe previo titulado Doble Injusticia, la ONU-DH documentó el uso de métodos ilícitos en las investigaciones y un Tribunal Colegiado con sede en Tamaulipas constató un “cuadro manifiesto de graves irregularidades en las investigaciones”.

La Casa Blanca dio el golpe de gracia a la credibilidad de Peña Nieto. El 26 de septiembre de 2014, una investigación de Aristegui Noticias reveló que la residencia donde la esposa del Mandatario, Angélica Rivera, dio una entrevista a ¡Hola!, había sido adquirida a un contratista amigo del presidente. Peña termina su sexenio con una aprobación menor al 20%. No se salvó él, menos a México.
19 Noviembre 2018 04:04:00
King Kong mapache
Para los cánones del PRI, Rubén Moreira es un operador electoral de excelencia, casi casi un Alazán Tostado, pues si no gana en las urnas, arrebata o compra a los tribunales. El muñidor del clan sabe cómo granjearse a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPFJ); a los de Coahuila los tiene en la palma de la mano. En 2005 eliminó de la carrera por la gubernatura a Raúl Sifuentes, con el voto incondicional del entonces presidente del TEPJF, Eloy Fuentes, cuyo hijo viajó después por el mundo con cargo a los coahuilenses, según versiones.

En noviembre de 2009, el presidente del comité estatal del PAN, Reyes Flores Hurtado, realizó una huelga de hambre frente a Palacio de Gobierno. Lo hizo para protestar contra los hermanos Humberto y Rubén Moreira por haberle robado a su partido la Alcaldía de Lamadrid, con el aval del Tribunal Electoral del Estado. (Como coordinador general del Gobierno federal en el estado, Reyes tendrá línea directa con el presidente Andrés Manuel López Obrador, a partir del 1 de diciembre.)

Reyes Flores volvió a declararse en ayuno en noviembre de 2017, frente al TEPJF, en Ciudad de México, para exigir la anulación de las elecciones para gobernador, mientras Guillermo Anaya (PAN), Armando Guadiana (Morena), Javier Guerrero (independiente), José Ángel Pérez (PT) y legiones de coahuilenses protestaban y acudían a instancias internaciones con la misma demanda. Sin embargo, los magistrados impusieron la voluntad del presidente Peña Nieto y de Moreira.

El exgobernador de Coahuila tiene ahora una nueva misión: rescatar Monterrey para el PRI después de haber perdido la Presidencia de la República con Morena y la capital de Nuevo León con el PAN. Pero el TEPJF, dócil a Los Pinos y fiel a sus propios intereses, anuló el triunfo de Felipe de Jesús Cantú. Empero, los neoleoneses son menos obsecuentes que sus vecinos de Coahuila. ¿Cómo se recibió a Moreira en Monterrey? Con los honores propios de su cartel.

«(La elección extraordinaria) pinta para ser nada más y nada menos que el concurso de marranadas más grande de nuestra historia. (…) No titubeamos en afirmar lo anterior ante la evidencia clara: el PRI, por ejemplo, IMPORTA de Coahuila al King Kong de los mapaches, Rubén Moreira, quien se robó la elección en su estado a favor de su partido tricolor y de su sucesor Riquelme, embarazando urnas y entregándolas una semana después con sellos rotos, y logrando que el inútil INE y el parcial Trife se las reconocieran como válidas, (Fricasé. El Norte, 13.10.18).

“El PRI local no trae al King Kong mapache discretamente, no lo importa a hurtadillas, no lo esconde tras la cortina de humo del disimulo, NO, lo presenta descarada y públicamente –hasta con orgullo– como su ‘arma secreta’, con ello diciendo: ¡sí, nos vamos a robar la elección!, ¿y qué? (…) Seguramente Moreira traerá a Monterrey a gente experta de Coahuila para asesorar por aquello de que ‘en el conteo está el ganso’, y también traerá presupuesto de ese Estado (…). Les funcionó en Coahuila y están seguros (de) que les funcionará en Monterrey también”, dice el Abogado del Pueblo.

Sin embargo, el TEPJF tendrá para entonces nuevo jefe (Andrés Manuel López Obrador) y el PAN estrena presidente (Marko Cortés). Moreira también tiene en Monterrey cuenta por pagar. Además, el King Kong mapache llega a Nuevo León bastante disminuido.
17 Noviembre 2018 04:01:00
Para elevar la moral
Si nuestros niños y jóvenes deportistas recibieran una mínima parte de los presupuestos que se asignan y sustraen los políticos, México sería un país de campeones. Los atletas no sólo deben lidiar con un Gobierno que en vez de apoyar, estorba, sino incluso con las mofas de una sociedad cada vez más frívola. Espacio 4 (601) dedica su sección de Luces a temas que pueden servir para levantar el ánimo.

I

Un salto ejemplar elevó a Alexa Moreno hasta el podido del Mundial de Gimnasia Artística de Doha, Qatar, para convertirse en la primera mexicana en llevarse una medalla en la disciplina. Abajo quedaron las burlas por su complexión física que recibió durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. Aquellos “memes” de las redes sociales se convirtieron en ilustraciones que destacan su valentía en las portadas de los principales periódicos del país. Su puntuación en Qatar, que le valió la medalla de bronce, estuvo muy cerca de las que obtuvieron la estadounidense Simone Biles y la canadiense Shallon Olsen, que se llevaron oro y plata, respectivamente. “Soy mexicana y luzco como mexicana”, dijo Alexa ante el bullying del que fue objeto. “No me gustan las redes sociales, solo las uso para comunicarme, me aburren. Ahora hay más medios para expresarse, pero siempre ha habido personas que dicen cosas buenas o malas”, agregó. Su ejemplo de perseverancia y tolerancia pone en alto el nombre de México, no solo en lo deportivo. Luz para Alexa.

II

Los expresidentes mexicanos deberán “sobrevivir” sin las millonarias pensiones que les pagan los contribuyentes. El pasado 31 de octubre, el líder del Senado, Martí Batres, ordenó la publicación de la Ley de Salarios Máximos en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la cual establece que ningún funcionario podrá ganar más que el jefe de Estado y de Gobierno y elimina las pensiones que cobran los expresidentes. Si bien la nueva ley entró en vigor el día siguiente de su publicación, operará cuando la Cámara de Diputados apruebe el Presupuesto 2019. En este sentido, debido a que el salario del Ejecutivo se estableció en el Paquete de Egresos del año pasado, Andrés Manuel López Obrador deberá cobrar en diciembre el mismo sueldo que tiene al actual Presidente, pues la ley establece que las remuneraciones son irrenunciables. A partir de enero, AMLO recibirá 108 mil pesos al mes, un 60% de lo que cobra Enrique Peña Nieto, por lo que este será el tope de salario para funcionarios federales y estatales.

III

No todo son malas noticias. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Banco de México, el número de turistas internacionales que llegaron al país de enero a septiembre de este año alcanzó los 30.6 millones, 6.8% por encima de los 28.6 millones registrados en el mismo lapso del año pasado. Las divisas captadas por los viajeros internacionales durante su estancia en el país se ubicaron en 16 mil 656 millones de dólares, un aumento de 4.5% en comparación con los 15 mil 937 millones del mismo período del año pasado. Estas divisas se refieren al gasto de los viajeros internacionales que duermen en el país (turistas) y aquellos que están de paso (excursionistas). El Inegi informó que el número de turistas que ingresaron al país en septiembre ascendió a 2.9 millones, una disminución de 14.9% con relación al mes anterior, la cual se explica porque en el mes de agosto cierra el trimestre considerado de temporada alta. En 2017, México fue el sexto país más visitado del mundo, con 39.3 millones de turistas internacionales.
16 Noviembre 2018 04:08:00
Decisión soberana
El PAN desaprovechó 12 años en el poder para cambiar al país y cumplir una agenda contra la corrupción, en cuyas redes se dejó atrapar. Al final, entregó una nación bañada en sangre debido a su impericia y falta de control sobre los gobernadores. Muchos de ellos pactaron con la delincuencia organizada para sumar a sus patrimonios ilegítimos, procedentes del erario de sus estados, dinero sucio, y proclamar que el único partido capaz de someter al narcotráfico era el PRI.

Tomás Yarrington, uno de sus precandidatos a la Presidencia en 2006, fue extraditado a Estados Unidos donde se le acusa de lavar dinero para Los Zetas y el cártel del Golfo. También se le involucra en el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, candidato del PRI al Gobierno de Tamaulipas.

Otro exgobernador, Humberto Moreira (HM), pasó 15 días en la prisión madrileña de Soto del Real por una investigación sobre blanqueo de dinero, reabierta por el juez Santiago Pedraz justo cuando el presidente Peña –protector del clan– está a punto de concluir su mandato. HM y su hermano y sucesor, Rubén Moreira, han sido denunciados por exoperadores de Los Zetas, bajo proceso en Texas, de recibir dinero de la organización a cambio de protección. El moreirato endeudó a Coahuila con 38 mil millones de pesos, cuya liquidación acaba de ser ampliada hasta 2048. En el mismo periodo se cometieron atrocidades contra la población civil en Allende, Piedras Negras y La Laguna. Las desapariciones forzadas fueron el pan de cada día. Estudios de la Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Austin (Control... sobre todo el estado de Coahuila, 2017) y El Colegio de México (El Yugo Zeta. Norte de Coahuila, 2010-2011) describen los horrores y la red de complicidad entre el Gobierno y el cartel más sanguinario.

Si el PAN dilapidó el capital político acumulado en 60 años como oposición, en los cuales le robaron elecciones y fue objeto de persecución, y algunos de sus cuadros incluso de muerte, el PRI tiró por la borda la confianza, inmerecida, de volver a la Presidencia hace seis años. El cargo lo ocupó, con la aquiescencia de la oligarquía y de otros poderes fácticos, un político anodino fabricado por la televisión, tan desechable como cualquiera de sus estrellas. Peña procedía del Grupo Atlacomulco, cuya jefatura real hoy se adjudica al expresidente Salinas.

Sobrino y colaborador de Arturo Montiel, gobernador de Estado de México, quien declinó a la candidatura presidencial del Tucom (Todos Unidos contra Madrazo) al exhibirse una parte de su riqueza obscena, repartida en varios países, Peña sólo podía reproducir el esquema de corrupción e impunidad y elevarlo a niveles jamás vistos. Su gobierno fracasó de cabo a cabo. Cómplice de los gobernadores que financiaron una parte de su onerosa campaña, cuyo costo se calculó en más de 4 mil millones de pesos cuando su tope era menor a 400 millones, terminó por ser su rehén.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador no fue casual. La abrumadora mayoría que votó por él (los candidatos del PAN, el PRI y el supuesto independiente reunieron juntos alrededor de 25 millones contra 30 del líder de Morena), lo hizo por el fracaso de la partitocracia y para castigar el sexenio venal, incompetente y soberbio de Peña Nieto, la Casa Blanca, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la masacre en Tlatlaya y muchas más. AMLO representaba la esperanza y la posibilidad de un cambio real, no el continuismo del PRIAN. Los mexicanos decidieron por sí mismos en la elección de julio. El tiempo dirá si acertaron o fallaron.
14 Noviembre 2018 04:02:00
Defecciones panistas
En pleno proceso para renovar la presidencia del PAN, el diputado coahuilense Luis Fernando Salazar Fernández renunció a una militancia de 20 años para abrazar las siglas de Morena y a su líder Andrés Manuel López Obrador. Argumenta que su expartido, “hoy convertido en rehén de sus propios actos, se encuentra sumido en una confusión que no permite avanzar y, peor aún, no permite actuar a quienes con esfuerzo obtuvimos la confianza y el respaldo de los ciudadanos”. Sin dar nombres, denuncia haber sido “reducido al silencio” después de prometer a los electores “ser una voz valiente que representara sus intereses de manera contundente”.

Como aspirante al Gobierno del Estado, Fernández afrontó al entonces líder del PAN, Ricardo Anaya, por haberse inclinado por Guillermo Anaya: “Confirmo lo que por mucho tiempo me negué a creer, que tenemos un dirigente traidor que piensa que el PAN es un lugar de apuestas donde también juega la mafia del poder”. Después se reconcilió con los Anaya, pero la relación no volvió a ser la misma; además, el daño a su partido ya estaba hecho. Acción Nacional perdió la elección para gobernador por un margen estrecho.

El diputado Fernández se formó políticamente a la sombra de Jorge Zermeño. En 1996, cuando contaba apenas 19 años (ahora tiene 41), coordinó una de las secciones del plan Ave Azul de la campaña para la alcaldía de Torreón. También fue su asesor en el Congreso y en el Senado, y diputado local en la 56 Legislatura (segunda del gobierno de Enrique Martínez). Pero cuando el presidente Calderón nombró a Zermeño embajador en España, las lealtades empezaron a flaquear y las intrigas ocuparon su lugar.

Impacientes, los zermeñistas jóvenes crearon su propio grupo con Guillermo Anaya a la cabeza. Bajo la férula de los Moreira, expertos en espionaje, se filtraron charlas telefónicas de Salazar contra su exjefe. Al regresar de Madrid, Zermeño quiso ser candidato a senador, pero el PAN ya era rehén del tándem Anaya-Salazar y fue marginado. La postulación recayó en el ahora militante de Morena. Zermeño denunció la adulteración del padrón panista con los beneficiarios de la Secretaría de Desarrollo Social cuyo delegado era… Luis Fernando.

Esa historia no la cuenta Salazar. Prefiere el autohalago. “He actuado siempre con lealtad (…). Por ello, no puedo ser consecuente con un partido que desde su crisis organizacional desdibuja la oposición que el país merece (…)”, dice en su carta de renuncia fechada el 17 de octubre, en la víspera de la visita del presidente electo a Saltillo. Su incorporación a Morena se exhibió como un trofeo. Cómo no, si representa un voto más para AMLO en el Congreso. El mismo partido del que ahora abomina lo postuló para diputado en las elecciones de julio pasado.

Salazar tiene el mérito de haber denunciado a los Moreira por la megadeuda. Fue el único que viajó a Estados Unidos y pidió al Gobierno de ese país devolver a Coahuila los recursos confiscados al exsecretario de Finanzas Javier Villarreal. Ahora buscará en Morena nuevas oportunidades. Es un político joven y en su horizonte está la alcaldía de Torreón y la gubernatura. Sin embargo deberá hacer fila, pues para uno y otro cargo la lista de aspirantes es prolija. También se rumoró que Guillermo Anaya pasaría a las filas de AMLO, pero él mismo desmintió la especie. El PAN busca renacer de sus cenizas y ser el contrapeso de Morena. Sin embargo, la elección de Marko Cortés, del grupo de Ricardo Anaya, provocó la renuncia del expresidente Felipe Calderón.
13 Noviembre 2018 04:03:00
Bipartidismo sepultado
“Manuel Gómez Morín se avergonzaría del estado actual del Partido Acción Nacional”, escribe Enrique Krauze en la columna “El PAN: volver al origen”. La incapacidad, las divisiones internas y el egoísmo son las dificultades que hoy encaran los líderes de ese partido, advierte el historiador. Otro escollo lo representa “el peso de su pasado inmediato, 12 años en los que el PAN, percibido hasta entonces como alternativa de un gobierno decente, toleró actos de corrupción y, al hacerlo, se perdió a sí mismo”. (Reforma, 21.10.18)

El PAN recibió la peor votación de los últimos 18 años en unas elecciones presidenciales: 9.9 millones; el PRI captó 7.6 millones y Morena dio la campanada con 25 millones (no se incluyen los votos de sus respectivos aliados). El PRI quedó reducido a polvo. La Comisión de Diagnóstico refleja el tamaño del fracaso: el tricolor perdió el 95% de los 300 distritos y el 89% de las 9 mil secciones electorales donde siempre ganaba. “Se puede decir que el partido, como organización, estuvo desmembrada. La militancia fue sorprendida y sustituida por candidatos de dudosa trayectoria y prestigio”. (Reforma, 23.10.18)

El PRI reconoce –tarde– la crisis provocada por la imposición de Enrique Ochoa como líder, por voluntad del presidente Peña Nieto. Las voces críticas fueron reprimidas y Ochoa, un burócrata sin trayectoria política cuya militancia jamás pudo acreditar, propició la renuncia de cuadros valiosos. En otros casos, los disidentes permanecieron en el PRI, pero apoyaron a otros partidos. “Se exportó a las regiones pugnas nacionales de grupos o figuras. Como se sabe, la lucha entre las cabezas se convierte en guerras muchas veces irreconciliables entre sus leales. La mística para promover el voto y construir estructuras electorales quedó derrotada”, dice el documento.

La evaluación es de Samuel Palma, uno de los colaboradores más cercanos del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, asesinado el 23 de marzo de 1994 al finalizar un acto de campaña en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana. Instalado en la soberbia, el partido del presidente Peña, de Ochoa, de Luis Videgaray y de una panda de gobernadores –en ninguno de los estados priistas ganó José Antonio Meade– ignoró el diagnóstico presentado hace casi un cuarto de siglo por Colosio en el monumento a la Revolución:

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por (el) abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales. Veo a ciudadanos angustiados por falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que cumplan. (…) No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia seamos los propios priistas”.

El PRI trató de esconder la corrupción e incompetencia de sus gobiernos con un candidato externo a la Presidencia (Meade), pero al mismo tiempo reservó diputaciones plurinominales para incondicionales del presidente Peña, como Enrique Ochoa, Luis Miranda –el insolente exsecretario de Desarrollo Social– y el exgobernador de Coahuila Rubén Moreira. Palma, en su informe, retoma a Colosio: “¿Cómo pensábamos que íbamos a ganar? El partido fue sustituido por una agencia electoral que olvidó a una gran clase política, desplazada por el dominio de grupos reducidos a la manera de camarillas”.
12 Noviembre 2018 04:02:00
La pesadilla del norte
México y el mundo pueden respirar un poco más tranquilos después del revés propinado por los estadunidenses a Donald Trump, el 6 de noviembre, al regresar el control de la Cámara de Representantes al Partido Demócrata, cuyas principales figuras entre bastidores son el presidente Barack Obama y su esposa Michelle, como antes lo fueron Bill y Hillary Clinton. Los cuatro han sido objeto de la inquina de magnate inmobiliario en quien se cumplió la sentencia de Albert Guinon, según la cual “Cuando no se elige al más animal de todos, parece que no es realmente democracia”. También se puede aplicar en México con Peña Nieto; falta ver el desempeño de AMLO para juzgar.

Nuestro país ha tenido mejor suerte con presidentes demócratas. Bush señor (republicano) se entendió bien con Salinas de Gortari y apoyó el Tratado de Libre Comercio. El líder mexicano apostó por la reelección de su amigo, pero el exdirector de la CIA fue derrotado por Bill Clinton. Para salvar a México de la crisis financiera de 1995, herencia de Salinas, Clinton le concedió una línea de crédito por 20 mil millones de dólares, pese al rechazo mayoritario de los estadunidenses reflejado en una encuesta de Los Angeles Times. El rescate finalmente ascendió a 40 mil millones de dólares; la diferencia provino del FMI y de otras instituciones.

El tema lo aborda Clinton en su autobiografía Mi Vida (Plaza Janés, 2004). Frente a la oposición ciudadana y del Congreso y las advertencias de Robert Rubin y Larry Summers, secretario y subsecretario del Tesoro, respectivamente, dijo: “Dentro de un año cuando tengamos a otro millón de inmigrantes indocumentados y estemos inundados de drogas procedentes de México, y que mucha gente de ambos lados del río Grande haya perdido su trabajo, ¿qué me van a decir? ¿Por qué no hice nada? ¿Qué les voy a decir? Que había una encuesta que decía que el 80% de los estadunidenses se oponían, esto es algo que tenemos que hacer. La reunión (para tomar la decisión) duró 10 minutos”.

Clinton arriesgaba su elección para un segundo periodo, la cual ganó en 1996, pero confiaba en su homólogo sureño (“Si alguien podría restaurar a México, ese era Zedillo”, escribe). México pagó el capital y los intereses en 1997, tres años antes del vencimiento. ¿Trump hubiera sido igual de solidario aun a costa de su propio interés? Ni por asomo. Pues bien, fue a él a quien Peña Nieto le abrió las puertas de Los Pinos como candidato, no a Hillary Clinton, sólo para recibir ofensas, amenazas y humillaciones.

Con una Cámara de Representantes de mayoría Demócrata, México y el gobierno de López Obrador podrán lidiar mejor con un Trump debilitado cuyo segundo mandato ahora está en duda. Pues lejos de moderar su conducta por la felpa recibida en las urnas, el día después de las elecciones apareció más insolente y vociferante contra la prensa, sus opositores e incluso contra líderes y candidatos de su propio partido.

Trump tendrá una red de protección en el Senado, donde conservó la mayoría, pero su presidencia será, en los dos próximos años, una pesadilla, como él mismo lo ha sido para su país y para el mundo. La xenofobia, la misoginia y la retórica de odio del energúmeno se respondieron con votos. Una lección democrática. El castigo debió haber sido mayor, pero en el futuro otras cosas ocuparán su atención. Por ejemplo, no ser investigado como Nixon, quien por menos fue defenestrado.
10 Noviembre 2018 03:05:00
Crisis humanitaria
El éxodo centroamericano confronta a México con su propio drama de pobreza, horror y muerte. Millones de compatriotas se adelantaron varias décadas a quienes hoy pretenden cruzar la frontera del país todavía más poderoso del planeta. Espacio 4 publica un texto de Gerardo Moyano sobre el tema.

»Se cansaron de los robos, los secuestros, las extorsiones y las violaciones que sufrían a manos de criminales, policías y agentes migratorios en México. Entonces, decidieron marchar juntos y ser visibles para el mundo. Lo lograron. Las caravanas de migrantes que están ingresando al país por la frontera sur reflejan la gravedad de la crisis humanitaria que atraviesa la región y exhibe la calidad moral de sus gobernantes.

»El presidente electo Andrés Manuel López Obrador interviene para exigir que sean tratados con respeto y anuncia que habrá visas de trabajo para quienes la soliciten. Pero es Enrique Peña Nieto quien parece dispuesto a hacerle un último gran favor a su par estadunidense Donald Trump, para tratar de impedir lo inevitable: que los migrantes lleguen a Estados Unidos.

»Allá los esperan 5 mil 200 soldados que Trump desplegó en la frontera para apoyar a la Patrulla Fronteriza –más que los desplegados en Siria–, quienes ya están instalando las ciudades carpa, donde los centroamericanos serán detenidos a la espera de ser deportados. “Esto hará que desistan de seguir viniendo”, dice Trump a la cadena Fox.

»El Mandatario quiere que quedan claras sus amenazas. “Muchos pandilleros y algunas personas muy malas se mezclan en la caravana que se dirige a nuestra frontera sur. Por favor, regresen, no serán admitidos en Estados Unidos, a menos que pasen por el proceso legal. ¡Esta es una invasión de nuestro país y nuestro Ejército los está esperando!”, dijo en su cuenta de Twitter. No sólo el Ejército oficial los espera, sino civiles armados que ya se están apostando en la frontera, los temidos minutemen.

»El asunto no sólo es de seguridad nacional, sino electoral. “La decisión del Presidente (Trump) de desplegar al Ejército, cuando hay personal migratorio civil capaz de hacer el trabajo, es una táctica cínica para fabricar una emergencia ante las elecciones (legislativas, del 6 de noviembre)”, advierte la organización Human Rights First, en un comunicado. El mismo discurso de criminalización se escucha al sur del río Bravo, donde al menos tres migrantes han muerto desde el 20 de octubre; uno de ellos, de un balazo en la cabeza que la policía mexicana niega haber disparado.

»Bajo el argumento de que hay criminales infiltrados en la caravana, la Secretaría de Gobernación (Segob) justifica la represión, los arrestos y hasta el uso de helicópteros de la Policía Federal para tratar de disuadir a las familias que cruzan el río Suchiate, que separa Guatemala de México. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ya inició un procedimiento de queja, porque los oleajes causados por el helicóptero han puesto en peligro la vida de niños y adultos.

