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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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26 Abril 2019 03:57:00
¡La estupidez como forma de gobierno!
La Real Academia define al “estúpido” como una persona carente de inteligencia, torpe, necio y aturdido.

Por tanto, una “estupidez” es un comportamiento carente de lógica y del más elemental sentido común.

Entre los sinónimos de “estupidez” aparecen “estolidez”, “necedad”, “estulticia”, “tontería”, “imbecilidad” e “idiotez”.

Y viene a cuento la definición del adjetivo calificativo –empleado por lo general de manera despectiva–, porque no son pocos los analistas políticos, opinantes y estudiosos de la nueva realidad mexicana que con frecuencia regresan a dos temas impensables en los gobiernos mexicanos recientes.

El primero tema es el descubrimiento de un lenguaje inusual para referirse al presidente López Obrador, sobre todo en las redes sociales. Cada vez es más frecuente encontrar adjetivos calificativos despectivos de mayor intensidad –más agresivos y ofensivos–, lo que supone que poco a poco se pierde el respeto a la figura presidencial.

El segundo caso es la competencia entre integrantes del partido Morena, el Gabinete presidencial, legisladores, gobernadores y hasta el Presidente, en una suerte de competencia por decir la mayor tontería posible.

Otros escriben que el neogobierno, su partido, legisladores y políticos, “participan en una reñida competencia por decir la mayor estupidez posible”.

Y si no es una competencia por la mayor estupidez, tiene todas las características para serlo. ¿Lo dudan?

1.- Por ejemplo, en días recientes el propio Presidente pareció un activo competidor cuando jugueteó con la posibilidad de que Juan Gabriel aún vive.

2.- Días antes López Obrador había tropezado ante la pregunta de un periodista que rebatió si creía que los ciudadanos que exigen paz y el fin de la violencia criminal “son conservadores”. Ante rostros estupefactos el Presidente dijo que sí, lo que motivó una cascada de burlas porque se entendió que “la paz es fifí”.

3.- Hace horas, legisladores de Morena propusieron la genialidad de que no se venda cerveza fría, para reducir el alcoholismo. Si la cerveza se vende a temperatura ambiente, reducirá su consumo. La paliza no se hizo esperar.

4.- Es un clásico de la estupidez –acreditado a los señores Riobóo y Espriú–, defender un lago inexistente en Texcoco y no ver en Santa Lucía un cerro que elevó en 12% el costo de las pistas.

5.- En su lucha contra los corruptos, el Presidente propuso que los ciudadanos denuncien a sus vecinos ricos, “porque la fantochería de los corruptos los delata”.

6.- El “yo tengo otros datos”, propio de la justificación presidencial para evadir el incumplimiento de sus promesas, ya es etiqueta en redes sociales, tono de celulares, y marca para decenas de memes.

7.- Los legisladores de Morena –diputados federales, locales o senadores–, son particularmente creativos. Una de sus genialidades fue la de proponer que las mujeres se queden en casa, para evitar agresiones sexuales.

8.- Otros promueven una reforma constitucional para que las mascotas puedan heredar los bienes de sus dueños.

9.- También aparecen locuaces senadores de Morena que han propuesto reglamentar la venta de uno de los más típicos alimentos mexicanos: las carnitas, porque son un agravio de la Conquista española a la mexicanidad.

10.- Y no han faltado aquellos carentes del más elemental sentido común que han propuesto incluir entre los delitos federales el de ser un árbitro vendido, que haga ganar a un equipo de futbol mediante malas artes.

Parece infinita la lista de las estupideces dichas por líderes, políticos, legisladores y seguidores de Morena y del Gobierno de López Obrador, que han convertido al poder y la política en una competencia nacional para descubrir al político o gobernante más imbécil.

Y si a eso le agregamos la creciente pérdida de respeto a la figura presidencial –Presidente al que hoy muchos insultan y califican de todos los modos despectivos posibles–, entonces podemos concluir que asistimos a la pauperización de la política y los políticos.

Es decir, nos gobierna el lumpen político.

Al tiempo.
25 Abril 2019 03:52:00
De AMLO a los medios; ¡castigo si critican!
No sabemos si por ignorancia o por traición del subconsciente autoritario, lo cierto es que en la mañanera de ayer el Presidente reconoció que castigará con cancelar la publicidad oficial a los medios críticos.

Sí, censura y castigo como los que aplican a los medios críticos los dictadores bananeros de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, por citar tres casos.

Y si tienen dudas, vale recordar lo que dijo López Obrador en la mañanera del 23 de abril de 2019, a pregunta expresa de un periodista que cuestionó sobre la política del nuevo gobierno en materia de publicidad oficial.

Dijo el Presidente: “Hay que tomar en cuenta todos los criterios, desde luego no solo el alcance y la cobertura que tengan los medios. Hay que tomar en cuenta también, su profesionalismo, su objetividad y eso habría que verlo con mucho cuidado, para que no se piense que hay censura.

“No va a haber censura, para nada. Somos libres, y además es muy bueno el debate”. Hasta aquí lo que dijo Obrador.

¿Qué significa lo anterior?

En términos reales asistimos a una regresión de más de 500 años, a la vuelta de la censura previa, impuesta por los reyes católicos en La Pragmática del 8 de julio de 1502 y que fue una de las primeras leyes de censura del mundo, en la que se establece claramente la forma en que el Estado y/o la Iglesia católica leían los textos destinados a su publicación, y luego de revisar lo que hoy sería su “profesionalismo” y su “objetividad”, permitían su publicación o los mandaban a la pira.

La diferencia entre La Pragmática de los reyes católicos de hace 500 años y la censura previa anunciada hoy por AMLO, es que el Gobierno de la Cuarta Transformación decidirá cuáles medios son “profesionales” y “objetivos” y, a partir de esa decisión desde el poder, les darán patrocinio oficial.

Más aún, los medios críticos del Gobierno de Obrador serán condenados a la muerte por hambre, en tanto que los aplaudidores podrán recibir el favor presidencial en dinero. ¿Recuerdan el “no les pago para que me peguen”?

El problema es que tanto el Presidente como su equipo de comunicación y su vocero son ignorantes de los básicos del periodismo moderno. Y es que el profesionalismo de un medio –seas escrito, electrónico o digital–, no lo determina ninguna autoridad, sino que es una facultad social.

Es decir, lo determinan los usuarios que compran, leen, ven o escuchan a tal o cual medio, a partir de su profesionalismo y de la utilidad social.

Cuando el Gobierno pretende convertirse en censor del profesionalismo y la objetividad, en realidad pretende castigar a los críticos. ¿Por qué?

Porque a partir del poder presidencial, cuando Obrador censura a un medio o periodista, en realidad condena al medio o al periodista a la persecución y linchamiento en redes, con todo el peso del poder presidencial.

Pero hay más. El Presidente y sus colaboradores tampoco entienden que los seres humanos llegan al mundo equipados con capacidades y libertades naturales, como la de pensar y la de expresión.

Nadie, en México y el mundo, puede ser limitado en su capacidad de pensar y de expresar sus pensamientos. Ese derecho se conoce como libertad de expresión. Y la corona de la libertad de expresión es la crítica que, a su vez, es el emblema del género periodístico de opinión.

¿Saben, el Presidente y sus amanuenses mediáticos lo que significa la opinión? Seguramente no. Y para que lo entiendan recurrimos al clásico de Salvador Ochoa Olvera, “Derecho de Prensa”, quien así define la crítica.

“La crítica –al igual que la opinión–, no tiene por qué apegarse a hechos veraces. Sólo son los hechos los que deben estar fundados en la verdad, en la realidad de los mismos.

“No es más que un soberbio desatino pretender sujetar la crítica a la existencia de hechos: es válido criticar el manejo del presupuesto para la salud pública si se percibe que no se dispone de medicamentos suficientes para atender a la población, sin que para ello demuestre que ha habido peculado.

“En síntesis, es claro que la crítica no requiere apoyarse en hechos verdaderos, pues –de ser así–, no sería crítica: sería, en todo caso, crónica.

“Obviamente toda opinión o crítica propiamente dicha, tiene como límite que, en sí misma, no constituya algún tipo penal, como el ataque al derecho de terceros a la moral, la perturbación del orden o de la paz públicos.

“La crítica debe ser el resultado de disertaciones y análisis y es tan diversa como emisores haya”. Hasta aquí la cita textual.

Queda claro, lo que pretende López Obrador es condenar a los medios al aplauso fácil o a la muerte por hambre, cual dictador bananero.

Al tiempo.
24 Abril 2019 03:37:00
¡Un periodista es peor que un criminal, según AMLO!
La conclusión parece descabellada, sin embargo, la terca realidad se encarga, todos los días, de confirmarla.

Y es que para López Obrador –tanto en tiempos de campaña como en los primeros meses como Presidente–, resulta más molesto, peligroso, indeseable y hasta intolerable un periodista y un medio crítico que un criminal.

El presidente LÓPEZ Obrador cuestiona y difama todos los días a periodistas y medios críticos, mientras que no toca ni con el pétalo de una rosa a matarifes y bandas del crimen organizado que atemorizan de manera permanente al país entero.

A los delincuentes y criminales –sean de cuello blanco o cuello sucio–, el Presidente les propuso una suerte de “borrón y cuenta nueva”, mientras que a periodistas y medios críticos los persigue mediante campañas de difamación, insulto y calumnias, sea en las mañaneras, sea en redes.

A los criminales el Presidente les propuso una amnistía unilateral que ha cumplido a pie juntillas –al extremo de que en los primeros cuatro meses de Gobierno no ha detenido un solo cabecilla criminal–, en tanto que durante ese mismo tiempo su Gobierno presiona diario a empresas mediáticas para desemplear periodistas críticos.

En sOlo cuatro meses, el Gobierno de López Obrador ha prometido a los criminales que no serán perseguidos pero el Presidente mismo persigue mediante el SAT a empresas mediáticas que no se pliegan al aplauso fácil y al elogio sin freno. También en este caso, el de la persecución por parte del SAT, el diario Reforma es perseguido.

Y, en el colmo de la persecución a las ideas y a la crítica por parte de un Gobierno populista con tintes dictatoriales, el Gobierno de Obrador ordenó congelar las cuentas de las empresas que elaboraron un documental sobre El Populismo en América Latina, mientras que el Gobierno federal no ha congelado una sola cuenta bancaria de los barones del crimen y el narcotráfico.

Igual de delirante resulta que mientras que al arranque del Gobierno de López Obrador el mismísimo Presidente prometió que no habría persecución de criminales, paradójicamente arreció la persecución de periodistas y medios que cuestionan los excesos retóricos, las mentiras y la banalidad del Gobierno de López Obrador, que da tumbos sin ningún proyecto claro.

Y viene a cuento el tema porque apenas en la mañanera de ayer, López Obrador se lanzó de nuevo contra el diario Reforma –convertido en el más crítico de su gestión–, al que mandó un mensaje que resulta intolerable en toda democracia; le pide rectificar su línea crítica.

Luego que un periodista cuestionó la insensibilidad presidencial ante una masacre como la de Minatitlán –en donde incluso fue acribillado un bebé–, López Obrador respondió molesto que la prensa no le va a dictar la agenda, menos el diario Reforma y sentenció furioso: “Si sigue así ese periódico, va a terminar en un pasquín, ojalá y rectifique”.

Está claro que se trata de la nueva amenaza presidencial al diario que en los últimos meses se ha convertido en el más crítico del nuevo Gobierno, junto con El Universal y El Financiero.

¿Y, por qué una amenaza?

Porque al buen entendedor, pocas palabras; resulta que el mensaje lanzado por el Presidente contra el diario Reforma es idéntico al lanzado contra los periodistas que realizan la cobertura de las mañaneras: “Si se pasan ya saben lo que sucede”, en alusión a la persecución en redes.

Es decir, que si Reforma y otro medios no le bajan a la crítica, serán perseguidos con todo el peso del Estado. Una amenaza intolerable por donde se quiera ver.

En pocas palabras, asistimos a lo impensable; la guerra que lanza el presidente López Obrador contra sus críticos; contra los medios y periodistas críticos, a los que el Presidente considera más peligrosos que el propio crimen organizado.

Pero la persecución presidencial no es sólo contra Reforma. En los últimos días, el diario digital @ContrapesoC ha sido perseguido de manera sistemática por los bots presidenciales. ¿Por qué tal persecución?

Porque Contrapeso incomoda a Obrador por su línea editorial. ¿Por qué atacar a un modesto medio digital, si no le importa a nadie?

Y se equivoca de nuevo el Presidente; los enemigos de su Gobierno son las mentiras presidenciales, su incontinencia verbal, su ignorancia y su incapacidad para gobernar. Al tiempo.

23 Abril 2019 03:52:00
¡Obrador entregó el país al crimen!
No es una casualidad que todas las formas de la violencia criminal se hayan

desatado en el primer trimestre de 2019, justo al arranque del gobierno de López Obrador.
Y no es casual porque en política –y en casi todos los eventos sociales–, nada es producto de una bendición divina o de una maldición terrenal. Lo cierto es que todo o casi todo tiene su origen en una decisión política, certera o equivocada, de quienes conducen los destinos de un pueblo.
Así, por ejemplo, muchos ingenuos suponen que el estallido de violencia que hoy vivimos en todo el territorio nacional al arranque del gobierno de Obrador, es parte de una decisión unilateral de las bandas criminales que orquestaron una suerte “de bienvenida” al nuevo presidente.
Es decir, que según “los maromeros” de Morena –aquellos que a toda torpeza presidencial encuentran una explicación ideal–, y los fanáticos del nuevo gobierno, creen que los criminales “están calando a Andrés” quien dotado de una sabiduría infinita no persigue al crimen para no provocar un baño de sangre.
Otros defensores de Obrador –quizá los más bobos–, suponen que cuatro meses es un suspiro “para terminar con el cochinero” que dejaron 40 años de gobiernos neoliberales, en una suerte de premonición de que Obrador gobernará durante otros 40 años para acabar con tal cochinero.
Lo cierto es que, les guste o no a unos y otros, el origen de las matanzas por todo el país, del trimestre más violento de la historia y, en general, la causa del estallido incontenible de la violencia la conoce bien el presidente López Obrador quien, incluso, a través del pensamiento napoleónico, en su momento fustigó al gobierno de Peña Nieto.
Dijo Obrador en un mensaje de su red social de Twitter –el 13 de mayo de 2017–: “Napoleón decía: si el crimen y los delitos crecen, es evidencia que la miseria va en aumento y que la sociedad está mal gobernada”. Aplica.
Y por supuesto que hoy aplica el diagnóstico certero de Napoleón, pero aplica en el propio gobierno de AMLO quien ayer exigía al gobierno de Peña Nieto lo mismo de lo que hoy carece el gobierno de Obrador; eficacia en la lucha contra el

crimen.
Sin embargo, lo que no dice y menos reconoce el presidente mexicano es que en su gestión no solo se incrementó la ineficacia gubernamental sino que los criminales fueron perdonados aún antes de que Obrador llegara al poder, de manera formal.
¿Qué quiere decir lo anterior?
Que si hacemos memoria recordaremos que desde los tiempos de campaña el entonces candidato Obrador anunció por todo el país que brindaría protección a los criminales mediante una amnistía unilateral del gobierno.
Desde todos los frentes –políticos y sociales–, y en todos los tonos se le advirtió al candidato Obrador sobre los peligros de ofrecer amnistía a las bandas criminales; un perdón adelantado, unilateral y sin

condiciones.
Como saben, la respuesta de López fue la soberbia y la delirante esperanza en la buena fe de los criminales a quienes, ya como presidente en funciones, prometió no perseguir. AMLO perdió cinco meses de transición en promesas y milagros

engañabobos.
Dicho de otro modo, resulta que en los hechos, el nuevo presidente mexicano “entregó la plaza” a las bandas de narcotraficantes, secuestradores, tratantes de personas, ladrones de combustible y, en general, al crimen organizado.
Y la respuesta está a la vista de todos.
Vivimos el trimestre más violento en la historia; se contabilizaron casi 12 mil muertes violentas de diciembre de 2018 a marzo de 2019, el secuestro se disparó a más de 50% en todo el país, se producen matanzas por donde quiera y, en los hechos, se legalizó la venta, consumo y distribución de droga. Sin contar con infiernos como los de Veracruz, Guanajuato y Tamaulipas, por citar solo tres casos.
Por eso obliga preguntar: ¿Por qué los criminales habrían de abandonar los rentables negocios del crimen? ¿Cuál es el incentivo? ¿Servirán de algo los salmos bíblicos, llamados de buena voluntad y promesas de que los criminales serán

intocables?
No, la única manera de combatir al crimen es con la fuerza del Estado, les guste o no a los conservadores del gobierno de Obrador.
Al tiempo.
22 Abril 2019 03:18:00
¡Violación tumultuaria de AMLO, a 10 artículos constitucionales!
No es uno, ni tres, ni cinco; son al menos 10 artículos constitucionales los que violenta el presidente Obrador con el memorándum histórico que firmó para dizque “derogar” la reforma educativa.

¿Memorándum histórico…?

Sí, se trata de un documento que recogerá la historia como la mayor violación constitucional de un presidente; monumento al autoritarismo, la autocracia y al desprecio por las instituciones –a las que, de manera literal, AMLO mandó al diablo–, junto con la democracia toda.

Y es que una primera revisión muestra que el memorándum presidencial viola, por lo menos, los artículos 1, 3, 4, 16, 49, 72, 73, 87, 89 y 135 constitucionales. ¿Lo dudan?


1.- En primer lugar, el presidente Obrador viola el Artículo 87 que dicta, de manera textual, los términos de la protesta presidencial ante los poderes Legislativo y Judicial. “Protesto cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan…”. Nada de ello ha

cumplido.

2.- También violenta el Artículo 16 constitucional que establece que todo acto de gobierno “debe fundarse” y “motivarse”. Es decir, el presidente debe fundamentar las leyes en las que se apoya toda decisión o instrucción a sus colaboradores y los motivos para ello. Curiosamente el memorándum no se fundamenta y menos expone sus motivos a partir de las leyes.

3.- El presidente viola el párrafo tercero del Artículo 1º Constitucional que impone al Ejecutivo la obligación de respetar los derechos humanos y la educación de los niños, lo cual ignora el memorándum.

4.- Obrador viola la fracción tercera del Artículo 3º Constitucional que ordena la evaluación obligatoria para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el servicio profesional, al servicio del Estado.

5.- El presidente también viola el Artículo 4º Constitucional, al colocar a la CNTE sobre los derechos de los niños y niñas que, según la Carta Magna, “tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez”.

6.- AMLO también viola el Artículo 49 Constitucional que define la división de poderes, entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y prohíbe que un solo individuo pueda ostentar más de uno de esos poderes. En el memorándum el Presidente se asume como dueño de los tres poderes.

7.- También viola el Artículo 72 de la Constitución, que detalla el proceso legislativo para elaborar leyes, reformarlas y derogarlas. El memorándum borra dicho precepto.

8.- De igual manera, el memorándum de AMLO viola el Artículo 73, que enumera las facultades legislativas exclusivas del Congreso en diversas materias, entre ellas la educativa. El presidente no puede cambiar el sistema educativo mediante un memorándum.

9.- Obrador viola el Artículo 89 que establece las facultades exclusivas del presidente, entre ellas la de ejecutar las leyes que expida el Congreso. Nunca dice que puede “derogar” ley alguna y menos mediante memorándum.

10.- Y el presidente viola el Artículo 135 Constitucional que determina cuál es el órgano del Estado facultado para reformar la Constitución y cuál es el procedimiento para ello. El presidente no está facultado para reformar la Constitución a su antojo, y menos mediante un memorándum.

Como queda claro, el citado memorándum es de campeonato, ya que por lo menos violenta 10 artículos constitucionales, todo un récord de presidente mexicano alguno.

Por eso la pregunta: ¿Qué sanción amerita una violación multitudinaria de la Constitución, como la que llevó a cabo el presidente López Obrador?

Al tiempo.
17 Abril 2019 03:33:00
¡Presidente, pare de mentir y de violar la Constitución…!
No, aquí no pretendemos violentar la moral del Presidente mexicano. Lo cierto es que cuando exigimos que Obrador “pare de mentir” y “respete la Constitución” es porque el Presidente juró respetar la Carta Magna y sus leyes.

Y es que cuando Obrador habla en las mañaneras y en el país, el que habla es el Presidente de los mexicanos. Por eso, en tanto mandatario al que los mandantes llevaron al cargo de presidente, Obrador se debe conducir con verdad, honestidad y apego a la Constitución y sus leyes, como la educativa.

Sin embargo, los hechos demuestran todo lo contrario. Todos los días el Presidente miente; todos los días difama, insulta y calumnia, no sólo a periodistas y medios sino a empresarios, políticos y servidores públicos.

Lo grave es que el poder absoluto que ha concentrado el Presidente lo aleja día con día de la realidad y lo muestra no como jefe de las instituciones democráticas, sino como el tirano de una vulgar dictadura bananera; virreyzuelo que cree en el gesto autoritario de “¡hágase!”, sin importar la ley.

Más, López Obrador convirtió en caricatura su promesa de “no mentir y no robar”. ¿Por qué? Porque todos los días miente –según distintas empresas que miden sus discursos mañaneros y la veracidad de ellos–, y por lo menos 40% de sus dichos son falsos o verdades a medias.

Y no se digan los 50 puntos que Obrador anunció contra la corrupción y que son otra caricatura de un gobierno autócrata, en el que 8 de cada 10 contratos se entregan sin licitación y en el que abundan los cuates las cuotas.

Y de seguir con los números que hoy muestra su récord de mentiras, el Presidente mexicano pronto será campeón mundial de la mentira, arriba del presidente Trump y del expresidente Bush –de Estados Unidos–, dos grandes mentirosos de la historia reciente.

Y si dudan del elevado nivel de mentiras de Obrador, vale recordar que mintió cuando se enfrentó al periodista Jorge Ramos –sobre el número de muertes violentas en su gobierno–; mintió cuando habló de las estaciones de gasolina en donde supuestamente era más barato el combustible; mintió sobre el número de empleos creados en su gobierno y sobre la amenaza a periodistas.

Pero ayer, luego de las mentiras mañaneras, el presidente Obrador cometió una de las mayores violaciones constitucionales y, al mismo tiempo, formuló una de las mayores mentiras, mentira que lo confirma como dictador. Resulta que por la vía “de un memorándum” Obrador desapareció los poderes Legislativo y Judicial y promovió una de las mayores violaciones constitucionales que haya impulsado presidente alguno.

¿La mayor violación constitucional?

En efecto, el Presidente “firmó un memorándum” en el que instruye a distintas dependencias federales –SEP, Segob y SHCP–, a violentar la Constitución y sus leyes –leyes educativas–, aprobadas por el Congreso.

¿Recuerdan la toma de protesta de AMLO ante el Congreso?

Sí, prometió respetar y hacer respetar la Constitución y sus leyes. Hoy falta a ese mandato constitucional y, por tanto, el Congreso debe exigir su destitución por “traición a la patria”, en tanto los secretarios de Estado que lleven a cabo lo propuesto por el Presidente en el memorándum, deben ser llevados a juicio político. Es decir, el Presidente pasa por alto al Congreso y a la Corte –y por ello viola la Constitución–, para matar la reforma educativa de Peña Nieto; toda una maniobra para la cual contó con la complicidad de la mafiosa CNTE.

En realidad asistimos a un grosero montaje dictatorial en el que la CNTE fue inflexible en el Congreso, lo cual le dio a Obrador el pretexto de pasar por alto a los poderes Legislativo y Judicial y se convirtió en virtual rey, que hace y deshace, sin contrapeso alguno. Y, también por eso, el Congreso debe iniciar la destitución de presidente Obrador, por incitar a su gobierno a violar la Constitución, toda un “sabadazo de Semana Santa”.

Por eso las preguntas. ¿Dónde están los partidos opositores? ¿Dónde la crítica de intelectuales y opinantes; dónde los académicos y estudiosos de la democracia?

Está claro que arrancó la destrucción de la democracia mexicana y que son muchos los que por omisión, ceguera y comisión serán responsables.

Al tiempo.
16 Abril 2019 03:32:00
¡Obrador confiesa y azuza linchamiento a periodistas!
Aquí lo dijimos hace casi un año; el 10 de mayo de 2018.

Luego de que fuimos linchados por órdenes de López Obrador, en la despedida de Milenio escribimos: “Detrás del linchamiento en mi contra está la mano de Morena –lo hemos probado–, el partido más interesado en callar nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que significa para la democracia la eventual llegada al poder de López Obrador.

“Lo preocupante del caso es que los incitadores al linchamiento en mi contra, son los mismos que se dicen de izquierda; aquellos que en los años 60, 70 y 80 cuestionaban –por ejemplo–, el golpe a Excélsior, a El Día; los que gritaban contra la “prensa vendida”; los que acusaban a los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, de represores, censores y violadores de la libertad de expresión, del derecho a disentir y a criticar”.

Volvimos al tema en el Itinerario Político de ayer lunes al documentar que el encuentro entre Obrador y Ramos –que terminó en choque–, era parte de un montaje que se salió de control y que hizo tropezar al presidente cuando el periodista se salió del guion, como suele hacerlo.

Y es que no se debe ignorar que a la casa presidencial y, sobre todo, a las mañaneras de Obrador, no asiste nadie que “no sea palomeado” por voceros y estrategas presidenciales.

A ningún reportero, palero o aplaudidor se le otorga “el privilegio” de preguntar al Presidente si no se sabe qué preguntará y, por tanto, Obrador no le otorga la palabra a ningún reportero, conductor, articulista o columnista, con el cual no se haya pactado la participación y lo que va a decir o preguntar.

Además, una fuente de Palacio Nacional confirmó que la participación de Jorge Ramos fue pactada –arreglada–, y que el periodista se salió del guion y que el Presidente no supo manejar la situación. Por eso la crisis.

Pero si a pesar de todo lo anterior tienen dudas, basta ver el montaje de “un palero” –que no reportero–, que en la mañanera del lunes censura la participación de Jorge Ramos –del viernes previo–, y “le puso el balón” al presidente para que Obrador hiciera la más grave confesión de los primeros cuatro meses de gobierno.

¿Cuál es la confesión?

Salió del propio Presidente y supone, palabras más, palabras menos, que “los periodistas que se pasen de la raya” serán linchados por las redes del Presidente; las redes que lincharon a Ricardo Alemán el 10 de mayo de 2018. Entonces eran redes del candidato y hoy son las redes del Presidente.

Así lo dijo López Obrador, de manera textual: “… un columnista dice que Jorge Ramos es mejor periodista que ustedes. Yo no creo. Ustedes son prudentes, si ustedes se pasan ya saben lo que sucede. Pero no soy yo, es la gente”.

¿Qué significa lo anterior?

Es la confesión de que “las benditas redes” del entonces candidato presidencial y del hoy Presidente, están listas para linchar a todo aquel “periodista imprudente que se pase de la raya”.

¿Eso quiere decir que Ricardo Alemán se pasó de la raya? ¿Quién marca la raya; el Presidente? ¿Por eso el Presidente le pidió a empresarios de prensa y otros medios que no contrataran a Ricardo Alemán?

Lo cierto es que asistimos a la confesión presidencial de que desde el poder será castigado todo aquel que critique al Presidente y a su gobierno. Es decir, que el Gobierno de Obrador es la versión moderna de la Inquisición.

Pero hay más. Si partimos de “la chabacana” concepción presidencial de que “ustedes son prudentes y si se pasan, ya saben lo que sucede”, podemos suponer que Jorge Ramos era considerado “prudente” cuando fue invitado a las mañaneras y cuando le permitieron preguntar al Presidente.

Y como Jorge Ramos “se pasó de la raya” –se salió del guión–, entonces el Presidente azuzó el linchamiento en su contra, linchamiento que movió a miles de bots para insultar al periodista de Univisión.

¿Dudan que fue pactada la participación de Ramos en la mañanera del viernes? ¿Dudan que asistimos a la confesión presidencial de que el nuevo régimen persigue a sus críticos?

¿Hasta cuándo abrirán los ojos los medios?

Al tiempo.
12 Abril 2019 03:18:00
¡Para el FMI, el de AMLO es un gobierno fallido!
A solo cuatro meses de iniciada la gestión del nuevo gobierno mexicano, esa administración le da la razón a sus críticos: se trata de un gobierno fallido.

Y no lo dicen los críticos y tampoco los malquerientes, lo dicen el Fondo Monetario Internacional, las calificadoras, los principales bancos y los expertos en analizar las estimaciones de crecimiento y desarrollo en el mundo.

¿Y por qué consideran que el de AMLO es un gobierno fallido a sólo cuatro meses de iniciado?

Por los errores, las torpezas, las mentiras y, en general, por la incertidumbre generada en los mercados y los inversionistas, a causa de las malas decisiones y las señales equivocadas que manda el gobierno de Obrador al mundo.

Sin embargo, y a pesar de las señales de alarma, el presidente mexicano sigue con la cantaleta de que “él tiene otros datos” y que la economía va por buen camino, además de que miente al dar estimaciones falsas sobre la lucha contra la corrupción, la violencia y, en general, el desempeño de su gobierno.

Y la gestión de Obrador no podía ser visto de otra manera –que como un gobierno fallido–, si todos los días vemos ejemplos grotescos del caos institucional, regaños a colaboradores y peleas en el gabinete presidencial.

Y el ejemplo más reciente lo vimos cuando el Presidente y su secretario de Comunicaciones y Transporte pelearon para saber quién decía la vedad y/o quién mentía sobre las causas reales que derribaron el NAIM.

Dijo Javier Jiménez Espriú –ante senadores–, que no encontró indicios de corrupción y que el nuevo aeropuerto se canceló por inviable, en tanto que el Presidente insiste en que la cancelación se debió a la corrupción.

¿Quién tiene la razón? ¿A quién debemos creerle? ¿Cuáles son los mensajes que manda esa incapacidad de ponerse de acuerdo en el origen de la destrucción de la obra más importante en México en el último medio siglo?

Y la de AMLO no puede ser vista más que como una gestión fallida cuando el Presidente pregunta a la plaza pública –antes que a expertos–, qué debe hacer frente a Trump, quien insulta todos los días a los mexicanos.

No puede ser visto más que como fallido un gobierno cuyos niveles de violencia y criminalidad son propios de un país en guerra –más de 15 mil muertes violentas en solo cuatro meses–, según la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

Y es que sólo en un gobierno fallido su presidente se pueden dar el lujo de mentir de manera sistemática y de pelear con los medios, a los que insulta todos los días y les exige derecho de réplica y revelar las fuentes de donde obtienen información.

Sólo en un gobierno fallido se anuncian con bombo y platillo programas y proyectos que, si usted quiere saben de ellos, simplemente no existen. ¿Sabe en qué quedaron los 50 puntos contra la corrupción; las 100 promesas de desarrollo, la Constitución Moral…?

Sólo en un gobierno fallido su presidente destruye la tercera industria generadora de divisas y una de las más importantes en la creación de empleos. Y es que por torpezas y tozudez el presidente Obrador destruyó el trabajo de años para convertir al turismo mexicano en uno de los más importantes del mundo.

Sólo en un gobierno fallido se produce el corte de energía eléctrica en tres entidades del país –un apagón que duró 48 horas en toda la Península de Yucatán– a causa de errores de sus directivos. Y, si no fuera suficiente –y al mejor estilo de Nicolás Maduro–, el Presidente dice que se pudo tratar de un sabotaje.

Nunca, en la historia de México, el arranque de un Presidente había resultado en tal desastre. Y apenas van cuatro meses.

Al tiempo.
11 Abril 2019 03:05:00
¡Los enemigos reales del Presidente!
El pasado lunes, a primera hora, arrancó el infaltable escándalo semanal en el Gobierno de López Obrador.

Desde la Secretaría de Hacienda salió la versión de que el Gobierno federal analiza recobrar el impuesto a la tenencia vehicular, a nivel nacional.

La escandalera llevó a tendencia lo que parecía otra presunta mentira del nuevo Presidente quien, en campaña y como mandatario, prometió en todos los tonos que no habría ningún incremento impositivo o nuevas cargas fiscales.

Frente al escándalo, la mañana del martes el propio Obrador salió al quite y desmintió la versión, propalada por el único que en Hacienda sabe del tema, el subsecretario Arturo Herrera a quien el Presidente desmintió ya en dos ocasiones.

Lo curioso es que AMLO culpó de la falsa versión “a sus adversarios políticos”, quienes habrían sembrado la fake news supuestamente para desacreditarlo. El problema, sin embargo, es que otra vez el Presidente incurrió en una falsedad. ¿Por qué?

Porque cualquier ciudadano con dos dedos de frente sabe que los enemigos y adversarios reales del Presidente no están entre los opositores y menos entre sus críticos. ¿Y dónde están?

Por absurdo que resulte y ridículo que parezca, los enemigos verdaderos de Obrador son el mismo Presidente –sus filias, fobias y su notoria ignorancia–; además de no pocos de los supuestos o reales amigos, aliados y, sobre todo, quienes ocupan algún cargo en su gabinete, su partido y sus leales.

Y es que, a querer o no, el Presidente no sólo vive con el enemigo en casa sino que él mismo es su propio enemigo.

¿Lo duda?

En el primero y acaso, el más letal de los enemigos del Presidente es su propia propensión a la mentira. Nadie duda que Obrador falta a la verdad todos los días; lo nuevo es que ahora la preocupación no son las mentiras, sino el tamaño de esas mentiras. Por eso no pocos han modificado el viejo refrán para dejarlo como sigue: “el peje por su boca muere”.

El segundo enemigo de AMLO está en la ignorancia presidencial. Sobre ese tema resulta penoso que nadie tenga el valor de decirle a Obrador que pare de exhibir que nada sabe sobre la mayoría de los temas de los que habla.

Por ejemplo, hace horas le pidió ayuda para “garantizar el derecho a la salud” de todos los mexicanos. No entiende y nadie le ayuda a entender que el Estado sólo puede garantizar el acceso a los servicios de salud. También hace horas dijo que el precio de la gasolina debe bajar por decreto, lo que confirma que nada entiende sobre las leyes del mercado.

Y en sus diarios pleitos con los medios y sus críticos, Obrador deja ver ignorancia total sobre su papel como mandatario, jefe de Estado y gobierno.

En política, el principal enemigo del presidente es su partido, Morena y la dirigente del mismo, Yeidckol. Morena, como saben, es bote de basura de la clase política; receptáculo de la escoria política; en donde lo mismo conviven violadores de menores que ladrones de cuello blanco y cuello negro; mafiosos, secuestradores y hasta criminales organizados.

Morena es una fuente constante de descrédito, a lo que debemos agregar las peleas sucesorias en el gabinete, otro flanco del descrédito presidencial.

ejemplos sobran; cada día que abre la boca Manuel Bartlett tira el sistema eléctrico del país; cada día que habla Jiménez Espriú, exhibe más mentiras en torno al NAIM, a Santa Lucía y al Tren Maya, y cada que Hacienda formula un pronóstico, tira el peso.

La sucesión presidencial ya está en marcha y entre los aspirantes están Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, los tres metidos en la guerra más descarnada; guerra que pasa por Puebla y que le podría costar al Presidente y a su partido la derrota en el estado de Puebla.

No, los enemigos del Presidente no son “molinos de viento”; son reales y están en el Presidente mismo, en su partido y su gabinete.

Al tiempo.
10 Abril 2019 03:37:00
¡Mintieron; amaban al PRI represor y antidemocrático!
Primero las preguntas.

¿Se percataron que desde julio de 2018 –luego de la victoria electoral de AMLO–, muchos dizque militantes de la izquierda mexicana se volvieron amantes de todo aquello que cuestionaron a lo largo de medio siglo?

¿Se dieron cuenta que muchos de quienes antaño repudiaban al partido hegemónico y el control de un solo hombre; que rechazaban la descomunal concentración de poder del viejo PRI, hogaño aplauden al partido hegemónico llamado Morena y festejan el poder absoluto en manos de AMLO, además de que justifican el clientelismo que repudiaban en el PRI?

¿Han visto que historiadores, intelectuales, políticos, líderes de opinión y hasta periodistas que por décadas repudiaron los manotazos represivos como los de 1968 en Tlatelolco y 1971 en San Cosme –cometidos por los gorilatos de Díaz Ordaz y Luis Echeverría–, hoy aplauden la nueva versión de Díaz Ordaz, motejado como AMLO?

¿Descubrieron que políticos formados en la dizque izquierda opositora de antaño –como Pablo Gómez, Alejandro Encinas, René Bejarano, Martí Batres y muchos otros–, que repudiaban la militarización de Díaz Ordaz y Echeverría y que por décadas criticaron el populismo rapaz de López Portillo y la persecución de la prensa, hoy aplauden la militarización de Obrador, festejan el intento colonizador de todo el Estado y hasta aplauden que persigue a sus críticos?

