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Una gran fosa; rebasan cuerpos a instituciones

La negligencia de las instituciones permea con restos en tráileres y una crisis sin resolver

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Una gran fosa; rebasan cuerpos a instituciones
Por: Claudia Olinda Morán

Saltillo, Coah.-
Tumbas de agua, “cocinas” en la sierra de Arteaga, fosas en el desierto, cárceles crematorios, a la barbarie se suma el horror de las morgues móviles; en un país de 40 mil desaparecidos, la negligencia gubernamental para con los muertos desconocidos no podía ser peor.

A la crisis de desaparecidos, más de 250 mil asesinatos en 12 años y un país trastocado por la violencia, se suma la indolencia con la que las autoridades ocultan la realidad, reflejada con los tráileres con cuerpos apilados esperando la descomposición, que causaron revuelo durante este mes en Jalisco, para revelar que este ha sido un manejo que se hace por las autoridades ante la saturación del Servicio Médico Forense y la falta de preparación.

La situación no se queda ahí, las recientes denuncias en Veracruz, Guerrero, Tamaulipas y otras entidades de que las autoridades y fiscalías prometen ante los medios de comunicación colaborar con los familiares de víctimas para que observen restos, ropa y otros artículos hallados en fosas clandestinas para después reservar la información e impedirles el paso, desató indignación, principalmente en Veracruz, donde integrantes del colectivo Solecito aseguraron que esta situación ha sido una constante y va más allá del hallazgo del pasado 7 de septiembre de 170 cráneos, en fosas cuya ubicación sigue siendo un misterio.



La realidad manifiesta deja en claro que mientras los grupos criminales ponen en práctica todas clase de técnicas posibles para la reducción, disolución o desaparición de cuerpos, el Estado pone en práctica solo una: la negligencia.

La situación evidencia a un México moderno convertido en una gran fosa de impunidad, indolencia y clandestinidad; un "tambo" para disolver con opacidad una problemática que avasalla a las autoridades; una caja donde se ocultan los fragmentos del país ante una guerra fallida contra el narcotráfico, mientras los miles de restos humanos se mantienen como vestigios del horror y del dolor de miles de familias.

CON CANSANCIO Y OLVIDO EN COAHUILA

Aún antes de la aparición del llamado “tráiler de la muerte” en Jalisco, Silvia Ortiz, vocera del Grupo Vida y quien desde 2004 busca a su hija Stephanie “Fanny” Sánchez-Viesca Ortiz, desaparecida en Torreón, denuncia la negligencia de las autoridades de Coahuila en el tratamiento e identificación de cuerpos.

Testigo de primera mano de la indolencia de las autoridades, primero para buscar y encontrar restos, luego para clasificarlos, recolectarlos y tomar muestras biológicas, ve en los tráileres-morgue la falta de interés de las autoridades para lograr no sólo la identificación de cuerpos, sino para recolectar y cuidar sitios como Patrocinio, donde los colectivos encontraron y resguardaron miles de fragmentos humanos ante la omisión de la autoridad.

Luego, ni las 69 cuartillas de la Ley para la Localización, Recuperación e Identificación Forense de Personas en el Estado de Coahuila, publicada en 2016, lograron evitar que en julio de este año el Grupo Vida denunciara de nueva cuenta cómo los cuerpos no identificados de personas que habían sido asesinados en hechos delictivos en Torreón fueron donados a los estudiantes de Medicina.



En teoría, toda persona fallecida en Coahuila tiene derecho a que se establezca y reconozca su identidad, a través de la identificación científica de sus restos, y aún cuando la evidencia no esté en condiciones para ser evaluada por las personas expertas o cuyo procesamiento no pueda arrojar resultados concluyentes, según el estado de la técnica, será resguardada por la Procuraduría (actual Fiscalía General del Estado) en tanto no exista un método verificado para su tratamiento.

Es decir, que los cuerpos estarían a la espera de que existan mejores técnicas que permitan su tratamiento.

UN CENSO DE MUERTE

Si bien la Ley obliga a que los procesos de búsqueda de personas desaparecidas, incluyendo los operativos realizados: la localización y recuperación de personas fallecidas y sus procesos de identificación, así como los planes de exhumación, sea información pública de oficio, esta no se encuentra anidada en sus registros.