»Mientras tanto, la primera caravana avanza a paso lento, pero firme, por el interior del país. La intención es llegar a la Ciudad de México como un movimiento “fuerte”, con una “Comisión del éxodo”, que representará a los entre 5 y 7 mil migrantes de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua que aspiran a obtener una visa humanitaria, ya sea en México o en Estados Unidos. (Versión completa en http:/www.espacio4.com/)
09 Noviembre 2018 04:03:00
Tormenta a la vista
Tildar de “muchacho estúpido” a Ricardo Anaya le costó a Manuel Gómez Morín (MGM), candidato a la presidencia del PAN, críticas de tirios y troyanos. Ni AMLO llegó tan lejos. Lo rebautizó como “Riki Rickín Canallín”, y cuando el “Joven Maravilla” se le acercó demasiado en el segundo debate, el ahora Presidente electo se guardó la cartera. Sin embargo, fueron más los apoyos. “Muchos me dijeron: ‘¡Vaya! hasta que alguien llamó las cosas por su nombre’”. MGM ofrece terminar con el prianato que “desdibujó la identidad del PAN” y maniató a los gobiernos de Fox y Calderón. El otro aspirante es Marko Cortés. La elección será este domingo.

MGM atribuye la crisis del PAN a los grupos de interés y al pragmatismo. La condición para rescatar el sistema de partidos, señala, es que el PAN vuelva a su origen. “No puede ser ese Acción Nacional que perdió la elección, tiene que ser diferente: uno que tome en cuenta a su militancia, que deje de girar en torno a intereses de grupos o personales y se asuma como un verdadero instrumento de servicio de la ciudadanía. Tiene que haber un cambio de dirigencia con clara idea de lo que se tiene que hacer para revertir todos estos vicios que se han dado al interior del partido”.

En el PAN, advierte, “se actuó con gran torpeza, con poca visión. Hubo mucha necedad en varias de las cosas que sucedieron desde 2015 (…). Desde el momento que vemos a Ricardo Anaya utilizar los tiempos oficiales para promover su imagen, dices ‘¡ah, caray algo está pasando!’. Se empezó a ver que iba por mal camino. ¿Por qué? Porque la presidencia es para dirigir al partido, no para estar construyendo otros proyectos políticos. Tomaron la presidencia para construir una imagen e impulsar una candidatura”.

“¿Y dónde estaba usted cuando ocurrió todo eso?”.

“Al principio, apoyando a Javier Corral. En 2015, la contienda por la presidencia del PAN fue entre Javier y Ricardo. Y como Ricardo llegó a la presidencia, se quedaron con todo, no invitaron a nadie más que a su grupito. Los demás seguimos en otros proyectos dentro del partido. Yo milito en el Estado de México”.

“No me refiero a donde estaba físicamente, sino al crítico que ahora aflora...”.

“Siempre he mantenido líneas críticas. A lo mejor no fuera, pero sí dentro del partido. Recurro mucho a correos electrónicos, a WhatsApp. Sí, lo hice y de manera recurrente. Estuve haciendo señalamientos de cosas con las que no estaba de acuerdo”.

La fórmula de MGM para acabar con el prianato y enfrentar a la maquinaria electoral de Morena parece simple, pero no lo es: cambiar la dirigencia y restablecer el orden. “¿A qué me refiero? A volver a nuestros procesos democráticos, a atacar frontalmente la corrupción, que no haya excepciones, a reconstruir los vínculos con las distintas expresiones ciudadanas, y de esa manera lograr que la sociedad nos vuelva a ver como un aliado. Esto permitirá tener una dirigencia que se legitime hacia dentro y también hacia fuera. Y a partir de esa legitimidad, romper la etiqueta que nos pusieron de PRIAN, volver a ser una oposición responsable, crítica y señalar que en este país existe un sistema de libertades, una democracia e instituciones que hay que cuidar. Conforme lo concretemos, podremos recuperar nuestra propia identidad, que la gente ya no nos vea como el PRIAN, sino como el PAN. Es el camino que se tiene que seguir, no veo muchas alternativas”.
07 Noviembre 2018 04:03:00
La torre de Babel
México puede devenir de la dictadura con Andrés Manuel López Obrador. Para impedirlo, Acción Nacional necesita volver a ser una oposición crítica y responsable, respetar a su militancia, recuperar la confianza ciudadana, extirpar vicios y actuar sin ambages contra la corrupción, dice Manuel Gómez Morín (MGM), candidato a dirigir el partido más antiguo del país. El nieto del fundador del PAN afronta al aparato de Ricardo Anaya, al ultraconservador Yunque y a los gobernadores que pretenden detentar el control de la organización tres años más, a pesar de haber sido barridos por Morena en la pasada elección presidencial.

Identificado con el expresidente Felipe Calderón, MGM equipara a Morena con la torre de Babel: si no se entiende, AMLO se debilitará; pero si llega a hablar el mismo idioma, empujará la agenda de su líder para cancelar la reforma educativa y replantear la energética, lo cual sería grave pues aumentaría su poder e impediría el avance del PAN y de otras fuerzas políticas.

Para explicar el fenómeno AMLO, el exdiputado federal por el Estado de México remite al libro, Cómo Mueren las Democracias, de Steven Levistky y Daniel Ziblatt, profesores de la Universidad de Harvard. El mismo sistema democrático abre hoy el paso a los nuevos dictadores, apunta. Reconoce que los partidos son corresponsables de esa situación. El PAN no puede dar hoy lo que le falta: democracia. “Nadie puede ofrecer lo que no tiene, nadie puede combatir la corrupción si internamente no la combate”.

GMG observa dos escenarios con AMLO. Uno, donde Morena, como conglomerado de panistas, priistas, perredistas y morenistas, «sea una torre de Babel y al final del día todos acaben hablando un idioma diferente, cada uno por su lado, y que López Obrador salga muy debilitado». El otro es que haya una serie de incentivos perversos para que todos los que se subieron a la torre hablen el mismo idioma y empiecen a trabajar en torno a una agenda de López Obrador que incluye el echar para atrás la reforma educativa, replantear la reforma energética... «El primero me parece mejor –dice–, porque si logramos hacer bien la tarea lo más probable es que en tres años los partidos puedan recuperar posiciones. El otro sí es más grave, porque quiere decir que van a ir acumulando cada vez más poder y generando un ambiente en el que va a ser más difícil que partidos como el PAN vayan recuperando espacios de poder».

—Sin embargo, México votó masivamente por el proyecto de AMLO aun con sus riesgos.

—¿Votó masivamente por un proyecto político o fue el hartazgo que lo hizo votar por alguien por quien nunca había votado? Una cosa es que apruebes un proyecto porque te convence y sabes que ese es el camino que debe seguir el país, y otra es: «no, estos ya me quedaron mal y los otros ya probaron que no sirven, así que vámonos con este a ver si este sí funciona».

—De cualquier forma, el PRI y el PAN fueron descartados. La única opción era, como Trump en Estados Unidos, López Obrador. Brasil confirma esa tendencia.

—Sí, es algo que se ve aquí en México también, pero no es el camino que se debe seguir. Que la gente tome una decisión, no por una cuestión razonada sino más bien de estado anímico; fue lo que puso en riesgo a Venezuela. Ha pasado en otros países, como Brasil. Hay un libro nuevo que se llama Cómo Mueren las Democracias, que te dice que las mismas democracias acaban haciendo su propia tumba porque es el mismo sistema democrático el que le da acceso a los nuevos dictadores de los tiempos modernos.
06 Noviembre 2018 04:03:00
El PAN en campaña
Andrés Manuel López Obrador pretende manejar el presupuesto de los estados como lo hizo con las delegaciones cuando ocupó la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México, acusa Manuel Gómez Morín, aspirante a la presidencia del PAN, en una charla con Espacio 4. El pacto federal está amenazado, advierte, pues los superdelegados van a manejar el recurso de programas sociales, dizque para acabar con la corrupción. “Cuando ese dinero llega a los estados entra a cajas negras, y con el propósito de acabar con ellas quieren ejercer el presupuesto. El mensaje es claro: el Gobierno federal va a manejar todos esos recursos y seguramente poco a poco va a ir jalando más cuestiones presupuestarias. El camino ya lo saben, simplemente es cuestión de repetirlo”.

Sin embargo, desde que Vicente Fox soltó el control, los gobernadores crearon sus propios feudos, se generó una gran corrupción y se endeudó a los estados. Para el nieto del fundador del PAN, lo que existe es un mal diseño institucional, ideado para favorecer la corrupción. «¿Qué tenemos que hacer? –pregunta– Pues diseñar bien, hacer todo un replanteamiento del pacto federal y de las distintas instancias que tendrán que velar por que el presupuesto se ejerza bien. Pero en lugar de eso, ‘mejor lo controlo yo todo’. No, ese no es el camino. Se tiene que hacer un replanteamiento del pacto federal».

Si ese era el camino, ¿por qué el PAN no lo siguió cuando era gobierno? Gómez Morín dice, simplemente, que no hubo condiciones. «Con Fox, como que al principio se quiso hacer, pero le empezaron a apretar las tuercas y finalmente cede. En los primeros tres años de Fox tuvimos un Congreso con una gran mayoría panista, pero en el segundo periodo nada más 150 diputados. Cuando entra Calderón, tenemos más diputados, pero aún así no nos alcanza, ya estaban muy sueltos los gobernadores, se estaban yendo por su propio camino, y el presidente ya no tuvo la fuerza política que se requería para una transformación de esa naturaleza.

Llega el PRI y pues le interesaba que sigan las cosas por el mismo cauce. «¿Qué tenemos que hacer? El PAN ha sabido gobernar desde la oposición, pudo marcar agenda, impulsar una serie de cuestiones en materia democrática. Por ejemplo, toda la estructura electoral que existe hoy en nuestro país es consecuencia de propuestas de Acción Nacional, prácticamente desde 1939: la reforma al artículo 27 constitucional, las reformas en el tema de separación Iglesia-Estado, el municipalismo, fueron temas impulsados por el PAN cuando era oposición. Si hacemos bien la tarea, podemos recuperar una autoridad que, si bien políticamente no sea suficiente, moralmente sí lo sea para hacer esas transformaciones y ser ese contrapeso responsable».

Gómez Morín demanda fortalecer el federalismo en vez de apoyar la apuesta de AMLO y su grupo. «Es absurdo (lo que hacen), lejos de avanzar, el país va a retroceder, en el mejor de los casos, o irse a un hoyo negro; puede irse hacia un gobierno autocrático, dictatorial. López Obrador no planteó una propuesta sexenal, como generalmente se ha dado en el país, el señor está planteando un movimiento, una transformación. No plantea una cosa de seis años, sino algo que puede durar hasta que al señor le dé la gana o hasta a los que van con él les dé la gana».

Como oposición, el PAN tenía autoridad moral, pero la perdió y la sociedad lo castigó con votos. «Se perdieron muy importantes oportunidades –admite el candidato–. Fox dejó el asunto muy rápido, tenía un capital político a la entrada, un bono democrático como le llaman, que al final no se supo aprovechar enteramente y ahí están las consecuencias».
05 Noviembre 2018 04:03:00
La voluntad del mesías
Andrés Manuel López Obrador ganó el gobierno, no el país. Hay demasiado que cambiar, es cierto, mas no será mediante remedos de consulta como México resuelva problemas seculares como la corrupción, la impunidad y la pobreza. Cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) responde a un capricho del presidente electo, aún en campaña, no a una decisión sensata y sopesada. Si el propósito era humillar a la administración de Peña Nieto, el golpe fue rudo e innecesario –incluso podría tener el efecto bumerán–, pues el castigo político lo recibió en las urnas. En todo caso, faltaría la sanción penal.

Echar por tierra el aeropuerto en Texcoco le costará al país crédito internacional y recursos, de los cuales está escaso. La ciudadanía jamás pidió cancelarlo, pues sus preocupaciones son otras: seguridad, salud, empleo, educación de calidad, mayor ingreso y bienestar. Se trató de una promesa de AMLO y nada más. Si el proyecto de mayor envergadura del gobierno peñista era, como otros, fuente de corrupción y negocio entre y funcionarios y particulares, pudieron haber realizado auditorías, rescindir contratos y dejar de invertir dinero público para que empresas de México y otros países lo terminaran.

La opción múltiple de Santa Lucía, Toluca y el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México no resolverá los problemas de largo plazo –al contrario, generará otros quizá mayores– y en cambio privará al país de una obra de infraestructura iniciada y avalada por expertos, no en una encuesta, que ofrecía mayores ventajas para la aviación y para la economía. Su ubicación no era la más idónea, pero ya había sido aceptada; y el gobierno de Peña Nieto, pagado las críticas. Sin embargo, la sospecha de corrupción y de acaparamiento de tierras para lucrar de la plusvalía abonó el terreno para la
cancelación.

AMLO pudo aprovechar la circunstancia, actuar como estadista y someter el proyecto a una consulta con especialistas y el apoyo de organismos internacionales para dar firmeza y legitimidad a la decisión. Empero, se impuso la voluntad del mesías sin reparar en consecuencias, lo cual es grave; sobre todo, porque López Obrador aún no entra en funciones. “Cuando el jefe puede hacer lo que quiere, se corre el gran riesgo de que quiera lo que no debe querer”, advierte Baldassare Castiglione.

El problema es que AMLO empieza a utilizar muy temprano el poder para lo que no debe. El presidente electo anticipó que en la consulta participarían alrededor de un millón de ciudadanos y casi acierta. Alrededor del 70% aprobó el proyecto de Santa Lucía y solo el 21% el original. Sin embargo, no existen bases para asegurar que la decisión fue “racional, democrática y eficaz”. No podía serlo una opción promovida por el presidente electo y su partido. El empresariado le negó validez legal y legitimidad a través de la Coparmex.

En el contexto pasma el silencio del gobierno saliente para defender el aeropuerto en Texcoco. Lo único que lo explica es la corrupción que esconde. Peña abandonó la responsabilidad aun antes de las elecciones, y el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, recibió el “trofeo a la ineptitud y la corrupción” por el paso exprés de Cuernavaca, en su comparecencia ante el pleno de la Cámara de Diputados, del legislador morenista Alejandro Mojica. AMLO suple la falta del presidente, pero en lugar de esperanza, lo que siembra son vientos que presagian tempestades.
03 Noviembre 2018 04:05:00
Déficit de justicia
La justicia penal y social está en deuda con las víctimas de la violencia y de los gobiernos que abusan del poder y en vez de crear condiciones de bienestar profundizan la impunidad y la pobreza. Existen luchas calladas y abiertas incluso en el ámbito político para revertir esa realidad. Espacio 4 (600) presenta en la sección de Luz y Sombras tres casos para la reflexión.

I

Enrique Busquets Casanova seguirá purgando su condena en el penal de Saltillo. En 2006, Busquets recibió una sentencia de 20 años por el asesinato del niño Carlos Muñoz Valdés de 12 años, cometido el 2 de enero de 1999, en Torreón. El pasado 23 de octubre, la jueza de ejecución Carlota Yadira Velásquez le negó al reo la remisión parcial de la pena y la libertad anticipada, por no cumplir con los requisitos mínimos para garantizar su reinserción social. El empresario lagunero Carlos Muñoz Franco, padre de la víctima, estuvo presente en las tres audiencias del caso. “Es importante este fallo para que la sociedad tenga certeza de la pena. El que la hace la paga. Y que la muerte de Carlitos no sea en vano, sobre todo para que el homicida no siga haciendo daño”, dijo Muñoz Franco, quien luchó para que el asesino de su hijo fuera detenido en España, a donde había huido. Aunque Busquets fue protegido por políticos y funcionarios, pudo más la voluntad de la familia Muñoz.

II

La represión contra los integrantes de la caravana de migrantes que atraviesa el país ha dejado mal paradas a las autoridades mexicanas. Pese a que el gobierno de Enrique Peña Nieto tuvo al menos dos semanas para diseñar un plan de contingencia desde la convocatoria que se hizo en las redes sociales, el 5 de octubre, en Honduras, la Secretaría de Gobernación se vio rebasada. La Segob trató de impedir el paso a los contingentes con bastonazos y con gases lacrimógenos. Los enfrentamientos dejaron un muerto por un balazo de goma. El uso de un helicóptero de la Policía Federal que voló a baja altura para disuadir a quienes cruzaban el río Suchiate, que separa México de Guatemala, podría haber acabado en tragedia. Los oleajes generados podrían haber arrastrado a los migrantes hacia aguas profundas. Peor está el Presidente estadunidense, Donald Trump, que ha desplegado 5 mil 200 soldados en la frontera sur de su país para “esperar” a la caravana. Sombra para ambos gobiernos.

III

Malas noticias para los que esperan ver al presidente Enrique Peña Nieto entre rejas por actos de corrupción. El 29 de octubre, un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) otorgó una suspensión que frena de manera indefinida cualquier investigación o acción legal que pretenda ejercer el gobierno de Chihuahua contra el presidente y su Gabinete, durante su encargo o al término de este. La suspensión deriva de una controversia constitucional –primera en su tipo– presentada por Peña Nieto ante las advertencias de Javier Corral, Gobernador de Chihuahua, de que lo llevaría a la cárcel una vez que termine su mandato. La medida protege al presidente y a su Gabinete de cualquier citación judicial, orden de aprehensión, presentación o arraigo respecto de actuales o anteriores funcionarios públicos federales, que se relacionen directa o indirectamente con su gestión, bajo el argumento de que los funcionarios federales no pueden ser sujetos a procesos penales del orden local. Corral ha dicho que no se cruzará de brazos.
02 Noviembre 2018 04:04:00
Encrucijada panista
El fracaso electoral del PAN lo tiene ahora en la encrucijada de recuperar su raíz opositora o desaparecer. El panismo decidirá su futuro el 11 de noviembre cuando elija al sucesor de Ricardo Anaya, quien, por imponer su candidatura presidencial, lo escindió y contribuyó a su peor derrota. Acción Nacional ocupó el segundo lugar en los comicios de julio (el PRI el tercero), 15 millones de votos por debajo de Morena. El partido fundado por Manuel Gómez Morín surgió en 1939 en oposición a las políticas de Lázaro Cárdenas y al monopolio del Partido de la Revolución Mexicana (segundo antecedente del PRI). Casi ocho décadas después, la coyuntura le brinda la oportunidad de enfrentar a otro presidente pragmático de izquierda: Andrés Manuel López Obrador, quien, con la bandera de la cuarta transformación, se asume como el continuador del cardenismo que decretó la reforma agraria, expropió el petróleo y abrió las puertas a los exiliados de la guerra civil española.

Sin embargo, el PAN deberá superar primero sus divisiones, tan profundas como su crisis de identidad, las cuales le hicieron perder 5 millones de votos con respecto a la elección presidencial de 2006. Uno de los aspirantes a la presidencia de ese partido es Manuel Gómez Morín Martínez del Río, nieto de su fundador. Para atraer al panismo tradicional y a una ciudadanía crítica de los partidos y recelosa del gobierno de AMLO, Gómez Morín explica la debacle del PAN:

“¡Cómo no íbamos a perder las elecciones del 1 de julio si caímos tan bajo! Una alianza contra natura (con el PRD y Movimiento Ciudadano), una alianza contra nuestra esencia, contra nuestros principios, por el simple hecho de querer ganar una elección con un muchacho estúpido (Ricardo Anaya) Tengo 60 años: lo puedo llamar muchacho estúpido”, exclamó en una reunión con simpatizantes de Tijuana, Baja California, el 19 de octubre. Gómez Morín reprocha a Anaya haberse hecho con la dirigencia el PAN para erigirse en candidato presidencial.

En Baja California, primer estado gobernado por el PAN, AMLO recibió 918 mil votos, más del triple de los obtenidos por Anaya (275 mil). El resultado no augura nada bueno para Acción Nacional en las elecciones para gobernador, Congreso local y ayuntamientos del 2 de julio próximo. Una encuesta de MassiveCaller del 5 de octubre perfila a Morena como ganador (48.3%) y al PAN en segundo lugar (23.7%). El PRI (9.7%) está fuera de la competencia.

El otro aspirante a la presidencia nacional panista es Marko Cortés, del grupo de Ricardo Anaya. La alternativa del PAN para volver a sus orígenes éticos y democráticos es Gómez Morín, quien podría reincorporar a Margarita Zavala, cuya renuncia la provocó Anaya, y sumar a Felipe Calderón. El expresidente promueve la formación de un nuevo partido de derecha; su padre, Luis Calderón Vega, participó en la fundación del PAN junto con el abuelo de Gómez Morín, Efraín González Luna y Aquiles Elorduy, entre otros. La presidencia del PAN la ocupa provisionalmente el lagunero Marcelo Torres Cofiño, uno de los operadores de Ricardo Anaya.

En ese contexto, el diputado Luis Fernando Salazar renunció a 20 años de militancia para afiliarse a Morena. El 18 de octubre acompañó a López Obrador en su visita a Saltillo. Salazar aspiró al Gobierno de Coahuila el año pasado, pero el CEN se decantó por Guillermo Anaya, quien estuvo a menos de tres puntos de ganar. El resultado fue impugnado; sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió en favor del PRI en un fallo controvertido.
31 Octubre 2018 04:00:00
Jafia: ¿show o prejuicio?
La designación de Jafia Pacheco –hasta hace poco funcionara del gobierno– como consejera del Sistema Estatal Anticorrupción provocó un cisma entre el organismo y la Alianza Anticorrupción Coahuila. La desavenencia surgió porque la terna de finalistas se amplió a cuatro con Pacheco, cuya calificación estuvo 16 y 14 puntos por debajo de las de Leonor Gómez y Alejandra Wade. Carlos Arredondo (CA), de la Comisión de Selección, y Armando Paredes (AP), vocero del Observatorio de La Laguna, debatieron el 11 de octubre sobre el tema en Noticieros GREM, conducido por Juan Ceballos (JC). El siguiente es uno de los segmentos.

CA: Fernando Alanís (Comisión de Selección) no estuvo en el proceso de evaluación de los expedientes; él fue comunicado, (…) pero las reglas de operación de la comisión son muy claras: no se requiere que todos los miembros de la comisión revisen los expedientes personalmente…

AP: Entonces no tiene seriedad todo el proceso, como tampoco tiene seriedad que nos acerquemos con ustedes previo a esto para pedirles, voy a utilizar tus palabras: “la sociedad desconfía, de manera justificada”. Entonces ¿cómo no vamos a desconfiar, de manera justificada, cuando en un diálogo previo solicitamos reglas claras que no se presten a interpretaciones de, en términos populares, “de lo oscurito” (…).

CA: Pero a ver, ¿por qué no somos concretos? Porque ese es el problema también, se dicen generalidades…

AP: Ok. Ustedes procedieron de tal forma que no es confiable… Quieres (que seamos) concretos…

CA: Dime una regla que ustedes pidie-ron, dime una (…) que no hayamos explicado la razón eventualmente de que era impracticable…

AP: Se desarrolló una rúbrica…

CA: Pero por supuesto, y se las entregamos por escrito…

AP: Y se fue calificando en base a la rúbrica, ¿sí?

CA: Pero si se las entregamos…

AP: Y los dos perfiles que mejor calificaban en todos los aspectos eran, en primer lugar, el de Leonor Gómez, y en segundo lugar Alejandra Wade…

CA: No, pero a ver…

AP: ¿O no? ¿Sí o no?...

CA: Tú dices…

AP: ¿Sí o no? En cualquier sistema de calificación el alumno que va teniendo las mejores notas sería el alumno que estaría mejor calificado.

JC: Responde esa pregunta, Carlos Arredondo. ¿Es cierto o no es cierto que Leonor y Alejandra tenían las mejores calificaciones?

CA: Pero si eso no es un descubrimiento, Juan, nosotros lo dimos a conocer con nuestros comunicados de prensa porque nos comprometimos a eso. Pero lo que no es cierto (…) es que se haya establecido un compromiso o se haya puesto en las reglas de operación o en la metodología, que se elegiría a la persona que tuviera la calificación más alta…

AP: Entonces no hagamos todo el show, dejemos de estar jugando (…) cuando la decisión va a terminar siendo de una persona que en la esencia del Sistema Estatal Anticorrupción está más que vinculada con el propio sistema de administración pública. (…) Por favor, ¿lo quieres más concreto?

CA: El problema es el prejuicio que hay detrás…

AP: No es prejuicio, por el amor de Dios, si en tus propias palabras acabas de decir que “hay un alto nivel de corrupción, que hay desconfianza”, no es un prejuicio. Hay un juicio por demás clarísimo y evidente. (…)

JC: Armando, dejemos que responda Carlos, ¿sí?, por favor.