En efecto, por si no se han dado cuenta, con la llegada de Obrador al poder presidencial vivimos un México al revés; en donde el viejo PRI hoy se dice de izquierda y se llama Morena; en donde los políticos opositores al viejo PRI hoy están en el poder y se comportan peor que los viejos priistas, con la única diferencia de que cambiaron de cachucha, portan la de Morena.

En efecto, con la llegada de AMLO al poder, intelectuales, historiadores y opinadores de izquierda –que por décadas criticaron al PRI antidemocrático, autoritario, populista y clientelar–, hoy justifican la antidemocracia de Morena, el autoritarismo de AMLO, el clientelismo de su gobierno y el populismo de sus políticas.

Los críticos del militarismo represor de Díaz Ordaz y Echeverría, los que cuestionaron las masacres de Tlatelolco y San Cosme; que condenaron el asesinato de empresarios en Jalisco y Nuevo León, hoy no sólo aplauden la militarización propuesta por AMLO sino que justifican la persecución de empresarios mediáticos y periodistas críticos de Obrador.

¿Es o no un México de cabeza?

Y es que ahora resulta que no pocos intelectuales, investigadores, políticos, mujeres y hombres de la llamada izquierda mexicana engañaron durante medio siglo a la sociedad, toda.

¿Por qué?

Porque resulta que esas mujeres y hombres que por décadas dijeron amar y abrazar la ideología de izquierda; que vivieron del repudio a los autoritarios gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, en realidad amaban a esos gobiernos y sus políticas represoras, autoritarias, populistas y nada democráticas.

Resulta que aquellos que por décadas aplaudieron la política exterior de puertas abiertas a refugiados que escapaban de las dictaduras latinoamericanas y que censuraban a los dictadores golpistas, hoy aman a los dictadores y le dan la espalda a los pueblos oprimidos, como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua.

Resulta que el supuesto odio al PRI en realidad era amor a lo más rancio del PRI; amor al poder en manos de un solo hombre; amor al clientelismo, al autoritarismo, a la militarización y la represión; amor a la censura de críticos y a la persecución de opositores.

Resulta que el supuesto amor a la democracia era en realidad amor a la antidemocracia; odio a los contrapesos, a la crítica y al pensamiento distinto; rechazo al derecho a disentir y a criticar.

Durante medio siglo la sociedad mexicana vivió engañada por los dizque opositores al PRI.

Y es que esa dizque izquierda nunca quiso democracia sino que amaba la antidemocracia; amaba las tiranías de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo…

¿Seguiremos en el engaño?

Al tiempo.
09 Abril 2019 03:26:00
¡AMLO repite las lacras que criticó!
Durante sus casi 20 años como opositor, el entonces líder social y eterno aspirante presidencial cuestionó con dureza notable algunas de las peores lacras de la democracia mexicana, entonces en
construcción.

López Obrador criticó, por ejemplo, los intentos del PRI por capturar contrapesos naturales como la Suprema Corte y el Congreso; la militarización y las elecciones de Estado.

Obrador era enemigo de la “prensa vendida” y hasta se asumía como unos fervientes demócratas cuando se trataba de defender la libertad de expresión.

Sin embargo, ya en el poder, queda claro que muchas promesas de Obrador fueron un vulgar engaño y que el candidato que cuestionó los peores vicios del poder hoy es el peor vicio del poder; se convirtió en un presidente AA, autoritario y autócrata.

¿Lo dudan?

1.- Como lo dijimos aquí desde la victoria electoral de Obrador, su objetivo era volver a “la dictadura perfecta”, la del control total del Congreso, la captura de la Corte y el sometimiento de órganos autónomos como el INE, el Tribunal Electoral y la CRE, entre otros. Hoy están muertos los contrapesos y la división de poderes, síntoma de “la dictadura perfecta”.

2.- Y mataron a los contrapesos porque Obrador impuso “fiscales carnales”, “consejeros carnales” y en la Suprema Corte pretende llevar a “ministros carnales”. Es decir, regresará el Gobierno de un solo hombre: la dictadura de partido único y hegemónico.


3.- Por décadas Obrador pidió la renuncia de los presidente Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, por ineficaces y por pertenecer a “la mafia del poder”. Hoy, AMLO busca reelegirse por la puerta trasera de la Constitución, mediante la engañosa y grosera “revocación de mandato”.

4.- Durante años, Obrador sacó raja política de las llamadas “elecciones de Estado”, sea en Tabasco o en las presidenciales. Hoy no sólo hace campaña en las entidades donde habrá elecciones, sino que impone candidatos y prepara a los futuros aspirantes, bautizados como “superdelegados”. La primera elección de Estado en manos de Obrador será la de Puebla.

5.- Como todo aprendiz de dictador, el Presidente tiene como prioridad la destrucción de la prensa crítica y de los críticos. Todos los días lanza dardos envenenados contra medios y periodistas que cuestionan su gestión. Asume un papel idéntico al de los autoritarios Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, que consiguieron una prensa domesticada.

6.- El pasado fin de semana, en Guerrero, AMLO confirmó que vivimos el fin de Estado laico. Cual predicador, fustigó a los infieles y pecadores, a quienes advirtió que no podrán acudir los domingos al servicio religioso, en tanto no hayan expiado sus pecados. ¿Y el estado laico? Nadie parece capaz de exigir y/o reclamar algo al respecto.

7.- Los propagandistas de Obrador se cansaron de exigir a los gobiernos de Fox, Calderón y Peña el fin de la persecución de las bandas criminales mediante militares y marinos. Ya como Presidente, Obrador militariza al país mediante la Guardia Nacional, al tiempo que aplaudidores callan la mentira.

8.- Durante años, López Obrador acusó a Elba Esther Gordillo de ser el símbolo de la corrupción magisterial. Hoy, la profesora aliada del Presidente, no sólo es exonerada, sino que regresará al control mafioso del SNTE. Peor, AMLO también convirtió en sus aliados a la mafiosa CNTE.

Puede resultar interminable la enumeración de lacras que por décadas cuestionó Obrador y que fueron un engaño a toda una Nación.

Hoy, sin embargo, todas esas lacras son parte fundamental de su gestión, un gobierno que no sólo reclutó a lo peor de la clase política –de todos los partidos–, sino que repite los peores vicios del poder.

¿Hasta cuándo seguiremos siendo una sociedad engañada?

Al tiempo.
08 Abril 2019 03:35:00
La ‘prensa fifi’ de AMLO ¡ahora va contra Ciro!
En su pelea contra los críticos de su gobierno, el Presidente no solo “escupe para arriba”, sino que a diario dibuja a su propia “prensa fifí”; medios y periodistas volcados en la peor abyección imaginables.

Sin embargo, lo grave no es que medios y periodistas sean aplaudidores de Obrador. En realidad tienen derecho al lacayismo que les plazca.

Lo cuestionable es que desde Palacio Nacional se instruye a “periodistas afines” para mandar mensajes, golpear y exigir censurar a otros medios y otros periodistas que, también de manera legítima, son críticos de Obrador.

Es decir, el Presidente no solo se empeña en dividir a los ciudadanos, sino que azuza a sus jaurías mediáticas y periodísticas contra algunos de los más profesionales medios y periodistas que, casualmente, son sus críticos.

Y ya mentidos “al deporte” de azuzar medios y periodistas contra otros medios y otros periodistas, el siguiente objetivo del “lopezobradorismo” se llama Ciro, se apellida Gómez Leyva y encabeza las preferencias en radio y televisión en los grupos Fórmula e Imagen.

¿Por qué la persecución contra Ciro Gómez Leyva, luego que desataron rabiosas persecuciones contra críticos como Krauze y el autor de este espacio?

Como saben, a su llegada al poder, Obrador presionó a ciertos medios para dar cabida a sus leales en frecuencias y canales privados de radio y televisión. Un paso idéntico al utilizado por Chávez en Venezuela.

Por eso llegaron a Radio Centro Carmen Aristegui y Julio Hernández –este último premiado por orquestar el linchamiento contra Ricardo Alemán–, mientras los medios públicos –como el IMER y Canal 11–, se convirtieron en vulgares propagandistas de Obrador.

El negocio fue tan malo para los medios privados que pronto su rating cayó al fondo de la tabla. Es el caso de los informativos de Radio Centro, cuyo concesionario reconoció públicamente que la llegada de Aristegui “le hizo perder muchos millones de pesos”.

Entonces se focalizó la guerra contra el informativo más escuchado en la radio matutina y el más crítico: el de Gómez Leyva.

¿Y cómo fue esa guerra?

Resulta que el locuaz concesionario de Radio Centro descalificó los ratings que colocan a Ciro a la cabeza, al tiempo que reclamó esa posición para Aristegui. ¡La risotada fue general en la industria de la radio!

Pero no se trató de otra ocurrencia del concesionario de Radio Centro. No, detrás de la pelea por el rating existen mensajes de chantaje y censura.

¿Y qué quiere decir eso?

De párvulos; el mensaje busca “someter” a los informativos de las frecuencias como Fórmula, por un lado, y “bajarle” el tono a la crítica del informativo estelar, el de Ciro. Claro, con el chantaje del patrocinio.

Y es que para los “genios” de la casa presidencial resulta imposible e impensable que la mayor propagandista de AMLO, la señora Aristegui, haya caído al fondo del rating y un crítico de AMLO esté a la cabeza.

Pero esa fue una primera señal y un llamado a los concesionarios y los críticos. Luego vino el manotazo mediante una vulgar mascarada.

En la mañanera del pasado viernes, desde Guadalajara, los operadores de AMLO impostaron a un supuesto periodista –en realidad activista de Morena–, que preguntó al Presidente si no era hora de censurar a sus críticos.

Y el ejemplo de esos irreverentes críticos fue –según “el periodista”– el informativo nocturno de Gómez Leyva, que transmite la señal de Imagen.

No tardó la respuesta del Presidente –magnánimo y generoso rey–, quien dijo que los medios que no dicen la verdad serán castigados por las redes. Son preferibles los excesos pero imperdonables la perversidad de la “prensa fifí”, según el “perdonavidas” de Palacio, el mismo que lanza golpes bajos, tira bolados a la nuca y patea las espinillas.

¡De locos, periodistas que piden al poder que censure a sus críticos!

Lo simpático del tema es que el Presidente no solo “escupe para arriba”, sino que todos los días dibuja, de cuerpo completo, a su propia “prensa fifí”.

¿Y cuál es “la prensa fifí de AMLO”?

Todos los medios del Estado y buena parte de la prensa, la radio y la televisión que solapan y aplauden la destrucción de la democracia mexicana.

¿Hasta cuándo abrirán los ojos esos medios?

Al tiempo.
05 Abril 2019 03:42:00
¡AMLO entregó el país al narco y al crimen!
Los hechos ocurrieron en los dos extremos del país, con una diferencia de semanas. Y los dos casos son una muestra contundente de que el Estado claudicó en una de sus labores esenciales; la defensa de la vida, los bienes y la seguridad de los ciudadanos.

En el primer caso, la noche del pasado miércoles, en el corazón de la zona turística de Cancún, Quintana Roo, fue quemada una agencia de autos de lujo. ¿La razón? Que los empresarios se negaron a pagar el nuevo impuesto llamado “cobro de piso”.

En el otro extremo, en el municipio de San Pedro, en Nuevo León –el municipio de mejor calidad de vida y conurbado a Monterrey–, otro lote de autos de lujo fue quemado. Idéntica razón, el “cobro de piso”.

Y es que según no pocas ramas industriales, el crimen organizado generalizó un nuevo impuesto; “cobro de piso”, sin que autoridad alguna sea capaz de ponerle freno; sea municipal, estatal o federal. El fenómeno lo padecen desde “la tiendita de la esquina”, hasta los comercios más importantes y se da en casi todos los rincones del país, ante la ausencia del Gobierno.

Otro dato contundente. En 124 días del Gobierno de Obrador, según el Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, en todo el país se han reportado, en promedio, 127 homicidios dolosos por día.

¿Y qué significa tal cifra?

Casi nada, que en los cuatro meses del Gobierno de AMLO se han cometido, en total, 15 mil 748 crímenes violentos; una cantidad superior a los crímenes cometidos por año en el gobierno de Vicente Fox y una cifra que supera por casi 50% la media registrada en los primeros meses de los gobiernos de Calderón y Peña.

Es decir, las bandas criminales actúan por todo el país a su antojo ya que en promedio se cometen cinco homicidios violentos por hora; una cifra que supera las bajas que registraron algunas guerras convencionales.

Más datos demoledores. Una comparación entre las drogas duras incautadas en los primeros meses de los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña y López Obrador, confirma que el actual Presidente legalizó, de facto, la venta y distribución de droga en todo el país.

¿Por qué?

Porque el Gobierno federal prácticamente no incautó nada de drogas durante diciembre de 2018 y en los meses de enero, febrero y marzo de 2019. Según esas cifras oficiales, los gobiernos de Calderón y Peña incautaron toneladas de cocaína, mariguana, heroína, goma de opio, metanfetaminas, semilla de amapola y semilla de mariguana. Y la incautación en la gestión de AMLO es de casi cero kilos de todas las drogas.

¿Qué significan esas cifras de escándalo?

1.- Significa que López Obrador entregó el país a los narcotraficantes, a quienes deja hacer, mientras que nadie responde la pregunta clave. ¿A cambio de qué el nuevo Gobierno entregó el país a los criminales?

2.- Significa que, de facto, el Presidente legalizó la venta y distribución de drogas duras en todo el país.

3.- Significa que, en los hechos, se impuso la amnistía al crimen organizado, en su vertiente del perdón a los capos de la droga.

4.- Significa que el Presidente incurre en el delito de “traición a la patria”, ya que declinó una responsabilidad fundamental, en tanto jefe del Estado.

Pero el escándalo no termina ahí. Según el diario digital @contrapesoC las alcaldías gobernadas por Morena, en la capital del país, son las que arrojan los mayores índices de violencia.

De manera abrumadora superan al resto de alcaldías en feminicidios, robo con violencia, homicidios dolosos y secuestros. ¿Por qué en gobiernos de Morena, sean municipal, estatal o federal, reinan la impunidad y la violencia?

¿Será que AMLO entregó el país al crimen y al

narcotráfico?

Al tiempo.
04 Abril 2019 03:42:00
Las redes, el Santo Oficio de hoy
Muchos saben que el músico Armando Vega-Gil recurrió al suicidio porque resultó arrinconado por un mensaje anónimo que lo señalaba como presunto responsable de acoso sexual a menores.

Nadie podrá saber si Vega-Gil era responsable o inocente porque el caso no llegó a la autoridad, porque la denuncia nunca fue presentada de manera formal ante un juzgador competente y porque no existió la posibilidad de que el Poder Judicial pulsara el argumento de las partes para determinar inocencia o culpabilidad del músico.

Tampoco conocimos –y no la conoceremos– la identidad de la presunta atacada, supuesta víctima que lanzó la acusación a través de un anónimo. Tiró la piedra y escondió la mano.

Y no sabremos quién fue porque la acusación se hizo a través de redes sociales –que son el reino del anonimato–, a través de un mensaje sin rostro, sin nombre y apellido, y que luego de la tragedia fue borrado.

Lo peor del caso es que tampoco sabremos si detrás del mensaje subido a la cuenta de twitter #MeTooMusicosMexicanos había una persona real, un ciudadano de carne y hueso, una presunta víctima o si, de plano, se trató de uno mas de los miles y/o millones de bots creados para sembrar odio, para vengar una ofensa o simplemente para estimular una falsa tendencia en redes

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que más allá de la justicia de las instituciones, del debido proceso, de la presentación de pruebas a favor y/o en contra del presunto atacante, ya existe un tribunal mediático –el tribunal de las redes–, que además de conocer el caso lo convirtió en tendencia interesada mediante miles de bots que juzgaron y –a ojos cerrados y oídos sordos–, sentenciaron sin ningún rigor legal.

Y es que en los tiempos modernos –tiempo digitales–, las redes sociales son mucho más que un medio de comunicación; son el factótum que premia o castiga, juzgan y sentencian; son los modernos jueces morales, laborales, éticos y hasta estéticos que lo mismo destruyen famas públicas que exaltan supuestas virtudes sacadas del basurero.

Ese poder impersonal llamado redes –que según The New York Times se nutre de más del 90% de cuentas falsas–, movido por bots salidos del anonimato y de la manipulación interesadas, es la versión moderna del Santo Oficio.

En efecto, las redes son un moderno tribunal moral, ético, político y social que lo mismo manda a la pira a los infieles de Morena, que lincha a los críticos del Gobierno de Obrador; que crucifica y manda al cadalso a todo aquel que parezca acosador o perseguidor de mujeres y hasta a quienes disienten de las letras de Juan Gabriel.

Ese tribunal medieval –movido por lo más cuestionable de la condición humana, como el fanatismo, la intolerancia, el odio, el rencor, la envidia, la venganza, la intriga y la mediocridad– es el tribunal que señaló a Armando Vega-Gil, que lo condenó y lo empujó al cadalso.

El mismo tribunal que condenó a Nicolás Alvarado por atreverse a cuestionar a Juan Gabriel; tribunal que sentenció al historiador Enrique Krauze por disentir del presidente López Obrador y es el mismo tribunal que ordenó el linchamiento contra Ricardo Alemán, el autor de esta columna, por ser uno de los más severos críticos de AMLO.

Pero lo que pocos quieren ver y otros se niegan a creer es que el Santo Oficio de hoy, las “benditas” redes, son el más potente instrumentos de manipulación social que ha conocido la humanidad en toda su historia.

Y es que sólo basta pagar a una granja de bots –que pueden estar del otro lado del planeta– para orquestar una campaña de odio, difamación, calumnia y engaño contra el enemigo político no deseado, contra el adversario empresarial señalado o contra el periodista odiado.

Y recibido el pago, se desatan miles o millones de anónimos que viralizan odio, difamación, calumnia y engaño.

Y entonces el odiado, difamado y calumniado se convertirá, durante horas, en enemigo público número uno, entonces se creará la percepción de que ese odiado, difamado y calumniado es la representación terrenal de Satán, y entonces “la plebe” exigirá el despido, el despojo y hasta llevar al cadalso al infiel que cayó en las garras del Santo Oficio.

Por cierto, gracias al Santo Oficio de las redes, Obrador llegó al poder.

Por eso la pregunta: ¿Quién será capaz de acabar con el Santo Oficio y de hacer valer la ley?

Al tiempo.
03 Abril 2019 03:54:00
AMLO: ¡También votan las mascotas y los animales!
Pueden decir misa en el grupo compacto de la casa presidencial; pueden intentar el mayor control de daños en torno a la comparación que hizo de los pobres con mascotas y animales. Lo cierto, es que el Mandatario practica con los ciudadanos pobres, el perverso principio de “la caja de Skinner”, el padre del conductismo.

¿Y eso qué significa?

Que con la zanahoria de los programas sociales, con el señuelo de “alimentar a la mascota y a los animalitos”, Obrador condiciona el apoyo para lo que venga; desde el voto “a pezuña alzada” hasta “la manada” en las urnas.

Lo que no logrará el nuevo Gobierno, sin embargo, es desa-parecer la percepción creciente de que Obrador engaña a los ciudadanos en las mañanas; porque no trabaja para el bienestar de los mexicanos y para engrandecer a México; trabaja para su ambición reeleccionista.

Y si dudan que crece la percepción del engaño colectivo, apenas el fin de semana un ciudadano gritó “mentiroso” al Presidente –en el aeropuerto–, y lo increpó por los montajes mañaneros.

En efecto, López Obrador trabaja arduamente –de sol a sol–, no para lograr el crecimiento económico del país, no para la creación de empleos y menos para consolidar a México como potencia económica; trabaja para su clientela de votos; mascotas a los que alimenta con dinero público y a los que pedirá el voto para su reelección, llegado el momento.

Lo cierto es que la comparación que hizo el Presidente entre mascotas y pobres no fue un tropiezo discursivo y menos un error conceptual;. tampoco fue una confusión al calor de la tensión frente a los medios.

La realidad es que el Presidente ve a los pobres y desposeídos –a los mexicanos de escasos recursos– como clientela manipulable y cautiva a la que debe procurar con dinero público, para los tiempos electorales que vienen.

Y es que según Obrador, esas mascotas y animalitos –los mexicanos pobres–, también votan. Y, para ello, “deben ser pastoreados adecuadamente”.

Es decir, que el nuevo PRI en que se ha convertido Morena, no sólo ratifica el grosero uso clientelar de los pobres, de los que menos tienen, de los más necesitados, sino que los conduce como mascotas y animales adiestrados para responder, de manera afirmativa, cada ocasión que sean requeridos; sea en las urnas, sea en la plaza pública.

Y de esa manipulación grosera y abyecta el Presidente dio muestra clara en su más reciente gira de proselitismo por Veracruz –porque no son giras de trabajo del Presidente sino proselitismo reeleccionista–, cuando preguntó a una audiencia bien adiestrada si debía o no engancharse con Donald Trump.

“¡Levanten la mano los que piense que no debemos confrontar a Trump!”, preguntó. Y la multitud apoyo el dicho presidencial. Luego, en un grito de victoria, AMLO sintetizó al mejor estilo dictatorial: “¡Ese es mi pueblo…!”.

Es decir, el pueblo tiene dueño; los pobres son mascotas del gobernante en turno. Ya antes Obrador había comparado a los seguidores de su causa –en 2012– con perros callejeros, al motejar como “solovinos” a los ciudadanos que creían en su proyecto.

Hoy el Presidente amplió la categoría para la comparación zoológica de los ciudadanos pobres.

Ya no son “solovinos”; son mascotas llevadas al Arca de Noé –del mesianismo de Morena–, en donde caben todas las especies de la creación; votantes a los que alimentará y cuidará un Gobierno que sabe que son incapaces de proveer su alimento. El perverso conductismo de Skinner.

Pero el asunto va más allá de la ofensiva comparación animal de los pobres.

El verdadero problema es la convicción presidencial de que la masa de votantes que construye –con dinero público–, está integrada por débiles mentales, incapaces de pensar por sí mismos; corderos adiestrados y alimentados para el momento cumbre; el voto en la plaza, “a pezuña alzada” o el sufragio “en manada” en las urna; la “manada” de los 30 millones.

Antes votaban los muertos, hoy votarán las mascotas y los animales.

Al tiempo.
02 Abril 2019 03:43:00
¡Regresan censura y elecciones de Estado!
En su más reciente informe, la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, muestra preocupación por el deterioro, en México, de libertades básicas, como la de expresión y por el riesgo que significa el desempeño del
periodismo.

La prensa mexicana, dice la SIP, vive uno de los peores momentos en el último medio siglo a causa de la ola incontenible de periodistas muertos –ante el desinterés gubernamental–, en tanto que señala como preocupante que el nuevo gobierno y su presidente, López Obrador, insulten cotidianamente a los medios y los periodistas.

Pero resulta peor el panorama de los medios y el riesgo que corren los periodistas si tomamos en cuenta que los mexicanos vivimos el regreso de algunas de las peores prácticas mediáticas por parte del gobierno de AMLO. ¿Las peores prácticas?

En efecto, están de vuelta la censura abierta, ordenada desde el poder y las elecciones de Estado, en su faceta mediática. ¿Lo dudan?

El primer caso, el de la censura oficial, lo pudimos probar luego de que el Presidente cometió uno de los mayores tropiezos discursivos de sus cada vez más costosas mañaneras.

Como muchos saben, el Presidente comparó a los ciudadanos pobres y desposeídos con “mascotas” y “animalitos”, a los que el Gobierno debe cuidar y alimentar –y hasta conducir por el buen camino–, ya que son incapaces de salir a buscar el sustento.

Y como era de esperarse, el tropiezo verbal y la convicción personalísima del Presidente –de comparar a los pobres con mascotas y animales que deben ser alimentados– se volvió tendencia en
redes.

Sin embargo, al mejor estilo de viejo PRI, de inmediato aparecieron los infaltables salvavidas; los otrora expertos en “control de daños”.

Y es que desde la casa presidencial –desde Palacio Nacional– se puso en marcha lo más parecido a la “operación borrador”, que consiste en convencer a los amigos, aliados e incondicionales de los medios para que –luego de apretar tuercas y tirar línea–, hicieran el milagro de la desaparición de los dislates
presidenciales.


Y se hizo el milagro; el video y las noticias sobre la fea comparación de los pobres con mascotas desaparecieron de informativos, noticieros, artículos y opiniones de no pocos medios. Y, claro, tampoco fue tema para interrogar al Presidente en “las mañaneras”. El asunto fue reducido a chascarrillo.

Lo más grave, sin embargo, es que no pocos medios –sobre todo los electrónicos–, se prestan a la censura dictada desde el gobierno de Obrador, en tanto los mismos medios muestran una clara complicidad en otra de las taras que están de vuelta en la democracia mexicana y en el nuevo gobierno.


¿Y cuál es esa tara? Poca cosa, se llama “elecciones de Estado”.

Y es que los mismos voceros que pidieron borrar del espectro mediático la fea comparación de los pobres con mascotas, pactaron con esos medios el llamado “Tour de Prensa” para Miguel Barbosa, el impresentable candidato de Morena y del presidente Obrador a las elecciones extraordinarias de Puebla.

Resulta que sin pudor alguno, sin siquiera disimular que se trató de una campaña de medios organizada desde el Gobierno, el candidato Barbosa recorrió casi todos los medios nacionales –de televisión y radio–, como si la elección poblana fuera prioridad de Estado.

Todo ello mientras que en la “mañanera” de ayer lunes, el presidente Obrador negó meter las manos en las decisiones del partido Morena.

Lo cierto es que –por lo menos en lo que hace a la manipulación de ciertos medios a favor del candidato de Morena al Gobierno de Puebla–, la elección poblana arrancó con signos claros de ser una elección de Estado; una elección en donde se presiona, se chantajea o se usa a los medios para el beneficio mediático de un candidato consentido del Presidente.

Pero de nueva cuenta el problema no sólo es de abuso del poder –del Presidente que dijo que sería diferente pero que es igual de autoritario y represor que Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo–, sino de complacencia de los medios sometidos con la zanahoria del dinero público.

Y tiene razón la SIP, vivimos los peores tiempos para la prensa, los medios y los periodistas.

Al tiempo.
01 Abril 2019 03:50:00
¡Presidente, respete a los periodistas, no somos iguales!
Lo primero que debe recordar López Obrador es que, en el terreno político, el Presidente y los ciudadanos no somos iguales. ¿Por qué?

Porque en una democracia representativa, como la nuestra, todos los mexicanos –incluidos los periodistas– somos los mandantes; el pueblo del que dimana el poder, según la Constitución.

Al mismo tiempo y según las reglas electorales, los ciudadanos todos –incluidos los periodistas– mandatamos a López Obrador –mediante el voto–, para el encargo de Ejecutivo federal. Es decir, el Presidente sólo es Mandatario, mientras los ciudadanos somos los mandantes. Y por ese pequeño detalle nos debe respeto.

Lo segundo que debe recordar Obrador es que le obliga el respeto a los ciudadanos, en general, y a los periodistas, en particular, porque jurídicamente no somos iguales. ¿Por qué jurídicamente no somos iguales el Presidente y los periodistas?

Porque cuando López Obrador insulta, difama, calumnia y ridiculiza a los periodistas, en las mañaneras, el que habla es el depositario de la máxima autoridad en México, el Presidente, el mismo que juró respetar y hacer respetar la Constitución.

El mismo que, en su calidad de autoridad, viola los derechos humanos de los periodistas y sus garantías individuales, a pesar de que el párrafo tercero del Artículo 1 constitucional establece que es el Presidente, precisamente, la autoridad responsable de garantizar el respeto a los derecho humanos de los ciudadanos todos, incluidos los periodistas.

Es decir, cuando el presidente Obrador interviene en su carácter de autoridad, en “las mañaneras”, y acusa, juzga y sentencia a periodistas, está violando derechos humanos y garantías individuales fundamentales de esos ciudadanos dedicados al periodismo; cuando acusa, juzga y sentencia a los medios de comunicación –en tanto personas morales–, también violenta sus derechos fundamentales.

En realidad, cuando López Obrador califica a los periodistas como “fifís”, “fantoches”, “conservadores”, “sabelotodo”, “hipócritas” y “doble cara”, el Presidente no sólo calumnia, difama e injuria “a la persona”, sino que violenta algunos de sus derechos humanos básicos, como el buen nombre y su honor.

Lo tercero que olvida Obrador es que cuando el Presidente insulta, difama, ofende y ridiculiza a los periodistas, está violando el Artículo 16 constitucional que, a la letra dice. “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito, de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.

Lo cuarto que olvida López Obrador es que en todo Estado existen tres tipos fundamentales de relación entre el ciudadano, las empresas y el poder; la relaciones de “coordinación”, que se da entre civiles y particulares; la relación de “supraordinación”, que se produce entre los iguales del poder; órganos de Gobierno o del Estado, y la relación de “supra a subordinación”, que es aquella relación que se produce entre los particulares –los ciudadanos–, y uno o más representantes del Gobierno o del Estado; el presidente Obrador, en el caso que nos ocupa.

De esa manera, cuando López Obrador actúa en “las mañaneras” en su calidad de Presidente, desempeña el cargo de autoridad ejecutiva cumpliendo con su obligación de “informar” a la ciudadanía en general.

Entonces se establece la relación de “supra a subordinación”, entre la autoridad, por un lado, y los gobernados, por el otro.

Y resulta que, según la doctrina jurídica, en toda relación de “supra a subordinación”, el Presidente o cualquier autoridad de Gobierno o del Estado, no tiene el beneficio de las garantías individuales, porque no actúa como gobernado, sino que desarrolla “funciones de imperio”, es decir, de autoridad.

Por eso, en las “mañaneras”, el Presidente no puede apelar a su derecho de réplica, porque ese es un derecho de los ciudadanos, no del “imperio”, o de la autoridad.

Y tampoco puede difamar, calumniar, ofender y ridiculizar a los periodistas, porque viola la Constitución que juró respetar.

Por todo lo anterior, le exigimos al presidente Obrador que respete a los periodistas, porque no somos iguales.

Al tiempo.
29 Marzo 2019 03:40:00
¡El peor enemigo del presidente!
“¿Qué le pasa al presidente Obrador…?”.

La pregunta es recurrente en comederos políticos, entre líderes de partidos, opinadores y, sobre todo, entre empresarios.

Y es que se generaliza la percepción de que el Presidente, más que ser factor para resolver problemas –que es la tarea fundamental de un presidente–, es un activo generador de conflictos.

Incluso, la preocupación llegó a niveles impensables cuando senadores del PRI pusieron en duda de la salud física y emocional del Presidente, luego del escándalo desatado por la carta al jefe del Estado Español.

Otros, por su parte, dicen que el peor enemigo del Presidente se llama Andrés y se apellida López Obrador.

Lo cierto es que tienen razón quienes consideran que el peor enemigo de AMLO es el propio AMLO. ¿Por qué? Porque lo confirma, todos los días, la terca realidad.

Lo confirma, por ejemplo, la terca y nada sensata destrucción del NAIM, que costó casi 150 mil millones de dólares –un Fobaproa más costoso que el de Salinas–, lo que equivale a 13% del PIB actual.

Lo confirma el empoderamiento de la CNTE por parte del Presidente, quien ahora no contiene al tigre desatado y que amenaza con paralizar al país.

Lo confirma el ensayo de golpe de Estado que juntos llevan a cabo el Gobierno federal –que no impide la violencia que desata la CNTE–, como la propia CNTE y, sobre todo, los diputados de Morena.

Lo confirma el reclamo locuaz a España para que pida perdón a México por la conquista, lo que desató mayores conflictos diplomáticos en años.

Sí, el político llamado Andrés y apellidado López Obrador, es el peor enemigo del presidente Obrador, y lo confirma la terquedad ofensiva –para el Senado–, de reciclar las ternas de impresentables como aspirantes a la CRE.

Lo confirma mantener estacionado el avión presidencial, a un costo de 417 millones anuales, mientras que en los viajes presidenciales –de por lo menos 15 personas que acompañan y cuidan al Presidente–, en líneas aéreas comerciales, arrojará un costo anualizado superior a los mil millones de pesos.

Lo confirma el costo de casi 30 mil millones de pesos, producto del bloqueo de las vías férreas y las carreteras, durante la protesta de la CNTE en Michoacán y en el centro del país; protesta solapada por el Presidente y no sancionada por ninguna autoridad.

Lo confirma la cancelación de la cuarta subasta de largo plazo para la adquisición de energía para la CFE, que significará que no se invertirán en México más de mil 500 millones de dólares.

Lo confirman los abucheos que a lo largo de una semana recibió el Presidente, tanto en un estadio como en aeropuertos y en un mitin en donde la población desmintió a Obrador cuando éste aseguraba que había bajado el precio de la energía eléctrica.

El desempleo reportado por el INEGI en 2019, confirma que la terca realidad va por un lado y los discursos presidenciales por otro; discursos que se han convertido en el peor enemigo del Presidente.

Lo confirman el disparo incontenible en las cifras de muertes violentas –casi 10 mil en 120 días de gobierno–, lo que superan todos los niveles de la historia.

Lo conforman las decisiones arbitrarias de licitar el 74% de todos los contratos del gobierno federal, en sólo 120 días, lo que convierte a López Obrador en el Gobierno más opaco en la historia y podría terminar en el más corrupto de todos los tiempos.

Confirman que López Obrador es el peor enemigo del Presidente, la futura renuncia de tres consejeros independientes de la junta directiva de Pemex, creada a partir de la reforma energética, que convierte a Pemex en empresa productiva del Estado.

Lo confirma la crisis que vive el partido Morena, en donde se manifiesta la peor división de su historia y un choque a muerte entre el líder de los senadores, Ricardo Monreal y la jefa del partido.

¿Dudan que Obrador es el peor enemigo del Presidente?

Al tiempo.
28 Marzo 2019 03:15:00
¡Gracias Presidente!
Gracias, presidente Obrador, porque en los días recientes confirmó lo que siempre dijimos en este espacio: que su Gobierno sería un peligro para México.

Y es un peligro en lo económico, político y social; es un peligro para la democracia y hasta para la diplomacia mexicana.

Gracias, Presidente, porque cometió el impensable acierto de unificar a buena parte de la sociedad y los partidos de España… contra su Gobierno y contra México.

Gracias, porque al exigir que la monarquía española se disculpe con México “por las atrocidades” cometidas en la conquista, confirmó su ignorancia sobre la historia de México; historia que dizque era su fuerte.

Gracias, presidente, porque confirmó que su Gobierno no gobierna sino que es un movimiento político que, con dinero público, sigue en campaña; una campaña que lo llevará a la reelección por la vía de la extensión del mandato.

Y, gracias, porque cada vez son más los mexicanos que se dan cuenta de que su gestión se ha construido sobre una montaña de mentiras; castillo de naipes que empieza a caer a pesar del autoritarismo y la satanización de los medios y los periodistas críticos.

Gracias, Presidente, porque en abono a lo anterior, apenas en 117 días de gestión se ratifica que su apabullante popularidad llegó al techo y empieza a caer. Por eso hoy presenciamos –durante siete días consecutivos– rechiflas, abucheos, silbatinas y gritos de “¡fuera, fuera, fuera!”

Gracias, porque al pelear cotidianamente con los medios, con la prensa y con los periodistas críticos, confirma que lo suyo no es la democracia y menos el respeto a la libertad de expresión; lo suyo es la intolerancia a la crítica y el aplauso a la sumisión y la abyección.

Gracias, Presidente, porque todos los días se empeña en aparecer como gobernante que ejerce el despotismo y el autoritarismo. Y si lo duda, la mejor prueba es el reciclaje de las ternas de “papanatas” que propuso para la CRE. Gracias, porque ratifica su desprecio al Senado –como institución de contrapeso–, y a los senadores; deja claro que prefiere incondicionales e irracionales en el Congreso.

Gracias, porque al comportarse como tirano tropical, le enseña a los mexicanos y al mundo su desprecio a la división de poderes; desprecio al Legislativo y Judicial.

Gracias, Presidente, porque al “pendejear” todo el tiempo a diputados y senadores de su partido –a los que no respeta–, y al comprar a “opositores” necesario para tener las mayorías aplastantes, ratifica que usted no aspira a ser un Presidente democrático y respetuoso de los contrapesos, sino un rey.

Gracias porque los rencorosos insultos a los medios y la persecución ordenada con todo el peso del Estado contra sus críticos –la persecución que orquestó en mi contra–, prendió las alarmas de algunos de los más escépticos del fracaso de su Gobierno.

