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Para recordar: El México que dijo ‘sí’ a las drogas

Durante 6 meses un reglamento avaló el consumo de enervantes; las adicciones fueron problema de salud pública

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Para recordar: El México que dijo ‘sí’ a las drogas
Por: Luis Durón

Saltillo, Coah.-
Pasó desapercibido por la mayoría de la población, y sin embargo, hubo un momento en que México le abrió la puerta a todas las drogas con el control del Gobierno. Antes de que hubiera cárteles, capos y cruentas guerras contra los enervantes, en enero de 1940, el entonces Presidente de la República, Lázaro Cárdenas, promulgó el Reglamento Federal de Toxicomanías, que permitía el uso legal de la cocaína, la heroína y la mariguana.

La noticia quedó opacada por la incipiente Segunda Guerra Mundial, los conflictos entre los países europeos acapararon las portadas de los diarios nacionales y la atención de la ciudadanía.

En Saltillo, no hay registro alguno de esta legalización. En el Archivo Municipal sólo se tienen resguardados diarios nacionales de la época en los que no figura la noticia, las planas completas estaban dedicadas a los conflictos de la Segunda Gran Guerra y el aumento de precio de la gasolina, tras la expropiación del petróleo decretada por el Presidente.

Tal parece que esos “seis meses de gloria” para los consumidores nadie los tomó en cuenta en Coahuila, sólo ellos, sin importar que el Gobierno federal ordenara la liberación de aquellos que estaban encarcelados por vender o comprar drogas.

El hombre detrás de la idea fue Leopoldo Salazar Viniegra, psiquiatra y neurólogo que en 1938 dirigió el Hospital de Drogadicción en la Ciudad de México. Durante dos años, el especialista argumentó que la drogadicción debía tratarse como un problema de salud pública y no como un delito, ya que no había un nexo real entre la adicción a las drogas y la criminalidad.

La única clave que mantenía en la mayoría de los casos de adictos criminales era el alto precio de las drogas, generado por la prohibición, por lo que propuso que el Gobierno monopolizara y regulara el mercado para que los “toxicómanos” recibieran dosis a precios regulares y también pudieran acceder a tratamientos psicológicos, educativos y físicos para rehabilitarse.



Con la implementación de dicho reglamento, que entró en vigor tres semanas después de su promulgación, se redujeron los índices delictivos en la Ciudad de México, ya que la mayoría de las detenciones estaban relacionadas con la venta o compra de narcóticos.

Los narcotraficantes vieron mermadas sus ganancias con este decreto presidencial, ya que la droga ahora se podía obtener de manera legal y a un precio más bajo lo que redujo sus ganancias e influencia. Los traficantes de la época perdían 8 mil pesos al día, y con eso su influencia para corromper se reducía significativamente.

De acuerdo con datos recopilados a través de periódicos, la morfina del Gobierno se vendía a $3.20 pesos el gramo. En la calle, la misma cantidad de heroína costaba entre 45 y 50 pesos. Además, estaba diluida con lactosa, carbonato de sodio y quinina. Un gramo puro probablemente costaba cerca de 500 pesos.

También se autorizaba a los médicos recetar narcóticos a los adictos, se establecieron clínicas ambulatorias para darles asistencia. En el decreto también se estableció la creación de dispensarios donde hubo una afluencia de al menos mil adictos que acudían diariamente a comprar dosis menores de cocaína y morfina.

Algunos periodistas mexicanos conservadores pensaron que con la medida se corría el riesgo de provocar una ola de delincuencia en el país, pero la mayoría la consideró un gran éxito. A pesar de los beneficios en seguridad y de salud, el Reglamento se aplicó durante seis meses, en junio, la legislación fue anulada.



El Gobierno de la República justificó la anulación a la escasez de drogas como la cocaína y la morfina debido a la Segunda Guerra Mundial. En julio de nuevo entró en vigor la prohibición de la venta, la compra, la distribución y el consumo de estas drogas hasta la fecha.

La legislación pasó desapercibida en Saltillo. Los temas de portada durante los seis meses que duró la legislación fueron la guerra y el aumento del precio de la gasolina, compitiendo con las riñas en los barrios de Saltillo, accidentes y eventos sociales.

Nuevamente, existe una propuesta para una legislación que permita el uso de las drogas, en específico de la mariguana, que según datos del Centro de Integración Juvenil y de la Secretaría de Salud de Coahuila, es la droga que más se consume en la actualidad, acaparando más del 70% de los consumidores.




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