CA: Habría que consultar el diccionario para ver si estamos leyendo lo mismo en donde dice prejuicio, ¿sí? El prejuicio es decir que porque alguien trabajó en el sector público entonces ya está descalificado, ¿sí? (…) Pues eso es un prejuicio.
30 Octubre 2018 04:03:00
¿Fantasmas o fuego amigo?
Armando Guadiana fue el único candidato a gobernador que exigió a Rubén Moreira “sacar las manos de la Universidad Autónoma de Coahuila”. Meses después, una investigación del portal Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, conocida como La Estafa Maestra, graduados en desaparecer dinero público, reveló que entre 2013 y 2014 el Gobierno federal asignó contratos ilegales por 7 mil 670 millones de pesos a 186 empresas, de las cuales 128 resultaron ser fantasma; 3 mil 433 millones de pesos de los recursos desviados se esfumaron.

La triangulación se realizó a través de ocho universidades públicas e involucra a los rectores Jorge Olvera y Érick Herzaín Torres (Estado de México), José Antonio Ruz y Sergio Augusto López (Ciudad del Carmen, Campeche), Alejandro Vera (Morelos), José Víctor Zárate, José Luis Hernández y Pedro Javier Muñoz (de la Chontalpa, Tabasco), José Manuel Piña (Tabasco), Luis Andrés Domínguez (Politécnica del Golfo de México, Tabasco), Fernando Calzada (Tecnológica de Tabasco) y Carlos Mario Olán (Instituto Técnico Superior de Comalcalco, Tabasco). Las instituciones recibieron comisiones por mil 6 millones de pesos.

El único rector que respondió a la investigación fue José Manuel Piña, de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Entre las dependencias que firmaron más convenios con las instituciones de educación superior figuran Pemex (36, bajo la dirección de Emilio Lozoya), Sedesol (10, durante la gestión de Rosario Robles, actual titular de la Sedatu), ISSSTE (6), SCT (4), Banobras y la SEP (3 cada una).

Las irregularidades constan en las cuentas públicas de 2013 y 2014. El entonces titular de la Auditoría Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, calificó el tema como “un claro acto de corrupción”. “Es un mecanismo para no solamente el desvío, sino la desaparición de recursos públicos”, explicó.

Guadiana llevó al Senado la demanda que hizo como aspirante a la Gubernatura. El 9 de octubre, en un punto de acuerdo, pidió a la Auditoría Superior de la Federación revisar la gestión económica de las universidades públicas del país, pero sólo del ejercicio fiscal 2018.

Denunció que existe sustracción de recursos por medio de empresas fantasma, y puso de ejemplo el caso de la UAdeC: “En Coahuila se detectó el desvío, orquestado por las autoridades anteriores, por más de 400 millones de pesos”, señala en un comunicado.

El exrector José Blas Flores Dávila negó los señalamientos de la investigación de Grupo Zócalo. Dijo que su permanencia como secretario de Finanzas depende del gobernador Miguel Riquelme. A un lado de la declaración de Flores, Zócalo presenta tres casos de supuestas firmas fantasma (Estructuras en Postensados, Obras y Diseños Castropol, S.A. de C.V., Grupo de Desarrollo de Tamaulipas, S.A. de C.V. y Félix Antonio Moreno Reyes) con sede en Ciudad de México, Altamira y Saltillo, a las cuales se habrían pagado 26.7 millones de pesos en conjunto. El tema dejó de manejarse. ¿Fuego amigo en la UAdeC o tolvanera de Viesca donde se fraguan intrigas?

A mediados de año, la Auditoría Superior del Estado presentó ante la Fiscalía General una denuncia por el desvío de 475 millones de pesos a empresas fachada durante los ejercicios de 2014 a 2016 correspondientes al gobierno de Rubén Moreira. Riviera Álamo, una de las involucradas, recibió 48.4 millones de pesos. Los socios de la compañía eran el esposo y un empleado de María Esther Monsiváis, secretaria de Infraestructura y Transporte. La FGE no ha dicho al respecto esta boca es mía.
29 Octubre 2018 04:03:00
Caza de brujas
En la misma línea de Claudia Ruiz Massieu, Rodrigo Fuentes no identifica los motivos del fracaso electoral del PRI ni a los responsables del quebranto financiero del estado. Tampoco a los gobiernos asociados con Los Zetas que permitieron los asesinatos masivos en Allende y en la cárcel de Piedras Negras. No, la prioridad es otra: “expulsar a los traidores”; y la causa, sublime: “Nadie tiene derecho a manchar la imagen del partido; por ello, los funcionarios públicos y los gobiernos del PRI tienen que responderle a la confianza de nuestra gente.

Quienes cometan equivocaciones serán llamados por la dirigencia a rendir cuentas, sin importar quién sea”, sentenció el lagunero luego de asumir la presidencia estatal del PRI.

Desde el presidium lo escuchaban la líder del PRI, Ruiz Massieu, el gobernador Miguel Riquelme, un Moreira –Álvaro– y uno de sus emisarios –David Aguillón–. Para Humberto y Rubén no hubo ninguna mención. El moreirato se encuentra muy disminuido, pero no se irá por sí mismo, habrá que terminar de echarlo. Sólo así Riquelme asumirá por completo el control político de un estado donde el PRI prácticamente fue borrado por Morena el 1 de julio.

Esa es, justamente, la raíz del discurso y el deseo de Fuentes de ajustar cuentas con los “traidores”. Él, como líder interino del PRI, perdió la elección presidencial, la de senadores y cinco diputaciones federales de siete. En el proceso local, el PAN ganó las alcaldías de Torreón, Monclova, Acuña y San Pedro, entre otras, y Morena las de Piedras Negras, Matamoros, Francisco I. Madero y Parras, donde el cacicazgo de Evaristo Madero Marcos (primero panista y luego Verde) llegó a su fin.

La debacle se prefiguró el año pasado, cuando el PRI estuvo a punto de perder la Gubernatura con el PAN y no pudo conservar la mayoría en el Congreso. En el Distrito XI de Torreón, la panista María Eugenia Cázares derrotó a Fuentes. José Luis Flores Méndez, María de Lourdes Quintero, Mario Cepeda Villarreal y Román Alberto Cepeda, los otros candidatos del PRI a diputados por La Laguna, también perdieron. El fracaso no es resultado de conjuras, sino de una tendencia nacional contra el PRI de la cual Coahuila no estuvo exento.

Ruiz Massieu y Fuentes se aferran al nombre y a los colores del PRI por ser los de la bandera nacional, ¿por qué otra cosa? En lo demás, las cosas continúan igual, como si nada hubiera pasado: el mismo discurso, las mismas formas, la misma evasión de la realidad, los mismos rostros. El partido fundado por Plutarco Elías Calles en 1929 sigue sin dimensionar el tamaño de la derrota; tampoco ha entendido el mensaje de las urnas que dio a Morena la categoría de primera fuerza política nacional.

Una encuesta de Mitofsky, levantada entre el 20 y el 22 de julio, arroja los siguientes resultados: para el 64.3% de los priistas, el partido perdedor fue el suyo; el 71.3% prefiere “buscar nuevos miembros con ideas frescas” en vez de “utilizar la experiencia de sus políticos”; y el 47.3% apoya el cambio de nombre y de imagen. El 43.6% prefiere conservar la misma marca.

En su discurso del 6 de octubre en Saltillo, Ruiz Massieu deslizó una crítica cuyo destinatario podría ser el exsecretario de Organización del PRI, Rubén Moreira. “En años recientes, hay que decirlo, privilegiamos la técnica, nos olvidamos de la sensibilidad social, nos acercamos mucho a los consultores externos y nos alejamos de los militantes. Pasamos más tiempo en las oficinas que en las calles”.
27 Octubre 2018 04:02:00
El ‘dedito’ dijo no
“¿Prohibir la fractura hidráulica para extraer gas y petróleo equivale a matar la gallina de los huevos de oro?”, plantea el periodista Gerardo Moyano en el bisemanario Espacio 4 (599). “Para los defensores de la práctica, sí”, advierte, “pues no solo significaría un ‘suicido económico, un atentado contra la nación’ (según el exgobernador coahuilense Rogelio Montemayor), sino desechar la oportunidad de ‘acabar con la pobreza’ (de acuerdo con el expresidente Vicente Fox)”. El texto continúa:

“Es más, el día que se prohíba el fracking habrá ‘una fiesta en Texas (…) porque nos condenaría a seguir importando gas de Estados Unidos’, advirtió el actual secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, en su comparecencia ante la Cámara de Diputados, el 11 de octubre. Entre gritos de ‘vendepatrias’ y ‘miserables’, Coldwell; Jaime Hernández Martínez, director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE); y Carlos Treviño Medina, director ejecutivo de Petróleos Mexicanos (Pemex), se dieron a la difícil tarea de defender la reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto.

“Coldwell también defendió los gasolinazos, pues ‘no haber incrementado los precios (de las gasolinas) habría puesto en riesgo la calificación crediticia y cancelar programas sociales fundamentales’. Las advertencias de Coldwell, Montemayor y Fox, entre otros, responden al tiro de gracia que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le dio a la práctica de la fractura hidráulica, el 5 de octubre, en San Luis Potosí, donde grupos ciudadanos y alcaldes lograron detener la explotación de pozos en la región de la Huasteca.

“‘De una vez les digo que, en todo el sexenio, no va a haber fracking en México’, aseveró Obrador en la plaza principal de la capital potosina. ‘Estos tecnócratas, además de corruptos, son muy ineficientes’, agregó, en referencia al fracaso de la reforma energética.

“En Coahuila, donde un contrato por 600 millones de dólares con la empresa texana Lewis Energy para la exploración y extracción de gas shale (de lutitas o esquito) pende de un hilo, las voces a favor y en contra también han subido de tono. De acuerdo con el gobernador Miguel Riquelme, ‘no se puede satanizar el fracking como hace años. Hoy las técnicas son muy distintas y se tiene casi sin afectación lo que todo mundo estamos cuidando’.

“Lo mismo piensa el exdirector de Pemex, Rogelio Montemayor (inhabilitado por 20 años para ejercer cargos públicos debido al Pemexgate), quien el 19 de septiembre defendió la práctica en el Congreso del Estado. El presidente del Clúster de Energía de Coahuila acusó que hay mucha información ‘fatalista’ en torno al fracking y llamó a no utilizar la energía ‘para luchar contra enemigos imaginarios’. (…)

“‘Para nada se está satanizando (el fracking). Es una salvajada, es una cosa salvaje que está prohibida en muchas naciones’, apunta el obispo Raúl Vera. (…) Por lo pronto, los diputados panistas Evaristo Lenin Pérez (Coahuila) y Raúl Gracia Guzmán (Nuevo León) presentaron la primera iniciativa de ley que busca prohibir la fractura hidráulica en el país.

“Diputados y senadores de Morena y de Movimiento Ciudadano también preparan las suyas. Con la mayoría que conforman esos partidos en el Congreso, el fracking en México, tiene los días contados”.

El 18 de octubre, en Saltillo, el “dedito” de AMLO se movió para decir: “No a la fractura hidráualica”. ¿Más claro?
26 Octubre 2018 04:03:00
El dilema del PAN
Acción Nacional está en campaña después de la felpa recibida en las urnas el 1 de julio. Se trata de un proceso interno, mas no menos importante para su futuro, cuyo final será el 11 de noviembre con la elección de su nuevo líder. Marcelo Torres, diputado lagunero, terminará el ejercicio iniciado por Ricardo Anaya Cortés hace 3 años. El excandidato presidencial pudo haberse presentado para un segundo periodo, pero prefirió hacerlo con Marko Cortés Mendoza, a quien endosó el apoyo de la desvencijada maquinaria blanquiazul formada por gobernadores y comités estatales y municipales.

En vísperas de las elecciones presidenciales, Anaya empezó a mover sus piezas para conservar el control del PAN. “(…) independientemente del resultado (…), va a ser muy importante reunirnos inmediatamente después (de la elección federal) a pensar en el partido, porque hay un grupo de gente que no tiene los principios del partido, como sí lo tenemos los que estamos aquí, que van a andar al acecho y van a querer a la mala hacerse del partido”, dijo Anaya a Carlos Medina, primer síndico del Ayuntamiento de León, donde cerró su campaña. (Reforma, 29.60.18)

Seguramente el candidato de Por México al Frente ya tenía idea de lo que le esperaba en las urnas. Si pensaba ganar, como se lo dijo a Medina –impuesto como gobernador interino de Guanajuato en 1991 como producto de una negociación entre el presidente Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos–, ¿quién podría apoderase del PAN a traición? Es como si alguien quisiera arrebatarle a AMLO el mando de Morena después de su victoria. No, Anaya y su grupo querían al menos rescatar los despojos de un partido en crisis.

Los aspirantes a la presidencia del PAN debatieron este miércoles en Ciudad de México. Manuel Gómez Morín –nieto y homónimo del fundador de Acción Nacional– reflejó el sentimiento no solo de amplios sectores del panismo, sino también de la sociedad con respecto a Anaya, Cortés y su partido: “Ustedes se han empeñado en destruirlo, en aislarlo, en desprestigiarlo. Los ciudadanos fueron claros en las urnas: no más dirigentes corruptos, no más dirigentes agachones. No un PAN de soberbios y arrogantes. ¡Ya estuvo bueno, ya estamos hartos! ¡No lo vamos a permitir!”.

“Tu única fortaleza es tu apellido”, replicó Cortés. Gómez Morín abuelo fue fundador de instituciones: el Banco de México, cuando el país requería bases e instrumentos para recuperarse de los estragos de la Revolución e iniciar su desarrollo; y del PAN, cuando, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, el Partido Nacional Revolucionario se había transformado en poderosa organización de masas (Partido de la Revolución Mexicana, segundo antecedente el PRI) y se necesitaba una alternativa política para plantarle cara.

Las posturas de Gómez Morín y Cortés Mendoza resumen el dilema del PAN: volver a la ética y a los principios de sus fundadores o mantener los intereses y vicios que causaron el divorcio de la cúpula con el panismo y con los electores. AMLO invoca a figuras históricas (Juárez, Madero y Cárdenas) que, sin haber sido perfectas, fueron clave en momentos críticos para el país, como ahora lo son. “El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel, y el hombre, su nombre”, reza un proverbio malayo. Cortés quiso golpear a Gómez Morín por su apellido, pero es en él donde radica su mayor fortaleza. “La política”, decía Napoleón, “es una casa de putas en las que las pupilas son bastante feas”. Eso pasa cuando a los hombres del poder su nombre les importa un bledo.
24 Octubre 2018 04:02:00
Amnesia selectiva
Claudia Ruiz Massieu, presidenta del PRI y senadora plurinominal, se siente a gusto en Coahuila. Quienes no lo están son las legiones de niños, jóvenes y adultos que cargan a sus espaldas con una deuda cuyo servicio podría costarle al estado hasta 80 mil millones de pesos, si el plazo para pagar 37 mil millones de pesos —herencia del moreirato— se extiende hasta el año 2048. El “cálculo sencillo” lo hizo el empresario Luis Arizpe Jiménez, integrante de la Comisión de Vigilancia del Sistema Estatal Anticorrupción (Reforma, 09.10.18.)

Exultante, como si en las elecciones presidenciales de julio más de 45 millones de mexicanos no hubieran votado contra la venalidad, la falta de castigo y la soberbia representadas por su partido y por el Gobierno de Peña Nieto, Ruiz Massieu respondió con retórica el clamor de justicia de un Coahuila indignado por la megadeuda, las masacres, las fosas clandestinas y las empresas fantasma durante el gobierno de los hermanos Humberto y Rubén Moreira. La víctima, según ella, no es el estado, sino el PRI. “Todo el priismo, la verdad, nos sentimos lastimados y enojados de que la mala conducta de unos cuantos estigmatice a un partido de millones de mujeres y hombres que trabajan todos los días, con honestidad, con compromiso y con voluntad”, respondió en una reunión con periodistas.

La autocrítica que demanda la militancia –dijo– consiste en denunciar, “de manera firme, clara y tajante (…) cuando haya actos de corrupción por parte de algunos que manchan a todo un instituto político con tanta vocación y compromiso social como es el nuestro”. De nuevo, lo importante no es el país, sino el PRI, convertido hoy en tercera fuerza política nacional después de Morena y el PAN. A México y a Coahuila se le pueden infligir los castigos más penosos, pero no al partido de los Moreira, los Duarte, los Borge, los Madrazo, los Salinas, los Gamboa, los Beltrones.

En el consejo político del PRI del 6 de octubre, donde Rodrigo Fuentes rindió protesta como presidente del Comité Directivo Estatal, Ruiz Massieu destacó el trabajo de Verónica Martínez (senadora) y Fernando “El Diablito” De las Fuentes (diputado federal), así lo llamó. Ambos legalizaron la megadeuda por 36 mil millones de pesos adquirida irregularmente en el sexenio de Humberto Moreira. En su arenga ante el gobernador Miguel Riquelme, la sobrina del expresidente Salinas dejó una tarea: “reconquistar la confianza ciudadana, tenemos que hacer un trabajo cercano para que la gente vuelva a confiar en nosotros. (…) que quede claro: vamos a ser una oposición crítica, firme y valiente, pero queremos volver a ser gobierno”.

La presidentA del PRI no sólo hizo gala de cinismo, sino también de buena memoria. “No se me olvida (…) que aquí el priismo fue víctima de calumnias, que nos quisieron dividir, que nos calumniaron, insultaron a las mujeres del PRI, que se quisieron robar la elección. Y no los dejamos (…) porque aquí en Coahuila se representa el orgullo del priismo de todo el país”.

Desconectada de la realidad del estado y de espaldas a la ciudadanía, Ruiz Massieu olvidó exigir “de manera firme, clara y tajante” –para recuperar la confianza de los electores– justicia por la deuda, las empresas fantasma y los crímenes de lesa humanidad cometidos en el gobierno de los Moreira, denunciados ante la Corte Penal Internacional. Su preocupación es menos terrenal y más patriota: fortalecer la identidad del PRI y “recuperar el orgullo priista”. Así, con esas ínfulas.
23 Octubre 2018 04:02:00
El SEA en entredicho
Diecinueve palabras dedicó Claudia Ruiz Massieu a la causa por la cual el PRI perdió la presidencia y el control del Congreso, y un año antes también estuvo a punto de costarle la gubernatura: “La mayor debilidad que tiene el partido es el tema de la rendición de cuentas y de la corrupción”, dijo la sobrina del expresidente Salinas el 6 de octubre en Saltillo, durante una rueda de prensa.

La líder priista no ganó las ocho columnas, sino una investigación de Grupo Zócalo: “Saquean UAdeC con empresas fantasma. Arman red para desviar más de $400 millones”.

La nota señala como responsable al exrector Blas Flores, actual secretario de Finanzas, quien dirige la tercera renegociación de la deuda, la cual ronda los 40 mil millones de pesos. Flores renunció a su asiento en la Comisión de Selección del Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA), diseñado y puesto en marcha por Rubén Moreira al final de su Gobierno.

En un comunicado difundido el 16 de abril, la Alianza Anticorrupción Coahuila (AAC) pidió a la LXI Legislatura local —primera en la que el PRI no es mayoría— “asumir un compromiso democrático con la ciudadanía” para revisar y vigilar los procesos de implementación del SEA aún pendientes.

El organismo, formado por más de 100 colectivos, cámaras empresariales, universidades y sindicatos, advierte a los diputados: “La problemática de la corrupción e impunidad que mantiene a nuestra entidad en un deterioro social, de salud, económico, ecológico, educativo y cultural, nos conmina a continuar los esfuerzos por construir instituciones de combate a la corrupción realmente eficaces, honorables e independientes políticamente”.

Para reactivar el “tema anticorrupción” en la agenda legislativa, AAC propuso: “1. Revisar, y en su caso reestructurar, la (…) Comisión de Selección del SEA mediante un proceso público que asegure la auténtica participación ciudadana para garantizar la autonomía e independencia de la totalidad de sus integrantes; 2. Integrar la Comisión Anticorrupción con la participación de miembros de las cinco fracciones partidistas representadas (…) en el Congreso; 3. Reforzar, y en su caso reformar, con la participación de los ciudadanos, la legislación del SEA (…); 4. Establecer formalmente espacios de diálogo y trabajo con la ACC para incorporar las propuestas de esta organización (…) a las iniciativas legislativas; y 5. Establecer la práctica de parlamento abierto durante la revisión del SEA, como principio que garantice la transparencia en dicho proceso”.

La Comisión de Selección del Consejo de Participación Ciudadana del SEA rindió protesta el 1 de septiembre de 2017, tres meses antes de concluir Rubén Moreira su mandato.

Cuatro integrantes de la comisión original, compuesta por nueve representantes, participaron en los dos últimos gobiernos: Blas Flores fue tesorero y rector de la Universidad Autónoma de Coahuila; Luis García Abusaid, secretario técnico en la administración de Humberto Moreira; María del Carmen Ruiz Esparza, directora del Instituto Estatal de Educación para Adultos (actualmente es subsecretaria de Educación), y Carlos Arredondo, consejero del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana.

La demanda de la AAC para dotar al Sistema Estatal Anticorrupción de “verdadera autonomía e independencia política (y) asegurar su incidencia real y eficaz en la lucha contra la corrupción y la impunidad”, no es gratuita: Sandra Rodríguez Wong, presidente del Tribunal de Justicia Administrativa, trabajó para Rubén Moreira como directora jurídica, y el fiscal anticorrupción, Jesús Flores Mier, se integró al equipo de Humberto Moreira desde la alcaldía de Saltillo.
22 Octubre 2018 04:03:00
El negocio del fracking
El ‘no’ de Andrés Manuel López Obrador a la extracción de gas y petróleo mediante la técnica de fracturación hidráulica (fracking) ha sido tajante. El presidente electo califica a los tecnócratas que la impulsan de “corruptos y muy ineficientes”. El manejo de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), sobre todo en los seis años últimos, le da la razón: los precios y las tarifas son exorbitantes y refutan la promesa de reducirlos como efecto de la reforma energética.

La opinión general, con respecto a la venalidad y la incompetencia de la alta burocracia, coincide con la de López Obrador. Las crisis en Pemex y la CFE parecen consecuencia de actos deliberados, urdidos para crear necesidades y después plantear soluciones desesperadas, algunas de las cuales se revisten de argumentos salvadores y decisiones patrióticas. El supuesto interés por el país une a quienes, en otro tiempo, eran enemigos irreconciliables: el expresidente Vicente Fox (PAN) y el exdirector de Pemex, Rogelio Montemayor (PRI). Si con la misma vehemencia con que hoy se defiende el fracking se hubiese combatido la corrupción y el robo de combustible y de energía en ambas empresas, quizá el rechazo hacia esa tecnología de extracción sería menor.

El problema, como en la mayoría de los temas nacionales, es de credibilidad. Si Estados Unidos ha incrementado la producción de gas y petróleo por el fracking, sin provocar todavía graves afectaciones al acuífero y al medio ambiente, en lo cual no todo el mundo está de acuerdo, no significa que en los estados donde se concentra la riqueza energética –Coahuila entre ellos–, se vaya a tener el mismo cuidado. En México la corrupción ha permitido grandes abusos y negocios lucrativos al amparo del poder. En nuestro país las regulaciones son laxas y los dueños de las tierras, sobre todo si son campesinos o pequeños propietarios, obtienen beneficios mínimos, si no es que nulos, por los recursos del subsuelo.

En la inauguración de una pista del aeropuerto Plan de Guadalupe, y en el contexto de la sucesión estatal de 2017, el entonces gobernador Rubén Moreira dijo sin recato que el negocio del fracking representaba miles de millones de dólares sólo en Coahuila. “De ese tamaño es lo que está en juego”, advirtió. Sólo él sabe a qué se refería. Pero en un país donde no existen fronteras entre lo público y lo privado, los funcionarios aprovechan su posición para volverse empresarios o socios de inversionistas inescrupulosos. En Coahuila se llegó al extremo de celebrar tratos incluso con la delincuencia organizada. La Región Carbonífera no fue la única castigada por ese tipo de complicidades.

El capitalismo de compadres ha sido ruinoso para el país, pues favorece a los consorcios relacionados con el poder político, en perjuicio de la inmensa mayoría. López Obrador lo sabe y uno de sus planes consiste en desactivar esos círculos perversos. Su política antifracking es consecuente con la oposición de los países líderes de Europa (Alemania, Francia, Reino Unido, donde el cuidado a la salud y al medio ambiente es prioritario) a esa técnica.