Gracias, porque al pretender jubilar de fea manera a uno de los más respetados empresarios del país y del mundo, el Presidente mostró que no es confiable para dejar nada en su oído, porque todo lo suelta en público, con las consecuencias de una pérdida de más de mil 800 millones para las empresas de Slim.

Gracias, presidente, porque dejó tirados a muchos de los que confiaron en usted; como los empresarios, que han sido excluidos de los grandes proyectos de su gestión; como el Tren Maya, la refinería, el aeropuerto, todos entregados a poderosos grupos extranjeros.

Gracias, porque sigue creciendo el número de mentiras presidenciales, lo que confirma que usted se meterá a la reñida carrera de los récords, entre los presidentes que más mienten, entre ellos Trump y Bush.

Gracias, porque al negarse a cuestionar y condenar los ataques cotidianos del presidente Bush a México y a los mexicanos, ratifica que era mentira esa arenga de campaña –en las plazas de todo el país--, en la que exigía a los presidentes firmeza y crítica ante el tirano del norte.

Hoy usted muestra miedo y hasta se reúne “en lo oscurito” con el yerno de Trump.

Gracias, presidente, porque ratifica día a día lo que aquí advertimos de su eventual gobierno; un gobierno fallido, apenas a 117 días.

Al tiempo
27 Marzo 2019 03:44:00
¡AMLO y el rencoroso pleito con la prensa!
Igual que ocurre en todas las dictaduras, en el nuevo Gobierno mexicano existe un marcado rechazo hacia la prensa, en general, y contra los medios que critican y cuestionan a la entrante Administración federal.

Y no es un rechazo soterrado o de antifaz. No, se trata de una pulsión pública expresada desde el púlpito de “las mañaneras” –por el mismísimo presidente Obrador–, quien todos los días lanza dardos envenenados contra los medios que lo cuestionan y los periodistas que le critican.

Lo preocupante del tema, sin embargo, es que en el equipo presidencial no asoman los mínimos de contención –voces sensatas–, capaces de hacer entender al Presidente que no hay tal “prensa fifí”, sino que existen medios y periodistas afines a su causa, por un lado, y críticos de ella, por el otro.

No quiere entender el Presidente que la prensa crítica, los medios que cuestionan y los periodistas que señalan, son fundamentales en la democracia y que el análisis, la crítica, el señalamiento y el cuestionamiento a un Gobierno son precisamente el termómetro para medir la salud de la democracia.

No entienden el Presidente y su equipo que al socavar a la prensa crítica, a los medios que lo cuestionan y a los periodistas que lo critican, debilita pilares fundamentales de la democracia.

No recuerda el Presidente que –en su propia lógica–, él mismo y su prensa afín habrían sido “la prensa fifí” de los gobiernos de Peña, Calderón, Fox y Zedillo, ya que por años Obrador y su claque crearon un cerco no sólo crítico sino que difamó y calumnió a gobiernos del PAN y del PRI, a los que incluso motejó en tono despectivos, como “PRIAN”.

No entiende Obrador que al polarizar a la prensa, a los medios y a los periodistas –en bueno y malos, en “fifís” y no “fifís”–, lo único que consigue es avalar las agresiones a los periodistas que, en su Gobierno, sufren persecución, insulto y muerte.

No le importa al Presidente que, en promedio, hayan sido asesinados un periodista cada 15 días en su gestión; en total siete comunicadores muertos en sólo siete quincenas, de un total de nueve atentados criminales.

No quiere entender el presidente Obrador que el género periodístico de opinión no es sinónimo de militancia partidista y tampoco preferencia política; no quiere ver que la opinión y la crítica van dirigidas a todas las formas del poder; sea político, empresarial, religioso,

ciudadano…

Cierra los ojos el Presidente a una realidad virtuosa y saludable de la crítica; capaz de contener los excesos del poder, de parar el culto a la figura presidencial, de eliminar la tentación corrupta, al vicio de la opacidad y la no licitación de obras públicas; no quiere ver que sólo mediante la crítica y el señalamiento puntual será posible combatir la corruptela que tanto pregona.

Olvida el presidente Obrador que durante décadas, él mismo fue un severo crítico de todas las formas de poder; olvida que su carrera política estuvo siempre soportada en la crítica y que muchas ocasiones cuestionó a los poderosos que, como ocurre hoy con él mismo, censuraban la crítica.

¿Ya olvidó el Presidente cuando exigía a gritos, en la plaza pública, a los presidentes Fox, Calderón y Peña no censurar a los críticos?

¿Por qué hoy –ya Presidente–, Obrador no respeta a los medios críticos y a los periodistas que lo cuestionan? ¿Por qué estimula con su discurso el asesinato de periodistas?

Ignora el presidente Obrador que el derecho de réplica es un derecho ciudadano, no una facultad del poder; ignora que en tanto Presidente de los mexicanos –y depositario del mandato ciudadano–, juró respetar la Constitución y, por tanto, no es beneficiario de las garantías individuales, entre ellas la de réplica y menos tiene la facultad de condenar y satanizar a los que piensan distinto.

Olvida AMLO que es Presidente de todos los mexicanos; de quienes lo votaron y aquellos que lo rechazaron; de quienes lo aplauden y quienes lo abuchean; de quienes creen en él y quienes lo consideran un mentiroso.

Y todos los ciudadanos esperan que el Presidente aprenda a respetar la Carta Magna, que entienda su papel como Presidente, que reconozca a la libertad de expresión como una institución del Estado democrático y recuerde que vivimos una democracia, no una tiranía.

Al tiempo.
26 Marzo 2019 03:32:00
¡Abucheo del pueblo sabio!
No sabemos si fue por consigna, por vergüenza o porque el culto a la personalidad presidencial llegó a su nivel más elevado de abyección.

Lo cierto es que pocos medios, y aún menos periodistas, hablaron del feo abucheo que “la prole” le regaló a López Obrador el pasado sábado.

Como muchos saben –porque el abucheo a Obrador fue tendencia en redes–, el Presidente inauguró un estadio de beisbol en la capital del país.

Casi en tiempo real –gracias a las benditas redes–, esa noche y la mañana del domingo la tendencia era el abucheo a López Obrador.

En un estadio repleto se generalizó la silbatina y un sonoro ¡buu, buu, buu…! retumbó en el graderío; repudio que se transformó en un potente ¡fuera, fuera, fuera…!, cuando el Presidente acortó su discurso porque, según dijo, su mensaje molestó “a la porra fifí”.

López Obrador había llegado al estadio de beisbol luego de otro abucheo, en el aeropuerto de Guerrero, lo que contrastó con una carretada de aplausos que le prodigaron los banqueros en la Convención de Acapulco.

Pero no había sido todo ese fin de semana. Resulta que la víspera había sido abucheado por familias de niños con cáncer a los que el Gobierno federal recortó el presupuesto. En esa ocasión la comitiva presidencial trató de callar el reclamo ciudadano con el grito de ¡Obrador, Obrador, Obrador!

Entre los medios que censuraron y pretendieron ocultar el abucheo al Presidente, destacan Milenio, Excélsior, Televisa y Televisión Azteca, además de El Heraldo y la agencia oficial, Notimex, cuya carencia de información contrastó con un puntual despliegue en Reforma y El Universal, de los pocos medios que mantienen una postura crítica.

¿Por qué algunos medios y periodistas ocultaron el abucheo reiterado al presidente Obrador? ¿Por qué un fin de semana de abucheos a un presidente que –según encuestas–, es querido por 8 de cada 10 ciudadanos? ¿Por qué el abucheo en lugares públicos y abiertos y el aplauso en lugares cerrados?

En el primer caso, queda claro que medios como Milenio, Excélsior, Televisa, Azteca y otros son parte de “la corte” del nuevo Gobierno; son la versión moderna de los “soldados del presidente”.

Y se entiende la docilidad empresarial y el culto a la figura presidencial de parte de esos medios porque muchos tienen empresas y negocios que aspiran al favor presidencial para la supervivencia. Otros, como Milenio, entraron recientemente al espectáculo deportivo, en especial el beisbol.

Por eso la consigna en muchos medios para ocultar el abucheo y –en otros casos–, incluso el tema fue tratado como un mero asunto anecdótico.

El segundo caso, el de un fin de semana de abucheos públicos en espacios abiertos, tampoco debe sorprender a nadie. ¿Por qué?

Porque la sabiduría popular –el pueblo sabio–, conoce los tiempos y los momentos para expresarse. Y es que la multitud en un estadio, un aeropuerto o en una manifestación callejera, tienen de su lado el poderoso instrumento del anonimato.

Por eso, desde el anonimato, sin la presión de las jaurías lopistas y lejos de los bots a sueldo de las redes, el repudio y de enojo tienen su espacio ideal en un estadio, un aeropuerto o un mitin; ahí es donde se cobran las pequeñas venganzas ciudadanas al poder.

La decepción, el enojo y el hartazgo auténticos no se expresan en redes sociales y menos en eventos cerrados, en donde la identidad es pública. No, el respaldo o el repudio auténticos se encuentran en la grada, en la calle, en el mitin espontáneo.

Por eso los banqueros aplaudieron en la Convención de Acapulco y los ciudadanos de a pie –la plebe–, abucheó en lugares públicos al Presidente.

Lo preocupante es que apenas en poco más de tres meses de Gobierno formal –115 días–, el desgaste de la imagen presidencial es de escándalo, contrario a lo que suponen las encuestas y los fanáticos del “lopismo”.

Pero si aún lo dudan, basta leer las reacciones de enojo, desesperación y hasta histeria de no pocos defensores de AMLO.

Sin embargo, la ardorosa defensa –en algunos casos verdadera bobería de párvulos–, confirmó lo que es un secreto a voces: la imagen positiva de López Obrador llegó a su techo y viene la caída que pudiera ser estrepitosa.

¿Lo dudan?

Al tiempo.
25 Marzo 2019 03:14:00
¡Temas intocables para Obrador!
En las “mañaneras” presidenciales le han preguntado de todo al primer Mandatario: ¡que si su salud es tan buena como la de un corredor de fondo, que si es un Presidente guapo, que si duerme las horas necesarias, que si guarda los obsequios que le hace la gente…!

Pero nada preguntan los “reporteros de la fuente” –muchos de ellos de utilería–, por las investigaciones del Gobierno federal sobre los atentados a periodistas en sólo cuatro meses de Gobierno –seis de esos atentados mortales–; tampoco preguntan por los culpables de las explosiones de Tlahuelilpan o por la tragedia que costó la vida a la Gobernadora de Puebla y a su esposo, y menos sobre la persecución y linchamiento a los críticos del Gobierno.

Nos consta –porque preguntamos– que muchos de los verdaderos periodistas que acuden a las “mañaneras” tienen un legítimo interés por saber de esos temas y las indagatorias respectivas.

El problema, sin embargo, es que a esos periodistas pocas veces les otorga la palabra el Presidente. En la mayoría de los casos los que interrogan son “reporteros de utilería”, amigos de la casa.

Pero también pudimos saber que voces interesadas –del equipo presidencial– piden a los “periodistas de utilería” no preguntar los temas que molestan al Presidente.

Sí, por increíble que parezca, en los tiempos de la “democracia lopista” no sólo se combate la libertad de expresión sino que existen temas intocables, vetados y que –por conseja oficial–, no deben ser preguntados.

¿Imaginan lo que habría pasado en los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón o Peña, si esos gobiernos hubiese ordenado censurar tal o cual tema en las conferencias de prensa?

Lo cierto es que el presidente Obrador no se ha referido en una sola ocasión al escandaloso número de periodistas muertos en su Gobierno; seis fallecidos, lo que arroja en promedio uno cada 20 días.

¿Por qué el Gobierno federal poco o nada hace para el esclarecimiento de los crímenes de periodistas? ¿Por qué las organizaciones de periodistas que eran severas en criticar la muerte de comunicadores en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, hoy guardan silencio?

¿Acaso importaba esclarecer la muerte de periodistas en aquellos tiempos y hoy se justifican esas muertes? ¿Por qué el desdén presidencial? ¿Será que para el Gobierno de Obrador el mejor periodista es el que no existe?

Otro tema de escándalo es el referente a la tragedia que costó la vida a la gobernadora Martha Érika Alonso y a su esposo, Rafael Moreno Valle.

Vale aclarar que en este tema el Presidente sí se ha referido a la tragedia, pero en ningún caso ha ofrecido información clara y puntual, capaz de orientar a la opinión pública sobre las investigaciones del caso.

¿Realmente se investiga la tragedia o de plano el tema no le importa al Gobierno federal, por razones políticas?

Lo cierto es que cada vez son más las evidencias de que no se trató de un accidente pero –ante la elección extraordinaria– el gobierno prefiere callar antes que perder el voto clientelar.

El tercer tema intocable es la tragedia de Tlahualilpan, Hidalgo, en donde perdieron la vida casi 200 personas y no existe un solo responsable, no se diga un detenido y menos un juicio contra culpable alguno.

También en este caso abundan los indicios de que la tragedia se provocó por errores de Estado, lo que se traduce en un crimen de Estado.

Pero es posible que el tema en el que existe mayor opacidad por parte del Gobierno de Obrador sea la persecución de los críticos del Presidente.

Y es que nadie puede negar que existe, a los ojos de todos, una clara persecución contra los críticos, ante la indiferencia general.

Lincharon y persiguieron al autor de este espacio; persiguen al diario Reforma con el garrote del SAT, linchan a Enrique Krauze y ahora se suma la persecución criminal contra Alejandro Quintero y su familia, por el “crimen” de producir el documental Populismo en América Latina.

¿Hasta cuÁndo los temas intocables en un Gobierno que se dice democrático? ¿Hasta cuándo la censura, al peor estilo de Cuba y Venezuela?

Al tiempo
22 Marzo 2019 03:18:00
¡Televisa, oficina alterna de AMLO!
¿Qué es lo primero que piensa un ciudadano de a pie al enterarse que el presidente López Obrador se entrevistó con el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, en la casa del número dos de Televisa, Bernardo Gómez?

Muchos preguntarían, con razón, sobre las razones que llevaron al Mandatario mexicano a aceptar una reunión de primer nivel, en un domicilio privado, antes que en Palacio Nacional.

¿Por qué la casa del número 2 de Televisa? ¿Por qué no “el depa” de Cuicuilco, la casa de la Roma o el domicilio donde hoy vive el Presidente?

¿El Presidente acudió en calidad de jefe de Estado o de amigo de Televisa y de Jared? ¿Qué legalidad tiene esa reunión? ¿Se tiene registro de lo acordado? ¿Qué se acordó? ¿Existe una grabación de lo que se dijo? ¿Por qué el Senado no exige saber lo que trataron el Presidente y Kushner? ¿Por qué no ha exigido el Senado una explicación de la intromisión de Televisa?

Lo cierto es que no se trata de la primera ocasión en que el Presidente utiliza a Televisa como oficina alterna, sobre todo por la relación de sus ejecutivos con el poder, sea en México o en otras partes del mundo.

Lo cierto es que hoy Televisa juega el mismo papel que jugó con el viejo PRI; “soldado del Presidente”.

Pero la decisión de convertir a Televisa en una oficina alterna a Palacio Nacional nos lleva a dos grandes y graves contradicciones; la primera, que Televisa se confirma como la empresa inventora de presidentes mexicanos y, segunda –y la mayor contradicción–, que el poder en México se ejerce en lo oscurito, en casas privadas, con la intervención de privados –como Televisa–, y no es las oficinas públicas, de manera legal.

Sobre los vínculos de Televisa y el poder vale recordar que desde julio de 2012, cuando Peña Nieto se alzó con la victoria electoral, los amanuenses del “lopismo” en los medios le dieron vida a uno de los espantajos más vendibles: “Televisa inventó al presidente Peña”.

Y el más enjundioso en la tarea mentirosa de que Televisa es la fábrica de presidentes hoy es servidor público de la televisión del Estado; Jenaro Villamil.

Decía Villamil que Bernardo Gómez y Leopoldo Gómez –a quienes inventó un inexistente parentesco–, junto con Emilio Azcárraga, habían inventado a Peña Nieto.

También decía Villamil que el creador de la figura de Peña Nieto había sido Alejandro Quintero, en aquellos años poderoso vicepresidente de Televisa y hoy en desgracia porque se le adjudica producir y financiar la serie El Populismo en América Latina, video utilizado por el Gobierno de AMLO contra intelectuales como Enrique Krauze.

Lo simpático del tema es que si la calenturienta cabeza de Villamil imaginaba tales truculencias, hoy Villamil calla ante la confirmación de que Televisa y la casa de algunos de sus ejecutivos son una oficina alterna del presidente Obrador.

Hace años, y como parte de la campaña de AMLO contra Peña Nieto, Villamil y sus amigos –como Epigmenio Ibarra y John Ackerman–, siempre satanizaron los encuentros privados del entonces presidente Peña con el yerno de Trump; yerno al que “pendejeaban”, literalmente.

Y hoy, cuando AMLO se reúne “en lo oscurito” con el yerno de Trump, todos callan. Aquí algunos mensajes que confirman la doble moral y el doble discurso del Presidente y sus aplaudidores:

“Epigmenio Ibarra (8 de marzo 2018) EPN sigue cometiendo pifias vergonzosas en su relación con el apabullante y nada confiable Donald Trump. Ahora, conformarse con dialogar y negociar con el devaluado yerno Jared Kushner deprecia la figura de la Presidencia de México”.

“John M. Ackerman (7 de marzo 2018) una verguenza: El Presidente de la República de México, Enrique Peña Nieto, recibe hoy al yerno de Donald Trump en los Pinos. La “diplomacia” reducida a rogar favores a familiares. México humillado, saqueado y subordinado ¿A alguien más le indigna esta triste situación?

“Jenaro Villamil (31 de mayo 2018) El rotundo fracaso de la “Doctrina Videgaray”: ponerse de tapete ante Trump para sacar provecho”. Hasta aquí las citas textuales.

¿Cuál es la diferencia entre el trato de Peña Nieto a Trump y el trato de Obrador a Trump? La única diferencia es que Televisa es hoy la oficina alterna de Obrador y que –al mismo tiempo–, Televisa es el nuevo “soldado del Presidente”.

Y, claro, que los “lopistas” callan.

Al tiempo.
21 Marzo 2019 03:51:00
¡AMLO y la burla constitucional!
Por donde se le quiera ver, la promesa presidencial de no reelección es una burla a la Carta Magna.

Y pueden decir misa –desde el Presidente, pasando y algunos regañados que hoy buscan congraciarse con el poder–, pero lo cierto es que la firma de una carta compromiso de no reelección de López Obrador, solo tiene de histórico que es una grosera burla constitucional.

Y es una burla porque al momento de tomar posesión, el Presidente protestó ante el Congreso en Pleno, su compromiso constitucional de respetar la Carta Magna y las leyes que de ella emanan.

Por tanto, la firma de dicha carta no solo resulta aberrante sino que ofende los preceptos básicos que soportan la ley suprema.

Eso sin tomar en cuenta la doble ofensa que Obrador lanza a quienes lo cuestionan, por un lado y, por otro, la confusión que incorpora al mandato constitucional de no reelección.

En el primer caso resulta de risa que Obrador acuse de “hipócritas y conservadores” a todos quienes piensan distinto o no comparten su mesiánico pensamiento, cuando todos saben que el Presidente mexicano representa lo más conservador y atrasado de la clase política mexicana.

Es decir, que pocos han llamado la atención sobre la rijosa y primitiva argumentación de un presidente que no entiende que todos los días exhibe su conservadurismo y mitomanía al insultar a sus adversarios, al ofender a la realidad y hasta el sentido común.

Y si dudan, basta recordar lo que dijo AMLO en la carta compromiso: “Mis adversarios políticos, los conservadores –que creen que soy como ellos porque su verdadera doctrina es la hipocresía– vociferan que la propuesta de someterme a la revocación del mandato encubre la intención de reelegirme en 2024”.

¿Qué decir de los calificativos lanzados por el Presidente a los “adversarios”?: adjetivos como “conservadores” e “hipócritas” que “vociferan”.

Pero no es todo. AMLO califica como “infundios” los señalamientos de que busca la reelección en 2024 y se ratifica como maderista y partidario de los principios de “Sufragio Efectivo y No Reelección”.

Sin embargo, el teatro montado por el Presidente resulta no solo ridículo sino que confirma a un López Obrador mentiroso y que hoy solo quiere ganar tiempo.

¿Por qué?

Porque si Obrador considera sin fundamento –infundadas– las opiniones de que aspira a la reelección en 2024, ¿por qué les hace caso y por qué llegó al extremo de hacer una promesa pública de que respetará la Ley Suprema?

¿Acaso no bastaba con recordar que al protestar la Constitución y las leyes que de ella emanan –en su toma de posesión–, el Presidente estableció el compromiso de la no reelección, frente al Congreso?

¿Para qué la teatralidad política de firmar un documento sin valor legal alguno, que lo obliga a nada frente a la Constitución y que no puede ser combatido o exigido por autoridad alguna, incluido el Congreso?

En el fondo, con la firma de su promesa compromiso, Obrador trata de ganar tiempo y pretende calmar las aguas enardecidas por los malquerientes que, con toda razón, rechazan la propuesta presidencial de meterse a la boleta de las elecciones intermedias, con la zanahoria de la ratificación de mandato.

Y es que –como saben– todo el escándalo mediático empezó precisamente cuando el presidente Obrador prometió enviar al Congreso una reforma constitucional que obligue votar la revocación de mandato, en la misma elección para renovar la Cámara de Diputados federal.

Está claro que por todos los flancos, la revocación de mandato es un ardid del Presidente para sacar raja política. ¿Por qué?

Porque lo coloca a las puertas de la reelección, porque lo convierte en ariete de los aspirantes de Morena a San Lázaro para 2021 y porque el Presidente sigue apareciendo en las boletas de una elección federal, con todo lo que ello significa.

En pocas palabras, en México no tenemos a un Presidente sino a un candidato presidencial eterno.

Al tiempo.
20 Marzo 2019 03:21:00
Manotazo a Krauze: ‘¡Escuchen todos…!’
El 9 de mayo de 2018 lo dijimos porque lo habíamos vivido en carne propia. Aun así, muchos se negaron a creerlo.

En el texto despedida de Milenio, escribimos: “En el fondo, los que linchan a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un Gobierno de Morena; el que se atreva a disentir de AMLO será linchado”.

Hoy la difamación, la calumnia y la persecución subieron de tono y de objetivo, como parte de los mensajes de miedo que todas las mañanas lanza a diestra y siniestra el presidente Obrador.

Hoy los sabuesos del “lopismo” en el poder linchan a Enrique Krauze, acaso uno de los más reputados intelectuales mexicanos y quien, por cierto, se sumó al linchamiento en nuestra contra, igual que muchos otros periodistas e intelectuales que hace 10 meses no creyeron que Obrador fuera capaz de un manotazo vengativo al estilo de Díaz Ordaz, Echeverría o López Portillo.

¿Un manotazo desde el poder contra Krauze?

Sí, por increíble que parezca. Y es que desde hace meses quedó claro que el Presidente persigue a cada uno de los críticos de su Gobierno; críticos a los que no solo calumnia y difama sino que intenta su destrucción.

Y los métodos para esa destrucción son variopintos pero siempre a partir de la difamación, la calumnia y la persecución; como ocurrió en nuestro caso, como le ocurrió a Reforma y ahora le ocurre a Enrique Krauze.

Y luego del linchamiento, todo el peso del Estado se vuelca para cerrar la puerta a todos los ingresos posibles de los críticos. Y si nada de eso surte efecto, el Presidente muestra en todo lo alto el garrote de la persecución fiscal.

En nuestro caso –como recuerdan– un puñado de fascistas de La Jornada inventó una supuesta conjura “para matar al candidato presidencial”, a partir del empleo de dos palabras en redes sociales; “¡les hablan!”.

Resultó de risa loca la manera en que a través de sus granjas de bots en redes, la difamación contra Ricardo Alemán se convirtió en tendencia mundial durante dos días completos.

Luego vino “el apretón de tuercas”. Las empresas periodísticas fueron advertidas y amenazadas por el poder presidencial. “se meterán en problemas si contratan a Ricardo Alemán”. Muchos se doblaron y aún hoy otros tienen miedo. La amenaza es cerrar la llave del dinero, sea público o privado.

Curiosamente, al responder sobre la calumnia y la persecución contra Krauze, el presidente Obrador nos regaló una versión moderna –y de cuerpo completo– del “¡no les pago para que me peguen!”, de Jolopo.

Dijo que en su Gobierno se acabaron “los intelectuales orgánicos” y que no pagará a esos intelectuales. El mensaje está claro: o se alinean o no hay patrocinios.

Por lo pronto el Presidente le avisó a las empresas de Krauze que no habrá un peso de dinero público. Pero el verdadero mensaje es para todos los medios; en el Gobierno de AMLO no hay lugar para la crítica.

Otra modalidad de persecución se utilizó contra el diario Reforma, convertido recientemente en severo crítico del Gobierno. A Reforma se le persigue “porque piensa distinto, como la derecha”, según AMLO.

En ese caso el método empleado fue más drástico; sin más aviso el Presidente lanzó al SAT contra los dueños de Reforma, a los que mandó llamar en un claro amedrentamiento fiscal.

En un primer momento, Reforma no se amedrentó y luego de denunciar la persecución siguió con su crítica. La persecución contra Enrique Krauze, como ya se dijo, lleva el sello de la casa. Fue detonada por el preferido del Presidente, Santiago Nieto, quien en su doble papel de “fiscal antilavado” y “fiscal electoral”, descubrió un supuesto complot en los comicios de julio contra el entonces candidato Obrador, orquestado dizque por Krauze y empresarios enemigos del tabasqueño.

Luego, salió de la “chistera de cuentos” llamada “Aristegui Producciones”, un supuesto complotista que aceptó haber sido contratado por periodistas vinculados a Krauze dizque para acabar con el entonces candidato Obrador. De risa loca.

Y resultó de tal ridiculez el montaje contra Krauze –y de tal vulgaridad la andanada de las jaurías lanzadas contra el historiador–, que solo basta decir que del supuesto complot de Krauze contra AMLO, detonado por el infamante libro de Tatiana Clouthier, no existe una sola prueba.

Pero ni falta que hace; para las granjas de “bots lopistas” no importa la verdad sino que es suficiente la voz de ataque para destruir a sus víctimas.

Antes de ayer fue Ricardo Alemán, ayer fue el diario Reforma y hoy es Enrique Krauze. ¿Quién sigue?

Vale preguntar porque el manotazo presidencial es claro y se escucha fuerte: “¡Escucha Krauze, para que entiendan todos; o se alinean o serán linchados!”

Al tiempo.
15 Marzo 2019 03:58:00
¡Es oficial: hay censura oficial!
Si dudaban que el gobierno de López Obrador aplica una clara censura oficial, esa duda fue disipada por el propio presidente.

Y es que en “la mañanera” de ayer jueves, Santiago Nieto, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) –de la SHCP–, anunció que pedirá todo el peso de la ley contra los creadores y productores del documental Populismo en América Latina.

La razón de esa persecución, según dijo Nieto, es que los productores de la serie habrían incurrido en presunta “propaganda negra” contra AMLO, en el pasado proceso electoral.

Además, Obrador y Nieto deslizaron la idea perversa de que empresas productoras de la serie –y empresarios que habrían apoyado a candidatos del PRI y del PAN–, pudieron haber incurrido en lavado de dinero.

¿Y qué significa todo lo anterior?

Elemental, parece la confirmación de que el gobierno de Obrador no sólo aplica una grosera “censura oficial” sino que ordena la persecución y el linchamiento oficiales contra medios, periodistas, productores y empresas que cuestionan a su gobierno.

Y es que para Obrador el mayor enemigo de su gobierno es la crítica, la información pura y dura que todos los días desmiente las mentiras mañaneras; que a diario exhibe las contradicciones del discurso presidencial y muestra contundentes las deficiencias de su gestión.

Además, el anuncio de Santiago Nieto confirma que el populismo “lopista” es el principal enemigo de libertades y derechos básicos para la democracia; como la libertad de expresión y el derecho a la información.

Pero hay más. Resulta delirante y locuaz que a través de Santiago Nieto, el presidente pretenda cobrar venganza contra productores de un documental que, en su momento, exhibió lo que hoy todos saben: que son idénticos los populismos de AMLO, Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Evo Morales.

Pero la venganza va más lejos si recordamos que Alejandro Quintero –cuya empresa realizó la serie El Populismo en América Latina–, es el productor al que por años serviles lopistas identificaron como el constructor de la exitosa campaña que llevó a los Pinos a Enrique Peña Nieto.

Por eso, resultaría monstruoso que las instituciones del Estado sean utilizadas para vengar supuestos o reales agravios del pasado.

Sin embargo, tampoco es nueva la persecución contra los críticos del gobierno de Obrador.

Si hacemos memoria recordaremos que por años el político más popular de México, López Obrador, insulta a todos aquellos periodistas y medios que lo cuestionaban por sus incongruencias y excesos discursivos.

En el más reciente proceso electoral, por ejemplo, ordenó linchar en redes y medios a algunos de sus más severos críticos, entre ellos el autor del Itinerario Político, perseguido hasta niveles demenciales.

Ya como presidente, Obrador y sus leales montaron toda una red de perseguidores de los críticos del nuevo gobierno. Distintas investigaciones han confirmado la existencia de esa poderosa red de bots en todas las plataformas de redes sociales que, a la menor crítica al gobierno de AMLO, activan feroces campañas de

desprestigio.

De manera paralela, el gobierno de Obrador colocó en todos los medios del Estado –radio y televisión–, a incondicionales que por años fueron sus aplaudidores. De esa manera garantiza que dichos medios se conviertan en propagandistas del nuevo régimen.

En otro flanco, Obrador exigió a medios privados –Radio Centro, Milenio y Televisa, entre otros–, contratar y dar espacio a sus aplaudidores que lo mismo conducen informativos, que aparecen como opinantes de moda, casi siempre provocando la carcajada “del respetable”, por la colección de estupideces.

Pero tampoco ahí termina la historia. Hoy es realidad lo que siempre cuestionó la izquierda mexicana; la persecución fiscal de las empresas cuyos medios critican al Gobierno.

El caso más escandaloso había sido, hasta hace una semana, la persecución contra el diario Reforma, al que el gobierno de Obrador mandó un grosero mensaje desde el SAT. “¡Se alinean o serán perseguidos!”, pareció la advertencia de fondo.

Pero la censura y la persecución del gobierno de AMLO escaló nuevos peldaños. Hace pocas horas estalló una nueva persecución.

Resulta que la diputada Tatiana Clouthier publicó un libro plagado de falsedades en el que –entre muchas otras mentiras–, asegura que el historiador Enrique Krauze y un grupo de empresarios habrían estado detrás del portal anónimo Pejeliks, que en la campaña presidencial cuestionó a Obrador.

Sin una sola prueba y sólo mediante la difamación y la calumnia, se desató una persecución contra Enrique Krauze.

Queda claro; es oficial que hay censura y persecución oficial contra los críticos de AMLO.

Al tiempo.
14 Marzo 2019 03:24:00
El mentiroso y corrupto de palacio
Dice la conseja popular que la mentira es la sublimación de los corruptos; el mentiroso es uno de los mayores corruptos. Y, a propósito de corrupción, no es nuevo que Obrador impuso a Yasmín Esquivel como ministra de la Suprema Corte en pago a los favores recibidos por José María Riobóo –esposo de la ministra– en tiempos electorales.

Sin embargo, y a pesar de que es público que AMLO impuso a la nueva ministra, el Presidente negó un conflicto de interés, lo cual no sólo es mentira sino una grosera impostura.

Y es que Obrador podrá decir misa y creer que engaña a todos, pero lo cierto que sus propias palabras –en sus redes sociales– confirman que miente una vez más, en el caso de Yasmín Esquivel.

¿Y por qué miente? Porque durante años, Obrador y los suyos criticaron severamente que la mano de los presidentes –Calderón y Peña– estuviera detrás de la imposición de ministros de la Suprema Corte, consejeros de órganos autónomos o titulares de la PGR. ¿Lo dudan?

El 8 de marzo de 2010 López Obrador difundió el siguiente mensaje en su cuenta de Twitter: “¿Cuántas veces he dicho que la Suprema Corte está al servicio del poder y no del pueblo? En el asunto de las pensiones volvió a demostrarse”.

¿De verdad no estará al servicio de Obrador, Yasmín Esquivel?

El 8 de abril de 2015, en la misma red social, Obrador se lanzó severo contra una decisión del entonces presidente Peña: “¿Por qué extrañarse que Arely Gómez y Medina Mora vayan a la PGR y a la Corte, acaso no es la mafia la que manda? Mejor ayuda al cambio”.


¿No es la nueva mafia en el poder la que impuso a Yasmín Esquivel?

Poco después, el 11 de marzo de 2015 AMLO volvió a la carga sobre el mismo tema de la inmoral e ilegal intromisión en la designación de ministros de la Corte.

“Al triunfo de MORENA los ciudadanos elegirán a ministros de la Corte, no como ahora, que los nombran Salinas, Diego, Azcárraga, EPN, PRIAN”.

¿No es igual AMLO que Salinas, Diego, Azcárraga y EPN?

El 27 de abril del mismo 2015, el hoy Presidente hizo una nueva alusión al tema: “Que nunca se permita el amiguismo, el influyentísimo y el nepotismo, ninguna de esas lacras de la política. Morena debe ser faro de moralidad”.

¿Es creíble que el caso de Yasmín Esquivel fue “faro de moralidad”.

Años antes habló del tema el hoy senador, Ricardo Monreal, principal promotor de que entrara a la Corte la esposa del constructor de AMLO.

Dijo Monreal el 12 de febrero de 2010: “El Gobierno federal pretende derechizar la Suprema Corte, la terna que envía Calderón es mañosa, son perfiles de subordinación”.

¿No es subordinada de AMLO, de Morena y del Gobierno en turno, Yasmín Esquivel? ¿No es la ministra un alfil de la derecha lopista?

Como queda claro, el presidente Obrador mintió en el caso de la nueva ministra de la Corte. Pero hay más. En su defensa, el Presidente dijo: “no critiquen a Yasmín Esquivel por ser esposa de José María Riobóo, ella tiene trayectoria propia”.

La defensa de AMLO provocó risas, incluso, entre no pocos de los paleros que acuden a sus mañaneras. Y es que el Presidente olvida que él mismo cuestionó al titular de la CRE por los parientes del funcionario en supuesto conflicto de interés.

Más aún, el Presidente también olvidó que él mismo, en tono grosero, ha descalificado en más de una ocasión el trabajo político de Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón.

A los amigos y aliados de AMLO no se les critique por sus conflictos de interés, pero los adversarios “¡que se chinguen!”, parece decir el Presidente. Pero, a estas alturas, ¿a quién sorprenden las mentiras del Presidente?

Según un recuento del diario digital @contrapeso en los primeros 100 días del Gobierno de AMLO, el Presidente ha mentido en por lo menos 90 ocasiones.

¿Cómo acabará con la corrupción un Presidente que miente por sistema; que debido a sus mentiras ya es conocido como “el mentiroso de Palacio”?

Al tiempo.
13 Marzo 2019 03:24:00
Con AMLO no son 43, son más de 60 desaparecidos
De nueva cuenta asomo de tragedia por el secuestro y desaparición de personas a manos criminales.

Ocurrió en el gobierno de Calderón, con la llamada masacre de San Fernando y ocurrió en la gestión de Peña Nieto, con el crimen de “los 43”. Y está de vuelta con la presunción de más de 60 secuestrados y desaparecidos en Tamaulipas, con López Obrador.

En San Fernando, Tamaulipas, en abril de 2011 fueron masacrados por lo menos 193 indocumentados que habían sido secuestrados de autobuses, en su cruce a la frontera norte.

En su momento el escándalo fue utilizado con fines políticos y mediáticos, para desacreditar al gobierno de Felipe Calderón.

En septiembre de 2014 la tragedia de 43 estudiantes de Ayotzinapa –secuestrados, asesinados e incinerados por el grupo criminal Guerreros Unidos–, fue parte importante del germen de odio y encono que sembró el “lopismo” contra el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Está claro que tanto el alcalde de Iguala, como el gobernador de Guerrero, eran militantes del PRD y que sus respectivas candidaturas fueron avaladas y apoyadas por el entonces jefe real del partido, López Obrador.
Sin embargo –y a pesar de que nada involucraba al gobierno de Peña–, una campaña mediática bien armada por los promotores de AMLO –y una deficiente política de Comunicación Social de Los Pinos–, construyeron la percepción general de que la muerte “de los 43” fue “un crimen de Estado” y que el responsable había sido el presidente Peña Nieto.

Ese espantajo recorrió el país de manera exitosa –por casi cuatro años– y contribuyó al descrédito del gobierno de Peña al tiempo que encumbró la candidatura presidencial de AMLO.