Los datos sobre la recuperación, condiciones y lugar del hallazgo de las personas fallecidas, los análisis necesarios que permitan el proceso de identificación forense y el lugar de inhumación o destino final, a fin de contribuir a la identificación de los restos y a la localización de la familia de la persona fallecida cuyos restos aún no les han sido entregados, permanecen ocultos.

Según el decreto legal, Coahuila debe conformar un Registro de Personas Fallecidas sin Identificar, con datos sobre el lugar, la fecha y las circunstancias de la localización y recuperación del cuerpo o los restos, el panteón, servicio médico, institución forense u otro lugar donde se encuentren.

Además de contener la información de la necropsia médico legal, genética, antropología y odontología forense, dactiloscopia, entre otras, así como las fotografías necesarias, la información sobre las muestras biológicas tomadas, su almacenamiento y, en su caso, la obtención del perfil genético u otros resultados, así como la documentación de los objetos y las prendas de vestir que permitan la identificación de las personas y el lugar de resguardo de estas.



EL INFORME

En octubre de este año, la FGE deberá presentar los resultados obtenidos durante los nueve primeros meses de la ejecución del Plan Estatal de Exhumaciones e Identificación Forense y proyectar su actualización para 2019.

Los resultados esperados son al menos de 494 expedientes de personas no identificadas inhumadas en los panteones, así como el análisis y captura de 400 expedientes y carpetas de información de personas desaparecidas.

A la par de los resultados, el plan propone entre otras cosas contar con personal suficiente para procesar todas las evidencias adquiridas en fosas clandestinas y en casos vinculados a desapariciones, lo que se prevé con la integración de cinco ministerios públicos, que a su vez contarán con dos criminólogos, un médico general, un odontólogo, un antropólogo forense, tres capturistas de datos, cinco elementos administrativos y nueve psicólogos o trabajadores sociales.

El plan también prevé el ajuste para remodelar el Servicio Médico Forense (Semefo) de Saltillo y Torreón, a la par de la construcción de una osteoteca o bodega de indicios, el panteón ministerial y un depósito de evidencias.

LÍNEA DE MUERTE

• 1998
Narcofosa
El hallazgo de una decena de cuerpos en Zaragoza, Coahuila, cinco de ellos presuntamente originarios de Michoacán. Según las autoridades, estaban involucrados en actividades delictivas.

• 2009
La cocina
El descubrimiento de una fosa con una veintena de cuerpos calcinados en la serranía de Arteaga dio inicio al horror; el entonces fiscal Jesús Torres Charles estimó que los cuerpos calcinados y esposados, partes humanas y los seis tambos de 200 litros, eran usados por criminales asentados en Nuevo León.

• 2009-2011
Crematorio
En este periodo el penal de Piedras Negras fue utilizado por la delincuencia como centro de exterminio para desaparecer a más de un centenar de personas; tras reconocer los hechos, el Gobierno estatal entregó cenizas a los familiares de las víctimas que presuntamente fueron asesinadas en el lugar.

• 2011
El rancho
Al menos 26 personas raptadas en el municipio de Allende fueron asesinadas en dos ranchos propiedad de las propias víctimas y sus cuerpos fueron incinerados. Hasta 2014 un perito ministerial realizó las primeras diligencias forenses logrando recuperar 66 fragmentos de hueso y 68 piezas dentales.

• 2012
Tumbas de agua
Grupo Vida informa sobre el resultado de una inspección de buzos en la presa Francisco Zarco, y la Fiscalía realiza uno más en la presa Don Martín sin resultados; el agua, es uno de los sistemas más eficaces para la degradación de los cuerpos.

• 2016
Campos de exterminio
En el ejido Patrocinio, una comunidad en el municipio de San Pedro de las Colonias, cercano a Torreón, el grupo Vida encontró a flor de tierra cadáveres esposados y encimados. Rastros de fuego, ropa, tambos, permitieron la recuperaciòn de 341 restos biológicos de los cuales sólo 25 proporcionaron material genético.

• 2018
Busquen en las presas
El testimonio de Omar Treviño Muñoz, llevó a la Policía Ministerial a realizar operativos de búsqueda en la presa Don Martín, la Amistad y en cuerpos de agua de Nuevo León y Tamaulipas. La utilización de un dron acuático tampoco dio resultados.






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