Estados Unidos, China y Rusia apoyan la fractura hidráulica, pero no parece preocuparles el futuro del planeta. La idea de AMLO es aumentar la producción de gas y petróleo –resucitar a Pemex– por métodos convencionales y reducir la dependencia de hidrocarburos.
20 Octubre 2018 04:06:00
Bajo fuego cruzado
El periodismo en México se ejerce bajo fuego cruzado. Ni la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle) ni el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas han recibido apoyo suficiente para detener la escalada de violencia. Así lo advierte Gerardo Moyano en la edición 599 del catorcenario Espacio 4.

“El Informe 2018. Avances y tareas pendientes para el fortalecimiento de la libertad de expresión en México, del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), revela que ocho de cada 10 periodistas han sido intimidados al menos en una ocasión por la publicación de una nota, entrevista, o reportaje.

De los 220 periodistas consultados, el 77% dijo haber sido víctima de acoso; el 65%, de amenazas; el 34%, de violencia física; y el 29%, de privación de la libertad. El 90% cree que se encuentra en mayor riesgo que el resto de la población.

“Ante este panorama, siete de cada 10 periodistas considera que los medios de comunicación locales no pueden informar libremente por temor a agresiones, por lo cual recurren a la autocensura en temas relacionados con el gobierno, actores políticos o funcionarios públicos.

“Las principales agresiones contra periodistas proceden del sector público, por encima del crimen organizado. El 40% señaló que en 2017 sufrió al menos una agresión de funcionarios, principalmente policías estatales o municipales; el 37% apuntó al crimen organizado; y el 16%, a la Policía Federal o el Ejército. El informe de Casede también analiza la efectividad del Mecanismo de Protección y de la Feadle.

“Entre 2012 y mayo de 2018, el Mecanismo admitió 567 solicitudes de ingreso de las 678 recibidas (339 de periodistas y 228 defensores de derechos humanos) y otorgó 4 mil 523 medidas de protección: botones de pánico y patrullajes de policía. Sin embargo, no evitaron que 156 inscritos en el Mecanismo sufrieran ataques. Cándido Ríos (Veracruz) y Rubén Pat (Quintana Roo) fueron asesinados pese a estar bajo su amparo.

“Conrespecto a la Feadle, el informe destaca que entre 2010 y 2016, inició 806 averiguaciones previas por delitos contra periodistas y defensores de derechos, como amenazas, homicidio o privación de la libertad. Sin embargo, ‘el número de casos rezagados permanece alto, mientras que el de consignaciones (ante la justicia), muy bajo’.

“‘En2017, del total de averiguaciones previas en trámite (140), 127 permanecen en rezago (…). Y en 2018, de las 102 que están en trámite, 97 se encuentran rezagadas’, indica. Por otra parte, lamenta que, desde la implementación del nuevo Sistema Penal Acusatorio, en 2016, la Feadle haya logrado judicializar muy pocos casos ante los tribunales: uno en 2016 y cuatro en 2017.

“‘Tanto el Mecanismo como la Feadle han realizado esfuerzos para elevar su eficacia y efectividad. Sin embargo, es necesario mayor compromiso político desde el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo para desarrollar una estrategia de fortalecimiento de ambas instancias de prevención, protección y procuración de justicia. Esta será una tarea ineludible para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador’, concluye”.


19 Octubre 2018 04:00:00
La mano de Reyes
El presidente electo Andrés Manuel López Obrador recibió como ofrenda en su visita a Coahuila la incorporación a Morena del diputado Luis Fernando Salazar, hasta el miércoles pasado militante del PAN. La mano del futuro coordinador general del Gobierno federal, Reyes Flores Hurtado, se empieza a sentir también en la estructuración de un movimiento (Morena) como partido. Con la vista puesta en la gubernatura, el tándem de Armando Guadiana y Reyes tiene tiempo para articular territorial y sectorialmente una corriente cuya fuerza radica en un solo hombre: AMLO.

Morena debutó en Coahuila hace apenas un año. Con Guadiana como candidato a gobernador, recibió 151 votos (11.9% del total). La cifra es alta o baja según se la quiera ver. Elevada para una nueva formación y con respecto al otro partido de izquierda, el PRD, que recibió 21 mil papeletas (1.6%), pero muy por debajo del PRI y del PAN, cuya votación fue del 38.9 y el 36.4%, respectivamente. A escala municipal, solo se hizo con la alcaldía de Ocampo. Y aunque no ganó ningún distrito, obtuvo dos diputaciones de representación proporcional, una de las cuales (la de Elsa Villalobos), en la práctica pertenece a la bancada del PRI. Guadiana, pues, no provocó el despegue de Morena.

Sin embargo, el factor AMLO resultó determinante en los comicios federales y locales de julio pasado. Morena arrasó en Coahuila en la elección presidencial, ganó las senadurías de mayoría por un margen de 3.8%, tres de las siete diputaciones (ahora tendrá cuatro con la de Salazar) y las alcaldías de Francisco I. Madero, Matamoros, Parras y Piedras Negras con el expriista Claudio Bres, quien ya ha ocupado en cargo en dos ocasiones. El reto de Morena consiste en desarrollar estructuras y presentar a los coahuilenses líderes creíbles y con prestigio, pues AMLO ya no volverá a estar en las boletas, y su desempeño en la Presidencia incidirá, positiva o negativamente, en el ánimo ciudadano en futuros procesos comiciales.

Los cuadros, los votos y la militancia de Morena provienen en su mayoría de otros partidos, por varias razones: 1) el agotamiento del PRI, el PAN y el PRD como opciones de gobierno; 2) la corrupción del sistema político; y 3) el clamor por un cambio real asociado al único líder que lo ofrecía. Si AMLO no cumple su agenda en plazos razonables, él y Morena empezarán a perder apoyo. Empero, el PRI y el PAN no han hecho nada para atraer a los electores frustrados. En esa tesitura, el expresidente Felipe Calderón propone crear un nuevo partido quizá como reemplazo del PAN. AMLO dio el paso con Morena y acabó con el PRD y con el PRI en una sola elección.

En Coahuila, como en el resto del país, Morena puede desinflarse con la misma celeridad con que se convirtió en la primera fuerza política; al PAN ya le pasó con Fox. Si las elecciones para gobernador fueran hoy, el partido de AMLO arrollaría, como, todo indica, ocurrirá en Baja California el año próximo. Sin embargo, las votaciones serán en 2023, quinto año de la gestión de AMLO; si los resultados son favorables, la alternancia sería con Morena. Pero si el presidente incumple sus compromisos y hace la vista gorda con la corrupción, se cumpliría el refrán según el cual “del plato a la boca se cae la sopa”. Morena necesita operadores y cuadros. Por eso aceptó a Salazar, cuya afiliación a Morena provocó en las redes reacciones enconadas.
17 Octubre 2018 04:02:00
Visita presidencial
Andrés Manuel López Obrador derrotó en las elecciones de julio no solo al PRI, sino a los gobernadores, excepto al de Guanajuato, Miguel Márquez (PAN). En la entidad donde Vicente Fox alzó el vuelo hacia Los Pinos, Ricardo Anaya recibió 940 mil votos contra 707 mil de AMLO. En 2008, el líder de Acción Nacional, Germán Martínez, se propuso “guanajuatizar” a México para pintarlo todo de azul y blanco. Paradojas de la política: 10 años después, el color que cubre prácticamente todo el territorio es el pantone 1805 del Movimiento de Regeneración Nacional, Martínez es senador de Morena y el 1 de diciembre asumirá la dirección del IMSS.

Los gobernadores son cabeza de su partido y, en esa categoría, operadores electorales. Pues bien, ni los mandatarios del PRI, del PAN, del PRD ni del Verde pudieron contener la ola de Morena. Con esa seguridad, AMLO recorre las capitales de los estados. No tanto para agradecer el voto, sino para recordarle a los ejecutivos locales que las cosas cambiarán una vez que se cruce sobre el pecho la banda presidencial. En los últimos 18 años, los gobernadores fueron los verdaderos amos del país y el presidente un figurante; sobre todo Peña, quien, atrapado en una intrincada red de complicidades, terminó por convertirse en su rehén.

El turno en la agenda de AMLO corresponde a Coahuila. El presidente más legitimado se reunirá este jueves en Saltillo con el gobernador Miguel Riquelme y más tarde encabezará un mitin en la Plaza de Armas. AMLO recibirá –como Riquelme– un Gobierno en bancarrota económica, política y moral.

La indignación social que le permitió al tabasqueño ganar abrumadoramente, estuvo a punto de hacer perder al PRI la gubernatura el año pasado. La elevada legitimidad de AMLO contrasta con el déficit del exalcalde de Torreón.

Coahuila es uno de los estados más castigados por la corrupción, la impunidad, el nepotismo, la violencia y la incuria del Gobierno federal. La Administración de Enrique Martínez (EM) comprendió el último año de la presidencia de Ernesto Zedillo y los primeros cinco de la de Fox.

En el sexenio de EM hubo orden, tres de secuestros (uno cada 2 años en promedio), y se entregaron finanzas sanas: cero adeudos bancarios y los pasivos con proveedores rondaban los 380 millones de pesos. Pero el gobernador perdió la brújula: descuidó la sucesión local por querer ser presidente; los Moreira atizaron su ego y al final le comieron el mandado. EM será recordado por ese fallo, no por la deuda cero.

En el docenio de los Moreira –uno gobernó con Calderón en guerra y otro con Peña Nieto en Babia–, la deuda se disparó a 38 mil millones de pesos; las matanzas más mediáticas fueron las de Allende y Piedras Negras, pero también las hubo en La Laguna y en el resto de las regiones; los desaparecidos se contaron por millares; los cárteles de la droga secuestraron al estado, financiaron campañas políticas y adquirieron derecho de picaporte en las principales oficinas de Gobierno; cientos o miles de millones de pesos se desviaron a empresas fantasma, algunas propiedad de altos funcionarios; los fondos de pensiones quebraron; los servicios de salud colapsaron; la justicia se envileció; el Sistema Estatal Anticorrupción responde al interés del moreitaro; y las instituciones, en general, entraron en crisis.

AMLO puede ahorrarse el agradecimiento por los votos recibidos en Coahuila (609 mil 362). La ciudadanía exige justicia y reparación, no soflamas.
16 Octubre 2018 04:02:00
Presidente escapista
Ningún líder del planeta ha de levantarse de la cama con la idea de generarle conflictos a su país o de causarle algún quebranto, a menos que le falte un tornillo como a Donald Trump. Enrique Peña Nieto ha reconocido errores y pedido perdón por algunos de ellos, en el ocaso de su Gobierno. Sin embargo, las afrentas acumuladas a lo largo del sexenio fueron tantas y tan recurrentes que los mexicanos no parecen dispuestos a ser indulgentes con su Presidente, como hicieron con Miguel de la Madrid, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, de los cuales el único con estatura moral y talla de estadista es el segundo de ellos.

A diferencia de Carlos Salinas de Gortari y de Peña Nieto, Zedillo provenía también de la cultura del esfuerzo y no del privilegio, igual que Luis Donaldo Colosio, de quien fue coordinador de campaña y sustituto después de su asesinato en Lomas Taurinas. El expresidente no es de los nostálgicos del poder como la mayoría de sus predecesores y de quienes le sucedieron en el cargo. Reside en el extranjero y renunció a la pensión de 2.5 millones de pesos mensuales mucho antes de que López Obrador propusiera suprimir tal beneficio.

Zedillo visitó México el 24 de septiembre para participar en la reunión de la Comisión Global de Política de Drogas, en la cual admitió haber equivocado la estrategia de combatir el narcotráfico con la fuerza. “La prohibición está mal, la prohibición está causando mucho daño, la prohibición debe ser eliminada y en su lugar debemos tener políticas basadas en la regulación”. El prestigio del exlíder mexicano le permite presentarse en cualquier escenario, ser escuchado y tratado con respeto.

Peña Nieto prefirió el escapismo. La Silla del Águila resultó demasiado grande para un político sin experiencia en la arena nacional ni roce internacional. Formado en la escuela de los millonarios de Atlacomulco –la del profesor Carlos Hank González–, fue diputado local, secretario de Administración con su tío Arturo Montiel –otro de “Los 10 Mexicanos más Corruptos” de 2013, según la revista Forbes– y Gobernador de Estado de México. Tal vez en otro tiempo, como en el de Miguel Alemán –con un perfil parecido al suyo y un Gobierno igualmente proclive a los negocios al amparo del poder–, podría haber tenido un sexenio menos azaroso, aunque no exento de escándalos y de repudio social. Tratar de revivir la presidencia imperial resultó suicida.

Cuando Peña se vio rebasado por la realidad, se evadió de ella. Encerrado en Los Pinos a cal y canto –como en campaña lo hizo en los baños de la Universidad Iberoamericana y lo volvió a hacer en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, la Casa Blanca y la corrupción de los gobernadores (los Duarte, los Moreira, los Herrera, los Alonso, los Borge, los Medina)– dejó de gobernar y abandonó a México a su suerte. El país jamás se le había salido de las manos a ningún presidente como a él –ni siquiera a Fox–. Nunca –ni con Calderón– tanta barbarie. Ni en los peores momentos la delincuencia había sometido al poder político. Y pocas veces el pueblo, indignado por la incuria de un Gobierno que convirtió la esperanza en horror y cerró los ojos frente a millares de desaparecidos, de fosas clandestinas y de morgues rodantes, le había dado al Presidente y a su partido un puntapié en el trasero como ocurrió el 1 de julio. ¿Está AMLO a la altura de la circunstancia? Pronto lo sabremos.
15 Octubre 2018 04:00:00
Fratricidio político
El tiempo sacó a la luz la tendencia cainita de Rubén Moreira. Dio muerte política a su hermano para salvarse él. La historia, sin embargo, dista mucho de haber terminado; y menos como lo planeó el “intelectual” del clan. Mientras Humberto no confiese –sin bravuconadas, hipérboles ni improperios– cuánto dinero del estado –con cargo al presupuesto y a la megadeuda– desvió para imponer a su hermano en la Gubernatura, la ruptura entre ellos será una farsa; puede haber distanciamiento, mas no guerra. En términos patrimoniales y políticos, Rubén debe lo que hoy es a Humberto y no al revés.

Cerebro del moreirato, Rubén gobernó el estado y por tanto es responsable de su ruina y saldo trágico: crisis financiera, masacres y latrocinios. Su hermano le dio facultades para quitar y poner secretarios, manejar el Congreso, el PRI, el Instituto Electoral, la Comisión de Derechos Humanos, la relación con la prensa, la Procuraduría de Justicia, el Tribunal de Justicia y la Secretaría de Finanzas a través de María Esther Monsiváis, una de las operadoras de las empresas fantasma a las cuales se desviaron alrededor de 500 millones de pesos, sólo en dos años de su administración.

Mientras Humberto se rendía culto, adquiría medios de comunicación, compraba lealtades, repartía dinero por dondequiera, satirizaba a los empresarios que comían de su mano y guardaba las pruebas para exhibirlas cuando fuera necesario; la delincuencia organizada tomaba el control del estado y sobornaba a políticos y autoridades, según han confesado operadores de Los Zetas en una Corte de Texas. Dominado por la megalomanía, Moreira I pensó, como Enrique Martínez, que podía ser presidente. No del PRI, de la República. Para ello se vinculó con el cártel de Atlacomulco y Peña lo instaló en el despacho del CEN priista antes ocupado por Luis Donaldo Colosio.

La hibris de los Moreira ha sido castigada con rigor. “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”, advierte un aforismo griego. Pero no basta. También deben ser investigados por la deuda, las empresas fachada, los crímenes de lesa humanidad denunciados ante la Corte Penal Internacional y otros desafueros.

Sin embargo, la atención sigue centrada en Humberto. Rubén, después de su efímero paso por la secretaría general del PRI, se refugió en el Congreso.

En la edición 2168 de la revista Proceso, Rocha dedica su cartón “Nombrar la soga” a un tema recurrente en la campaña de López Obrador (la corrupción) y a una declaración suya como presidente electo (la bancarrota del país por el saqueo indiscriminado de recursos públicos). En la caricatura aparecen frente a AMLO los exgobernadores Javier Duarte (Veracruz), Humberto Moreira (Coahuila), César Duarte (Chihuahua) y la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles. El primero con un grillete flotante y todos con bultos de dinero. El grupo replica a coro: “¡Qué irresponsable! Con esas palabras (‘México está en bancarrota’) puede llevar al país a la ruina”.

¿Por qué solo Humberto en la caricatura y no también Rubén? “Después de mí, el diluvio” –frase atribuida a Luis XIV, el Rey Sol–, parece ser el mensaje del cainita. Como parte del fratricidio político, Moreira II tejió para él una red de protección y a su hermano lo mandó al foso de los cocodrilos. Rubén guardó silencio cuando expulsaron a Humberto del PRI.

En vez de ponerse de parte de quien depositó en él su confianza y le entregó todo el poder y las llaves de la tesorería, se alió con el pusilánime presidente de ese partido, Enrique Ochoa. Ambos –hoy diputados plurinominales– son responsables de la derrota del PRI en las elecciones de julio. Rubén es candidato a ser investigado por AMLO.
13 Octubre 2018 04:00:00
El país más violento
La crisis de derechos humanos iniciada en el sexenio de Felipe Calderón y agravada en el de Peña Nieto es uno de los temas más apremiantes para el gobierno de López Obrador, como lo apunta Édgar London en el nuevo número de Espacio 4.

“Desde que el Congreso federal aprobó el año pasado la Ley de Seguridad Interior para regular la intervención de los militares en tareas de seguridad pública, múltiples voces se han alzado en contra de esa medida. El colectivo #SeguridadSinGuerra, formado por alrededor de 300 organizaciones y personas, busca revertir la presencia de las fuerzas castrenses en las calles e impulsa la profesionalización de las policías y el fortalecimiento de las instituciones de procuración de justicia.

“En este ámbito, y ante la cercanía del relevo presidencial, senadores del PAN, MC, PT y Morena se han hecho eco de las demandas ciudadanas. El 6 de septiembre suscribieron una iniciativa para abrogar la Ley de Seguridad Interior. El proyecto –propuesto por Emilio Álvarez Icaza, senador sin partido– busca enviar un mensaje claro a ese respecto, de acuerdo con la necesidad de transformar al país que exigieron más de 30 millones de mexicanos en las elecciones del 1 de julio. De igual modo, se acopla a las declaraciones del presidente electo cuando augura una nueva estrategia que no combata la violencia con más violencia.

“‘(La) ley está fuertemente cuestionada por todo tipo de organismos de derechos humanos, civiles... nacionales e internacionales’, señala Álvarez. (…) ‘Más de 36 mil personas desaparecidas, consignadas según la cifra oficial; más de 150 mil personas asesinadas, más de 280 mil personas en desplazamiento interno y más de 6 mil víctimas de tortura’, apuntó.

“México es el país más violento de América. Así lo cataloga el Programa de Datos sobre Conflictos, estudio desarrollado por el Departamento de Investigación sobre la Paz y Conflictos de la Universidad de Upsala, en Suecia. Se trata de un trabajo que se realiza periódicamente con el objetivo de recopilar información sobre conflictos en el mundo.

“La cruzada contra el narcotráfico, iniciada por Felipe Calderón, ha cobrado más vidas en el Gobierno de Enrique Peña Nieto. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre 2007 y 2016 se registraron 174 mil 652 homicidios. Las organizaciones de derechos humanos no coinciden en las cifras sobre desapariciones, pero las más conservadoras oscilan entre 30 mil y 50 mil víctimas. En muchas ocasiones, con la participación directa de las fuerzas del orden, como sucedió en el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

“Otra muestra inobjetable de los índices de violencia en el país lo representa el número de fosas clandestinas que se han descubierto desde que comenzó la guerra contra el narcotráfico. Entre 2007 –cuando Felipe Calderón iniciaba su Administración– y el mes pasado, la CNDH ha encontrado 307, de las cuales se han exhumado los restos de 3 mil 934 personas. (…) ‘La CNDH ve con preocupación el que en muchas regiones del país se incrementen los hallazgos de fosas clandestinas y, por consiguiente, el número de cadáveres y/o restos humanos de ellas exhumado.

“‘Por ello, destaca la importancia de que las actuales autoridades de los tres niveles de Gobierno y las que próximamente asumirán las responsabilidades de la conducción del país establezcan en el corto plazo una política integral que prevenga, investigue y sancione las violaciones que se generan con la práctica de realizar inhumaciones en fosas clandestinas’, indicó el organismo en un comunicado”. (Texto completo en: http:/www.espacio4.com/)


12 Octubre 2018 04:03:00
Intolerancia y soberbia
Andrés Manuel López Obrador es un político de espacios abiertos y contacto personal. El jueves próximo volverá a la Plaza de Armas de Saltillo, en plan triunfal, para agradecer el apoyo de los coahuilenses que le permitió ganar la presidencia en su tercer intento. Reyes Flores Hurtado, coordinador de transición del Gobierno federal, organiza el mitin frente a la sede del Poder Ejecutivo local donde, como líder del PAN, realizó una huelga de hambre. Otro protagonista será el senador Armando Guadiana, quien ha presentado puntos de acuerdo para auditar las universidades públicas y atender las demandas del magisterio en materia de salud y seguridad social.

En Coahuila, donde “se siente el mejor PRI de México” (Claudia Ruiz Massieu, dixit), AMLO obtuvo 609 mil votos, un cuarto de millón más que José Antonio Meade. Morena ganó además las senadurías de mayoría y las diputaciones de los distritos II (San Pedro), III (Monclova) y VI (Torreón). El Presidente electo llegará con algunas abolladuras en su imagen. La más notable por la fastuosa boda de su amigo y compañero de mil batallas, César Yáñez, llevada al paroxismo del ridículo por la revista ¡Hola!. La misma que aportó el arsenal sobre la casa blanca, la cual no solo se convertiría en uno de los mayores escándalos del sexenio del presidente Peña Nieto, sino en el nadir del Gobierno que prometió salvar a México y al final terminó por ser el hazmerreír del mundo.

Si no ejercer el poder, como ocurrió con Peña, tiene un costo elevado para el país y para la institución, el desgaste por ostentarlo antes de tiempo puede ser mayor. AMLO ha cuidado escrupulosamente su imagen de político honrado y austero, pero a su discurso no le dedica la misma atención, y eso espanta; no solo a los inversionistas y a los mercados, sino a cualquiera. Yáñez aprovechó quizá esa inconsistencia para echar la casa por la ventana, así haya sido la familia de la novia, Dulce Silva, la que sufragó los gastos. Si el futuro coordinador de política y gobierno no puso al tanto a su jefe del tipo de boda al que lo invitaba y de la cobertura en una revista para reyes, magnates y faranduleros, craso error. Y si AMLO acudió con conocimiento de causa, atenido a que todo se le perdona, gravísimo. Primero, porque ya no se le juzga como candidato, sino como Presidente, aun sin entrar todavía en funciones; y segundo, porque en las “benditas redes” los juicios son sumarios.

AMLO acusó el golpe. Sin embargo, en vez de reaccionar con humildad y reconocer su error y el de Yáñez, respondió al estilo Peña Nieto, quien pide contar solo lo bueno o, dicho de otro modo: “ya chole con tus quejas”. El miércoles pasado, en Estado de México, donde Morena recibió 4.3 millones de votos –casi tres veces más que el PRI–, López Obrador convirtió el agradecimiento en reproche a los medios de comunicación por no hablar de la cuarta transformación, la cual, según él, camina viento en popa. “¿Ya sabían ustedes eso? ¡No! ¡Porque eso no se difunde mucho! Pero si se trata de decir que estoy enfermo, ¡ah, sí: noticia nacional! ¡La fiesta de quien se casó! ¡Eso sí: difusión, para querer dar la imagen de que nosotros somos iguales, y para que puedan decir ‘ya ven: son lo mismo’, pues no, no somos iguales, ¡nosotros somos honestos y actuamos con humildad!”. (Reforma, 11.10.18) Los problemas de Peña son la intolerancia y la soberbia. AMLO adolece de los mismos. ¿Dónde está, pues, la diferencia?
10 Octubre 2018 04:02:00
El castigo de Némesis
El vacío de poder por el debilitamiento del presidente Peña lo llena con creces Andrés Manuel López Obrador. El mandatario electo suaviza sobre la marcha algunas de sus propuestas más polémicas, extiende y revoca nombramientos y centra la atención de analistas y caricaturistas políticos, mientras el inquilino de Los Pinos brilla por su ausencia. En el primer informe de su primo Alfredo del Mazo, Peña anunció su regreso al Estado de México y prometió “no causar molestias”. Sólo eso faltaba después de una Presidencia desastrosa.