Hoy, de nuevo operan grupos criminales en San Fernando y volvieron el secuestro y la extorsión a migrantes y sus familias. En esta ocasión habrían desaparecido más de 60 personas, de las que nada se sabe y de quienes el Gobierno de Obrador poco habla.

Y es que a pesar de que existe abundante información periodística sobre un tema que pone en riesgo a 8 mil personas –que a diario transitan a bordo de autobuses por las carreteras de San Fernando, en Tamaulipas–, el presidente Obrador sólo se concretó a decir que no aparecen los presuntos secuestrados y que, por ello, es posible que hayan cruzado la frontera.

Es decir, el Presidente solo especula generalidades y supuestos hechos, sin probar nada; parece creer que es cosa de buenos deseos.

No explicó, por ejemplo, el número total de desaparecidos, tampoco las fechas en que habrían sido secuestrados y menos identificó al grupo criminal que habría cometido el secuestro; tampoco la razón del rapto y por qué los habrían dejado en libertad para que cruzaran la frontera, como si nada.

¿De verdad son creíbles las escuetas explicaciones presidenciales?

Por eso se debe insistir en las preguntas ¿Quién informa o mal informa al Presidente? ¿Quién le oculta hechos tan delicados? ¿Por qué esconder la información? ¿Son incapaces de hacer bien su trabajo los secretarios y subsecretarios de Estado?

Lo cierto es que tanto en redes como en la prensa de Tamaulipas se habían reportado por lo menos tres casos de secuestro de personas –que viajaban de Monterrey a la frontera de Reynosa, Tamaulipas, con Estados Unidos–, y que fueron bajadas de autobuses por hombres armados, al parecer del crimen organizado.

Se trata de tres casos ocurridos el 19 y 20 de febrero, además del 7 de marzo. En el primero, habrían sido secuestradas 25 personas, seleccionadas por los secuestradores como indocumentados. En el segundo los criminales se habrían llevado a 17 personas y en el tercero a 22 viajeros de un camión secuestrado cerca de San Fernando. En total, 64 personas secuestradas.

Autoridades de Tamaulipas que pidieron no revelar su identidad dijeron que se trata de una red de tráfico de personas en la que participan tanto grupos criminales como presuntos policías federales.

Según esa versión, los policías simulan escoltar los autobuses pero, en realidad, los entregan a los criminales quienes, a su vez, extorsionan a las familias de los centroamericanos, vía telefonía celular.

¿Cuántos secuestros tiene reportados el Gobierno federal? ¿Cuántos el Gobierno estatal? ¿Cuántos denuncias de secuestro se tienen? ¿Son todos los casos de secuestro?
¿De verdad los criminales son tan buenas personas como para secuestrar indocumentados, extorsionar a sus familias y, posteriormente, trasladar a sus víctimas a la frontera para que crucen a EU?¿Bondad criminal o complicidad del Gobierno federal?

Al tiempo.
12 Marzo 2019 03:16:00
AMLO y el aborto, postura hipócrita
Resultar increíble, pero es cierto.

En parroquias católicas de muchos estados del país las obligadas “pláticas prematrimoniales” incluyen un curso de adoctrinamiento sobre las bondades del Gobierno de López Obrador.

¡Sí, por increíble que parezca!

Y todos saben que ay de aquel que se resista, replique o reniegue de las “prematrimoniales”, porque entonces no hay boda religiosa.

Algo similar ocurre con otras denominaciones, como los evangélicos, que adoctrinan a sus seguidores sobre “la necesidad de defender al Presidente” quien –según jerarcas del culto–, “es víctima de una persecución mediática”.

La intromisión de los dos cultos en la defensa del presidente Obrador la pudimos probar con sendos testimonios.

Por eso las preguntas: ¿Dónde quedó el Estado laico que consagra la Constitución? ¿Dónde está la separación de Iglesia y Estado? ¿Es un Gobierno de izquierda el de AMLO, al convertir en aliados a católicos y evangélicos, entre otras denominaciones religiosas?

Lo cierto es que la supuesta ideología de izquierda del Gobierno de Obrador es otra de las mentiras de Estado.

¿Por qué?

Porque el Gobierno de Morena no sólo es uno de los más conservadores de la historia, sino que engaña a sus seguidores con el sambenito de que sus enemigos son “los conservadores de la derecha”. En sólo 100 días, AMLO ha culpado en más de 25 ocasiones a “los conservadores de derecha” de todo lo que se le ocurre.

En realidad eso que llaman “la cuarta transformación” no es otra cosa que la instauración de un Gobierno de extrema derecha, que violenta el concepto de Estado laico al aliarse a los más influyentes cultos religiosos.

Por eso, el Gobierno de AMLO es parte de un Estado hipócrita.

Y es que sólo un Gobierno de extrema derecha propone una consulta popular –ilegal como las de AMLO–, para no asumir una postura clara frente al aborto; sólo un Gobierno fascista deja en manos “del vulgo” derechos fundamentales como el de la libre decisión del aborto.

Sólo legisladores fascistas y de extrema derecha –como Lily Téllez, entre muchos otros de Morena–, criminalizan el aborto, a pesar de que existe jurisprudencia de La Corte en la capital del país, lo que lo hace en todo el país.

En el fondo, lo que busca el Gobierno de Obrador al llevar a consulta el aborto –a sus consultas tramposas y mentirosas–, es pagar una factura a sus aliados católicos y evangélicos a los que “habría prometido” echar abajo una conquista de la vapuleada izquierda mexicana; la legalización del aborto.

Es decir, mientras que AMLO se niega a reconocer que su Gobierno no tiene nada de izquierda y que su orientación ideológica es de extrema derecha, prefiere dejar “en manos de la gente” la decisión del aborto; un tema que debe trascender la moral pública y los prejuicios del gobierno, para instalarse como una política publica de salud.

Dicho de otro modo, que en el caso del aborto, el Estado y sobre todo sus instituciones –incluido el Gobierno y el Presidente–, están obligados a ofrecer todas las alternativas de salud y legales posibles para todos los pensamientos morales probables. ¿Qué significa eso?

Que un verdadero Estado democrático y laico –preocupado por las mujeres, sus vidas y su futuro–, está obligado a ofrece las mejores condiciones de salud para aquellas mujeres que –por la razón que sea; descuido, ignorancia pobreza, abuso o cualquier otra–, decidan por el aborto, siempre bajo reglas claras, como las ya existentes en la capital del país.

Al mismo tiempo debe ofrecer educación orientación, alternativas y apoyo para aquellas mujeres que, por razones morales, educativas, religiosas o cualquiera otra, rechacen el aborto.

El Estado laico no es una filosofía o una ideología de Estado sino el espacio ideal –creado por el Estado–, para la convivencia pacífica y ordenada de todos los pensamientos, religiones y cultos posibles.

Pero es una cobardía, una estupidez y una postura hipócrita dejar en la opinión “del vulgo” la vida de millones de mujeres.

Y el mejor ejemplo de un Estado responsable lo dio Marcelo Ebrard, promotor de la legalización del aborto del entones DF. En los más de 15 años de vigencia, casi cuatro millones de mujeres han recurrido a la legislación del aborto, mientras que casi un millón de mujeres al año recurren al aborto clandestino en todo el país. Y muchos miles de ellas mueren.

¡No a la postura hipócrita de un Presidente que huye de su responsabilidad y la deja en manos del vulgo!


Al tiempo.
11 Marzo 2019 03:28:00
¡Los 50 escándalos de AMLO en 100 días!
En el Itinerario Político del pasado viernes documentamos un inédito mundial del Gobierno de López Obrador; dedicó casi 10% de su tiempo, en los primeros cien días, a comparecer ante los medios.

Hoy documentamos otro inédito que, de igual manera, puede ser de campeonato mundial; en 100 días, por lo menos 50 escándalos.

Es decir, un escándalo cada dos días. ¿Recuerdan esos escándalos?

1.- El mayor ha sido la destrucción del NAIM, que costó a los mexicanos 150 mil millones de dólares y la destrucción de la economía.

2.- Luego vino la creación de otro Fobaproa, que todos pagaremos.

3.- Sin hacer caso a críticas, AMLO recibió a Maduro al tomar posesión; hoy lo reconoce como Presidente de Venezuela, contra casi todo el mundo.

4.- La “Ley Taibo” fue el primero, de muchos trajes legales, a la medida.

5.- Intolerante, Morena expulsa a Juan Zepeda, de Comisión de Justicia, para imponer un “ministro carnal”.

6.- AMLO ordenó despidos masivos en el SAT, IMSS, Imer…

7.- Aparecen “periodistas paleros” de Obrador en las mañaneras.

8.- Huelgas en Tamaulipas, promovidas por Gómez Urrutia, dejan miles de despidos y fuga de empresas.

9.- Recorte presupuestal a universidades “por error de dedo”, rectificado.

10.- Dizque por error eliminan autonomía universitaria, no rectificado.

11.- Mueren Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle: no hay resultados en la cuestionada investigación.

12.- Desabasto de gasolina, AMLO mintió sobre importación de gasolina.

13.- Compra de pipas sin licitación. Hoy no se sabe nada.

14.- Explosión en Tlahuelilpan, 135 muertos ni un solo detenido.

15.- Asesinato de cinco periodistas en 3 meses. Nadie investiga nada.

16.- AMLO miente sobre cifras de seguridad en el país; en 100 días hay entre 6 mil y 7 mil muertos, la cifra más alta de la historia.

17.- Obrador designa en Pemex a “morenistas” vinculados en casos Odebrecht y Estafa Maestra.

18.- AMLO ordena impunidad a bloqueos de la CNTE en Michoacán y se confronta con el gobernador Silvano Aureoles.

19.- Obrador cancela presupuesto de estancias infantiles y guarderías.

20.- También cancela refugios para mujeres e hijos violentados.

21.- El presidente acusa al titular de la CRE, sin pruebas.

22.- Recorte a organismos autónomos: INEGI, INE, CRE, etc.

23.- Por presiones de AMLO, renuncia presidenta del Tribunal Electoral.

24.- Traje a la medida para que Gabriela Guevara sea titular de Conade.

25.- El gobierno de AMLO firma acuerdos ilegales con la CNTE.

26.- Todo Morena y AMLO pelean con calificadoras.

27.- Escándalos por terna impresentable para la CRE.

28.- Escándalo por “cuates y cuotas” en propuestas para la Corte.

29.- Redes a sueldo acosan a periodistas que cuestionan a AMLO.

30.- Nombramientos escandalosos en Conacyt.

31.- “Fiscales carnales” de AMLO: Gertz Manero, Ortiz Pinchetti y María de la Luz Mijangos.

32.- Obrador impone ministro “carnal” a la Suprema Corte.

33.- Expertos en aeronáutica descalifican aeropuerto de Santa Lucía.

34.- Olga Sánchez Cordero y Javier Jiménez Espriú omiten propiedades en Houston.

35.- Presunto autoatentado del diputado “El Mijis”.

Asesinato de Samir Flores a horas de la consulta de termoeléctrica.

37.- Titular jurídico del Infonavit no es abogado, sino normalista.

38.- Despiden a periodistas críticos mientras que Obrador “les busca chamba” a sus aplaudidores, en Radio Centro.

39.- Nombra periodistas afines en Imer, Notimex y medios estatales.

40.- Jenaro Villamil no cumple requisito de titulación.

41.- Violan la ley con trasmisión directa de mañaneras en Canal 11.

42.- Promueve a AMLO la Sectur con spots tramposos.

43.- El presidente Obrador insiste en militarizar la Guardia Nacional.

44.- Gasolinazo: sube la magna 5% por ciento.

45.- También suben Diésel y gas.

46.- Quitan recursos a organizaciones que combaten el sida.

47.- Complot de Morena para abuchear a gobernadores de oposición.

48.- Recorte al presupuesto de Cultura.

49.- El rancho La Chingada no era herencia, sino que fue comprado por Obrador. Además de que se probó que sí perteneció al Partido Comunista.

50.- Inicia persecución fiscal contra Reforma, diario que, a su vez, divulga compra de candidaturas a Morena, lo que podría llevar a la pérdida del registro de ese partido.

¿Estaremos ante otra marca mundial del Presidente mexicano; la marca de los escándalos y las mentiras?

Al tiempo.
08 Marzo 2019 03:36:00
¡100 días de AMLO y la prensa; días de engaños y mentiras!
El primer resultado inédito que arroja cualquier recuento sobre los 100 días del gobierno de Obrador, es que el Presidente mexicano es campeón mundial de tiempo dedicado a los medios.

Y es que, en efecto, el Presidente es, en todo el mundo, el Mandatario que más tiempo habla frente a los periodistas.

Es decir, Obrador dedica más tiempo a la propaganda del Gobierno, ante los medios, que el tiempo que dedica a los grandes problemas nacionales.

Visto así el fenómeno –sin evaluar aún la calidad de la información que proporciona–, podríamos decir que AMLO es campeón mundial de transparencia.

¿Por qué…?

Porque Obrador prefiere responder dudas e inquietudes de periodistas y ciudadanos, antes que solucionar asuntos urgentes para la Nación. O si se quiere, AMLO está listo todos los días, de lunes a viernes, para responder.

Todo ello sin contar con las giras de fin de semana en donde también se da tiempo para responder las “conferencias banqueteras” por todo el país.

Sin embargo, al profundizar en la calidad de lo que dice el Presidente en las maratónicas conferencias de prensa –alguna duró hasta dos horas con 10 minutos–, es posible confirmar que tanto periodistas como medios no son más que un grosero “parapeto” para el mayor propagandista de la historia.

En efecto, una primera evaluación arroja que López Obrador suma más horas hablando a los ciudadanos, en cadena nacional de lunes a viernes –con el cuento de que responde a los medios–, que las horas promediadas en su momento por dictadores como Fidel Castro y Hugo Chávez.

Incluso, la propaganda de AMLO es mayor –en tiempo y penetración mediática–, a la diseñada por campeones de la manipulación propagandística de la historia; Hitler y Mussolini, con la salvedad tecnológica de ayer y hoy.

Sin embargo, y a pesar del tiempo que le dedica el Presidente a los medios y periodistas, eso no significa que Obrador dedica todo ese tiempo a responder interrogantes periodísticas.

En realidad, en más del 90% de los casos AMLO no responde los cuestionamientos puntuales, sino que evade la pregunta, engaña sin ton ni son y casi todos los días miente sobre supuestos datos, presuntas pruebas e imaginarias evidencias.

En pocas palabras, en los hechos, Obrador está lejos de ser el campeón de la transparencia en su gobierno –como muchos suponen–, sino que es el campeón de la propaganda ilegal, disfrazada de conferencias de prensa.

Hasta ayer, Obrador había realizado 70 conferencias mañaneras, de las cuales una se llevó a cabo en Nuevo León y cuatro extraordinarias, a causa de la explosión en Tlahuelilpan. Eso sin contar con las declaraciones que hace a medios al salir y llegar a los aeropuertos en cada una de las giras a distintas entidades del país.

En total las 70 conferencias significan poco más de 5 mil minutos, equivalentes a 84 horas –números cerrados–, o significa que el Presidente ha estado casi ocho días completos –de una jornada de trabajo de 12 horas al día en promedio–, frente a los medios. El promedio por conferencia es de una hora con 15 minutos.

Dicho de otro modo, que el Presidente mexicano le ha dedicado a los medios –o si se quiere, a la propaganda dura y pura de su gobierno–, casi el 8% del tiempo que lleva al frente del Gobierno federal. ¿A cuántos programas prioritarios y grandes problemas nacionales les ha dedicado el presidente Obrador el 10% de su tiempo? ¿Qué presidente del mundo puede presumir tal inédito de propaganda?

Pero hay más, distintos seguimientos periodísticos revelan que, en promedio, el Presidente mexicano habría incurrido –durante los primeros 100 días de su gestión–, en una mentira por conferencia de prensa. Eso sin tomar en cuenta que aquí documentamos más de 50 mentiras del entonces candidato y presidente electo, López Obrador.

De esa manera AMLO entra a la estadística de los presidentes mentirosos del mundo, entre ellos el expresidente George Bush, a quien la prensa de su país le documentó 500 mentiras; el actual presidente Trump, a quien le han documentado casi 5 mil mentiras en 600 días y, claro, el Presidente mexicano, con casi un centenar de mentiras en su etapa de candidato presidencial, presidente electo y presidente constitucional.

Lo curioso es que el Presidente mexicano gusta de pasar mucho tiempo frente a los periodistas, pero nada ha dicho de la muerte violenta de cinco periodistas en sus primeros 100 días de gobierno.

Le gustan los periodistas a modo, los que le aplauden, pero le desagradan los críticos. Incluso, al cumplir 100 días, el vocero presidencial inició otra campaña de calumnia y difamación contra los críticos de AMLO.

Al tiempo.
07 Marzo 2019 03:52:00
¡AMLO, maestro de la humillación!
Aquí lo dijimos desde los primeros abucheos a gobernadores. Dijimos que el presidente Obrador era un maestro de la humillación política.

Y dimos ejemplos de antaño y hogaño.

Por ejemplo, cuando Obrador era jefe de Gobierno del DF, entregó la titularidad de la codiciada secretaría de Obras Públicas al brazo derecho de Cuauhtémoc Cárdenas, César Buenrostro, hoy fallecido.

¿Pero qué creen? Que el trabajo real de la dependencia se lo encomendó a su incondicional Claudia Sheinbaum. Buenrostro fue humillado y no pasó de “florero”.

También en el Gobierno de AMLO en el DF, Obrador derribó de la dirigencia del PRD a Rosario Robles mediante una fea humillación orquestada por Carlos Payán –el jefe real de La Jornada– quien acusó de corrupta a Robles. La persecución y humillación de Rosario sigue hasta hoy.

En las presidenciales de 2006, AMLO entregó la coordinación de su candidatura presidencial a Jesús Ortega, el jefe de Los Chuchos. ¿Pero qué creen? Que en la práctica Ortega también se quedó en mero “florero”.

Y antes de julio de 2018, la madre de todas las humillaciones fue la destrucción del PRD, ordenada por AMLO luego de la derrota presidencial de 2012 y una vez que el tabasqueño fundó su partido, Morena. La instrucción fue lapidaria y contundente; destruir al PRD. Hoy casi lo logra.

Ya como Presidente, López Obrador humilla a todos los ciudadanos en las mañanas; pero sobre todo humilla a ciudadanos y reporteros de la fuente presidencial.

Y es que al mentir por sistema y al no permitir la interpelación de los reporteros –además de sembrar preguntas a modo “con verdaderos paleros”–, Obrador no sólo humilla a los informadores profesionales que asisten a las “mañaneras” sino que los convierte en aplaudidores de su propaganda.

Pero la humillación mayor es a toda la sociedad; esa que todas las mañanas es engañada con la supuesta apertura del Gobierno pero que, en los hechos, no se encuentra más que con propaganda tempranera.
En el fondo, las supuestas conferencias de prensa mañaneras no son más que un grosero instrumento para humillar al sistema político todo; al Estado y a sus instituciones.

¿Lo dudan?

Todos los días Obrador llega a sus “mañaneras” con un fusil listo para disparar a tal o cual adversario. Sin pruebas y sin medir consecuencias, Obrador difama, calumnia, humilla y miente.

Y los objetivos son tanto periodistas como medios; empresarios y empresas, ONG, órganos autónomos, gobernadores, dirigentes políticos y empleados federales a los que –por cierto–, AMLO humillo al reducirles el salario. ¿Qué mayor humillación que la reducción salarial por decreto?

A todos por igual los descalifica, persigue y sataniza. Y, pobre del que no se pliegue ante el nuevo Dios, porque es perseguido a través de una Fiscalía vengativa.

Por eso las preguntas: ¿Por qué López Obrador y su partido, Morena, no habrían de humillar en la plaza pública a los gobernadores, si en las mañaneras el Presidente humilla a todo mundo? ¿Es una forma de sometimiento político y de humillación política?

Hasta hoy, el abucheo en la plaza pública, frente a Obrador, alcanza a 12 mandatarios estatales. Para fortuna dos de ellos han respondido con gran dignidad; el gobernador de Guerrero y el de Colima. El primero le exigió respeto al Presidente y el segundo retó a los abucheados.

Pero hay más. La mayor humillación de todas está en puerta.

Sí, llegó al Congreso disfrazada de iniciativa de reforma constitucional y pretende reducir las prerrogativas de los partidos políticos, hasta 50 por ciento. ¿Qué significa la propuesta?

Poca cosa, se trata de la muerte anunciada de los partidos. ¿Por qué?

Porque, como saben, si bien el Gobierno de AMLO y Morena llegaron al poder mediante la legislación vigente y utilizando el dinero público a manos llenas –además de que Obrador contó con carretadas de dinero negro–, hoy el nuevo Gobierno pretende matar de hambre a los partidos.

Y es que ante el grosero clientelismo que con dinero público despliega el Gobierno, Morena no requiere prerrogativas para ganar votos. En cambio todos los partidos morirán sin dinero.

En pocas palabas, asistimos a otro intento por aniquilar a los partidos; un paso más en dirección a la reelección y un nuevo golpe a los contrapesos.

La humillación como venganza y sometimiento; el uso del dinero público para ganar votos y doblar por hambre a los adversarios.

¡El dictador se quitó la careta…!

Al tiempo.
06 Marzo 2019 03:56:00
¡A 100 días AMLO es la pesadilla!
Con el paso de los días la pesadilla es mayor.

Y es que según muchos especialistas el derrumbe económico parece inevitable; la bancarrota está a la vista y la fuga de capitales toca a la puerta.

Y dicen que la fuga no sólo será imparable sino devastadora.


Además, las calificadoras internacionales ya no sólo descalifican al país y a sus empresas –CFE y Pemex–, sino que el contagio llegó a la iniciativa privada y a empresas como Femsa y Liverpool, entre muchas otras, que además resienten los estragos de un mercado interno deprimido.

La curva de desempleo sigue creciendo mientras que la desaceleración económica es inocultable y muy pronto serán visibles –a los ojos de todos– los signos de una severa recesión.
A su vez, el alza en los combustibles ya detonó un disparo inflacionaria que pega en la canasta básica –a causa del alza del costo del transporte–, y los más castigados serán los que menos tienen.
Por todo eso, en sólo 100 días habremos pasado del sueño de vivir en el paraíso prometido, al infierno y la pesadilla del peor Gobierno de la historia.

Lo más cuestionable es que –según expertos– lo peor no ha llegado.

No, la verdadera catástrofe vendrá cuando mercados y calificadoras prueben que el Presidente mexicano no solo no entiende la debacle a la que lleva a México, sino que confirmen que Obrador falta a la verdad por sistema.
Cuando las calificadoras y los mercados hayan confirmado que el Presidente de México no es confiable por mentiroso, entonces caerá toda la confianza en la certeza jurídica del Estado mexicano.

Y todo se vendrá abajo.

Es decir, López Obrador no entiende que cuanto más miente y más evade su culpa en la tragedia económica que vive México, más derriba la confianza en el país y más profunda será la crisis económica.
Y, por eso, obligan las preguntas.

¿Qué dicen hoy aquellos que apostaban a que los dislates y las locuras del presidente Obrador serían contenidas y corregidas por “los mercados”?

¿Qué están haciendo los partidos opositores frente a la crisis que viene –además de negociar el perdón del gobierno en turno, como es el caso de Ricardo Anaya–, que son incapaces de impedir la debacle?

¿No hay, en México, nadie capaz de hacerle ver al Presidente que lleva a todo el país a la bancarrota?

¿No existen recursos políticos –en los partidos opositores y en el Congreso– para revertir la quiebra y la ruina de México?


¿No existe, entre los grandes empresarios del país, una voz capaz de reu-nir a los hombres de empresa para exigir al presidente corregir el rumbo?

¿Qué esperan para actuar los contrapesos ciudadanos y políticos que Pregonan contrapesar al Gobierno fallido de AMLO?

Y es que en los casi 100 días que Obrador despacha al frente del Poder Ejecutivo –nadie puede decir que ha gobernado–, tampoco nadie puede negar lo evidente; la destrucción del país, de su economía, instituciones, estabilidad y la confianza en invertir, esa que llevó décadas construir y que se destruyó en solo 100 días.

Más, si un estudioso debiera preparar un manual sobre la forma más eficaz para destruir a un país y su economía, la patente sería del Presidente mexicano, quien en sólo 100 días cumplió la vieja promesa de “mandar al diablo las instituciones”, pero con todo y país.

Y sí, el presidente Obrador podrá decir misa; podrá tratar de engañar a muchos “con el petate del muerto” de que su Gobierno no es culpable del derrumbe de la economía y que esa caída es “causa del neoliberalismo”, pero no engañará a todos todo el tiempo.

Y es que tarde o temprano la Nación demandará al presidente Obrador la obligada rendición de cuentas; junto con todos aquellos que hoy aplauden la debacle del país, a pesar de que saben que llevan a millones a una pesadilla.

En sólo 100 días ya pasamos del sueño de Disney a la mayor pesadilla en la historia.

Al tiempo.
05 Marzo 2019 03:45:00
¡Agoniza el PRI y la democracia!
Una premisa fundamental del sistema de partidos dice que pueden existir partidos políticos sin un entorno democrático; pero no es posible la democracia sin partidos políticos.

Y viene a cuento porque luego del proceso electoral de julio de 2018, –cuando los especialistas apenas digieren “el tsunami llamado Obrador”– pocos entendieron el tamaño de la tragedia que venía con el regreso del

populismo.

A lo más que llegaron algunos fue a descubrir “huellas de animal grande”, lo que se traducía en una tibia llamada de atención ante un peligro inminente para la naciente cultura democrática mexicana.

En ese momento –luego de la elección presidencial de julio– pocos se percataron de lo que hoy es una terca realidad; asistimos a la muerte de los básicos para el florecimiento democrático, empezando por la muerte de los partidos políticos, cuya agonía es preludio del fin de la democracia toda.

Sin embargo –y por increíble que parezca– la devastación institucional de los últimos ocho meses –que incluye el fin de la división de poderes, la muerte de contrapesos y el debilitamiento de la sociedad civil organizada–, fue producto de un eficaz populista que logró engañar a por lo menos un tercio del total de los electores mexicanos; votantes a los que sigue engañando.

¿Y cómo los engañó?

Con el cuento de que la naciente democracia mexicana era tan mala e imperfecta que debía llegar un salvador, un mesías, capaz de convertir en bueno todo lo malo, con sólo el deseo de cambio.

En realidad López Obrador y su claque trabajaron por más de una década en la destrucción de la confianza ciudadana en las instituciones, empezando por la figura presidencial, que fue demolida desde los tiempos de Vicente Fox, pasando por Felipe Calderón y terminó con Enrique Peña.

Pero además, para esa eficiente destrucción, contó con un formidable aliado; la percepción de que la joven democracia era basura frente a las promesas del mesías verdadero y salvador de la patria.

Así, el germen del milagro de AMLO cayó en el caldo de cultivo perfecto; nutritivo fermento de odio contra el viejo PRI con el estandarte de la supuesta izquierda al poder, que fustigó y anuló a los gobiernos de la derecha panista.

Y para esa tarea titánica de demoler al viejo PRI y sacar de la historia al PAN, Obrador contó con buena parte de los siempre oportunistas intelectuales mexicanos, con los acomodaticios medios y las destructivas redes.

Y, claro, el altoparlante para exhibir toda esa promesa de cambio –un verdadero misil para la joven democracia mexicana–, fue el “nuevo partido Morena” que nunca ha sido partido y tampoco un movimiento sino una religión política con pinceladas guadalupanas y culto mesiánico.

En realidad Morena es una iglesia en donde sólo hay lugar para los conversos y los feligreses a toda prueba.

Y es que Morena es un grupo social –profundamente conservador–, construido por y para un solo hombre, su dueño, al que hoy todos rinden culto como Presidente.

Al final del camino ese efectivo culto político –y su apóstol– fueron capaces de encandilar a 30 millones de mexicanos que sin pensar bajaron la guardia y entregaron todo el arsenal de la naciente democracia mexicana a cambio de un sueño populista.

En los hechos, Morena y López Obrador demolieron al sistema de partidos, aplastaron los contrapesos, destruyeron a los opositores y tiraron al bote de basura el sueño democrático.

Hoy no existen más los partidos políticos como los conocimos hace 20 años, cuando el PRI fue echado del poder. Lo que queda del PRI, PAN y PRD es el zurrón de un sistema que perdió toda su capacidad de representación social, que olvidó las ideologías y canceló su capacidad opositora y de contrapeso.

El PRI cumple 90 años y parece próximo a su extinción, el PAN llega a los 80 años y está siendo comido desde dentro por sus diferencias internas, en tanto que el PRD apenas llega a sus 30 y es la víctima favorita de AMLO; la consigna de Morena es destruir a su hermano mayor, el PRD.

Y nadie puede decir que Morena es un partido político ya que, en los hechos, el “partido” de AMLO es un culto en donde la democracia se ejerce por tómbola, el pensamiento único es la consigna y en donde manda un solo hombre. Y en ese culto el Dios al que adoran se llama Andrés.

Y, por eso mismo, tampoco nadie puede esperar resultados positivos de un Gobierno surgido de un culto, que pregona y practica la negación de la política y que se nutre de la antidemocracia; lo que algunos especialistas llaman “la antipolítica”.

Hoy en México no existen más los partidos políticos y tampoco existe un “partido en el poder”. Y sin partidos, la democracia está muerta.

Al tiempo.
04 Marzo 2019 03:26:00
¡La estupidez como politica pública!
Cada vez queda más claro que el objetivo del actual Gobierno no es empujar el desarrollo, la creación de empleos y menos detonar la economía del país; el objetivo es conseguir la reelección de López Obrador a costa del dinero público.

Es decir, que el Presidente no utiliza el dinero de los ciudadanos para crear condiciones propicias para el desarrollo y el empleo, y tampoco para atender las necesidades de marginados y enfermos; de sectores vulnerables y de quienes viven condiciones de riesgo social y familiar, como las mujeres y los niños maltratados.

No, el nuevo Gobierno y el Presidente utilizan el presupuesto para comprar conciencias, para garantizar lealtad, votos y para mantener elevada la popularidad.

¿Y para qué quiere un Presidente dizque de izquierda, como Obrador, comprar conciencias y mantener elevada su popularidad?

La respuesta es elemental; porque desde el primer día de Gobierno, Obrador no trabaja para el bienestar del país y de los mexicanos; trabaja para su reelección en 2024. ¿Lo dudan?

Como parte del análisis sobre el futuro económico de México –en el nuevo Gobierno–, y la proyección del sexenio que inicia, una importante cadena de tiendas departamentales preparó un estudio sobre el impacto de las nuevas políticas públicas asistencialistas –regalar dinero a manos llenas–, que inauguró López Obrador.

El resultado es demoledor y, sin duda, de escándalo. Todos los programas de apoyo a jóvenes estudiantes, “ninis”, madres solteras, adultos mayores, presos, campesinos, pequeños comerciantes y… muchos otros, impactan en poco más de 40 millones de mexicanos.

Es decir, que por lo menos en el primer año de Gobierno de AMLO, casi el 50% del padrón electoral recibirá una dádiva, ayuda, estímulo o un puño de pesos que lo mantendrá atado al benefactor de moda; hombre bondadoso que no exige trabajo, ni resultados, ni buenas calificaciones, ni productividad para regalar dinero a manos llenas.

¿Y qué significa lo anterior? Puro sentido común; significa que López Obrador tiene garantizada la reelección. Por eso, y sí y sólo si, trabaja para mantener esa popularidad.

Detrás de ese hallazgo –de 40 millones de beneficiados del reparto de dinero–, también pudiera estar la explicación al fenómeno de la creciente popularidad del Presidente, a pesar de que el país experimenta los primeros signos de una debacle económica de proporciones

catastróficas.

Y también por eso, el propio Presidente se ha encargado de decir, en todos los tonos y en todos los foros que, de ahora en adelante, en su Gobierno, el dinero será entregado en propia mano, sin costosos intermediarios. ¿Por qué ese particular interés de entregar el dinero en propia mano?

Porque al Presidente le interesa que la gente entienda que el benefactor no es el Gobierno, no las instituciones, no los funcionarios; López Obrador es el que da y quita. ¡Y punto!

Pero esa curiosa manera de comprar conciencias también ha inaugurado un inédito: “¡La estupidez como política pública!”. ¿Y qué significa eso? De nuevo debemos recurrir al sentido común.

Como todos saben, los gobiernos democráticos resuelven los grandes problemas sociales con políticas públicas capaces de atender al mayor número de personas, de la mejor manera y, sobre todo, con el menor costo.

Así, por ejemplo, para atender el problema de las madres que trabajan y no tienen quién cuide a los hijos se crearon las estancias, en donde profesionales del cuidado y el desarrollo infantil atienden a los niños mientras las madres se desarrollan laboralmente. Pero ¿cuál fue la respuesta del Gobierno de AMLO a una eficiente solución como las guarderías?

Una auténtica estupidez; cancelar las guarderías y entregar dinero a los padres de los niños, quienes, a su vez, pagarían a los abuelos para el cuidado de los infantes.

Una estupidez similar se propuso para los refugios y para los comedores comunitarios; regalar dinero. Mañana, Obrador podría salir con la ocurrencia de desaparecer escuelas y hospitales a cambio de regalar dinero para que cada cual pague su educación y su salud. Es decir, “la estupidez como política pública”.

Al tiempo.
01 Marzo 2019 03:49:00
¡Lo que destruyó AMLO en 100 días!
Metidos en la vorágine cotidiana de horas y horas de propaganda gratuita –que todos los medios le regalan al Presidente en sus mañaneras–, pocos han analizado la destrucción que en sólo 100 días ha provocado el Gobierno de López Obrador.

Incluso, estudiosos del Estado consideran que el Presidente mexicano pasará a la historia como “el campeón de la destrucción democrática”, no sólo de algunas de las instituciones clave, sino de la confianza en la democracia y, sobre todo, en la figura

presidencial.

Por eso, ya es motivo de quinielas una pregunta inquietante para propios y extraños: ¿Hasta dónde llegará el bono de popularidad del Presidente y hasta cuándo abrirán los ojos muchos ciudadanos que reniegan de la terca realidad y que se niegan a ver al “campeón de la destrucción democrática”?

¿Qué destruyó el presidente Obrador en casi 100 días de Gobierno?

1.- Destruyó la división de poderes. Hoy, el Congreso es un vulgar aplaudidor del Presidente, luego de que Morena sale de compras y consigue la claudicación de tantos legisladores como reclama una mayoría obediente a los deseos del Presidente. Y si el Congreso es de aplaudidores, la Corte está sometidas. El Máximo Tribunal dejó de ser un poder

independiente.

2.- Destruyó los contrapesos institucionales, como el Tribunal Electoral, a cuya expresidenta obligó a renunciar para manipular a modo los procesos electorales, al tiempo que el Tribunal busca el regreso ilegal de los “partidos paraestatales”, como el PES.

3.- Destruyó instituciones como la Comisión Reguladora de Energía, entre otras, que gracias al Senado serán meros paleros presidenciales.

4.- Destruyó Pemex, que hoy es chatarra entre petrolero y financiero, gracias a que colocó a un amigo como director, quien demolió la petrolera.

5.- Destruyó al Fondo de Cultura Económica, entregado a un extranjero fanático de la violencia a quien debieron hacer un traje legal a la medida.

6.- Destruyó Sectur –motor del desarrollo la creación de empleos–, porque según el Presidente, el turismo no es para ricos, sino para pobres.

7.- Destruyó el Conacyt porque la ignorancia presidencial se mudó a una suerte de repudio a la ciencia y al conocimiento.

8.- Destruyó la Conade, y la entregó a una ambiciosa sin límite y sin la menor preparación, y a quien debieron hacer otro traje legal a la medida.

9.- Destruyó el Seguro Popular, porque el presidente odia a Felipe Calderón y todo lo que haya hecho su gobierno, a pesar del alto costo social.

10.- Destruyó las estancias infantiles porque el Presidente odia a las mujeres que trabajan y que dejan a sus hijos en guarderías. Quiere a las mujeres en casa.

11.- Destruyó los refugios para mujeres porque el misógino Presidente no cree que las mujeres deban escapar del control de sus violentos esposos.

12.- Destruyó comedores comunitarios que atendían a pobres extremos, porque prefiere que los “pobres de los pobres” coman de la basura.

13.- Destruyó las expectativa de crecimiento económico a causas, de decisiones económicas torpes hicieron caer las expectativas de crecimiento económico.

14.- Destruyó la creación de empleos y, en sólo 100 días, se perdieron más de 600 mil empleos.

15.- Destruyó el futuro de jóvenes creadores; cineastas, guionistas, escritores, fotógrafos y artistas al cancelar los estímulos al cine y la cultura.

