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hace 3 semanas
[Arteaga]

Brota la esperanza de entre las cenizas

En el lugar se pueden observar pequeñas muestras de vida en el suelo siniestrado

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Brota la esperanza de entre las cenizas
 Arteaga, Coah.- El olor a quemado sigue presente. Los campos grises de hace dos semanas, se han tornado de múltiples colores, prevalece el negro de la zona devastada por el fuego, contrasta con el verde del bosque que no fue tocado por las llamas del voraz incendio en el Cañón de Carbonera, en el municipio de Arteaga.

Al adentrarse al cañón el paisaje es alentador. Al pie de los restos de los árboles de más de 50 años que fueron devorados por el incendio, se ven pequeños destellos verdes: sotoles, pastos, y otros arbustos, que han comenzado a surgir de las cenizas, la zona siniestrada ha comenzado a dar sus primeros indicios de vida.

Fueron poco más de 800 hectáreas las consumidas por el incendio, uno de tantos siniestros que no son provocados por la naturaleza, sino por el descuido humano, y que son mucho más agresivos que uno natural, comenta Adín Velázquez Pérez, técnico forestal de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano (SMADU).

Él regresa al incendio después de dos semanas, trata de explicarnos el fenómeno natural posterior a un evento como el indicado. Sonríe, aún hay esperanza, el pasto comienza a asomar sus primeros brotes, lo cual habla de que el suelo es fértil.

“En este proceso de recuperación empiezan primero los pastos, es lo que podemos apreciar aquí, que están rebrotando, comienzan las hierbas, especies de crecimiento anual, son las primeras etapas de recuperación que la vegetación hace, con el paso del tiempo empiezan los arbustos, para pastizal y matorral”, comentó.



AUGURAN UNA LENTA RECUPERACIÓN

Según su experiencia, se tiene contemplado un patrón de recuperación de uno a tres años, esto para las especies de herbáceas, donde inclusive tienden a aparecer otras que no existían. El bosque no, los árboles han perdido la vida, y su recuperación es más lenta.

El fuego, que durante un incendio alcanza temperaturas superiores a los 200 grados, fulminó las diferentes especies de árboles en la zona. Pinos piñoneros, greggi, cedros, entre otras especies, murieron casi de manera instantánea, debido a que son muy inflamables por la producción de resina.

Este recubrimiento natural, que lo utilizan como protección contra plagas y otras enfermedades, se convierte en el acelerador para que en cuestión de segundos, el árbol muera, ya que los quema al interior y evita que siga recibiendo nutrientes, comentó el especialista.

“Después de la corteza es donde está el funcionamiento del árbol, es ahí donde comienza, donde sufre esa lesión el árbol y comienza a no subir los nutrientes, y cuando hay un incendio es demasiado severo, las temperaturas son muy altas, a como se vio el incendio, la severidad con que se quemaron, la muerte tiende a ser instantánea”, comentó.

Hay árboles que tienen posibilidad de sobrevivir a la tragedia. Aquellos que no recibieron el fuego de forma directa, siguen luchando para seguir con vida. La radiación de un evento como el sucedido, logró afectar a otras especies, aunque no las llevó a su muerte.

Son de diferente color. En la parte baja tienen un rojizo, mientras que en la copa prevalece el verde, algunos otros más opacos, pero aún hay vida, todo queda en manos de la propia naturaleza, quien decidirá si estos sobreviven o tendrán un final como aquellos que fueron consumidos por las llamas.

ESPECIES EXPUESTAS

Las emisiones térmicas durante el incendio, lograron alcanzar algunas especies que quemaron “por encima” solamente, pero que en el fondo siguen recibiendo los nutrientes tanto del suelo, como de la intemperie.

“Hay algunos árboles que fueron quemados en la parte baja, esos tienen muchas posibilidades de sobrevivir, porque la parte alta, las yemas de crecimiento de los árboles están verdes, los demás que están muy afectados hay 50% de probabilidades de que sobrevivan, la tarea es monitorearlos”, comentó Adín.

Las noticias hasta el momento son buenas, el suelo sigue siendo fértil, se puede observar en los pequeños brotes de plantas, que se han alimentado de las lluvias recientes, un factor importante para que la tierra no pierda sus propiedades y pueda seguir dando vida.

Debido a esta recuperación, la reforestación inmediata no es la mejor opción, ya que se tiene que dejar en descanso la zona afectada, o trabajarla para evitar que se erosione, ya que sería una tierra infértil y la recuperación sería
imposible.

“Mucha gente cree que hay que reforestar de inmediato, pero no, es importante dejar que el suelo se recupere, a veces se hacen obras de contención para que cuando llueva, el agua se filtre, y ahí no pierde sus propiedades, pero si siembras un árbol después del incendio pues no se va a lograr, es un proceso el que se tiene que dar para que ya después puedas reforestar”, comentó.

Todo indica que la recuperación se dará. El tiempo será lento, pero hay indicios de vida, la propia naturaleza ha comenzado su regeneración, para que en algunos años los campos verdes regresen al Cañón de Carbonera.

El suelo se ve húmedo, hay rastros de corrientes de agua, y en lo alto de la montaña, las nubes amenazan con una fuerte lluvia, la propia naturaleza está al cuidado de la tierra siniestrada, sabe que requiere del agua, que este predio estuvo durante tres días bajo un alto estrés, y necesita nutrientes para no morir.

“La naturaleza es sabia, mientras haya actividad microbiaria hay esperanza, las propias plantas se van adaptando a los incendios, igual los árboles, y aquí se ve que van brotando poco a poco, es una buena señal, aunque se tarde un poco pero que sigan saliendo las herbáceas para que la tierra no se pierda”, finalizó el técnico forestal.


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