La Casa Blanca a la que Peña y su esposa Angélica Rivera planeaban retirarse, devino en escándalo. Origen de la decadencia temprana de la popularidad de un matrimonio con ribetes de cuento de hadas o culebrón de Televisa, la residencia fue abandonada en diciembre de 2014, apenas un mes después de conocida su existencia y la manera como se adquirió, por una investigación de Aristegui Noticias.

Valuada en 7 millones de dólares (86 millones de pesos al tipo de cambio de entonces), la casa blanca regresó a su dueño original: Ingeniería Inmobiliaria del Centro, S. A. de C. V., del Grupo Higa, uno de los contratistas preferidos de Peña como gobernador de Estado de México y Presidente de la República. La propiedad fue la Némesis a la arrogancia de la clase política de un país empobrecido y agraviado por la corrupción. “En nuestra casa llevamos una vida lo más normal posible. (A nuestros hijos) les he hecho saber que Los Pinos nos será prestado sólo por seis años y que su verdadera casa, su hogar, es esta donde hemos hecho este reportaje”, declaró Rivera a la revista ¡Hola! (mayo de 2013.)

El envanecimiento y la ostentación de lujo y opulencia removieron el encono social contra la clase política y dieron al traste con la imagen de un Presidente escaso luces y de una actriz medianamente exitosa. Las consecuencias, sin embargo, fueron más profundas. El 6 de noviembre de 2014, el Gobierno canceló el proyecto del tren de alta velocidad México-Querétaro, cuya licitación la había ganado una asociación de empresas encabezada por la multinacional China Railway Construction Corporation (CRCC). Uno de los socios mexicanos era Constructora Teya, de Grupo Higa.

La anulación de la obra, calculada en 3 mil 750 millones de dólares, disgustó a los inversores chinos. CRCC reclamó al Gobierno mexicano una indemnización por 600 millones de dólares, de los cuales finalmente obtuvo 16 millones. (Aristegui Noticias, 03-12-14). Los efectos del descrédito han sido duraderos. Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), cita un ejemplo:

“Hace dos semanas, un amigo que encabeza una dinámica startup de tecnología viajó a China en busca de nuevos inversionistas. (...) Durante cuatro meses cortejó a sus socios potenciales y recibió señales muy positivas. Sin embargo, ya en Shanghái, apareció un tema incómodo en la agenda. ‘Nuestros jefes, dijeron los chinos, están muy preocupados por el tema de la cancelación del tren a Querétaro’ (...) Casi cuatro años después, el tema apareció en el centro de una mesa de negociaciones en Beijing. El prometedor acercamiento de la startup mexicana con los inversionistas chinos se diluyó en un memorándum de entendimiento con compromisos modestos. En el círculo de inversionistas chinos, el nombre de México aún genera desconfianza”. (“Autosabotaje”, Reforma, 16-09-18.)
09 Octubre 2018 04:03:00
México: vacío de poder
Las transiciones presidenciales en México son demasiado prolongadas y algunas, como la actual, han puesto en riesgo la estabilidad del país. El abandono de las responsabilidades y el vacío dejado por Enrique Peña Nieto incluso antes de las elecciones de julio, en las cuales su partido (PRI) quedó reducido a escombros, lo cubre mediáticamente Andrés Manuel López Obrador, pues aún no tiene facultades para tomar decisiones de Estado, y lo aprovechan los grupos de interés y la delincuencia organizada.

En ese interregno surgió el conflicto en la UNAM y la violencia se recrudeció. Cuando el relevo era entre priistas, el sucesor administraba sus presentaciones públicas para no eclipsar a quien le había heredado la presidencia. El soberano disponía hasta de cinco meses –entre la elección y la toma de posesión– para asimilar el impacto por la pérdida del poder, recibir honores –tan fingidos como inútiles y efímeros–, borrar huellas y entregar la casa en orden simulado, con la seguridad de no ser

perseguido.

Vicente Fox, el presidente de la primera alternancia, respetó la tradición. Tampoco tenía argumentos para disputarle espacios y reconocimiento a Ernesto Zedillo, quien, en su primer contacto el 3 de julio de 1994, le hizo una sola recomendación: “No moverle a la economía” –dicho por el panista–.

Además de promover las reformas que posibilitaron el cambio pacífico de partido en el gobierno, Zedillo finalizó el ciclo de las crisis financieras y devaluatorias que caracterizaban los finales de sexenio, desde Luis Echeverría (1970-1976) hasta Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

En el gobierno zedillista no hubo grandes casos de corrupción, y menos que lo involucraran a él o a su familia; la administración de Peña Nieto, en cambio, estuvo plagada de escándalos. Zedillo ha sido el primer presidente que, sin aspavientos, atacó la corrupción y los abusos del círculo más cercano de su predecesor. Raúl Salinas de Gortari pasó 10 años en prisión por delitos de enriquecimiento ilícito (Suiza le congeló cuentas por 160 millones de dólares), lavado de dinero y el asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu (padre de Claudia Ruiz Massieu, presidente del PRI) de los cuales fue absuelto.

En una declaración semejante al “perdón y olvido” del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, Fox abandonó entonces el discurso anticorrupción y alzó la bandera blanca: “No vamos a mirar mucho al pasado porque nos interesa más el futuro (tampoco) queremos ir por la vía del borrón y cuenta nueva (ni) caer en una cacería de brujas”. (El País, 04-07-2000). La claudicación temprana de Fox para atacar el flagelo constituyó una de las principales traiciones del “gobierno del cambio” que todavía hoy más se le reprochan.

Fox liberó a Raúl Salinas en el penúltimo año de su administración y el Pemexgate, el caso más sonado de corrupción investigado en su sexenio, expiró en 2011. Ninguno de los responsables purgó prisión por desviar mil 500 millones de pesos a la campaña presidencial de Francisco Labastida.

El PRI pagó una multa por mil millones de pesos, y asunto arreglado. Pemex, una de las cajas chicas del gobierno y su partido, terminó por quebrar en el gobierno de Peña Nieto. El líder petrolero Carlos Romero Deschamps, uno de acusados del peculado electoral, aparece entre “los 10 mexicanos más corruptos de 2013” de la revista Forbes. Rogelio Montemayor, a la sazón director de Pemex, fue absuelto y ahora preside el Clúster de Energía de Coahuila, cuyo principal negocio será el gas en la Cuenca de Burgos mediante la técnica de fracturación hidráulica (fracking), si AMLO lo permite.
08 Octubre 2018 04:03:00
Presidencias infames
El perdón solicitado por José López Portillo a los mexicanos por haberlos engañado, después de prometerles abundancia, pese a su teatralidad, pareció más auténtico que el de Enrique Peña Nieto por no salvar a México de su gobierno, el cual pasará a la historia como uno de los más infames. Su administración sólo es equiparable a la de Salinas de Gortari, excepto por su incompetencia, pues la del villano favorito promovió la modernización del país, para favorecer el capitalismo de compadres, pero al final sus altos niveles de aprobación se hicieron añicos por la corrupción y los crímenes políticos (Colosio y Ruiz Massieu entre los más relevantes), el magnicidio del cardenal Posadas Ocampo, la expansión del narcotráfico y su colusión con las más altas esferas del poder.

Autodenominado “el último presidente de la Revolución”, López Portillo lloró en su último informe desde la tribuna del Congreso por haberle fallado “a los desposeídos y marginados”; y a partir de su experiencia personal, anticipó lo que hoy somos: un país de cínicos. El líder frívolo y vanidoso que sin pudor exhibió sus amoríos, devaluó la institución presidencial y se enorgulleció del nepotismo, asestó un último golpe al estatizar una banca ciertamente abusiva y usurera, pero entregarla a políticos significó poner a la Iglesia en manos de Lutero. Salinas convirtió el error en oportunidad y privatizó los bancos entre cuates, como lo hizo con Telmex, Altos Hornos de México, TV Azteca y decenas de empresas, antes propiedad del Estado.

Peña Nieto pide un día al país perdón y al siguiente extiende certificado de buena conducta a la pareja imperial de Veracruz formada por Javier Duarte y Karime Macías (Coahuila también tuvo la suya), cuyas tropelías, cometidas a ciencia y paciencia de Los Pinos, causaron muerte y destrucción. El mismo trato recibieron otros incondicionales del presidente: los exgobernadores Humberto y Rubén Moreira, de Coahuila; Ángel Aguirre, de Guerrero, en funciones cuando 43 normalistas de Ayotzinapa fueron desaparecidos y acaso exterminados; el prófugo César Duarte, de Chihuahua; Jorge Herrera, de Durango, y Miguel Alonso, de Zacatecas. Todos ellos, supuestos financistas –con cargo al erario– de la campaña presidencial peñista. “Como se llega al poder, así se gobierna”, advierte el colombiano Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia, quien ha adecentado la política y algún día será presidente.

¿Qué tipo de expresidencia le aguarda a Peña Nieto? A López Portillo le ladraban por haber faltado también a su promesa de “defender al peso como un perro”; en su sexenio, la moneda se devaluó 886% (Banxico). Miguel de la Madrid, a pesar de su grisura, fue respetado, podía salir sin aparato de seguridad como el que ahora ostentan los Moreira y su cancerbero Ramos Gloria, cuya función consistía en detener cuanta denuncia llegaba a la Procuraduría de Justicia contra quienes lo humillaban públicamente y en privado. Antes de morir, De la Madrid tuvo el coraje de aceptar el error de haber entregado la Presidencia a los Salinas (Carlos y Raúl), en una entrevista con Carmen Aristegui para el libro Transición. Los calificó de inmorales. (¿Algún día hará lo mismo Enrique Martínez con respecto a los Moreira?) Carlos Salinas se exilió en Irlanda quizá temeroso de ser detenido como su hermano Raúl, por el gobierno de Ernesto Zedillo. Peña Nieto se encerrará en el Estado de México –¿dónde más?–, pero nunca hallará paz.
06 Octubre 2018 04:00:00
La mano de AMLO
El regreso de Carmen Aristegui a la radio lo anticipó el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. ¿Es bueno o malo que así haya ocurrido? La propia periodista admite el riesgo, escribe Gerardo Moyano en la sección de Medios de Espacio 4 (598).

«“Le pido que venga a este estrado para poder formalizar este anuncio (...) el licenciado Andrés Manuel López Obrador, que aquí nos acompaña y que nos dará los detalles...”, dijo Carmen Aristegui en la conferencia de prensa del 28 de septiembre, en la cual anunció su regreso a la radio pública a través de Grupo Radio Centro (GRC).

»La broma no era inocente. Semanas atrás, el presidente electo había dicho que “procuraría” el regreso de Carmen Aristegui y José Gutiérrez Vivó para “que se les reivindique, y que nunca más se vuelva a censurar a un medio de comunicación”. Aristegui fue despedida de MVS Radio en 2015 tras la investigación de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto. Gutiérrez Vivó salió del aire en 2007, tras denunciar “lo incómodo” que resultaba su noticiario para el Gobierno y para la familia Aguirre, propietaria de GRC (Espacio 4, 596).

»El anuncio de AMLO le había generado “sentimientos encontrados” a la periodista, quien aplaudió el compromiso con la libertad de expresión, pero también expresó dudas por el hecho de que el presidente “pudiera intervenir de esa manera”. Para sus detractores, lo que en realidad procura el presidente electo es tener periodistas y medios influyentes a su servicio. De ahí la broma de Aristegui y los cuestionamientos en las redes sociales sobre si la periodista mantendrá su postura crítica y de denuncia con el nuevo gobierno, o se convertirá en su “palera”.

»Aristegui no regresará a MVS, empresa con la cual continúa un litigio que amenaza con llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sino con su competidor más serio: GRC. La apuesta del consorcio radial de la familia Aguirre es retransmitir el programa que la periodista difunde a través del portal de Aristegui Noticias para que “este noticiario se convierta rápidamente en el espacio informativo más escuchado de la República Mexicana”. El programa podrá escucharse en la frecuencia modulada 97.7, a partir del 17 de octubre, de siete a 10 de la mañana.

»Juan Aguirre Abdó, consejero e hijo del presidente de GRC, Francisco Aguirre Gómez, aseguró que “el margen de libertad (de Aristegui) es absoluto, dado que el contenido (…) va a ser generado inclusive desde (...) el mismo estudio desde donde se está generando. Nosotros lo que estamos haciendo con esta alianza es tomar la señal”, dijo.

»“Adicionalmente, esta alianza implica básicamente la representación de este contenido a nivel nacional. Por ejemplo: si no tenemos cobertura en Culiacán, un radiodifusor local puede hacer la alianza con nosotros, como representantes de este contenido”, explicó. Para Aristegui, el acuerdo vence a la censura impuesta por el Gobierno. “Hemos estado fuera de la radio mexicana por más de tres años y medio por un tema de censura. Los periodistas que estuvimos involucrados en la investigación de la ‘Casa Blanca’ de Enrique Peña Nieto. Es un tema que queda ahí como una historia hecha por periodistas mexicanos. Nunca la pudimos publicar en el medio que debió ser publicada”, señaló. El regreso de Aristegui representa “un avance extraordinario” para la libertad de expresión. “Carmen es una periodista profesional, una periodista independiente, libre”, dijo AMLO el 1 de octubre».


.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
05 Octubre 2018 04:02:00
La hora de la verdad
El pasmo y la indignación no eran para menos. Un líder de opinión de La Laguna compartió por WhatsApp una nota de El Diario de Coahuila titulada: “Álvaro Moreira nuevo presidente del PRI”. En la fotografía –de archivo, lo cual no aclara– Miguel Riquelme abraza efusivamente a Moreira IV. “¿Alguien tiene duda de quién manda?”, pregunta mi paisano. Visto así, la respuesta saltaría a los ojos, pero mandar al benjamín del clan a cuidar las catacumbas por unas horas, tiene otro mensaje: terminar de sacudirse a los Moreira.

La operación limpieza (no ha llegado a purga, pues esta implica castigo) empezó en los primeros meses del sexenio: el muñidor del moreirato, David Aguillón, fue desalojado de las onerosas oficinas de la Fundación Colosio. Sería bueno saber si también ya dejó de ser proveedor del Gobierno. La escoba ha recorrido la mayoría de las dependencias, pero aún hay muchos enquistados. Homero Ramos Gloria, otro de los correveidiles del tándem Humberto-Rubén, fue vetado para ocupar la Fiscalía General del Estado y la Secretaría del Ayuntamiento de Saltillo. También han pasado los mejores días de Moreira III (Carlos) en el SNTE.

Álvaro ocupa la presidencia del CDE del PRI por nepotismo y por escalafón, no por méritos, pues estos dejaron de ser condición para encabezar un partido cuya jefatura fue ocupada en otro tiempo por políticos con formación, trayectoria y cultura (Federico Berrueto Ramón, Óscar Flores Tapia, José de las Fuentes y Florencio Barrera Fuen-tes), no por figurantes. En el sexenio pasado, Moreira IV tuvo a su servicio al director del Deporte, Jorge Pablo Chapoy –quería ser arquero; otros del clan, ahora con dinero, prefieren el golf–. Mientras, el gobierno le regateaba apoyo a Ernesto Boardman (Nuevo León lo presume, pero es de Ramos Arizpe), único representante de México en los Juegos Olímpicos de Río en esa disciplina (su especialidad es el recurvo individual). Y como en Coahuila una irregularidad se cubre con otra, a Chapoy le detectaron desvíos por más de dos millones de pesos.

A Álvaro las enseñanzas de Chapoy le sirvieron de muy poco (“lo que natura non da, Salamanca non presta”). En las urnas, la mayoría de los tiros le han salido por la culata. El año pasado, el PRI retuvo por los pelos la gubernatura en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuyo fallo estuvo a todas luces manipulado. Sin embargo, no pudo conservar la mayoría en el Congreso local ni las principales alcaldías; en compensación, recuperó la de Saltillo. Las cosas empeoraron en julio, pues además de perder nuevamente Torreón, Monclova y Acuña, Morena arrasó en Piedras Negras, Matamoros, Francisco I. Madero y Parras. De las elecciones federales, ni qué decir tiene. Rodrigo Fuentes, cuya marca en derrotas es casi perfecta, cantó carro completo, y por poco acierta. Pero fue el partido de AMLO –no el de Peña Nieto ni el de los Moreira– el que estuvo a punto de ganarlo todo. Sólo le faltaron cuatro distritos.

El primer informe de Riquelme se aproxima y es tiempo de asumir por completo y sin asomo de dudas el control político del estado y de una administración todavía con tufo moreirista. El Gobernador puede deberle mucho a Rubén, pero su responsabilidad constitucional lo rebasa y no admite dilaciones, salvedades ni medias tintas. Moreira II profundizó la crisis de la megadeuda y apoyó a Riquelme para salvarse. La cuenta entre ellos está saldada, pero no el daño y los agravios a Coahuila.
03 Octubre 2018 04:00:00
Coahuila: la otra mafia
Los arreglos del Gobierno con la delincuencia organizada durante el moreirato dieron origen a las masacres en Allende y Piedras Negras y a las desapariciones forzadas en Torreón, Monclova y otros municipios, dice Armando Guadiana.

En la entrevista con Espacio 4, el senador de Morena habla sobre la tarea de Reyes Flores Hurtado como representante de AMLO en el estado, de su compromiso para castigar la corrupción y de por qué Torreón aún no cuenta con drenaje pluvial: “el dinero se utilizó para otros menesteres o se lo robaron”. Por otra parte, destaca el liderazgo del alcalde lagunero Jorge Zermeño. ¿Su rival en las elecciones para la Gubernatua de 2023?

Reconoce el compromiso de investigar la megadeuda. “Veré de qué manera, para no hablar por hablar, como muchos senadores. Quiero analizar con los abogados lo que sea más prudente y tenga mayor efectividad y trascendencia. Si queda en el tintero no serviría para nada. Lo voy a hacer pronto, pero en forma analítica y estudiada, desde el punto de vista jurídico. Vamos a pedirle a los diputados su apoyo, sobre todo a los de Morena: José Ángel Pérez, Javier Borrego y Melva Farías”.

También aborda el problema de las inundaciones en Torreón, provocadas por las lluvias. “Reyes Flores ya tuvo una reunión con Zermeño, quien ha sido un buen alcalde.

Tan es así, que lo demostraron las urnas, donde ganó dos a uno contra el más cercano perseguidor. Y eso que tenía muchas cosas en contra, digo, de la fuerza pública, pero de la ciudadanía de Torreón tiene la confianza y seguramente no la defraudará”.

Para el drenaje pluvial –señala– “Primero, deben tener un proyecto definido desde el punto de vista técnico. Cuando andaba yo en la construcción –hablo de allá de los años 70 y 80– me tocó hacer unos colectores grandes en Torreón. Ya no se continuaron porque, según gente que estaba en la dirección del sistema de agua potable, que no era municipal, sino estatal, lo utilizaban de caja chica para otros menesteres.

Mandaban dinero de Torreón que les sobraba, según esto, del sistema de agua. Pero no es que les sobrara, es que no hacían lo indispensable, porque con las mismas cuotas Torreón debería tener ya un drenaje pluvial de primera. ¿Por qué no lo tiene? Porque es dinero que han destinado a otros menesteres públicos y otro que se han robado, lo han malgastado, etc”.

Otro tema son las masacres y las desapariciones forzadas. “Las matanzas de Allende y Piedras Negras no pueden quedar en el olvido. Desde el Senado y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos vamos a enviar nuevos oficios a La Haya, porque también siento que es un organismo burocrático más de Naciones Unidas, que no hacen las cosas como deberían hacerlas”. (El Estatuto de Roma, bajo el cual se rige la Corte Penal Internacional, advierte: “los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional (como los de lesa humanidad) no deben quedar sin castigo”).

El presidente de la comisión de Energía del Senado obtuvo medio millón de votos en las elecciones de julio. “Eso te compromete más a hacer las cosas bien y a favor de Coahuila, a seguir con los mismos temas, que no queden en el olvido. Me refiero a la deuda y sobre todo en la materia de derechos humanos, lo que sucedió en Allende, Piedras Negras, San Pedro, Torreón, aquí mismo en Saltillo, alrededor de Monclova. Es el resultado de los arreglos que han hecho medios oficiales con la gente de malas conductas, vamos a decir, el crimen organizado”.
02 Octubre 2018 04:07:00
Azares del destino
Armando Guadiana, quien acuñó la frase “honrao, honrao, sí; pero honrao tres veces, quién sabe”, debe a los Moreira su renuncia al PRI y su retorno triunfal a la política. “Querían detenerme, pero no lo consiguieron”. Hoy es senador y junto con Reyes Flores Hurtado –otro perseguido del clan– son los ojos y oídos de Andrés Manuel López Obrador en el estado. El empresario sugiere que la alternancia en Coahuila se pospuso por la negativa de Javier Guerrero a unirse a él o a Guillermo Anaya. Esta es su experiencia.

¿Estaba en su escenario regresar a la política? ¿En qué contexto ocurre después de décadas de ausencia?

“No pensaba regresar a la política. Se dio como todo en la vida: azares del destino. Empecé primero como ciudadano, hablando de las deudas de Coahuila y de otros estados. Luego realizamos una gira sobre el tema en las entidades donde los gobernadores, huérfanos de jefe en Los Pinos, hacían de las suyas: Nuevo León, Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua, Nayarit, Estado de México, Ciudad de México. En Coahuila hicimos una reunión con la presencia de los dirigentes de casi todos los partidos: Gustavo Madero, del PAN –el presidente era Felipe Calderón– y Jesús Zambrano, del PRD. El miembro del clan que ha imperado y dominado Quintana Roo, con base en Cozumel, Pedro Joaquín Coldwell, nos llamó para disculparse y mandó un representante. Con la información obtenida le enviamos un resumen, que, por cierto, preparó muy bien nuestro futuro delegado federal, Reyes Flores Hurtado, gente capaz, que seguramente le va a aportar mucho al estado y va a dirigir y a vigilar bien la inversión en Coahuila.

“De esa síntesis jurídica y económica de los estados, nos dimos cuenta de unas cosas bárbaras. Coahuila no se diga, pero en Veracruz, Quintana Roo y Nayarit... la situación era tremebunda. El documento se lo enviamos a los presidentes de todos los partidos y a los candidatos a la Presidencia, incluyendo al famoso Gabriel Quadri, de Nueva Alianza. En ese entonces, 2012, me invitan del PRD y del PAN para ser candidato a senador o a diputado, pero les dije que no era mi intención, que yo andaba con este tema como luchador ciudadano, como empresario molesto por lo que estaba viendo en mi estado y en otros estados. Seguimos trabajando y en 2017 decidí participar como candidato independiente a gobernador. En 2012, ya había apoyado a Andrés Manuel López Obrador. En enero de ese año hice un manifiesto público que está en los medios, donde renunciaba al PRI, en el cual ya ni participaba, pero envié una renuncia formal al Comité Ejecutivo Nacional.

“En 2017, a través de Alfonso Romo, Andrés Manuel me invita a un desayuno en Monterrey para que nos unamos a Morena. Y así nos fuimos involucrando. Después vino la campaña de gobernador, la cual fue una gran satisfacción para mí, la verdad. Tratamos de convencer a Javier Guerrero para que se uniera a nosotros, pero no; lo mismo pasó con Lenin Pérez. Le dije a Javier: ‘Mira, si no es con nosotros vete con Memo Anaya. Ya necesitamos un cambio’, pero no, tampoco. Memo Anaya se quedó en la orilla, pues funcionó toda la operatividad del PRI. Una forma que ya se les acabó, pues en las elecciones intermedias no va a suceder eso, no va a haber compra de votos, no va a haber inducción al voto, porque el dinero público de desarrollo social irá para todo el mundo, independientemente del partido al que pertenezcan”.
01 Octubre 2018 04:08:00
Una vara demasiado alta
Si Juárez, Madero y Cárdenas son los modelos de Andrés Manuel López Obrador para ejercer la Presidencia, Armando Guadiana eligió a Belisario Domínguez (1863-1913). El senador chiapaneco pagó con su vida haber denunciado al dictador Victoriano Huerta desde la tribuna.

El legislador coahuilense ha empezado por criticar la componenda entre su partido (Morena) y el Verde para violar la Constitución y permitirle a Manuel Velasco ocupar dos cargos de elección al mismo tiempo: senador y gobernador de Chiapas. El PVEM pagó el favor a Morena con cinco diputados para completar la mayoría absoluta en el Congreso.

“No seré un senador borrego, ni palero del presidente”, dice Guadiana mientras se retuerce el bigote. “Apoyaré las iniciativas de AMLO cuando beneficien al país e impugnaré las que no lo sean”.