16.- Destruyó la reforma educativa y la calidad de la educación, para congraciarse con la mafia de la CNTE.

17.- Destruyó la reforma energética y, con ello, catalizó la pérdida de empleos bien pagados.

18.- Destruyó el avión presidencial, hoy convertido en chatarra, a un costo que multiplica el gasto en traslados del jefe del Ejecutivo.

19.- Destruyó más de 132 vidas y sus familias, por un error en la compra de gasolina al extranjero, que luego enmascaró con la mentira del la crisis del

“huachicol”

20.- Destruyó la confianza de inversionistas extranjeros que huyeron de México junto con capitales que buscan certeza jurídica. En CDMX, se canceló la construcción de siete obras inmobiliarias de primer mundo.

21.- Y la cereza del pastel es la destrucción del NAIM, la obra de infraestructura más importante de la historia del país y que fue derribada por un berrinche presidencial.

¿Cuál fue el berrinche?

Que el presidente Obrador no tolera que nadie brille más que él. El NAIM es una obra cuya paternidad pertenece al expresidente Peña Nieto.

Pero se equivocan quienes dicen que el presidente Obrador no ha construido nada.

¡Falso, Obrador construyó el nuevo Fobaproa, mayor al de Salinas y Zedillo y que nos endeudará a todos por mas de 30 años.

¿En cuántos años despertará México?

Al tiempo.
28 Febrero 2019 03:12:00
Puebla, Morelos; Crimines de estado
El tema lo reclama: esclarecer la tragedia que costó la vida a la gobernadora de Puebla y a su esposo, senador de la República.

Por eso, el 31 de diciembre de 2018 preguntamos en este espacio: ¿Y Si Fue Atentado? Luego, el 25 de enero de 2019 volvimos con una interrogante similar: “Puebla, Fue Atentado”.

Habíamos pasado de la duda a la certeza. ¿Por qué?

Porque el Gobierno federal insistió en dar carpetazo a la tragedia, al extremo de apostar por el olvido.

Y debemos regresar porque si no existía una sola evidencia de que la muerte de la gobernadora de Puebla y de su esposo pudiera ser un atentado, hoy crece el “sospechosismo”. ¿Por qué?

Porque al ordenar que se oculte por cinco años la última comunicación del piloto del helicóptero siniestrado, el titular de Comunicaciones y Transportes –y el Gobierno federal en su conjunto–, colocaron la tragedia en calidad de crimen de Estado.

Y las razones son elementales. ¿Por qué?

Porque, como dice el refrán, “el que nada debe, nada teme”. ¿Por qué ocultar, entonces, una grabación sin importancia? ¿Qué esconden el presidente Obrador y su Gobierno? ¿Qué dijeron el piloto y su contraparte del control en tierra?

Aquí vale recordar que durante toda la campaña presidencial, ya como presidente electo y ahora como Presidente Constitucional, Obrador pregonó por todo el país un estribillo que le ganó simpatía y votos: “no mentir, no robar y no engañar”.

¿Por qué, entonces, miente y engaña –junto con algunos integrantes de su gabinete–, en un caso como el de la tragedia que costó la vida a Martha Érika Alonso y a su esposo, Rafael Moreno Valle, jefe de los senadores del PAN?

Lo cierto es que la mañanera de hoy, jueves, el titular de la SCT dará a conocer una porción de la comunicación entre el piloto y su base en tierra. Y en esa grabación no habrá ninguna revelación extraordinaria, salvo que se confirma que la Torre de Control perdió la comunicación con el piloto.

Pero luego de la primera confirmación de que el Gobierno federal oculta no sólo información sino evidencias del siniestro –evidencia que pudiera ser clave–, ya nadie creerá lo que diga el Gobierno sobre el caso. Entonces habrá nacido la versión del crimen de Estado.

Y es que del escándalo de Estado y del ocultismo de Estado habremos pasado al crimen de Estado.

¿Por qué?

Porque entonces el supuesto crimen de Estado será rentable para fines político electorales. Y si lo dudan el mismísimo jefe nacional del PAN, Marko Cortés, se sumó al “sospechosismo”.

Dijo, palabras más, palabras menos, que si el Gobierno de Obrador oculta información sobre la tragedia, entonces los ciudadanos tenemos derecho a suponer que se trató de un crimen de Estado.

Al final, el Gobierno federal está obligado a indagar con seriedad el caso y, por tanto, ofrecer una respuesta y contundente si no quiere cargar con “el sambenito” de Gobierno criminal.

Y el mismo fardo de crimen de Estado cargará el Gobierno de Cuauhtémoc Blanco, en Morelos, en donde la fiscalía estatal cometió un error garrafal en torno al crimen del opositor Samir Flores.

Como saben, el luchador social se oponía, junto con el candidato presidencial de Morena, a la construcción de la termoeléctrica de Morelos. Luego de que López Obrador cambió de manera radical su postura y apoyó la construcción de la termoeléctrica, Samir Flores se colocó en el peor lugar posible: el de adversario del Presidente.

De manera impensable y horas antes de la consulta ordenada por el Presidente –para dizque decidir si la termoeléctrica sigue o se cancela–, Samir Flores fue asesinado. ¿Y qué creen?

Que la fiscalía estatal de Morelos reconoció haber perdido evidencia para esclarecer el crimen. ¿Es creíble tal descuido?

No, lo cierto es que se presume que manos interesadas en la opacidad del caso participaron en la desaparición de la evidencia para esclarecer el crimen.

Por eso vale preguntar ¿Quién, luego de la ridícula de-saparición de evidencia, creerá lo que diga el Gobierno estatal luego del manoseo del caso?

Nadie

Y mientras tanto, el crimen de Samir Flores quedará impune y marcado como crimen de Estado, en tanto el gobernador y exfutbolista será señalado como criminal de Estado.

Al tiempo.
27 Febrero 2019 03:47:00
¡Censura en venezuela! ¿Igual que en México?
Sin duda que todo periodista o medio comprometido con las libertades y los derechos básicos en democracia –libertad de expresión y derecho a la información–, debiera repudiar la retención del periodista Jorge Ramos y la censura que sufrió por la dictadura de Nicolás Maduro.

Y es que el manotazo autoritario de Maduro no sólo confirma que en Venezuela no existe libertad de expresión y que el dictador es capaz de los peores métodos para callar voces críticas que denuncian las atrocidades que se viven en su país.

Sin embargo, la críticas al dictador y la solidaridad con el periodista mexicano –avecindado en Estados Unidos y empleado de Univisión–, no debe servir para desviar la atención de lo que pasa en México en materia de censura y libertad de expresión, a pesar de que Jorge Ramos fue por años aplaudidor de AMLO.

¿Y qué pasa en México con las libertades y los derechos básicos?

Una primera aproximación confirma que en el Gobierno de Obrador la salud de la libertad de expresión y el derecho a la información no están lejos de la censura y la represión que vive Venezuela.

¿Lo dudan?

1.- En México Jorge Ramos tampoco podría haber concretado una entrevista como la que canceló Maduro en Venezuela. ¿Por qué? Porque si bien el Presidente mexicano no habría llegado al extremo de Maduro –de levantarse de la mesa, encerrar al periodista y robarle el material grabado–, si habría condicionado las preguntas del cuestionario para la entrevista.

2.- Es decir, todos los que solicitan una entrevista a Obrador saben –desde hace años–, que no acepta si no están pactadas las preguntas, los temas y que el entrevistador no se podrá salir del guión. ¿Ramos acepta esa censura?

3.- Está claro que en México existen medios y periodistas críticos del Gobierno de Obrador, pero también es cierto que cada vez son más los medios privados a los que somete el poder presidencial, por la vía del patrocinio o la recomendación.

4.- Los medios públicos en tiempos de AMLO difunden propaganda y nada más. Y ay de aquel que no acepte, porque lo corren. Por años, la mesa de debate de Canal 11, titulada Primer Plano, gozó de total libertad en gobiernos del PRI y del PAN. Incluso sus panelistas son abiertos lopistas. Hoy recibieron presiones de ser despedidos porque les exigen aplauso total a AMLO.

5.- Existen casos –somos testigos y víctimas de uno de ello–, de periodistas críticos de AMLO vetados de empresas mediáticas –prensa radio y TV–, por instrucción del Gobierno de Obrador.

6.- En diciembre pasado, cuando el Gobierno federal procesaba el presupuesto 2019, la casa presidencial difundió un manual de censura para “sacar de la narrativa informativa” temas como el NAIM, el Tren Maya y otros que ridiculizaban al gobierno de AMLO.

7.- Por orden presidencial empresas privadas –de televisión, prensa y radio–, contrataron a periodistas aplaudidores de su causa.

Pero la joya de la corona es la censura selectiva para acreditar reportero a las “mañaneras presidenciales”.

Justamente ayer, el vocero presidencial, Jesús Ramírez, difundió los lineamientos para tal acreditación. Son de risa loca.

Entre otras cosas exigen lo siguiente: a) Breve historia del medio en un espacio máximo de una cuartilla. b) Certificación de audiencia y/o circulación. c) Exposición de motivos para cubrir las actividades del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en hoja membretada, firmada por la Dirección del medio. d) Semblanza curricular de las personas fundadoras del medio. Resumen breve de la trayectoria en un espacio máximo de una cuartilla.

e) Semblanza curricular de la persona a cargo de la Dirección General del medio. Resumen breve de su trayectoria en un espacio máximo de una cuartilla. f) La semblanza curricular de la persona que desea acreditarse. Resumen breve de la trayectoria profesional de quien se acredita en un espacio máximo de una cuartilla. g) Identificación oficial vigente, escaneada a color.

¿Qué significa lo anterior?

Que el gobierno del presidente Obrador se reserva el derecho de permitir o negar el ingreso a las mañaneras presidenciales. En otras palabras, que no tendrán lugar los medios y periodistas incómodos. ¿Es o no censura?

Todo ello sin tomar en cuenta que a los periodistas que actualmente asisten a las mañaneras les “sugieren” brevedad y puntualidad en sus preguntas. Es decir, no interpelar al Presidente.

Como queda claro, en México no estamos lejos de una censura al estilo venezolano.

Al tiempo.
25 Febrero 2019 03:49:00
¡AMLO, ‘El Chapo’ y el odio a las mujeres!
A favor del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, votaron poco más de 13 millones de mujeres mexicanas, lo que representa el 49% de los 33.3 millones de votos totales que recibió el tabasqueño.

Lo anterior significa que –en promedio–, salió de una mujer uno de cada dos votos que llevaron a Obrador a la casa presidencial.

Por eso la primera pregunta: ¿Qué esperaban las mujeres mexicanas del populista candidato de Morena, si todos saben que el hoy Presidente es un profundo conservador?

Resulta difícil conocer la motivación del electorado femenil ya que, por ejemplo, durante la campaña y en su programa de gobierno pocas o ninguna propuesta central de Morena fue dirigida a las mujeres.

De manera genérica –y sin detalles–, Obrador decía que su propuesta de gobierno era una alternativa de género y que, por eso, estaba muy lejos del conservadurismo de la derecha. ¡Demagogia pura y dura!

Tarde se percató el electorado femenil de que no existía una sola línea, una palabra de la propuesta de gobierno de AMLO dedicado a los niños. Es decir, que el hoy Presidente ignoró todo lo relativo a los infantes.

Peor, si no existió un solo programa social a favor de la niñez, menos una iniciativa para atender a esa dupla fundamental en la sociedad, llamada “madre e hijo”.

A pesar de ese desprecio a las mujeres; a pesar del desdén a los niños y la nula atención a la célula básica de la sociedad que son la madre y los hijos, casi la mitad de la población –49% de votantes mujeres–, sufragaron por Obrador.

También se debe decir que una de las pocas promesas formuladas por Obrador sobre las madres y sus hijos –no en campaña sino en la toma de posesión–, fue la promesa de respetar las estancias infantiles que atendían a casi medio millón de niños y que, por tanto, resolvían un grave problema para otras tantas madres en todo el país.

Es decir, las guarderías eran una respuesta exitosa a la atención de los niños en sus primeros años –previos a la escuela y fundamentales para el desarrollo adulto–, que además permitía que las madres y, en especial las madres solteras, pudiera hacer frente a un empleo alternativo.

Una madre nunca deja a sus hijos en una guardería o estancia por gusto; lo hacer porque debe contribuir a la economía familiar. Y la retribución del Estado al sacrificio fue la constante certificación de las estancias en la calidad y atención al menor.

Sin embargo, resultó traumático el despertar para miles de familias y para millones de madres y sus hijos, cuando comprobaron que el conservador presidente Obrador enarboló el discurso de que los hijos deben ser educados en la casa, que no deben salir de la casa y que las madres deben estar en la casa; pensamiento ultraconservador que deslizó apenas tomó posesión.

Luego vino el golpe final; cancelar las guarderías.

Y es que para Obrador el único programa social que importa es aquel que produce votos, popularidad y el aplauso fácil.

Por eso la vorágine morbosa de repartir dinero a manos llenas tanto a “ninis”, como desempleados, presos, ancianos… a costa de los niños.

En el fondo, cuando Obrador rompió la cadena que amalgamaba a la guardería con el hijo y a la madre con el trabajadora, el Presidente consiguió dos objetivos clave de su cultura ultraconservadora; el regreso de las madres a la casa, para cuidar a los hijos y rescató dinero para programas populistas que si dan votos.

Pero no fue todo. Luego de acabar con las guarderías Obrador se fue contra el Seguro Popular, –que atiende a una mayoría de mujeres–, contra programas dirigidos a mujeres y tocó fondo cuando canceló el dinero para los refugios de madres en peligro, por la brutalidad de sus parejas.

Quedó claro: a López Obrador poco o nada le importan las mujeres.

Sin embargo, cuando la madre de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, le pidió visas humanitarias para que ella y su familia pudieran visitar al hijo descarriado, Obrador hasta presumió su gesto humanitario.

Y entonces vino la paliza y el recamo generalizado.

¿Dónde está el gesto humanitario del Presidente con las madres que en las guarderías tenían el último recurso de supervivencia y atención para sus hijos? ¿Dónde está el peso del Estado para atender a los niños en sus primeros y vitales años de vida, con especialistas de la conducta y la socialización? ¿Dónde el gesto humanitario del Presidente a favor de las mujeres con cáncer? ¿Dónde está el gesto humanitario a favor de las mujeres violentadas, junto con sus hijos, que deben acudir a refugios para salvar sus vidas?

Queda claro que para la cuarta transformación las mujeres son un instrumento igual a las escopetas: “deben estar cargadas y detrás de la puerta”.
22 Febrero 2019 03:48:00
Con AMLO la muerte tiene permiso
Durante buena parte de su precampaña, de su campaña presidencial y de su intenso activismo como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador centró su atención y su promesa de cambio en el tema de la seguridad.

Como si se tratara de un acto de fe, aseguró que con sólo cambiar de gobierno –con la llegada de los supuestos políticos honestos y puros que él encabeza–, las mafias criminales y los matarifes dejarían las armas, se alejarían de la maldad y se convertirían al bien.

Por eso –porque Obrador es un sembrador de esperanza–, resultó de gran efectividad mediática y propagandística aquel mensaje mesiánico de “abrazos en lugar de balazos”, que era acompañado con un eslogan que se volvió estribillo de campaña: “los militares a los cuarteles”.

Sin embargo, la terca realidad se impuso; el ejercicio del poder no es un acto de fe y contener la violencia no es propio de los milagros. En sólo 85 días vivimos el arranque sexenal más violento de la historia; con el mayor número de eventos criminales y las peores expectativas para la seguridad ciudadana.

Y es que en sólo 85 días del Gobierno de AMLO se han producido entre 5 y 6 mil muertes violentas. Es decir, un promedio de 65 muertes por día, lo que significa que en México es asesinado un ciudadano cada 30 minutos, en promedio.

En los primeros 85 días del Gobierno de Obrador se produjo la mayor tragedia al arranque sexenal, que cobró tres veces más vidas que las que se perdieron de jóvenes normalistas. En el estallidos de Tlahuelilpan –en donde el Gobierno federal no ha investigado nada–, hasta hoy se han registrado 132 personas muertas. No existe un solo detenido, no hay un sólo culpable y en el lugar de la tragedia se han repetido los pinchazos a ductos sin que ninguna autoridad pueda hacer nada.

En sólo 85 días, han sido asesinados 5 periodistas en distintas entidades del país y no existe un sólo detenido, no hay investigación abierta y ninguno de los familiares ha recibido siquiera un mensaje de condolencia por parte del Gobierno federal.

Peor, el presidente Obrados ha omitido hablar del tema y no existe una sola mención por parte de su Gobierno. En realidad a nadie de la cuarta transformación le importan los periodistas muertos.

En los primeros 85 días de la gestión de AMLO murió una gobernadora, la poblana Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. Igual que en el resto de crímenes ocurridos en el nuevo Gobierno, nadie ha investigado nada, a nadie le importa si fue un accidente o si existen elementos para presumir un atentado o, incluso, si se trató de un crimen de Estado. Lo único cierto es que la pareje de políticos poblanos eran dos de los más severos críticos del Gobierno de Obrador.

En sólo 85 días otros dos críticos del Gobierno de Obrador han muerto en condiciones nada claras. El primero es el empresario Carlos Martín Bringas –en su momento patrocinador de la campaña de Ricardo Anaya–, quien fue encontrado sin vida en un automóvil, con aparentes signos de suicidio.

La familia del hombre de negocios reveló a distintos medios que no existían razones para presumir un suicidio, en tanto expertos forenses documentaron que todo indica que se trató de un asesinato.

El segundo caso es el del líder social Samir Flores asesinado apenas el pasado miércoles cuando salía de su casa, en Amilcingo, Morelos. Resulta que Samir era un férreo opositor a la termoeléctrica y gasoducto que se construyen en Morelos; obra que según el presidente Obrador sería sometida a consulta.

En torno al crimen existen distintas versiones, algunas descabelladas, como la que supone que pretendió desalentar la participación en la consulta. Por eso, organizaciones indígenas como el EZLN culpan al Presidente del crimen.

En sólo 85 días se han producido 317 secuestros en todo el país –poco más de 3 secuestros por día–, según reporte de Alto al Secuestro. Isabel Miranda de Wallace señaló que esa cifra arroja un repunte alarmante en el número de plagios y, entre los estados con mayor incidencia, curiosamente aparecen Veracruz y Ciudad de México, dos entidades gobernadas por Morena.

En sólo 85 días el número de feminicidios se ha disparado hasta niveles de escándalo. Según distintas activistas del 1 de diciembre al 20 de febrero se han reportado por lo menos 150 ataques mortales. Y ni una palabra del tema por parte del Gobierno federal.

Por eso, frente a las cifras arriba documentadas, se puede concluir que en el gobierno de AMLO la muerte tiene permiso. Es decir, que ha resultado un fracaso total la estrategia de seguridad del nuevo Gobierno.

Al tiempo
21 Febrero 2019 03:55:00
¡Soborno de AMLO a militares, propio de una dictadura!
Pueden decir misa, lo pueden justificar con el cielo y las estrellas y hasta pueden creer que engañan a los ciudadanos.

Sin embargo, lo cierto es que el Presidente pretende sobornar a los militares cuando les ofrece la responsabilidad de construir y administrar un aeropuerto, cuando les regala el usufructo de un rentable negocio inmobiliario y –sobre todo–, cuando entrega a los militares la Guardia Nacional.

Y es que en democracia las fuerzas castrenses –militares y marinos– nada tienen que hacer en la construcción y administración aeroportuaria; nada tienen que hacer en el negocio inmobiliario y menos en labores de policía.

Pero, sobre todo, nada justifica que los militares se metan a perseguir delitos y menos a detener a los presuntos delincuentes.

Por eso, frente al intento de soborno a los militares mexicanos –que está en marcha desde el Gobierno de Obrador–, las preguntas obligan.

¿Por qué el presidente Obrador y toda su claque mudaron de manera repentina su rechazo a la militarización institucional y hoy –sin explicación–, defienden a capa y espada la militarización? ¿Por qué y para qué ese inexplicable cambio de postura y, sobre todo, el soborno a los militares?

¿Por qué la reforma al 19 constitucional, que incluye la detención preventiva en una larga lista de presuntos delitos graves, en especial delitos electorales y de corrupción? ¿Por qué el debilitamiento de los contrapesos, como el Congreso y la Corte? ¿Por qué desacreditar los órganos autónomos y por qué aplastar a las ING?

¿Por qué la persecución de los críticos y el sometimiento de los medios privados? ¿Por qué utilizan los medios públicos –violando la Constitución– para la propaganda que exalta la figura presidencial? ¿Por qué la persecución de empresas y empresarios incómodos?

¿Por qué a nadie le importan las sospechosas muertes de periodistas y opositores al gobierno de AMLO –como la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, de su esposo el senador Rafael Moreno Valle; del empresario Carlos Martín Bringas y del líder social Samir Flores–, y por qué tampoco importan tragedias como el estallido en Hidalgo, que causó 131 muertes?

La respuesta a esas interrogantes está a la vista de todos.

Y es que cualquiera que compare la evolución de las dictaduras en el mundo con lo que ha ocurrido en los primeros 85 días del gobierno de AMLO, sin duda llegará a la conclusión de que vivimos una peligrosa “predictadura” y que en esa fase,López Obrador se prepara para erigirse en dictador.

¿Por qué esa conclusión?

1.- Porque si López Obrador consigue sobornar a las fuerzas castrenses con negocios pingües como el aeropuerto, empresas inmobiliarias y el papel de policías investigadores, tendrá el camino libre para la reelección; para la dictadura.

2.- Porque con la reforma al artículo 19 de la Constitución, Obrador podrá llevar a prisión a quien le plazca, sea político, empresario, líder social, periodista, crítico y, en general, a todo aquel que se oponga a su dictadura.

3.- Porque con los medios privados sometidos y los medios oficiales convertidos en propagandistas, no habrá crítica ni libertad de expresión ni libertades básicas.

4.- Porque sin órganos autónomos y sin ONG, nadie podrá exigir el respeto a la legalidad, a la Constitución y a las libertades básicas.

5.- Porque si hoy –y todos los día de su gobierno– Obrador fusila sin ton ni son y sin pruebas a todo aquel que lo cuestiona, es fácil imaginar lo que hará con todo el poder y todos los instrumentos de un dictador

6.- Porque con todo el poder, Obrador puede someter a gobernadores, grandes empresarios y puede llevar a México a una locura como la que se viven en Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, por citar sólo a los sátrapas de América Latina.

7.- Y, sobre todo, porque no es casual que los mayores adoradores de las dictaduras de Venezuela y Cuba, sean desde López Obrador, pasando por la presidenta de Morena y terminando con buena parte de los intelectuales orgánicos del “lopezobradorismo”.

Hoy muchos se niegan a reconocer que el camino de López Obrador es el de un dictador sin más principios y más objetivos que su delirante ambición sin límite.

Pero también es cierto que hoy en México, igual que en la Alemania nazi, muchos están acobardados y muchos otros aun creen que pueden obtener beneficios de la antidemocracia.

Y pueden seguir ciegos y sordos ante el peligro que amenaza con destruir la democracia mexicana, pero tarde o temprano la historia se los reclamará.

Al tiempo.
19 Febrero 2019 03:52:00
¡La mano de AMLO en el PRI!
La siguiente historia ya es un clásico de la picaresca cultura política mexicana. Resulta que en el camino a lo largo de 1996, cuando el presidente era Ernesto Zedillo y cuando un fuerte opositor al PRI de entonces era el PRD de Cuauhtémoc Cárdenas, el cambio de dirigencia del “partido negroamarillo” pasaba por la residencia oficial de Los Pinos.

Por eso, en 1996 el aspirante a la dirigencia del PRD, Andrés Manuel López Obrador, estableció una alianza con el presidente Zedillo, la que dio como resultado no solo la reforma electoral de 2006-2007 sino que confirmó a Obrador como jefe del PRD, además de que ganó el Gobierno del Distrito Federal para Cárdenas y la ilegal candidatura del de Tabasco al entonces DF.

El pacto AMLO-Zedillo también significó una de las primeras traiciones de Obrador al PRD; traición a figuras emblemáticas como la de Heberto Castillo y, sobre todo, marcó el inicio del “parricidio político” de AMLO contra su padre político, Cuauhtémoc Cárdenas.

Y viene a cuento la memoria porque en el PRI todos saben que la supervivencia del viejo partido tricolor pasa por la creación de un puente con el Gobierno de AMLO. O si se quiere, que el nuevo dirigente del PRI debe obtener “la bendición” del presidente López Obrador.

Y es que –le guste o no a muchos priístas, a simpatizantes y líderes–, el nuevo jefe nacional del PRI debe pactar, negociar y acordar; antes que chocar, confrontar y pelear con el nuevo Gobierno.

Dicho de otro modo, si bien los políticos profesionales y los partidos opositores tienen la obligación de ser contrapeso al poder en turno, también tienen la responsabilidad de hacer política; negociar, pactar y acordar; sea con el diablo, sea con el mismísimo rey de Roma.

Por eso, frente a esa realidad política, obligan las preguntas; ¿Quién de los aspirantes a la silla grande del PRI será capaz de hacer “real política” ante al nuevo Gobierno? ¿Hasta dónde llegarán los acuerdos políticos, sin anular la capacidad opositora y de contrapeso del PRI? ¿Se tragará Morena al PRI?

Para no pocos priistas de viejo cuño, el partido Morena y el nuevo Presidente son algo así como “el hermano tonto de la familia” que se sacó la lotería; Morena y AMLO son vistos no como adversarios a los que se debe combatir y derrotar sino como el hermano rebelde al que deben regresar al redil.

Otros, sin embargo –como el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz–, cuestionan severamente la pasividad de gobernadores del tricolor que parecen más de Morena que del PRI. ¿Alguien ha visto a un gobernador del PRI confrontar al presidente Obrador? ¿Alguien vio a un gobernador del PRI confrontar de manera pública a los presidentes Fox y Calderón?

Lo cierto es que ninguno de los aspirantes a la dirigencia del PRI parece dispuesto a convertir al tricolor en el principal adversario del Gobierno de López Obrador. ¿Por qué? Razón elemental; porque cuando fueron gobernadores o rectores nunca asumieron una postura de confrontación con el presidente surgido de otro partido. Tanto Ulises Ruiz, como Ivonne Ortega nunca se distinguieron por pelear con el presidente en turno; Fox o Calderón.

A su vez, el exrector de la UNAM y exsecretario de Estado, José Narro, nunca confrontó a políticos de otros partidos y no tiene madera de opositor a ultranza, de fajador de barrio. Y el actual Gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, fue un severo crítico de AMLO en los tiempos electorales, pero ya con Obrador como Presidente, apareció su capacidad negociadora, dialogante y pactante.

¿Quién, de los candidatos a la presidencia del PRI, será capaz de mover al priismo –en el Congreso y en los gobiernos estatales–, para negociar, pactar y acordar con el Gobierno de López Obrador?

¿Cuáles temas de la agenda de AMLO serán negociados, pactados y empujados por una mayoría del PRI, para ganar el favor del Presidente?

La creación de la Guardia Nacional –con toda la carga negativa que significa– podría ser la prueba para quien aspire a la dirigencia nacional del PRI.

¿Quién será el valiente que consiga pactar con AMLO y que, al mismo tiempo, pueda mantener a distancia a los jefes reales del PRI; Salinas y Peña?

Ese valiente o esa valiente será el próximo jefe del partido. Para bien o para mal.

Al tiempo.

18 Febrero 2019 04:00:00
¡Tramposos de quinta!
A nadie debe sorprender que tanto calificadoras como bancos hayan rechazado el plan de rescate de Petróleos Mexicanos. ¿Por qué no es una sorpresa?

Porque en Pemex y en buena parte de la Administración de López Obrador se vive el reino de la mediocridad. Es decir, llegaron a los puestos más altos no los más calificados y quienes tienen las mejores credenciales académicas, sino los campeones de la mediocridad.

Y la única condición para acceder a esos cargos, como queda claro, es la lealtad absoluta a López Obrador.

¿Qué esperar de un director de Pemex que recibió su título de Agrónomo 33 años después que desapareció la escuela que lo acredita?

Pero vamos por partes. El Artículo 20 de la Ley de Pemex establece que tanto el director general como los consejeros deben tener título profesional en las áreas de derecho, administración, economía, ingeniería, contaduría o materias afines a la industria de hidrocarburos.

Octavio Romero no cumple ninguno de esos requisitos. Peor, al llegar a Pemex exhibió un título de Agronomo, emitido en 2018 por el Colegio Superior de Agricultura Tropical; escuela que por decreto de Miguel de la Madrid desapareció en 1985. Dicho de otro modo; que el título que exhibió Octavio Romero tiene todas las características de fraudulento.


Pero ese es apenas un caso de las trampas de la cuarta transformación. La lista de tramposos de quinta es larga.

1.- María Chávez García, fue designada secretaría administrativa del Fondo Sectorial Conacyt, de la Secretaría de Energía y Sustentabilidad Energética. De acuerdo con su currículum como servidora pública, su máximo grado de estudios es de secundaria.

2.- David Alexis Ledesma fue nombrado subdirector y coordinador de Comunicación del Conacyt; nombramiento rechazado por la comunidad científica al no cumplir el requisito de cursar una licenciatura. Alexis Llegó al tercer semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UNAM y mintió con una supuesta carrera de Quimica. Logró el cargo gracias a su relación con otro tramposo, Jenaro Villamil y su amistad con Dolores Padierna.

3.- Edith Arrieta Meza, licenciada en Diseño y Modas en la Universidad de Jannett Klein, llegó al Conacyt como subdirectora de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados.

Según Declaranet la única experiencia como servidora pública es jefa de la Unidad Departamental B en la alcaldía Tlalpan, durante la administración de Claudia Sheinbaum. Antes fue candidata a diputada por el Distrito 34 de Milpa Alta/Tláhuac y perdió ante la priista, Mariana Moguel Robles.

4.- El Senado de la República aprobó el nombramiento ilegal de Jenaro Villamil como presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, a pesar de no contar con título universitario ni cédula profesional. El Artículo 18 de la Ley del Sistema de Radiodifusión del Estado Mexicano señala que para dicho cargo el titular debe contar con nivel licenciatura.

A Villamil lo propuso el propio presidente Obrador. En entrevista, reconoció no contar con el título profesional, pero justificó que presentó su historial académico universitario. Dijo que consultó con la Consejería Jurídica de Gobernación, donde le plantearon que cumplía con los requisitos ya que la ley dice; “nivel licenciatura”, no grado o título de licenciatura. Por eso la pregunta. ¿Y cómo se acredita el nivel licenciaura, si no es con el título?

5.- Otra “joya” es caso de Rogerio Castro Vázquez, titular de la Secretaría Gerneral Jurídica del Infonavit, quien no cumple con el requisito de ser licenciado en Derecho y sólo se ostenta como normalista.

Castro Vázquez fue diputado federal plurinominal por Yucatán en 2015, y durante dos años se encargó de la presidencia de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción de la Cámara de Diputados. Después, en 2017, López Obrador lo nombró coordinador de organización de Morena en Yucatán.

6.- Es de escándalo el caso de la excorredora Ana Gabriela Guevara, exsenadora y ahora titular de la Conade, quien ha tenido todos esos cargos gracias a su amistad con AMLO. Debieron modificar la ley para que ocupara el cargo ya que sólo tiene estudios de secundaria y gana 119 mil pesos al mes. ¿Cómo explica una fortuna en casas y autos todos adquiridos al contado?

7.- Esteban Moctezuma, titular de la Secretaría de Educación Pública declaró ser licenciado en Derecho por la UNAM. Resultó que según la plataforma Declaranet, esa información es falsa. ¿Por qué? Porque no concluyó la licenciatura de Derecho. Es decir mintió.

8.- Distintos secretarios de Estado fueron responsables de adquirir pipas para transportar gasolina, pero también son culpables de violar las normas de esos vehículos. ¿A quién le importó que los tramposos secretarios violaran la ley? A nadie, se cambió la ley y punto.

¿Frente a qué estamos? ¿Frente a los “puros” de la cuarta transformación o los tramposos de quinta?

Al tiempo.
15 Febrero 2019 03:50:00
De AMLO para el mundo: ‘¡Que se hunda Pemex…!’
El tema lo hemos tratado aquí en repetidas ocasiones.

Y es que para nadie es un secreto que Pemex, la principal empresa del Estado mexicano, no sólo es “el objeto del deseo” del nuevo Presidente sino que a lo largo de su “lucha social” ha sido “la caja chica” de AMLO.

Por eso, vale recordar que Obrador alcanzó los titulares de la prensa nacional gracias a una espectacular “toma de pozos petroleros” en Tabasco –a principio de los años 90–, de la que obtuvo jugosas ganancias económicas. Luego, en 1992, Obrador llevó a cabo un plantón en el Zócalo capitalino para exigir el pago de daños ecológicos por derrames de la paraestatal en Tabasco.

En esa ocasión el gobierno de Salinas, a través de Manuel Camacho, entregó 9 mil millones de pesos a Obrador; dinero que salió de Pemex.

Si dudan, el Diario de los Debates del Congreso –sesión de la Comisión Permanente del 11 de febrero de 2004–, da cuenta de la confesión de Manuel Camacho, entonces diputado del PRD, quien reconoce que Pemex le pagó millones de pesos a Obrador para levantar el plantón.El “mexicanólogo” George Grayson confirma el saqueo en su libro “Mesías Mexicano” –pág. 91 y 92–, en donde ofrece testimonios de quienes recibieron el dinero de Pemex “para hacer política”. Curiosamente, desde entonces el encargado de “la caja chica” de Obrador era Octavio Romero, hoy director de Pemex.

Pero hay más, el agrónomo Romero fue Oficial Mayor de AMLO –de 2000 a 2005–, y operó el saqueo a la nómina de trabajadores del GDF a los que descontaron 10% de su salario “para hacer política”; todo un robo.

Pero la joya de la quiebra de Pemex la exhibimos aquí el 28 de mayo de 2007, en el Itinerario Político titulado: “¡Que se hunda Pemex!”.

Así lo dijimos: “A las seis de la tarde de cada lunes, en la que fue “casa de campaña” de AMLO, se reúnen en torno al líder una veintena de políticos; los jefes del FAP, senadores y diputados federales del PRD, encargados del “gobierno legítimo” y los infaltables Manuel Camacho y Porfirio Muñoz Ledo.

“Uno de esos lunes, de hace no más de un mes (era mayo de 2007, el primer año del gobierno de Calderón) llegó a la mesa el tema de la crisis de Pemex. Uno de los senadores asistentes explicó el trabajo legislativo que, sobre la materia realiza el PRD, cuando López Obrador intervino y propuso cancelar la reunión.

“Apenas cerró la puerta del despacho cuando López Obrador estalló furioso: “¡Qué les pasa… ¿trabajan para el espurio o para el movimiento?”. Los senadores le habían explicado que estaba terminada una propuesta de reforma para fortalecer las finanzas de Pemex, para reorganizar su estructura, su relación con el sindicato y su papel en el mundo.

Y, lo más importante, para salvar a la paraestatal de la quiebra. Pero lo más importante es que en el proyecto estaba de acuerdo el PRI y que la reforma incluía una buena parte de las propuestas de campaña de AMLO.

“¡No, no… no se metan con Pemex, ese es mi tema! A Pemex lo vamos a arreglar cuando lleguemos a la Presidencia”, estalló agitado López Obrador.

“Pero en el otro extremo no todos se quedaron callados. Los senadores Carlos Navarrete y Graco Ramírez argumentaron sobre la urgencia de rescatar Pemex, la posibilidad de “jalar” al PAN y arrebatarle al gobierno de Calderón “la joya de la corona”, además de romper el binomio PRI-PAN en el Congreso.

“La discusión subió de tono. A gritos, López Obrador insistía: “¡no, no, no, nada que fortalezca al espurio!”, mientras que los senadores insistían en que se fortalecería Pemex, el PRD y la posición pública de su movimiento.

“¡No, Andrés, no podemos permitir que se hunda Pemex… por el bien del país, por el bien de todos”, dijo también a gritos Navarrete, en abierto reto “al presidente legítimo”.

Pero la respuesta de Obrador dejó fríos, paralizados a sus interlocutores.

“¡No me importa que se hunda Pemex… si se tiene que hundir, que se hunda… si tenemos que incendiar pozos, los incendiamos… pero no vamos a hacer nada que fortalezca al espurio…! “Ya en la calle, alguno de los asistentes al ríspido encuentro soltó: “¡Andrés ya perdió la razón…!”. El resto sólo movió la cabeza y apretó los dientes”. Hasta aquí la cita.

Hoy, 12 años después, López Obrador no sólo hunde a Pemex sino a todo el país. ¿Quién le pondrá un alto? ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
13 Febrero 2019 03:50:00
¡Los arrepentidos de AMLO!
La primera señal apareció en voz de un ingeniero de excelencia con hipoteca aquí y allá, con un hijo aún en la universidad y que fue echado de su cargo público sin más, por ser “empleado de confianza”.

Parecía enojado, al borde del llanto, lo que no le impidió soltar rabioso: “¡cabrón, por qué no me convenciste de no votar por ese pendejo… hasta hice campaña por él…!”, gritó.

Durante años –igual que hicimos con Vicente Fox y con Roberto Madrazo, entre otros–, aquí enumeramos los peligros potenciales ante la llegadas del eterno aspirante presidencial, López Obrador.

Y no, no era necesario estar frente a una bola de cristal para adivinar el futuro. Sólo era cuestión de conocer un poco al personaje, sus ambiciones sin límite, su deshonestidad sin freno y su magnífica capacidad de engañabobos.

Y es que López Obrador es un verdadero “encantador de serpientes”, un aprendiz de populista y un dictador en gestación. Y es aprendiz porque nunca había tenido todo el poder y todo un país a sus pies y, por tanto, prepara y se prepara para una dictadura personalísima; bananera pero eficaz.

Aquel ingeniero de excelencia que, de un día para otro, quedó en el desempleo, sin futuro y sin esperanza, por años había sido la pared que devolvía las críticas a López y al PRD, los señalamientos al desastroso gobierno capitalino.

Sin embargo, a pesar de las evidencias, el ingeniero desempleado nunca aceptó la posibilidad de que Morena terminaría en templo de un mesías. En cambio defendía sin tregua y sin duda: “Andrés va a ser el mejor presidente; será el ejemplo de honestidad y democracia, cambiará al país…”.

Hoy lamenta, igual que muchos otros: “¿Cómo pude estar tan ciego…?”.

Pero la ceguera de aquel desempleado fue la misma de intelectuales reputados, opinantes profesionales, periodistas y especialistas quienes en su “torre de marfil” jugueteaban con la supuesta simpatía de Obrador. “Es un buen hombre… honesto, sencillo, humilde, bonachón”.

Hoy, muchos de esos intelectuales están muertos de miedo –el miedo que destilan sus artículos, libros y opiniones–; el mismo miedo de no pocos empresarios de altos vuelos.

“¡Este cabrón va a acabar con el país…!”, dice un hombre de empresa que mueve los hilos para llevar su dinero fuera del país; empresario “machochón” también con el pánico en los huesos.

Y no es para menos. ¿Por qué?

Porque el presidente López Obrador engañó a muchos votantes, a los que les dio gato por liebre; engaño a empresarios y políticos.

Lo curioso es que engañó a todos con la verdad. Es decir, muchos se negaron a ver quién era y quién es el hoy presidente.

Nadie lo creyó capaz de tirar el NAIM y con ello parar industrias clave como las del acero, el cemento, el aluminio y, en general, la construcción.

El país ya está al borde de la recesión y ahora va contra la industria eléctrica. Antes había descabezado a la burocracia de confianza y hoy amenaza con la inconstitucional propuesta de impedir la contratación por una década en el sector privado, luego de salir del sector público.

Pero no es todo. Solapar a la CNTE tronó industrias clave del centro del país, como la automotriz, la minera y muchas otras. Cancelar la inversión en energía eléctrica y dejar sin gasolina a medio país con el cuento de la lucha contra el robo de combustible, ya dejó pérdidas de miles de millones de dólares a la economía mexicana.

Y apenas se han cumplido 75 días de Gobierno.

Y si aún no les queda claro el tamaño de la tragedia, el Presidente simpático, bonachón, honesto y humilde ya se cargó los básicos de la democracia mexicana.

Violenta a placer la Constitución, acabó con la división de poderes, destruyó los contrapesos naturales del Congreso y la Corte; sometió a medios y críticos y todos los días hace del país un desechable que lanza al bote de basura sin que nadie sea capaz de hacer y decir nada.

Si, se aplaude que poco a poco estén de vuelta el intelecto y la sabiduría; que despierten los hombres de empresa, muertos de miedo.

¡Bienvenidos los arrepentidos….! El problema es que llegan tarde.

Si, porque da la casualidad de que el simpático e inteligente Andrés no necesitó más que 75 días para poner de cabeza a un país que costó décadas construir.

Al tiempo.
12 Febrero 2019 03:55:00
¡Ayer malo; hoy bueno! ¡El país de cínicos!
Ayer, en los gobiernos del PRI y del PAN, era mal visto, pernicioso y hasta sinónimo de “la mafia del poder”, colocar un “fiscal carnal” en la PGR.

Hoy, por obra y gracia de la cuarta transformación, colocar en la PGR a un incondicional del Presidente no sólo es bien visto sino, incluso, aplaudible, saludable y es una potente señal del poder del Presidente.

Ayer, en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña era la más fea cara de “la mafia del poder” que un político o servidor público ocultara propiedades millonarias y bienes inmuebles en el extranjero.

Hoy, tramposos como Olga Sánchez Cordero y Javier Jiménez Espriú –titulares de Segob y SCT, respectivamente–, ocultan costosos departamentos en el extranjero y no pasa nada; incluso lo aplaude el propio Presidente y los tramposos aparecen sonrientes con la titular de la Función Pública.

Ayer fue pecado capital y escándalo mediático la “casa blanca” y el conflicto de interés entre el Grupo Higa y el Gobierno de Peña.

Hoy el empresario Riobóo no sólo es contratista preferido del gobierno de Obrador –quien le regala obras millonarias sin licitar–, sino que a la esposa del empresario favorito ganará un asiento en la Suprema Corte.

Ayer era un escándalo la pretensión autoritaria de los gobiernos de Calderón y Peña quienes resolvían la crisis de violencia y criminalidad con la fuerza pública del Ejército, la Marina y la Policía Federal. Por eso, por la supuesta militarización del país muchos prohombres de la izquierda, medios e intelectuales apaleaban ayer a esos gobiernos.

Hoy callan los críticos de la militarización del país y –en el colmo del cinismo–, los otrora feroces críticos de esa militarización aplauden que las fuerzas castrenses no sólo hagan labores de policía, sino que construyan y administre aeropuertos y sean responsables de conducir pipas de gasolina y hasta vendedores inmobiliarios. Así el país de cínicos.

Ayer era un pecado endiosar al Presidente con el uso masivo de los medios públicos; era propaganda a favor del presidente en turno; fuera del PAN o del PRI.

Hoy los propagandistas del Gobierno dizque de izquierda de Obrador están al frente de todos los medios públicos y dedican horas al lucimiento, el elogio sin freno, la abyección y los impúdicos loas al Presidente en turno.

Ayer apalearon a los presidentes Calderón y Peña por las casas en las que vivían y vivirían al salir del poder; ayer los críticos “periodistas de la izquierda” eran severos guardianes de la transparencia oficial.

Hoy, todos callan y nadie exige transparencia en torno a la familia presidencial; transparencia en los bienes que poseen y menos en las lujosas casas en los que vive la familia y la claque oficial. Crítica selectiva.

Ayer, esos valientes guardianes de la transparencia que eran los medios de supuesta izquierda no permitían una sola obra federal no transparentada y menos licitada.

Hoy son ciegos y sordos a las asignaciones directas en aeropuertos, refinerías, pipas… hoy todo es posible siempre y cuando se trate de negocios de los amigos de la cuarta transformación; sean pingues negocios, sean grandes transas.

Ayer era digno de la pena capital el amiguismo, el compadrazgo, las cuotas y los cuates.

Hoy, por obra y gracia de la cuarta transformación, familias completas –que incluye a padres hijos y hasta entenados–, son llevados a puestos de primer nivel gracias a las cuotas y los cuates del Gobierno de AMLO.

Y, en el extremo del escándalo, los amigos del Presidente colocaron en cargos de primer nivel a sus efebos –como es el caso del Conacyt–, a pesar de que el agraciado no cumple los requisitos elementales de titulación.

Es decir, en 73 días el Gobierno de AMLO y su claque simpatizante, hicieron el milagro de construir el país de cínicos del que alertó el expresidente López Portillo.

“Lo peor que nos puede pasar es convertirnos en un país de cínicos”, dijo Jolopo.

¡Ya somos ese país de cínicos…! ¿Por qué?

Porque muchos medios, periodistas e intelectuales mexicanos –y muchos ciudadanos, en general–, olvidaron su papel de críticos y hoy son aplaudidores del peor arranque de gobierno en la historia.

Al tiempo.
11 Febrero 2019 03:55:00
¡AMLO y CNTE, complicidad de Estado!
La declaración presidencial dejó atónitos no sólo a especialistas del Derecho sino a propios y extraños.

Y es que Obrador informó haber instruido a su Gobierno para interponer una queja ante la CNDH, por los bloqueos de la CNTE a vías férreas.

¿Es ignorancia del Presidente? ¿Por qué ningún colaborador, como la ex ministra Olga Sánchez Cordero, le explicó a Obrador el error que cometía? Sí, sería monstruoso confirmar tal nivel de ignorancia por parte del Presidente.

Por eso, suponemos que en el fondo, más que ignorancia vemos una muestra más de la complicidad del jefe del Estado –López Obrador–, con la banda mafiosa llamada CNTE; que lo mismo saquea dinero público, que secuestra, defrauda a millones de niños a los que deja sin escuela y que hoy violenta la Constitución al amparo del Presidente mismo.

Y es que, como ya es público, al bloquear la circulación de trenes y dañar rieles y durmientes de las vías férreas, la CNTE comete delitos graves tipificados en el Código Penal Federal –artículos 140, 164 Bis y 167–, que ameritaban la inmediata intervención de la autoridad federal, la detención de los saboteradores y su presentación ante la autoridad judicial.

¿Pero qué fue lo que ocurrió?

Que en clara violación constitucional –pese a que protestó cumplir la Constitucion y sus leyes–, el propio Obrador ordenó a la Fiscalía General no ejercer acción penal contra los mafiosos de la CNTE.

¿Y por qué esa consideración? Porque existe una clara complicidad de Estado; del jefe de las instituciones, López Obrador, y la mafiosa CNTE.

Sin embargo, para fortuna de los ciudadanos, la CNDH se mantiene como el último contrapeso ante la monarquía que vivimos en México. ¿Por qué el último contrapeso? Porque su presidente, Luis Raúl González Pérez, no sólo puso en su lugar a Obrador, sino que demostró la complicidad de Estado.

Así lo explicó, claro y contundente; “La CNDH reafirma el valor y la importancia de las protestas pacíficas (que…) debe ser responsable y dentro del marco de la legalidad (y que…) todo planteamiento, demanda o discrepancia, por legítima que esta sea, necesariamente se deba formular por las vías institucionales y legales.

“En este contexto, si bien es positivo que se busque privilegiar otras vías sobre el uso de la fuerza, tal disposición no puede justificar qué, si eventualmente las instancias de gobierno competentes llegaran a determinaran la existencia de algún acto ilegal, sea permisible que las autoridades renuncien o se inhiban de cumplir con su obligación constitucional de garantizar la integridad, seguridad e intereses de las personas, así como de cumplir y aplicar la ley.

“Las autoridades de los distintos niveles y órdenes de Gobierno están obligadas a proteger y garantizar, en el ámbito de sus atribuciones, los derechos de las personas, mandato al que no pueden renunciar o pretender delegar a terceras instancias.

“El que las autoridades estén obligadas a respetar y defender los derechos humanos no implica que, en virtud de ello, no puedan ejercer sus atribuciones legales o que dicho ejercicio dependa o quede condicionado a que exista un pronunciamiento o resolución por parte de un organismo de protección y defensa de los derechos humanos.

“Por el contrario, la omisión de las autoridades en el cumplimiento de sus obligaciones puede constituir, por sí misma, una conducta que vulnere derechos fundamentales, máxime cuando se esté en presencia de actos ilegales que atenten contra la integridad física o el patrimonio de las personas.

“Para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos el fortalecimiento del estado de derecho requiere que, tanto los particulares como las autoridades, cumplan y respeten la ley, no pudiendo quedar la observancia de la misma como algo optativo, discrecional o negociable. Ni particulares ni autoridades pueden estar por encima ni al margen de la ley”.

Hasta aquí la cita del comunicado de la CNDH.

Queda claro que estamos ante una complicidad de Estado que debe ser denunciada por el Congreso y sancionada por la Suprema Corte. ¿Hasta cuándo solaparán a un presidente que pisotea la Constitución?

Al tiempo.
07 Febrero 2019 03:50:00
¡AMLO mutila abrazos y revive balazos…!
Seguramente todos recuerdan los tiempos alegres de la campaña presidencial cuando el puntero en las encuestas prometía, por todo el país, que había llegado el fin “de los balazos” y que estaba por llegar el tiempo “de los abrazos”.

Y con más corazón que razón, el candidato Obrador gritaba “más abrazos que balazos”, de plaza en plaza, mientras que en otros foros presumía que “los abrazos sustituirán a los balazos”.

Luego, en las zonas de más violencia, hablaba del poder de las madres para “jalar la oreja” a sus hijos, los criminales, a quienes invitaba a olvidar la violencia y a seguir por la ruta del bien.

Con otras audiencias Obrador hablaba “de amor y paz”, al tiempo que comprometía “al pueblo bueno” a hacer su parte contra la violencia; denunciar a los malos e invitaba a todos “a portarse bien”.

Al final, a sólo 68 días de iniciado el gobierno de AMLO, es total el fracaso contra la violencia. Y es que ante la terca realidad, el presidente Obrador debió jubilar los abrazos y –como no lo hicieron ni Calderón ni Peña–, revivió los balazos.

Sí, pretende contener la violencia en 15 regiones del país con otros 10 mil militares que serán desplegados con la Guardia Nacional.

Hoy los niveles de criminalidad son mayores y, paradojas del poder, el número de militares y marinos en la calle serán mayores.

Es decir que, en los hechos, el Gobierno de AMLO reconoce que la estrategia contra el crimen, emprendida por Calderón y por Peña, era la correcta. Lo peor, sin embargo, es que las cifras de violencia son mayores hoy que con Calderón o Peña.

Y si dudan del fracaso, son escalofriantes los datos duros, fríos y sin maquillaje, que arrojan los primeros 68 días del gobierno de Obrador.

En esos 68 días han sido asesinados tres periodistas y ninguno de los crímenes ha sido aclarado; además de que sigue sin resultados la investigación del presunto accidente donde murió la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y su esposo, el líder de los senadores del PAN, Rafael Moreno Valle.

La cifra más escalofriante es la de muertes violentas que casi llega a 5 mil personas muertas a causa de la violencia criminal; cantidad nunca vista en sólo los primeros 68 días de ningún gobierno, sea el de Fox, Calderón o Peña.

Además, suman 47 el número de muertes de servidores públicos, entre policías federales, locales, militares y marinos.

La tragedia de Tlahualilpan reporta 125 muertes a causa del estallido por un pinchazo a un ducto en Hidalgo. No hay un solo detenido.

A su vez, el atentado a políticos es de escándalo. El caso más reciente es el del diputado de Morena y PT, Pedro Carrizales, motejado como “El Mijis”, quien salió ileso de un ataque, cuando viajaba en San Luis Potosí, luego que desconocidos dispararon contra su vehículo.

Pero no tuvieron la misma suerte otros políticos atacados. 1. Cruz Torres, regidora electa de Morena, en Mazatepec, Morelos, asesinada. 2. Olga Gabriela Cobel, alcaldesa del municipio de Juárez, Coahuila, asesinada. 3. Alejandro Aparicio, alcalde de Tlaxiaco, Oaxaca, asesinado. 4. Perfecto Hernández, síndico municipal de Tlaxiaco, asesinado. 5. Hiram Contreras, exdiputado del PAN, asesinado en Chihuahua. 6. Cutberto Porcayo, exdirigente de Morena en la costa de Oaxaca, asesinado; 7 Antonio Ramírez Itehua, alcalde de Astacinga, Veracruz, quien se debatía entre la vida y la muerte.

Los feminicidios están fuera de control en todo el país. Del 2 de diciembre al 6 de enero, activistas contra reportaron 51 casos, 26 de ellos sólo en Jalisco; mientras que Alto al Secuestro registró 127 secuestros sólo en diciembre, el primer mes del gobierno de AMLO.

Queda claro, la violencia y el crimen están fuera de control en el gobierno de Obrador y la promesa “de abrazos por balazos” fue una grosera burla a los ciudadanos. ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
05 Febrero 2019 03:51:00
AMLO la cobardía del estado
Tiene razón el Presidente cuando repite el clásico de la izquierda; “¡el pueblo se cansa, de tanta pinche transa!”, dijo al concluir su “mañanera” del 4 de febrero. El Mandatario se refería a magistrados, jueces y ministros que –según su retórica inconstitucional– solapan a “los corruptos de cuello blanco”.

Por eso, AMLO prometió que no se quedará callado y que “cuando menos serán denunciados” actos de corrupción del Poder Judicial. Y es que, remató Obrador, “una cosa es el respeto a otro poder y otra cosa es que sabiendo que hubo una transa, no voy a ser cómplice”.

Vale decir que el Presidente no sólo miente sino engaña al ciudadano de a pie al meter en un solo saco al Poder Judicial. Si tiene pruebas de corruptelas debe iniciar acción constitucional desde el Ejecutivo contra el Judicial.
Además, el Presidente violenta la Constitución cuando dice que no será cómplice de pillerías de la Suprema Corte. ¿Por qué viola la Carta Magna? Porque entre sus facultades como Ejecutivo no está la de señalar fallas o corruptelas en otros poderes. Para eso existen los contrapesos del Estado; el Poder Legislativo, la Judicatura Federal y la Fiscalía Autónoma.

Pero el problema de fondo no es el señalamiento de Obrador sobre las supuestas “transas” del Poder Judicial. No, el escándalo son las omisiones, falsedades, mentiras y violaciones constitucionales reiteradas del Ejecutivo en su desempeño. ¿Qué quiere decir lo anterior?

Que el presidente Obrador debe empezar por voltear el dedo a su fallida gestión, para luego hablar de corruptelas en otros poderes del Estado. Por ejemplo, es una cobardía de Estado y violación constitucional del presidente Obrador ordenar el no ejercicio penal contra la mafiosa CNTE, a pesar de que la Constitución establece contundente que el sabotaje a vías de comunicación y bloqueo a vías férreas es un delito federal grave sancionado con muchos años de prisión.

Es una cobardía de Estado que el Presidente resulte cómplice de la CNTE, cuyos maestros causan más daño a la economía del país que la corrupción que pudieran solapar jueces, magistrados y ministros, a ladrones “de cuello blanco”.

En efecto, si no lo sabe Obrador, “el pueblo está cansado de tanta pinche transa” de la CNTE; mafia que traiciona la educación, defrauda a millones de niños; que es solapada por Obrador y que chantajea con millones de pesos de dinero público.

Sí, Presidente, “el pueblo está cansado de tanta pinche transa de la CNTE y de sus socios”, como Morena y López Obrador.
Pero hay más; la mayor muestra de la cobardía de Estado aparece en la nula respuesta de AMLO al sátrapa presidente Trump. El Mandatario estadunidense insulta todos los días a México y a los mexicanos y –frente a la agresion constante– la respuesta del Presidente mexicano es la cobardía de Estado.

Recientemente Obrador señaló que no respondería las agresiones de Trump porque, según dijo, “yo respeto…”. Contrasta la tibieza de hoy con la exigencia recurrente al expresidente Peña Nieto. Por ejemplo, en enero 27 de 2017, Obrador dijo; “Ante la majadería y el agravio que significó el acuerdo firmado por el presidente Trump… sugiero que el Gobierno de México presenté una demanda ante la ONU contra el Gobierno de Estados Unidos”.
El 14 de junio de 2017, AMLO compartió su nuevo libro, “Oye Trump”, que pretender defender a los migrantes ante el Presidente de Estados Unidos”. El 18 de enero de 2018, en entrevista, Obrador retó a Trump; “cada vez que haga lo que hizo hoy, va a tener respuesta directa, no es que le voy a mandar a decir con el canciller… yo le voy a decir lo que pienso”.

Ya como Presidente, AMLO mostró una impensable cobardía del Estado, contrastante con la firmeza de Peña Nieto, en abril de 2018.

Dijo Peña; “presidente Trump: si usted quiere llegar a acuerdo con México estamos listos, de buena fe y con espíritu constructivo. Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. Sólo actuaremos en el mejor interés de los mexicanos”.

¿Es o no una cobardía de Estado la de AMLO?

Al tiempo.
04 Febrero 2019 04:00:00
¡Por piedad, hablen con el Presidente…!
La gota que derramó el vaso se produjo apenas el pasado sábado, en gira por Veracruz, en donde el Presidente protagonizó uno de los mayores ridículos de su corta gestión.

En un enérgico discurso, en Minatitlán, en donde descubría las ventajas estratégicas del Ismo de Tehuantepec –frente al Canal de Panamá–, López Obrador dijo; “…los barcos gastan muchísimo combustible, nada mas que eso no se sabe; gastan muchísimo más combustible que los automóviles”.

Está claro que, en ese caso, se trató de un tropezón discursivo. Sin embargo el horror discursivo sigue hasta hoy como tendencia en redes, en donde Obrador es la burla general.

Pero también es cierto que en muchos otros casos no se trata de tropiezos del presidente sino de ignorancia pura y dura que, a querer o no, lo hace aparecer como mediocre y mentiroso.

Y es que abundan los casos de mentiras flagrantes; la más reciente cuando en “la mañanera” del pasado jueves dijo que en Guanajuato no se había producido ningún crimen violento, al intentar minimizar el escandaloso incremento de muertos a causa de la violencia criminal.

Fue necesario que medios locales, de Guanajuato, hicieran la “aclaración” al reportar hasta 15 asesinatos cometidos en la entidad en la fecha que hizo referencia el Presidente.

Lo preocupante, sin embargo, es que a 65 días de iniciada su gestión el Presidente mexicano ya es el hazmerreir de un importante sector social que –dentro y fuera de México–, descubrió a un López Obrador ignorante, inculto y mentiroso, lo que desdora no al ciudadano Obrador sino la figura presidencial.

Pero el problema es mayor cuando en México existe una prensa y unos medios timoratos y temerosos que se niegan a citar por su nombre las pifias, la ignorancia y las mentiras del presidente Obrador.

La mayoría de medios, periodistas, articulistas, intelectuales, críticos –y no se diga los reporteros de las mañaneras–, temen decir que el Presidente es ignorante de muchos temas que atañen al Gobierno; muestran miedo al hablar de las constantes mentiras y –acaso lo peor–, callan cuando salta a la vista publica –en video--, tal o cual torpeza del Presidente.

Y lo peor que le puede pasar a una democracia, como la mexicana, y a un Gobierno, como el de Obrador, es que sea de cuño corriente la mentira, la ignorancia y el horror discursivo del Presidente

¿Quién dijo algo –además de las redes en donde fue ridiculizado–, sobre confesiones de ignorancia como “hablo físico” y “conocí la molécula” de gasolina? La lista de torpezas, mentiras e ignorancia de Obrador es tal que supera los tropiezos de Fox, Peña y Calderón juntos.

Incluso, es motivo de burla en redes que en sólo 65 días López Obrador supera los tropiezos cometidos por Peña Nieto; presidente al que muchos consideraban tonto e ignorante y que hoy parece brillante frente a las torpezas, mentiras e ignorancia mostradas por AMLO.

A la prensa mexicana y a los medios corresponde la crítica severa a las torpezas, ignorancia y mentiras de Obrador. A su vez, corresponde a cercanos al Mandatario decirle, por piedad y por pudor, que mida su incontinencia verbal.

Y si dudan de la responsabilidad de medios y prensa, vale recordar la paliza que todos los días propina la prensa norteamericana a los excesos discursivos, las mentiras y la ignorancia mostradas por el presidente Trump.

¿Quién no recuerda, por otro lado, los hilarantes “bushismos” del entonces presidente Bush?; recopilación mediática de torpezas, mentiras e ignorancia que nutrió a seis libros sobre el expresidente.

En Chile, por ejemplo, prensa y medios bautizaron como “piñerismos” las torpezas del presidente Sebastián Piñera. En 2012 el semanario “The Clínic” –de reconocida mordacidad política–, comenzó a coleccionar los “piñerismos” bajo el título “piñericosas”, que se hizo habitual en los noticieros de todo Chile.

En Bolivia es un homenaje a la estupidez de Evo Morales el libro Las 100 Mejores Evadas, que reúne las más simpáticas tonterías del
dictador.

¡Por piedad, hablen con el presidente Obrador! México no se merece una recopilación de “pejeismos”.

Al tiempo
01 Febrero 2019 03:51:00
Miedo a Trump: ¡Los mariachis callaron!
El silencio es propio de un sepulcro; la casa de los muertos.

Y es que el presidente Trump insulta a México repetidamente y –de manera impensable–, el gobierno de López Obrador guarda silencio.

El sátrapa Trump descalifica a México y a los mexicanos y todos callan, no sólo el presidente Obrador, sino intelectuales, artistas y escribanos a sueldo; “no nos vamos a pelear”, dice AMLO.

El Gobierno de Trump obliga al de Obrador a recibir a expulsados que pretendían alcanzar el sueño americano y nadie cuestiona la debilidad del Gobierno de AMLO; “yo respeto”, apenas insinúa el Mandatario mexicano.

¿Por qué la cobardía frente al Gobierno de Trump?

Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador y buena parte de su gabinete parecen muertos de miedo, incapaces de responder y confrontar la incontinencia verbal de Trump, a pesar del reiterado insulto a México.

Pero se podría entender el miedo de Obrador y la incapacidad de su gobierno –para responder a Trump–, por la ignorancia y hasta la indolencia diplomática del nuevo Gobierno mexicano.

Sin embargo, lo que no tiene explicación y resulta intolerable, es el silencio de esa “jauría babeante” que antaño apaleó al presidente Peña –por la supuesta debilidad de su gobierno frente a Trump–, y que hoy no sólo callan, sino que justifican la debilidad de López Obrador frente a Trump.

Vale recordar que en agosto de 2016, cuando el entonces presidente Peña cometió el acierto de invitar a Los Pinos al candidato presidencial Trump, el aparato de propaganda del “lopezobradorismo” desató una de las más feroces campañas contra el exmandatario mexicano.

A la paliza se sumaron intelectuales, columnistas, articulistas y hasta enamorado de AMLO, quienes llamaron a Peña Nieto “traidor a la patria”, “tonto” y “estúpido”.

El pecado del Gobierno mexicano fue diagnosticar la victoria de Trump y, por tanto, establecer un puente diplomático con el futuro presidente del país vecino del norte. Todo un acierto, guste o no a los malquerientes de Peña.

Sin embargo –y por absurdo que parezca–, el acierto diplomático fue manejado por los intereses político-electorales del “lopezobradorismo” de forma maniquea para debilitar al Gobierno de Peña Nieto, lo cual consiguieron con creces.

Luego, cuando el ya presidente Trump anunció la construcción de un muro fronterizo que supuestamente “sería pagado” por México, de nuevo se soltó el aparato de propaganda que apaleó a Peña Nieto, a quien lo menos que exigieron fue “mentar” la madre a Trump y romper relaciones diplomáticas.

Hoy guardan silencio las “jaurías babeantes” que ayer criticaron al presidente Peña Nieto, a pesar de que en el Gobierno de AMLO el sátrapa Trump insulta a México un día sí y otro también.

Callan las jaurías, a pesar de que el Gobierno de Obrador permanece paralizado de miedo ante el vecino del norte; a pesar de que el Gobierno norteamericano sometió al de López Obrador al devolver a la frontera mexicana a miles de indocumentados.

Callan cuando de manera inopinada el gobierno de López Obrador se comprometió a invertir 30 mil millones de dólares para la creación de empleos en Centroamérica; inversión que no ayudará a México sino a Estados Unidos.

De manera impensable, “callaron los mariachis” otrora preocupados por la independencia de México y la dignidad del país; “callaron los mariachis” asustados por la amenaza que significa para México la intromisión del gobierno de Trump y callaron aquellos que babeantes pedían la renuncia de Peña Nieto, a causa de “la debilidad del gobierno mexicano” ante Trump.

¿Qué gobierno mostró más miedo y más debilidad ante Trump? ¿El de Peña o el de López?

Al tiempo.
01 Febrero 2019 03:51:00
Miedo a Trump: ¡Los mariachis callaron!
El silencio es propio de un sepulcro; la casa de los muertos.

Y es que el presidente Trump insulta a México repetidamente y –de manera impensable–, el gobierno de López Obrador guarda silencio.

El sátrapa Trump descalifica a México y a los mexicanos y todos callan, no sólo el presidente Obrador, sino intelectuales, artistas y escribanos a sueldo; “no nos vamos a pelear”, dice AMLO.

El Gobierno de Trump obliga al de Obrador a recibir a expulsados que pretendían alcanzar el sueño americano y nadie cuestiona la debilidad del Gobierno de AMLO; “yo respeto”, apenas insinúa el Mandatario mexicano.

¿Por qué la cobardía frente al Gobierno de Trump?

Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador y buena parte de su gabinete parecen muertos de miedo, incapaces de responder y confrontar la incontinencia verbal de Trump, a pesar del reiterado insulto a México.

Pero se podría entender el miedo de Obrador y la incapacidad de su gobierno –para responder a Trump–, por la ignorancia y hasta la indolencia diplomática del nuevo Gobierno mexicano.

Sin embargo, lo que no tiene explicación y resulta intolerable, es el silencio de esa “jauría babeante” que antaño apaleó al presidente Peña –por la supuesta debilidad de su gobierno frente a Trump–, y que hoy no sólo callan, sino que justifican la debilidad de López Obrador frente a Trump.

Vale recordar que en agosto de 2016, cuando el entonces presidente Peña cometió el acierto de invitar a Los Pinos al candidato presidencial Trump, el aparato de propaganda del “lopezobradorismo” desató una de las más feroces campañas contra el exmandatario mexicano.

A la paliza se sumaron intelectuales, columnistas, articulistas y hasta enamorado de AMLO, quienes llamaron a Peña Nieto “traidor a la patria”, “tonto” y “estúpido”.

El pecado del Gobierno mexicano fue diagnosticar la victoria de Trump y, por tanto, establecer un puente diplomático con el futuro presidente del país vecino del norte. Todo un acierto, guste o no a los malquerientes de Peña.

Sin embargo –y por absurdo que parezca–, el acierto diplomático fue manejado por los intereses político-electorales del “lopezobradorismo” de forma maniquea para debilitar al Gobierno de Peña Nieto, lo cual consiguieron con creces.

Luego, cuando el ya presidente Trump anunció la construcción de un muro fronterizo que supuestamente “sería pagado” por México, de nuevo se soltó el aparato de propaganda que apaleó a Peña Nieto, a quien lo menos que exigieron fue “mentar” la madre a Trump y romper relaciones diplomáticas.

Hoy guardan silencio las “jaurías babeantes” que ayer criticaron al presidente Peña Nieto, a pesar de que en el Gobierno de AMLO el sátrapa Trump insulta a México un día sí y otro también.

Callan las jaurías, a pesar de que el Gobierno de Obrador permanece paralizado de miedo ante el vecino del norte; a pesar de que el Gobierno norteamericano sometió al de López Obrador al devolver a la frontera mexicana a miles de indocumentados.

Callan cuando de manera inopinada el gobierno de López Obrador se comprometió a invertir 30 mil millones de dólares para la creación de empleos en Centroamérica; inversión que no ayudará a México sino a Estados Unidos.

De manera impensable, “callaron los mariachis” otrora preocupados por la independencia de México y la dignidad del país; “callaron los mariachis” asustados por la amenaza que significa para México la intromisión del gobierno de Trump y callaron aquellos que babeantes pedían la renuncia de Peña Nieto, a causa de “la debilidad del gobierno mexicano” ante Trump.

¿Qué gobierno mostró más miedo y más debilidad ante Trump? ¿El de Peña o el de López?

Al tiempo.
31 Enero 2019 03:52:00
¡Con AMLO, el Estado amenazado de muerte!
Apenas ayer dijimos que el de Andrés Manuel López Obrador era un Gobierno arrodillado ante la violencia y el crimen. Y dijimos que los argumentos son contundentes ya que a sólo 60 días de la gestión de Obrador se contabilizaron casi 4 mil muertes violentas, en tanto de manera simultánea se cancelaron las acciones para incautar drogas.

Por eso, hoy queda claro que el problema es mayor; se aproxima a una tragedia que aplasta al Estado. ¿Por qué? Porque no sólo vemos de rodillas al Gobierno de Obrador ante el crimen organizado y frente a las muertes violentas, sino que asistimos a la muerte del Estado cuando el Presidente rechaza que su Gobierno será garante de la vida, los bienes y la tranquilidad de los ciudadanos.

Y es que de manera reiterada, Obrador rechaza utilizar las instituciones del Estado –que legalmente le ordenan aplicar la ley ante sabotajes como los de la CNTE y saqueos como el robo de combustible–, con el argumento “chabacano” de que “no reprimirá al pueblo”.

¿Qué significa la negativa de Obrador a hacer valer la ley y castigar a los criminales en los casos de la CNTE y el robo de combustible?

El mensaje es claro: en el Gobierno de Obrador las instituciones del Estado no cumplen su razón de ser garante de la vida de las personas y sus bienes; garantizar la paz y castigar a los transgresores de las reglas de convivencia.

Y es que cuando Obrador se niega a utilizar la fuerza “para reprimir al pueblo”, lo que hace es defender a los criminales y castigar a los ciudadanos honestos, víctimas las mafias criminales. En el Gobierno de AMLO los ciudadanos son víctima por partida doble; víctima de los barones del crimen, los matarifes, vendedores de droga y ladrones de combustible, pero también son víctimas de la indolencia del Gobierno de Obrador.

Pero si ya era una tragedia que el Presidente dejara que la CNTE cometiera toda clase de tropelías, a pesar de que violenta gravemente la Constitución, si también es una irresponsabilidad criminal que AMLO perdone a los ladrones de combustible a los que además regalará dinero, es el fin del Estado cuando Obrador dice que su Gobierno “no perseguirá” a los grandes capos de la droga y que “no habrá operativos” contra las mafias criminales, “porque ya se acabó la guerra contra el crimen organizado”.

¿Qué significa que el Estado ya no perseguirá a los barones de la droga, que ya no habrá decomisos, que la mafiosa CNTE puede hacer lo que le plazca y que los ladrones de combustible pueden actuar impunemente?

La respuesta es que el presidente Obrador no sólo mandó al diablo las instituciones del Estado, sino que firma el certificado de muerte del propio Estado. Y entonces aparecen las grandes contradicciones.

¿Para que quiere el Presidente a la Guardia Nacional, si los saboteadores de la CNTE tienen permiso para destruir al Estado; si los narcotraficantes no serán perseguidos; si los ladrones de combustible serán premiados con becas?

¿Para qué la Guardia Nacional, si ya terminó la guerra contra el crimen y si los criminales no serán perseguidos y sus delitos serán perdonados? ¿Acaso la Guardia Nacional servirá para reprimir a los opositores, a los críticos, a los gobernadores rebeldes; a los empresarios que no colaboran?

Pero hay más. El Estado tampoco será garante de licitar las grandes obras, de la transparencia de sus instituciones…

Con AMLO, el Estado amenazado de muerte.

Al tiempo.

30 Enero 2019 03:54:00
¡Un presidente de rodillas ante el narco y el crimen!
Los datos duros son demoledores; dignos del bronce.

Pero además, confirman lo que aquí se dijo durante meses: que el discurso del ahora presidente Obrador –sobre el combate al crimen organizado y la contención de las muertes violetas–, no era otra cosa que una ocurrencia.

Hoy, los número fríos le dan la razón a quienes han insistido que el nuevo Gobierno se ha construido sobre una montaña de mentiras. ¿Por qué?

Porque durante los primeros 60 días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador la cifra de muertes violentas casi llega a 4 mil casos, cantidad nunca vista al arranque de cualquier Gobierno federal que se recuerde en México.

Más aún, ese número de muertes violentas –que según el diario digital @contrapesociudadano en los primeros 60 días de AMLO alcanzó las 4 mil personas asesinadas–, supera los fallecidos a causa de la violencia criminal reportados por los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, en los mismos 60 primeros días de sus respectivos gobiernos.

En pocas palabras, resulta que el Gobierno de Obrador es el campeón en el número de muertes violentas. ¿Y qué dicen los aplaudidores de Obrador que exigían las renuncias de Calderón y Peña por el elevado número de muertes?

Está claro que guardan silencio porque el de Obrador es un gobierno arrodillado por el crimen y el narcotráfico. Y si tienen dudas, vamos al segundo de los datos duros.