Retórica o no, es lo que el ciudadano de a pie desea tener en el Congreso: representantes populares auténticos, no “levantadedos” al servicio de sus partidos ni peones del presidente. El tiempo dirá si Guadiana cumple y hace respetar la soberanía parlamentaria o se pliega a las consignas de Morena y a los deseos de AMLO.

Mientras tanto, el expresidente de los Saraperos de Saltillo disfruta la experiencia en el Senado. “Es un borlote, sobre todo en la Cámara de Diputados, donde son 500”. En su caso aplica el refrán según el cual “a buen banderillero hay toro en todas partes”.

Guadiana echó mano de sus conocimientos taurófilos para hacerles la faena a Guillermo Anaya y a Jericó Abramo –de menor edad, pero más ejercitados en la arena política– en las elecciones de julio pasado. Con suertes –metafóricas– como el Par de Calafia, invención de Rodolfo Rodríguez, “El Pana”, entusiasmó a una parte del respetable; otro sector respondió con silbidos, pero jamás se aminaló.

Belisario Domínguez, el arquetipo de Guadiana, defendió hasta la muerte la libertad de expresión, contrapeso del poder. Frente a un futuro presidente cuya fuerza y mayoría en el Congreso general no han tenido los últimos mandatarios, los principios liberales del médico de Comitán cobran vigencia, máxime por la intolerancia de AMLO a la crítica. En su discurso del 23 de septiembre de 1923, Domínguez proyectó al México de Felipe Calderón y Peña Nieto.

“‘La paz se hará cueste lo que cueste’, ha dicho don Victoriano Huerta. ¿Habéis profundizado, señores senadores, lo que significan esas palabras en el criterio egoísta y feroz de don Victoriano Huerta? (...) significan que está dispuesto a derramar toda la sangre mexicana, a cubrir de cadáveres todo el territorio nacional, a convertir en una extensa ruina toda la extensión de nuestra patria, con tal de que él no abandone la Presidencia, ni derrame una sola gota de su propia sangre”. (Wikipedia)

Trece días más tarde, Domínguez era asesinado con sevicia. La reacción social y política provocó la ira de Huerta. El dictador disolvió el Congreso y encarceló a 90 diputados, pero no conservó el poder: el 15 de julio de 1914 renunció a la silla del águila.

En 1953, el presidente Ruiz Cortines instituyó la medalla Belisario Domínguez. El Senado la concede a quienes “hayan hecho un servicio excepcional al país en el campo de la política, el activismo social, las ciencias, las humanidades o las letras”. El valor y la talla del personaje obliga a Guadiana a estar a la altura de las circunstancias de Coahuila y del país. Adoptarlo como guía no basta, lo difícil será seguir su ejemplo.
29 Septiembre 2018 04:09:00
El manto presidencial
La liberación de Alejandro Gutiérrez de una prisión de Chihuahua, donde pasó nueve meses, no habría sido posible sin la voluntad del presidente Peña y la obsecuencia de la PGR. Mientras priistas que endeudaron y saquearon a sus estados andaban por la vida como si tal cosa, envueltos en el manto de la impunidad, el exsenador coahuilense pasaba las de Caín. Gerardo Moyano revisa el caso en Espacio 4 (597).

«En su guerra de retirada (Lorenzo Meyer dixit), el gobierno federal está tratando de eliminar los cabos sueltos en casos de corrupción que salpican al presidente Enrique Peña Nieto. En esa línea, utiliza a la Procuraduría General de la República (PGR) y a jueces federales para, según el caso, exonerar, amparar, rebajar condenadas y entorpecer procesos de extradición de figuras políticas como Elba Esther Gordillo, los exgobernadores César y Javier Duarte, y Emilio Lozoya, exdirector de Pemex. (...)

»Pero existe un soldado más que el gobierno y su partido quieren rescatar antes de finalizar el sexenio: Alejandro Gutiérrez, exsecretario general adjunto del PRI (2015-2016), detenido en diciembre pasado por dos supuestos casos de peculado.

El primero es por 246 millones de pesos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) había destinado a Chihuahua, pero que según el gobierno de Javier Corral (PAN) fueron triangulados al PRI en 2016 (durante la dirigencia nacional de Manlio Fabio Beltrones), a través de empresas fantasma (creadas por un policía del Estado de México). El segundo es por un contrato de 1.7 millones de pesos que una empresa de Gutiérrez incumplió (nunca prestó los servicios) con el gobierno de César Duarte.

»En el primero, la PGR solicitó el sobreseimiento del caso debido a que no encontró evidencias contra Gutiérrez. Cinco agentes ministeriales fungieron como defensores del acusado y no hubo representantes de la SHCP, que en mayo pasado fue declarada como la única víctima, razón por la cual el caso recayó en la justicia federal. En respuesta, la Fiscalía de Chihuahua logró un amparo para que un juez federal considere como víctima a la Secretaría de Hacienda local (lo cual consiguió), pues los recursos ya habían sido etiquetados para la entidad. (...)

»El amparo es el único instrumento que mantiene a Gutiérrez entre rejas. El segundo caso lo podría litigar en libertad, luego de que un juez fije una fianza de un millón de pesos y el uso de un brazalete electrónico para evitar que salga de Chihuahua. Para el gobernador Javier Corral, con la “burda exoneración” del priista, Enrique Peña Nieto y el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray (titular de Hacienda durante el presunto desvío) “se protegen a sí mismos”.

»“El papel que juega Alejandro Gutiérrez en la operación que se conoce como Zafiro ha puesto en jaque al régimen corrupto y corruptor de Peña Nieto. Y porque protegiendo a Gutiérrez en realidad se protegen a sí mismos, porque el asunto toca los más altos niveles de responsabilidad política en México (…) No es posible admitir que una operación de esa dimensión se haya realizado sin el consentimiento del presidente de la República”, dijo el mandatario. Por su parte, Alejandro Gutiérrez se declara “preso político” y asegura que saldrá de la cárcel, no porque el desvío no se haya hecho, si no porque “no van a encontrar ningún elemento probatorio de mi participación en los hechos de que me acusan”. (El Diario 12-09-18). Al tiempo». (Nota completa en: http:/www.espacio4.com/)
28 Septiembre 2018 04:01:00
‘La ley de Herodes’
La competencia representa el acicate más poderoso para mejorar la calidad y el precio de los bienes y servicios, en beneficio del consumidor. La idea es conservar la preferencia del público y, de ser posible, restárselo a otros. La atención es clave. Los supermercados, las tiendas de conveniencia y las heroicas misceláneas supervivientes a la mercadotencia y a las cadenas se adaptan a las circunstancias. Lo mismo pasa en los restaurantes y en la hotelería. Las opciones son tantas y tan variadas que el menor descuido puede significar la ruina incluso de la empresa más acreditada. Sin consumidores no hay negocio; por eso los cuidan.

En el sector público pasa lo contrario, pues tiene la sartén por el mango. En días pasados acudimos mi esposa Chilo, nuestra hija Ana Cristina y yo a renovar nuestras licencias de conducir, trámite que, con toda seguridad, no realiza la alta burocracia. Algún funcionario debería ponerse en los zapatos de los contribuyentes que pasan horas bajo el sol abrasador, el frío o la lluvia. Con el cambio climático, todo puede ocurrir el mismo día. Sin embargo, es tanto como pedirle peras al olmo.

Durante la espera comprobé una cosa: el mexicano es un pueblo estoico y aguantador... hasta que se rebela, como ocurrió en las elecciones de julio. Bajo la escasa sombra de una máquina donde se pagan los boletos del estacionamiento, una mujer joven aguardaba con su pequeño hijo en brazos el turno de su esposo. Cuando le dieron el paso a la oficina, donde volvería a hacer fila, esta vez sentado y a un ritmo menos lento, el hombre pidió al vigilante dejar entrar a su familia para evitarle una insolación. El guardia accedió.

Ya dentro, un muchacho se dirigió directamente a uno de los módulos. Una mujer se percató y protestó a voz en grito: “¡Ese se brinco la fila... a la cola!”. Una vez frente a la joven encargada de corroborar los últimos datos, le pregunté sobre la supuesta trampa. “La impresora se descompuso el lunes y no pudimos arreglar. La persona no se brincó la hilera –aclara–, vino a recoger la licencia que ayer no le pudimos entregar”. El servicio, en general, no es malo, pero los empleados no disponen de apoyo suficiente para cumplir mejor su comisión, a ratos ingrata.

El Gobierno no se preocupa por los contribuyentes, pues los tiene cautivos y sometidos a la mexicanísima “ley de Herodes” de “pagas y te aguantas”, en su versión menos insolente. Sin embargo, las autoridades deben corresponder a la disposición de los causantes cumplidos, máxime en un estado cuya deuda por más de 40 mil millones de pesos nadie sabe a ciencia cierta a dónde fue a parar. Lo único seguro es que enriqueció obscenamente a una panda de rufianes. La incuria oficial y la falta de respeto hacia los ciudadanos se refleja en todas partes.

Las autoridades esperan que ocurra un accidente grave en alguna zona escolar para rasgarse las vestiduras y buscar culpables. En entronques peligrosos como el de Candela y Universidad, la situación es crítica y exasperante. En el Isidro López, donde igual se violan impunemente los límites de velocidad y se expone la vida de niños y adultos, los padres han suplido al municipio y colocado avisos ante la inutilidad de las patrullas emplazadas, cuya única función consiste en “dar buena imagen”. También ellos son víctimas de la “ley de Herodes”. No existe voluntad para resolver problemas en apariencia menores, pero sí futurismo desbocado por la silla de Riquelme.
26 Septiembre 2018 04:08:00
El amigo de AMLO
Armando Guadiana regresó a la política al margen de los partidos. De su peculio pagó desplegados a página entera en diarios de Ciudad de México para exigir la renuncia de Humberto Moreira a la presidencia del PRI –a lo cual ningún organismo empresarial u oposición se atrevió– por la corrupción en su Gobierno. El PAN y el PRD lo invitaron sin éxito a sus filas e incluso ofrecieron postularlo para el Congreso federal. Sin embargo, prefirió seguir al frente de Claridad y Participación Ciudadana, asociación civil fundada por él para exigir el esclarecimiento de la megadeuda y enjuiciar a los responsables de su contratación ilegal.

Declarado enemigo por el moreirato, fue perseguido y acusado de tener vínculos con la delincuencia organizada. El clan movió influencias en la PGR para congelarle cuentas y tratar de detenerlo, filtró conversaciones privadas con su esposa y prohibió las corridas de toros para afectar uno de sus negocios. Guadiana resistió. Hoy, desde el Senado, donde su partido (Morena) es mayoría, retomará las iniciativas para investigar la deuda por más de 36 mil millones de pesos y los crímenes de lesa humanidad cometidos en los gobiernos de Humberto y Rubén Moreira, denunciados separadamente por él, por el obispo Raúl Vera y por la Federación Internacional de Derechos Humanos ante la Corte Penal de la Haya.

Ingeniero civil con maestría en Ciencias, Guadiana hizo célebre la frase “honrao, honrao, sí; pero honrao tres veces, quién sabe”, cuando el periodista Francisco Juaristi Septién lo entrevistó sobre un presunto peculado por más de 400 millones de pesos en el Gobierno de Eulalio Gutiérrez Treviño. En ese tiempo (1975) era presidente de la comisión de Hacienda del Congreso local, y en tal carácter dice haber constatado que los recursos –pertenecientes a la Federación– se ejercieron en gasto corriente e inversión. “No se los robaron”.

En su campaña para gobernador, el año pasado, el hombre del sombrero Stetson y del bigote Chevron se adelantó a Andrés Manuel López Obrador en eso de inventarle apodos a sus rivales. Antes de que AMLO incordiara a Ricardo Anaya con el “Ricky Rickín canallín”, Guadiana había llamado “Riquelme relojes” al candidato del PRI, por su afición a esos instrumentos, y “Memo Moches” a Guillermo Anaya, por las comisiones que legisladores del PAN cobraban a los alcaldes por la entrega de apoyos federales.

El flamante senador por Morena no se toma demasiado en serio, y a la política tampoco. Forma parte de una bancada de 59, la del PAN es de 24 y la del PRI, de 14. Solo un escaño lo separa de Nestora Salgado en el salón de plenos. El PRI exhibió a la morenista como secuestradora; para el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de Naciones Unidas, fue una presa política. Otras figuras polémicas de la fracción parlamentaria de Morena son el líder minero Napoleón Gómez Urrutia y el exalcalde de Acapulco, Félix Salgado Macedonio.

El político renacido no niega a sus amigos. El mes pasado visitó a Alejandro Gutiérrez en la prisión de Chihuahua, donde el exsecretario general adjunto del PRI ha pasado los últimos meses, acusado de peculado. Los acompañó el senador suplente Reyes Flores Hurtado, a quien AMLO nombró coordinador general en Coahuila. Comieron pollo y después regresaron a Saltillo. Guadiana ya se reunió con el gobernador Miguel Riquelme. Quizá nunca imaginó ser senador ni el amigo coahuilense del presidente más poderoso de los últimos tiempos. Contra los Moreira apostó y ganó. Se la jugó por AMLO y le fue mejor. Hasta Dios abomina de los tibios.
25 Septiembre 2018 04:07:00
Guadiana y los Moreira
La audacia y la incorrección política le permitieron a Armando Guadiana convertirse en senador, en la figura más influyente de Coahuila después de Miguel Riquelme y en el principal aspirante a sucederle. “Si las elecciones fueran hoy, yo ganaría”, dice sin atisbo de duda. Sin embargo, en 2023, cuando los coahuilenses concurran nuevamente a las urnas para nombrar gobernador, tendrá 78 años, por eso acota: “Si tengo el mismo vigor de hoy, volveré a ser candidato”. En el proceso anterior lo fue por Morena y captó 151 mil votos; en julio pasado, con 493 mil, dejó fuera del Senado al cincuentón Guillermo Anaya (PAN) y al cuadragenario Jericó Abramo Masso (PRI).

Guadiana –como López Obrador– no ganaría un concurso de oratoria, de imagen ni de simpatía, pero el olfato y el instinto los tiene bien desarrollados. No se va por las ramas como los políticos que, aun traicionados, prefieren agachar la cerviz y mostrar “disciplina” e “institucionalidad”, en busca de aceptación y nuevas oportunidades, sin reparar en el costo que su falta de valor y respeto por sí mismos comporta frente a un electorado crítico y pendiente de sus actos. “A los Moreira (Humberto y Rubén), ni perdón ni olvido”, dice acerca de la megadeuda y las masacres en Allende, en el penal de Piedras Negras y en la Comarca Lagunera. El clamor social de justicia sólo puede ser satisfecho mediante el castigo a los responsables y la reparación del daño, advierte.

El senador debe su alta votación a López Obrador, pero también a su desparpajo y constancia. Mientras Anaya brillaba por su ausencia –quizá atenido a las encuestas y a la inercia de la elección para gobernador, en la que obtuvo 452 mil votos, 300 mil más que su rival de Morena– y Abramo hacía una mala lectura del momento, lidiaba con una pésima compañera de fórmula, Verónica Martínez, y con traiciones de liderazgos del PRI interesados en eliminarlo de la temprana carrera por la gubernatura, Guadiana, como en la fábula de la liebre y la tortuga, no aflojaba paso. Se concentró en Saltillo y Torreón sin descuidar el resto del estado. Los últimos en las encuestas fueron los primeros en las votaciones.

Después de las entrevistas con los vencidos –Anaya y Abramo–, faltaba la charla con el ganador; igual, sin previo aviso, antes del primer sorbo de café. Ninguno rehusó. Los perdedores por lo regular hacen mutis, acaso por vergüenza; y a los vencedores, la mayoría de las veces les gana la soberbia. Pero unos y otros tienen cosas que decir; y los ciudadanos, derecho a saber cómo reaccionan y qué piensan, cuáles fueron sus errores y por qué ganaron o perdieron. La intención de esta serie ha sido justamente esa: escuchar a los triunfadores sin ignorar a los derrotados.

Guadiana es un caso atípico. Retirado de la política hace más de cuatro décadas para dedicarse a los negocios, luego de ser diputado en la 46 legislatura local (segunda en el gobierno de Eulalio Gutiérrez Treviño), volvió a la escena para denunciar la corrupción de los Moreira cuando todo el mundo les rendía culto. Renunció al PRI y apoyó la segunda y tercera candidaturas de Andrés Manuel López Obrador. Hoy, como senador de la República y aspirante al Gobierno del Estado, su compromiso con los coahuilenses es combatir la corrupción. En los casos del moreirazo, las violaciones a los derechos humanos y las empresas fantasma, “ni perdón ni olvido”, sentencia. ¿Cumplirá?
24 Septiembre 2018 04:08:00
Justicia, no olvido
¿Qué tipo de presidente será López Obrador? Las opiniones varían según el gusto o disgusto de cada persona. Sin embargo, la mayoría coincide en la necesidad de un cambio en la conducción política del país, incluidos quienes no votaron por él y aún lo consideran un riesgo para la estabilidad nacional, alterada en los últimos sexenios, no por el líder de izquierdas, sino por la incuria e impericia de los gobiernos derechistas de Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto. La principal exigencia social a AMLO consiste en atacar y castigar la corrupción, no en perdonar a los venales y dejar intocadas sus inmensas y escandalosas fortunas. El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, es apenas un botón de muestra.

En el mundo existen ejemplos de gobiernos de centroizquierda e izquierda exitosos como los de Felipe González en España, Tony Blair en Reino Unido, Barack Obama en Estados Unidos, Luiz Inácio Lula en Brasil y José Mujica en Uruguay. Comprometidos con las causas de la libertad, la justicia y la democracia, gozan de reconocimiento internacional y el de sus respectivos países. El encarcelamiento de Lula, por delitos de corrupción cuyo monto sería en México el equivalente a una propina, no demerita sus logros, en una época propicia para el crecimiento por los precios del petróleo, oportunidades que en nuestro país se han tirado por la boda en cuanta ocasión se han presentado.

Peña Nieto, cuyo último grito en Palacio Nacional fue tan afectado y triste como su administración, paga el error de haber protegido a gobernadores inescrupulosos como Humberto y Rubén Moreira, a quien premió con fuero en la Cámara de Diputados. Al presidente se atribuye la liberación de Moreira I de la prisión española de Soto del Real, donde fue ingresado bajo los cargos de lavado de dinero, malversación, cohecho y organización criminal. La misma investigación de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policía de España condujo al arresto de Juan Manuel Muñoz, “El Mono”, presunto operador financiero de los Zetas, en vías de extradición a Estados Unidos, cuyos vínculos con el poder político son una bomba próxima a estallar.

Si Javier Duarte y Roberto Borge, perteneciente al mismo club de multimillonarios, están presos, y César Duarte se encuentra prófugo, no es por voluntad presidencial, sino por mandato ciudadano. En Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua la alternancia hizo posible lo que jamás habría ocurrido si el PRI gobernara hoy esos estados. En particular llama la atención el desempeño del mandatario chihuahuense Javier Corral, cuya batida contra la corrupción, arbitraria para unos, tiene amplio respaldo popular y es ejemplo nacional.

López Obrador debe poseer información de cada gobernador, de quienes ya dejaron de serlo, pero aún influyen, y de sus excesos. La mayoría tiene cuentas pendientes y no soportaría la investigación más somera. En la misma situación se hallan Rosario Robles y algunas exprimeras damas, cuya abundancia de bienes no les cayó del cielo, sino del presupuesto ejercido por sus maridos. AMLO no fue elegido para perdonar ni olvidar –¿es posible borrar la megadeuda, las masacres, las desa-pariciones forzadas, las empresas fantasma y el enriquecimiento de funcionarios durante el moreirato?– sino para cerrar el círculo perverso de corrupción-impunidad. Sin castigo no puede haber justicia. El presidente podrá equivocarse, como todos, pero premiar a los corruptos jamás se le perdonaría.
22 Septiembre 2018 04:00:00
Aguas de incompetencia
Renata Chapa, periodista y promotora cultural, publica en la nueva edición del bisemanario Espacio 4 una crónica sobre las recientes lluvias que volvieron a inundar Torreón. Es una crítica a la incuria de las autoridades para afrontar un problema secular en la llamada Perla de La Laguna. El siguiente es un fragmento.

“Del descanso otra vez al horror. A la indignación. A lo muy preocupante. Mi seguridad ahora era una verdad incómoda. ¿Por qué aquí sí había funcionado el drenaje pluvial y en otros sectores de Torreón, no? ¿A qué se debían las drásticas diferencias?

“Subida en mi barco virtual, Facebook, comencé a ver las fotografías y videos de las colonias torreonenses inundadas. Las transmisiones en vivo eran un recordatorio de mis propios ahogamientos. Cientos y cientos de personas rodeadas de agua turbia, inundados por la callada ferocidad de nuestra cultura y sus irresponsabilidades.

“Mi experiencia, entonces, provocó una respuesta espejo con las familias que se declaraban sitiadas de frente a las cámaras de televisión. Unas estaban en espera de ser evacuadas y otras rechazaban irse de sus metros cuadrados. Temían por sus pertenencias y preferían correr el riesgo hasta el último momento. Sus niveles de desconfianza han estado ancestralmente desbordados. Son escepticismos compartidos. Es parte del dolido hermanamiento en tiempos de lucha. Esa mañana dominical, otra vez Torreón naufragaba en cada uno de sus silencios.

“Comencé a ofrecer ayuda por esos mismos canales de comunicación virtual. Avisé que en mi casa podía albergar a dos familias completas. Sabía y sentía qué era eso de verte dominado por las aguas de las incompetencias, de la injusta justicia nuestra y de ese arraigado afán de faltarnos al respeto. Etiqueté a un puño de funcionarios públicos en activo y a otros más que, ya sin cargo, intuyo que tienen una injerencia social en los momentos de emergencia.

“Las imágenes en vivo eran de un gris indignante. Miembros de familias eran trasladados en camionetas de los Gobiernos federal, estatal y municipal. Llevaban consigo lo que, a su juicio, era necesario cargar. Desde nada hasta una olla de menudo. Desde una cajetilla de cigarros hasta la mochila de la escuela. Desde una foto enmarcada hasta carpetas con papeles de equis valor. Algunos habían usado las bases de sus camas a manera de ‘naves del olvido’ para trasladarse a otros puntos igualmente inundados en sus colonias. Otros, en sarcástico gozo, chapoteaban a carcajadas, como queriéndole mentar la madre a la vida misma, inquebrantables. Listos para olas aún más altas y bravas. Perros y gatos tiritando, olvidados, eran gotas derramadas al meritito ‘ahí se va’. Y los funcionarios del Municipio. Y los funcionarios del Gobierno de Coahuila. Y los funcionarios de la Federación. Funcionarios en funcias, enchalecados, en competencias, en narrativas de tonos y timbres según el color de la nube de sus cielos políticos. Quién sabe cuántas discusiones ácidas estaban detrás de cada intervención de rescate. Para qué internarse en ese otro averno, para qué imaginar sus propias casas. Mi elección fue diferente: regresé a mi mar de libros para bucear respuestas. (...)

“En medio del silencio del naufragio, es el Salvavidas Mayor quien tiene la Palabra”. (Versión completa, a partir del martes, en: http:/www.espacio4.com/)
21 Septiembre 2018 04:08:00
Lo oculto de la política
Manlio Fabio Gómez Uranga (80), fallecido en plena noche del Grito de Independencia, perteneció a la generación de políticos que respetaban el oficio tanto como a sí mismos. Si algún lagunero con arraigo y reconocimiento pudo ser gobernador, después de Braulio Fernández Aguirre, fue él. Había sido primer regidor, diputado local, alcalde de Torreón, diputado federal y senador suplente; y recorrido el escalafón partidista: líder de la CNOP y de los comités municipal y estatal del PRI. Además tenía el apoyo de José de las Fuentes, mandatario de turno, pero la decisión de Los Pinos (Miguel de la Madrid), donde entonces se decidían las sucesiones en los estados, recayó en Eliseo Mendoza Berrueto, también lagunero, pero radicado en Ciudad de México. Gómez fungió como procurador de Justicia en el último año de la administración mendocista.