Como parte de su compromiso con la transparencia, la Secretaría de la Defensa dio a conocer los resultados de la incautación de drogas en los meses de diciembre y enero pasados –datos imposibles de negar en “las mañaneras” de AMLO–, que revelan que en los primeros 60 días de la gestión del nuevo presidente Obrador, cayó dramáticamente la incautación de drogas en México.

¿Y qué quiere decir ese dato duro?

Casi nada, que desde que AMLO llegó a poder –hace 60 días–, en las calles de todo el país se vende más droga que aquella que se vendía en los gobiernos de Peña Nieto, Calderón y Fox.

Y frente a esa tragedia vale preguntar. ¿Cómo traducir esa mayor existencia de droga en el mercado negro de todo el país en los elevados niveles de violencia?

La respuesta es elemental. El origen del incremento en las cifras de muertes violentas está detrás del mayor número de mercancía ilegal –drogas de todo tipo–, que circula en las calles.

Y si dudan de los datos duros reportados por la Sedena, ahí les van…

Según la Secretaría de la Defensa, en diciembre de 2018 –el primer mes de la gestión de AMLO–, la incautación de amapola y mariguana cayó en más del 50% de lo que se incautaba entre los meses de enero y noviembre de ese mismo 2018.

Pero la perla informativa se localiza en la incautación de cocaína, heroína y metanfetaminas, que se desplomó literalmente cien por ciento.

Es decir, que entre el 1 y el 31 de diciembre de 2018 se incautó sólo un kilo de cocaína y nada de heroína y menos de metanfetaminas.

¿Y qué creen?

Que entre el 1 de enero de 2018 y el último día de noviembre del mismo 2018, se incautaron mensualmente un promedio de 210 kilogramos de esas tres drogas.

¿Quién instruyó a militares y marinos a no realizar las revisiones de rutina para que en la calle siga la venta de todo tipo de drogas?

¿La orden fue del Presidente, de los titulares de Sedena y Marina, de la Secretaría de Gobernación…? ¿Quién ordenó que más drogas duras se vendan en las calles de todo el país?

¿Por qué no incautar 200 kilos de las drogas más duras? ¿Esa es la política de perdón y olvido a los criminales?

Y queda claro que frente a más drogas, más crímenes violentos, 4 mil en sólo 60 días.

Así o más claro que el de AMLO es un gobierno arrodillado frente al crimen y la violencia.

Al tiempo.
29 Enero 2019 03:51:00
AMLO a 60 días;  ¡El fracaso…!
Qué pasó en México durante los últimos 60 días, tiempo que Andrés Manuel López Obrador lleva al frente del Ejecutivo?

Lo cierto es que más allá de percepciones positivas o negativas, son demoledores la terca realidad, la contundencia de los números y los cadáveres.

Es decir, que a sólo 60 días de iniciado el Gobierno más populista de la historia, se prueba que el único contrapeso real a la tentación autoritaria es la contundente realidad; los números fríos.

Y cualquiera que se asome a la frialdad de los números, concluirá que el de AMLO es “la crónica de un fracaso anunciado”. ¿Quieren ver la realidad?

1.- La primera guerra de Obrador fue contra los “molinos de viento” del NAIM. Ganó la batalla, pero perdió la guerra. Es decir, tiró el aeropuerto pero como nunca endeudó a los 120 millones de mexicanos.

2.- Y es que los casi 250 mil millones de dólares que se perdieron por tirar al caño el NAIM, significarán una deuda de 3 mil 300 pesos para cada uno de los más de 120 millones de mexicanos.

3.- Es decir, un Fobaproa mayor al de Salinas y Zedillo. ¿No fueron AMLO, Marcelo Ebrard, Dolores Padierna y muchos otros que hoy gobiernan, los feroces detractores del Fobaproa? Hoy son corresponsables de endosar la nueva deuda pública a los ciudadanos. Y todos guardan silencio.

4.- Y el asunto es peor si tomamos en cuenta el robo a las Afores, por el pago del NAIM. Todos los mexicanos que tienen Fondo de Retiro son víctimas de “un robo del Estado”; descomunal desfalco que pocos quieren ver.

5.- La segunda guerra de AMLO fue contra el robo de combustible, en donde la tragedia es mayor. Podría llegar a 120 el número de vidas perdidas y 50 las personas con lesiones de por vida. Nunca un sexenio arrancó con un horror de esa magnitud.

6.- Más allá de números fríos, la tragedia confirma que si la lucha contra el robo de combustible fue una estrategia de Estado, terminó en crimen de Estado. ¿Por qué? Porque no hay un sólo detenido y el supuesto ahorro –de 5 mil millones de pesos–, es nada frente a las pérdidas reportadas, de más de 40 mil millones de pesos por el desabasto. Por donde lo vean, un fracaso.

7.- La tercera guerra es contra las mafias del crimen organizado. Pero la primera derrota fue el reconocimiento de que Calderón y Peña estaban en lo correcto; utilizar al Ejército y la Marina. Peor aún, no pasó la Guardia Nacional, epítome de la militarización.

8.- Otra guerra perdida es justo contra la violencia criminal. Hoy el número de muertos por violencia es de casi 4 mil; cifra histórica a la alza.

9.- En política el Gobierno de AMLO también perdió las primeras batallas. No convence a nadie la investigación de la muerte de la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y de su esposo, el jefe de los senadores del PAN, Rafael Moreno Valle.

10.- Han sido asesinados tres periodistas y no pocos políticos de nivel municipal, además de que siguen sin control el secuestro y el feminicidio.

11.- El Tren Maya ya es una derrota anunciada. Es cuestión de semanas para que empresarios del ramo turístico anuncien su inviabilidad.

12.- Todos pagamos por un avión presidencial parado, que no se venderá y que significará otra sangría de dinero público.

14.- En 60 días el desempleo está a punto de reportar la mayor cifra de la historia en pérdida de espacios de trabajo. Se han perdido casi las mismas plazas que las ganadas en 2018; 800 mil.

15.- Y acaso las muertes políticas más dolorosas –nunca como la pérdida de vidas–, son la muerte del fiscal autónomo; la muerte de la Suprema Corte como contrapeso; la muerte del Congreso independiente; la muerte del Tribunal Electoral Federal y el estado de coma en que se encuentra la libertad de expresión.

Y es que en 60 días, el Presidente le ha dado empleo a sus aplaudidores y ordenó cerrar los espacios a sus críticos. Y todo en sólo 60 días.

Al tiempo.
28 Enero 2019 03:53:00
AMLO y CNTE: ¡El negocio de la ley!
Cuando un Gobierno, un Presidente y las instituciones de un Estado se prestan al ilegal e inconstitucional “deporte de negar y negociar la ley”, lo que sigue es la ingobernabilidad y la muerte de la democracia.

Y, le guste o no a los políticos y partidos de todos los signos, eso es lo que vemos en el Gobierno de Obrador.

Es decir, frente a la facciosa actitud de la CNTE –grupo de choque convertida en la peor amenaza para la democracia toda–, López Obrador niega la ley y regala impunidad.

Y, entonces aparecen las preguntas. ¿Por qué la CNTE es la peor amenaza para los mexicanos?

Porque sólo 80 dizque maestros de la CNTE –aliados de AMLO–, mantienen paralizado medio país con una pérdida de miles de millones de pesos. Sí, sólo 80 personas impunes hacen todo ese daño.

¿Y por qué no interviene la autoridad para aplicar la ley?

Porque la CNTE es un grupo aliado de Obrador; un grupo fascista “que sirve como garrote” para someter a gobernadores y empresarios.

Por eso, queda claro que a causa de los bloqueos de la CNTE, el de López Obrador no sólo es un “Gobierno pelele”, sino que el Presidente violenta la Constitución al negar y al negociar la ley.

¿Y, por qué Obrador niega y negocia la ley?

Porque mientras 80 dizque “maestros” mantienen bloqueadas las vías férreas de medio país –con un costo estimado en 10 mil millones de pesos–, Obrador ordena no aplicar la ley, a pesar de los graves daños y los graves delitos cometidos por la mafia magisterial.

¿Y por qué no aplica la ley...?

Porque lo suyo no es la gobernabilidad, tampoco la aplicación de la ley y, mucho menos la legalidad. La prioridad de AMLO es la impunidad y el fortalecimiento de los poderes fácticos represores de Estado, como la CNTE.

Y es que en el caso de los costosos bloqueos a entidades como Michoacán, Jalisco y Guanajuato, entre otros, la CNTE comete un delito federal grave, en tanto que Obrador les garantiza impunidad a sus aliados y amigos.

¿Por qué los mafiosos de la CNTE debían estar en prisión?

Porque según el Artículo 167 del Código Penal Federal, “se impondrán de uno a cinco años de prisión y de 100 a 10 mil días de multa” a quien “quite o modifique, sin la debida autorización, uno o más durmientes, rieles, clavos, tornillos, planchas y demás objetos similares que los sujeten, o un cambiavía de ferrocarril de uso público” y a quien “para detener los vehículos en un camino público, o para impedir el paso de una locomotora o hacer descarrilar esta o los vagones, quite o destruya los objetos que menciona la fracción I, ponga algún estorbo o cualquier obstáculo adecuado”.

Además del Artículo 164-bis del mismo ordenamiento que establece severas sanciones al “delito en pandilla”.

Pero no es todo. El Artículo 40 de Código Penal Federal dice que se impondrá pena de dos a 20 años de prisión y multa de mil a 50 mil pesos “al que dañe, destruya o ilícitamente entorpezca vías de comunicación, servicios públicos o funciones de las dependencias del Estado”.

Queda claro que la CNTE es una pandilla facista que, de manera flagrante, violenta el máximo ordnamiento legal al poner en peligro la Seguridad Nacional.

¿Por qué la pasividad de Obrador contra los enemigos del Estado?

¡Bingo…! Poque según la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, “el presidente Obrador ha sido categótico al ordenar: no habrá represión”.

En pocas palabras, la exministra de la Corte entiende la aplicación de la Ley “como represión”.

Y, entonces, lo que sigue es el caos, la ingobernabiidad y el fracaso del Gobierno de AMLO, apenas a 60 días. Todo un rércord.

¡Impunidad entendida como amnistía a los criminales!

Al tiempo.
25 Enero 2019 03:59:00
Puebla: ¿fue atentado…?
El lunes 31 de diciembre de 2018 titulamos el Itinerario Político, de esa fecha, de manera similar a la de hoy.

Preguntamos, de manera escueta: “¿Y si fue atentado…?

Nos referíamos, igual que hoy, al caso Puebla; la tragedia que costó la vida a la gobernadora Martha Erika Alonso y a su esposo, el senador y jefe de los senadores del PAN, Rafael Moreno Valle.

Y, como queda claro, desde el propio título planteamos una interrogante que hoy parece más vigente que nunca: “Fue o no atentado la caída del aparato en el que viajaban los dos políticos que –en esas fechas–, eran severos adversarios del presidente López Obrador.

Y regresamos al tema porque cada vez son más las evidencias que apuntan a la versión de que pudo tratarse de una tragedia provocada. Es decir, que manos perversas pudieron inducir la caída del aparato.

Aquel 31 de diciembre dijimos que más allá de que la indagatoria está en manos del equipo de expertos canadienses –y que otros reclaman que intervenga la máxima autoridad de aviación, de origen estadunidense–, lo cierto es que pocos ven que en tanto no se produzca un dictamen oficial de lo ocurrido –en tanto expertos no den un veredicto científico–, siguen vivas todas las posibilidades sobre el origen de la tragedia.

¿Y cuáles son todas esas posibilidades?

Perogrullo; todas las posibilidades son todas, desde un accidente hasta un atentado, con fines políticos.

También señalamos que hoy, en tiempos de la santificación de AMLO, lo políticamente correcto es regalar “cheques en blanco”, creer a pie juntillas las versiones oficiales y no cuestionar nada, a riesgo de ser parte de la nueva “mafia del poder”, de los “mal pensados” y los “mezquinos”.

En efecto, hoy nadie puede asegurar que la tragedia de Puebla fue un accidente pero, en el otro extremo, tampoco existen pruebas contundentes de que fue atentado.

Sin embargo, conforme transcurren las indagatorias, se acumulan evidencias que descartan la posibilidad de un accidente. Apenas en días pasados, investigadores de la SCT revelaron que no se puede probar una caída convencional, si es que hubiese existido una falla técnica.

Es decir, que sin explicación gravitacional –a partir de la Ley de la Gravedad–, el aparato se volteó en el aire y se precipitó de cabeza y en reversa. Hoy, esa caída no tiene una explicación técnica y menos científica.

Apenas ayer, otros peritos revelaron que se descartó un error humano por parte de los pilotos, quienes aprobaron todos los requerimientos de capacitación.

Dicho de otro modo, resulta que se alejan las posibilidades de un potencial accidente. Todo ello en medio de la turbiedad política en torno al reparto del poder en Puebla, como la renuncia de la presidenta del TEPJF, a causa de presiones del Gobierno federal, luego de la decisión poblana.

Por eso las preguntas: ¿Por qué dar el beneficio de la duda al atentado y/o al accidente, si pudo ser cualquiera de los extremos? ¿Por qué satanizar a los que creen en la teoría del atentado?

Pero hay más. A la muerte trágica de los poblanos críticos del Gobierno de AMLO, a la caída de la presidenta del TEPJF y a la negociación de colocar a un priista como interino de Puebla, se suma la sospechosa muerte del empresario Carlos Martín Bringas –víctima de un suicidio que nadie cree pero tampoco nadie investiga–, quien junto con su familia fue otro severo crítico del nuevo gobierno.

Ni especulación, ni cheque en blanco, pero tampoco opacidad.

Y es que en política, vale recordarlo, no hay casualidades sino causalidades.

Al tiempo.
24 Enero 2019 04:00:00
¡AMLO, el otro dictador…!
¿Qué significa que, a pesar del rechazo de buena parte de la sociedad y de la clase política mexicanas, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador haya decidido invitar al dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, a su toma de posesión?

¿Qué significa que el nuevo Gobierno mexicano, surgido de un proceso democrático, haya respaldado al dictador Maduro –contra el Grupo de Lima–, a pesar de la tiranía impuesta en Venezuela; a pesar de la antidemocracia y las violaciones a los derechos humanos que viven los venezolanos?

¿Qué significa que contra buena parte del mundo, el Gobierno de López Obrador haya reconocido el nuevo mandato de Maduro, obtenido mediante las peores prácticas dictatoriales y antidemocráticas?

¿Qué significa que las mujeres y los hombres más cercanos al Gobierno de Obrador sean admiradores confesos de dictadores como los de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Rusia y Corea del Norte?

¿Qué significa que en la crisis que hoy vive Venezuela –y que puede ser el fin de la dictadura de Maduro–, el Gobierno de México se haya colocado del lado de las dictaduras de Bolivia, Cuba, Nicaragua, Rusia y otras, lo que violenta principios fundamentales en la democracia mexicana?

¿Y qué significa que el nuevo Presidente mexicano sea, en rigor, un candidato en campaña, como si preparara las elecciones de 2021 y su dictatorial reelección en 2024?

La respuesta a las interrogantes anteriores es sólo una y todos la conocen –a pesar de que muchos no quiere ni mencionarla–; la respuesta es que México ya se instaló del lado de las dictaduras; la respuesta es que junto con Maduro, Evo Morales, Ortega y Díaz-Canel, México es la otra dictadura y López Obrador el otro dictador del continente.

Y es que no es ningún secreto que la dictadura de Maduro financió buena parte de la campaña de López Obrador en 2018; que esa y otras dictaduras “invirtieron” en México y en las presidenciales del año pasado, a cambio de un apoyo que ya es suficientemente claro.

Pero en el fondo, la nueva política exterior mexicana se coloca del lado de los dictadores porque el nuevo Presidente mexicano –López Obrador–, en realidad es un aprendiz de dictador; un Presidente que llegado el momento preguntará al pueblo sabio y bueno si quiere que siga al frente del Gobierno y –luego de sus consultas al estilo de Maduro–, se proclamará como el elegido para seguir al frente del poder presidencial.

No sabemos si Juan Guaidó, el autoproclamado presidente venezolano, llega al poder bajo las reglas democráticas de Venezuela; no sabemos qué tanto metió la mano en Venezuela el gobierno de Trump

–para destronar a Nicolás Maduro–, lo que si sabemos es que el Gobierno de México, con López Obrador, ya es la otra dictadura del continente.

Y el mensaje para Maduro también es para AMLO; “¡escucha Nicolás, para que entiendas Andrés!”.

Ayer muchos dudaban que López Obrador se comportaría como todo un tirano. Hoy, son cada día más los que lo ven como un tirano. Hoy, con AMLO en el Ejecutivo, muchos dudan que Obrador trabaje para su reelección.

Y mañana serán más los convencidos de que AMLO ya es un dictador.

Por lo pronto, vale recordar que ninguna dictadura en la historia moderna, ha terminado bien; no terminó bien la dictadura alemana, la italiana, la argentina, la chilena, la nicaragüense, la…

Y tampoco terminará bien la dictadura venezolana y menos la naciente dictadura de AMLO.

Al tiempo.
23 Enero 2019 03:54:00
Morena gobierna gracias a huachicol
En un pueblo como Tlahuelilpan, en Hidalgo, todo se sabe.

Se sabe, por ejemplo, cuando alguien del pueblo compró ropa nueva; cuando otros estrenaron una pantalla –un plasma–; se sabe cuánto costó la vaca que mataron para la fiesta de este o aquel vecino.

Y se sabe cuando fulano y mengana –los dos vecinos del pueblo– se casarán pronto. Y eso se sabe no por “los ojitos que se echan”, sino por los ojos que los ven.

Y es que en Tlahuelilpan son lapidarios y severos escrutadores los pares de ojos de todo el pueblo, porque todos se vigilan a todos.

Por eso, en Tlahuelilpan todos saben que muchos del pueblo se dedican al robo de combustible; todos saben la fecha “de la reciente ordeña”; saben cuánto ganaron los vecinos en tal pinchazo o en tal o cual ordeña.

Lo cierto es que Tlahualilpan es un pueblo bajo control de ladrones de combustible y en el que mandan los huachicoleros.

Y el pueblo entero lo saben; lo sabe el cura, que recibe su diezmo del robo; lo sabe el médico, que cura a los intoxicados por gasolina; lo sabe el presidente municipal, que llegó al cargo porque lo pusieron los ladrones de gasolina y lo saben síndicos, policías y bomberos.

Un síndico, por cierto, acabó carbonizado la noche de la tragedia que mató a casi cien personas.

Pero también lo saben las abuelas y los viejos del pueblo, los maestros, los comerciantes; todos en Tlahualilpan saben quién debe todo a la ordeña de ductos.

Pero también todos saben que el robo de combustible, en Tlahuelilpan, está estrechamente vinculado con el Partido Morena. Más aún, muchos no saben quién llegó primero, si Morena o el robo de combustible.

Acaso llegaron juntos, según los viejos del pueblo.

Por eso, no es novedad que entre los muertos del estallido del pasado viernes muchos son dirigentes, líderes, promotores y activistas de Morena.

¿Y por qué no es novedad…?

Porque todo Morena, en el municipio de la tragedia, ha vivido, vivió y recientemente ganó la alcaldía gracias al robo de combustible.

Y es que Morena y el robo de combustible van de la mano con las victorias políticas de Morena, sea en Tlahuelilpan y en otros municipios de Hidalgo, Puebla, Guanajuato, Veracruz, todos en la zona de los ductos.

Más aún, no se entienden las victorias electorales de Morena sin el robo de combustible.

Y el mejor ejemplo de esa caprichosa relación simbiótica entre el ilegal robo de gasolina, el crecimiento de Morena y las victorias electorales de ese partido es –paradójicamente– lo que pasa en Tlahuelilpan, cuyo alcalde fue puesto por los jefes del robo de combustible del pueblo.

Sí, pero un alcalde no gana sin votos. ¿Quién votó por el alcalde de Morena de Tlahuelilpan? ¡Bingo…! Votaron muchos ciudadanos de ese pueblo, una abrumadora mayoría, muchos de ellos con un hijo, un hermano, un primo, un cuñado… vinculados al robo de combustible.

En efecto, al momento de la tragedia no todos los que buscaban gasolina son ladrones de combustible, no todos los habitantes de Tlahuelilpan son huachicoleros… pero todos sabían y conocen a los ladrones de ductos.

Y, al votar por Morena, todos esperaban el beneficio del robo de gasolina. La simbiosis perversa de Morena y el huachicol.

Al tiempo.
22 Enero 2019 03:58:00
¡Paren de mentir, Presidente…!
La crisis de desabasto de gasolina y la tragedia de Tlahuelilpan –que está cerca de llegar a 100 personas muertas– no sólo confirman el gusto del nuevo Gobierno por faltar a la verdad sino que sublima la mentira, el engaño y la sinrazón de “los hombres del Presidente”, más aún, hoy se puede decir que las mentiras superan al número de muertos. Por eso sólo presentamos un breve resumen.

1.- El Presidente mintió cuando dijo que no designaría amigos, sino a los mejores, sobre todo en carteras estratégicas como la secretaría de Energía y la dirección de Pemex. En los hechos Obrador tiene un Gobierno de “cuotas y cuates”.

2.- Ignorantes, los amigos del Presidente no compraron la gasolina necesaria y, con ello, provocaron un escandaloso desabasto que –para ser disimulado–, fue disfrazado como lucha contra el robo de combustible. Hoy son de escándalo las perdidas, de vidas y económicas.

3.- Resulta patética la declaración de Alfonso Durazo; Pemex no actuó “porque no se creyó que la fuga fuera tan grave”. Ignora que el manejo de hidrocarburos no depende de actos de fe sino de protocolos bien definidos. ¿Cuál o cuales protocolos no se cumplieron? ¿Quién es culpable?

4.- Versiones periodísticas dicen que el ducto de la tragedia se perforó cuando estaba vacío, luego de suspender el suministro. ¿Por qué no se reparó cuando se reanudó? ¿Nadie se dio cuenta en Pemex?

5.- ¿Quién dirá la verdad sobre el inicio de la fuga, la tardía reacción de Pemex, de la Policía Federal? No se ponen de acuerdo en tanto Pemex, Sener y SSP mienten para solapar a quién sabe quien.

6.- ¿A QuiÉn tratan de engañar sobre la actividad ilegal y filiación política de los habitantes de Tlahuelilpan? Todos sabían que es un pueblo de ladrones de combustible y que Morena regentea el negocio. Incluso un regidor de Morena murió quemado, igual que otros militantes “distinguidos”.

7.- ¿Cuántos municipios del país, que viven del robo de combustible, financiaron a Morena? ¿Cuántos alcaldes, diputados locales, federales, senadores y delegados especiales, todos de Morena, surgieron del robo de combustible?

8.- ¿Por qué razón perversa, Epigmenio Ibarra –primero– y luego el propio López Obrador, trataron de sembrar la percepción de que la tragedia de Hidalgo pudo ser producto de un sabotaje.

9.- ¿Por qué razón familiares de muchas de las víctimas fueron retenidas –en virtual secuestro–, y se les prohibió hablar con los medios? ¿Qué están escondiendo?

10.- ¿Algunas de esas familias han dicho, incluso, que a cambio de su silencio se les ha prometido dinero a cambio de reparación del daño? ¿Por qué nada dice el Gobierno federal?

11.- ¿Qué significa que el Presidente prometa a ladrones de combustible y de energía eléctrica, una suerte de salvoconducto al asegurar que su Gobierno no actuará penalmente contra quienes roben por necesidad? ¿Cuál es el mensaje para la sociedad que trabaja, para los millones de mexicanos honestos, que pagan todos los días su consumo de gasolina y de energía eléctrica?

12.- ¿No se percata el Presidente y sus colaboradores que con mensajes como ese, violenta la Constitución que juró respetar y las leyes que de ella emanan?

13.- ¿No es un mensaje de impunidad para decenas de pueblos que viven del robo de gasolina, de robar energía eléctrica, de asaltar camiones de mercancías, de descarrilar trenes para robar?

14.- ¿Qué mensaje de opacidad mandan el presidente y su Gobierno, cuando comprar más de 500 camiones pipa para transportar gasolina, sin licitar, sin los mínimos de transparencia y sin cumplir con la ley?

¡Paren de mentir, Presidente…!

Al tiempo.
21 Enero 2019 03:58:00
¡Se justifica AMLO, igual que Ordaz…!
Durante décadas –sobre todo en el México autoritario de Díaz Ordaz y Luis Echeverría– la derecha del PAN y la izquierda del PCM, cuestionaron severamente el culto al Presidente y a la infalibilidad presidencial.

Los presidentes de aquellos años eran dioses intocables, inalcanzables, omnipotentes, omnipresentes e infalibles; dioses a los que debía venerarse por su inmensa sabiduría y, sobre todo, porque su palabra era palabra divina.

En esos años los excesos del presidencialismo eran cuestionados por feroces críticos de la izquierda –como Pablo Gómez, hoy dócil gatito de Morena–, y hasta por expriístas como Porfirio Muñoz Ledo, quien llegó a decir: “si el PRI designa a una vaca como candidato presidencial, la vaca era presidente”.

Y ay de aquel que se atreviera a cuestionar al Presidente en turno; a insinuar siquiera que el Presidente pudiera cometer una torpeza, un exceso o una ruindad, porque era aplastado por la mano divina.

Los excesos presidenciales eran tales que hoy está probada no sólo la torpeza de Gustavo Díaz Ordaz al ordenar la masacre del 68 en Tlatelolco –en respuesta a que los jóvenes ridiculizaron su autoritarismo– sino que Luis Echeverría ordenó el secuestro y crimen de Eugenio Garza Sada, en Monterrey, como represalia contra empresarios que hicieron frente al Presidente populista.

Hoy, igual que en aquellos años, los opositores mueren en “accidentes” que a nadie importa investigar y los empresarios críticos del régimen aparecen “suicidados”, a pesar de que los familiares rechazan tendencias suicidas.

Y también hoy tenemos en México a un Presidente que cree que el poder presidencial es un poder divino; que ser Presidente lo hace omnipotente, omnipresente, sabio, simpático, guapo, dueño de las vidas y, sobre todo, infalible. Y es que a 50 días de cargar el peso del poder presidencial, López Obrador ya perdió toda proporción de la realidad.

Obrador no se comporta como un Presidente sino como un rey; ordena sin ton ni son –muchas veces violentando la Constitución–; regaña sin freno, pontifica en la plaza publica no como Presidente sino como predicador y, cual tirano, juega con la vida de los ciudadanos.

Y, todo, sin que nadie diga nada, sin freno y menos contrapesos. Por eso obligan las preguntas. ¿Qué significa, por ejemplo, que el Presidente ofrezca disculpas a la sociedad “por los daños, sacrificios y molestias” de su lucha contra el robo de combustible?.

Al buen entendedor, pocas palabras. Significa que Obrador reconoce la culpa del Estado en la tragedia de Hidalgo; culpa surgida de la responsabilidad de sus decisiones, de una caprichosa y hasta ilegal manera de gobernar.

Significa que las acciones equivocadas de las instituciones del Estado –un Estado encabezado por Obrador– detonaron la muerte de casi 80 personas y heridas irremediables a otras tantas.

Y, frente a esa realidad, debemos volver a preguntar. ¿Recuerdan cómo justificó Díaz Ordaz la masacre de Tlatelolco? Dijo: “asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica, por las decisiones del Gobierno en relación a los acontecimientos del año pasado”; de 1968.

A pocas horas de la tragedia de Tlahuelilpan, en Hidalgo, el presidente Obrador dejó ver que cree ser dueño de la vida de los ciudadanos y que si en la lucha contra el robo de combustible se pierden vidas, es por que “la patria es primero”.

Así lo dijo: “Ofrezco a la gente disculpas si esta acción causa sacrificios, daños y molestias, pero lo tenemos que hacer; nos puede costar, pero la patria es primero; no voy a ceder en la lucha contra la corrupción”.

¿Cree el presidente Obrador que es dueño de las vidas, sean o no ladrones de combustible? ¿Cree que no importa sacrificar vidas, sean o no de ladrones de combustible, con tal de llevar adelante su proyecto?

¿No está actuando Obrador, igual que Díaz Ordaz?

Al tiempo.
17 Enero 2019 03:57:00
¿A cambio de qué?
En política nada es gratis y nada es casual; en política todo lleva un mensaje y todo cuesta.

En política un gesto de cortesía tiene precio, un desaire pesa mucho y un elogio vale oro. Y, en política, todo puede ser intercambiable, los valores, los principios, los objetivos, el nombre y, sobre todo, las ambiciones.

Un buen político es como un buen tendero: todo lo pone en venta. Pero también es como el ropavejero: todo lo compra y lo vende. El político también es como el boticario experto: tiene recetas para todo y para todos.

Para el político lo que se compra con dinero vale poco, sólo dinero; lo que cuesta, en cambio, es la palabra, los principios y las promesas, que valen diamantes.

La palabra de un verdadero político, de un político profesional, es como la más caja fuerte más segura, inviolable. Por tanto, es una garantía.

En México, los maestros de la política, los verdaderos padres del quehacer político, del trueque de valores por promesas, de vilezas por joyas, se formaron en las filas del PRI, que hoy vive su Cuarta Transformación.

¿Cuál es la Cuarta Transformación del PRI?

¡Bingo, se llamada Morena! Sí, a despecho de miles de lopistas que se rasgan las vestiduras, que creyeron la mentira del candidato y luego presidente Obrador –una más de las mentiras de AMLO–, hoy confirman que la real Cuarta Transformación del PRI se llama Morena. ¿Lo entendieron?

Va de nuevo pero en sentido contrario y con peras y manzanas. La Cuarta Transformación de Morena se llama PRI recargado.

Sí, por eso hoy el CEN del PRI, sus gobernadores, diputados federales, senadores, sus operadores políticos y comunicadores no tuvieron empacho –no les dio asquito y menos vómito–, pactar con Morena. Pero obliga la pregunta.

¿Qué pactaron el PRI y Morena? No es ningún secreto. Más aún, es nota de primera plana o nota principal en casi todos los medios.

El PRI y Morena –el PRI y AMLO– pactaron la más fea militarización de la vida pública y política que se conozca en la historia mexicana, mediante la llamada Guardia Nacional. ¿Y qué quiere decir eso?

Casi nada, que los militares habilitados como policías –en la Guardia Nacional– podrán detener, investigar y llevar presos a aquellos que se les pegue la gana, sólo con la presunción de que son enemigos del régimen. La represión de Díaz Ordaz en 1968 se queda en juego de niños.

Un esquema de Guardia Nacional como el que hoy aprobaron el PRI y Morena –el PRI y AMLO, dicho de manera correcta–, no lo tiene ningún país democrático. Claro, lo tienen las dictaduras como la venezolana, la cubana, la nicaragüense y… muchas otras.

¿Qué entregó el PRI a cambio de su voto para sacar la dictatorial Guardia Nacional y qué le dieron al PRI los fascistas del Gobierno de AMLO?

¡Esa es la pregunta clave…!

El PRI, ya sabemos, dio los votos para hacer posible la Guardia Nacional y dio “otras cositas”. ¿Y qué le dieron a cambio al PRI…?

Pudieron prometer a los priistas las perlas de la Virgen, la virginidad de los gobiernos estatales, el perdón de sus pecados y un salvoconducto al pasado.

¡Lo que gusten y manden!

Sin embargo, lo que no saben o no quieren ver en el PRI, es que las mujeres y los hombres de Morena, su dueño, López Obrador y su claque, no tienen palabra, no son políticos leales, no respetan acuerdos, no reconocen pactos, no saben de principios.

El PRI jugó sus cartas y rescató el Gobierno de AMLO.

Pero perdió lo poco que le quedaba, su calidad de contrapeso real en la dictadura que viene.

Al tiempo.
16 Enero 2019 03:57:00
¡Al cerrar ductos, AMLO violó la constitución!
Otra vez el presidente Andrés Manuel López Obrador violó la Constitución. En esta ocasión al ordenar, de manera verbal y no por escrito, el cierre de ductos de gasolina que provocaron desabasto en buena parte del país.

Y es que del amparo otorgado a un ciudadano, se entiende que Obrador no sabe o no entiende que no es un rey y que –por tanto–, no puede ordenar, a contentillo, lo que le plazca. Por eso, un juez decretó la suspensión provisional del cierre de ductos de Pemex, ya que nunca se fundamentó, por escrito, la razón para tal cierre.

Olvidó el Presidente que es depositario del mandato ciudadano y que los mandantes son los ciudadanos, a los que debe obediencia, en tanto Mandatario.

Lo anterior se desprende –según especialistas–, del amparo otorgado al quejoso, Javier Mijangos y González, por el cierre de los ductos de gasolina y que afecta desde hace más de 15 días a millones de ciudadanos.

Según la orden judicial –motivo del amparo–, el presidente Obrador debió ordenar la rea-pertura de los ductos el momento mismo en que se otorga la suspensión provisional –el 12 de enero–, lo cual hasta el momento no se ha cumplido. Es decir, el Presidente tampoco acató un mandato judicial.

Queda claro –según el expediente 30/2019, de fecha 11 de enero–, que la autoridad responsable ordenadora de los actos reclamados por el quejoso es el ciudadano Andrés Manuel López Obrador, quien en su calidad de Presidente de los mexicanos emitió: “La orden verbal de clausurar al menos cuatro de los 13 oleoductos de Petróleos Mexicanos”.

La suspensión provisional que ordena reabrir los ductos –emitida por el juez primero de Distrito en Materia Administrativa, Gabriel Regis López–, tiene vigencia hasta el 18 de enero, fecha fijada para audiencia incidental, en la que podría adquirir el carácter de “suspensión definitiva”.

Según especialistas, toda orden verbal dictada por autoridad –en este caso por el Presidente–, “es en si misma inconstitucional”. ¿Por qué?

Porque “toda autoridad debe emitir sus actos a través de mandamiento escrito, en el que se funde y motive la causa legal de su proceder”. Y eS aquí donde aparece el primero de los graves problemas del nuevo Gobierno. Resulta que el Presidente y sus colaboradores no saben siquiera que López Obrador no es un rey que a contentillo pueda dictar “hágase”, y que sólo por esa orden daba realizarse lo que pide el Presidente.

El segundo acto reclamado son las consecuencias de clausurar “los oleoductos a cargo de Petróleos Mexicanos y sus consecuencias que hace consistir en el desabasto de gasolina en la ciudad de México”.

Es probable que en la demanda de amparo se señale como autoridad ejecutoria de la orden presidencial al director de Pemex. En todo caso lo relevante del resolutivo judicial es que en su calidad de Presidente, López Obrador emitió una orden verbal de clausurar los ductos de Petróleos Mexicanos y que esa orden atentó la esfera jurídica –los derechos, incluidos los derechos constitucionales– del quejoso, Javier Mijangos y González.

Por eso el juez ordenó: “adoptar todas las medidas necesarias que permitan garantizar la adecuada y suficiente distribución y suministro del combustible (gasolina) en las estaciones de servicio de todo el país”. Un amparo que beneficia a todos los mexicanos.

¿Cumplirá el Presidente ANDRÉS MANUEL?

Al tiempo.
15 Enero 2019 03:59:00
La inmoral cartilla moral
La primera inmoralidad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador es violentar la Constitución que, al rendir protesta, prometió respetar y hacer respetar, igual que las leyes que de ella emanan.

Y es una inmoralidad la promoción presidencial de la Cartilla Moral, porque violenta el Artículo 130 de la Carta Magna que establecen el principio del Estado Laico. Es inmoral que el Jefe de las instituciones olvide que al Estado compete respeto y hacer respetar la ley y no meter la mano en la moral individual.

Es inmoral la Cartilla Moral, porque el presidente Obrador pregona un “juarismo” maniqueo que manosea a contentillo al procer de la patria impulsor de la separación de Iglesia y Estado.

Y es mayor la inmoralidad si se toma en cuenta que Obrador convirtió al Ejecutivo en “el primer púlpito de la nación” para meter al Estado en la intimidad de la moral ciudadana, lo que violenta el Artículo 124 constitucional.

Es inmoral promover una Cartilla Moral que no es otra cosa que el intento del Presidente de imponer su propio concepto moral; la moral única, de un solo hombre, del dictador, sobre las competencias religiosas.

Y es inmoral porque buena parte de la claque del Gobierno de Obrador se dice de izquierda y los dizque militantes de esa izquierda guardan silencio ante el despropósito ultraderechista de la Cartilla Moral.

Es inmoral que un Presidente que se dice de izquierda y un partido que se atribuye las cualidades de la izquierda, como Morena, promuevan un culto de Estado, disfrazado de Cartilla Moral.

Y es doble moral que “los hombres del Presidente” sean los más activos sembradores de odio, difamadores, calumniadores y artífices de la persecusión oficial de los críticos del Gobierno. Epigmenio Ibarra elabora videos que –por ejemplo–, difaman a los críticos de AMLO a los que acusa de una ridícula conspiración.

Son inmorales las lecciones de moral de AMLO cuando –como saben– Obrador se ha revelado como un Presidente mentiroso; patología generalizada en el partido Morena, en los expriistas, expanistas y experredistas que defienden el culto morenista de la mentira.

Todos en Morena cultivan la mentira, el engaño, la difamación, la traición y la opacidad, como cultura dominante. Y, encima, pretenden imponer una moral “de dientes para afuera”.

Es inmoral pretender imponer una Cartilla Moral, luego del inmoral proceder para tirar el NAIM; inmoralidad de robar dinero público para pagar bonos que dejarán en la ruina al país, luego de una consulta inmoral para dizque obedecer al pueblo.

Es inmoral que el Presidente hable de una Cartilla Moral, luego del inmoral engaño de que bajaría el precio de la gasolina; lo cual además de mentiroso provocó –gracias al desabasto– un mayor agravio a los ciudadanos.

Es inmoral el desabasto de gasolina, provocado desde el Gobierno, que obliga a millones a perder horas valiosas para el trabajo, la producción, el estudio y el esparcimiento; es inmoral inventar el cuento de la lucha contra el robo de combustible y pedir un mayor sacrificio, por un mero berrinche.

Es inmoral decir que AMLO persigue el robo de combustible cuando por 20 años AMLO promovió el robo de energía eléctrica en Tabasco.

Es inmoral que el Presidente hable de una Cartilla Moral cuando, por décadas, se negó a transparentar sus ingresos y los de su familia; es inmoral que apoye a dictadores como Nicolás Maduro y que niegue el financiamiento venezolano a Morena.

Es inmoral que cuando el Presidente acude a estados opositores, Morena organice abucheos a esos gobernadores; esa inmoralidad está a punto de una rebelión de gobernadores.

Y es inmoral que un día Obrador elogie “al pueblo sabio y bueno” y al otro día le entregue una dádiva a cambio de leer su Cartilla Moral.

Doble moral Presidencial.

Al tiempo.
14 Enero 2019 03:59:00
¿Un metiroso en el Palacio? ¡30 preguntas 30!
Durante el arranque del programa Pensión de Adultos Mayores, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer que –a la par de la dádiva clientelar–, se entregará a los beneficiados la Cartilla Moral que busca “moralizar la vida publica de México”.

¿Imaginan la escandalera de la dizque izquierda mexicana si Fox, Calderón o Peña hubiesen violentado de esa manera el principio de Estado laico? ¿Imaginan si esos presidentes hubiesen combatido el crimen con una Cartilla Moral con homilías parroquiales antes que con la ley en la mano.

A reserva de regresar al tema, vale la pena preguntar al presidente Obrador si la Cartilla Moral la aplicará a su Gobierno, a su Gabinete o si él mismo hará caso a la nueva doctrina de fe que pregona.

Y es que en torno al desabasto de gasolina se ha construido una montaña de mentiras que el Presidente pretende responder “con las benditas redes sociales, para aclarar”. Es decir, AMLO se comporta idéntico al presidente Trump al que, por cierto, parece temer.

1. ¿Está mintiendo el Presidente?. 2. ¿Lo están engañando? 3. ¿Tenemos en Palacio a un mentiroso? 4. ¿Cuál es la verdad detrás del desabasto de gasolina? 5. ¿Cierto o falso que el Gobierno de AMLO dejó de comprar gasolina a Estados Unidos? 6. ¿Por qué el director de Pemex no habla? 7. ¿Por qué se esconde la titular de Energía? 8. ¿Por qué decenas de buques de combustible estuvieron más de una semana en las costas mexicanas sin poder descargar? 9. ¿Por qué no existe una sola evidencia de los actos de sabotaje contra los ductos de Pemex?

10. ¿Por qué no existe un solo huachicolero detenido? 11. ¿Por qué no existió planeación si es una prioridad combatir el robo de combustible? 12.- ¿Por qué no un programa logístico que impidiera la cadena de desabasto de alimentos, servicios como basura, ambulancias y policía? 13. ¿Por qué todos los días de la crisis, el Presidente y sus voceros dan cifras que contradicen a las anteriores, sobre pipas robadas, sabotajes y desabasto? 14. ¿De quién son las cuentas investigadas de lavadores del dinero del huachicol? 15. ¿Por qué no se ha detenido a un solo funcionario de Pemex si –según AMLO–, el Gobierno anterior solapó a los ladrones de gasolina?

16. ¿Por qué el Gobierno de López permite que la cancillería viole la Constitución en sus comunicados de apoyo al combate al huachicol? 17. ¿Olvida el Presidente que es el empleado de los mexicanos? 18. ¿Olvida que en tanto “mandatario” está obligado a conducirse con verdad y claridad? 19. ¿No sabe el Presidente que no es un predicador y que debe, sin ambigüedades; pregonando que las redes sirven para responder las dudas sobre su gobierno?

20. ¿Por qué no ha renunciado ante los peores 45 días del inicio de cualquier sexenio? 21. ¿Por qué no ha despedido al director de Pemex, a pesar del descalabro de la primera misión de funcionarios de la paraestatal con inversionistas de Nueva York? 22. ¿Por qué sigue en el cargo la titular de Energía, luego de que Pemex degradó la calificación soberana de su deuda?

23. ¿Quién pondrá un alto al saqueo que significa el negocio de las pipas? 24. ¿Por qué nada dice el Gobierno del negocio y conflicto de interés de la empresa propiedad de la familia de Javier Jiménez Espriú? 25. ¿Dónde están los que babeantes cuestionaban el “conflicto de interés” de Higa en el Gobierno de Peña Nieto?

26. ¿Por qué el Congreso no exige aclarar si tenemos un mentiroso en Palacio? 27. ¿Por qué los partidos opositores –PRI, PAN, PRD y MC–, callan ante la desinformación? 28. ¿Qué tal si en Palacio ponen en práctica la cartilla moral? 29. ¿Quién pagará los graves daños a la economía, por el desabasto? 30. ¿Por qué no hay fecha para regularizar el abasto de combustible?

Al tiempo
09 Enero 2019 03:53:00
¡Renuncie, Presidente Obrador!
Si usted es de los miles que hacen fila de hasta cinco horas por 20 litros de gasolina, habrá escuchado la enojada expresión: “¡qué renuncie Obrador…!”.

Si habla con los despedidos del sector público –muchos votantes de AMLO–, se repite la historia: “¡no votamos por esto, qué renuncie Obrador!”

Y en los aviones comerciales en los que viaja el Presidente ya aparecen tenues: “¡fuera, fuera… renuncia!”. Y es que apenas en 40 días el Presidente ya hizo enojar a muchos mexicanos que hoy le dan “una sopa de su propio chocolate”.

Pero vale recordar que en distintos momentos –uno el 4 de junio de 2014–, López Obrador pidió de manera pública la renuncia del entonces presidente Peña Nieto.

En esa ocasión AMLO dijo: “El presidente Enrique Peña debe renunciar a su cargo como un acto de voluntad para que las cosas no sigan empeorando en México… sería un acto de honestidad que ayudaría mucho, de lo contrario fracasará la situación del país”.

Eran tiempos en que avanzaba rápidamente la aprobación de la Reforma Energética impugnada por López Obrador; tiempos para demoler la confianza ciudadana del entonces exitoso Peña Nieto.

Años antes, durante diciembre de 2009 y los meses de enero y febrero 2010, el grupo que luego creó el concepto de “No más sangre” –que pretendía llevar al presidente Calderón a la CIDH–, llamó a un millón de mexicanos a firmar una demanda de renuncia del segundo presidente panista.

Y sí, aunque hoy parece descabellado, la exigencia de renuncia de Calderón surgió del argumento de que el Presidente sacó a los militares a la calle para combatir el crimen organizado.

Entonces la exigencia la formulaban los más cercanos del hoy presidente Obrador; los mismos que hoy aplauden la militarización mediante la Guardia Nacional.

Y vale recordar las exigencias de renuncia de AMLO a dos presidentes porque, a 40 días del nuevo Gobierno, crecen las voces que exigen la renuncia de Obrador.

¿Debe renunciar el presidente Obrador? ¿Es descabellado exigir que “en un acto de honestidad”, Obrador renuncie al cargo de Presidente?

La respuesta resulta afirmativa –sí debe renunciar–, si comparamos las razones, los momentos y los contextos en los que Obrador pidió las renuncias de Calderón y Peña.

Y es que hoy la crisis económica es peor a la que en su momento vivían los gobiernos de Calderón y Peña; es mayor la amenaza de militarización de la seguridad; mayor el desempleo y es mucho mayor la amenaza de vivir una peligrosa de-sestabilización política, económica y social. ¿Por qué?

Porque al respaldar al Gobierno de Venezuela y dar la espalda a los derechos humanos, Obrador rechaza el papel de estadista atento a preservar la Seguridad Nacional; porque el desabasto de combustible atenta contra la Seguridad Nacional; porque tirar el NAIM es un atentado a la Seguridad Nacional y la estabilidad económica.

Además, al provocar deliberadamente el desabasto de gasolina, López Obrador se coloca en el papel del dictador que juega con el miedo y la inestabilidad social y económica, para mantener el control de la masa.

Por todo eso, Obrador debe renunciar.

Al tiempo.
08 Enero 2019 03:55:00
Pruebas Presidente; no sólo dichos
En las conferencias de prensa “mañaneras” y en los actos que lleva a cabo por el país, el Presidente mexicano suele hablar sin freno y, acaso por eso, sus dichos suelen resultar contradictorios y hasta mentirosos.

Por ejemplo, en todas las ocasiones que López Obrador habló sobre el tema del desabasto de gasolina, dijo mentiras que no sólo resultaron contrarias a lo declarado por otros servidores públicos, sino por él mismo, en otros momentos que se refirió al tema.

Y no se digan casos como la Guardia Nacional, el gasolinazo y hasta la negativa de su Gobierno a condenar la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, por citar sólo tres ejemplos.

Por eso –por las graves contradicciones y mentiras en las que incurre el Presidente–, proponemos una exigencia que debiera ser cotidiana en las preguntas formuladas por los periodistas en las conferencias “mañaneras”.

“Queremos pruebas de sus dichos, Presidente, más que verborrea…”, debieran cuestionar.

1.- Así, por ejemplo, el Presidente nada dijo sobre los responsables de Pemex y del Gobierno que habrían permitido el huachicoleo desde la paraestatal.

2.- ¿Qué funcionarios fueron, cuáles son sus nombres, sus cargos?

3.- ¿Se trató sólo de funcionarios menores, o del más alto rango?

4.- ¿En qué piso de la Torre de Pemex se diseñaba el robo; quien “jefaturaba” ese robo?

5.- ¿Por qué no está el Ministerio Público federal detrás de los responsables?

6.- ¿Existe culpa de los directores de Pemex en los gobiernos de Fox, Calderón o Peña?

7.- Si el Presidente sabía que el robo de gasolina era una farsa, por qué dijo que el abasto se había afectado para evitar el robo de combustible; no es esa otra farsa?

8.- Si el director de Pemex sabía que era farsa el “huachicoleo”, ¿por qué en un comunicado se dijo que el cierre de ductos se debió a las reparaciones de los mismos? ¿Por qué mentir?

9.- ¿Es o no cierto que las pipas privadas utilizadas por Pemex para movilizar el combustible pertenecen a una empresa propiedad de Javier Jiménez Espriú?

10.- ¿Dónde están, por qué no han dado la cara el director de Pemex, Octavio Romero y la titular de Energía, Rocío Nahle?

11.- Por qué a partir de la crisis del desabasto la señora Rocío Nahle bloqueó a articulistas y columnistas críticos, como Ricardo Alemán?

12.- ¿Por qué el desabasto de gasolina sólo afectó estados donde gobiernan el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano; por qué ningún estado en manos de Morena o de sus aliados?

12.- ¿Se trató de una venganza política contra los gobiernos estatales que no han comulgado con el presidente Obrador y que, incluso, lo han enfrentado?

13.- ¿Alguien puede creer que se trató de una casualidad el desabasto sólo en estados opositores, cuando es muy claro el choque de AMLO con los gobernadores de Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Hidalgo y Querétaro?

Lo que ocurre en casos clave para la democracia mexicana –en donde el Presidente habla, pero no responde y menos informa–, obligan a replantear las conferencias “mañaneras”. ¿Por qué? Porque son puras ocurrencias.

Al tiempo.
04 Enero 2019 04:02:00
AMLO 2019: ¡tres días, seis mentiras!
Nada parece conmover a la prensa mexicana; la misma que con su silencio –según Federico Reyes Heroles–, juega el juego de la complicidad.

Y es que a pocos –pocos medios, noticieros, analistas, intelectuales, críticos y los llamados líderes de opinión–, parece importar que frente a su nariz el nuevo Gobierno destruye la democracia, a sus instituciones y, sobre todo, aniquila la credibilidad en la palabra presidencial.

Hoy el Presidente puede mentir a placer –en todo 2018 dijo un centenar de mentiras–, y todos permanecen callados; a ningún medio le importa, a pocos críticos les mueve y a casi ningún intelectual de prosapia le ejona.

¿Por qué nos hemos acostumbrando –como sociedad–, a que el Presidente sea un mentiroso?

Por qué las mentiras presidenciales ya no enojan a intelectuales, críticos, periodistas y dueños de medios; por qué algunos de ellos aplauden, incluso, antes que cuestionar al “Mentiroso de Palacio”.

Hoy, la mentira oficial y el “Mentiroso de Palacio” son lo cotidiano, son el “pan nuestro de cada día”. ¿Lo dudan?

1.- A pocos ciudadanos, a pocos medios, a pocos intelectuales opinantes y editorialistas les importa que el Presidente sea un mentiroso en cuanto al llamado “gasolinazo” de diciembre de 2018. Y es que el Gobierno de AMLO no sólo mintió con la baja en el precio de la gasolina, sino que negó lo evidente: un nuevo gasolinazo.

2.- En medio de una gran mentira –y al puro estilo del Tío Sam en los años 60–, el presidente Obrador llamó a reclutar a 50 mil desempleados para formar la Guardia Nacional; una policía militarizada que no sólo aún no existe en la Constitución, sino que es repudiada por la CIDH.

3.- En lo que significa la peor ofensa a la División de Poderes, hoy la Suprema Corte es presidida por el más lopista de México: el ministro Arturo Záldivar, quien es parte de la claque del primer círculo del Presidente.

4.- Es un escándalo nacional e internacional que en el primer mes del gobierno del Presidente mexicano, López Obrador, el número de muertes violentas sea el mayor de al historia.

Se trata no sólo de una cifra que rebasa en casi 40% más al número de muertos del Gobierno de Enrique Peña Nieto y más del 60% de la cifra de homicidios violentos del mismo mes del Gobierno de Felipe Calderón.

En pocas palabras, el número de muertos en el mes de diciembre –el primer mes del Gobierno de AMLO–, es el mes más violento en toda la historia mexicana.

5.- Otro escándalo es que la página Declaranet –en donde funcionarios del Gobierno de Obrador debían reportar su patrimonio–, desapareció y nadie pudo revisar el patrimonio del Presidente y de sus amigos.

6.- Cuando crece la duda sobre el origen de la tragedia de Puebla –en la que perdieron la vida la gobernadora y su esposo, el jefe de los senadores del PAN–, el Congreso de mayoría de Morena crea una Comisión Investigadora, de esas comisiones priistas que servían para nada.

Mentiras que calla la prensa mexicana; prensa que calla a cambio del patrocinio publicitario.

Al tiempo.
03 Enero 2019 04:08:00
¡Mueren los contrapesos…!
Así lo dijimos luego de que en una tragedia de aviación, perdieron la vida la gobernadora de Puebla y el jefe de los senadores del PAN, Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle.

Se trataba de dos potentes adversarios del Gobierno federal y, por tanto, contrapesos indispensables en democracia.

Hoy, un nuevo contrapeso llega a su fin. Y, no se trata de otro accidente aéreo sino de una tragedia política; el nepotismo.

Y es que a partir de 2019 podremos decir que la democracia mexicana tiene una Corte jefaturada por un Ministro Carnal. ¿Lo dudan?

Como saben, el ministro Arturo Zaldívar fue electo nuevo presidente de la Suprema Corte. ¿Y eso qué tendría de particular?

Que el nuevo jefe del máximo tribunal mantiene un conflicto de interés con integrantes del círculo íntimo del presidente López Obrador, a quien antaño llenó de elogios.

¿Imaginan si el jefe de la Corte hubiese sido uno de los grandes amigos de los presidentes Calderón o Peña Nieto? La escandalera habría provocado una paliza en redes. Hoy, sin embargo, vivimos el silencio de la complicidad.

Pero además, Zaldívar Lelo de Larrea es uno de los mejores amigos de la exministra Olga Sánchez Cordero, hoy secretaria de Gobernación. Otro eslabón del feo nepotismo en el nuevo Gobierno.

Por si fuera poco –como exhiben decenas de imágenes en redes–, el nuevo presidente de la Corte mantiene una estrecha relación con John Ackerman –aplaudidor de los peores dictadores del mundo–, e ideólogo del lopezobradorismo.

Apenas en julio, Ackerman difundió una fotografía en la que aparece flanqueado por al ministro Zaldívar, por su esposa, Irma Eréndira Sandoval –secretaria de la Función Pública–, y del abogado Netzaí Sandoval, a su vez, hermano de la funcionaria y, curiosamente, asesor del presidente de la Corte.

Por eso la pregunta. ¿Por qué pocos denuncian el conflicto de interés que existe entre el presidente Obrador, sus amigos y asesores; que a un tiempo ocupan la presidencia de la Corte, secretarías de Estado como Gobernación y la Función Pública y asesorías de privilegio al lado de los jefes de dos de los Poderes de la Unión?

Reprobable conflicto de interés que, por ejemplo, empezó a dar frutos en la persecución de adversarios políticos. Y es que organizaciones civiles han detectado campañas contra opositores a los que desde la Función Pública, la Corte y la PGR se arrincona para someterlos.

Según el directorio de la Corte, el abogado Netzaí Sandoval ocupa una plaza como Asesor I, al servicio del hoy presidente Zaldívar. El salario para ese cargo oscila entre los 81 mil y 104 mil pesos mensuales.

Por pura curiosidad se trata del mismo abogado que, en 2011, presentó una denuncia contra Felipe Calderón en la Corte Penal de La Haya, a partir del invento de “No más sangre” y que en marzo de 2017 acompañó a Obrador y a Ackerman a denunciar a Donald Trump ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Frente a tal nepotismo no es exagerado decir que asistimos a la muerte del último contrapeso; el contrapeso de la Corte.

Al tiempo.
02 Enero 2019 04:06:00
EZLN y AMLO, la otra guerra
El 1 de enero de 1994 –hace 25 años– México y el mundo se estremecieron con la aparición de una guerrilla idílica, que en esos años parecía imepensable: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Se trataba de un puñado de indígenas chiapanecos soñadores jefaturados por un no indígena, motejado entonces como “Subcomandante Marcos”.

Años después se confirmó –como aquí siempre dijimos– que el EZLN no era más que una impostura guerrilleros en la que participaban indígenas engañados, muchos de ellos “armados” con rifles de madera, que declaraban la guerra al Estado mexicano, al Ejército y que se oponían con todo su poder verbal –que no su poder de fuego- a la entrada en vigor del TLC, satanizado entonces como el peor de los males.

En aquellos años toda la izquierda mexicana –sus distintas tendencias– abrazó las causas del zapatismo y lo “políticamente correcto” era gritar en plazas y manifestaciones un maniqueo “¡todos somos Marcos!”, a manera de solidaridad con dicho movimiento.

El enamoramiento de esa mitología guerrillera fue tal que la legitimidad como opositor, antipriista y antisalinista se conseguía precisamente acudiendo a Los Altos de Chiapas a santiguarse ante el “Sub Marcos”, quien prodigaba fotografías cual pasaporte a la santidad política.

Incluso, medios como La Jornada y Proceso –y sus directivos–, se convirtieron en los principales órganos propagandísticos del zapatismo.

Pero inexorable, el tiempo colocó a cada cual en su lugar.

Hoy, el EZLN y su líder –ahora motejado como Subcomandante Galeano–, le declaró la guerra al nuevo Gobierno, al de su exaliado, Andrés Manuel López Obrador, al que hoy consideran “mañoso” y “tramposo”, al tiempo que la moderna versión zapatista se compromete con “la tarea de impedir” la construcción del Tren Maya.

De igual manera, a 25 años de su nacimiento, el EZLN recordó a los mexicanos que en su momento advirtió que con la eventual victoria de AMLO en la elección presidencial, México viviría su peor momento; el colapso y la destrucción.

Y el mejor ejemplo de ello –dijo el EZLN–, es la creación de la Guardia Nacional, construida dede el Ejército, que es la misma institución que combatió el zapatismo.

Lo curioso del caso es que al colocarse de manera frontal como uno de los opositores más férreos del gobierno de Obrador, el EZLN también se apodera de la estafeta de los verdaderos contrapesos del poder absoluto y de un solo hombre, junto con el PAN, el PRI y otros importantes sectores sociales, como los empresarios.

Dicho de otro modo, 25 años después de su aparición como grupo político de presión, el “zapatismo armado” –que nació para combatir a los gobiernos del PRI–, hoy combate al nuevo PRI del Gobierno de López Obrador, lo que confirma que el tabasqueño está muy lejos de representar a un gobierno de izquierda y que es “más de lo mismo” del viejo PRI.

¿Cómo combatirá el Gobierno de Obrador al EZLN? ¿Convocará al diálogo como hizo Salinas? ¿Los aplastará con la Guardia Nacional?

31 Diciembre 2018 04:05:00
¿Y sí fue atentado…?
¿En buena hora el Gobierno federal invocó a instancias internacionales para llevar a cabo la investigación de la tragedia que le costó la vida a Martha Erika Alonso, gobernadora de Puebla y a su esposo, Rafael Moreno Valle, líder de los senadores del PAN y exmandatario estatal.

Y sin duda es acertado convocar a instancias internacionales para llegar al fondo de lo ocurrido en Puebla porque pocos creerían –si no es que nadie– el resultado de una investigación del Gobierno que –en tanto juez y parte–, era el mayor adversario político de los fallecidos.

¿Imaginan la escandalera si Obrador se hubiese negado a que participara una instancia internacional en la indagatoria de lo ocurrido en Puebla?

Incluso, son muchos los ciudadanos de a pie y organizaciones civiles que exigen que los investigadores no sólo sean los canadienses que ya trabajan en México, sino que se llame a los mejores del mundo –norteamericanos–, para evitar toda sospecha sobre lo ocurrido.

Y es que un Gobierno democrático, como el que algunos creen que es el de López Obrador, no debe permitirse un ápice de sospecha sobre lo ocurrido a la gobernadora Erika Alonso.

Sin embargo, más allá de que la indagatoria está en manos del equipo de expertos canadienses –y que muchos otros reclaman que intervenga la máxima autoridad de aviación, de origen estadunidense–, lo que pocos quieren ver es que en tanto no se produzca un dictamen oficial de lo ocurrido –en tanto expertos no den un veredicto–, siguen abiertas todas las posibilidades sobre el origen de la tragedia.

¿Y cuÁles son todas esas posibilidades? Todas las posibilidades son todas, desde un accidente hasta un atentado.

Pero resulta que hoy lo políticamente correcto –en tiempos de la santificación de AMLO– es regalar “cheques en blanco”, creer a pie juntillas y no cuestionar nada, a riesgo de ser parte de la nueva “mafia del poder”, de los “malpensados”, los “neofascistas” y los “mezquinos” que son el mal en persona.

¿En serio alguien puede asegurar que la tragedia de Puebla fue un accidente y, en otro extremo, otro puede asegurar que fue atentado? Ni una ni otra. Nadie tiene elementos para ninguno de los
extremos.

¿Entonces, por qué habremos de dar el beneficio de la duda al atentado y/o al accidente, si pudo ser cualquiera de los extremos? ¿Por qué satanizar a los que mantienen viva la duda…?

Por décadas, los lopistas dudaron de todo; que si la anciana que habrían violado militares, que si “no más sangre”, que si crimen de Estado en Iguala, que si Tlatlaya… todas las estupideces que se le ocurrían a lo lopistas contra Fox, Calderón o Peña debían ser creídas.

Hoy, lo políticamente correcto es creer todo lo que digan los aplaudidores de AMLO –mismos que satanizaban a Fox, Calderón o Peña– a riesgo de ser crucificado en redes.

Sin embargo, mientras no se de a conocer el resultado de una indagatoria seria, de expertos –que no son los canadienses– todo puede pasar y todo puede ser viable.

Incluso que se trató de un atentado.

Al tiempo.
28 Diciembre 2018 04:07:00
¿Tiempo de canallas?
Dice Azorín –José Martínez Ruiz (1873-1967)–: “El político no debe nunca perder la sangre fría; permanecerá siempre impasible ante el ataque. En el Parlamento, en las reuniones públicas, muchas veces se verá blanco de la invectiva, de la cólera o de la insidia; él permanezca en todo momento sin mover un músculo de la cara, sin dar la más leve señal de irritación, de impaciencia, de enojo”.

Además, en su manual del político ideal, apunta el escritor hispano: “No dé el político en la candidez de creer en la famosa distinción entre el derecho y la fuerza. No hay más que una cosa: fuerza. Lo que es fuerte es lo que es derecho. No alucine el político. Las naciones se engrandecen y decaen en virtud de la savia que está escondida en ellas, nada podría detener su engrandecimiento, ni nada podría evitar su ruina. No haga sobre ello el político filosofías ni sentimentalismos”.

¿Por qué recordar hoy –a 28 días de iniciado el México de la dizque cuarta transformación–, algunas ideas de Azorín, plasmadas en su clásico El Político?

Porque el nuevo Gobierno y el nuevo Presidente parecen empeñados en demostrar que viven a años luz de distancia de la política. ¿Por qué?

Porque el nuevo Presidente, Andrés Manuel López Obrador, se ha convertido en predicador de ultraderecha, cuya palabra debe ser entendida como “palabra divina” y como verdad absoluta. No es un político, no es un servidor público; es predicador.

Y ay de aquel que se atreva a cuestionar la “palabra divina” porque hará enojar al Presidente, quien lanzará contra sus detractores no sólo su Constitución Moral sino adjetivos como “mezquinos” “neofascistas” e invocará feos Tiempos de Canallas.

¿Imagina alguien la escandalera de la “prensa lopista” si Vicente Fox, Felipe Calderón o Enrique Peña hubiesen respondido como respondió el presidente Obrador a sus críticos? Escandalera nacional, tendencia en redes y paliza colectivas por la intolerancia mostrada.

Pero ante la nueva realidad, la de un Presidente enojón e intolerante, la prensa lopista calla mientras alguna cabecita que se cree ilustrada le recomienda al Presidente comparar la crítica a sus ocurrencias con los tiempos de la persecución anticomunista de los años 50 en Estados Unidos.

Y entonces el presidente Obrador dice que no debió decir “mezquinos” a sus críticos, sino que el actual es Tiempo de Canallas. Son canallas.

¿Habrá leído el presidente Obrador el clásico de Lillian Hollman, la escritora, dramaturga y profesora de teatro que noveló los horrores del Comité senatorial de Actividades Antinorteamericanas de los años 50 en el vecino del norte?

La pregunta es oportuna porque quien le propuso al Presidente citar Tiempo de Canallas olvidó decirle que su Gobierno está muy lejos de ser un gobierno de izquierda y que las redes sociales que lo critican, son las mismas que ayudaron al Presidente “las benditas redes” y las mismas que, de tanto en tanto, lanza Morena contra los críticos.

Lo cierto es que los tiempos de canallas son los de toda la política; cuando los políticos son opositores y cuando tienen el poder.

Al tiempo.
27 Diciembre 2018 04:09:00
¡Palos de ciego…que nadie cree…!
Podrá culpar al cielo, la luna y las estrellas, pero lo cierto es que en el caso Puebla, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador sólo está dando palos de ciego.

En efecto, nadie sabe si el de Puebla fue o no un accidente o un atentado, pero también es cierto que muchos dudan de la seriedad de la investigación del Gobierno –el mismo que satanizó a los fallecidos–, y sobre todo muchos más dudan de la certeza de las decisiones presidenciales.

¿Por qué resulta difícil de aplaudir y creer lo que hacen el Gobierno y el Presidente en el caso Puebla?

1.- Porque al no asistir al funeral de la gobernador a Martha Erika Alonso y de su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, el Presidente huye de su responsabilidad como jefe de Gobierno y de Estado.

2.- Porque era justo el momento de llamar a la reconciliación nacional; de poner alto a la confrontación, el odio y la pelea entre poderes.

3.- Porque al escapar ante lo que llamó “neofascistas” confirma que no es un hombre de Estado.

4.- Porque mienten los secretarios encargados de la investigación al concluir, sin una sola prueba pericial, que la tragedia fue accidente.

5.- Porque se han cometido graves omisiones en la investigación; no preservar la escena del siniestro; cremar de inmediato los restos de las víctimas; permitir que escape la empresa que rentó el aparato, descartar la presencia de explosivos, cuando esa prueba tarda semanas…

6.- Porque es imposible creer al Presidente si engañó a los mexicanos con una “encuesta gansito” sobre el NAIM.

7.- Porque durante su campaña y como Presidente engañó a los ciudadanos y votantes sobre la promesa de bajar el precio de la gasolina.

8.- Porque Obrador mintió cuando dijo que sacaría de las calles a militares y marinos y, en cambio, militarizó aún más la seguridad.

9.- Porque no sería una investigación seria aquella llevada a cabo por un “gabinete carnal”, “un fiscal carnal” y “jueces carnales”.

10.- Porque una investigación responsable no la puede hacer el principal adversario político de las víctimas: el Presidente.

11.- Porque el principal beneficiado de la tragedia es “el bebé Barbosa”, consentido de AMLO.

12.- Porque nadie creerá una investigación parcial, cuando existen montañas de videos que exhiben a Miguel Barbosa, Yeidckol Polevnsky y al propio Obrador, en abierta guerra contra la mandataria y contra su esposo.

13.- Porque Morena y el gobierno de AMLO, a través de Epigmenio Ibarra, se beneficiaron de la grosera campaña de desprestigio por el crimen de los 43 y hoy exigen todo lo que nunca respetaron.

Podrán decir misa en el Gobierno de Obrador, dar maromas como la de culpar “a los neofascistas” y hasta podrán hacer groseros actos de fe…

Pero lo cierto es que el odio, la división y la discordia que por décadas sembraron Morena y López Obrador –y muchos del grupo político que hoy gobierna–, se revierte contra “la cuarta transformación” y pocos creerán el resultado de una investigación nada seria.

AMLO cultiva lo que sembró: división y odio.

Al tiempo.
26 Diciembre 2018 04:08:00
¡Crimen de estado a la carta!
Aquí no sabemos si fue o no un accidente la tragedia en la que perdieron la vida los esposos Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, gobernadora de Puebla y líder de los senadores del PAN, respectivamente.

Aquí creemos que sólo una profunda investigación –de peritos de la materia–, determinará las causas y, en su caso, fincará responsabilidades.

Pero sí creemos que existe un doble discurso y hasta una doble moral entre buena parte del Gobierno federal y su partido, Morena, que primero satanizó al naciente Gobierno de Puebla, a la gobernadora y a su esposo y, luego de la tragedia, pidió no especular, no sacar conclusiones adelantadas y menos sembrar la duda.

Creemos, por tanto, que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador es víctima de su propia cultura de odio, especulación sin freno y polarización social. Pero vamos por partes.

1.- Se equivocan los voceros presidenciales, los secretarios Alfonso Durazo y Javier Jiménez Espriú, cuando hablan “de un accidente” y aseguran que el incidente se debió “a una avería” del aparato desplomado. ¿Por qué se equivocan? Porque nadie sabe hoy las causas de lo ocurrido y sólo los peritajes de expertos lo determinarán.

2.- Durante años, Morena, el entonces opositor, López Obrador y toda su claque hicieron de la especulación, la difamación, la siembra de duda, odio y división de los mexicanos su modus operandi político; especulación, difamación, duda, odio y división que hoy se revierten cuando López Obrador es Presidente y su grupo es parte fundamental del Gobierno.

3.- Para la especulación, la difamación, la siembra de duda, de odio y para la división de los mexicanos, Obrador y Morena contaron con expertos en la propaganda negra, como Epigmenio Ibarra, Julio Hernández, Carmen Aristegui, John Akerman, Gerardo Fernández Noroña, y medios como La Jornada, Proceso y SDP, entre otros.

4.- En el Gobierno de Felipe Calderón, por ejemplo, esos propagandistas del fascismo orquestaron campañas políticas perversas, entre las que destaca una motejada como No más Sangre, que pretendía llevar al presidente Calderón a la Corte Interamericana dizque por crímenes de lesa humanidad.

5.- Pero el reino de la especulación, difamación, siembra de duda, de odio y la división entre los mexicanos, aparece en el mal llamado “crimen de Estado” de “los 43 de Ayotzinapa”; invento perverso para desacreditar al Gobierno de Peña.

6.- Resulta que Epigmenio Ibarra, Julio Hernández y la prensa lopista orquestaron –sin pruebas– uno de los montajes más deleznables contra el Gobierno de Peña; inventaron que los estudiantes de Ayotzinapa habrían sido desaparecidos por el Estado, cuando todo prueba que se trató de un ataque del crimen organizado.

Queda claro, en pocas palabras, que el hoy presidente Obrador, su partido, Morena, y su grupo político, fabricaron “crímenes de Estado a la carta”, pero cuando son Gobierno: piden respetar lo que ellos nunca respetaron los valores democráticos. ¡Doble discurso y doble moral!

Al tiempo.
24 Diciembre 2018 04:04:00
¡Fin de luna de miel…!
A 25 días del arranque del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ya empezó “el fin de la luna de miel”.

Sea por despidos, sea por decisiones presidenciales repudiadas, sea contra el presupuesto o, incluso, como deslinde de las decisiones del Jefe del Ejecutivo, lo cierto es que poco a poco crecen las expresiones públicas de rechazo.

Los ejemplos más ruidosa se produjeron el pasado sábado en Oaxaca, en distintos eventos, en donde decenas de personas manifestaron a gritos su descontento, ante un enojado Presidente y un impávido gobernador.

Pero no fue una o dos las expresiones de repudio. No, desde el momento que Obrador llegó a Oaxaca se inició un rosario de protestas; estudiantes, extrabadores del SAT, usuarios de servicios de salud y hasta una familia que exigió enjuiciar a un líder del PRI presuntamente solapado.

Sin embargo, el mayor rechazo a las acciones de gobierno –la mayoría producto de un presupuesto castigado que prioriza a la clientela electoral de Morena– se han producido en redes.

Muchos son los arrepentidos pero pocos los reputados –como el actor Diego Luna–, que por años fue un activista a favor de la causa de AMLO y que hoy se deslindó de las acciones de Gobierno de Obrador a través de su cuenta de Twitter. Reprocha el ecocidio en el sureste a causa del Tren Maya que se construye deforestando una de las mayores selvas mexicanas.

Otro frente de rechazo empieza a ser evidente entre usuarios de líneas aéreas comerciales. Resulta que una vez superada la novedad de viajar en el mismo vuelo que el Presidente, no pocos usuarios empiezan a manifestar su enojo por las incomodidades que significan una revisión especial para aquellos que vuelan en el mismo avión que López Obrador.

Todo mientras que otros advierten –con razón– el riesgo que significa viajar en el mismo vuelo que el Presidente.

Por eso la pregunta: ¿Qué deben hacer las líneas aéreas frente a este conflicto?

Hasta hoy no han dado respuesta, además de colocar al Presidente en el lugar más próximo a una salida de emergencia, lo que también es visto por otros como un privilegio que convierte al resto de los viajeros en ciudadanos de segunda.

Pero es más ruda y ruidosa la crítica es en redes, por las crecientes pifias discursivas de casi todos los secretarios de Estado que –según la voz popular– compiten “por el premio” a la declaración más tonta.

Sobresale un video del momento en que un reportero asistente a las “mañaneras” pregunta al Presidente sobre las repercusiones negativas del incremento al salario mínimo, en usuarios de la banca y del Infonavit.

En respuesta, el presidente Obrador pontificó sobre el tema y aseguró que su Gobierno “ya trabaja en resolver el problema para que nadie resulte afectado”. El bite se convirtió en tendencia y la paliza fue despiadada.

¿Por qué? Porque ni el reportero que preguntó ni el Presidente estaban enterados que hace años ni los créditos inmobiliarios privados ni los del Infonavit se tasan en salarios mínimos.

¡Fin de la luna de miel…!

Al tiempo.

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