Gómez Uranga pudo haber sido senador en 1982, pero De la Madrid, a la sazón candidato presidencial, se decantó por una figura histórica sin mácula: Raúl Castellano Jiménez, quien, como secretario particular del presidente Lázaro Cárdenas, participó en la elaboración del proyecto de ley de expropiación y nacionalización petrolera junto con Francisco Mújica, Efraín Buenrostro (Economía) e Ignacio García Téllez (Gobernación). Nacido en Múzquiz, desarrolló su carrera en Michoacán y otras entidades. Fue asesor jurídico de los presidentes Ruiz Cortines y López Mateos. Salinas de Gortari lo nombró embajador en Cuba.

Al Senado y al Congreso llegan hoy farsantes y aprendices políticos, sin trayectoria ni reputación, cuyo demérito es el servilismo, reforzado en algunos casos por un prontuario criminal. Política y moralmente, la candidatura de Castellanos, postulado a los 80 año, era invulnerable pese a su desarraigo. Gómez Uranga tomó la decisión de su partido con filosofía –aceptó humildemente la suplencia– e incluso con humor. “Algunos amigos me decían: ‘no te preocupes, don Raúl es una persona mayor, no aguantará’. Pero qué va, duró los seis años y cuatro más (murió a los 90)”, bromeaba.

Manlio fue el tándem de Braulio Manuel Fernández Aguirre, a quien sucedió en la presidencia de Torreón cuando al cargo –como en Saltillo y la mayoría de los municipios– no accedía cualquiera. Era preciso tener formación, vocación, resistencia, paciencia franciscana, fama, relaciones –no necesariamente fortuna– y contensiones morales. Gómez Uranga mantuvo el mismo estilo de vida y vivió hasta morir en la misma casa –clase media– de la colonia Nueva Los Ángeles.

Jamás renegó ni perdió contacto con su partido, pero lamentó su descomposición y decadencia por la entronización de intereses grupales y la suplantación de principios por la doctrina Atlacomulco del enriquecimiento acelerado e inmoral sin importar el costo para el país. La proclama según la cual “un político pobre es un pobre político”, abrazada por presidentes, gobernadores, alcaldes, diputados, senadores y primeras damas como la veracruzana Karime Macías, es una exhortación al robo. Otras, menos pretenciosas, se conforman con mangonear a sus maridos y asignar contratos a sus parientes.

Gómez Uranga no fue un hombre perfecto. ¿Quién está libre de pecado para tirar la primera piedra? Sin embargo, acreditó la política como instrumento de servicio y justicia social. “Escribe bien o mal de mí, pero dí algo”, me dijo en nuestro último saludo, siempre jovial, siempre amigo. Lo hago ahora. Tarde, es cierto. Desde aquí lo abrazo a él, a su esposa Yolanda y a sus hijos.
19 Septiembre 2018 04:08:00
Los motivos de Jericó
Si aparecer en la boleta con Verónica Martínez, quien, lejos de sumarle votos al PRI, se los aleja, significaba caminar por la cuerda floja con los ojos vendados, ocupar el segundo lugar en la fórmula para el Senado era algo que ni el propio Nik Wallenda, poseedor del récord Guinness por cruzar el Gran Cañón a 457.2 metros de altura, habría aceptado. Jericó Abramo Masso tomó el riesgo... y perdió. “Nadie me obligó” –dice–, pero es evidente que le tendieron una trampa.

Sobre los casos emblemáticos de corrupción a escala nacional y local, como el moreirazo, advierte: “Los actos hablan por las personas. ¿Qué tiene que hacer el partido? Recibir a los mejores, evitar a los que no encajan en los tiempos por venir y fortalecer las instituciones para que sancionen a quien haya hecho uso indebido de cualquier recurso, a cualquier mexicano, no solamente en Coahuila. (...) Si hubiéramos tenido una ley de deuda pública, votada en 2016, y el SNA, que aprobamos el año pasado, no hubiera pasado ese nivel de endeudamiento”.

Abramo atribuye el fracaso del PRI no solo a la corrupción. “Son muchos factores, no solamente ese. Hay que analizar cada estado, cada municipio, cada región. Ha habido excelentes gobernantes en diferentes partes del país como ha habido pésimos. No está en mí calificarlos, sino en el ciudadano. Mi partido ha tenido muchas fortalezas y le ha aportado cosas buenas al país, y otras no tan buenas; la gente puso eso en una balanza y no lo favoreció.

“El PRI debe reinventarse, cambiar de nombre, de colores y algunas formas de elegir a sus candidatos, darle oportunidad a quienes han construido una carrera eficiente, y a los cuales, luego, se les cierran las puertas porque no le convienen. Más trabajo y menos grilla. (...) Los ciudadanos querían un cambio y está en Morena, el PRI, el PAN y todos los partidos que sobrevivieron a la elección ponerse las pilas, reinventarse, fortalecerse y actualizarse a la nueva política nacional. Hoy empezamos a tener ciudadanos más involucrados en la toma de decisiones, algo que hace 10 o 15 años era imposible. Estamos dando pasos, pero necesitamos pasos más grandes”.

El exalcalde se siente profeta en su tierra. “La gente en Saltillo sí supo distinguir y nos dio su voto. Claro que me hubiera gustado mostrarles desde el Senado más cosas buenas. (...) Las instituciones son las que deben determinar quién es culpable o no. La autoridad, en su tiempo, hizo lo que tenía que hacer con las pruebas que tenía. Siendo alcalde, sin tener las nuevas áreas de disciplina financiera, hicimos las cosas mejor de lo que marcaba la ley. La gente nos pone a todos en nuestra justa dimensión, tarde o temprano”.

Por último, duda que habérsele asignado el segundo lugar en la fórmula haya sido una trampa. “Tengo un defecto: creo mucho en las personas. Siempre creo en la buena voluntad de los otros, todos los seres humanos tienen algo bueno. Claro que hay personas malas, muy malas, pero somos más los buenos. Tomé la decisión de aceptar la posición número dos, pensando que podíamos dar batalla. Logramos la votación más alta de la historia para un candidato a senador del PRI. Nunca nadie había sacado casi 448 mil votos, pero no fueron suficientes, porque efectivamente la gente estaba harta de lo mismo, más de las personas que del PRI. Fuimos uno de los cinco estados donde quedamos en segundo lugar. Como ser humano tengo que ser responsable de mis decisiones: acepté la segunda posición, nadie me obligó. No soy una persona ni traumada, ni frustrada”.
18 Septiembre 2018 04:08:00
Rebelión en las urnas
En lugar de ahogarse en la derrota, el PRI debe reconstruirse con sus mejores hombres y mujeres, declara Jericó Abramo Masso, uno de los cientos de candidatos arrastrados en todo el país por la ola de Morena. La fórmula para que su partido recupere la confianza ciudadana tiene la complejidad de lo sencillo: escuchar a la sociedad civil y obedecerla sin concesiones, excesos ni mentiras; hablar con la verdad y no engañar.

¿Cuáles son sus planes después de no haber sido senador?

Esperar, estoy en una etapa de reinvención personal, con mi familia, atento al crecimiento de mis hijos, a los negocios familiares. Nunca hemos vivido de la política, somos una familia que viene del esfuerzo (...) en eso estamos al 100%. En lo personal, aprendiendo de nuestras propias fortalezas y debilidades y entendiendo que tenemos que descubrir qué es la nueva política. Sin prisa, pero sin pausas, evaluando bien las cosas. Hay que apoyar a Coahuila, fortalecer sus instituciones, hacer que los ciudadanos vivan en un estado seguro, transparente. De eso se trata: de hacer las cosas bien desde el sector público o privado.

¿A qué atribuye la debacle electoral de julio?

La gente dejó muy claro que no quería más de lo mismo, quería un cambio en la forma de hacer gobierno. La gente no estaba contenta, y en ese nivel de ánimo, salió y votó. Hubo muchas cosas buenas (en este Gobierno) que había que presumir, pero no se lograron comunicar con eficiencia ni eficacia. Casi 4 millones de nuevos empleos, disminución de la deuda pública los últimos seis trimestres, estabilidad económica y del tipo de cambio. El PRI tiene que hacer un alto en el camino, reinventarse a sí mismo y entender que tiene que cambiar. No solamente en su discurso, sino en acciones. Eso lo hará entender lo que tenemos qué hacer, desde la base, para tener una mejor institución política.

El tamaño de la derrota demanda acciones proporcionales al repudio social en las urnas. ¿Qué cambios importantes, no cosméticos, debe emprender su partido?

Primero, tener claro que venimos a servir a la gente, que la gente demanda servidores públicos transparentes, que den resultados y se entreguen en cuerpo y alma. Y si no están dispuestos a hacer eso, mejor no le entren; cualquier servidor público debe sentirse orgulloso de rendir cuentas. (...) Para que el PRI recupere esa confianza, tendrá que demostrar (...) que puede gobernar de forma transparente, atender, escuchar y obedecer al ciudadano, (...) sin concesiones, sin excesos, sin mentiras; decir las cosas que se pueden hacer, pero también cómo las vamos a
hacer y aclarar cuando son difíciles de lograr, hablando con la verdad, no engañando a cambio de algo.

El trabajo gubernamental se tiene que convertir en una verdadera labor de responsabilidad social, entender que cada decisión ayudará a miles de personas y que si esa decisión es equivocada puede perjudicar a muchos miles. En eso debemos enfocar nuestro trabajo: disminución de la pobreza, buen manejo de las finanzas públicas, mantener el estado de derecho, combatir la impunidad y fortalecer siempre la democracia. En eso tiene que estar enfocado el PRI, y entender que, en vez de ahogarse en su propio reproche de de-rrota, debe reconstruirse con las mejores mujeres y los mejores hombres. Hay unos que tienen mucha experiencia que aportar. y otros mucha energía que brindar. Debe conjugar experiencia y juventud para que las cosas se transformen.
17 Septiembre 2018 04:08:00
El arte de tragar sapos
Jericó Abramo Masso no planea retirarse de la política, como lo hará el panista Guillermo Anaya, después de haber perdido la oportunidad de ser senador de mayoría o de primera minoría. Se encuentra, dice, “en una etapa de reinvención personal”, pero se resiste a pensar que su posición en el segundo lugar de la fórmula del PRI haya sido una trampa para eliminarlo de la arena electoral y de futuras competencias.

“Nadie me obligó a correr un riesgo del cual era consciente”. Con 20 años de carrera y 43 de edad, el exalcalde de Saltillo cita al español Manuel Fraga Iribarne, uno de los padres de la Constitución posfranquista de 1978 y fundador de la Reforma Democrática, precedente del Partido Popular, para definir su situación: “En política todas las victorias son efímeras, y todas las derrotas son provisionales”.

Después del julio negro, Abramo y su familia hicieron la maleta y tomaron carretera por varias semanas para desintoxicarse y descansar después de tres meses de campaña. Sus asesores le aconsejaban impugnar el resultado –la diferencia con respecto al primer lugar era de 50 mil 745 votos–. En lugar de hacerlo, telefoneó al candidato de Morena, Armando Guadiana, para felicitarlo y desearle éxito. No había nada qué hacer. “La gente –reflexiona– dejó muy claro que no quería más de lo mismo, quería un cambio en la forma de hacer gobierno.

La gente no estaba contenta, y en ese nivel de ánimo salió y votó. (...) El PRI tiene que hacer un alto en el camino, reinventarse a sí mismo y entender que tiene que cambiar; no solo en el discurso, sino en (las) acciones. Eso lo hará entender lo que tenemos que hacer, desde la base, para tener una mejor institución política”.

La primera actividad partidista de Abramo data de 1998, como subsecretario de Financiamiento del comité estatal del PRI en el gobierno de Rogelio Montemayor.

En la sucesión de 2017 fue uno de los principales aspirantes a la gubernatura, avalado por su posición en las encuestas y su desempeño en la alcaldía de Saltillo y en la Cámara de Diputados, donde gestionó mayores presupuestos federales para Coahuila. Sin embargo, el gobernador Rubén Moreira, cuyo favorito era el acalde de Torreón, Miguel Riquelme, no sólo canceló la posibilidad de elegir al candidato en un proceso abierto a la militancia, sino que vetó y amenazó a quienes se oponían a su proyecto.

En una gira por Torreón, a principios de octubre de 2016, Enrique Ochoa, uno de los peores presidentes del PRI, abrió las puertas de ese partido a los disconformes con el método de selección del candidato (dedazo).

Era la oportunidad de Jericó para postularse por otro partido o participar como independiente. Javier Guerrero le tomó la palabra a Ochoa, coautor del fracaso electoral de julio: renunció a 40 años de militancia, denunció el cacicazgo de los Moreira y el secuestro del PRI por parte del clan y le plantó cara en las elecciones para gobernador.

Posteriormente se afilió a Morena. Abramo prefirió alinearse. Permaneció en el PRI y apoyó a Riquelme. ¿Hubo castigo en las urnas por ello? Quizá, pero la hipótesis más probable es la de la traición.

A sus 43 años, Abramo acumula más cargos que políticos de la vieja guardia, como su abuelo Jorge Masso, quien renunció al PRI por negarle la oportunidad de ser presidente de Saltillo. Arturo Berrueto y Roberto Orozco ocuparon la alcaldía, pero ninguno logró ser diputado federal. Jericó otea el horizonte, acaso en busca de nuevas trincheras. Sus silencios dicen más que sus palabras. Resiste la presión de una entrevista sorpresiva. “No soy una persona traumada ni frustrada. (...) las derrotas forman más que las victorias”.
15 Septiembre 2018 04:09:00
Dos presidentes
Pocos cambios de gobierno se han hecho tan largos como el de Peña Nieto y AMLO. El primero abandonó la escena antes de las elecciones y el segundo funge sin rendir protesta todavía. Édgar London analiza el tema en el bisemanario Espacio 4 (596).

Andrés Manuel López Obrador asumirá la Presidencia en menos de 80 días. En el ínterin, los desafíos se multiplican y los descalabros cometidos por Enrique Peña Nieto parecen no tener fin. AMLO tomará las riendas de un país donde la corrupción campea por sus fueros en los estratos sociales y políticos. La impunidad cobija a autoridades y funcionarios de todos los partidos que desfalcan las arcas públicas. Los gobernadores imponen sus intereses con la aquiescencia de la Federación. El Ejército se encarga de la seguridad y la policía, muchas veces, está del lado de los delincuentes. Salud, educación, derechos humanos, medio ambiente, sólo se recuerdan en efemérides y discursos de ocasión.

Para poner orden al caos llega el tabasqueño, precedido por su discurso anticorrupción y conciliatorio, de tendencia izquierdista, pero, sobre todo, intentando marcar diferencia desde un perfil propio y tan singular que a más de uno le ha hecho pensar en el surgimiento de un nuevo Hugo Chávez. Algo que el exjefe de Gobierno del Distrito Federal se apresura en desmentir.

No obstante, su estrategia, hasta el momento, ha sido efectiva. Está consciente de que el cambio más importante se debe evidenciar en su estilo de gobierno. Tendrá que ubicarlo en las antípodas del actual si realmente quiere que los más de 30 millones de mexicanos que apostaron por él no caigan en el desencanto y la desesperanza. Lo último que necesita México es otro fiasco como el que se vivió con Vicente Fox, símbolo de la primera alternancia, y Felipe Calderón que nada hizo para enderezar el camino de su antecesor y salvar los colores del PAN. Al contrario, uno y otro se asemejaron al PRI y terminaron por ofrecerle al pueblo más de lo mismo. Hoy, no de balde, a los dos partidos más longevos del país los tratan cual uno: el PRIAN.

AMLO recibirá la banda presidencial el 1 de diciembre con la leyenda “antisistema” como carta de presentación. Grandes expectativas pesan sobre sus espaldas. Para satisfacerlas tendrá que jugar un ajedrez político donde cada pieza –auge económico, combate a la corrupción, relaciones internacionales, erradicación de la violencia, defensa de las minorías, libertad de expresión, respeto al sector privado y hasta su entorno familiar– ocupe correctamente su lugar en el tablero y realice los movimientos precisos.

El rescate de México está en juego. Para lograrlo es preciso dignificar el ejercicio político –cuya estimación y confianza, están por los suelos–, recuperar la credibilidad en las instituciones y fortalecer la democracia. La tarea no es fácil. Seis años atrás, Peña Nieto fue presentado a bombo y platillo como el salvador de México. A la postre, se hundieron juntos.

Una de las propuestas más polémicas de AMLO consiste en combatir la violencia sin usar más violencia. Su declaración de amnistiar a los criminales causa revuelo; no todos están de acuerdo con esa estrategia, a pesar de que el líder de Morena asegura que no se trata de perdonar a asesinos, secuestradores y violadores, como se afirma. En el caso de los cárteles de la droga, la amnistía divide opiniones. Una encuesta de Parametría reveló que el 30% de los entrevistados considera efectiva la estrategia y, por lo tanto, la violencia en el país disminuiría. Otro 30%, al contrario, dijo que con el perdón la violencia aumentaría, mientras que un 28% considera que la medida no tendría ningún impacto». (Versión completa en: http:/www.espacio4.com/)
14 Septiembre 2018 04:08:00
Antítesis de la moral
Manuel Aguirre Berlanga (Arteaga, Coahuila, 1887-1953) no solo fue secretario de Gobernación de Venustiano Carranza: dormía en la misma cabaña la noche del magnicidio, el 21 de mayo de 1920 en Puebla. La escena la describe otro coahuilense, Francisco L. Urquizo, secretario de Guerra del Primer jefe, en su libro México-Tlaxcalantongo: “El Presidente desde un principio recibió un tiro en una pierna y trató de incoporarse inútilmente para requerir su carabina. Al sentirse herido, dijo al licenciado Aguirre Berlanga, que estaba a su lado: ‘Licenciado, ya me rompieron una pierna’. Fueron sus últimas palabras. Otra nueva herida recibió quizá y su respiración se hizo fatigosa, entrando en agonía. Después penetraron al jacal los asaltantes y le remataron a balazos”.

Aguirre Berlanga fundó el Partido Potosino Antireeleccionista junto con el poeta Ramón López Velarde y participó en la Convención del Tívoli del Eliseo (15-17 de abril de 1910) que postuló a Francisco I. Madero para enfrentar a Porfirio Díaz en las elecciones presidenciales de ese año. Tras el asesinato de Madero, se unió a Carranza en el Plan de Guadalupe, clave para derrocar al dictador Victoriano Huerta. Aguirre fue diputado por el Primer Distrito de Saltillo a la Constituyente de 1916-1917. En la semblanza de Aguirre Berlanga, Guillermo F. Margadant, escribe:

“(…) El ‘Viejo Rey’, sentado en la puerta de la choza más habitable, estuvo hablando todavía con Aguirre Berlanga, al que también, pocas horas después, ya victimado por la traición de Herrero y mortalmente herido, dijo sus últimas palabras. Llevado luego al monte, Aguirre Berlanga fue obligado por el coronel Márquez a redactar un escrito en el cual se declara que Carranza se había suicidado; pero cuando firmó, bajo presión, tuvo el cuidado de no usar su firma acostumbrada. (...)

“Luego, detenido como uno de los sospechosos de haber asesinado a Carranza, junto con los generales Murguía, Urquizo, Mariel, Montes y Barragán, el licenciado Manuel Aguirre Berlanga fue sometido a proceso militar, aunque era civil. (...) A causa de la mencionada falla, de que la justicia militar, aun en delitos mixtos, no tiene jurisdicción sobre civiles (Artículo 13 de la Constitución), Aguirre Berlanga fue absuelto (...), aunque luego tuvo que defenderse de otra acusación, la de extravío de valores y objetos pertenecientes a la Nación. (...) finalmente quedó absuelto. (...)

“En la cárcel, donde estuvo hasta finales de 1920, le acompañaron su esposa y sus dos hijas (su hijo nacería ocho años después); después de recuperar su libertad hizo un viaje académico-polítológico de dos años por Europa, y, de regreso en México trabajó el resto de su vida, sin cargo oficial, como abogado y escritor sobre temas de historia y de derecho, quedándose siempre fiel –combativamente fiel– a la memoria de Venustiano Carranza, y defendiendo, por ejemplo, la reputación de éste (…)”.

Entre Aguirre Berlanga y la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles Berlanga, existen vínculos de sangre, pero ninguno de ética. El comportamiento de Robles es deleznable. Sus devaneos con Carlos Ahumada, quien confesó haber participado en la trama de Diego Fernández y Carlos Salinas contra AMLO, dos años antes de las elecciones presidenciales de 2006, conciernen a la esfera privada. Pero desviar miles de millones de pesos de la Sedatu y la Sedesol (700 de ellos en efectivo, según una investigación de Reforma) agravia al país y ofende la memoria del combativamente fiel e integérrimo Aguirre Berlanga. ¿Qué reputación puede defender Rosario Robles? ¿La suya? ¿La de Peña Nieto?
12 Septiembre 2018 04:03:00
Sucias maniobras
Cuando Rubén Moreira se exaltaba o era rebatido, perdía los estribos. Entonces recurría al insulto y a la amenaza. ¿Testigos? Sus colaboradores, a algunos de los cuales mandó al hospital con taquicardia y úlceras de estrés, y quienes se oponían abierta o veladamente a sus delirios, excesos y afanes transexenales. Jericó Abramo Masso es uno de ellos. Como alcalde, el exgobernador le hizo el vacío, desairó sus informes y le restó importancia a Saltillo: la Feria del Libro la trasladó a Arteaga y las principales actividades las desarrolló en Torreón. Después, cuando Abramo quiso ser candidato a la Gubernatura, vociferó y lo amenazó, según diversas fuentes.

–La elección era de alto riesgo, mas no estaba perdida de antemano– dice Abramo, entrevistado por Espacio 4.

La fórmula senatorial del PRI perdió por una diferencia de poco más de 50 mil votos frente al tándem de Armando Guadiana y Eva Galaz, de Morena. El PAN cayó al tercer lugar con Guillermo Anaya y Esther Quintana, quien habría representado a Coahuila con dignidad en el Senado. Mientras pasa la resaca de su primer tropiezo en las urnas y decide su próxima trinchera, el dos veces diputado federal dedica el tiempo a su mujer, a sus hijos y al negocio familiar. “Nunca he vivido de la política”, subraya.

La vocación política y empresarial la heredó de su abuelo Jorge Masso, quien, tras una larga militancia, renunció al PRI en 1984 porque el gobernador José de las Fuentes le impidió ser candidato a alcalde. Entonces se postuló por el PARM. La elección resultó competida, y en protesta por un supuesto fraude para imponer a Carlos de la Peña, instaló un campamento frente a la presidencia. La experiencia marcó a Abramo: “Las campañas que tuvo mi abuelo cuando fue candidato a alcalde fueron cosas que no puedo olvidar, como cuando hicimos huelga de hambre en el 84 frente a las instalaciones de Presidencia, ahí pasé la Navidad y una semana entera en una carpa frente a los jardines de la Presidencia”. (Zócalo Saltillo, abril de 2010.)

Masso fue diputado plurinominal de la LI legislatura federal por el PARM. Después se retiró de la política y al cabo se convirtió en una especie de gurú. En su casa concurrían políticos, periodistas –principiantes y de la vieja guardia– y aspirantes al Gobierno; entre ellos, Rogelio Montemayor y Humberto Moreira. En una de esas tertulias pudo haberse iniciado la amistad entre Jericó Abramo y Moreira I, en cuyas gestiones ocupó diversos cargos y un asiento en la LX legislatura del Congreso.

La relación entre Abramo y Humberto Moreira todavía es hoy motivo de suspicacia, sobre todo en La Laguna donde la marca del clan es repudiada. El gobernador solía decir que Jericó le había salvado de vida. Sin embargo, esa proximidad devino en inquina y lejanía en la administración de Rubén Moreira. Por celos o por representar una amenaza para su proyecto sucesorio, planeado en Torreón y orientado desde un principio hacia Miguel Riquelme, Moreira II bloqueó sistemáticamente al alcalde de Saltillo.

El último golpe contra Jericó lo dio Rubén desde la Secretaría de Organización del PRI: lo sustituyó por Verónica Martínez –una de sus incondicionales– como cabeza de fórmula para el Senado. La pinza la cerró Álvaro Moreira. En Saltillo, Manolo Jiménez, una figura relativamente nueva, captó más votos para reelegirse como alcalde. La sucesión de 2023 ya empezó. Abramo está en el banco... por ahora.
11 Septiembre 2018 04:08:00
Traición política
¿Qué tan mal no le habrá ido al PRI en Coahuila –uno de los estados donde mejores resultados electorales obtuvo en julio– que de siete diputaciones federales que tenía sólo le quedaron dos y su fórmula para el Senado volvió a perder, esta vez no frente al PAN, sino a Morena? La representación estatal del PRI en el Congreso federal, en funciones desde el 1 de septiembre, es una de las más flacas y mediocres en su historia, sin que las previas hayan sido sobresalientes. El escaño senatorial de primera minoría lo ostenta una moreirista de pura cepa: Verónica Martínez. Dos episodios deleznables e indelebles marcaron su paso por el Congreso local en las legislaturas LVIII y LX: la legalización de la megadeuda contratada irregularmente en el gobierno de Humberto Moreira, y su servilismo en el sexenio de Rubén Moreira.

Los diputados federales del PRI son Marta Garay (distrito 4), quien, como parte del anterior Congreso local, apoyó los desafueros de Rubén Moreira, y Fernando de las Fuentes (distrito 7), exalcalde de Saltillo y aspirante eterno al gobierno del estado. Como presidente de la LVIII legislatura, “El Diablito”, cuyo apodo, en diminutivo, le viene de su padre, el exgobernador José de las Fuentes, encubrió la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos. En 2011, durante el interinato de Jorge Torres López, utilizó la aplastante mayoría del PRI y sus satélites para legalizar los pasivos. La tercera curul, de representación popular, la ocupa el jefe de Martínez, Garay y De las Fuentes: Rubén Moreira.

En una legislatura histórica por su composición, la cual rompe el anquilosado bipartidismo PRI-PAN, le otorga al presidente electo Andrés Manuel López Obrador amplios poderes y exige de las fracciones minoritarias inteligencia, compromiso y autoridad para afrontar a la mayoría abrumadora de Morena, cuyas bancadas en la Cámara de Diputados y en el Senado lideran Porfirio Muñoz Ledo y Ricardo Monreal, Coahuila presenta a cuatro de los priistas con peor historial. ¿Qué pueden aportar Moreira, Martínez, Garay y De las Fuentes al estado y al Congreso federal? Su presencia será un recordatorio permanente de lo más vil de la política y del daño causado a Coahuila en los 12 últimos años.

El sacrificio en los comicios de julio recayó en Jericó Abramo Masso. Con mayor trayectoria, méritos e independencia respecto a Rubén Moreira, cuya insania soportó desde la alcaldía capitalina y después como aspirante al gobierno del estado, Abramo jugó a la ruleta rusa al aceptar el segundo sitio de la fórmula encabezada por Verónica Martínez. El primer lugar le correspondía a él, pero Moreira II utilizó su influencia con Enrique Ochoa, a la sazón líder nacional del PRI, para cerrarle el paso. Jericó representaba un riesgo para los aspirantes al gobierno de Coahuila en 2023, cuya sucesión adelantó el triunfo de Morena.

Verónica Martínez lastró a los candidatos de la coalición Todos por México. No pudo ganar siquiera en Torreón, donde, en teoría, radica su fuerza. El PRI desapareció virtualmente de La Laguna: perdió la presidencia, las senadurías de mayoría, los distritos 2 (San Pedro), 5 y 6 (Torreón) y las alcaldías de Torreón, San Pedro, Matamoros y Francisco I. Madero; en los dos últimos jamás había habido alternancia. Abramo ganó en la Región Sureste, donde el PRI retuvo las diputaciones de las demarcaciones 4 y 7, así como la alcaldía. Jericó aceptó ser cola de ratón y en el pecado lleva la penitencia. Quien debería ser senador es él y no Martínez, pero resultaba inconveniente para efectos sucesorios. Algo huele a podrido en Dinamarca.
10 Septiembre 2018 04:02:00
Despedida indecorosa
El presidente Peña Nieto perdió la última oportunidad de retirarse con decoro. Frente al juicio ciudadano del 1 de julio, lo mejor era presentar su último informe con discreción y mesura. La realidad del país no puede cambiarse con spots ni es posible sujetar la percepción social a los deseos del Gobierno. La sobreexposición de un mandatario cuya aprobación ronda el 20% sólo sirve para atizar el encono. Peña perdió, casi desde el inicio de su administración, la credibilidad y el respeto ciudadano sin los cuales ningún líder puede gobernar, generar consensos ni pasar decentemente a la historia.

El fenómeno no es privativo de México. Se observa en Francia y Argentina, en Alemania y Reino Unido, y ni qué decir en Estados Unidos donde, según un sondeo de la cadena ABC y de The Washington Post, el 60% de la población reprueba a esa mofeta de presidente llamado Donald Trump, quien ha avergonzado al gigante frente al mundo más que ninguno de sus predecesores. En los funerales del senador John McCain (“héroe de guerra y referente de la vieja guardia republicana”, El País, 27.08.18), a los que Trump no fue invitado, la inquina contra el energúmeno unió a los opuestos. El daño causado a la democracia, la libertad, la paz y los derechos humanos puede ser mayor y acaso irreversible si el socio de Vladimir Putin ocupa por más tiempo el Despacho Oval.

En la misma línea discursiva de Trump, quien lo avasalló y le tomó la medida desde su visita a Los Pinos, Peña asegura que México es hoy mejor que hace seis años. Los indicadores económicos, de seguridad, justicia, bienestar y confianza lo refutan. El equilibrio del país es demasiado frágil. La deuda y la violencia son los principales factores de riesgo. La elección de Andrés Manuel López Obrador y la composición del nuevo Congreso redujeron la presión política y social, mas no eliminaron sus causas. Seis años más del PRI o del PAN en el poder habrían acelerado la crisis.

Peña convirtió la Presidencia en un laberinto del cual jamás pudo salir. Su gestión correspondió más a la de un cacique local, como él mismo lo fue de Estado de México, no a la de un jefe de Estado y de Gobierno. Reinó, pero no gobernó; en su lugar lo hicieron otros. La corrupción, la impunidad y la soberbia eclipsaron el sexenio y abrieron las puertas a una alternancia inédita. Los 30 millones de votos por López Obrador materializaron el enojo social contra un régimen basado en los privilegios, la exclusión, el abuso y la mentira. El discurso de la senadora Claudia Ruiz Massieu, líder del PRI, en la apertura del primer periodo ordinario de sesiones del Congreso general, hizo aún más patente el fracaso de su partido en la conducción del país. El silencio, a veces, es mejor defensa.

La mercadotecnia política, fábrica de fantasías y máquina devoradora de recursos públicos y privados, le permitió a Peña Nieto ganar las elecciones, pero no lo hizo presidente. La mayoría de los votantes prefirió a López Obrador justamente por representar la antítesis de ese modelo manipulable y manipulador. El sexenio termina de la peor manera y todavía sin un futuro claro para el país. La Presidencia de Peña ha sido lastimosa, y seguramente para él, traumatizante. Para quien ha ostentado la máxima responsabilidad política, ningún castigo es peor que el repudio popular. López Portillo y Salinas de Gortari ya tienen compañía en la galería de villanos.
08 Septiembre 2018 04:11:00
AMLO y la prensa
La cuarta transformación prometida por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador incluye a los medios de comunicación, como lo plantea Gerardo Moyano en la nueva edición del bisemanario Espacio 4.

“‘La mayoría de los medios mexicanos ha dependido de la publicidad pública durante tanto tiempo que no sobreviviría sin los aportes del gobierno’, señalaba The New York Times en una nota de portada, el 25 de diciembre de 2017. Un año después, el vaticinio del periódico estadunidense podría convertirse en realidad. Frente la incertidumbre por el recorte del 50% en la publicidad oficial que aplicará el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), algunos grandes medios ya han comenzado a recortar personal y vender activos.

“Entre ellos, destacan los casos del periódico Milenio, que ha despedido a cerca de 200 empleados (casi la mitad de su nómina en todo el país), y de Televisa, que además de dar las gracias a conductores, ha decidido vender su negocio de radio para paliar su profunda crisis financiera. La televisora de Emilio Azcárraga recibió millonarios contratos en los gobiernos del panista Felipe Calderón (para avalar su fallida estrategia de seguridad, entre otras cosas) y del priista Enrique Peña (quien le debe su triunfo... y su matrimonio).

“Por su parte, Reforma ha decidido prescindir de dos de sus colaboradores más reconocidos: el historiador Lorenzo Meyer y el académico José Woldenberg. El mismo camino seguiría El Universal, que, de acuerdo con fuentes del sector, prepara un recorte que incluiría a los directores editoriales.

“Según elvocero y coordinador de comunicación de AMLO, el periodista Jesús Ramírez Cuevas, ‘ya no habrá medios consentidos’ en el reparto de publicidad, pues el nuevo Gobierno establecerá ‘criterios muy precisos que consideren el ámbito del alcance nacional, del rating (o) digamos los lectores, pero también otro tipo de criterios: de carácter cultural, de influencia regional y de importancia en la vida local, (…) además hay que incorporar a los medios digitales’, señala.

“Ramírez adelantó que se buscará reformar la Ley General de Comunicación Social, conocida como ‘ley chayote’, debido a que le otorga total discreción al Ejecutivo en el reparto de presupuesto a medios. La ley, impulsada por el PRI, fue aprobada en mayo de este año y está previsto que entre en vigor el 1 de enero de 2019.

“No solo eso. El nuevo Gobierno desaparecerá las oficinas de prensa de las secretarías dependientes del Poder Ejecutivo y centralizará todo el gasto de difusión en la Presidencia. ‘No va a haber una oficina de prensa en Gobernación, ni en Relaciones Exteriores, ni en Agricultura, ni en Pemex. Todo va a tener que ver con la coordinación de la Presidencia, porque vamos a ahorrar. Esa es la austeridad’, sentenció AMLO.

“ElPresidente electo también ha dicho que ‘procurará’ el regreso de Carmen Aristegui a MVS Radio y de José Gutiérrez Vivó a Grupo Radio Centro (GRC).

Aristegui fue despedida en 2015 tras la investigación de la casa blanca de Enrique Peña Nieto, mientras que Gutiérrez Vivó salió del aire en 2007, tras denunciar ‘lo incómodo’ que resultaba su noticiario para el Gobierno y para la familia Aguirre, propietaria de GRC.

“Voy a proponer un acuerdo de reconciliación para que estos dos grandes comunicadores puedan tener espacio y puedan mantener sus programas y que se les reivindique, y que nunca más se vuelva a censurar a un medio de comunicación”, dijo Obrador en entrevista radial con Jesús Sibilla (15-08-18)”. (Encuentre la versión completa, a partir del martes, en: http:/www.espacio4.com/)
07 Septiembre 2018 04:04:00
Defensa hipócrita
La tauromaquia es una de las fiestas más bellas e inspiradoras. Sus raíces se hunden en la prehistoria y en sus ramas milenarias anidan el arte y el valor. Desde niño he sido aficionado. Para asistir a la Plaza de Toros de Torreón, construida a principios de la década de los 30 del siglo pasado por Cesáreo Lumbreras, ahorraba mis domingos. Con el paso del tiempo disfruté desde sus gradas y tendidos faenas memorables de figuras de la época (Manolo Martínez, Eloy Cavazos, los Armillita —hijos del Maestro de Saltillo—, David Silveti, Mariano Ramos, Manolo Arruza hijo, Curro Rivera, Antonio Lomelí, y de leyendas en ciernes (Julián López Escobar, el Juli, Valente Arellano...), algunas de ellas malogradas como Aurelio Mora, “El Yeyo”.

“En las corridas se reúne todo: color, alegría, tragedia, valentía, ingenio, brutalidad, energía y fuerza, gracia, emoción... Es el espectáculo más completo. Yo no podré pasar sin corridas de toros”, Charles Chaplin.

Quienes acudimos a las plazas –niños, jóvenes, adultos; hombres y mujeres– lo hacemos en ejercicio de nuestra libertad, con gusto y respeto, lo cual a nadie ofende. Las corridas no son, como mañosamente se trata de hacer creer, una carnicería; esa función la cumplen los mataderos –los hay incluso clandestinos–, cuya crueldad no es objeto de atención, y mucho menos de denuncia, pues no gana reflectores. Las corridas son una fiesta familiar, un rito de hombres y reses cuya vocación es esa: vencer o morir. Si el caso es equiparar la vida animal con la humana, en México es infinitamente mayor el número de personas víctimas de la violencia que el de toros en las plazas. ¿Quién repara en el ganado que se sirve en las mesas de millones de mexicanos? El consumo per cápita de carne de bovino en nuestro país es de 15.4 kilos (el sexto a escala mundial), equivalente a 1.87 millones de toneladas (Congreso Nacional de carne 2017 y Consejo Mexicano de la Carne). Por su hábitat y cuidado, las reses bravas aportan nutrientes más saludables; otros llegan a las mesas contaminados por químicos o proceden de animales enfermos. Un tipo de corrupción –pública y privada– de la cual nadie se ocupa.

“El que no quiera ir a los toros, que no vaya. (...) Pero que no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los ame más que los ganaderos y los toreros. Si yo fuera animal, me gustaría ser toro de lidia: a ninguno se lo respeta más. Ninguno está mejor tratado. (...) Soy cantante por cobardía, yo quería ser torero”, Joaquín Sabina.

Centrar el debate en los toros e ignorar la vida de los diestros es un juego hipócrita. Consiste en una supuesta defensa de los astados –innecesaria, ellos se defienden solos–, los cuales no pueden esgrimir sus argumentos, pues de hacerlo serían los primeros en oponerse a los san Antonios que en su nombre desean condenarlos a la extinción. De los toreros no se habla porque ellos sí pueden rebatir a los antitaurinos. La fiesta es arteramente atacada por quienes no la entienden y por políticos cobardes que en las plazas aplauden y se pavonean, pero en sus despachos y en los congresos urden tramas para prohibirla y desaparecerla. Gobernadores enfermos de poder ha habido, incluso, que la satanizan por venganza, pero antes viajaban a España para gozar.

“Solo cuando el hombre haya superado a la muerte y lo imprevisible no exista, morirá la fiesta de los toros y se perderá en el reino de la utopía; y el dios mitológico encarnado en el toro de lidia derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses”, Jacques Cousteau.
05 Septiembre 2018 04:02:00
¿Amnistía a los Moreira?
El excandidato a gobernador de la coalición Alianza Ciudadana por Coahuila, Guillermo Anaya, recurre a Manuel Gómez Morín, uno de Los Siete Sabios de México, para proyectar el futuro del país bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador: “Terminará por decepcionar”. La amnistía a los Moreira y el incumplimiento de sus promesas de cambio desgastarán al Gobierno y a los candidatos de Morena, asegura.

Anaya retoma a Gómez Morín, fundador de Acción Nacional: «Decía: “no hay que ser ilusos para que no haya desilusionados”. Yo no me hago ilusiones de que habrá cambios espectaculares con la llegada de Morena, pues se hará lo que López Obrador mandate el día que se levante. En Cuba los miembros del Congreso eran llamados “los niños cantores de Fidel” porque hacían lo que Fidel mandaba. Aquí serán “los niños cantores de López Obrador”.

No va a pasar absolutamente nada; hubo una alianza con Peña Nieto y el PRI para la amnistía. Significa que en Coahuila no pasará nada. Incluso en el Congreso local, una diputada de Morena vota todo con Riquelme y con el PRI. Debemos aprovechar la mayoría del PAN, la UDC y uno de los diputados de Morena en el Congreso para llamarlos a cuentas. AMLO no lo hará».

El exalcalde de Torreón duda que Morena desplace al PAN como opción para el Gobierno en Coahuila. «No lo creo, porque junto con la UDC tenemos mayoría de diputados y 15 alcaldías. Vamos a ver cómo gobierna Morena en Piedras Negras con Claudio Bres, un hombre experimentado quien ya ha sido alcalde y diputado federal por el PRI. Las demás no serán buenas alcaldías, habrá una gran diferencia con respecto a las del PAN.

A escala nacional vendrá el desencanto ciudadano al ver que las grandes expectativas de cambio no se van a dar, porque o suben los impuestos o piden deuda, lo cual significa inflación y desastre financiero. El desencanto vendrá cuando se descubra que una sola persona (AMLO) no puede cambiar a México sin fortalecer las instituciones. Eso, a la postre, jugará en detrimento de Morena y sus candidatos».

¿Cómo percibe al gobierno de Riquelme?

Sobre el gobernador Miguel Riquelme, sintetiza: «Se sabe ilegítimo, y esta es una losa enorme que no podrá quitarse a lo largo de los seis años. Y como ellos (Rubén y Riquelme) son aliados, cómplice el uno del otro, pues se tienen que soportar. Lo poco que hay irá al esquema de corrupción. (...) No se ha decidido, no se decidirá. Son malas noticias para Coahuila. Yo no quiero que al estado le vaya mal, pero lo que hoy se ve es el Gobierno más anodino de los últimos años».

«El PAN –advierte– no desaparecerá, pues desde el 39 somos opositores. En 1976, en la elección de López Portillo, hubo una crisis interna donde incluso no presentamos candidato; el PRI se llevó todo. En Acción Nacional hemos pasado muchas épocas difíciles. No es cosa menor haber nacido como oposición en el gobierno de Lázaro Cárdenas. Para nosotros sólo es ver hacia delante, reconstruir relaciones y liderazgos, ponernos de acuerdo en objetivos comunes y retomar nuestros principios. Acción Nacional saldrá adelante de esta crisis, no menor, es cierto.

El PRI nace de un Gobierno, del poder; sin dinero y sin recursos tiende a desaparecer. Por eso hasta quieren cambiar de nombre. No saben si se van al centro, a la izquierda o a la centroderecha porque han sido de derecha, de izquierda y de centro. Son camaleónicos.

Ellos sólo gobiernan cuando hay recursos, poder; nosotros no».
04 Septiembre 2018 04:01:00
Sucesión adelantada
El PAN retrocedió varios sexenios y el PRI lo perdió todo: la Presidencia, la mayoría simple en el Congreso general y las nueve gubernaturas en juego el 1 de julio. En la entrevista con Espacio 4 (595), Guillermo Anaya centra el proceso en Coahuila. Aquí, advierte, hubo dos tipos de elección: a) en la federal, el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador le permitió a Morena arrasar a los partidos tradicionales; y b) en la local, Miguel Riquelme perdió aún más poder y se le confinó a Saltillo. El PAN y Morena serán mayoría en las otras regiones del estado, como ya lo son en el Congreso, apunta.

En esa circunstancia, Riquelme ya tiene candidato para la sucesión de 2023: el alcalde capitalino Manolo Jiménez, anticipa el panista. “Como gobernador de Saltillo que será a partir de enero, no tiene otra opción. Riquelme y el PRI fueron derrotados en redondo. En La Laguna perdieron Torreón, San Pedro, Matamoros y Francisco I. Madero, y en el resto de las regiones casi desaparecen. Ganamos Monclova, Cuatro Ciénegas, Sabinas, San Juan de Sabinas y Acuña con la UDC. Morena los venció en Piedras Negras, donde nunca había habido alternancia”.

Con dos derrotas consecutivas a cuestas, Anaya dice que la elección de julio fue extensión de la del año pasado, cuando el PAN quedó a menos de tres puntos de la gubernatura. “El repudio hacia la marca Moreira crece como la deuda y arrastra a Riquelme. La peor herencia es el moreirazo”. Coahuila ha pagado más de 23 mil millones de pesos y los pasivos se mantienen en 37 mil millones. La reestructuración, si se logra, no resolverá nada, asegura el exsecretario general del PAN.

Otro problema serán los coordinadores de AMLO en los estados. La nueva estructura federal está diseñada para vigilar a los gobernadores, atarles las manos y neutralizar territorialmente al PRI, al PAN y al PRD. Reyes Flores Hurtado, exlíder del comité estatal de Acción Nacional, será los ojos y oídos de López Obrador en Coahuila. Político combativo, el representante presidencial forma parte de las legiones de agraviados y perseguidos del moreirato. Y por si no bastara, el senador Armando Guadiana Tijerina, acusado por los Moreira de tener nexos con la delincuencia organizada, ejercerá presión desde el Senado.

“Riquelme ganó por Saltillo, y ahora tendrá que soportarlo. La capital es el último reducto del PRI. No tiene más. Manolo Jiménez es el alfil para la gubernatura. Antes lo fueron, con la misma anticipación, los Moreira y Riquelme, sin embargo, las circunstancias ahora son distintas”, dice Anaya. La apreciación del excandidato al Gobierno concuerda con la expresada en este espacio, según la cual el resultado de las elecciones de julio y la concentración de poder en los coordinadores federales debilita al gobernador y acelera la sucesión, sin un candidato todavía definido por parte de Morena, tercera fuerza política a escala municipal en el estado; el PAN es la primera.

López Obrador ganó la presidencia con 30.1 millones de votos, de los cuales Coahuila contribuyó con 609 mil (alrededor del 2%). José Antonio Meade obtuvo 358 mil y Ricardo Anaya 307 mil. Con esos números, Morena es desde ahora el favorito para las elecciones de gobernador de 2023. Guillermo Anaya no piensa así, pero no importa. Hoy el PAN y el PRI están en la lona.
03 Septiembre 2018 04:02:00
PAN: oposición inútil
Guillermo Anaya les reprocha a los diputados del PAN no estar a la altura de la circunstancia ni aprovechar su posición mayoritaria –junto con la UDC– para colocar en la agenda temas prioritarios como la megadeuda y las empresas fantasma. El excandidato a gobernador hará mutis, mas no abandonará su partido ni la política.

¿Cuál es su escenario inmediato?

Por un buen tiempo no quiero participar activamente como protagonista, eso me permitirá dedicarme más a mi familia; tenía años robándole atención a mis hijos, a mi esposa, a mis padres. Profesionalmente, en mi despacho jurídico hemos empezado nuevos proyectos, con bríos renovados, en ello estoy concentrado al 100%. Nunca he dejado de practicar mi profesión, desde hace más de 20 años litigo como abogado. Los cargos en el Congreso me han permitido estar en contacto con las reformas más importantes, como la del Código Procesal Penal, la Ley de Amparo y otras. Trataré de ayudar a mi partido y hacer valer al primer Congreso de mayoría opositora en la historia de Coahuila, la cual, hasta ahora, no se ha sentido. Falta liderazgo, acción, hemos desaprovechado totalmente el peso del PAN en la Legislatura local.

¿Por falta de compromiso o por complicidad con el Gobierno?

Falta liderazgo, (los diputados) han sido omisos en temas importantísimos. Hoy mismo se vuelve a discutir el refinanciamiento de la deuda donde otra vez habrá corrupción, y eso no está en el centro del debate; tampoco el tema de las empresas fantasma. Son cosas que se han desaprovechado brutalmente. Necesitamos hacer valer nuestra mayoría opositora junto con la UDC. Riquelme será gobernador de Saltillo. Va a impulsar a la capital y a su alcalde, que es su alfil; ya están echadas las cartas de aquí a cinco años. En ese escenario, debemos coordinar a los alcaldes para que sean excepcionalmente pulcros y diferenciar a los gobiernos del PAN de los del PRI. Quiero ser partícipe de estas decisiones en mi partido para que el futuro dirigente pueda organizar al grupo parlamentario y a los alcaldes, tener buena comunicación con el coordinador federal (Reyes Flores Hurtado, exlíder estatal del PAN) e interlocución con los grupos parlamentarios ajenos al PRI. Estoy satisfecho porque el trabajo no ha sido de balde, lo vemos reflejado en alcaldías y diputaciones. Necesitamos ponernos a trabajar.

¿Su retiro implica sacar las manos del PAN? Se le ha acusado de haberlo secuestrado.

Quiero al PAN que hemos logrado con mucho sacrificio, enfrentando a uno de los peores gobiernos durante 12 años, lleno de calumnias e infamias de todo tipo. Los Moreira y el régimen me han dicho de todo, pero eso me tiene sin cuidado. No pasa nada. Yo no quiero estar al frente de la dirigencia, sino ayudar a elegir a quien puede coordinar estos esfuerzos en Coahuila y a nivel nacional para que el PAN retome sus principios y podamos ser un partido fuerte y volver al poder. La renovación de las dirigencias estatal y nacional impone esa tarea; si seguimos enfrentados en diferentes grupos o liderazgos, eso será lo que transmitamos a la opinión pública. Hay gobiernos locales, como el de Jorge Zermeño, por ejemplo, que son honestos, eficaces y dan lo mejor de sí. Estoy tranquilo con la experiencia que me tocó vivir, sabedor de que la historia pone a cada quien en su lugar. Todavía puedo estudiar y aportar a la política, a mi ciudad, a mi estado y a mi país; no quedarme en una actuación aislada, sino hacer que Acción Nacional vuelva a sus raíces con mayor fortaleza.

" Comentar Imprimir
columnistas